Desde hace mucho tiempo no hago más que leer y escuchar análisis catastrofistas sobre la situación política española. Tengo varios amigos al borde del colapso, poco menos que dispuestos a hacer las maletas y hasta mi propia mujer aterrorizada “por lo que se nos viene encima”. Pero, como sentenció el Caudillo tras el atentado contra Carrero Blanco, no hay bien que por mal no venga (¿o era al revés?). En cualquier caso, por lo que a mí respecta, estoy decidido -aprovechando además el impulso de año nuevo- a mirar con buenos ojos la presente coyuntura y, en virtud de ello, quiero compartir con ustedes las razones, en forma de decálogo, por las que veo elementos positivos en la investidura de Pedro Sánchez.

La primera razón por la que tenemos que estar agradecidos al líder del PSOE es por haber despojado al socialismo español de su careta de moderación, un disfraz –nobleza obliga- que no siempre fue tal sino una opción que algunos de sus dirigentes –de Julián Besteiro a Felipe González- defendieron con convicción y que la mayoría de sus militantes –no nos engañemos tampoco en este punto- aceptaron a regañadientes o como mal menor. He conocido a muchos socialistas –compañeros, colegas y algunos, buenos amigos- y siempre me han parecido revolucionarios de salón, frustrados o apocados. En los últimos tiempos les decía medio en broma, medio en serio que de mayores, cuando se quitaran los complejos, terminarían siendo de Podemos.

Es una justicia histórica que el jefe de este último partido se llame precisamente Pablo Iglesias. El PSOE ha tenido siempre un concepto instrumental de la democracia, paralelo a su posibilismo (“accidentalismo”) ante la forma de Estado, que tan bien analizó Juan Francisco Fuentes (Con el rey y contra el rey. Los socialistas y la monarquía). Para el PSOE la libertad nunca ha sido el valor supremo o, dicho en otros términos, la democracia era un medio, nunca un fin en sí mismo, para alcanzar otros valores como la igualdad, la justicia social o el Estado del bienestar. Estos sí que eran los verdaderos objetivos.

Hay que reconocerle a Pedro Sánchez su sed de poder, su ambición sin límites, su audacia temeraria y hasta su maquiavelismo de mesa camilla. Pero nada de ello habría sido posible si previamente el sistema político español no hubiera degenerado en un pedestre sistema partitocrático

De ahí, naturalmente, que los contrapesos de poderes inherentes al sistema democrático fueran reputados de lastres u obstáculos en el camino de la sociedad anhelada. De ahí también que no se le reconociera legitimidad alguna a otras opciones o alternativas políticas, empezando por las motejadas de derechas o conservadoras. La Segunda República es un ejemplo de manual. Un socialista argüiría que no otra cosa hacía por su parte la derecha y yo no tendría empacho en reconocerlo, pero ello no invalida el argumento, sino que lo refuerza. La tolerancia y la aceptación del adversario, bases de la convivencia democrática, nunca se han dado bien en el solar ibérico.

La segunda razón por la que debemos aplaudir el acceso de Sánchez al poder es prolongación natural de la primera y radica en la forma en que lo ha hecho, aliándose con independentistas, nacionalistas en general y hasta provincialistas de nuevo cuño (Teruel existe). Más aún que con la democracia, el PSOE ha mantenido –en este caso no siempre pero sí en los últimos tiempos- una relación conflictiva con la noción de España como sujeto político soberano. Mientras aquella se asimilaba al franquismo o al centralismo (vade retro!), se alimentaban todo tipo de alternativas autonómicas como un bien en sí mismo.

El corolario de todo ello es esa paradoja que muchos aún siguen sin saber explicarse de cómo un partido que dice defender la igualdad entre españoles ha propiciado primero y luego sustentado la más flagrante diversidad real entre los territorios que integran esta teórica unidad política que seguimos llamando España. No menor es la paradoja de que un partido sedicente de izquierdas vaya gustoso de la mano de los más conspicuos conservadores y reaccionarios ibéricos (solo porque abominan de lo español y se envuelven en cualquier bandera distinta de la rojigualda). Gracias a Pedro Sánchez ya nadie podrá seguir hablando piadosamente de ambigüedad socialista en este terreno.

