La globalización, entendida como la tendencia hacia la mayor interconexión económica mundial y hacia la uniformización de las dinámicas sociales y culturales, es uno de los fenómenos más interesantes de las últimas décadas. La izquierda ha tenido una posición ambivalente al respecto. Por un lado, el internacionalismo obrero y la vocación de construcción del socialismo a nivel planetario, en la línea defendida por los llamados Trostkistas, apuntarían a una consideración positiva de una visión globalista y uniformadora del género humano. De hecho, el comunismo promovió su propio movimiento globalizador en forma de internacionales socialistas, cuyo cometido no era otro que el de difundir las bondades del credo comunista en los más variados rincones del planeta.

También la aceptación entusiasta del denominado multiculturalismo por parte de la llamada “nueva izquierda” también ha contribuido a que la izquierda actual tenga una visión crítica con las políticas identitarias que buscan poner fin a la inmigración descontrolada. Para esta nueva izquierda el ser humano, en tanto que sujeto de la acción política, se convierte en nómada, en migrante como les gusta decir en nueva especie de neolengua con la que describir los flujos migratorios.

La globalización, según los dogmas del marxismo clásico, no deja de ser la heredera natural del imperialismo

Autores de referencia de la nueva izquierda como la dupla de pensadores franceses Gilles Deleuze y Felix Guattari o el intelectual de cabecera de las llamadas Brigadas Rojas, Toni Negri, teorizan en muchos de sus trabajos sobre las posibilidades revolucionarias que ofrece una sociedad cada vez más interconectada a escalada planetaria.

Por otro lado, la globalización, según los dogmas del marxismo clásico, no deja de ser la heredera natural del imperialismo, contra el que tanto teorizaran los marxistas, de ahí que la globalización también tenga un aspecto perverso según su visión. La llamada globalización no sería más que una expresión planetaria de lo que llaman neoliberalismo.

Pese a que vivimos en un mundo donde el consenso socialdemócrata es prácticamente incuestionado, la izquierda insiste en presentar como su antagonista un liberalismo salvaje, que se estaría imponiendo a nivel planetario llevando la pobreza y la injusticia a todos los rincones del planeta. Este neoliberalimo, que ellos entroncan con la revolución liberal de finales de los setenta y los años ochenta en Reino Unido y los Estados Unidos, se caracterizaría por una serie de rasgos. Una defensa a ultranza del anarquismo mercantil, la desregulación de los mercados, la creencia en la idea de que el crecimiento económico ilimitado es posible y deseable o el impulso del llamado libre comercio serían algunas de sus notas más destacadas.

Frente a este impulso globalizador la nueva izquierda postula una reacción: el llamado alterglobalismo, cuya fecha fundacional hay que situarla en las movilizaciones que determinados grupos antisistema llevaron a cabo contra la reunión de la Organización Mundial del Comercio en Seatle en 1999. En este evento se dieron cita multitud de grupos violentos de orientación anarquista, anticapitalistas, feministas de cuarta ola, ecologistas, indigenistas y demás grupos vinculados a la extrema izquierda para proceder a realizar movilizaciones que visibilizaran una oposición frontal a la globalización. El éxito de la convocatoria llevó a la organización de protestas similares ante organizaciones internacionales o reuniones del Foro económico Mundial en Davos, Suiza.

La institucionalización del movimiento se produjo finalmente en la ciudad brasileña de Porto Alegre, entre el 25 y 30 de enero del año 2001, con la primera reunión del llamado Foro Social Mundial en la que se dieron cita diversas organizaciones de extrema izquierda y movimientos sociales diversos. España gozó de una nutrida representación donde no faltaron los representantes de multitud de partidos nacionalistas de izquierdas, vinculados al movimiento abertzale o la izquierda castellana comunera.

