Aprendí en Sudamérica que no hay un Hugo Chávez sin un Carlos Andrés Pérez, del mismo modo que no habría habido un Evo Morales sin un Gonzalo Sánchez de Lozada. También es posible pensar que no habría habido un Kirchner sin un Carlos Menem en Argentina, y así sucesivamente en muchas otras latitudes. En Estados Unidos es razonable pensar que no habríamos tenido un Donald Trump sin un Barack Obama, que fue el primer Presidente elevado a los altares por la opinión pública, instituciones y todo el firmamento, desde Kennedy. Su legado más destacable, en cambio, con provocación directa incluida, fue el propio Donald Trump. Y aquí empezaron los problemas.

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En Europa hay que decir que no se sabe prácticamente nada de Estados Unidos y Estados Unidos es aquí, básicamente, lo que filtra la prensa europea, terriblemente injusta y sesgada con aquella gran nación. Yo mismo me sentí extraño cuando visité por primera vez el país a finales de los noventa, pues lo que veía, conocía y experimentaba, no tenía nada que ver con aquello que me había inoculado el mass media durante mi adolescencia y etapa universitaria. En 2008 sucedió aquello del «Change Has Come» y el entusiasmo global fue desmedido, especialmente en Europa, pues desde la Academia Sueca hasta Silvio Berlusconi, pasando por las multitudes británicas y alemanas, se mostraron abiertamente partidarios del nuevo mandatario global, que no había demostrado todavía nada pero había presentado dotes prometedoras para desenvolverse, ganándose la confianza de los Buffet, Henry Paulson o Ben Bernanke, pero también la esperanza del comunismo cubano y bolivariano. Todo cambia en 2016, pues desde entonces sólo hemos visto imágenes y reportajes negativos del mismo país por el simple hecho de que la Casa Blanca tenía un nuevo inquilino: Donald Trump, cuya victoria, admitámoslo, nunca se digirió, nunca.

Kamala Harris en una entrevista con Stephen Colbert en la CBS, afirmó enfáticamente que las protestas en Estados Unidos, aquellas que causaron tanta destrucción en innumerables ciudades, «no iban a cesar y que no deben cesar, ni antes de las elecciones de noviembre ni después de las mismas»

La Administración Trump inició su andadura con una sociedad estadounidense ya extremadamente polarizada, con una economía en recuperación que ha alcanzado cúspide bajo su mandato, en un país federal donde las diferencias legislativas desde múltiples puntos de vista pueden llegar a ser enormes entre Estados, y sin apoyos mediáticos de ningún tipo, menos en el establishment y en los círculos intelectuales o financieros. Trump no gustaba ni en la prensa, ni en los ámbitos de creación de opinión, menos en Hollywood o el mundo universitario, y menos aún en Wall Street, y esto en Estados Unidos es un problema; pero hay quien dice que en 2016 le eligieron precisamente por este motivo, por lo que Trump ha sido un Presidente esencialmente de clases populares. Teníamos pues, un elefante en una cacharrería, algo absolutamente nuevo e imprevisible, como tempranamente se pudo comprobar con sus decisiones y su forma de comunicación directa por medio de Twitter. Trump, «el inaceptado», no rehusó ni evitó el tema de la polarización sino todo lo contrario. Ni en el terreno económico, social, histórico de la nación e identitario, así que su mandato ha sido el más enconado de todos los que se hayan conocido, acrecentado por sus erráticas e irracionales decisiones con ocasión del virus chino. Ha compaginado durante cuatro años logros evidentes en el terreno local e internacional con una lucha interna feroz y un escrutinio nunca visto, que la prensa mundial ha ocultado sistemáticamente, presentando al mandatario como un ser abominable, engreído, supremacista y despótico, ocultando sus logros económicos y sociales, especialmente para las clases y sectores tradicionalmente más desfavorecidos, negros e hispanos incluidos. El famoso impeachment, que todos los medios de comunicación europeos daban por hecho y que han cubierto de manera ciertamente cuestionable, seguramente demuestra lo sucedido en todo el mandato y lo que aquí intento explicar.

