Una de las características que definen la posmodernidad es la hegemonía del pensamiento débil y del denominado marxismo cultural. El pensamiento débil, término acuñado por el pensador italiano Gianni Vattimo, alude a una filosofía de corte relativista, que tiende a cuestionar la vigencia de fundamentos sociales, culturales y políticos. Esta opción epistemológica y ontológica lleva a posiciones que debilitan la racionalidad, los valores occidentales y que califican como “violencia estructural” cualquier pretensión de autoridad, evidencia o búsqueda de la verdad.

Esta opción posmoderna por cuestionar nuestra herencia judeocristiana e ilustrada se ha traducido en el surgimiento de una serie de “ismos” (multiculturalismo, ideología de género, pacifismo radical, animalismo…) que suponen una enmienda a la totalidad del sistema de valores y creencias que nos hemos dado en nuestro proceso evolutivo como especie humana. El marxismo cultural es la otra derivada que define la posmodernidad y que se caracteriza por cuestionar cualquier manifestación social, cultural o política que no visibilice la naturaleza supuestamente injusta e inhumana del capitalismo y de sus construcciones culturales.

En un clima dominado por la hegemonía aplastante del marxismo cultural, luchar contra la dictadura de lo políticamente correcto es un deber moral para un pensador verdaderamente crítico. Se puede calificar de auténtica guerra asimétrica la que mantienen unas pocas voces críticas con este clima intelectual opresivo. Por eso no debe sorprender la virulencia que se exhibe contra todos aquellos que se atreven a cuestionar alguno de los mitologemas de género o relativos a la defensa suicida que hace la izquierda posmoderna del llamado multiculturalismo. Hoy en día cualquier crítica al fundamentalismo islámico es calificada de islamofobia.

Hablar del derecho a usar libremente el burka es tanto como defender el derecho de los judíos en el Tercer Reich a llevar la estrella de David o de los afroamericanos a ocupar espacios segregados en la América de la era de la reconstrucción

Un ejemplo palmario de esto lo encontramos en la defensa casi unánime de la izquierda posmoderna en relación al uso del llamado burkini y en la calificación como islamófoba de cualquier medida que busque restringir su uso en lugares públicos. Por otro lado, el feminismo al uso, tan dado a ver manifestaciones de patriarcado en cualquier manifestación de género, no tiene problema alguno para defender el llamado burkini. Una prenda de baño utilizada por mujeres de religión islámica, que cubre casi completamente su cuerpo, excepto la cara, los pies y las manos. Llevando esta prenda las mujeres islámicas protegen supuestamente su honestidad frente a las posibles miradas lascivas y pecaminosas de los varones.

La prenda, creada en 2004 por la diseñadora libanesa Aheda Zanetti, busca compatibilizar las rígidas exigencias morales de la llamada sharía, ley islámica, con la modernidad y la moda femenina asociada a la cultura occidental. El burkini promete a las mujeres islámicas conciliar algo aparentemente contradictorio: el respeto escrupuloso de la moral islámica con el disfrute de una imagen jovial y supuestamente occidentalizada. Al fin y al cabo, como señalan muchos de sus defensores, no deja de ser el burkini una prenda similar al traje de neopreno, que utilizan multitud de surfistas en las playas de medio mundo.

La defensa a ultranza de este nuevo signo religioso de sumisión de la mujer a los dictados de una religión profundamente patriarcal y misógina se ha convertido, por paradójico que esto resulte, en la enésima excentricidad del movimiento de género. En un ejercicio de cruel cinismo, Ignacio Ramonet calificó el burka como un progreso para la mujer islámica, en la medida en que permitía a las mujeres el acceso a lugares públicos en sociedades profundamente patriarcales como las islámicas. También se ha alegado el derecho a la libertad religiosa o al de la libre autodeterminación moral de las mujeres como posibles justificaciones que permitan conciliar las posiciones feministas con la tolerancia hacia un signo que, en las sociedades islámicas, simboliza la sumisión femenina.

Hablar del derecho a usar libremente el burka es tanto como defender el derecho de los judíos en el Tercer Reich a llevar la estrella de David o de los afroamericanos a ocupar espacios segregados en la América de la era de la reconstrucción. Las feministas posmodernas alegan que hay mujeres que quieren llevar el burka. También había judíos que llevaban la estrella de David de buen grado o afroamericanos que aceptaban su segregación racial. Ese hecho no puede conferir legitimidad a una medida, el burka, que busca estigmatizar públicamente la condición femenina.

La razón es que, como decía Burke en su Reflexiones sobre la revolucion en Francia, no existen los derechos en abstracto, desligados de las condiciones históricas y culturales donde éstos se desarrollan. Es un contrasentido hablar del burka como un derecho, pues surge en un contexto de fundamentalismo islámico, donde la mujer no es sujeto sino objeto de derechos que son determinados en un contexto claramente machista.

Resulta curioso que las feministas y los “feministos” posmodernos insistan tanto en la búsqueda y captura del micromachismo en nuestras “patriarcales” sociedades o denuncien el abstracto terrorismo de la violencia de género y en cambio pasen por alto el “macromachismo” del fundamentalismo y el verdadero terrorismo de género que se practica en muchas teocracias islámicas y que se cobra la vida de muchas mujeres.

Mientras que lo que califican de genocidio de género no es más que una construcción ideológica que busca criminalizar a la masculinidad, la violencia religiosa del fundamentalismo islámico contra las mujeres, sí que se aproxima bastante más a ese propósito genocida que las feministas posmodernas dicen combatir y que sin embargo no se atreven a combatir. Sin embargo “los y las farsantes de género callan y se hacen cómplices del auténtico machismo cuando se trata de dar la cara frente a violaciones auténticas de los derechos de las mujeres. Cada vez que una ideóloga de género denuncia el machismo de nuestras sociedades, pero exculpa, justifica o mira a otro lado ante las aberraciones de género del fundamentalismo islámico, se hace cómplice de dichos crímenes y practica una hipocresía que deslegitima, trivializa y ridiculiza todavía más su mensaje supuestamente feminista.