Este movimiento antiglobalización ha logrado cosechar algunos éxitos propagandísticos presentando el capitalismo y la democracia representativa como enemigos de la justicia, la igualdad, del medio ambiente o del respecto hacia las culturas autóctonas

De aquella primera reunión surgió una carta de principios anticapitalistas de escala planetaria; que llevaba por título la rúbrica “Otro mundo es posible” y un compromiso de constituir una especie de nueva internacional vinculada a las ideas de la nueva izquierda. El propio pensador comunista español, Francisco Fernández Buey, la bautizó como la quinta internacional comunista. Este movimiento ha tenido una gran difusión en los últimos años y ha logrado cosechar algunos éxitos propagandísticos presentando el capitalismo y la democracia representativa como enemigos de la justicia, la igualdad, del medio ambiente o del respecto hacia las culturas autóctonas. El principio del libre comercio ha dejado de ser presentado, incluso en muchos medios de comunicación de masas, como un principio técnico para ser una opción ideológica contraria a los intereses de la mayoría. Esa parte del discurso antiglobalización ha acabado calando entre ciertos sectores de la derecha identitaria de corte populista

Sin embargo el movimiento alterglobalizador también ha recibido críticas tanto desde la izquierda como desde postulados liberales. Para una parte de la izquierda muchos de estos grupos y movimientos sociales alterglobalizadores se han acabado convirtiendo en grandes aliados del neoliberalismo que dicen combatir, al promover la difusión de ideas multiculturalistas que acaban devorando muchas de esas tradiciones indigenistas que decían defender o incluso creando nuevos nichos de mercado para la expansión del capitalismo. Al fin y al cabo, buena parte de la financiación de estos movimientos proviene de grandes multinacionales que hacen gala de contratar ilegales o de promover el mal llamado comercio justo, e incluso de mecenas, como George Soros, para los que esta izquierda, muy vinculada al llamado marxismo cultural, es una perfecto aliado en sus propósitos de control a escala planetaria.

Buena parte de la financiación de estos movimientos proviene de grandes multinacionales

Desde la óptica liberal también el movimiento alterglobalizador ha recibido furibundas críticas. Los alterglobalizadores dicen luchar por la erradicación de la pobreza a escala planetaria y por la promoción del bienestar en los llamados países subdesarrollados. Para ello postulan soluciones antitéticas. Por un lado, defienden importantes restricciones al comercio internacional, la autarquía económica rebautizada como soberanía alimentaria y ayudas al desarrollo desde los países más desarrollados. Por otro lado, dicen defender un nuevo comercio alternativo basado en mejores condiciones de trabajo para la población local y en productos de mayor calidad, algo que sólo puede conseguirse realmente incrementado los intercambios comerciales que permitirán en el largo plazo una mayor tecnificación para así mejorar la productividad. Además, estas ayudas al desarrollo no acaban revirtiendo en los productores locales sino en las corruptas élites políticas, que los emplean para clientelizar a la población o para adquirir manufacturas en el exterior, lo que acaba empobreciendo más y más a dichos países al destruir su incipiente tejido industrial.

Angus Deaton en su libro La Gran Evasión realiza un análisis muy revelador sobre el llamado problema del subdesarrollo, sus causas y las posibles políticas que se pueden aplicar para reducir la desigualdad entre los países. En primer lugar, se aleja del tópico común que afirma que el desarrollo del capitalismo a escala planetaria ha traído como consecuencia una depauperización. Deaton apunta a cómo se vivía en el mundo en los albores de la primera revolución industrial y lo compara con los índices de calidad de vida de algunos de los países más pobres del planeta. Los datos son reveladores y desmienten el hecho de que el capitalismo y la tecnificación hayan sido tan nefastos como defienden muchos anticapitalistas.

Sin embargo, Deaton admite que hay una importante desigualdad en el mundo, entre unos países y otros. Deaton lo justifica por la ineficacia de muchas políticas de las llamadas de cooperación al desarrollo, a que unos países se benefician antes que otros de los nuevos avances tecnológicos o a la no linealidad del progreso, que siempre conoce ciertos retrocesos que anticipan futuros progresos. De forma que este proceso de “evasión de la pobreza” continua lenta pero inexorablemente y los últimos 300 años ha permitido a la especie humana alcanzar un nivel de vida inimaginable para nuestros ancestros.