La noche(s) electoral del 3 de noviembre, que seguí ininterrumpidamente, sucedió lo imprevisible. Nada de lo que se había presagiado o adelantado estaba ocurriendo. En los recuentos Trump seguía ahí. Luego vino el desastre que nadie mínimamente aséptico puede ignorar o al menos poner en cuarentena. Inexplicable e inaceptable todo lo acontecido con el recuento y con los protocolos electorales en el país más poderoso del mundo. Había por tanto tema y el elefante seguía en la habitación. Todo lo sucedido a continuación más o menos se conoce. Quienes tenemos serias dudas por lo ocurrido esos días, ni somos miembros de una secta, ni admiramos a Trump ni nos han lavado el cerebro. Tampoco justificamos el despropósito del 6 de enero, del todo inaceptable. Un ejemplo, tal vez, de lo que sucede cuando se experimenta con las masas. Como hizo precisamente Kamala Harris en una entrevista con Stephen Colbert en la CBS de hace unos meses, cuando afirmaba enfáticamente que las protestas en Estados Unidos, aquellas que causaron tanta destrucción en innumerables ciudades, «no iban a cesar y que no deben cesar, ni antes de las elecciones de noviembre ni después de las mismas».

Así las cosas, tenemos dos opciones, alinearnos y cerrar el asunto al estilo de la prensa y pensamiento occidental actual: Trump es un populista, un engreído, un tirano, un peligro público y ahora también un golpista. Caso cerrado. O bien preguntarnos por este curioso tirano, pues debe ser el único en la historia que ni tiene ni ha tenido nada con él o a su favor, sólo 74 millones de votos, la segunda mayor marca electoral de la historia de los Estados Unidos de América después del propio Biden. Electorado que imagino que debemos despreciar igualmente por existir. Tocqueville, hijo predilecto de Norteamérica – no sabemos por cuánto tiempo – nos advirtió que la democracia puede y suele destruirse desde dentro, el problema seguramente es, y será, identificar con precisión al verdadero culpable.

Juan J. Gutiérrez Alonso
Profesor de Derecho administrativo

42 COMENTARIOS

  1. «…Electorado que imagino que debemos despreciar igualmente por existir. Tocqueville, hijo predilecto de Norteamérica – no sabemos por cuánto tiempo – nos advirtió que la democracia puede y suele destruirse desde dentro, el problema seguramente es, y será, identificar con precisión al verdadero culpable»

    Apasionado debate sobre la «democracia americana». Y sinceramente, no imagino por qué «deberíamos despreciar al electorado trumpista» que representa más o menos la mitad de la población norteamericana porque una turbamulta de radicales fanáticos decidieran asaltar el capitolio alentados por el patán millonario de su líder, que gastó el último cartucho que le quedaba para no abandonar la Casa Blanca ni dejar de ser presidente.

    Antes de las elecciones del tres de noviembre existía la duda razonable de pensar que el tipo fuera realmente lo que la prensa y satélites mediáticos servidores del consenso socialdemócrata de occidente decían que era: Un mandatario populista, excéntrico y un tirano de pacotilla que se había puesto la democracia por montera. Después de las elecciones él mismo se ha retratado y ha dado la razón a sus enemigos acérrimos, mientras sus seguidores más fanáticos, a la llamada de Trump están dispuestos a inmolarse en nombre de su «redentor».
    Un mal bicho que en atención a su orgullo malherido y a su interés personal no ha dudado en poner en jaque la misma democracia de los EE.UU, porque insistir y alentar sin pruebas «fraude electoral» cuando tienes a la mitad de la población de tu parte, es llamar al enfrentamiento civil, de forma irresponsable y canalla. Y lo menos que ha podido ocurrir es que cuatro desgraciados sin cerebro hayan asaltado el capitolio por unas horas y se hayan hecho unos selfies.

    Cuando hace cuatro años ganó a Hillary, Trump ya alertó de fraude electoral, porque su ego inmenso no concebía haber perdido el voto popular, pero lo que importaba entonces es que había ganado las elecciones legítimamente. En estas elecciones también alertó antes, durante y después del supuesto fraude porque su ego inmenso no podía aceptar la derrota, ni todo lo que le vendrá después cuando los tribunales ordinarios se ocupen de las causas que tiene abiertas con la justicia.

