El libro del filósofo e historiador alemán Oswald Spengler, La Decadencia de Occidente (Der Untergang des Abendlandes), publicado en el verano de 1918, hace justo un siglo, obtuvo inmediatamente un enorme éxito. En esta obra, Spengler describía la desilusión que afligía a toda Europa y expresaba la convicción de que los ideales centenarios que inspiraron al Viejo Continente no sobrevivirían inalterados tras la Primera Guerra Mundial. Al conmemorar un siglo de la publicación de este libro, es necesario señalar que, a pesar de los enormes cambios que el mundo ha experimentado entre 1918 y 2018, el intenso pesimismo cultural, que Spengler describió en su obra, persiste todavía hoy en las sociedades occidentales.

Publicado meses antes de la firma del Armisticio, que marcó el fin de la Primera Guerra Mundial, la decadencia de Occidente señalaba el profundo estado de desmoralización, desorientación y pérdida de confianza imperante entre las élites europeas. Numerosos autores se percataron de que la Primera Guerra Mundial había socavado de forma terrible e irreversible el dominio de Europa en los asuntos mundiales. La idea de que, tras las enormes pérdidas y sufrimientos de la guerra, Europa no recobraría su influencia hegemónica sobre el orden mundial, era compartida por observadores situados en todos los lugares del espectro político. Así, el escritor ruso Máximo Gorki comentó en 1917 que Europa se había suicidado.

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La razón principal por la que el lamento de Spengler por la decadencia de Occidente se convirtió en tema de conversación habitual en los salones europeos fue su forma tan contundente de describir el sentimiento generalizado de fin de una Época que afectaba a las élites de Europa. El ambiente intelectual que prevaleció a partir de 1918, en la etapa de entreguerras, comenzó a aceptar que todos los escritos cargados de fatalidad que apuntaban a la decadencia europea eran evidentes por puro sentido común.

Más tarde, en 1936, el sociólogo Louis Wirth describiría muy bien este ambiente intelectual al señalar la “extensa literatura que hablaba del ‘final’, la ‘decadencia’, el ‘ocaso’ o la ‘muerte’ de la civilización occidental“. Spengler reflejó este sentimiento de fin de época mediante una teoría que representa la historia como una serie de ciclos en los que cada civilización llega a su límite y comienza a decaer.

Las élites europeas pierden la confianza en sí mismas

En aquel entonces, Spengler, como muchos de sus pesimistas colegas, asociaba la decadencia de occidente al auge de las masas. Spengler albergaba una marcada animadversión hacia las masas, rayana en la la paranoia. Escribió que las masas odian “las buenas maneras, cualquier distinción de rango, el orden que proporciona la propiedad, la disciplina del conocimiento“. Concluyó que las masas constituían la encarnación de ese final y señaló que “la masa es el fin, la total nulidad“.

La hostilidad hacia las masas que expresaban Spengler y otros en realidad ocultaba una incapacidad para afrontar su propia pérdida de fe en los valores de la civilización occidental

Releyendo los escritos de Spengler, y de otros pesimistas culturales del período de entre guerras, resulta evidente que su obsesiva hostilidad hacia las masas era la expresión sublimada de un problema mucho más profundo: su incapacidad para afrontar su propia pérdida de fe en la civilización occidental. Su fijación con las masas funcionaba como una transferencia psicológica: evitaba tener que aceptar su propia incapacidad para apoyar y defender los ideales y el legado de su civilización. Este sentimiento se extendió de manera especial entre las clases altas. Como señaló el historiador William McNeill; “las clases altas educadas parecían percibir que, en lugar de progresar, la civilización se estaba derrumbando a su alrededor con una ‘rebelión de las masas’ en su propio país y una creciente inquietud de los nativos en los imperios ultramarinos“.

Una manifestación masiva en la Potsdamer Platz, Berlín, 29 de diciembre de 1918.