Foto Thomas Altfather Good


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10 COMENTARIOS

  1. Buen artículo y buenos comentarios.
    Sin duda, el desarrollo tecnológico, precipitado por la revolución industrial, ha permitido a la especie humana alcanzar niveles de explotación de los recursos naturales y sociales desproporcionados en comparación a eras anteriores. La puntualización de Colapso2015, en relación a las fechas y sistema político económico del Estado de Bienestar, me parece fundamental en el debate y que se haya calificado de “bienestar”, quizá más, dado que sus reflexiones en torno al nivel de vida, necesariamente se entroncan con lo que parece una obviedad, al ser humano, pensándose, no le vale con la vida (en el resto del reino animal solemos conformarnos con su existencia y el número de individuos de una especie para confirmar su éxito evolutivo), sino que requiere de calificativos que la hagan digna de ser vivida. Es de todos sabido que los ricos también lloran y que la felicidad no es bien de consumo o comercio fiduciario, por lo que tendemos a sostener teorías económico sociales que creemos refuerzan un determinado calificativo vital, cargando sobre una de las varias patas que nos sostienen y nos hacen humanos, más que sobre las otras, para que la propuesta, en su simplificación idealista, pueda calificar toda vida humana.
    Bajo mi punto de vista, la socialdemocracia capitalista ha demostrado ser una adaptación evolutiva del ser humano, basada en un difícil consenso entre nuestras paradójicas inquietudes, que ha permitido un enorme desarrollo económico y espiritual de la especie, tanto en términos cuantitativos como cualitativos, pero que posiblemente morirá en nuestras manos, sus herederos. Es una pena, el inconformismo parece ser una de nuestras maravillosas características.
    Un saludo

  2. Toda forma de gobierno es exógena, usando su terminología, o en palabras de Duguit siempre hay una diferenciación política en toda sociedad políticamente organizada entre gobernantes y gobernados. Su concepto de capitalismo no es ni marxista ni liberal sino que parece identificarlo con sistema de producción estatal. Discrepo de su interpretación de la representación politica. Mire el estudio de Pitkin y vera que no tiene porque ser un concepto autoritario. El ser humano es simbólico y la representación nace de esa exigencia antropológica. Su investigación sobre la sobreabundancia alimentaria en los tiempos del bajo imperio me parece interesante. Un saludo

    • “El ser humano es simbólico y la representación nace de esa exigencia antropológica”
      El ser humano no es simbólico, vive socialmente en un “universo” simbólico, lo cual no es lo mismo.
      Un ser humano es algo muy tangible y físico, aunque se tilde de persona*.

      El libro de Pitkin es una aproximación racional sobre un hecho mitológico derivado de una derivada histórica. El enfoque es malo en origen, las citas a los diversos autores y teóricos solo hace ahondar en un misticismo posterior, alejándose cada vez de su origen en forma y uso; es decir ahondando en el error.

      El origen religioso de la representación que expliqué en el comentario anterior se esboza en la página 3 sin más profundidad. Tampoco menciona la real razón de la actual fórmula.
      En la página 159 recoge la controversia del mandato imperativo y su ausencia como un hecho cuantitativo de “altamente restrictivo” a “completamente libre”; lo cual es de nuevo ahondar en el barro.

      La conformación burocrática del espíritu (cristiano trinitario) es con sus anexos siguientes el antecedente de la representación política: Visum est Spiritu Sancto et nobi.

      Pero el problema principal es que yo soy un “pagano-cristiano”, esto es, no creo en el espíritu. Por lo tanto, al igual que los griegos no admito la representación política (concepto que no existía en la Grecia Clásica), sino simplemente la funcionarial: los cargos.

      Para entender la representación primero hay que esbozar algo la historia de la Iglesia. San Constantino instaura el cristianismo-trinitario como religión del Imperio en 313, el mismo que refunda Bizancio.
      Pero en el año 375 “un paisano” hispano-romano, gallego de “Padrón”, Prisciliano, comienza a predicar el priscilianismo. Son excomulgados el y otros,…, con “Visum est Spiritu Sancto et nobi”.