A quienes sostenemos un discurso netamente crítico con el feminismo imperante se nos acusa de practicar lo que ahora se denomina con una terminología pomposa “postmachismo”. Dicen que con nuestra “filosofía de la sospecha” sobre las inconsistencias, las contradicciones y las exageraciones feministas realizamos una descalificación grosera y aberrante de un movimiento legítimo, que, con todas sus insuficiencias, ha conquistado derechos y denunciado injusticias para con las mujeres.

Cuando la lucha feminista y el fundamentalismo islámico entran en colisión, a los que ponemos el acento en la contradicción inherente al discurso oficial se nos acusa de practicar el etnocentrismo, según el cual minusvaloramos una cultura que supuestamente desconocemos.

Edward Said en su obra Orientalismo deslegitima todos los discursos culturales procedentes de occidente relativos a la cultura islámica apelando al desconocimiento y al prejuicio. Gadamer en Verdad y método rehabilita epistemológicamente el prejuicio frente a la mala prensa que ha tenido en buena parte de la teoría del conocimiento occidental, señalando que el prejuicio se entronca en último término con el respeto a la tradición. La tradición occidental en la que pretenden insertarse buena parte de los discursos buenistas con el islam más retrógrado desconoce la experiencia histórica de la que nace el propio derecho al prejuicio occidental: la de haber experimentado las nefastas consecuencias de una concepción teocrática de la sociedad en forma de guerras de religión y sobre todo haber experimentado el carácter liberador de una crítica ilustrada al fundamentalismo como forma crítica de superación de mitologemas.

Foto: Engin Akyurt


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33 COMENTARIOS

  1. .”..se arrogan la autoridad moral de promover una ficticia guerra de sexos, promover el victimismo de la mujer y alertar sobre un machismo generalizado e intolerante en la sociedad que, además de crispar y crear mal clima en las relaciones de convivencia, lo único que consigue es excitar e intensificar los bajos instintos de los sujetos más despreciables de la sociedad”
    Si es ficticia, tal guerra (el feminismo no habla de guerra de sexos, es un término acuñado por la oposición al feminismo), no debería preoucuparle ni a usted ni a nadie.
    El victimismo, señora, lo practica más bien, como el islamismo cuando se siente atacado, el sistema opresor, como defensa de sus atalayas, no se engañe. Ahora y desde que el feminismo nació en una sociedad muy otra, gracias a dios, siempre ha sido atacado diciendo la misma cantinela victimisma y apocalíptica.
    Lo único que consigue, diciendo que los bajos instintos son excitados e intensificados por el feminismo, es justificar los mismos; claro, es que si les da a las mujeres por decir esas cosas, pues, hombre, lo suyo es matarlas. Si no las dijeran, pues ni tan mal, no las mataríamos. Pero la culpa es de todas esas golfas feministas.
    La misoginia cultural islámica tiene las mismas raíces que la propia aunque éstas, gracias a ciertas reflexiones acaecidas por este área de influencia cultural en los últimos trescientos años, han perdido enormemente su intensidad. Pero no la han perdido porque razonablemente se hayan eliminado. La reivindicación ha sido dura y enfrentada a todo un grupo de bienpensantes que con pluma, ley y opinión religiosa, se han opuesto desde un inicio. Hasta las mentes más preclaras han dicho verdaderas (hoy en día lo son, y no por ser micromachismos, precisamente) barbaridades.
    En esta publicación, que se supone disidente, tienen una única respuesta, automática y moldeada de la realidad del feminismo. No conceden tregua, ni matizan, ni razonan, ni argumentan. Les basta mentar la ideología de género, término acuñado precisamente por una ideología, que pretende denostar una posición que tal vez no comparta en su total extensión pero que no es posible encasillar tan burdamente y no compartir, al menos, ciertas dudas sobre su vigencia.
    Su ejemplo, el de exacerbar a los maníacos, es muy descriptivo del proceso. Se señala un problema, el asesinato de mujeres por parte de hombres con una asiduidad pasmosa, y ustedes para no entrar en harina, se salen con una carambola que no hay quien la coja; matan a las mujeres porque las feministas los sacan de quicio…toma ya.
    Buena semana

    • “Si es ficticia, tal guerra (el feminismo no habla de guerra de sexos, es un término acuñado por la oposición al feminismo), no debería preoucuparle ni a usted ni a nadie”.

      No, el feminismo hegemónico no habla de guerra de sexos, solo se encarga de promoverla activamente y hacerla efectiva a través de su propaganda que, usted asimila perfectamente y comparte.

      Ahora va a resultar que el feminismo hegemónico nunca se ha servido de la cantinela “victimista” del agravio, del patriarcado, del machismo generalizado ni de las mujeres víctimas de violencia para hacer comulgar a la sociedad con sus ruedas de molino y criminalizar a los varónes que, en la versión de las más radicales, son los autentícos protagonistas del “terrorismo machista” y del “nos están matando”, cuando ninguna de las descerebradas que las corean y se suman al aquelarre son conscientes de la manipulación, la estafa y la instrumentalización a la que son sometidas por las inquisidoras del siglo XXI, amén del perjuicio que ocasionan en las mujeres por las que dicen luchar y a las que dicen defender.

      Hay que ser muy fanático y muy perverso para ocultar y disfrazar de “misoginia cultural islámica” el terrorismo machista que promueven los países fundamentalistas islámicos; hay que tener muy poca cultura y muy poca vergüenza para obviar esa realidad y trasladarla a nuestro país, por arte de birli birloque, en beneficio de unas pocas privilegiadas y “bienpensantes” que por lo visto, ya piensan por todas las demas, sin aceptar réplica, oposición y disidencia que pueda competir con su perverso dogmatismo. Claro, por algo representan el feminismo hegemónico.

      Hay que ser un cínico en serie de lo políticamente correcto para atribuir a esta publicación y a los disidentes que participamos en ella de dar “una única respuesta, automática y moldeada de la realidad del feminismo. No conceden tregua, ni matizan, ni razonan, ni argumentan”.

      Para mentes lúcidas y preclaras como la suya, debe ser que el único matiz, la única razón y el único argumento posible que explica la violencia o la muerte de mujeres a manos de su varones es el “machismo de la sociedad patriarcal”, aunque en realidad, no sea posible encasillar tan burdamente esa causa, sin compartir al menos, ciertas dudas sobre su vigencia. Pero claro, para eso habría que tener voluntad real de solucionar el tema y no reducirlo a la interpretación sesgada y parcial de los datos estadísticos que utilizan para publicitar, confirmar y retroalimentar esa violencia en un bucle destructivo y perverso.

