Si hacemos caso de las recomendaciones de la federación de asociaciones de diabéticos alemanas, la política y no nuestro sentido de la responsabilidad debe ser la que dicte qué podemos comer y qué no podemos comer. Hace unos días me llegaba un correo electrónico de la asociación de diabéticos a la que pertenezco en el que me presentaban los resultados de un “estudio” -obviamente financiado con nuestras cuotas de socio – con el rimbombante título “Consecuencias de una política fiscal sobre los alimentos en las costumbres alimentarias, el peso corporal y los costes sanitarios en Alemania”.

Quieren que el Estado nos dicte el menú diario

Cuando decidí entrar a formar parte de “mi” asociación, lo hice confiado en poder encontrar en ella la mejor información específica posible, aquella que en aquel momento necesitaba ante mi nueva situación vital: me habían diagnosticado una Diabetes de Tipo 2. La asociación, en realidad todas estas asociaciones, se presenta con una metas claras y bien definidas: sensibilizar a la población sobre los peligros de la enfermedad, dar información seria y científica sobre la misma para conseguir un buen nivel de prevención entre los no diabéticos y facilitar al diabético el acceso a todo aquél contenido médico-científico que le pueda ayudar a minimizar en su vida cotidiana las consecuencias de su enfermedad y los medicamentos que debe suministrarse. La información sobre la Adipositas, su prevención y tratamiento es también un objetivo principal de toda asociación de diabéticos alemana.

Lo que las asociaciones proponen ahora es que el Estado influya en nuestras dietas alimenticias mediante el diseño de nuevas políticas fiscales

El “estudio” del que les hablo más arriba no es otra cosa que el reconocimiento público del fracaso de todas las asociaciones de diabéticos del país a la hora de alcanzar sus objetivos. En él podemos leer de manera prominente cómo el número de adiposos crónicos y diabéticos no ha dejado de aumentar en las últimas décadas. Parecería que cuantas más asociaciones de diabéticos, más millones invertidos en labores de divulgación y prevención, mayor es el número de obesos y diabéticos. Obviamente esta no es una relación de causalidad, pero no deja de ser llamativo. Lo que estas asociaciones proponen ahora es que el Estado influya de manera eficiente en nuestras dietas alimenticias mediante el diseño de nuevas políticas fiscales.

Semáforos y tipos de IVA diferentes para cada alimento

Proponen lo que ellos llaman el “Sistema Semáforo Plus”. Los alimentos deberán llevar unos botoncitos rojos, amarillo o verdes, la fruta y la verdura deberán estar libres de IVA, éste será del 7% para los alimentos “normales” y del 19% para los precocinados, los dulces y las patatillas. Si usted desea tomarse un refresco azucarado, deberá pagar el 29% de IVA. El objetivo es devolver al pueblo alemán a su estado “natural”: gente sana, delgada, asceta, … El paternalismo, combinado con un par de ideas superficiales, ofrece este tipo de “soluciones” mágicas y maravillosas.

El éxito a la hora de propagar las propias ideas no se basa en la bondad de las mismas sino en la explotación propagandística de cualquier tema escandalizable

Los Clubs de Diabéticos han aprendido muchísimo, eso parece, de las ONG’s: el éxito a la hora de propagar las propias ideas no se basa en la bondad de las mismas o el trabajo constructivo sino, y sobre todo, en la explotación propagandística de cualquier tema escandalizable. Nada nos mueve más deprisa que un escándalo bien presentado en medios, aunque lego resulte que no era tal. Y si el escándalo puede ser aderezado con una buena dosis de alarmismo –“si no haces lo que yo digo, vas a morir”-, el éxito está asegurado.

Para motivar a papá estado, nada mejor que un “estudio” científico sobre el tema

Esta estrategia supone el reconocimiento del fracaso del propio discurso, es decir, supone abandonar los objetivos y mensajes que se entienden de manera positiva. Y ahora, que parece que las instituciones que se fundaron con la intención de educar para la lucha contra la diabetes mellitus han fracasado en su trabajo, la única solución que queda es la de la tutela estatal. Y para motivar a papá estado, nada mejor que un “estudio” científico sobre el tema.

Las simplezas convencen a los funcionarios de la diabetología

Resulta que el “estudio” en sí mismo no está libre de falsas correlaciones, omisiones flagrantes y muchas suposiciones no corroboradas por la ciencia actual. La diabetes mellitus, coloquialmente llamada “enfermedad del azúcar”, no proviene del azucarero, sino de numerosos problemas asociados al estilo de vida actual. La inactividad física [1], el estrés [2]o el trabajo por turnos [3]. Pero también y los factores genéticos [4] -cada vez más relevantes- o el sistema inmunitario [5] juegan un papel fundamental en el desarrollo de la obesidad y la diabetes mellitus.