      Pero la cosa se anima, porque el predicamento arraigó entre las clases rurales galáicas (de Galicia) y fue elevado a obispo. Se dirige a Roma buscando el “poder terrenal del poder espiritual”, el Papa, el poder eterno, pero no le recibe. Dada la negativa se dirige al Emperador y consigue la derogación. Hidacio, el historiador el cual critica ferozmente a los priscilianistas pierde una batalla pero no la guerra.

      Cuando el Emperador es destronado por Magno Máximo, Hidacio invoca EL PODER y después de una serie de sobornos Prisciliano acaba sin cabeza (385) e Hidacio puede vivir para criticar a los suevos. El casi cisma de prisciliano se salda con:
      “Creemos en un solo y verdadero Dios omnipotente. Padre, Hijo y –Espíritu Santo (Spiritu Sancto)–. Hacedor de todas las coas visibles e invisibles, del cielo y de la tierra”. Regula fidei contra omnes haereses maxime contra priscilianistas.
      Por revueltas de la vida Hidacio también acaba excomulgado.

      El Priscilianismo era ascético, condenaba la esclavitud, la mujer era tratada en condición de igualdad al hombre. Algunos dicen que negaba la Santísima Trinidad; negaba el Spiritu Sancto y he ahí el problema.

      Saltamos adelante y llegan menos de 50000 suevos a Gallaecia, donde la población superaba los 500000 galáicos. Bagaudas de por medio y otros conflictos varios, los suevos establecen el primer reino de Europa pactando con el Imperio. Acto después se convierten al catolicismo.
      En la caída del Imperio, y del muro de Adriano, Bretones se establecen en el norte de Galicia (Santa María de Bretoña) y Asturias y les asignan una región eclesiástica propia. La presencia física se convierte en parte de la sociedad religiosa de Gallaecia, adquieren derecho a representación.

      Más tarde llegan los Visigodos, arrianos (otros que niegan la Santísima Trinidad) invaden por aquí y por allá y acaban anexionando el reino Suevo (pasa al arrianismo aparentemente). Bizancio mete baza para atacar el arrianismo,…, llegan los moros al sur de la península, después otra vez catolicismo,…., finaliza la “Edad Media”.
      La Monarquía Hispana extiende el catolicismo y su visión histórica surgida en Nova Hispania por América y Europa, es decir Occidente. El símbolo la cruz de San Andrés, un símbolo de humildad.
      Historias similares por otros lares…

      Para acelerar un poco la cosa llegamos a la Revolución Francesa.
      Otro eclesiástico Sieyés utiliza el mandato imperativo para imponer la “soberanía representativa” sobre el pueblo soberano (Rousseau). Este mismo afirma que “La Nación no recibe ordenes de nadie” (sentido religioso de Nación que no incluye al Pueblo), y con ello para despreciar el mandato representativo de los “cashiers de dóleances” se impone la libre representación.
      Oficialmente está muerto el Antiguo Régimen, en España se oficializa a partir de 1810.

      Como es lógico, por aquella época no estaban acostumbrados a la farsa de la representación no imperativa y los enfrentamientos violentos son continuos. En España a diferencia de Francia la abolición del “foro” es caciquil, lo cual lleva a varios conflictos armados, con esta base, a lo largo de casi 130 años.

      Lo que se puede observar, –el espíritu “et nobi”– siempre ha servido particularmente a la simbología del poder constituido y en contra del auto-gobierno asambleario y comunitario (la unidad política). Lo cual sirve a la concentración del poder. Ello derivaría en las diversas luchas y alianzas de Rey y Papa.

      Fue Marsilio de Padua (teólogo) quien armó intelectualmente la realidad del poder y derecho germano-cristiano que gobernaba Europa Occidental. La separación definitiva entre Papa y Rey y la representación -de pocos a muchos-. “El espíritu” (trinitario) sigue siendo la base de todo el andamiaje.
      Yo sigo siendo “pagano”,…, y donde se pueda ejecutar una asamblea de comunidad (democracia) no hace falta representación. Si se requiere representación “espiritual” con mandato imperativo, no vaya ser, salga elegido el mismísimo satanás,…

      Una cosa es lo que los teóricos dicen que son las cosas, otro lo que los cosas por su uso, su realidad, son.

