Julio Cesar tras vencer a los llamados optimates, facción aristocrática de la república romana, en la batalla de Munda retorna a Roma y es aclamado por la multitud. Contando a su favor con un inmenso apoyo popular logra ser nombrado dictador y cónsul perpetuo de la república.  Su vasto proyecto reformador ambicionaba transformar a la decadente y corrupta república romana mediante una serie de reformas económicas y políticas. El senado, institución oligárquica romana, temerosa de que César acabara por consumar el  antiguo proyecto populista de los Graco urdió un complot para derrocar a César liderado por los senadores Marco Junio Bruto y Cayo Casio. Sin embargo el senado romano era consciente de la dificultad de la empresa que tenía por delante. Ante el enorme grado de aceptación popular que estaba alcanzando César entre las clases populares, el Senado diseñó una estrategia para neutralizar el peligro del general romano.

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Por un lado, se buscó convertir al peligroso líder militar y político populista en lo que hoy en día llamaríamos parte del establishment. Por otro lado se trató de acumular suficientes evidencias que pudieran presentar a César, caso de que las circunstancias lo requirieran, en un aspirante a déspota. César que era un hombre muy inteligente políticamente no aceptó los múltiples regalos envenenados que les presentaba la clase senatorial, y siempre que se presentaba la ocasión rechazaba públicamente aquellos atributos de poder que pudieran expresar una ambición no transitiva por el poder. Así César rechazó, mediante un ostentoso gesto de desprecio, la corona de laurel que le ofreció el sacerdote Liciano. El senador Cayo Casio, en un intento por mostrar al pueblo romano la sed de poder del recientemente nombrado dictador,  retiró la corona de laurel a César esperando algún tipo de reacción de desagrado por parte de éste.  Ante el intento de Marco Antonio por colocarle de nuevo la corona triunfal, César, visiblemente molesto, la arrojó lejos de sí.

Las alusiones de Trump al posible fraude electoral americano no son “violentas” para la izquierda porque inciten a sus seguidores a tomar violentamente el poder, desconociendo la voluntad popular expresada en las urnas. Son “violencia” porque rompen el silencio en relación a una serie de prácticas y discursos cuya legitimidad no se puede discutir

Unos días después el 44 ac César caía asesinado cuando era interceptado por un grupo de senadores en el teatro de Pompeyo, el lugar donde se reunía el senado. A partir de ese momento se comenzó a erigir la leyenda que presenta el célebre magnicidio cometido en el Idus de Marzo del año 44 como la fecha en la que se conmemoraba el triunfo de la libertad republicana frente al autoritarismo. Aunque los conspiradores senatoriales no lograron su objetivo político, debido en buena medida a la inteligente labor de Marco Antonio.

Sin embargo el culto a Bruto alcanzaría gran notoriedad en la edad moderna convirtiéndose en el símbolo de los defensores del llamado tiranicidio. En la época revolucionaria el culto a Bruto sería alegado tanto por los jacobinos en su pretensión de acabar con la vida del último capeto, como luego por los termidorianos que buscarían un paralelismo evidente entre las figuras de César y de Robespierre.  Ya consideremos a César un político ambicioso y sin escrúpulos, ávido de poder y maestro de la demagogia. O bien lo consideremos un líder popular dotado de gran carisma cuyo plan político de regeneración republicana jamás pudo llevarse a su fin por la conspiración urdida por la clase senatorial romana. Hay un hecho cierto: el conocimiento de César, lo que fue y lo que significó, no sólo para la historia romana sino para la civilización occidental siempre vendrá mediado por la imposición de un relato que lo ha presentado como un aspirante a tirano, al que una agonizante republica pudo hacer frente. Para muchos autores como Canovan, por el contrario, la muerte de César es la primera defunción del populismo en la historia. El primer intento exitoso de unas élites corruptas de ahogar un deseo popular de cambio social, político y económico

El día 6 de enero del 2021 pasará a la historia de los Estados Unidos, la república moderna más antigua del planeta, como un segundo intento de eliminación del populismo. No, como afirman algunos iletrados corresponsales y redactores poco versados en la historia americana, por constituir el mayor intento de desestabilización de la democracia americana. Esta ha conocido cuatro magnicidios (Lincoln, McKinley, Garfield, JF Kennedy),  una destrucción de la casa blanca durante la quema de Washington por los ingleses en 1812 o los luctuosos sucesos acaecidos en la década de los años 60 en la revolución contra-cultural que vivió el país norteamericano. La invasión del congreso de los Estados Unidos por una hueste de epígonos cutres de los Village People constituye un episodio grave en la vida institucional de la democracia americana, pero no más grave que otros vividos en los pasados meses y que han tenido como protagonistas a violentos grupos de antifas y miembros del BLM. Si no fuera por la gravedad del hecho de que se han producido muertes violentas todavía no adecuadamente aclaradas (respecto de las cuales no se plantean exigencias de esclarecimiento inmediato como en el caso de George Floyd), el ataque a Capitol Hill se asemejaría más a una parodia política dentro de una sit-comedy que a la marcha fascista sobre Roma o el famoso Putsch de Munich, como algunos han sugerido.