En efecto, las clases dominantes habían perdido la confianza en su propio estilo de vida y, en lugar de asumir el control de la situación, simplemente aceptaron el traspaso del mando. Este aspecto fue identificado por José Ortega y Gasset, quien en La Rebelión de las Masas (1929) advirtió: “Si el europeo se habitúa a no mandar él, bastarán generación y media para que el viejo continente, y tras él el mundo todo, caiga en la inercia moral, en la esterilidad intelectual y en la barbarie omnímoda

Los problemas a los que aludía Spengler, y mucho más elocuentemente Ortega y Gasset, han de entenderse como una especie de derrumbe moral. Para muchos miembros de las clases dominantes, la Primera Guerra Mundial no representó solo un revés material o una catástrofe militar: también la aniquilación de una forma de vida. Por ello, ninguna potencia europea podía sentirse genuínamente vencedora en esta Guerra. La contienda había agotado y debilitado a los países que habían vencido en el campo de batalla tanto como a los que fueron derrotados.

A pesar de recuperar las regiones de Alsacia y Lorena, Francia cayó en un estado de parálisis política. “La década de los 30 se considera generalmente como una etapa de miseria y sordidez casi sin precedentes en la historia moderna de Francia“, escribió el historiador norteamericano, Stuart Hughes. Y añadió que los rasgos indeseables de esta época suelen “agruparse bajo el título de ‘deterioro moral‘”.

Incluso el Reino Unido comprendió que, a pesar de su victoria sobre el papel, la Guerra representó el final de la Pax Britannia. A fines de la década de 1920, la conciencia británica de potencia imperial de elevada moral sufrió un gran revés. Gran Bretaña perdió su compromiso con las que consideraba anteriormente sus misiones imperiales. Y su autoridad como cabeza de un Imperio benévolo quedó desacreditada.

Se puso cada vez más de moda entre los miembros de la élite británica, y particularmente entre los intelectuales, alardear de la irrelevancia del legado de su país. Esta desconfianza en el modo de vida británico fue expresada con cierta sorpresa por Lord Eustace Perry, cuando señaló en 1934 que no había ya ninguna “idea natural en la que no creamos“. Y añadió que “hemos perdido esa autoconfianza que distinguió a nuestros abuelos victorianos y que todavía distingue a nuestros contemporáneos norteamericanos“.

Con la ventaja que otorga la retrospectiva, es evidente que la Gran Guerra sirvió como catalizador para desbaratar l’espirit de corps de las élites europeas. Todos intuyeron que algo importante se había perdido. El sociólogo alemán Max Weber, en su profética conferencia de 1918, “La política como vocación” llamó la atención sobre una nueva era, donde el liderazgo de la autoridad brillaría por su ausencia. “No debemos esperar las flores del verano sino, más bien, una gélida noche polar oscura y severa“, se lamentó Weber. Y su visión de futuro carente de fe y esperanza expresaba ese estado de ánimo de inseguridad existencial y de ansiedad interna que afligía a las élites de Europa

El distanciamiento de los valores europeos

Algo más de una década después de publicarse La decadencia de Occidente, Winston Churchill, posiblemente el mejor estadista del siglo XX, reflexionó sobre un mundo que le resultaba difícil de reconocer. En su autobiografía, My Early Life (1930), Churchill llamó la atención sobre la distancia que había tomado su sociedad con respecto al legado y los valores del pasado: “me pregunto con frecuencia si alguna otra generación ha sido testigo de revoluciones de hechos y valores tan asombrosas como las que nosotros hemos vivido. Casi nada, sea material o inmaterial, sobre lo que fui educado para creer que era permanente y vital, ha perdurado. Y todo aquello sobre lo que estaba seguro que no podía ocurrir, o me enseñaron que no era posible, finalmente ha sucedido“.

Pero Churchill tuvo un gran mérito al reconocer que lo fundamental es no renunciar a los valores que sustentaron la civilización europea sin antes luchar. A diferencia de los fatalistas, que teorizaron la decadencia de la civilización, Churchill afirmó que la defensa de estos valores no era una causa perdida.