      “Su concepto de capitalismo no es ni marxista ni liberal sino que parece identificarlo con sistema de producción estatal”

      El capitalismo es un sistema moral sobre el orden de la producción, el cual legitima el uso y asignación privativa de los recursos. Salvo en regímenes tribales extensivos, siempre habrá uso privativo de los recursos (capitalis-mo) por lo cual clasifico capitalis-mo según el marco legal y cultural del contexto que estructura la moral de uso y asignación privativa de los recursos. Capitalismo de Estado, capitalismo liberal, foral, de amiguetes, transnacional, financiero, …

      “Su investigación sobre la sobreabundancia alimentaria en los tiempos del bajo imperio me parece interesante”
      Esas no han sido mis palabras.

      “Toda forma de gobierno es exógena, usando su terminología, o en palabras de Duguit siempre hay una diferenciación política en toda sociedad políticamente organizada entre gobernantes y gobernados.”

      Creo su fallo es el mismo de Aristóteles, considerar la unidad política de forma incorrecta. La familia o en su caso el individuo. Se debe notar que no hay política con un individuo, ni con dos, ni 3, ni 4, 5,6,7,…

      Se deben dar ciertas condiciones, entre ellas, está la –vida comunitaria, social–.
      Es la vida comunitaria el germen de la política. Poner al individuo ante el Estado sin intermediarios es una temeridad, aparte de una brutalidad, el camino a la dictadura. Que sea tiranía u oligarquía benevolente dependerá de los acontecimientos.
      El gobierno exógeno solo es posible si los gobernados no son partícipes voluntarios y libres de la acción del poder; algo presente en un oligarquía, tiranía, satrapía, etc. Pero justamente la democracia se caracteriza por ser endógena, por lo menos en la legitimidad (deliberación, votación, aceptación). Incluso en poder, la falange hoplita (poder) y asamblea (forma de gobierno, en la ekklesía, la iglésia) son casi la misma cosa.

      El debate ha sido interesante pero veo no llegamos a ninguna parte. 🙂
      Saludos.

      *: persona, es una abstracción social, derivada del teatro griego. Del antifaz emana una figuración de nueva realidad. La persona es física en cuanto a ella misma y ficticia en cuanto a lo que interpreta y re-presenta. Pero a la vez tiene esa dualidad similar y base de la persona jurídica.
      El Estado es una persona jurídica, con su antifaz.

  3. Hola. En la actualidad la igualdad del voto está muy mediatizada por la magnitud de la circunscripción electoral o por el hecho de no tener listas abiertas. En general no coincido ni con ciertos liberales que temen al voto popular por ser susceptible de manipulaciones ideológicas o por suponer ejercerlo con responsabilidad un gran coste de oportunidad. Tampoco coincido con la democracia absoluta que dicen predicar los socialistas pero que parece no permite decidir dejar de ser socialista. Véase el caso de Venezuela. Creo que lo grandioso y a la vez terrible de la democracia es que supone ser dueño de tu destino pero también responsable de tus elecciones. Es por ello que el sistema de gobierno más humano, no necesariamente el más perfecto…

  4. Para John Stuart Mill el establecer frenos y contrapesos no era pensar en una democracia formal sino en el riesgo de la llamada “soberanía popular” y apuntaba por su restricción. Por esta razón propugnaba el llamado “voto plural”, con seis categorías de votantes, de mayor a menor peso del voto emitido, y en la cúspide de la cual situaba a los llamados “intelectuales”, “artistas” y “profesionales”, por debajo al “labrador”, “fabricante” o “comerciante”, por debajo de éstos al “capataz”, a continuación el “obrero especializado” y finalmente el “obrero no especializado”.
    Muy democrática no era la “pirámide” y cargadita de prejuicio. Esto, claro, bajo el punto de vista actual de lo que es una democracia formal. Nada que ver. Sin embargo, paradójicamente, pensaba que el voto pudiera tener un efecto en el porvenir histórico de los pueblos a pesar de “lo peligroso de que votasen los que tuvieran un grado de instrucción ínfimo”.
    Stuart Mill no pudo vislumbrar, como lo hizo Michels , todavía, los perniciosos efectos del secuestro de la soberanía popular por los partidos políticos a cargo del Estado, enemigos de todo lo que suene a soberanía, sufragio y participación en la política, estableciendo el voto como simulacro democrático.