      Que le vaya bien.

  2. Totalmente equivocado amigo mío. Es la ideología de género, que se identifica plenamente con el feminismo actual que usted defiende, quien considera que la biología es irrelevante, que no hay realmente sexos y que las diferencias entre hombres y mujeres han sido imposiciones culturales para perpetuar el dominio del hombre sobre la mujer. En contra de esta cosmovisión, está la avalada por la ciencia que dice que el sexo tiene un componente cultural importante pero que la biología influye decisivamente en las diferencias entre hombres y mujeres, más alla de lo que nos cuelgue de la entrepierna. El sexo determina gustos, hábitos, conductas, deseos etc, muchas de las diferencias son fruto de la evolución. Esto es lo que defiende no solo Vox sino cualquier persona con sentido común y no fanatizada por unas piradas y pirados. Por lo que leo usted también comparte esta postura, coincidimos, pero tranquilo esto no es una cuestión ideológica es simplemente aceptar la realidad. Que usted y yo coincidamos con Vox en que el Sol sale por el este y se pone por el oeste no nos covierte en conmilitones.
    Por cierto usted que no tiene prejuicios debería leer el libro de Alicia Rubio diputada de Vox en la Asamblea de Madrid y que normalmente es acosada y hostigada por las feministas, no por sus amigas que ya me ha explicado que son tolerantes con la persona discrepante y la permiten ecpresarse en libertad. El libro se llama Cuando os persiguieron por ser hombres y nos prohibieron ser mujeres. Se lo recomiendo, coincide con su postura sobre el tema.

    • La ideología de género está haciendo tanto daño a la igualdad entre las personas que no entiendo como alguien con dos dedos frente y una mínima coherencia puede defenderla.

      Y quien la defiende no es consciente del daño que está haciendo a las mujeres este tipo de nuevo feminismo

      Me parece muy preocupante

        • Sí, es verdad, incluso , me incluyo yo misma, que a veces me centro en la ideología de género sólo en el tema de este nuevo feminismo, cuando dentro de esa ideología hay otros temas bastantes preocupantes tal como ha señalado usted en su comentario, el negar la diferencia entre sexos y obligar a que un niño sea una niña y una niña un niño ,eliminando lo masculino y lo femenino me parece una mezcla peligrosa, al final es un cacao de identidad tremendo y como todo en la vida, si desde pequeño, sobre todo en los colegios, te educan para que no existan diferencias entre masculino ni femenino, luego así muchos adolescentes van probando experiencias sexuales, chicos con chicos, chicos con chicas y viceversa , como no tienen identidad masculina ni femenina, sólo de género igualitario sin diferencias pues prueban y van cambiando, cuando se aburren de sexo con chicos pasan a las chicas. Y eso ya está pasando entre los adolescentes

    • No se equivoque, señor Brigante. Tengo prejuicios, y bien útiles que me son, pero soy o intento ser consciente de cuando un prejuicio ha de apartarse por la llegada de un juicio. No creo que me lea ningún libro de Alicia Rubio, sobretodo por falta de tiempo, la vida es finita.
      Lamento mucho lo hostigada que pueda estar por sus compañeras pero me troncho con su utilización demagógica. Porque esté siendo hostigada no significa que tenga ningún tipo de razón. Porque unas mujeres que quieren que no se las hostigue, hostiguen a otra mujer, no cambia la realidad, únicamente niega la regla de oro. Las mujeres que hostigan declaran que existe un sistema de opresión física y psicológica en nuestra cultura que condiciona fundamentalmente lo que una mujer entiende por ser tal en la misma. Lo comparto al cien por cien. Las historias de Alicia, dudo que me vayan a cambiar mi modo de entender la realidad, pero ya sabe que eso es sólo un prejuicio.
      Y el cuento ese de obligar a unos y a otros a ser lo que no son, señores, no aguanta su propio argumento. Como ustedes señalan, y cualquiera con sentido común (dice Brigante) reconoce, no hay manera de hacer ser lo que no se es. Ahora bien, si lo que no les gusta es la presión social para ser lo que otros piensan que se debe ser, entonces, estamos de acuerdo, porque eso es lo que defiende el feminismo. Ni más ni menos.
      Un saludo

  3. Pasen y vean, nosotros no tenemos problemas con el burkini:
    https://sevilla.abc.es/pasionensevilla/actualidad/noticias/gobierno-retirara-las-fotos-hirientes-los-cristos-tras-exigirlo-las-cofradias-155754-1568745439.html
    Como he expuesto, ninguna ideología está libre de fanatismos. Pero me parece importante señalar que la noticia que traigo sucede en un país occidental, democrático, laico en lo político y lo judicial, en el siglo XXI.
    Para muestr,a no vale un botón, pero si hemos de escandalizarnos con los botones ajenos qué no habrán de escandalizarnos los propios.
    Un saludo

    • Creo que mezcla demasiadas cosas cucurriqui. Nada tiene que ver ese artículo con el tema del artículo que usted deja. Determinadas Hermandades leo que han pedido la retirada de determinadas imágenes que son de su propiedad
      ” Si bien los derechos de propiedad intelectual de las fotografías son del Instituto, tallas como la del Gran Poder están registradas y necesitan el permiso de publicación por parte de la hermandad, que no han recibido. De hecho, todos los hermanos mayores con los que este martes habló ABC se mostraron sorprendidos ya que no sólo no dieron el permiso para que estas imágenes se hicieran públicas, sino que, además, no conocían que estaban al alcance del público en general a través de internet.”

      ¿Donde está en este caso el fanatismo? ¿han matado a alguien los cofrades como ocurrió con los atentados al diario Charlie Hebdo por la publicación de las caricaturas de Mahoma?.

      Han pedido retirar las fotos de unas imágenes que son de su propiedad y nadie le había pedido permiso para publicarlas. Poco tiene que ver esto con la imposición de la ley islámica para aquellas mujeres musulmanas y que en sus familias o Estados donde viven dicha ley forma parte del Derecho ,de obligado cumplimiento.