En su conferencia de 1965, “Algunas cuestiones de filosofía moral“, Hannah Arendt aludió a la reflexión de Churchill sobre la desaparición de esos valores que antes parecían permanentes. Arendt señaló que “sin ser muy conscientes de ello” los valores morales que ayudaban a las personas a “distinguir el bien del mal” se habían “derrumbado casi de la noche a la mañana“.

Al contrario que Churchill o Arendt, comprometidos con los valores de la civilización europea, el establishment de la UE simplemente quiere olvidar estos valores

La pérdida de esa estructura moral inspiradora de la civilización occidental, que preocupaba a Arendt, continúa siendo un problema en la actualidad. Se diría que las instituciones creadas por la Unión Europea constituyen un intento de acomodarse al ambiente moral y al sentimiento de decadencia, que tan trágicamente evocaba Spengler. Y, al menos en cierto sentido, los líderes de la Unión Europea perciben la amenaza a su forma de vida en unos términos que no son muy distintos a los de Spengler.

El pensador alemán atribuyó lo que él consideraba una inexorable decadencia de Occidente al auge de las masas incultas. Los líderes de la UE son demasiado finos y sofisticados para utilizar un lenguaje que apunte específicamente a las masas. En su lugar, señalan con el dedo acusador a los ciudadanos no instruidos y moralmente inferiores que apoyan a ciertos partidos y a causas que ellos tachan de populistas.

Sin embargo, al contrario que Churchill o Arendt, que se encontraban profundamente comprometidos con la recuperación de los valores de la civilización europea, el establishment de la UE simplemente quiere olvidar estos valores. Una razón por la que destilan tanto odio hacia ese tipo de partidos es porque, consciente o inconscientemente, algunos de estos movimientos intentan reconectarse con el legado europeo del pasado. Que un siglo después de la publicación de La decadencia de Occidente, haya tantas personas que aún consideran importante el legado histórico de Europa, indica que la recuperación de estos valores no es, ni mucho menos, una causa perdida.

Foto de cabecera: Las delegaciones que firman el Tratado de Versalles en el Salón de los Espejos.


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Frank Furedi
Soy profesor emérito de sociología en la University of Kent en Canterbury, Inglaterra y profesor visitante del Institute of Risk and Disaster Reduction del University College London. También soy divulgador y autor de más de 20 libros. Durante los últimos 20 años he estudiado  los desarrollos culturales que influyen en la construcción de la conciencia del riesgo contemporáneo. Mi investigación se ha orientado hacia la forma en que la cultura actual gestiona el riesgo y la incertidumbre. He publicado muchos artículos sobre controversias relacionadas con la salud, la crianza de los hijos, el terrorismo y las nuevas tecnologías. Mis dos libros, The Culture of Fear y Paranoid Parenting, investigaron la interacción entre la conciencia del riesgo y las percepciones del miedo, las relaciones de confianza y el capital social en la sociedad contemporánea. Mis estudios sobre el problema del miedo se han desarrollado en paralelo con mi exploración de la autoridad cultural en Authority, A Sociological History (Cambridge University Press 2013). También he publicado un estudio sobre la Primera Guerra Mundial: The First World War Still No End In Sight, que interpreta este evento como precursor de las Guerras Culturales de hoy. Y acabo de terminar mi último estudio, Populism And The Culture Wars In Europe: the conflict of values between Hungary and the EU. Participo regularmente en radio y televisión y he publicado artículos para AEON, The American Interest New Scientist, The Guardian, The Independent, The Financial Times, The Daily Telegraph, The Express, The Daily Mail, The Wall Street Journal, The Los Angeles Times, The Independent on Sunday, India Today, The Times, The Sunday Times, The Observer, The Sunday Telegraph, Toronto Globe and Mail, The Christian Science Monitor, The Times Higher Education Supplement, Spiked-online, The Times Literary Supplement, Harvard Business Review, Die Welt y Die Zeit entre otros.

19 COMENTARIOS

  1. La Verdad es que es un lujo tener aquí al Sr. Furedi a pesar que Ann tiene una empresa que es la que mas realiza abortos en Uk después del NHS. Son judios listos ahora envueltos en la bandera de libertarios. De todas formas para mi es un texto dificil de seguir debido a la generalidadde las fuentes, Churchill en especial de madrejudía ya que pasó por diferentes etapas y escritos 1ª y 2ª guerra en que eran dos personas diferentes y al ganar el premio nobel tiene una obra extensa.