Pero tales relaciones complejas no parecen ser de fácil comprensión para los funcionarios de la diabetología. Como si, una vez conscientes de su fracaso en el sencillo trabajo de información y concienciación para el que fueron creadas sus asociaciones, pretendiesen ocultar la profusa diversidad fáctica de la ciencia actual sobre el tema bajo la alfombra de los viejos paradigmas. ¡Y es que es tan fácil quedarse con la simplista fórmula “el azúcar produce diabetes”!

Hay afirmaciones mágicas: “Un cambio en el IVA para los alimentos logrará reducciones significativas en la prevalencia de la obesidad”

También nos encontramos con afirmaciones contundentemente mágicas: “Un cambio en el IVA para los alimentos […] logrará reducciones significativas en la prevalencia de la obesidad y los costos de la atención médica”. El futuro será maravilloso si seguimos los consejos de los ideólogos de la nutrición. El índice de masa corporal (IMC) de los humanos disminuirá, la proporción de personas obesas se reducirá y los costes sanitarios se reducirán anualmente entre 4.5 y 7.1 mil millones de euros.

El credo paternalista sobre la alimentación saludable

El credo paternalista se resume en una declaración: “Los precios así alterados llevan a un cambio en el comportamiento de la demanda y, por lo tanto, al consumo de otros alimentos idealmente más saludables como frutas y verduras o productos procesados con poca grasa y sal o contenido de azúcar. Esto a su vez conduce a una mejor salud y menores costos de atención médica”. Además, el estudio afirma que un aumento en el precio inducido por los impuestos también tiene un impacto directo en la cantidad de alimentos consumidos.

El estudio señala que las medidas paternalistas deben aplicarse sobre las capas sociales más bajas

Leemos más adelante que estas medidas paternalistas se deben aplicar especialmente sobre las capas sociales más bajas. Este segmento social, como se enfatiza repetidamente en el estudio, consume más calorías, tiene un comportamiento nutricional incorrecto y un IMC más alto. Aparentemente, las asociaciones de diabéticos siguen impulsadas por el lema “Eres pobre, luego eres estúpido, gordo y diabético”. Sencillamente lamentable.

Esta reclamación de los clubes de diabéticos al estado para introducir un “IVA saludable” en paralelo con un sistema de semáforo en los alimentos es simplemente escandalosa. Hoy encontramos en los estantes de nuestros supermercados una amplia gama de alimentos que incluyen alimentos bajos en grasas o ricos en ellas, con gluten o sin gluten, con azúcar y sin azúcar, así como cualquier otra opción que permite el diseño de una nutrición altamente individualizada y apta para todas las carteras. Si el chocolate noble se vuelve demasiado caro tras la aplicación de impuestos punitivos, el precio se eleva y el comprador adquirirá un producto más barato, tal vez de menor calidad. Pero ello no le impedirá seguir comiendo chocolate.

La experiencia en otros países enseña que los impuestos punitivos a los alimentos no generan los efectos deseados

La experiencia en otros países enseña que los impuestos punitivos a los alimentos no generan los efectos deseados. Tras la introducción de un impuesto a las grasas, Dinamarca tuvo que reconocer que afectaba principalmente a personas con bajos ingresos y al mismo tiempo provocaba que los consumidores cambiaban a productos más baratos. El impuesto fue abolido, porque el consumo de grasa permaneció idéntico al existente antes de aplicar la medida y no mostró efectos positivos en la salud.

La dieta como una parte de la cultura

Comer es algo más que el suministro de alimentos para abastecer el metabolismo. La forma en que comemos y los alimentos que tomamos son parte central de la cultura de las comunidades humanas. Recordemos que, no sin razón, existe el término “cultura culinaria”, que significa algo más que el manejo sin accidentes de cuchillos y tenedores.

Es irresponsable atribuir ciertas enfermedades crónicas únicamente a la dieta o incluso a ciertos alimentos individuales

Es irresponsable atribuir estas enfermedades crónicas única y exclusivamente a la dieta o incluso a ciertos alimentos individuales. Una política que priva cada vez más a los ciudadanos de las decisiones y al mismo tiempo reduce sus libertades, incapacita a las personas. Los ideólogos del nutricionismo estatalizado denigran la satisfacción de los gustos personales como si de un vicio se tratase, especialmente cuando hablamos de comida sabrosa. La vida según ellos debe ser agria y ascética, en el mejor de los casos amarga o al menos insípida.