Más allá de lo que nos parezca Trump como persona, como político o como el 45 presidente de los EEUU, el proceso de caída de Trump orquestado por una confluencia de intereses de las Big tech, el establishment del Partido Republicano y el Partido Demócrata, los movimientos de izquierda radical y en buena medida por los errores del propio Trump tiene una significación política que va más allá del propio personaje.

Un balance ecuánime de la presidencia de Trump exige hacer mención de sus aciertos políticos y económicos, pero también de sus múltiples errores, algunos de los cuales pueden costar muy caros a la república americana en el futuro. Su principal error ha sido sobredimensionar sus fuerzas, fundamentalmente el papel de unas redes sociales cada vez más intervenidas y la lealtad de ciertos sectores del partido republicano. Junto a esto su gestión en materia de comunicación ha sido nefasta. Lo que le funcionó como candidato, outsider en las primarias republicanas y contra Hillary Clinton, esto es la provocación y la desorientación al oponente, se ha convertido en una enorme rémora cuando se ha convertido en presidente.

Sus continuos exabruptos han acabado por exasperar a buena parte del electorado republicano, más timorato en cuestión de modales, y ha acabado por espantar al electorado demócrata más moderado que podía haber resultado un gran caladero de votos para él dada la deriva radical del partido demócrata. Sin embargo y a pesar de todo logró mantener unos más que aceptables niveles de popularidad, pese a tener al 99 % de los medios en contra. No obstante ha sido su última infravaloración de la fuerza de sus adversarios lo que ha determinado su derrota, no ya política (esta se daba por descontada salvo por el círculo más trumpista) sino fundamentalmente cultural.

Trump ha perdido la batalla del relato. Su imagen ahora siempre quedará vinculada a una noción, la violencia, que la izquierda radical magistralmente ha resignificado. Por violencia ya no se entiende necesariamente un ejercicio físico o material de coerción sobre alguien o sobre algo. Violencia para la izquierda es lo que apuntaba Derrida en Escritura y Diferencia en su polémica con el estructuralismo: todo intento por alterar un marco significativo dado, una palabra puede ser según Derrida más violenta que un hecho en la medida en que la primera puede “romper la paz del silencio”. Las alusiones de Trump al posible fraude electoral americano no son “violentas” para la izquierda porque inciten a sus seguidores a tomar violentamente el poder, desconociendo la voluntad popular expresada en las urnas. Son “violencia” porque rompen el silencio en relación a una serie de prácticas y discursos cuya legitimidad no se puede discutir. Así todo discurso, práctica o acción, incluso la violencia, que venga del lado correcto de la historia (ideal progresista) no es violencia porque no rompe la estructura semántica fundamental sobre la que se erige la forma debida de pensar y actuar.

Que la izquierda radical abomine del trumpismo y de Trump va de suyo. Que la derecha liberal y conservadora lo haga puede ser más discutible. Que un personaje como Trump no sea del agrado del establishment conservador y liberal es comprensible también. Sus modos no son los del GOP (Great Old Party), sin embargo, que esta tradición rechace el trumpismo por su carácter tendencialmente violento y anti-institucional me parece mucho más discutible. Voy a dedicar un par de artículos más analizar por qué Jorge Vilches, José Luis González Quirós o Antonio Papell, cada uno de ellos por razones diferentes, aunque coincidentes en el fondo del asunto, yerran al vincular el populismo trumpista con la violencia y lo sitúan en un territorio cercano al fascismo.

Foto: History in HD


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25 COMENTARIOS

  1. Sobre el populismo.

    Este es un tema que me ha interesado siempre. Creo que es un término con multitud de acepciones. Que no siempre es utilizado y entendido igual.

    Me ha gustado la explicación de los primeros populismos asociandolo a Julio Cesar. Efectivamente, Julio Cesar era ávido de poder y utilizó todas las técnicas posibles para conseguirlo, incluido eliminar a sus enemigos.

    48-46 aC Julio Cesar vence a Pompeyo y es nombrado dictador por el senado para 10 años.
    44 aC Julio Cesar es nombrado Dictador de por vida por el senado. Es asesinado el 15 de marzo

    En realidad la división de Roma entre senadores (oligarquia) y tribunos-dictadores es anterior:

    133 aC. Tiberio Sempronio Graco es elegido tribuno y trata de sacar adelante en el Senado una ley para repartir tierra del estado entre ‘la plebe’. El senado se opone. Tiberio es asesinado por razones políticas, acusandole de querer todo el poder.
    123 aC Gayo Tiberio (hermano del anterior) es elegido tribuno. También es asesinado por razones polítcas.
    Detras de esto está le división social que se produce en Roma. Resulta que para mantener las constantes guerras se reclutan como soldados a los campesinos. La ‘casta romana’ aprovecha la ocasión para hacerse con más tierras, que cultivan con esclavos obtenidos en la s guerras. Esto habia producido un malestar creciente en ‘la plebe’. Tiberio Sempronio y su hermano trataron de disminuir la presión social proponiendo el reparto de tierras del estado. Cosa que el senado no aceptó.