  2. La decadencia de occidente es la decadencia de su metafísica, que fue lo que condujo e impulsó durante siglos el espíritu de Europa. Hoy este espíritu esta encenagado en la metafísica de la decadencia, que convierte en culpa y deuda toda nuestra Historia. La “memoria histórica” es lo propio de nuestra covachuela mental.

  3. “Pero Churchill tuvo un gran mérito al reconocer que lo fundamental es no renunciar a los valores que sustentaron la civilización europea sin antes luchar. A diferencia de los fatalistas, que teorizaron la decadencia de la civilización, Churchill afirmó que la defensa de estos valores no era una causa perdida”

    Efectivamente, Frank. Hay una frase que se atribuye a Churchill y que pone de relieve su fortaleza interna, su resistencia, su serenidad, su confianza en el futuro y su adhesión a esos valores inquebrantables:
    “El éxito es la capacidad de ir de fracaso en fracaso sin perder la esperanza”

  4. Excelente columan Sr Furedi

    Simplemente comentarle que me ha extrañado no encontrar nada del alter ego de Sprengler, Arnold J. Toynbee, un poco mas joven y precursor del fukiyanismo, pero con mucho mas análisis y experiencia detrás.

    De la wiki
    https://es.wikipedia.org/wiki/Arnold_J._Toynbee

    “Las civilizaciones se desintegran cuando sus líderes dejan de responder creativamente, y las civilizaciones se hunden debido al nacionalismo, el militarismo y la tiranía de una minoría despótica. Según una nota del editor en una edición de Estudio de la historia de Toynbee, Toynbee creía que las sociedades siempre mueren por suicidio o destrucción más que por causas naturales, y casi siempre por suicidio”

    Un rasgo característico de Arnold_J._Toynbee es que estaba dispuesto a cambiar de opinión si los hechos le desmostraban que no llevaba razón. Como le ocurrió con los griegos versus turcos o los israelíes versus palestinos (y eso que aún no conocía los resultados del ADN mitocondrial.. que nos dice que los herederos naturales/biológicos de los judios de los primeros siglos del milenio son los palestinos actuales.., sorpresas te da la vida, aunque tenga toda la lógica, por lo visto lo de la diáspora fue la de las élites, los pringados se quedaron en el teruño)

    Por lo demás comentar que los populismos que usted defiende en su artículo responden a intereses muy variados.. los de los antiguos paises del Éste, los mas promocionados por lo mas acendrado del antieuropeismo, por oponerse (con toda razón en lo de la cosa Islamica, ahí tienen razón) a las veleidades Bruselianas, beben de ser los nuevos caballos de Troya de USA en Uropa, una vez que se quedó fuera UK. Y además están por desgracia muy conectados con un antisemitismo y un nacionalismo exacervado (muy bien promocionado por UK) que rompió el imperio Austrohúngaro en los primeros años del XX y que nos llevó a esas dos Guerras Mundiales.

    En gran manera se alimentan del resentimento de que en Yalta les tocó (otros lo decidieron) quedarse al otro lado del muro. Pero ignoran todo lo que pusieron de su parte para que aquello reventara antes, recuerden a los nacionalistas húngaros celebarando el asesinato del archiduque en Sarajevo, sin pensar que el tsunami los podría devorar después.

    Por otro lado nuestro populismo-masa es Podemos.

    Recordemos nuestra clase política. Hace poco tuvo que dimitir Cifuentes por lo de las cremas y el master, que se sepa.

    Ese problema no lo tienen los de Podemos que directamente ponen en sus listas a gentes que han robado un carro entero en un Mercadona, empujando e insultando además a la cjera. Y es sólo un botón de muestra.

    Me refiero a que nuestro populismo, que es el que mejor conozco tieien por representantes no sólo a personas con patente de corso, es que precisamente son elegidos por ser tener ese perfil. Ahí nadie se engaña.