      En España los preceptos religiosos no son ley estatal, una mujer que tome los hábitos lo hace libremente, es su decisión y tendrá que acatar las normas de su comunidad, entre ellas si existe un hábito concreto para vestir, como tiene que hacerlo una azafata de Iberia o de cualquier empresa que tenga sus propias normas o uniformes, una monja, una azafata de Iberia, una capitana del ejército…no puede bañarse en las playas o en las piscinas con su hábito o uniforme. Hasta las monjas, y conozco unas cuantas si se quieren bañar van en bañador
      Una mujer musulmana si su familia no se lo permite no puede bañarse en una playa sin ir tapada de arriba abajo, y si desobedece su familia tiene derecho a castigarla y si vive en un país musulmán donde las leyes religiosas son de obligado cumplimiento el castigo puede ser bastante severo.

      Lo siento pero no compare el fanatismo de un lado y de otro.

      • No es cierto lo que dice, las imágenes no son de su propiedad, sino del Instituto. Desconozco que significa lo del registro que señala pero intentar argumentar esta historia como si el fondo revelase únicamente un problema de copyright, es el colmo de la inocencia o de su ausencia, señora Emme.
        Tampoco es cierto lo que asevera sobre una mujer musulmana cualquiera. Lo mismo decir de una mujer católica perteneciente, por decisión propia, no como las musulmanas, a un grupo como la Obra, legionarios de cristo y demás ultras católicos.
        El fanatismo subyacente en la noticia es evidente. La publicación de los investigadores no persigue ganar dinero, déjese usted de registros, por Dios.
        Con respecto al fanatismo de cualquier creencia, siento desencantarla pero el catolicismo no se escapa de él. Es un hecho.
        Con respecto a su peso actual, indague usted un poco en el modo en el que el vaticano lleva y mantiene años de opacidad encubridora sobre los más aberrantes casos de abusos sistematizados sobre infantes…y luego me habla de su preocupación por las iraníes en la playa. Vea, por poner un ejemplo, la película Gracias a Dios, de F. Uzon, y reflexione sobre la elección del título de la misma. Luego me cuenta lo malas que son las creencias de los demás.
        Yo no creo que el catolicismo sea malo, igual que no lo creo de ninguna creencia religiosa. Yo no la tengo (creencia religiosa, quiero decir) pero eso no significa que no las aprecie enormemente. Lo cual no quita para que vea los atropellos a la humanidad que la concepción fanática de cualquiera de ellas produce, ha producido y producirá. El problema no son las religiones, de hecho pueden ser parte de la solución, el problema es el fanatismo y se lo discutiré a usted y al mismo Papa, aunque tengo la impresión de que él, ecumeneista (no solo cristiano) convencido, no me lo discutiría como tienen tan a bien en esta publicación.

        • Sr Cucurruqui, en respuesta a mi comentario, dice usted “Desconozco que significa lo del registro que señala”

          Lo del registro de la obra no lo digo yo que lo dice el artículo que usted ha dejado. De hecho lo he copiado y lo he entrecomillado.
          Las obras de arte se registran y muchas son las que tienen propietarios y para publicar imágenes hay que pedir permiso, sean de una cofradía ,de la Duquesa de Alba, o de un mero pintor que pone su caballete en la calle y registra su obra.

          El derecho de propiedad sea de quien sea merece un respeto .

          Ahora usted interprete lo que quiera, yo le he preguntado donde está el fanatismo si las miembros de las Hermandades han matado a alguien como en el atentado a Charlie Hebdo. Usted no me ha respondido
          Han pedido la retirada de unas imágenes de unas tallas que son de su propiedad y no había permiso para publicar las fotos.

        • Ah y por cierto Sr Cucurriqui me llama mucho la atención que usted se pasa la vida criticando a esta publicación y a los que aquí publicamos.

          Me resulta muy curioso la verdad.

          (ah a mi este Papa no me gusta ni un pelo, tal vez por eso los que aquí opinamos a usted parece ser que tampoco le gustamos mucho)

          • Buenos días, señora Emme.
            Es lógico que le resulte curioso, aunque algo paradójico, dado el título de esta publicación.
            El derecho de propiedad no merece respeto ni deja de merecerlo. Aseveraciones como esa se pueden hacer del signo contrario y carecen o gozan del mismo respeto.
            La información pública de nuestro patrimonio no debe estar manida con ese supuesto derecho a la propiedad.
            Supongo que usted estará conforme con el mantenimiento de nuestras excelentes iglesias patrias por parte del Estado, osea de todos, pues son parte de nuestro patrimonio común. Bueno, pues yo también. En cambio, su aprovechamiento lucrativo, por su exhibición y uso por parte de una confesión concreta, me parece que es una vergüenza.
            En el caso que he publicado, me pasa lo mismo. Los cofrades son muy suyos de sentir y pensar lo que quieran, ahora bien, de eso a que puedan decidir si se puede o no publicar en un archivo histórico artístico de restauración pagado por todos, pues hay un mundo. Si usted no lo ve, qué le vamos a hacer.
            Y si tampoco ve que subyace todo menos la propiedad en este caso, pues seguiremos sin saber qué hacer.
            Eso sí, el burkini, que usted determina, sin lugar a duda alguna, que cualquier mujer que lo utilice está siendo forzada a ello, sin haberlo elegido en libertad, es un instrumento y un síntoma del fanatismo ajeno. Y no puedo más que estar de acuerdo, fundamentalmente porque la libertad individual existe, sin restricción de cultura, pero la libertad social, la de poder mostrarte como te da la gana en donde te da la gana, es un hecho social y la presión de la sociedad musulmana para que las mujeres se vistan de burkini para ir a bañarse (eso las más locas y lanzadas) es bestial. Aunque, téngalo usted en cuenta, todas dirán, y la mayor parte no engañará, que lo hacen porque quieren, es decir, con libertad individual. Y este es un ejemplo en el que se ven afectadas únicamente ellas mismas (bueno, supongo que a sus hijas les darán la monserga del decoro en el vestir) pero es que se dan culturas en las que las madres cercenan los labios y el clítoris de sus hijas, en un ejercicio perverso de libertad de creencia. Lo hacen libremente, las madres, digo.
            En nuestro país, morir en una plaza de toros, es un honor y los que se enfrentan a tan arriesgado arte lo hacen voluntaria y libremente (no creo que haya ya muchos que lo hagan para comer). En nuestra cultura, arriesgar la vida propia y la de otros, bebiendo unas copitas antes de ponerse al volante (viva el vino) lo han defendido representantes públicos amparándose en nuestra excelente cultura alcohólica que ya quisieran para sí los burdos norteños.
            Que Cristo se representa desnudo en la cruz, pero a la virgen no hay quién la desvista. Que la virgen lo es por serlo. Que nuestra cultura es magnífica, rica y maravillosa, pero no deja de tener sus raíces ancladas en el mismo patriarcado misógino que aquellas, también impresionantes, que se arremolinan en torno al profeta.
            Y que a usted, este Papa, no le guste un pelo, no le impide usar la pe mayúscula, señora Emme. Eso es creencia, y no otra cosa, y la creencia y la libertad son inseparables pero eternamente conflictivas. Aunque para compartir este mi juicio, quizá deba usted ser un poco más escéptica o herética.
            Un saludo