    Tiberio Sempronio y su hermano serían populistas, el senado defendia los privilegios de la ‘casta dominante’.
    Julio Cesar aparece unos 70 años después, pero la división continua. Julio Cesar quiere tambien el poder, pero sabe lo que el senado (a algunos senadores) hicieron a Tiberio Sempronio y su hermano. Trata por todos los medios, como dice el artículo, de evitar gestos que lo asocien con rey-dictador, pero cuida los gestos populistas. Lo cierto es que cuando es nombrado dictador de por vida, un grupo de senadores lo asesina. El argumento es que no pueden permitir un dictador.

    Después de estos detalles. Diria que el adjetivo populista es adecuado para aquel que dice trabajar por el bien comun del pueblo, pero se reserva el derecho de determinar cual es ese bien común.

    Así, me permito calificar de populista a un Iglesias cuando en el telediario dice:
    «la mayoria de los españoles no quiere la monarquia»
    «la mayoria de los españoles cree que la Justicia está polarizada»
    «la mayoria de los españoles quiere que se suba el salario mínimo».

    Observen estas frases. El líder podemita pretende dar validez a unos argumentos que a el le convienen, basandose en que la mayoría quiere, la mayoria piensa, la mayoria cree. Olvidandose del estado de derecho, la Constitucion y las leyes.

    Esto es populismo: olvidarse del estado de derecho cuando le conviene, alegando supuestos deseos, creencias o opiniones de la mayoria como justificación.

    Por cierto, que alguien le diga a Iglesias que si de mayorias estamos hablando. La mayoria de los españoles quieren que él desaparezca de la escena política española.

  2. Sobre Trump y el asalto al Capitolio.

    Trump no es el candidato que yo elegiría para hacer frente a la corriente izquierdista que viene imponiendo un código moral y de rebote nos mete globalización-progre, medio ambiente-progre, feminismo-progre y demás. Pero es lo que hay.

    El asunto del asalto al Capitolio es algo que es de extrema conveniencia para Biden-Harris y los democrátas y los medios que les dan cobertura, y de extrema inconveniencia para Trump.

    He visto con sorpresa la entrada al Capitolio desde el mismo moemnto de producirse. Alguien me mando un whatsapp al poco de producirse. Luego he seguido de lejos los medios.
    Ayer, me llamó la atención que en Vozpopuli publicaron un artículo en el que se venia a decir que los asaltantes tenian planificado ‘asesinar’ a algunos.
    Me fuí corriendo a ver si la prensa americana hablaba de ello. Entré en USA Today on-line.
    Lo que me encontre fué un articulo que informaba de las detenciones y cargos que distintas policias habian realizado a partir de los videos del asalto. Hasta ayer, se habian detenido a unas 60 personas. La mitad acusadas de entrar sin permiso en un centro del gobierno, la otra mitad acusadas de violar el ‘toque de queda’ de ese día. Unos pocos eran acusados de apropiarse de activos gubernamentales (material de oficina). Tres eran acusado de entrar con pistolas y/o cargadores.

    Esto es todo lo que da de sí las causas que ante la Ley están abriendose en USA. Los medios aquí hablan histéricos de las amenazas a la democracia y a la libertad.

    Lo demás supongo que lo saben mejor que yo, que no veo los telediarios…

    • Por cierto, en USA Today encontré un artículo en el que se apuntaba que los asaltantes al Capitolio deberian haber tenido ayuda desde el interior (Congresistas?, Senadores?, ayudantes de estos?).

      Como argumento citaban la dificultad de moverse por el laberinto que es el Congreso, sin conocimientos previos o ayuda sería dificil conseguir entrar donde lo hicieron.

      Otro argumento era el gran número de visitantes al Congreso del día anterior. Resulta que como consecuencia del virus las visitas al Congreso están prohibidas. Solo se admiten invitados por alguien de dentro. Si el día anterior habia gran movimiento de visitantes, estos tenían que ser invitados.

      Otro argumento curioso es que la policía del Capitolio no pidió ayuda, en los planes preparativos, a la Guardia Nacional. Argumentaban que querian evitar la imagen que se dió frente a ‘Black Lives Matter’, cuando Trump envió a la Guardia Nacional. Cuando se desencadenaron los hechos, si pidieron ayuda a la Guardia Nacional, pero era tarde.

  3. Sobre el fraude en las elecciones americanas.

    Me llamó la atención la insistencia de los medios en presentar como lunáticas, extravagantes y fuera de lugar las fuertes acusaciones de fraude que hacía Trump y una buena parte de los reupublicanos.

    Aquí mismo podemos encontrar comentarios que descartan por imposible la simple posibilidad de fraude.

    Todo ello me hizo preguntarme qué de verdad y que de leyenda habia en estas afirmaciones.
    Les comento lo que he llegado a encontrar, entre medios USA y agencias gubernamentales USA. Sin embargo, no esperen encontrar ninguna certaza sino muchas preguntas y algunas suposiciones.

    En primer lugar, me llama poderosamente la atención que cuando se habla del ‘ fraude en las elecciones USA’ en los medios españoles se esté pensando en un sistema electoral como el nuestro. Lo cual no es cierto. Me explico.

