El Centro Reina Sofía de Fad ha publicado un Barómetro de Juventud y Género; el del año 2025. Se publica cada dos años, al menos desde 2017. La edición del pasado año, que acaba de publicarse, se basa en una encuesta online a 3.327 personas; 1.528 de ellas jóvenes de entre 15 y 29 años.
Este registro es interesante, porque nos permite seguir el rastro de los años de Pedro Sánchez. No es que considere que nuestro querido presidente sea una persona especialmente importante, sino que lidera un gobierno animado por la forma más extrema de la izquierda identitaria.
A base de propinar golpes a media sociedad, los más jóvenes han optado por rechazar al feminismo
El informe ha llamado la atención por los datos sobre feminismo. ¿Són los jóvenes feministas? La respuesta es clara: no, y cada vez menos. Vamos a los informes de los últimos años para hacernos una idea.
El primer informe es del año anterior a la llegada de Pedro Sánchez. Entonces, un 34,6 por ciento de los españoles se declaraba feminista, y un 53,5%, no feminista. El resto de las respuestas iban al saco del no sabe/no contesta. El informe de 2023 muestra que un 41,8 por ciento se declaraba feminista.
Esto muestra que la sociedad seguía al gobierno en su empeño por convertir el feminismo en una seña de buena ciudadanía. Porque no se trata sólo de tener determinada ideología feminista, sea la que esta sea, sino de asumir como propios los valores que se asumen oficialmente, y por tanto convertirse en un buen ciudadano.
Esto lo hemos visto con anterioridad. Cuando el PSOE llegó al gobierno en diciembre de 1982, la mayoría de los españoles estaba en contra del aborto. Pero en contra como los que están más en contra dentro de Vox. El favor político y el control de RTVE, entonces muy importante, y de los medios de comunicación, cambiaron la situación. Y pasamos de un extremo de Vox a considerar el aborto como un derecho.
Es normal que, hasta cierto punto, la apuesta ideológica del gobierno se acabara imponiendo. El zeitgeist le acompaña, además, porque estamos condicionados por una ideología de ideologías, que es el identitarismo.
Es decir, que de 2017 a 2023 ha habido un aumento entre quienes dicen ser feministas de 7,2 puntos. Esta tendencia va más allá del margen de error de la primera encuesta, basada en poco más de 1.200 entrevistas. En esos seis años, el porcentaje de los no feministas cayó de 53,5 puntos a 46,3. 7,2 puntos menos.
Pero ¿qué ha ocurrido en los últimos dos años? Porque esa es la noticia. Y lo que vemos es un desencanto con el feminismo; un desapego no poco importante. Si en 2023 un 41,8 por ciento era feminista, hoy es el 38,4. Y es interesante, porque no ha aumentado el porcentaje de quienes se declaran no feministas, sino que una parte no desdeñable de los españoles simplemente no se sienten cómodos con esa calificación ideológica.
Pero lo más relevante ocurre entre los jóvenes. De 25 a 29 años el porcentaje de feministas cae ligeramente (del 50,4 al 47,2 por ciento). Entre los 20 y los 25 el epíteto avanza (del 35,8 al 40,1), pero el gran desplome se produce entre los muy jóvenes: de los 15 a los 19 años, en 2023 había un 39,4% de feministas, pero en 2025 ese porcentaje había caído al 25,4. Sí, 14 puntos menos en sólo dos años. O, visto de otro modo, el porcentaje de quienes se declaraban feministas en 2023 ha caído dos años después en un tercio.
Las tornas han cambiado. Pero es que la que se da de baja es la generación z. Y no hay motivos para pensar que quienes les siguen (la llamada generación α), no sigan por el mismo camino.
Y los descensos se producen en ambos sexos. Miramos a los jóvenes entre 15 y 29 años. En ese tramo de edad, en los varones ese descenso comienza en 2021, cuando los datos son peores que dos años antes. En el caso de las chicas, el desapego hacia el feminismo se ve en el informe de 2023. Es más reciente, pero más pronunciado.
Esto es un problema para el feminismo de tercera ola, o feminismo identitario. Los jóvenes lo rechazan. Un 51,9 por ciento de quienes este año cumplen entre 16 y 20 años lo hacen expresamente en la encuesta. “No se considera feminista”. Y la cosa viene de atrás: en 2021 la mitad se declaraba feminista (hoy es la cuarta parte), y un 38,6% se negaba a hacerlo (hoy es más de la mitad).
El feminismo actual, como hemos contado en Disidentia desde el principio, es una fuerza de ruptura social. Opone a hombres y mujeres en una guerra entre sexos que sólo está en la mente de unos cuantos ideólogos. Yo he podido ver cómo los chicos más jóvenes, que todavía no han terminado el bachillerato o que están arrancando la carrera, rechazan instintivamente el feminismo. Lo ven como un corsé ideológico, en el que se les encierra sin que puedan siquiera pensar al respecto. Y rechazan que les impongan una lucha contra el otro sexo. O que les consideren agresores por el hecho de haber nacido hombres.
Con el feminismo va el rechazo a todo lo demás. La izquierda y el feminismo son una cosa y la otra, de modo que el rechazo al feminismo no permite ser muy optimista sobre el lado siniestro del espectro político. Y la derecha es axiológicamente antifeminista, y se castiga con los mismos argumentos existenciales con los que se sienten atacados los chicos. A base de propinar golpes a media sociedad, los más jóvenes han optado por rechazar al feminismo.
Foto: Andre Hunter.
¿Por qué ser mecenas de Disidentia?
En Disidentia, el mecenazgo tiene como finalidad hacer crecer este medio. El pequeño mecenas permite generar los contenidos en abierto de Disidentia.com (más de 3.500 hasta la fecha), que no encontrarás en ningún otro medio, y podcast exclusivos (más de 300) En Disidentia queremos recuperar esa sociedad civil que los grupos de interés y los partidos han silenciado.
Ahora el mecenazgo de Disidentia es un 10% más económico al hacerlo anual.



