El tercer motivo de satisfacción sigue en la línea de despejar incógnitas y ambigüedades. El PSOE ha tenido también, históricamente hablando, un conflicto de amor-odio con la Transición. Las mejores cabezas socialistas la han defendido como un modelo a seguir –la superación del guerracivilismo- pero sin ocultar que aquello no fue del todo satisfactorio por múltiples razones. No fue posible la “ruptura”. “Se hizo lo que se pudo”, he oído decir incluso a los más ardientes defensores del proceso. En otras palabras, había una tarea política pendiente. Cuando Zapatero propulsó la “memoria histórica”, se encontró que el campo estaba abonado.

Nada tiene de extraño que las nuevas generaciones progresistas hablaran abiertamente en términos despectivos del “régimen del 78”, mera continuidad del franquismo, fundado en un pacto de olvido y silencio, refractario a la justicia histórica, ajeno a las víctimas de la dictadura. Había que negar radicalmente el franquismo, borrar todo atisbo de su existencia no ya solo en los monumentos cívicos sino hasta en el callejero y establecer la continuidad con el glorioso régimen del 14 de abril. Hasta ahora el PSOE se había resistido a sustentar ese discurso y había marcado distancias con sus promotores. Hoy no solo está coaligado sino que forma gobierno con ellos.

Encuentro una cuarta razón para el aplauso en el derribo de uno de los mitos más irritantes –al menos para mí- de nuestro sistema político, ese que presumía de la solidez de nuestro Estado de derecho y la independencia de los diversos poderes, empezando por la Justicia. Uno, modestamente, pensaba que ese era un cuento chino, con perdón, pero enseguida venía alguien docto con tono campanudo a amonestarnos por nuestro escepticismo. Bueno, pues gracias una vez más a Pedro Sánchez, quien ose de aquí en adelante en pontificar sobre el prestigio de nuestras instituciones tendrá que dar muchas explicaciones.

Tendrá que explicar por ejemplo cómo todo el entramado jurídico de la nación –los tribunales, en especial el Supremo y el Constitucional, la fiscalía y la abogacía del Estado y no digamos nada de los órganos jurisdiccionales de las autonomías- se amoldan más que solícitos, serviles, a las disposiciones del Ejecutivo. Si durante un tiempo estuvo en boga hablar del capitalismo de amiguetes, ahora, gracias –repito- a Pedro Sánchez, podría hablarse de un conchabeo generalizado para dar cuenta del cúmulo de presiones, prebendas y mercadeo (do ut des) que se ha instalado en la vida pública.

Tengo que reconocer que la quinta motivación que voy a consignar trasciende a Pedro Sánchez, aunque él constituye un digno ejemplo del mismo. Me refiero al modo de ejercer el poder, el puño de hierro (a veces en guante de seda pero más a menudo en forma de mazazo inmisericorde) con el que se golpea al rival o al simple disidente. En particular, en su propio partido el líder ejecuta una práctica de tierra quemada que supone la anulación no ya de la crítica sino del más modesto debate auténtico y, por supuesto, la aniquilación de cualquier competidor. Como digo, esto no es ni mucho menos privativo del actual secretario general del PSOE pero reconozcan que Sánchez ha sido particularmente expeditivo y eficaz en este terreno.

Las consecuencias de dicha práctica me conducen a un sexto motivo de reconocimiento, difícilmente disociable del anterior. “¿Dónde están las voces discrepantes del PSOE?”, he leído u oído con insistencia en los últimos días. ¿Dónde los barones? Muy sencillo: calladitos todos. Lo diré en aras de la claridad en unos términos vulgares que no son de mi predilección: Sánchez es el puto amo. Esto explica algo que muchos cándidos no entienden y que a veces plantean en términos ingenuos: ¿cómo es posible que un sujeto como ese haya llegado adónde ha llegado?

¿Se acuerdan las veces que nos han dicho que en los países anglosajones o en las democracias consolidadas en general la mentira arruina una carrera política? La séptima razón para mi elogio del personaje no es otra que su capacidad para darle la vuelta completa al mencionado aserto. Hay mucha gente que no entiende esto y cree que Sánchez miente de manera compulsiva. No hay tal: bien podría decirse del doctor Sánchez que está como un acendrado nietzscheano, más allá de la verdad y la mentira. Su concepción de la realidad y, por tanto, su uso del lenguaje, es relativista: el mundo es caleidoscópico y, por tanto, cada concepto significa una cosa distinta en cada momento.