    Estados Unidos es una federación de estados cada uno con sus leyes y con su censo electoral independiente. Los ciudadanos deben inscribirse en el censo electoral antes de las votaciones. En 1993 se introduce una modificacion con la ‘National Voter Registration Act’ que permite la inscripcion en el censo por correo (y creo que de forma telemática), cuya intención era disponer de un censo electoral ‘más proximo a la realidad’. Una vez incluido en el censo, ya puedes votar en persona o por correo.

    Conviene saber que determinados actos administrativos, como obtener un carnet de conducir, permiten marcar con una X una casilla para que te incluyan en el censo electoral. También hay que saber que en USA no hay carnet de identidad, para la identificación personal utilizan el carnet de conducir, el pasaporte, el número de afiliacion a la seguridad social, y algún otro documento oficial. Esto complica la identificación de la persona. El censo electoral está plagado de errores. Personas fallecidas que no han sido dadas de baja, esposas que han cambiado de nombre al casarse, cambios de domicilio, cambios de estado y personas que no desean estar en el censo electoral. Todo estos movimientos exigen actualizar el censo electoral. El problema es grande y mantener el censo electoral actualizado es un reto.

    Con esto queiro decir que el problema del fraude por correo se produce en la correcta actualización del censo electoral que en el de físicamente mandar una papeleta por correo (que también puede ser fuente de problemas).

    La leyes USA consideran perjurio dar datos falsos para el censo, pero claro con tanta posibilidad de cambios y sin un DNI que identifique univocamente a todas y cada una de las personas, las posibilidades de interferir en las elecciones son grandes.

    Por otra parte, no hacen falta muchos votos para cambiar las elecciones. En la primera elección a presidente con problemas con el voto por correo (Busch hijo), se decidió el presidente por unos pocos miles de votos en Florida.
    Desde entonces no ha habido elecciones que uno u otro haya denunciado fraude en el voto por correo.

    Trump ganó en 2016 por muy pocos votos, perdió en 2020 por pocos votos. Trump afirma con mucha insistencia que ha habido ‘fraude’. Probablemente le conste porque ambos partidos han hecho acciones que podriamos considerar fraudulentas, soloo que los demacrátas han tenido más éxito.

    Los tribunales USA no quieren entrar en el meollo del asunto porque conocen el problema, y tiene dificil solución. La posible solución sería eliminar la inscripción en el censo y el voto por correo, pero no parece que esten dispuestos a ello. Mientras tanto, las sospechas de fraude serán constantes. Los medios europeos incideran en que uno u otro partido ha hecho fraude según sus intereses.

    Mi opinión es que acciones fraudulentas las hacen lso demócratas y los republicanos. Unas veces unos tienen más éxito, otras veces los otros. Pero no hay ninguno interesado en investigar el asunto y resolverlo, por algo será…..

    • Otra consideración sobre el asunto. USA tiene una población total de 331M habitantes.

      Elecciones 2020: Biden: 81M;; Trump: 74M;; Total votos: 155M (+26M sobre 2016)

      Elecciones 2016: Clinton: 66M,, Trump:63M;; Total votos: 129M

      Elecciones 2012: Obama: 66M,, Romney: 61M;; Total votos 127M

      Llama la atención el aumento de votos totales en 2020. Podriamos suponer que se ha movilizado el electorado ya que Trump ha sacada 9M más de votos que en 2016. Los demócratas más de 15M de votos que en 2016.

      Han habido más votos, más movilización. Tiene esto alguna explicación? Bien podría ser que ambos partidos estén explotando el voto por correo, con distinto éxito. Imaginense un grupo de activistas llaman a la puerta: Pregunta: Usted a quien va a votar? Respuesta no puedo votar porque no estoy inscrito en el censo. Pregunta: eso no es problema, le inscribimos por correo,quiere hacerlo? rellene estos datos y nosotros lo procesamos. Y junto a esto lo que quieran.

      El voto no presencial debe estar restringido a casos muy concretos: estancia en el extranjero, enfermedad grave (con certificado médico) y poco más.

      Estos datos son para que ustedes consideren si ha podido o no haber fraude. Yo no lo sé, pero lo que si que se es que los predicadores de no ‘ha habido fraude’ saben lo mismo que yo. O sea nada, se apuntan a lo que más les interesa…

  4. «Las alusiones de Trump al posible fraude electoral americano no son “violentas” para la izquierda porque inciten a sus seguidores a tomar violentamente el poder, desconociendo la voluntad popular expresada en las urnas. Son “violencia” porque rompen el silencio en relación a una serie de prácticas y discursos cuya legitimidad no se puede discutir»

    La opinión que tiene la izquierda sobre Trump se asemeja a la de un demonio con rabo y cuernos o a la de un Nerón tocando la lira mientras ve arder Roma. De hecho, Carlos, circulaba en watssap un meme muy gráfico con la imagen superpuesta de Puigdemont y Trump de esta guisa. Es cierto que uno de ellos está fugado de la Justicia y no son situaciones comparables, pero si comparte con Trump el mismo rechazo a las normas que rigen el sistema constitucional cuando no favorece sus expectativas.