    Y por cierto, lo de «América first» recuerda bastante a la prioridad de los políticos nacionalistas de hacer una Cataluña «grande, libre e independiente» cuando empezaron asomar sus casos de corrupción. Los mismos políticos trumposos y oportunistas que pusieron en jaque la democracia española, que se sienten maltratados y oprimidos por el gobierno español.
    Los mismos políticos que de forma trumposa no dudaron en dividir a la sociedad catalana en «buenos y malos catalanes», que deslegitiman a la justicia, que escrachean a los jueces que no dictan las sentencias a su gusto, que acosan a los que no piensan como ellos, que no aceptan que el Estado de derecho se defienda de sus ataques. «Apreteu, apreteu», alentaba Torra a los CDR, igual que Trump alentó a sus fieles más fanatizados para que la montaran. Pero es que desde el mismo gobierno nacional de coalición no solo se aprueba y legitima que los nacionalistas pongan en jaque la democracia, es que el éxito ha sido tal, que han importado el mismo modelo de división y odio para reproducirlo en todo el estado español.

    Así que, sí, la democracia suele destruirse desde dentro. Ya sea en EE.UU o en España. Y no es difícil identificar a los verdaderos culpables. Solo hay que seguir el rastro de destrucción que dejan a su paso.

    • Si me permites voy a realizar algunas observaciones a determinados juicios de valor que formulas
      «una turbamulta de radicales fanáticos decidieran asaltar el capitolio alentados por el patán millonario de su líder» Eso no es cierto, no me refiero a que Trump sea un patán millonario, sino que haya alentado el asalto al Capitolio. Simplemente no es verdad, en ningún momento Trump ha alentado ningún asalto o acción violenta. Esto es lo que dice la prensa, pero directamente no es verdad.
      «Antes de las elecciones del tres de noviembre existía la duda razonable de pensar que el tipo fuera realmente lo que la prensa y satélites mediáticos servidores del consenso socialdemócrata de occidente decían que era: Un mandatario populista, excéntrico y un tirano de pacotilla que se había puesto la democracia por montera» Me quedo con lo de «tirano». ¿De verdad en algún momento has llegado a pensar que Trump era un tirano? ¿Me puedes poner algún ejemplo que justifique tus dudas razonables? ¿algún comportamiento tiránico de Trump? ¿Qué ley se ha saltado? ¿Qué medida ilegal ha impuesto a sus ciudadanos? porque eso es ser un tirano.
      «insistir y alentar sin pruebas “fraude electoral” cuando tienes a la mitad de la población de tu parte, es llamar al enfrentamiento civil» No es verdad, Trump y su equipo han presentado pruebas de fraude, y muchas, realmente nadie medianamente informado duda de que ha habido fraude. La cuestión es si ese fraude ha sido de magnitud suficiente para dar la victoria a Biden y quitársela a Trump. Cosa que no sabremos, por ahora, porque los tribunales no han querido intervenir, por cuestiones meramente formales, vamos que no se ha entrado al fondo del asunto.
      En cuanto a la elecciones anteriores creo recordar que fueron los demócratas, la prensa y las élites, las que pusieron el grito en el cielo por la victoria de Trump…la trama rusa ¿o ya se nos ha olvidado?

      • Cuando tu líder insiste por activa y por pasiva en que es él el presidente legítimo, que el consenso progre socialdemócrata te ha robado las elecciones y que el nuevo inquilino de la Casa Blanca que van a proclamar presidente es un fraude…estás excitando el cerebro reptiliano de tus huestes tuiteras y estás alentándolas a que se tomen la revancha de una u otra forma. ¿Cree usted que en dos meses Trump no ha tenido tiempo de rectificar, aceptar su derrota y facilitar una transición pacífica? ¿Cree que si la actitud y los mensajes hubiesen sido más comedidos, esa turbamulta de descerebrados se hubiese atrevido con el asalto? ¿Quién era el responsable de defender la seguridad en el capitolio e impedir que entrasen, Biden o el el todavía presidente Trump que en estos dos meses no ha parado de j.der todo lo que ha podido?