    • Cucurruqui, yo soy muy cortito, lo se, debe ser por pertener a la carcundia y no ser un hombre de la cultural, un progresista, por eso le pido que me explique que relación hay entre la noticia que nos enlaza y el artículo que comentamos. También estoy intentando comprender eso del fanatismo…

  4. “Eso no es cierto, puesto que hay una mayoría de feministas (el feministo, no existe) que sí lo critican, igual que señalan sin problema la ausencia de igualdad entre sexos en sociedades de tradición musulmana. Si no los conoce, es su problema.”
    Tiene toda la razón, todos los españoles lo pudimos comprobar hace un par de semanas en el Congreso de los Diputados. Ante una exigencia de una delegación islámica que atacaba a la igualdad entre sexos, todos los partidos sin excepción se negaron a aceptar esta imposición, todos menos los fascistas machirulos de Vox, Fue digno de ver a Carmen Calvo e Irene Montero por citar dos nombres, plantarse ante la delegación y corear “ista ista ista España feminista”. Qué firmeza.
    PD. Corrección: el sexo no existe, solo existe el género, el sexo es un constructo cultural, ¡hay que actualizarse cucurruqui!

      • Ya lo había entendido, señor Brigante.
        No hubiese estado mal que las mujeres libres de Vox, además de no aceptar tal imposición, se hubiesen presentado con el torso desnudo, estilo pussy riot, para completar la imagen circense de nuestro lamentable congreso.
        A los diputados de Vox, Irán les trae sin cuidado, y las iraníes, más…bueno, en lo económico no tanto. Es a esa falta de vergüenza, que usted sólo sabe reconocer en la parte del hemiciclo con el que no comparte ideario, la que me exaspera. Todo símbolo y esperpento. Si, muchos pecan de lo mismo, lamentablemente.
        Me hubiese gustado que todo el congreso hubiese puesto claras reticencias a la solicitud protocolaria de los delegados iraníes, sin duda, igual que me encantaría que hiciesen lo mismo con la jura de bandera, los besamanos, las biblias en los juramentos, la subvención de colegios religiosos y privados, el concordato, la inviolabilidad del rey y tantas cosas. Nuestros políticos, dan para lo que dan, y a los hechos me remito.
        El sexo tiene una parte indudable de constructo cultural, como bien dice, basta con hacer un análisis de lo que se considera femenino o masculino en distintas culturas. No cabe discusión al respecto. Ahora bien, no todo lo sexual es cultural. Una cosa no quita la otra, señor Brigante.
        Repito, si no conocen feministas, que son mayoría, que no comulgan con el burkini, es problema suyo. Yo sí conozco liberales que conocen a estas personas tan difíciles de encontrar, incluso conozco religiosos católicos que abominan de sus correligionarios fanáticos y fundamentalistas.
        Un saludo

        • “No hubiese estado mal que las mujeres libres de Vox, además de no aceptar tal imposición, se hubiesen presentado con el torso desnudo, estilo pussy riot, para completar la imagen circense de nuestro lamentable congreso.”
          Afortunadamente para ellas, las mujeres de Vox son señoras y no alocadas adolescentes histéricas
          “Ahora bien, no todo lo sexual es cultural. ”
          ¡Bienvenido a la resistencia! Le veo votando a Vox.
          “incluso conozco religiosos católicos que abominan de sus correligionarios fanáticos y fundamentalistas”.
          ¿Y no conoce a ninguna feminista que abomina de sus correligionarias fanáticos? ¿y a algún izquierdista?
          Un saludo

          • Claro que los conozco, señor Brigante. Para empezar, en mis soliloquios, y para acabar, la mayor parte de las personas feministas. Por eso se lo indicaba al señor Barrio, que vive en un mundo distópico en el que el feminismo ya es una realidad y, por tanto, cualquier existencia del mismo es puro fanatismo y no puede dejar de ver la de aberraciones que produce.
            Para mi la realidad es que el feminismo nació hace trescientos años, que se dice pronto, y todavía colea por la franca resistencia de las sociedades a aceptarlo. En Irán están fatal, sí, pero es una triste excusa para no ocuparse de lo que ocurre aquí.
            En Vox, me temo, señor Brigante consideran todo lo sexual cultural, precisamente. De hecho, les da miedo que les enseñen marranadas a los niños, a ver si van a cambiar por ello de registro. Lamentablemente, con lo religiosos que se proclaman, todavía no se han dado cuenta de que no se puede estar en misa y repicando las campanas a un tiempo.
            Un saludo

  5. “Hablar del derecho a usar libremente el burka es tanto como defender el derecho de los judíos en el Tercer Reich a llevar la estrella de David o de los afroamericanos a ocupar espacios segregados en la América de la era de la reconstrucción”

    ¿!?
    El artículo adolece de racionalidad.

    Se debe notar, las mujeres a diferencia de los hombres pueden vestir con libertad, casi cualquier cosa y en cualquier momento. Desde colores chillones a jugar con su faceta sexual (enseñar carne),…, etc.
    Algo que tiene “prohibido” el hombre, el cual está limitado a enseñar solamente la cara y las manos en la vestimenta “formal”.

    La vestimenta se relaciona directamente con el concepto de persona, el cual solo en parte tiene que ver con el cristianismo. De este concepto se deriva el trato y el respeto entre pares: personas.
    Pero también la institución (ej: jueces, policías,…, etc).