Cuidado a la hora de hacer recomendaciones sobre nutrición

No necesitamos una sociedad que eleve la abstinencia a la categoría de verdadero disfrute. Presentar esta noción a los ciudadanos bajo el pretexto de limitar los supuestos costes de salud y hacerlo desde los órganos de poder estatales destruye uno de los pocos espacios libres de la vida individual: la mesa del comedor diseñada de acuerdo con las propias preferencias. ¿Y si el sistema de semáforo y la grabación con un IVA especial fuesen insuficientes? ¿No debería el estado quizás ser más contundente? Sabemos que las personas somos de voluntad endeble y algo manirrotos. Una pequeña descarga eléctrica al extender la mano hacia la bolsa de caramelos, ¿no sería más efectiva? ¿O imprimir imágenes de niños gordos con el rostro pixelado en todas las cajas de cereales para el desayuno?

Aún con un millón de estudios, nadie podrá decir lo que es una alimentación sana

Los resultados de los últimos metaestudios realizados sobre nutrición ilustran el dilema de la investigación nutricional: podemos realizar 1000, 100.000 o un millón de estudios de observación, el nivel de incertidumbre seguirá siendo el mismo: nadie podrá decir lo que es una alimentación sana. Los políticos deben tener la máxima precaución en sus recomendaciones nutricionales, ya que se basan principalmente en estudios observacionales que no han sido confirmados por estudios clínicos. Y si deben ser cuidadosos a la hora de hacer recomendaciones, no es necesario explicar por qué en ningún caso deben dedicarse a desarrollar leyes fiscales basándose en una ciencia incierta.


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9 COMENTARIOS

  1. Muy interesante.
    Me resulta curioso el razonamiento tan simple que tiene esta gente.

    “Los precios así alterados llevan a un cambio en el comportamiento de la demanda y, por lo tanto, al consumo de otros alimentos idealmente más saludables como frutas y verduras o productos procesados con poca grasa y sal o contenido de azúcar. Esto a su vez conduce a una mejor salud y menores costos de atención médica”

    ¿Qué piensan que es un ser humano? ¿Cómo creen que funciona la necesidad de azúcar en el cuerpo? ¿Creen de verdad que los fabricantes no buscarán la forma de compensar el aumento de precio? ¿o que la gente no buscará una alternativa más económica?
    Me parece de un simplismo increíble.

    Yo tengo mi propio caso sobre la alimentación. No tengo diabetes, pero sí tendencia a la obesidad y familiares con diabetes, por lo que tengo que cuidar mi alimentación. A base de muchas pruebas he encontrado una dieta que me funciona y me permite controlar mi peso y hacer alguna excepción puntual.
    Resulta que conocidos míos, que dicen saber sobre alimentación, me dicen que a pesar de que he adelgazado y me encuentro con más salud que nunca, mi dieta no es saludable. Todo lo han que leído y oído de boca de los expertos tiene más validez que mi propia experiencia personal, que está basada en los hechos.
    Así es como lo ve mucha gente, prefieren ponerse en manos de Saber Vivir antes que buscar y probar alternativas y averiguar por sí mismos qué funciona y qué no.
    En otra época podría entenderlo, la falta de información es el gran problema en estos casos, pero hoy en día en internet hay miles dietas con sus correspondientes estudios al alcance de cualquiera.

    • Muchas gracias por compartir su experiencia personal.

      Para el ingeniero social los individuos no existen. Los metabolismos individuales evidentemente tampoco. Informar adecuadamente, enseñar a las personas a descubrir que las caracterísiticas propias metabólicas no necesariamente son las mismas que las de quienes dicen sentirse bien con esta u otra dieta es un trabajo largo … que no todo el mundo está dispuesto a realizar. Por eso estas propuestas supuestamente “buenas para todos” tienen tan buena acogida, lamentablemente.

  2. Al final con tantas leyes, impuestos, burocracia e imposiciones arbitrarias lo que van a originar es escasez de alimentos y mucha desnutrición como siempre ha sucedido en todos los paraísos socialistas.

    Por otro lado aunque los alimentos más naturales sean más baratos que los procesados por medio de la ingeniería fiscal, ya no hay quien los cocine por falta de tiempo, ya que cada vez debemos trabajar más y cobrar menos para mantener el tinglado corrupto y clientelista del Estado del Bienestar, en realidad este paternalismo está creando un círculo vicioso que acabará bastante mal.

    • Debemos romper ese círculo vicioso. Creo que la mejor receta posible es la de reclamar nosotros, como usuarios, nuestra propia responsabilidad. Y consumir conscientes de la misma. Sin olvidar que asumir la responsabilidad individual sobre lo que hago (como, en este caso) también supone asumir de forma individual el coste de mis irresponsabilidades.
      Saludos!