        • Eso es un juicio de valor que hace, pero no prueba nada. La realidad es que Trump ha defendido su causa con mejor o peor fortuna pero nunca, nunca ha incitado a la violencia. Lo que ha hecho es contratar abogados e ir a los tribunales, lo que parece una actitud razonable y alejada de la violencia. Y además si está convencido de que ha habido fraude y tiene pruebas, ¿por qué tiene que callarse? ¿para no crispar? ¿Cómo puede ser responsable Trump de lo que hagan 200 o 1000 personas que en su inmensa mayoría no hicieron absolutamente nada? La responsabilidad de defender el capitolio no era ni de Trump ni de Biden. En primer lugar era de Pelosi la presidenta del Congreso y de la que dependen directamente 2.000 policías y en segundo lugar de la policía de Washington DC, gobernada por demócratas. El presidente de EEUU no tiene competencias para montar un dispositivo de seguridad en el Capitolio, es lo que tienen los estados federales. Así que los fallos de seguridad no son achacables a Trump, ya es la penúltima acusación gratuita que se le puede hacer.

          • «En primer lugar era de Pelosi la presidenta del Congreso y de la que dependen directamente 2.000 policías y en segundo lugar de la policía de Washington DC, gobernada por demócratas»
            En ese caso todo apunta a que los demócratas han sabido beneficiarse de la irresponsabilidad y falta de previsión de Trump para controlar la situación. Imagino que su enorme ego le ha impedido ver el alcance que podían tener sus soflamas en sus seguidores más radicales. Podría pensarse que es más fatuo y patán de lo que parece, pero no me sirve que un personaje como él que ha presidido cuatro años una de las potencias mundiales con aciertos pero como si fuera su rancho o su cortijo haya sido engañado o víctima de ninguna conspiración. Hasta que perdió las elecciones se había defendido muy bien de sus enemigos. ¿qué le hace pensar o como pueden sostener algunos que ahora «haya caído en una trampa»?

    • Ah y que no se me olvide lo del enfrentamiento civil…que yo sepa quienes han realizado una campaña de violencia sistemática, causando el terror en EEUU, no han sido los seguidores de Trump, no, han sido los antifa y los BML, justificados por los medios de comunicación y el partido demócrata, así como por toda la progresía mundial. Violencia que oh casualidad ha terminado en el momento preciso, antes de las elecciones. ¿Quién es el que provoca el enfrentamiento civil?

      • Sí, los antifas y los BML justificados por los medios progres también tienen su responsabilidad en la siembra de división, violencia y odio antes de las elecciones.

    • Silvia, de verdad, con todo el afecto, debería dejar de leer los periódicos.

      Hay que tener mucho cuidado con la lectura de la prensa actual.

      Yo tengo como norma leer el titular, preguntarme seguidamente el porqué de ese enfoque de la noticia o los motivos de la elección de esa noticia sobre otra.

      Los disparates que dicen los periodistas de todo el mundo por minuto es suficiente para volver idiota a cualquiera por muy equilibrado y objetivo que se crea.

      Da igual el periódico, el periodista, su ideología, sus intereses, sueltan estupideces como auténticas metralletas, pero además las dicen convencidos, eso es terrible.

      Un ejemplo, “La huella de Franco está en todas partes. Es impresionante”. Titular de «ElPaís» sobre el Pazo de Meiras,
      La casa de mi abuela olía a magdalenas. A romero, laurel y canela los armarios. Normal que la casa de Franco huela a Franco. No recomiendo a nadie seguir leyendo el artículo, más que nada por el vocabulario empleado, parece extraído del diccionario «Rueda de Molino» que no María Moliner.

      Escucho en una tertulia de derechas hablar de la peligrosidad de las redes para organizar revoluciones, que se lo digan a los venezolanos como se organizaron por las redes para derrocar Chávez. O a los chinos.
      Los periodistas piensan, dicen y escriben estupideces sin pararse a leer o escuchar lo que han escrito o dicho.
      Algunos de derechas veían bien la «ley mordaza» de Rajoy, y otros del PSOE felipista vieron con buenos ojos «el principio de autoridad» que ni Franco se atrevió a imponer en las leyes.

      Tenga cuidado al leer los periódicos, la libertad está en peligro y a usted se la están quitando.