    Lo peor que le podría ocurrir a un podemita es quese confesase vegano y le pillasen en un video comiendo un chuletón.. eso si le obligaría a dimitir. Lo que por ejemplo no supondría jamás un problema para alguien no populista, por vegano que se hubiera reconocido.

    Me refiero a que la escala de “valores” populista, al menos en lo local, nos trae cada elemento que a veces me siento Sprengler.

    un cordial saludo

    • “Por otro lado nuestro populismo-masa es Podemos.
      Recordemos nuestra clase política. Hace poco tuvo que dimitir Cifuentes por lo de las cremas y el master, que se sepa.
      Ese problema no lo tienen los de Podemos que directamente ponen en sus listas a gentes que han robado un carro entero en un Mercadona, empujando e insultando además a la cjera. Y es sólo un botón de muestra”.
      Entre pillos anda el juego, Pasmao. Podemos no rechazaría poner en sus listas a alguien que hubiera hurtado unas cremas en el super para el beneficio propio de regenerar su piel. Y el PP tampoco. En cambio, llevarse el carro entero del Mercadona, no sería motivo de expulsión en las listas de Podemos y del PP tampoco, si el hecho fuera desconocido y el sujeto sirviera a sus intereses.

      • O están pidiendo la libertad del bestia, que agredió a un consejal (del PSOE) o a un terrorista el llamado “alfon”, que llevaba una bomba con metralla casera. Pablito es creación de la idiotez del “percebe” pontevedrés, que cree haber hecho “oposiciones” perpetuas a La Moncloa.
        España esta llegando a niveles parecidos a lo que ocurrió al fin del imperio romano. Aparecieron naciones, porque la autoridad de Roma se vino abajo. Mariano y su banda más lo que hay enfrente harán que cada taifa haga lo que le da la gana.
        Para esto, mejor que venga un general a poner orden y mano dura.

        • No apunte en esa dirección, JRA, no vaya a ser que cumpla su “deseo”, de manera irreversible.

          • No tengo ningún deseo, de que se cumpla. Pero objetivamente la situación es la que es. De nada sirve la política del avestruz. O el “verlas venir”.
            Aprovechamos lo que hay, ya sea VOX, suponiendo que haga cambios en el sistema electoral configurador de partidos mafiosos. Ésa es la principal causa. No admito a la sociedad española como única responsable. Pues si se le da los instrumentos y no los usa, entonces si seremos culpables.
            Quién intentó organizar un movimiento civil de resistencia fue el periodista Enrique De Diego. Pero no tuvo éxito y ahora vive en un semiretiro.
            Merece la pena leer sus libros. Se anticipó mucho en el tiempo en predecir la situación actual. La sensación es que ni existe nación, ni estado, ni gobierno. Sólo bandas de maleantes organizadas. Y mire esto no tiene salida alguna. Yo al menos no la veo.

        • Ya, Pasmao. Ese es el matiz que apuntaba en el PP. “si el hecho fuera desconocido y el sujeto sirviera a sus intereses”.
          A los de Podemos y a sus seguidores les da igual porque en su imaginario colectivo les gusta fantasear y verse a sí mismos como la reencarnación de Robin Hood.

  5. La mejor época y la cumbre del poder occidental y sobre todo USA, fue después de la segunda guerra mundial. Cuando el sistema monetario de Bretton Woods se cayó, por haber sido derribado en la práctica, bajo la presidencia de Richard Nixon. Luego se cometió un grave error por parte de USA. La alianza de China comunista con USA en contra de la URSS. CEDIÉNDOLES las fábricas y las tecnologías. Con la excepción de Alemania, que protegió su industria, los demás de dedicaron al capitalismo financiero. No es posible que toda la población USA y la mayoría de la europea occidental se dedique a jugar a la bolsa de valores y viva de ello.
    Mientras a China no se le exigió nada, a la República Federativa Rusa, no sólo no le dieron facilidades, sino que el mundo anglosajón se dedicó a “joderla”. Yeltsin creyó que Occidente ayudaría a Rusia a superar el comunismo. No lo hicieron, al contrario. Aún hay idiotas en las élites españolas, quue creen, que Bruselas, nos lo arreglará todo gratis. Hoy Rusia está siendo empujada hacia una nueva guerra fría y a la alianza con China, en lugar de atraerla hasta nosotros, que es donde debería estar. Entonces nos vamos a enterar.
    Las mal-llamadas “élites occidentales” han perdido la brujula