  5. Hola. Interesantes sus apreciaciones. No veo en Mill ningún atisbo de crítica al gobierno representativo con sufragio universal. La crítica de Mill es al despotismo de las mayorías y al mandato imperativo. Puede pensar que la partotocracia introduce un matiz de carácter imperativo a la representación política lo cual no está exento de razón, aunque también se corte el riesgo, demonizándo los partidos, de proceder a establecer una democracia de corte cesarista, plebiscitaria. Algo totalmente alejado por cierto del espíritu democrático. Su crítica a la representación por ser una idea metafísica me recuerda a León Duguit y también a las críticas al referencialismo en la filosofía del lenguaje. Interesante punto. Sin embargo convendrá conmigo en el carácter figurativo del lenguaje y a su carácter incorporeo, al lekton que decían Los estoicos. No conozco en profundidad su cálculo de calorías ingeridas en la Edad Media, pero dudo mucho de que las cifras que aporta sean ajustadas a la realidad. Por lo que tengo entendido, según estudios de paleopatologia, enfermedades como la anemia, la osteomalacia y el escorbuto era mucho más precalenté entre las clases populares que hoy en día. En cualquier caso la obesidad presente en muchas sociedades capitalistas lejos de confirmar su tesis de la desnutrición más bien apunta a un excesivo consumo de calorías, lo cual no hace más que reforzar más la tesis de que el capitalismo ha mejorado los índices de producción alimentaria. Muy interesantes sus reflexiones. Gracias por compartirlas. Un placer

    • “No veo en Mill ningún atisbo de crítica al gobierno representativo con sufragio universal. La crítica de Mill, al igual que mi comentario, dice lo que dice, solo hay que leer.
      Malnutrición no es lo mismo que desnutrición. Caracalla no es de la Edad Media, capitalismo no es un concepto occidental (véase el capitalismo de estado chino); capitalismo liberal si es occidental.
      Este capitalismo liberal provocó hambrunas (eliminación del comunal) y guerras (mundiales y civiles). La edad Media son más de 1000 años, ya hablamos del capitalismo liberal dentro de 800 años…

      Para Mill la representación verdadera es la falsa re-presentación. La que puede estar en contra de los “re-presentados” pues son una panda de ignorantes, los cuales no saben lo que les conviene. Por ello requiere que el poder sea exógeno y dirigista (–no democrático–), en forma de “aristocracia” electiva.

      “si no se admite ninguna diferencia en el valor numérico de los votos, según un criterio racional, fundado en la dosis de educación poseída por los votantes…. en este caso faltan palabras para exagerar la importancia que hay, en principio, en dejar al representante plena y completa libertad” El gobierno representativo. John Stuart Mill.

      Es decir, para Mill el gobierno “representativo” es lo mismo que lo que llamaríamos oligarquía. Y ciertamente lo es,…

  6. Hola. Muchas gracias por leer mi artículo y dejar un comentario.Soy un gran admirador de la civilización egipcia así que me tomaré su referencia a mi persona como ” constructor de pirámides” como un cumplido…:) . Por calidad de vida entiendo tener mayor cantidad y variedad de alimentos. Compare la dieta de un campesino de la Edad Media con los productos al alcance de millones de personas hoy en día a precios impensables entonces. También entiendo cómo tal la practica erradicación de enfermedades tales como la viruela. Respecto a la cronología del capitalismo es un tema debatido, le recomiendo un magnífico libro, Historia económica de la Europa preindustrial de Carlo Cipolla para poder hacerse una idea del salto cuantitativo y cualitativo que ha supuesto el capitalismo, que como toda creación humana es muy perfectible pero mejor que muchas alternativas, bastante viejas por cierto, que nos proponen algunos hoy en día. Respecto a la democracia. Se trata de un término anfibologico que tiene muchos sentidos. Uno de los principales problemas cuando se debate sobre dicho concepto es que casi nunca se habla de lo mismo. Le recuerdo que el tan manido mantra del ” No nos representan, no es cosa de hoy”. Ya en época de Pericles algunos se quejaban ya del invento democrático. Respecto a por qué la representación es la única forma posible de democracia real le remito a la extraordinaria defensa de John Stuart Mill al respecto en su libro sobre el gobierno representativo, que sigue de plena actualidad.Por ultimo respecto al tema que menciona del aborto.Tengo mi opinión al respecto pero no era el objeto del artículo. Le recomiendo el artículo magnífico de Cuca Casado en este medio. Un cordial saludo