    Persona (del griego) es el papel de la obra, el antifaz, lo social. Mientras que máscara (del árabe) es la burla que cubre el rostro para engañar.
    Por ello, es una falta de respeto tapar el rostro (la persona) cuando se trata con alguien.
    Las gafas de sol, el “burka”, cascos, sombreros,…, son una forma de enmascarar a la persona en el acto social y por lo tanto una –falta de respeto entre pares–; dependiendo del contexto evidentemente.
    Incluso las monjas enseñan la cara (el hábito hace al monje).

    En lo relativo al baño, que cada cual se ponga (o no) lo que quiera. Si quieren llamarle burkini (marketing capitalista) o “trapitini” es indiferente. Mientras enseñe la cara, me importa de poco a nada el trapo sobre el cuerpo (el mar es grande, parámetros higiénicos para las piscinas públicas).

    Pero si se quieren prohibir los símbolos “religiosos mainstream”* en público, ello como proxy para prohibir una religión en concreto (“sumisión” en este caso). Ello solo indicaría la descomposición de la constitución social. Por lo cual, esos supuestos valores (inventados) serían otra forma más de totalitarismo.

    *: si algo caracteriza el régimen liberal es la herejía. Miles de religiones diferentes,…,
    De hecho, la herejía en parte conforma el Estado como tal.

  6. Señor Barrio, cuanta media verdad compendiada en un solo artículo.
    Dice usted, que las feministas y los feministos, no critican el burkini. Eso no es cierto, puesto que hay una mayoría de feministas (el feministo, no existe) que sí lo critican, igual que señalan sin problema la ausencia de igualdad entre sexos en sociedades de tradición musulmana. Si no los conoce, es su problema.
    Mi problema, sin embargo, es con aquellos que aferrándose a la validez del prejuicio de la cultura occidental, se extralimitan como usted “…sistema de valores y creencias que nos hemos dado en nuestro proceso evolutivo como especie humana” que mezclan evolución cultural o de ideas, usos y costumbres, con evolución biológica de especie, y se quedan tan panchos.
    Las enmiendas, no todas son válidas por serlo, eso sí, no debe confundirse el lector, son resultado de la aplicación de ese prejuicio que no sé quién ha rehabilitado. Lo de que son enmiendas a la totalidad, sólo demuestra que es usted el que aspira a tal totalidad, haciendo una simplificación burda de “ismos”.
    Nuestro prejuicio rehabilitado, es el sistema crítico que, como usted bien señala, ayuda a la superación de mitologemas (si es que esa palabra existe y no quiere decir lo mismo que mitos). Y ese juicio crítico permite entender perfectamente cuando existe falta de igualdad entre personas de distinto sexo, tanto en una cultura como en otra.
    “Dicen que con nuestra “filosofía de la sospecha” sobre las inconsistencias, las contradicciones y las exageraciones feministas realizamos una descalificación grosera y aberrante de un movimiento legítimo, que, con todas sus insuficiencias, ha conquistado derechos y denunciado injusticias para con las mujeres.” Si lo dicen, no lo hacen porque sean idiotas, señor Barrio. Inconsistencias y exageraciones, dice usted. Sin duda, y como señala, tomándolo en solfa a un tiempo, con insuficiencias. ¿Cabría ser de alguna otra manera o conoce usted algún pensamiento, occidental u oriental, que no las contenga? ¿Considera que se puede deslegitimar, en su totalidad, aquellos que las contengan? Pues tenga usted tiento. Si no acepta el eufemismo de insuficiencia para hablar de inconsistencias y exageraciones, le va a costar mucho a usted sostener el más mínimo argumento porque con ese mismo argumento se habrán hecho ya y se seguirán haciendo auténticas barbaridades dialécticas y prácticas.
    “…los dictados de una religión profundamente patriarcal y misógina”, habla usted del Islam, supongo, porque los monotelismos, como usted bien sabrá, son todo igualdad. La rehabilitación del término patriarcal, tampoco está mal, pues parece que usted es capaz de reconocerlo con su profunda capacidad crítico analítica.
    Mi problema, señor Barrio, es conocer a gente culta que disfraza su discurso de criterio para atacar al feminismo, diciendo obviedades como la del burkini para negar la vigencia de la exigencia de igualdad en nuestra sociedad. Son discursos reaccionarios y temerosos; igualdad, sí, pero no tanta. Miren como está el fundamentalismo islámico.
    No puedo estar más de acuerdo con usted al señalar el fundamentalismo, pero no puedo más que separarme de su parcialidad al no señalar que no es un problema del Islam, sino del fundamentalismo. Y que sus diatribas tienden, quizá usted no lo sepa, a incrementar el fundamentalismo. Las creencias, todas, son legítimas y probablemente necesarias para entender al ser humano, con sus insuficiencias, claro está. El extremismo en conjunción con las creencias, es un cáncer. Lo es, cualquiera que sea la creencia que usted quiera elegir, no se engañe. Pero, sobretodo, no intente engañarnos, que gracias a dios tenemos prejuicios.
    Un saludo

    • Buenos días Cucurruqui.

      Le voy a enseñar un juego que utilizo con los niños y jóvenes de mi familia cuando se empecinan en un solo punto vista de las cosas, creo que le puede ser de utilidad, aparte de entretenido puede hacerle comprender otros puntos vista.

      Busque un vaso ancho, sirve uno de sidra o chiquito. Sujete el vaso con una mano por el fondo manteniendo la boca del vaso hacia arriba,
      Extienda el dedo índice de la mano libre e introdúzcalo en el vaso pegado al borde por su interior, comience a girar el dedo observando el sentido del giro, sin parar de girar el dedo y si variar el sentido invierta el vaso.
      ¿En qué sentido gira sin haber variado el sentido?
      ¿Quizás en el opuesto?

      Hacer este mismo ejercicio con la cabeza abre muchas posibilidades al pensamiento.

      Espero que se entretenga.
      Un cordial saludo.