      Lo prinero que hará Biden es lo mismo que hizo Sánchez, subir los impuestos, arruinar a las clases medias, controlar los medios que ya controlan, asustar con los servicios de inteligencia a la población, etc.etc. está en el manual.

      Biden hará, y recuerde este comentario, lo mismo que Sánchez. El manual es el mismo.

      P.D. la persona que a estas alturas dude del fraude electoral o de que la manifestación del Capitolio estuvo infiltrada es que no se entera de nada y además no se preocupa de enterarse de nada.

      ¿Dígame un solo tuit o dfrase donde Trump incite a cometer un delito? Uno solo.
      Yo solo le he escuchado decir a sus votantes que lucharan por la transparencia electoral.
      Dicen que «del dicho al hecho hay un trecho»
      Pues del dicho de Trump al titular hay una barbaridad.

      • «Biden hará, y recuerde este comentario, lo mismo que Sánchez. El manual es el mismo»
        Vaya, yo que pensaba que por la vía de los hechos el manual de Sánchez tiraba más por el modelo de república bananera que pretenden implantar en Cataluña los rufianes del procés y por los dictaduras latinoamericanas de la mano de su socio de gobierno.

        • El tiempo dirá quien tiene razón, pero el profesor de Harvard del enlace que ha puesto me la da a mí.
          Bastante mediocre el análisis del profesor, piensa que el estado debe ayudar a los más desfavorecidos en lugar de facilitar que se ganen su propio dinero. El profesor parte de premisas equivocadas, como que Trump no debió ser presidente porque a él no le gusta, crítica a Obama e Hilary con un análisis similar a este, VOX llegó al poder por culpa de Sánchez.

          • ¿El profesor de Harvard le da la razón a usted en el análisis mediocre que da en la entrevista?
            Bueno, si quiere verlo así no seré yo quien le lleve la contraria.
            En mi opinión, el análisis realizado antes de las elecciones del 3 de noviembre (no después) no tiene nada de mediocre ni le da la razón a usted. Será que hablamos en un idioma distinto.
            Vaya que, buscar los orígenes o las causas del problema no significa que se tenga que justificar ni dar manga ancha a los radicales trumpistas o a los izquierdistas e independentistas zarrapastrosos para que se pongan la democracia por montera ni para ceder al chantaje al que someten a los demócratas que cumplen la ley dando rienda suelta al síndrome del Emperador que padecen. Por fortuna mi juicio todavía funciona correctamente para discernir los hechos objetivos de las apreciaciones subjetivas con poco fundamento y para saber que no hay que ceder a las exigencias, caprichos y pataletas de esos tiranos cuando no ven satisfechos sus deseos.

  2. El articulista cuenta con brillantes comentaristas seguidores que me han precedido. Esto siempre supone un handicap a la hora de expresar una opinión. Comparto la hermenéutica de lo acontecido. Trump jugó a aprendiz de brujo en el manejo de las masas en una performance condenada al fracaso. Implícitamente ha reconocido su error. Le honra la condena del asalto, no el tardío reconocimiento de la derrota electoral, contra la que debió cesar su impugnación tras la decisión del Supremo, y preparar su lucha para el 2024. Creo que habrá aprendido mucho en Washington de los complicados hilos de la política tejida por los políticos profesionales. El stablishment se lo tenía sentenciado hace mucho. Es la suerte de la mayoría de los advenedizos. No obstante, no comparto su estilo populista, ni ha sido santo de mi devoción. Su programa político para devolver la grandeza y autoestima a esa gran nación frente al globalismo y la pérdida de la hegemonía frente a China, asentado en los valores tradicionales de USA, deberá ser retomado por un partido republicano que antes nesesitará un reseteo a fondo, pues así lo esperan setenta y cinco millones de norteamericanos, y muchos demócratas liberales más allá de sus fronteras.