    Uno se cree víctima de la persecución y condena del malvado Estado español por aplicarle la ley y por haberle saboteado su declaración unilateral de independencia de la república catalana. Mientras, a través de sus testaferros alimenta la división, el engaño, el odio y la leyenda del independentismo sobre los «presos políticos».

    Otro siembra la duda de fraude en el sistema de elección, sugiriendo que una ingente cantidad de mesas electorales, interventores, agentes políticos y judiciales de todos y cada uno de los Estados han participado en el supuesto fraude y se han conjurado en su contra para fastidiar su victoria y robarle las elecciones. ¿Cuánta gente tendría que estar en el ajo y qué cantidad de juzgados y jueces prevaricadores deberían estar implicados para confirmar la hipótesis de un César como Trump?

    La violencia tiene muchas aristas y es cierto que se solo parece cuestionarse la legitimidad de ciertas prácticas y discursos en la derecha conservadora y en el centro liberal del espectro, pasando desapercibidos los discursos y prácticas de la izquierda más radical, sectaria y complaciente con el nacionalismo privilegiado, victimista y excluyente que no solo gobierna y ostenta el poder, es que sus acciones reprochables y sus discursos de odio siempre queda a salvo de la crítica mediática.

    Lo que trato de decir sobre este asunto, aun sabiendo que discrepo con el sentir general del foro, es que el discurso populista y la práctica del populismo debería reconocerse e identificarse, independientemente de quien sea su autor. A mi modo de ver, sembrar la sospecha de fraude electoral sin pruebas tiene la misma consideración irresponsable, el mismo victimismo engañoso y el mismo peligro que pueda tener la izquierda radical o el independentismo catalán que se creen el ombligo del mundo y con más derecho que el resto para poner en jaque el sistema democrático cuando no beneficia sus intereses.

    • Las dudas de fraude que ha presentado Trump han venido acompañadas de pruebas cuya valoración debería corresponder a los tribunales….que por ahora se han quitado de en medio elegantemente, algo así como nuestro Tribunal Constitucional con los recursos que no son convenientes, más de diez años de espera el del aborto, los actuales del estado de alarma…¡ya no quedan jueces en Berlín! ni en Madrid ni en Washginton. Pero esto es otra historia. AsCreo que está equiparando el sistema electoral norteamericano con el español cuando habla de mesas electorales, interventores etc. El fraude en las elecciones americanas se ha cometido en el voto por correo y en el recuento, conteo de votos, electrónico. Las pruebas han sido numerosas, en Pensilvania han votado más personas que las censadas por ejemplo, se ha demostrado que en algunos condados ha habido traspaso fraudulento de votos de Trump a Biden, miles de declaraciones juradas que en EEUU se toman muy en serio, de tal manera que si se presentan ante un tribunal y les pillan mintiendo van a la cárcel (no como aquí) y luego está la increíble variación de votos tras el misterioso parón del conteo desafiando las leyes de la estadística.
      En definitiva piense usted de Trump lo que considere oportuno, faltaría más, critíquele, pero después de todo lo que ha leído aquí no me diga que Trump siembra la sospecha de fraude sin pruebas, porque no es verdad.

      • «Las dudas de fraude que ha presentado Trump han venido acompañadas de pruebas cuya valoración debería corresponder a los tribunales….que por ahora se han quitado de en medio elegantemente»

        Si no recuerdo mal, los tribunales aceptaron las demandas con un mínimo de fundamento ¿Sugiere que aparte de los implicados en el recuento del voto por correo, los jueces de todos los estados que se han visto en la tesitura de valorar esas «pruebas» no son independientes y han prevaricado? No sé, me parece demasiado surrealista para ser verdad. Pero bueno, cada uno lo ve desde una óptica distinta.
        En lo de silenciarle en las redes estamos de acuerdo en el despropósito. Recuerdo haber leído que hasta la propia Merkel se había pronunciado al respecto reprobando la censura de Twitter.

        • Por la información que yo tengo la mayoría de los tribunales han rechazado las demandas de Trump y su equipo por defectos formales. A lo mejor algún juez de primera instancia ha entrado a valorar las pruebas, pero la mayoría no lo ha hecho. El Supremo no admitió la demanda del Estado de Texas respaldada por otros 20 Estados contra los estados que habían cambiado la ley electoral antes de las elecciones, porque consideró que no tenía legitimación. Fíjese ¡uno de los estados más importantes de la Unión! no Trump y sus seguidores, no, el fiscal general de Texas, y le respaldaron 20 estados. Parece que algo hay ¿no? por supuesto todo eso hay que probarlo y aun probándolo puede que el fraude sea mínimo y no altere el resultado, pero no se quiere entrar en el fondo del asunto de las famosas maquinitas y del voto por correo.

