Armin Navabi es un disidente iraní exmusulmán que vive en Vancouver. Es un autor, podcaster y bloquero que cuenta con un gran número de seguidores dentro de Irán.
No es la primera vez que se producen protestas multitudinarias contra el régimen, pero en esta ocasión estamos presenciando una revolución.
Está es de lejos la protesta más grande que ha habido nunca. Cuando el príncipe Reza Pahlavi hizo una llamada a la acción para que la gente saliera a las calles, la reacción del pueblo iraní fue mucho mayor que lo esperado por las previsiones más optimistas. En los últimos años he visto con optimismo como crecía el apoyo popular al príncipe, pero no me imaginaba nada parecido. Son millones de personas las que han salido a las calles, y su solidaridad y el amor por sus compatriotas ha animado a muchos más. Creo que hasta el príncipe está conmocionado por lo que ha visto. Y lo mismo ocurre con el régimen, nadie vio venir lo que iba a suceder: el mayor levantamiento contra el régimen islámico hasta la fecha.
Por eso el régimen ha respondido como lo ha hecho, desatando una brutalidad y una crueldad nunca vistas. Hablamos de un gobierno criminal que ha cometido toda clase de delitos, pero incluso para su forma de actuar, este es un nivel mucho más elevado. Las fuerzas del régimen emplean ametralladoras y francotiradores, disparan indiscriminadamente contra la multitud, e incluso infiltran agentes que se mezclan con los manifestantes y los apuñalan. Todo el mundo en Irán conoce a alguien que ha sido asesinado por el régimen y las cifras van a ser muy superiores a lo que se conoce hasta ahora. El nivel de brutalidad es enorme y esta es la mayor masacre en nuestra historia moderna. Frente a eso, los mensajes que nos llegan del interior nos muestran el coraje y la solidaridad del pueblo iraní: puestos de primeros auxilios para atender a los heridos o personas mayores que se colocan en primera línea para proteger la vida de los más jóvenes.
Las cifras de muertos no paran de crecer y parecen más propias de una guerra de épocas pasadas. ¿Cómo definiría la represión del régimen?
Las violaciones de derechos humanos se dan cuando cometes estos crímenes con los civiles de otro país, pero no sé si existe un nombre para definir lo que se hace en contra del pueblo al que debes gobernar. Esto es otro nivel. Históricamente sufrimos masacres así en las invasiones mongolas o árabes, pero nunca por parte de nuestro gobierno. Lo que me sorprende es lo poco que se habla de lo que está sucediendo, quizás porque no está pasando en Gaza. Los que están ignorando o guardando silencio sobre esta masacre deberían avergonzarse durante las próximas décadas.
¿Es posible un triunfo de la revolución sin apoyo externo?
Esta revolución tendrá éxito con o sin apoyo del exterior, pero necesitamos ayuda externa para reducir el precio de la victoria. Algunos creen que la represión puede acabar con la revolución, pero es exactamente lo contrario, el odio de los iraníes por la república islámica crece cada vez más y por eso, con esta masacre, el régimen se ha garantizado su propio final. Por supuesto, la mayoría de los iraníes quieren recibir el apoyo de Estados Unidos o Israel, y si alguien dice lo contrario no sabe de lo que está hablando. El pueblo iraní está pagando un precio muy alto e incluso los pocos que se oponían a la intervención extranjera, ahora la piden.
Esta revolución es la revolución del pueblo iraní, lo que Estados Unidos e Israel pueden hacer es hacer que el régimen y su represión duren menos tiempo. Por eso, todos los que se oponen a esta intervención tienen sangre en las manos, porque harán que el precio a pagar sea mucho mayor.
En la guerra de los doce días, el régimen fue derrotado por Israel. Parecía un buen momento para ejercer presión, pero Estados Unidos intervino. Ahora Trump ha pasado de apoyar el levantamiento a dar crédito a la idea de que la represión había cesado. ¿Cree que finalmente se producirá una intervención?
Respecto a la guerra de los doce días, me gustaría destacar que las noticias difundidas por la propaganda de la república islámica, y difundidas por muchos medios, eran falsas. El pueblo iraní celebró la ofensiva israelí y los ataques contra los asesinos del régimen. La guerra se detuvo entonces porque la república islámica aún tenía capacidad para una represalia contra Israel o contra las bases estadounidenses.
Sobre el plan de ataque de Trump, varios analistas señalan que fue cancelado a petición de Israel. Esto ha sido malinterpretado como una traición al pueblo iraní, pero la razón por la que Netanyahu pidió a Trump cancelar el ataque fue debido a su escala no era lo suficientemente buena y que la operación tiene que ser mayor. Básicamente, la razón del retraso es que no estaríamos hablando de una operación de castigo, sino destinada a un cambio de régimen.
En muchos países occidentales, la izquierda se está posicionando a favor del régimen y en contra de una intervención militar. Imagino que sucede lo mismo en Canadá.
Sí, creo que no entienden lo que está pasando y los iraníes estamos muy familiarizados con la alianza de la izquierda y el islam, porque así es cómo perdimos nuestro país, y por eso lo que pasa en Europa y Canadá es un déjà vu. Me refiero a la izquierda woke, que es la versión cultural del viejo marxismo, que no pretende mejorar las vidas de la gente, sino que se trata de un movimiento antioccidental y contra el capitalismo. Estos neomarxistas tienen un modelo de mundo, como también lo tiene el islam, y ambos se enfrentan al modelo occidental liberal. Esa alianza la vimos en Irán donde la revolución contra la monarquía se inició con terrorismo marxista para luego convertirse en una revolución islámica, y, como ocurre siempre, los islamistas eliminaron a los marxistas cuando se hicieron con el poder.
La izquierda lo que está haciendo es abrir las puertas de la ciudad a los barbaros. Como no es posible derrotar directamente a los valores occidentales de una manera directa, en el campo de batalla, se intenta hacerlo desde dentro aprovechándose de dos factores: la tolerancia occidental y el modelo democrático. La nueva forma de invasión es mediante la inmigración, empleando la demografía para conseguir cambios políticos. En lugar de asaltar las fronteras como se hacía en el pasado, se asaltan los parlamentos desde dentro.
Antes mencionaba la llamada a la acción del príncipe Reza Pahlavi. ¿Es el príncipe el único que puede unir al pueblo iraní o existe otra opción?
No hay absolutamente ninguna otra opción. No hay ninguna persona que sea mencionada por los iraníes en las protestas y, literalmente los iraníes están muriendo por él en las calles pidiendo su regreso. Del mismo modo, la única bandera de Irán es la bandera del Sol y el león, no el símbolo de la terrorista república islámica. El regreso del príncipe es la única oposición real, no la falsa oposición creada por el régimen para desviar la atención.
Ahora, con la cantidad de gente asesinada, el plan del régimen de desacreditar al príncipe y acabar con su popularidad se ha hecho añicos. La idea de crear una tercera república, como abogan algunos “opositores”, es una forma de salvar la república islámica actual, pero después de este baño de sangre, los iraníes entienden que no hay compromiso posible, no hay un camino intermedio y no hay apaciguamiento. La única solución es destruir el régimen y el único modo de lograrlo es con la vuelta del príncipe. Si él no regresa, la revolución habrá fracasado y surgirá una nueva versión de la república islámica. Esta es la gran diferencia entre esta revolución y las anteriores: los iraníes no sólo están luchando contra la república islámica, están luchando por el regreso de Reza Pahlavi.
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