  3. Y por cierto, gran descubrimiento eso de que los que han ido al Capitolio no son votantes de Trump, deben ser todos agentes encubiertos de alguna oculta agencia americana, posiblemente judía, o empleados de algún magnate humanista o agentes chinos infiltrados

    • Claro que los que fueron al Capitolio eran votantes de Trump…en su mayoria. Lo que estamos diciendo algunos es que entre ellos había agentes provocadores, cosa que se ha demostrado ya y ha sido denunciado por congresistas republicanos en la sesión de certificación de votos. Incluso hay un video donde se ve a los seguidores de Trump frente al Capitolio denunciando a un «antifa» infiltrando que estaba golpeando los cristales. Lo que nos preguntamos algunos es el famoso Quid prodest, porque es al menos sospechoso, la concatenación de sucesos desde la muerte del delincuente negro. ¿Casualidad? puede ser, pero la actuación de los diversos protagonistas de esta historia no apunta en esa dirección. Por supuesto ya sabemos que hoy en día cuando alguien se sale un milímetro de la versión de los medios de comunicación, la respuesta es ridiculizarle. «agentes ocultos» ¡los judíos! ¿Quién ha mencionado los judíos aquí?, pasa algo parecido con la historia del Covid, «terraplanistas» «negacionistas» etc etc….lo que ya de por sí es sintomático.

  4. Estimado Argantonio, si todo lo del Capitolio lo han organizado los grandes y ocultos enemigos de Trump, ¿cómo es que ese genio político no se apresuró a condenarlo? ¿cómo es que ese valeroso defensor de la libertad no mantiene una tesis tan evidente, según usted nos dice, como la de que han sido sus enemigos los que le han tendido una celada y que el tipo de los cuernos es un mandado de Soros o de Obam o de Gates? No sé estoy perplejo, a ver si reacciona pronto y desenmascara a tan perversa gentuza. In Trump we trust.

    • Claro que Trump condenó el asalto, yo lo vi en directo en la Fox. Video que fue censurado por Twiter por cierto porque incitaba a la violencia.

    • Estimado Beramendi. Yo no he dicho nada de Soros, ni de Gates, ni de Obama. Lo único que digo es que me resulta muy raro todo esto. Que no es nada fácil entrar en el Capitolio sin apenas resistencia. Un edificio que se supone que debe tener una seguridad Premium. Nadie previó que iba a haber follón? Que muchos alborotadores estaban llegando en tropel a Washington (trumpistas), mezclados con seguidores pacíficos de este personaje? No se dice que la CIA, el FBI y el ejército norteamericano monitorizan todas las comunicaciones?

      Yo no sé qué puede estar pasando. Lo único que tengo claro es que nos cuentan la cuarta parte de la verdad y el resto son informaciones interesadas para manipular a la opinión pública. Todos los países tienen «Deep State» y EEUU es uno de los que tiene estas estructuras más asentadas y hay bastantes libros (de autores americanos académicos) que describen estos conglomerados de poder, al margen de las sucesivas administraciones presidenciales.

      Que un agente de escucha capte una información importante y un superior la pare (o el superior del superior) ocurre todos los días. Y ahí interviene la cadena de mando (ya sea civil o de otra índole) que actúa por instrucciones de quién corresponda. O esto o estamos ante la gran cagada de la seguridad estadounidense.

      El tipo de los cuernos tiene pinta de ser un agitador al uso, un friki. De estos que se apuntan a un bombardeo a ver qué pescan. La verdad es que no lo he seguido. Me parece una perdida de tiempo, porque él y los otros no son más que figurantes en este circo. Los que son de verdad son los cuatro muertos. Pero vamos, con lo que tenemos en España, ya le hemos dedicado demasiado tiempo a este tema. Y Trump a nosotros no nos ha ayudado en nada, más bien al contrario.

      • Por cierto, que Trump de defensor de la libertad nada. Ya he dicho lo que pienso de él en otro comentario. Lo único que tiene de excepcional es que es un personaje molesto para el establishment norteamericano, precisamente porque no lo controlan. Esto no va de buenos y malos. No seamos ingenuos.

        • ¿Qué libertad ha arrebatado Trump a los norteamericanos para convertirle en un enemigo de la libertad?

          • Creo que a Trump la libertad le da igual. Él va a lo suyo. Eso no significa que sea un amigo ni un enemigo de la libertad, simplemente que en ese sentido no aporta nada. Ni es un ideólogo, ni es un teórico, solo es un millonario (metido a político), que se mueve por sus propios intereses. Claro que también hay millonarios metidos a ideólogos, que se han convertido en telepredicadores.