La octava virtud de nuestro protagonista es tan obvia que ni siquiera sus más acendrados enemigos deberían regateársela. Me refiero a su desenvoltura dialéctica, No me malinterpreten, no digo que Sánchez sea un buen orador, que no lo es. Ni siquiera un buen parlamentario. Ni lo es ni le hace falta. Él es progresista. Lidera un gobierno de progreso. Trabaja por la igualdad de los españoles y las españolas. Y así sucesivamente. No sé si me explico. Su hegemonía en el campo de las ideas es abrumadora. Entiende perfectamente en qué tipo de sociedad estamos. Y lanza los mensajes que la sociedad demanda. Eso es todo. Y es más que suficiente. El problema es de todos los demás, los que no entienden algo tan simple.

Empezando, naturalmente, por sus rivales, que no consiguen tomarle la medida al personaje. Déjenme que atribuya a nuestro protagonista un noveno galardón que en rigor no es de él sino de la carencia especular de sus adversarios. Por decirlo en términos metafóricos, mientras estos pesan, Sánchez flota. La derecha intelectualmente indigente, heredera directa del rajoyismo, balbucea inútilmente sus proclamas. La derecha montaraz se quema en su propio fulgor. El centro derecha derrotado de Ciudadanos aparece desnortado. Como en el chiste de Eugenio, ¿hay alguien más ahí?

Una última razón, corolario de todo lo dicho hasta ahora. Hay que reconocerle a Pedro Sánchez su sed de poder, su ambición sin límites, su audacia temeraria y hasta su maquiavelismo de mesa camilla. Pero nada de ello habría sido posible si previamente el sistema político español no hubiera degenerado en un pedestre sistema partitocrático, peor aún, un sistema de camarillas cuya voracidad en la okupación de las instituciones solo es comparable con su sectarismo rampante y su cortedad de miras. Invocar a estas alturas sentido de Estado suena patético. Pedro Sánchez es simplemente el último fruto de este estado de cosas.

Cómo habrán podido comprobar estas diez razones son anteriores a la formación del gabinete, no aluden a la composición del mismo ni mucho menos al desempeño de las funciones de gobernación propiamente dichas. En este sentido debo añadir que no me cabe la menor duda de que en cuanto pasen unos días habrá otras diez razones como mínimo para añadir a la lista y probablemente a ustedes mismos se les ocurrirán muchas más e incluso más contundentes de las que yo les acabo de exponer, ¡Ah, una advertencia! Si son de esos que creen que debido a la debilidad e inestabilidad del gobierno nos espera una legislatura corta, mejor acuérdense del Dante: lasciate ogni speranza. Solo me queda desearles feliz legislatura.


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Rafael Núñez Florencio
Soy Doctor en Filosofía y Letras (especialidad de Historia Contemporánea) y Profesor de Filosofía. Como editor he puesto en marcha diversos proyectos, en el campo de la Filosofía, la Historia y los materiales didácticos. Como crítico colaboro habitualmente en "El Cultural" de "El Mundo" y en "Revista de Libros", revista de la que soy también coordinador. Soy autor de numerosos artículos de divulgación en revistas y publicaciones periódicas de ámbito nacional. Como investigador, he ido derivando desde el análisis de movimientos sociales y políticos (terrorismo anarquista, militarismo y antimilitarismo, crisis del 98) hasta el examen global de ideologías y mentalidades, prioritariamente en el marco español, pero también en el ámbito europeo y universal. Fruto de ellos son decenas de trabajos publicados en revistas especializadas, la intervención en distintos congresos nacionales e internacionales, la colaboración en varios volúmenes colectivos y la publicación de una veintena de libros. Entre los últimos destacan Hollada piel de toro. Del sentimiento de la naturaleza a la construcción nacional del paisaje (Primer Premio de Parques Nacionales, 2004), El peso del pesimismo. Del 98 al desencanto (Marcial Pons, 2010) y, en colaboración con Elena Núñez, ¡Viva la muerte! Política y cultura de lo macabro (Marcial Pons, 2014).