  3. Creo que no he entendido muy bien la conclusión ni el desarrollo de este tema.
    No puedo opinar sobre la influencia de la alimentación en la diabetes, lo desconozco, y tampoco tengo muy claro que subir impuestos a determinados productos vaya a ayudar a paliar determinadas enfermedades o desarreglos alimentarios como puede ser la obesidad.
    Pero me sorprende que el autor diga que los políticos deben tener cuidado con sus recomendaciones nutricionales, sí ciertamente cuando el ministerio de Sanidad lo ocupa alguien que no tiene ni idea de medicina, pues mejor que tengan la boca cerrada pero nadie puede negar que en la sociedad actual hay un problema enorme de obesidad sobre todo me parece alarmante la cantidad de niños y adolescentes obesos o con sobrepeso. La propia OMS da la alarma sobre este tema que lo trata como una epidemia. Las causas pueden ser múltiples, desde la falta de actividad física, la mala alimentación , consumo de productos llenos de grasas y azúcares e incluso en la forma de producir determinados alimentos, que tal vez se puedan considerar sanos, pero que para su crecimiento se utilizan un montón de productos químicos. Habrá varias causas pero sinceramente llevar una alimentación más o menos sana donde no abunden los azúcares y las grasas ni los precocinados creo que ayuda a tener una mayor calidad de vida.
    Hacer un estudio de los carros de la compra en el supermercado es un ejercicio sorprendente. El problema que veo es que la gente ya ni sabe cocinar y no sé si son los políticos los más adecuados para crear hábitos correctos de consumo pero sinceramente algo habrá que hacer.
    Prevenir la obesidad infantil me parece primordial , incluyendo medidas educativas en colegios, charlas informativas, incluso programas de televisión, y hasta desde los Ministerios de Sanidad y Agricultura se puede ayudar a mejorar los hábitos de consumo . Sí hay campañas para reducir los accidentes de circulación creo que deberían haber campañas para evitar el sedentarismo y el consumo excesivo de grasas y azúcares.

    • Estimada/o Emme, gracias por el comentario. El tema desarrollado es el de un grupo de asociaciones que, viendo cómo su labor informativa/divulgadora carece de relevancia -ya sea por errores propios o ajenos- deciden tomar el atajo de la imposición estatal, en este caso proponiendo gravar con impuestos ciertos productos. Es decir, allá donde la labor educativa falla, automáticamente se propone una medida de ingeniería social coercitiva. Es un error, agravado por el hecho de que no existen las soluciones simples a los problemas complejos.
      Efectivamente: las campañas informativas pueden ser efectivas. Pero las soluciones improvisadas, como las que se proponen en el estudio del que se habla en el artículo, intentando invadir una de las pocas esferas privadas que nos quedan, no son las adecuadas.
      No olvide que informar no es lo mismo que prohibir o gravar fiscalmente. Y de eso va el artículo.

      Por lo demás, sí, estoy de acuerdo con usted en que el problema de la obesidad y las enfermedades metabólicas es un serio asunto que no podemos tratar con frivolidad.

      Saludos cordiales.

      • Gracias por su respuesta Sr Gómez.
        Cierto, no es lo mismo informar que prohibir o gravar. No tengo claro que aumentar el IVA a determinados productos vaya a reducir su consumo. Como dije esta mañana desconozco totalmente si el consumo de los mismos afecta a enfermedades como la diabetes.
        Ciertamente el consumo excesivo de grasas y azúcares parece que crea adicción a las mismas y muchas veces una sensación de felicidad. Los hábitos saludables en la alimentación me parecen fundamentales y muchas veces falta educación en la compra y en la cocina.

        El aumento de ese IVA sin ninguna otra medida informativa o educativa no serviría para nada, hay una capa enorme de la población que seguirían consumiendo dichos productos.

        Saludos.

  4. Buen artículo. A mí no deja de llamarme la atención el hecho de que los mismos progres que quieren gravar azúcar y grasas por ser perjudiciales para nuestra salud pretenden la legalización de drogas y cosas por el estilo.
    Por otra parte, los países nórdicos gravan el alcohol a lo bestia, y eso no ha impedido que cuenten con un elevado porcentaje de alcohólicos y que el índice de suicidios sea de los más altos de Europa.
    A veces da la sensación de que se trata tan solo de pretextos para recaudar y controlar a la gente.

    • Gracias Sergio.

      Yo creo que en el fondo, los “expertos” de todos los bandos tenemos algo de “apóstoles de nuestra causa”. y en nuestra labor de apostolado no caemos en la cuenta de que prácticamente nada de lo que me hace feliz a mí (o me gusta, me sienta bien) tiene que servir obligatoriamente para hacer felices a TODOS los demás. La intromisión del estado y/o el afán recaudatorio son efectos secundarios de esa falsa creencia.

      Saludos cordiales.

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