      • Qué didáctico, señor Killer. También puede hacerles sumergir el dedo en un recipiente con agua y sorprenderles fracturándoles el dedo sin dolor. Y más tarde, ya expertos, si el padre de alguna de esas criaturas mata a cuchilladas a su madre delante de ellos, les explica que la vida es muy compleja y está llena de puntos de vista distintos. Que usted conoce a mujeres que han matado a sus parejas, a sus hijos y que son realmente atroces. Que si por casualidad les da por pensar, tras escuchar en cuestión de un mes, que otra mujer ha sido asesinada por su pareja o expareja, y así en meses sucesivos, que parece que hay un patrón que se repite, siendo la condición de los asesinos distinta entre sí, les da por pensar, digo, que quizá en nuestra cultura existe una legitimación de este proceder contra las mujeres por parte de los hombres. Usted les da el vaso y vuelta a empezar que los jóvenes no pillan todo a la primera. O mejor, les habla del burkini para que no se vayan a pensar que no se puede estar en un sitio peor.
        Un cordial saludo

        • Es un juego que sirve para comprender la teoría de la relatividad, la cuántica, los principios Herméticos, “lo que es arriba es abajo” y como no, los opuestos.

          A usted hoy le voy a explicar los opuestos y la imposibilidad de evitar los crímenes pasionales. Al menos desde la postura política actual.

          Cuando era niño había dos cosas que me llamaban poderosamente la atención, una era el periódico “el Caso” colgado en el kiosko donde compraba las chuches, y otra las fotonovelas que en la cocina tenía la chica que trabajaba en casa. Al periódico me bastaba con echar una mirada a su portada para sentir náuseas, no por los crímenes que relataba sino por la predisposición del lector a regodearse en ellos. Las fotonovelas a pesar de mi corta edad me llamaban la atención por hacer de las relaciones amorosas (plenitud) algo tan simple y limitado.
          Usted parece un ávido lector de ambos por lo que le recomiendo cambiar de lecturas si quiere comprender.

          Si hay algo que caracteriza a los crímenes pasionales es la irracionalidad e imprevisión aparente.
          Un magnífico ejemplo lo tenemos en el filósofo Althusser
          https://elpais.com/diario/1980/11/18/ultima/343350003_850215.html
          estranguló a su mujer mientras le daba un placentero masaje. Creo que posteriormente escribió un libro al respecto y fue tratado con consideración siquiátrica por eso de ser filósofo.
          ¿Debería la sociedad haber encarcelado al filósofo antes de su acción?
          Eso parece ser lo que usted propone, porque yo otra manera inútil y aberrante de evitar estos hechos no soy capaz de imaginarla. Nos deberían encerrar a todos los hombres.
          También podemos observar que ser o no machista-feminista tiene poco que ver con asesinar o no asesinar a la amada o amado.

          Y ahora volvamos al dedo y al vaso.
          Nosotros somos el dedo que siempre gira, vida inconsciente, el opuesto es el dedo visto desde el lado contrario. El vaso puede ser de cristal de bohemia o La Granja (filósofo sensible) o tosco vidrio, hombre corriente, en el giro del dedo el hombre sensible intentará resolver el plomo que contiene el vaso, el hombre tosco se esforzará en ver a través del vaso para conocer lo inmediato.
          Aún así, unos y otros giran indistinta y constantemente en uno y otro sentido.(bien-mal)

          Cuando cualquier dedo que gira es agredido por una esquirla cortante (accidente, incidente, trauma) procura evitar en su giro el punto donde fue herido (carácter, manías, obsesiones) impidiendo el giro pleno (plenitud)

          La obsesión de la esquirla queda impresa en el dedo, lo único que puede reparar el borde del vaso es el amor, por lo que el inconsciente busca la esquirla (trauma) pérdida para reponerla en su sitio. Esto solo se puede hacer desde las relaciones afectivas. (Amor, parece que escribir amor hoy día es una cursileria, y sin embargo es lo que dirige nuestras vidas en todo momento)

          Estallar el vaso contra el suelo.

          Cada cual resuelve su esquirla como puede, las maneras son infinitas, todos los hombres la tienen, cuanto más pequeña sea la esquirla más plena será la vida, poco o nada tiene que ver la vida exterior con la plenitud interior, se puede ser pleno en la vida exterior y mezquino en la vida interior, (tenemos un ejemplo desde hace año y medio a la vista de todos)

          Resumiendo:

          El crimen pasional es un acto que ni el propio autor sabe que va a cometer, el detonante es la obsesión inconsciente en la reparación de la esquirla, lo único que puede repararlo es el amor incondicional aceptando el dolor que dará paso a la plenitud, para eso es necesario volver a pasar por la esquirla, la última opción es estrellar el vaso contra el suelo, crimen, suicidio.
          Así funciona el asunto, así se lo enseñaría a un niño que hubiera vivido esa experiencia.

          El crimen pasional no es más que el último y desesperado intento por resolverse.

          El sicópata es el que disfruta al pasar por la esquirla cortante.

          Un saludo.

        • Nuestra cultura, la española, es la sociedad que más barreras culturales, morales, sicológicas y vitales tenía (se las están cargando) a la hora limitar este tipo de comportamientos irracionales.
          Desde el clima a las relaciones sociales, la familia, la cultura, la moral (costumbre), la religión o la masculinidad hacen de España uno de los países con menor índice de crímenes pasionales.
          Ustedes solo están creando el detonante y eliminado las barreras sociales que impedían la resolución trágica del conflicto.
          Por lo que siempre he dicho que la única manera posible de reducir este tipo de hechos es falsificando las estadísticas.
          Algo que harán en breve en un sentido en otro según les interese manipular a la población.

          • Pero, qué me está contando, señor Killer.
            Con explicaciones de paulo coelho y aristas, le deja usted a uno, tiritando.
            Si esto le pasa a uno por no salir de corin tellado y el caso. Ya me lo decía mi madre; se te están ablandando los sesos.