12 COMENTARIOS

  1. Comparto bastantes de las razones que argumenta sobre el triunfo de Sánchez, Rafael. Y aunque el titular o esas razones no sean para aplaudir, salvo que seas usufructuario directo o indirecto de sus fakes y maniobras, se entiende perfectamente la ironía utilizada para concluir que el presi, ahora, legítimo, es el puto amo: “Prometo por mi conciencia y honor…”. No sorprende que se atreviera a bromear con el monarca para desviar la atención de su falta de…
    Cuando triunfa y se legitima la impostura política de modo tan aplastante y humillante en el congreso, queda poco margen de réplica y maniobra para la disidencia.

    Eso es lo que le ha ocurrido a los partidos de la oposición más críticos con la formación de gobierno. Ya no es que se trate solo de señalarlos, perseguirlos y silenciarlos, es que los “eruditos” más “audaces y temerarios” de la izquierda, se ponen exquisitos con las formas y con la educación de los disidentes, señalando su “mala leche”, su “gamberrismo” e incluso su talante “antidemocrático”, obviando entrar en el fondo del asunto y en la radicalización de esas alianzas que le han permitido ser investido presidente.
    Y siendo testigos de cómo se han consumado los hechos, seguro que ya nadie se echará las manos a la cabeza si recuerdo que en la tribuna del congreso algún diputado se refirió literalmente al plan que Sánchez pensaba perpetrar con los de su banda.

    Y lo cierto es que esta banda de personajes indeseables, despreciables y degenerados; porque lo son y porque me da la gana decirlo, nos ponen cada vez más difícil a los que estamos en la disidencia no cabrearnos con sus frivolidades, con sus fakes y con su ligereza; con sus mezquindades y con su cinismo perpetuo.
    Quiero decir que uno es humano y como tal le cuesta mucho abandonar su mala leche cuando observa y escucha a los “revolucionarios” de salón que no dudan en “ladrar y humillar”, sabiéndose protegidos por el manto del poder o contribuyendo gustosos a ser los secuaces del puto amo.

    Sin embargo, admito que el camino del exabrupto y la mala leche para desahogar la impotencia y la injusticia de sentirse burlado, insultado o agraviado, nunca es la solución. Antes es preferible practicar un discreto mutismo o retirarse uno a sus cuarteles de invierno, hasta que su nivel de tolerancia con la infamia. Por ello, celebro la actitud mostrada en su reflexión, Rafael. La única manera de resistir y de combatirles en el cuerpo a cuerpo es hacerlo con sus mismas armas: ironía, sarcasmo, buen rollito y sobre todo mucha vaselina para neutralizar y para contrarrestar sin dolor y sin provocar rechazo, el relato que introducen con tanta facilidad.

  2. A sabiendas de que muchos de ustedes consideraran disparatado mi comentario, no me resisto. Lo mismo que argumenta el artículo se puede ver desde otro punto de vista, desde luego sin ningún motivo para la alegría.

    La primera razón: despojar al socialismo español de su careta de moderación.
    Según el autor, esto es motivo de alegría. Para poder acceder al poder el socialista Felipe Gonzalez tuvo que abjurar públicamente del marxismo. De esto hace unos 35 años, hoy vemos como los socialistas dirigidos por Sanchez vuelven a abrazar el marxismo, sin sentirse obligados a hacerlo público. Les conviene más ser marxistas de tapadillo, sin declararlo, pero introduciendo en el gobierno a los marxistas-comunistas. Marxistas que no serian aceptados en el gobierno ni por la UE, ni por USA sin grandes sanciones. Cuando UE y USA se den cuenta de lo que está ocurriendo en España, veremos como actúan y que sanciones o condiciones nos ponen. Nada de ello es motivo de alegría.

    La segunda razón: acceso al poder con una alianza PSOE, independentistas y nacionalistas en general (se olvida incluir terroristas reconvertidos). El autor afirma que “un partido que dice defender la igualdad entre españoles ha propiciado primero y luego sustentado la más flagrante diversidad real entre los territorios”. Porqué utiliza la palabra ‘diversidad’ cuando quiere decir ‘desigualdad’. No veo ningún motivo de alegría que la desigualdad entre ciudadanos españoles amenace la convivencia. Máxime cuando el vendedor de humo, Sanchez, lo vende como avance hace la igualdad. Lo cual es absolutamente falso.