    • Bien, si esa es su métrica para el “nivel de vida”, es obvio la base es errónea, dado en ese caso sería producción por hora trabajada. Dado los alimentos “están ahí” (se supone un supermercado) pero hay que dar moneda de curso legal y forzoso (del Estado) para acceder al mercado.

      Hace unos años me tomé la molestia de calcular la remuneración en toneladas de trigo por día trabajado en la época de Caracalla con un trabajador de los 2000 y pico. La cosa a pesar de la mecanización tampoco es una diferencia abismal, pero debería serlo, pues la disponibilidad energética se ha multiplicado por más de 100, lo cual es una diferencia “bíblica”.

      En la Edad Media (largos 1000 años) la mayoría la población era rural. Es curioso, pues justamente por la cicuta (conium maculatum) de Sócrates me interesé un poco por el mundo de las plantas.
      Al descubrir que hay cicuta por todas partes, veneno, se abren los ojos, pues también hay otras cosas.
      Y dentro de “esas cosas” son las plantas que nacen por aquí y por allá, muchas de ellas no se suelen comer (hoy). No son productivas ¿por qué?, por que nacen por todas partes.

      Por citar algunos ejemplos de malas hierbas de las cuales se comen ciertas partes:
      Amaranthus retroflexus, chenopodium album, portulaca oleracea, rumex acetosa, rumex crispus, malva sylvestris, primula vulgaris, crataegus laeviata,…, hay cientos sino –miles– de especies comestibles, muchas de las cuales simplemente no se venden. En la Edad Media (alta por disponibilidad de tiempo) conocían estas plantas, además de la caza, pesca, agricultura y ganadería (sustentado mucho de ello en el comunal), lo usaban en recetas con elaboraciones de hasta días de duración. Parece pues, la variedad no es el fuerte de la dieta…
      Lo de la calidad depende mucho del producto, del origen, … hay muchas frutas que se recolectan verdes y el “sabor” no tiene nada que ver con la delicia de degustarlo justo en el punto, muchos vienen contaminados por pesticidas, herbicidas, “porquerías” en general.

      Lo que sí ha aumentado es la capacidad de acceso a nutrientes básicos, es algo rotundamente innegable. Pero se supone que cientos de años de conocimiento acumulado (los cuales incluyen toda la “Edad Media”) deberían tener cierto resultado. Ahora bien, ese “acceso a nutrientes baratos” muchas veces deriva en malnutrición especialmente en capas bajas de la población. De ahí el problema de la obesidad en la clase media-baja del primer mundo.

      “Calidad de vida” y “nivel de vida” son abstractos culturales. Usted proyecta su mitología sobre lo deseable de “la vida en la tierra”. Su definición de “calidad de vida” en sentido ontológico es manifiestamente mejorable.
      Un ejemplo, tener el aliento (amenazante) del Estado (sin control) todo el tiempo detrás de la oreja no es “calidad de vida” aunque esté bien alimentado, descansado y con buena salud.