  5. Las comparaciones son odiosas, pero creo que la del artículo es afortunada. Estoy de acuerdo cuando dice el articulista que Trump ha perdido «la batalla del relato», algo parecido, sin la lucidez del artículo de hoy, expuse en otro artículo, pero sorprendentemente en solo una semana, puede que sus enemigos estén metiendo la pata hasta el fondo y dando una oportunidad a Trump para recuperarse y ganar el «relato» o al menos competir por él. Hace una semana la imagen de Trump y sus seguidores era francamente mala y existía una decepción entre las filas nacional populares (o populistas) de todo el mundo. Pero en menos de siete días se ha desatado contra Tump y lo que representa, una persecución de tal calibre por parte de las mutinacionales tecnológicas a la que se ha unido una parte del capitalismo financiero, que están dando la razón al populismo de derechas, cuando denuncia que el globalismo es la ideología de la plutocracia que conspira contra la soberanía nacional, y por tanto contra el control democrático, y contra las clases medias y trabajadoras. El partido demócrata y la izquierda mundial se presentan ante el mundo como meros lacayos de la plutocracia. El debate, el relato, ya no es el asalto al capitolio sino la batalla que se está librando en el mundo de internet y de las redes sociales. En mi opinión un error estratégico de calado de los globalistas, que podían estar convirtiendo a Trump, nuevamente, en el símbolo y la esperanza de la resistencia antiglobalista.

  6. Aprovecho que me paso por aquí para dejar otra «reflexión» sobre el Estado de Derecho en USA. «Rule of Law» me parece que lo llaman ellos.

    La pregunta es que si el «Rule of Law» no existe, son los «padres» (o sea el Estado Profundo no los Padres Fundadores) idem con la Santa Claus y el Ratoncito Pérez… la pregunat del millón que se están haciendo muchos gringos de buena fé, una vez caidos del Totem, es:

    – Cuando dejó de existir
    – O si alguna vez existió

    Y que el «People» esté dándole vueltas a la pelota acerca de estas cuestiones porque un «outsider» llegó a Presidente y les demostró que efectivamente Santa y Pérez son los padres (y no los Fundadores, o sea los del coñac); o lo que es lo mismo, o sea que lo del «Rule of Law»es mercancía averiada… es lo que mas jode a toda esa izquierda que antes odiaba a USA y ahora que se demuestra que es una dictadura la adoran.

    Porque cuando se deja de creer en dios, aunque sea un dios pagano cómo ese «Rule of Law» se puede acabar creyendo en cualquier cosa, y si la inspira Trump por Twitter a algunos no habrá dodotis suficientes para que no se note. De ahí que le quieran quitar el juguete censura mediante.

    Yo creo que los ponentes en Disidentia, los que van de «liberales» deberían de reflexionar al respecto. Porque si no hay «Rule of Law» ¿Puede haber liberalismo?

    ¿Y si no ha habido, desde «long time ago» la Rule esa, que liberalismo ni que Miércles es lo que ha salido de allí en estos últimos 40 años?

    Esa es la pregunta del millón.

    Un cordial saludo, again.

  7. Buenos días Don Carlos

    Cómo Henry o Catlo yo tampoco creo que haya perdido la batalla cultural. Si lo hubiera hecho las prisas por echarlo de Twitter, Facebook.. y evitar el despegue de Parler, Telegram,.. no habrían sido necesarias.

    La necesidad de censurar a Trump nos da la medida de su victoria cultural.

    Por otro lado se olvida el tema de los Tribunales, sobre todo el Supremo, y cómo se ha ninguneado a Trump desde allí. El principal error de Trump fue considerar que cómo tenía razón, también legalmente, podría Tribunales mediante dar la vuelta a lo que el Establishment había conseguido fraudulentamente.

    Pensar que en USA había un Estado de Derecho y que se cumpliría la Ley ha sido el gran error de Trump.

    Y el tema de la censura y la verdadera batalla cultural va en el sentido de que el pueblo americano no puede enterarse de que en el fondo en USA no hay estado de derecho. Porque si lo hiciera habría una guerra civil de verdad, y no sólo vía RRSS.

    Las Pelosis de turno creen que si eliminan a Trump, via impeachment o cómo sea menester de la carrera política lo tendrán todo ganado, pero se equivocan. Tener a Trump en la política, aunque les disguste, es tenerlo controlado.

    Apartar a Trump de la política es tirar el dique que contiene a muchos en USA de liarla parda, porque es acabar con la percepción que tienen de que viven en un Estado de Derecho.

    Un cordial saludo

    • Interesantes y apropiados enlaces. Sorprende coincidir en la misma visión de los hechos con personas desconocidas que no habitan ni visitan los periódicos de la dictadura global-mediatica.

      Hoy he salido de cañas con los bares cerrados (norma autonómica policial), estoy de cañas cargado con una bolsa de zanahorias, higos pasos, las primeras fresas de la temporada, una pequeña calabaza y un jamón.

      Las cañas a veces se suben a la cabeza, y pasando por un mercadillo autorizado, solo por eso del comer, me ha dado por hacer una prueba, me he acercado a los puestos y les he pedido a los tenderos que me fiaran la compra por estar escaso de dinero, todos me han fiado la compra sin problema alguno sin apenas conocerme, tras el experimento delante de mis acompañantes les he pagado el importe de la compra.
      Después me he puesto en contacto con Amazon, es decir ahora, he intentado comprar algún producto sin dinero ni compromiso alguno de pago que no sea mi palabra y al parecer esa opción no está disponible.