    La tercera razón: Clarificar rompiendo con la memoria histórica. El autor del artículo se alegra, donde yo no veo ningún motivo para la alegría si no para el miedo y el horror. Mire Usted, la memoria histórica es una mentira montada para ‘legitimar y vender’ el currículo democrático del PSOE en concreto y la izquierda en general. El frente popular formado por el PSOE, comunistas y anarquistas varios primero desestabilizó España. Luego dio un golpe de estado (1934). Después dio un pucherazo en las elecciones (1936). Entre tanto los miembros del frente popular quemaban conventos, daban paseillos, asesinaban a curas frailes y monjas, ocupaban/expropiaban fábricas y fincas. Media España estaba aterrorizada por el comportamiento terrorista del PSOE con otros marxistas. Franco fue la salvación de esa media España frente a la amenaza a la vida y la propiedad que traían PSOE, comunistas, anarquistas y demás.

    No veo ningún motivo de alegría que el PSOE aprete el acelerador antidemocrático y defina lo que es bueno y lo que es malo a partir de sus intereses, no de la realidad histórica. Cada vez que PSOE, Podemos y demás afirmen algo de Franco y del alzamiento nacional debieran aparecer voces que lo cuestionen. Esas voces no aparecen, muestra de que el miedo está instalado en nuestra sociedad. La verdad está escondida en el silencio. Este es el estado de pre-dictadura claro. O cambiamos de rumbo o antes de que nos demos cuenta tendremos la dictadura instalada ‘sin careta’. Habrá fronteras con alambre de espino y zonas de minas, controles estrictos de salida, no habrá propiedad privada.

    La cuarta razón: solidez del estado puesta en evidencia. No veo razón para la alegría, si no para todo lo contrario. Cuarenta años desde la nueva Constitución y nuevamente los políticos han arruinado el proyecto de España. Lejos de trabajar por crear un espacio de libertad, igualdad y justicia, se han dedicado a dividir, corromper, a crear grandes desigualdades, a cubrir con impunidad todo lo que hacen los políticos, impedir la creación de riqueza. Esto no es lo que debería ser, y no es por mi culpa. No veo ningún motivo para la alegria.

    La quinta razón: modo de ejercer el poder –puño de hierro-. Contrariamente al autor no veo motivos de alegría. Este fenómeno (puño de hierro) se explica porque en el estado de partidos en que ha devenido España, cuando un político accede al poder tras unas elecciones, no hay forma de echarlo. Ganar unas elecciones inviste al ganador de un poder absoluto que no es cuestionado por nadie. Este es Sanchez, montó y manipuló unas primarias en el PSOE que le devolvieron a la secretaria general. En esa vuelta colaboraron muchas fuerzas, unas para inscribir a votantes en la última semana, otras para ocultar urnas, otras para desinformar del asunto.

    La sexta razon: no hay voces discrepantes en el PSOE. Esto indica el grado de podredumbre al que ha llegado el sistema. No ha habido ningún parlamentario socialista andaluz que ante el grave peligro que supone Sanchez y sus aliados para los intereses españoles, en general, y andaluces, en particular, se haya atrevido a votar en contra o levantar la voz. El miedo también llega a los diputados.

    La septima razón: usar la mentira como arma política. Sanchez utiliza la mentira como arma política como buen marxista. El problema no es Sanchez, el problema son los medios que transmiten una imagen adulterada en positivo de Sanchez. El mismo telediario que pone a parir de extrema-derecha a VOX, se ha dedicado que era necesario sacar adelante el gobierno (de anti-españoles) en aras de la estabilidad política. Según los telediarios es mejor tener un gobierno comunista-marxista porque da estabilidad, que no tener gobierno. No estoy de acuerdo, el gobierno que se esta formando por marxistas e independentistas es infinitamente más peligroso para España que no gobierno.

    La octava razón: desenvoltura dialéctica de Sanchez. Tampoco le veo ningún motivo de alegría. Que un vividor, aventurero de la política, provisto de media docena de eslóganes se haga con el gobierno de España porque es del interés de los independentistas y de terroristas reciclados, es para estar aterrorizado. No para estar alegre y contento. Sanchez es presidente de gobierno , no por sus dotes dialécticas, no por estar en política con media docena de eslóganes, si no porque es el que mejor garantía proporciona a los independentistas y a los terroristas reciclados que sus objetivos saldrán adelante. Los intereses de España pasan con Sanchez a un segundo o tercer plano.