          • Tiene usted toda la razón, eso que llama “barreras culturales” y yo añadiría institucionales, como la familia, son la garantía de la paz social y de la convivencia civilizada. Sin ellas todo vale. Pero se equivoca respecto a la manipulación de las encuestas, no les interesa. A los ideólogos de género le interesa que existan crímenes que puedan calificar de “violencia de género”. Les interesa porque justifica su “ideología” y de paso mantiene abierta la caja

    • “Mi problema, señor Barrio, es conocer a gente culta que disfraza su discurso de criterio para atacar al feminismo, diciendo obviedades como la del burkini para negar la vigencia de la exigencia de igualdad en nuestra sociedad. Son discursos reaccionarios y temerosos; igualdad, sí, pero no tanta. Miren como está el fundamentalismo islámico”

      Desde luego que su discurso cae en otras inconsistencias y exageraciones, pero en este párrafo, a mi parecer se concentra la más llamativa. Sin duda, su respuesta reaccionaria y temerosa a este artículo argumentado y fundamentado, confirma y refuerza la contradicción principal que se pone de manifiesto en “El burkini de género”: una actitud ansiosa, vigilante y exhaustiva para señalar y denunciar “micromachismos” de nuestra sociedad occidental, que contrasta con una actitud indiferente, negacionista y evitativa de los “macromachismos” que se producen en las culturas islámicas y que suelen disfrazar de “criterio”, “tolerancia” y “progresismo”, no solo para repeler y estigmatizar las críticas en este sentido, fundamentalmente para distraer su atención de lo esencial y para no tener que ver el elefante que tienen en la habitación.
      Sin embargo, cerrar los ojos para no ver este elefante o a apagar la luz no les impide en absoluto ver la paja en el ojo ajeno. Transformar el el burka o el burkini en un símbolo de “modernidad y de liberación femenina” para la mujer islámica es una extraña forma de “solidaridad” hipócrita y fundamentalista que parece estar diciendo: “Feminismo e igualdad para las mujeres de cultura islámica, sí, pero no tanto”.

      Un saludo,

      • Buenos días, Silvia.
        Considere mis palabras como quiera, pero no creo que no me ha entendido. La ideología que parece el autor señalar y detestar, existiendo, pues hay quien intenta justificar el burkini desde el feminismo, no parece que al crítico autor le lleve a postularse contra ninguna otra ideología, como la que en esta publicación se destila; la negación del machismo por oposición reactiva al feminismo.
        Si quieren denunciar fundamentalismos, como señalo, lo pueden hacer sin miedo a equivocarse hablando de ultraortodoxos hebreos, de evangelistas norte y sur americanos, de sijis, budistas…pero como queda meridianamente claro, eso no les interesa. No quieren señalar el fundamentalismo que parece subyacer en el Islam, lo que no es cierto, en cualquier caso, porque el Islam es tan intrínsecamente fundamentalista como cualquier creencia religiosa; todas desarrollan extremismos. Igual que en el mundo de las ideas políticas o sociales. Así ocurre en cualquier ideología, denostada palabra en sus bocas y plumas, pero que no quiere decir más que conjunto de ideas fundamentales que caracterizan el pensamiento de una persona, colectividad o época, movimiento cultural, religioso o político, etc. Y todos ustedes tienen la suya y el furibundo ataque al vigente feminismo que no comparten, demuestra por furibundo y exagerado (ya he dicho que sus aseveraciones distan mucho de ser ciertas; la mayoría de las personas feministas no están a favor del burkini, al igual que la mayoría de los musulmanes no son fundamentalistas) la vertiente más fanática y fundamentalista de su ideario, supuestamente liberal, occidental y por lo tanto judeocristiano.
        El problema, bajo mi punto de vista, es el extremismo de cualquier ideología. Cuando cualquiera de ellas, para denostar a otra, utiliza el extremismo existente en la opuesta, no creo que consiga lo que pretende, a saber, defender las virtudes propias, Porque si se señala el fundamentalismo ajeno se incurre en ello al no detectar el propio y señalarlo a un tiempo. Decirse de izquierdas, señalando a Franco, por ejemplo, y no ser capaz al mismo tiempo y por idénticas razones de señalar a Stalin, Castro o cualquier dictador de izquierdas, pues es poco consistente, la verdad.
        La vigencia o no del feminismo no debe ser contemplada en los extremos. Micromachismos, dice usted. Cogérsela con papel de fumar, diría yo, y es exactamente lo que hace el autor, mientras pretende denunciar que las personas con las que no comparte ideario, todas, lo hacen. Sofisma, de libro; como algunas personas que se dicen X hacen mal, todo X está mal.
        Un saludo

        • “La vigencia o no del feminismo no debe ser contemplada en los extremos”
          Efectivamente, estoy de acuerdo. Precisamente es lo que ha hecho el feminismo hegemónico: irse a los extremos y pasarse de frenada en el intento de imponer su visión unívoca de lo que debe ser el feminismo en el siglo XXI, quién lo representa y qué es lo que representa para todas las mujeres.
          Un feminismo hipócrita y contradictorio que establece su lucha por los derechos de la mujer y por la igualdad entre hombres y mujeres bajo el binomio simplista: “víctima (mujer)-verdugo (hombre). Eso en los países europeos y en las sociedades occidentales porque en las sociedades fuera de la órbita de occidente donde, por norma y por sistema se anulan los derechos de las mujeres con respecto a los hombres, entonces, por encima de los derechos humanos prevalece el “respeto por la cultura y la diversidad” sobre torturas , lapidaciones, entre otras cosas menores.

          Y en esta tesitura, por supuesto que el binomio víctima-verdugo desparece y son tachadas de islamófobas las “injerencias de occidente” para denunciar esa forma de esclavitud, obediencia y sumisión que sufren las “mujeres feministas islámicas” con respecto a sus varones.
          Pero ¿Quién somos nosotros, pecadores de occidente para victimizar o recriminar a una libre mujer islamista que luzca con gusto su burka y burkini, en nuestras sociedades democráticas y liberales? claro, porque ya sabemos que en sus países de origen estarían obligadas a llevarlo sí o sí. Sin embargo, en zona segura, se arrogan la autoridad moral para señalar los “micromachismos” esas actitudes imperceptibles que fomentan la diferencias entre hombres y mujeres; se arrogan la autoridad moral de promover una ficticia guerra de sexos, promover el victimismo de la mujer y alertar sobre un machismo generalizado e intolerante en la sociedad que, además de crispar y crear mal clima en las relaciones de convivencia, lo único que consigue es excitar e intensificar los bajos instintos de los sujetos más despreciables de la sociedad.
          En fin, tengo que dejarle. Ya le advierto que estos días no voy a poder responder a su posible respuesta, pero a mi vuelta, estaré encantada de seguir con el debate.
          Buen finde,