      Todo este entretenimiento «de vinos» ha surgido al ver que todas las tiendas estaban cerradas y que aparte de supermercados, farmacias y poco más todo estaba cerrado, pero oh milagro, las tiendas de telefonía estaban abiertas. De repente alguien ha creído más importante abrir una tienda de teléfonos y ordenadores que una casa de putas o una mercería.

      • Hoy se me ha roto la bragueta en la calle y al no encontrar ninguna mercería abierta por orden gubernamental he tenido que solucionar el problema con el imperdible de un pin de la agenda 20-30 que le he pedido a un concejal que la llevaba en la solapa. Estos tíos no saben ni buscarle la utilidad a un imperdible.

        Estaba yo pensando que si las vacunas se estuvieran distribuyendo y administrando a través de la cadena de frío de Mercadona, como si fuera un langostino, podría vacunarse la gente al mismo tiempo que paga en caja, incluso vacunarse a domicilio con un suplemento de cuatro euros.

        • Es que nuestras autoridades no necesitan mercerías.

          Ya tienen una en la Moncloa, para eso está, de donde se sirven a discreción pagado con polvora de nuestros impuestos.

          Idem con una UCI a la que pueden ir las familias políticas (valga la redundancia) de nuestros Doktores en caso de ponerse malitos.

          Idem con una calefacción a todo trapo.. seguro que estos días la piscina cubierta parece un termal del Vesubio.

          Es usted un cachondo Henry

          Un muy cordial saludo

    • Pues reconforta ver cómo personas inteligentes, a quienes no conozco, saben ver, a través del humo y de la espuma de los días, que si todo está tan podrido y el que lo denuncia está mal visto o incluso es atacado de varias formas es porque hay un plan para pudrir todavía más el sistema y acumular más poder en menos manos. No es que esto vaya a acabar mal, es que ya está yendo muy mal para mucha gente.

      El estado de derecho en USA está parecido al de España. Aquí no se investigó el 11M y allí no se ha investigado el pucherazo.

      • Hay gente que duda del pucherazo americano incluso después de ver como las grandes empresas tecnológicas bloquean y hackean redes, arruinan negocios y amenazan a todo aquel que discuta su punto de vista con el ostracismo digital bloqueando sistemas de pago.

        Es increíble lo que están haciendo en unos días, están desatados utilizando todos las posibilidades digitales ñ para silenciar a setenta millones de americanos.

        Esto debería hacer pensar a mucha gente sobre la patente de la criptomoneda que le fue concedida a Microsoft en marzo de 2020.

        Si está criptomoneda fuera adoptada por las naciones como moneda común cualquier persona estaría controlada las veinticuatro horas del día y podrían desactivar sus cuentas en un segundo.
        Después de lo que hemos visto con Trump una moneda digital sería la peor esclavitud que podemos imaginar.

        • Además de no comprar en Amazon, procuro pagar mis compras y consumiciones en efectivo metálico

  8. No está claro como interpretar “res pública”, o cosa pública. Y por lo tanto como interpretar la continuidad o no de un espíritu (no santo); dado en el aparato del sistema de dominación (a menudo denominado régimen y/o gobierno y/o Estado) tiende a ser exógeno. Sin saber donde está el “limes”.

    Para los que se creen el cuento de la representación (el Espíritu Santo materializado y humano, el mesías) política, podría decirse que cualquiera que gane unas elecciones constituye una continuidad. Por ejemplo, Hitler en la república de Weimar.

    Quienes fijen el concepto en un sustancial cambio de actores (pastores, élites o dominadores), cabría también establecer ese “grado de cambio”, dado en gran medida todas las formas gubernativas tienden a lo exógeno. Por lo cual, tanto el Estatuto de Bayona como la República Helvética sería una continuidad sobre un régimen de gobierno/dominación.

    El caso es que el presidencialismo en especial y el parlamentarismo en general constituyen una excrecencia del mesianismo en las religiones monoteístas (imperiales).
    El presidencialismo/parlamentarismo, a menudo maniqueo-dual, es simplemente mesianismo. La venida del mesías bueno o el falso,…

    Viene a ser algo como la diferencia entre costumbre y ley-derecho.
    Una costumbre (presente) puede ser acorde a lo justo y sin embargo ser ilegal.
    Un ejemplo, es costumbre por estos lares cortar las ramas de los árboles cuando invaden el terreno de del colindante. Se cortan y no hay problema,…, es la costumbre justa, rápida, eficaz, endógena, presente y popular (de población). Otro tanto de lo mismo con los frutos que caen en camino o propiedad (tipo liberal) ajena. Sin embargo, una mirada al código civil expone que solo se pueden cortar las raíces, las ramas deben ser cortadas por el propietario; o ante la negativa por la autoridad que pasara factura. Este último método es lento, costoso, ineficaz, exógeno, futuro y tribunal (de tribunos).