    La novena razón: Sanchez flota, cuando la oposición se hunde. Quizá pueda uno alegrarse de eso, no es mi caso. Sanchez no flota, le flotan. La oposición no se hunde, la hunden. Cierto es que tanto Sanchez como la oposición circulan en política con media docena de eslóganes. Y que la oposición a Sanchez tiene muchos complejos (que si derecha, facha, franquista y tal). Pero aquí quien reparte calificativos y elige sitio para cada uno son los medios, lease telediarios. Estos son los que cuando Sanchez repite uno de sus media docena de eslóganes los magnifica, los agranda y embellece y los distribuye. Cuando la oposición saca a alguno de sus eslóganes, ese telediario los denigra, los ningunea, los presenta maldad. No es Sanchez, son los medios que transmiten su reflejo. Tiendo a pensar que aquí los medios estan controlados por los intereses catalanes. Con esta hipótesis, casa casi todo. Los golpistas son presentados como demócratas. El estado de derecho como algo rígido y cavernario….

    La décima razón: sed de poder de Sanchez. Tampoco veo motivo para la alegría. La historia está plagada de casos en los que el poder enferma y deviene en psicópata. El hecho de que Sanchez anteponga los intereses de un grupo o secta al de todos los españoles nos debe hacer preguntarnos si no estamos ante un psicópata. Deberiamos esperar que cualquiera que opte a la presidencia de gobierno de España venga provisto de un plan para mejorar la vida de ‘todos’ los españoles, no de ‘algunos’. Un plan para que exista igualdad de oportunidades, no igualdad de desgracias. Un plan para garantizar la libertad personal de todos, y no limitarla argumentando que los derechos colectivos priman. Un plan para liberar la iniciativa privada amordazada por tasas, impuestos y corrupciones varias,

    Como ven, no veo motivos para la alegría. Sanchez, ególatra, aventurero y psicópata, está dispuesto a destrozar mi futuro y el de mis conciudadanos españoles. Si usted tiene menos de 30 años larguese mientras aun pueda. Si usted tiene entre 30 y 60 años ponganse en modo hivernación, saque lo que pueda de los bancos, cierre los negocios mientras se puedan vender a precio razonable, piense que las cuentas bancarias pueden ser intervenidas en cualquier momento, los impuestos ya confiscatorios subiran para ahogarnos totalemente. Si usted tiene más de 60 años, como yo, rece si sabe. Si no sabe, evite ver los telediarios y esté preparado psicológicemente para lo peor: sangre, lágrimas y sudor. Ningún motivo para la alegría para el ciudadano normal. En estas circunstancias, los funcionarios estan más protegidos, pero cuando el dinero falte también les llegará a ellos.

    • Como la parlamentaria de ERC dejó claro en la sesión de investidura, la estabilidad de España se ‘la bufa’.

      El objetivo de los agentes de la secesión y terroristas reciclados es desestabilizar totalmente a España. nada mejor que un gobierno comunista. En ese momento, sus embajadas en el exterior empezaran a decir que en la España comunista ‘no se puede vivir’. Los paises de nuestro entorno lo comprenderan, simpatizaran con la idea de que es mejor que Cataluña, Vascos y demás se salven, se independicen y salgan de las garras comunistas.

      Ven que fácil? Y Sanchez-PSOE creyendose elegido por los dioses para salvar a España….

  3. En esta España españicida y bárbara y traidora, hacer el mal es lo más fácil de conseguir. Lo que hace falta es ser una persona sin escrúpulos, sin moral y sin vergüenza y ser un sinvergüenza como él sanchínflas de m….

    • Yo creo que lo que ha sucedido es que la Nación ha sido capaz de abrirnos los ojos, como platos se nos han puesto.

      No se ponga así, el Ministerio del MedioGay va a regalar a todos los españoles una espada láser para luchar contra el cambio climático.

  4. “El sufragio por sorteo está en la índole de la democracia; el sufragio por elección es de la aristocracia.” Montesquieu.

    Lo que queda claro es que los sistemas llamados “democracias” liberales o representativas son fácilmente capturables, como la serpiente al agarrar la cabeza.
    Unos cuantos millones de euros (extranjeros) y la maquinaria de la imbecilidad y veneno se pone a funcionar.