      El cambio de lo “no re-presentable” a lo “re-presentable” es un cambio de índole religiosa. Al pasar a ser un espíritu el “ser espíritu” es re-presentable. Si fuera “cosa física” y no “espíritu” no seria representable; es decir, no se puede traer al presente una cosa que no está pero sí un espíritu (cosa etérea). La representación imperativa (usada en el Antiguo Régimen) es sustituida por la representación no imperativa en sistemas mayoritarios y simplemente desaparece (“ius”) en los sistemas proporcionales.
      Cada cual que lo vea como quiera, pero no hay “democracia representativa”. Es como si uno dejara lo más querido, su libertad o su mujer (llamada Democracia), para que otro le “re-presentase” en el coito,…

      En esencia, los regímenes (sin separación de poderes) o sistemas (con separación de poderes) de gobierno representativo son aristocráticos (El Espíritu de las Leyes, Montesquieu), los cuales sin sangre noble se pueden etiquetar perfectamente como parte de la oligarquía. No lo digo yo, lo dice bien claro John Stuart Mill*, la re-presentación le parece en esencia perniciosa, todo lo demás es marear la perdiz. Hablar de gobierno “representativo” con las cautelas que expone simplemente conforma como tal un oxímoron.

      *:“la teoría de representación por delegación me parece falsa y dañosa en sus efectos, aunque en tal caso el mal se halle contenido en ciertos límites. Pero si las garantías que me he esforzado en dar al principio representativo, no son reconocidas por la Constitución, si no se han adoptado las medidas oportunas para la —representación de las minorías—, o si no se admite ninguna diferencia en el valor numérico de los votos, según un criterio racional, fundado en la dosis de educación poseída por los votantes…. en este caso faltan palabras para exagerar la importancia que hay, en principio, en dejar al representante plena y completa libertad (respecto de sus electores)” El gobierno representativo. John Stuart Mill. (Traducción Siro García del Mazo 1878).

  7. Típico artículo impregnado por la escato-lógica de los “Constructores de Pirámides”.
    Ni la democracia es representativa, ni existe capitalismo sin Estado.
    En un mix de conceptos vacíos sin la más mínima significación. “Globalización”, etc.

    “los últimos 300 años ha permitido a la —especie humana— alcanzar un nivel de vida inimaginable para nuestros ancestros”

    Cabría saber que es “nivel de vida”,…, si es que la vida puede tener “nivel”.
    Hasta donde yo sé solo hay vida y muerte, esos son los niveles que hay.

    “300 años“, tres, cero, cero, es decir desde inicios del siglo XVIII.
    Teniendo en cuenta que el Capitalismo liberal no surge hasta principios del siglo XIX. Cabria preguntarse ¿a qué se debe pues?

    Es simplemente falso. A inicios de la revolución industrial la expectativa de vida era miserable. Y lo siguió siendo cuando se implementó el Estado Liberal, es decir el Capitalismo Liberal, justamente para potenciar la Revolución Industrial, la cual tiene como forma primaria la industria militar.

    La verdadera mejora se produce desde los años 50 del siglo XX, y aún no siendo santo de mi devoción, es justamente cuando empieza el concepto del “Estado del Bienestar”.

    Pero veamos eso de “nivel de vida”.
    Se puede medir en calidad de vida, es decir sin problemas de salud hasta la muerte,en simplemente años de vida, …, y en la escatología de los “Constructores de Pirámides” chatarras varias que rodean a un ser humano a “su servicio”. Teniendo en cuenta que no consigo encontrar los años de vida sin problemas de salud físicos o psíquicos, que sería el “nivel de vida” tomaré la edad modal de muerte.
    Pues la expectativa de vida carece de sentido cuando se ocultan los cientos de miles de abortos, más aún teniendo en cuenta que muchas sociedades-cultura (etnias) están en proceso de extinción por no reposición (como la sociedad de los pueblos de España); y eso también forma parte “del pack”.

    Cogemos una tribu perdida, por ejemplo los T’simane, estos tienen una edad modal de muerte de 78* años. Si lo compramos con la cuna de la revolución liberal, industrial y capitalista (UK) tenemos que en 1841 era de 70.85 años y en 2010 de 85.44 para varones, o también 85 para EE.UU. (2002). Cuyo aumento comienza justamente después de la Segunda Guerra Mundial.

    *:https://pdfs.semanticscholar.org/2f0d/b12793d203ee889c4d7827afda2cab6f4a79.pdf

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