  5. Lo del asalto al Capitolio ha sido una operación perfectamente orquestada desde las cloacas del «Deep State» norteamericano. Nadie en su sano juicio se puede creer que tal circo puede entrar en el edificio como Pedro por su casa. La patochada de los disfraces se ha hecho para desprestigiar más a Trump. A la opinión pública mundial se le ha mandado el siguiente mensaje: «Estos payasos son los seguidores de Trump. No querrá Vd. ser como ellos?» Se ha lanzado la estrategia de que cualquier votante de Trump es un friki. Ahora nadie le habra votado en los EEUU.

    Trump es un patán, un bocazas, un tipo que no es amigo de España (las puñaladas traperas que nos viene dando con Marruecos lo demuestra). Pero por alguna cosa, molesta al establishment norteamericano. Quizás porque no es previsible y no lo pueden controlar. Quizás es porque es un tipo forrado de millones al que no se le puede rentar con el becerro de oro. Por eso le temen.

    Pero Trump, como la mayoría de la gente que tiene muchaaaaaa pasta, está ido de la cabeza. No está acostumbrado a someterse a reglas y normas, no tolera que nadie le diga que no y cree que todo puede comprarse con dinero. Conozco unos pocos así, a nivel español cañi (no con los millones de Trump, por supuesto) y compruebo que todos solo tienen vista para hacer dinero (contactos políticos aparte) porque están fuera de la realidad en muchas cosas, además de creerse que todo el mundo está así servicio. No entro en que sí Trump ha sido un buen o un mal presidente (eso le corresponde a los norteamericanos), pero EEUU está hoy en una situación interna muy delicada y asomándose al abismo de su declive como superpotencia.

    • Tampoco creo que Trump sea un enemigo de España, ahí se equivoca, quizás a EEUU le sea más útil tener una base en África donde están los chinos haciendo de las suyas que en Europa donde está la OTAN y tienen a los ingleses en Gibraltar controlando el estrecho por debajo.

      • No digo que sea enemigo de España, pero tampoco amigo. El va a lo suyo.

  6. Yo escribí en estas mismas páginas mi convencimiento, por los datos y hechos conocidos, del fraude electoral. Expresé mi convencimiento de que habíamos asistido a una magnífica campaña (¿conspiración?) que comenzó con la utilización de la desgraciada muerte de un delincuente negro con numerosos antecedentes penales, en manos de la policía (de una ciudad demócrata en un Estado demócrata), continuó con el desencadenamiento de la violencia por parte de grupos de extrema izquierda financiados por las élites globalistas, violencia disculpada y justificada por los medios de comunicación y el Partido demócrata, amparada por los grandes ricachones del este y el oeste y toda la progresía mundial. Al mismo tiempo se alentaba a la gente a votar por correo con la excusa de la enfermedad. Finalmente los extraños sucesos de la noche electoral en los estados en disputa hacían, al menos sospechoso lo ocurrido, así como la utilización de poco fiables «máquinas» de conteo de votos, unido todo ello al desastroso sistema electoral norteamericano. Pero también dije que todo eso había que probarlo. Desde el momento en que los tribunales se negaron a entrar en el fondo del asunto, y en particular desde que el Tribunal Supremo rechazó por falta de legitimidad, la demanda del Estado de Texas, Trump debió de cambiar de estrategia. Debió de retirarse a sus cuarteles de invierno, y prepararse para 2024. Seguir luchando por demostrar el fraude, si lo hubo, y organizar políticamente el inmenso movimiento popular y nacional que le apoya, apartándose si es preciso del partido republicano, organizar internacionalmente con el resto de movimientos populares y nacionales europeos y americanos, la resistencia contra el globalismo que se nos viene encima, y contando con un Tribunal Supremo «conservador» que podía parar la agenda ideológica globalista. Mantener la esperanza en una elección de contingencia era totalmente absurdo, porque primero no iba a ocurrir una vez que la corte suprema se inhibió de la cuestión, y en segundo lugar porque cualquier solución por muy constitucional que fuese, que no pasará por Biden presidente, sería presentada como un golpe de Estado de Trump . Mantenerse era entrar en la trampa que le estaban tendiendo sus enemigos. Dicen que Trump conoce a Sun Tzu y su Arte de la Guerra y que incluso escribió un libro sobre su aplicación en la negociación en los negocios. Si es así ha olvidado dos cuestiones fundamentales, aparte de que esto es política no un negocio y política entendida como la continuación de la guerra realizada por otros medios, porque esto ya es una guerra entre dos concepciones opuestas del mundo. La primera regla que olvidó es aquella de que vencerá quien sabe cuando pelear y cuando no, y tras la inhibición judicial (ya no hay jueces en Berlín), no era el momento de pelear, y la segunda es que no hay que minusvalorar nunca al enemigo, y Trump lo ha hecho.