    GEOS encapuchados por aquí,…,o un pájaro azul “@evoespueblo” cantando lo siguiente:

    “Es una vergüenza que el gobierno de facto “investigue” a los hermanos Pablo Iglesias, Monedero, Errejón, Rodríguez Zapatero y Baltasar Garzón, cuando hasta ahora, no hay ni un solo detenido por las masacres. ¿A cuántos más van a perseguir para seguir ocultando la verdad?”

    Dan muestra del grandilocuente olor que desprenden las cortes.

  5. Para optimista estaba yo, pero me han quitado el puesto.

    Yo creo que soy mejor optimista que el autor que me acaba de quitar el sitio, la razón es simple, estoy convencido que el Bien comprende el Mal, y por tanto el problema que tiene esto es que el Bien es inmenso, es decir, que todavía puede comprender mucho mal.

    El régimen del 78 tiene el problema de que aún no se ha completado, aunque está en ello, parece que van a pisar el acelerador.

    El optimismo del autor yo lo he vivido en varias ocasiones, la primera cuando me di de baja en el PSOE en 1982. Aún siguen con sus posaderas en lo público todos los miserables que se creen importantes.

    Y luego vino esto…

    http://extremaduraprogresista.com/red/37-redaccion-insurgente/4610-marino-barbero-santos-in-memorian-el-jurista-y-el-patan

    …que se se repitió una y otra y otra vez hasta hoy, y que según mi teoría de que el Bien comprende al Mal y España es buena en su esencia, aún puede comprender mucho mal hasta culminar el Mal del 78.

    Ahora imaginemos por un momento que el juez D. Marino Barbero hubiera conseguido eliminar la corrupción sistémica, hubiera podido formar juristas como él, respetados y considerados por las instancias europeas como el tribunal de Estrasburgo.

    Si España no fuera tan buena no podría comprender tanto mal.

    No nos quejemos, el bien nos da a Marino Barbero y a Quevedo para ponerle humor a la desgracia.

  6. No me produce demasiados quebraderos de cabeza la investidura de Sánchez, la verdad.
    Hubo un tiempo que me producía un agobio inquietante, ahora he aprendido a ver los toros desde la barrera.

    Cuando Vox consiguió sus primeros 20 y pico escaños dije, hace falta un quinto en discordia fuerte ahí dentro y lo sigo diciendo, la fragmentación del Parlamento aunque nos parezca un caos nos llevará a la estabilidad.
    ¿Cuándo?, pues eso ya se verá,. Dentro del caos está la luz. Antes creíamos tener mucha luz y lo único que estábamos era entrando al caos.

    Sánchez ,como perfecto dictador cuanto más grande sea su Reino más grande será su gloria. Así que la unidad territorial con el muchacho dudo que esté en peligro.

    Mejor no agobiarse con este gobierno. Mis dudas están en la UE y que experimentos o planes tiene para España.

    • Pienso lo mismo, VOX ha sido un freno que aún no ha sido analizado.

      Rebobinemos la moviola del golpe de estado a cámara lenta hasta la moción de censura. Se nos ha olvidado que VOX no existía prácticamente.
      Por lo tanto todos los acuerdos para la reforma constitucional estaban amañados de antemano.
      Una Soraya presidiendo el PP y un Rivera haciendo de Adolfo Suárez nos hubieran servido la culminación del golpe de estado en bandeja con una reforma constitucional.

      Si observa al encantador de serpientes de la Moncloa dirigirse a Arrimadas comprobará que esa será la estrategia de esta legislatura.

      Intentarán a toda costa primero ganarse a Arrimadas como moderada, después crispar y enfrentar con VOX para atraer al PP a la moderación de una reforma constitucional. Las razones que esgrimirán serán económicas y de pacificación.

      La otra opción la conocemos todos.

      • Poco han tardado en confirmar mis palabras, ya está Simancas pidiendo al PP la colaboración para culminar el golpe de estado en aras de la responsabilidad institucional. Qué empeño malévolo en reformar la Constitución y mil garitos más.

  7. Brillantísima reflexión, la lucidez es mejor si se acompaña del humor fino. Más dura será la caída, de cualquier modo.

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