    La tendencia al imperio, la adoración del éxito**, a la “fellatio dil stato”, tiende a obviar que estamos bajo otra jurisdicción. Por lo cual, los impuestos y legislación exógenas (principalmente en cuando a formas de dominación ideoloǵicas*), la ley-derecho, no cambiarán por discutir lo que pasa en “el Imperio”.
    EE.UU. (nueva Jerusalén) no se parece en nada a Europa, dado es un país en expansión con mucho recorrido, justo lo contrario de la decadente Europa. La legislación auto-liquidadora de la población europea no cambiará porque el vecino rico se pegue un tiro en el pie o en la cabeza. Pues “Just est in armis”, …, y las armas que circulan por Spain son las de las policías y el ejercito del Reino/Estado de Spain. Cuyo comportamiento dado el Gobierno, se parece bastante, a un mono con metralleta.
    Recuerdo que decían que Podemos era populista,…, (ja, ja).

    *: religiones de Estado; con poco predicamento práctico entre los actores del sistema de dominación.
    **: medida concepto mendicante-civil-mercatil; por lo cual Trump es éxito, parte de la clase del dinero (gobernante).

    • «Recuerdo que decían que Podemos era populista,…, (ja, ja)»

      Que va a ser Iglesias populista, si es que comparando le da a uno la risa tonta. En el universo podemita el héroe nacional, versión cañí del hombre de Estado, vive en Galapagar y la heroina nacional del feminismo patrio a lo Evita Perón es su consorte. Puede que el populismo más cínico, cutre y degradado de todos los que pululan en la política, sea el de Iglesias. Se ganó la confianza de sus huestes cada vez más famelicas, todo hay que decirlo, dividiendo a la sociedad en dos clases opuestas: los de arriba (la casta) y los de abajo (el pueblo).
      Una vez alcanzado el poder y estar arriba, se marcó dos objetivos:
      La primera: tomar el cielo de Galapagar y de su partido por asalto y no por consenso
      La segunda: dividir a la sociedad en dos clases opuestas, los fascistas y los antifascistas. A esta segunda clase pertenecen todos los que no comulgan con su ideología rancia, su cinismo moral y sus poses de dictadorzuelo.

  9. Excelente artículo y analogía.

    Solo estoy en desacuerdo en dar como cierto que Trump haya perdido las elecciones.

    A mi Trump nunca me cayó bien, tampoco me caía bien la presidenta de la Comunidad de Madrid, sin embargo he prestado más atención a su gestión a partir del desmesurado interés en echar por tierra su imagen pública.

    Si prestamos atención a la gestión de Trump de la economía, política interna y geoestrategia podemos decir que ha sido un magnífico presidente y que todo lo que contradice este irrefutable hecho es simplemente publicidad mediática e ideológica.

    Prefiero creer que Trump ha ganado las elecciones y que realmente ha existido fraude electoral, de no creer esto me estaría engañando a mi mismo y dejando en manos de unos medios de parte la limpieza y transparencia electoral, no solo de EEUU sino de cualquier otra nación, sea Venezuela o España.

    Si de repente nos hemos enterado que estamos obligados a tener una fe ciega en la limpieza de las elecciones (internas de Podemos, Ciudadanos, PSOE) y también en las externas o generales de Chávez o Sánchez aún cambiando los controles previos establecidos para evitar el fraude, tengo la sensación que a partir de ahora cuestionar la transparencia electoral va a ser considerado como facha y ultraconservador, y eso que yo era de izquierdas y antifranquista en mi infancia.

    Cuando las elecciones se quieren hacer con transparencia se percibe, cuando las elecciones se quieren trucar se modifican las barreras para el fraude.

    Es bueno que no perdamos esto de vista para las próximas elecciones en España.

    • Aún le quedan unos días a Trump para hacer buenas cosas. Creo que ayer reconocía a Taiwan y también ha metido a Cuba en la lista de patrocinadores del terrorismo, lista de la que el régimen comunista caribeño había sido sacado por el farsante Obama.

      El artículo es muy bueno aunque no comparto algunas valoraciones sobre la idea de que Trump ha perdido la batalla cultural. Su nivel de aceptación popular en USA no ha parado de aumentar en las últimas semanas. Por eso las prisas de la Pelosi y las tecnológicas por quitarlo de enmedio como sea y cuanto antes. Trump ha perdido la Casa Blanca, pero se está viendo que en el poder no está en la Casa Blanca.

      Hay algo que agradezco especialmente en el artículo y es que establece cuál es el campo semántico del concepto de populismo.

      • Yo tampoco creo que haya perdido la batalla cultural, al contrario, creo que la ha ganado con creces, después de esto las redes sociales no volverán a ser lo mismo y los medios se van a tener que tentar la ropa si quieren sobrevit sin subvención o permiso del Amo que todo lo ve.

        La batalla cultural la ha ganado Trump creando un punto de inflexión, quizás esto sea lo mejor de toda esta historia.

        Lo más divertido es observar como personas inteligentes, cultas e independientes han sido abducidas por la ausencia de pensamiento crítico en favor del «buenismo que nos hemos dado».

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