    • Las mal llamada “élites occidentales” creen que van a poder jugar al ratón y al gato con China, y lo que era un cachorro de felino se nos convertirá en un Tigre.

      En el caso de Rusia beben de la teorá anglo del Hearthland, que a comienzos del XX podría encajar en la mentalidad colonialista británica pero que en XXI y con el mundo globalizado menos.

      Rusia no sólo se aliará con China, si no con Turquía, que antes o después acabará dejando la NATO, cuando vea que no puede exprimirla mas. ese día me “escojonaré” de risa.. pensando en nuestras élites.

      Nosotros en la medida de neustras posibilidades deberíamos ir haciendo lo mismo. Pena que esa deuda del 150% sobre nuestro PIB no nos deje, y yo que supongo que no es casual.

      dejo unos links

      https://es.wikipedia.org/wiki/Teoría_del_Heartland

      http://www.miciudadreal.es/2018/03/28/rusia-1/

      http://www.miciudadreal.es/2018/04/02/rusia-ii/#comments

      • Hace unos meses y ningún periódico se hizo eco, al menos en España. El presidente de China le hizo a Rusia una oferta de alianza estratégica entre ambas naciones. China dentro de pocos años será autónoma en creación tecnológica y la experiencia militar rusa en la época soviética sería determinante en la hegemonía mundial. Curiosamente han eleborado un ambicioso plan espacial, que incluye instalar una base permanente en La Luna. Mientras la NASA agoniza lentamente con misiones de bajo coste.
        USA ya está en una caída imparable. Su sistema educativo, que es fundamental para progresar, es más malo añun que el español. No hay más que ver los videos en You Tube del físico teórico y divulgador científico Michio Kaku, para constatar una verdad, de que USA se despeñará. Dice Kaku en algunos de sus libros, que las grandes universidades USA está invadida de estudiantes asiáticos. La élite cintífica china se ha formado en las universidades de USA.

      • Se me pasó lo de Turquía. Esa alianza parece, que ya está perfilándose. El acercamiento ruso-turco es un hecho. Pero no sabría como podría encajar, teniendo en cuenta, que Turquía y la Siria de los Al Asad son enemigos feroces y Rusia es el gran protector de Siria.
        La marramachada de ” la alianza de cilivizaciones” de Zapatero, continuada como no, Por Mariano. La paga íntegramente España. Lo más “gracioso” es que Erdogan en una visita oficial el año pasado a Pakistán, leyó un discurso en el parlamento paquistaní. Dijo alto y claro, que “el islam no dialoga con otras religiones”. “Hazte oir” lleva una recogida de firmas para tratar de que pongan en libertad a un pastor protestante, por mantener una iglesia y predicar. Erdogán lo tiene en prisión acusado de “terrorismo”. Y aún hay idiotas, que quieren a este tipo y más de 80 millones de turcos en la U.E.

  6. Sobre el tema. The west is the best Ferenc: incluyendo a USA todavía somos un faro…. si no nos empeñamos en sabotearnos a nosotros mismos.

    • Curiosamente no el clásico entrismo trotskista en la izquierda marxista o en la izquierda social demócrata sino en los “cenáculos” liberales, anarco liberales y así.

      Sólo después de unas copas te comenta que el viejo credo trotskista repensado por Furedi es lo más.

  7. Sr, Furedi, me alegra mucho que un judío hungaro culto como Ud., por lo que entiendo, haya pasado de posiciones de Izqda., a defender el orden (como Franco) para avanzar, pero ya sabe el “moto”, “order out of chaos” y de ahí saldrá el “new wold order”.

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