    • Ah que no se me olvide, por la mujer blanca ex miembro de las fuerzas armadas con una hoja de servicios impecable al servicio de su Nación, ejecutada por la misma policía que la dejó llegar hasta dentro del capitolio, algo totalmente inconcebible, nadie llorará, nadie se arrodillará, nadie protestará por la violencia policial, ni los medios de comunicación dirán nada, ni Marcelo ni los jugadores ricachones de la NBA se acordarán de ella en sus momentos de gloria deportiva. Pues yo si me acuerdo de ella, y pido una oración por su alma y su eterno descanso….y no aliento a que se incendie ninguna ciudad.

  7. Mis felicitaciones a Martín López Corredoira: por fin un comentario sensato y atento a los hechos y no a las alucinaciones ideológicas.

  8. Sigo sin saber lo que es el populismo.

    Espero que alguien explique cómo la policía de élite que custodia el Capitolio dejó pasar a unos cuantos raros para hacer las fotos del asalto con las que montar el relato en los medios de manipulación y luego matar a cuatro personas. En algo esto me recuerda a la película de Mankiewicz, «La huella», donde nada es lo que parece al principio.

    • Por lo demás, estamos ante la estretagia típica del comunismo: el golpista acusa de golpismo a la víctima.
      Los bolivarianos aplauden y se descojonan.
      Han normalizado el pucherazo.
      También veo que aplauden Aznar y Casado.
      Así empieza la pesadilla 2021.

      • Aquí hay dos detalles que son totalmente absurdos. Primero tenemos a un todavía Presidente diciendo que le han robado las elecciones y convocando a sus fieles a la ciudad donde se va a reunir el Congreso y el Senado para certificar su derrota. Cualqueir jefecillo de seguridad del organismo más insignificante puede pensar que es una situación problemática y que requiere un refuerzo de seguridad. Pues no, no hay seguridad especial. Un caso similar vimos en España y el dispositivo de seguridad impidió que se acercasen los manifestantes a las puertas del COngreso ¿Son tontos los americanos? ¿no saben de seguridad?. Segundo, el presidente lleva dos meses diciéndoles a sus seguidores que les han robado su voto. ¿No es lógico pensar que pueda ocurrir lo que pasó, que alguno de los manifestantes se crea que está en plena revolución americana? ¿no es lógico pensar que pueda haber infiltrados? ¿en el país de las operaciones encubiertas nadie le ha explicado al presidente lo que son los agentes provocadores? Trump se equivocó. Si organizas una protesta, tienes que controlarla férreamente, tienes que contar con tu propio servicio de seguridad, que localice a los provocadores y los aísle e impida que contaminen a los ingenuos exaltados, que deben ser controlados en todo momento. Lo único que no se podía permitir Trump es lo que pasó, que hubiese violencia. No importa el qué, importa el quién, esta es la regla de oro de la política de hoy en día, y cualquier conservador, populista de derechas o como se quiera calificar, tiene que tenerlo grabado en la mente y repetirlo todos los días como el Padrenuestro, porque sus acciones se tienen que guiar por esa máxima.

      • Catlo, creo que hay que olvidarse de las falsas banderas y mantener los principios, los de siempre, los inherentes al hombre, los inmutables, es la única manera de no ser manipulado.

        Basta decir que todos aquellos que se creen progres, modernos, avanzados, tolerantes, buenos, integradores, inclusivos etc, etc, se van a dar de frente con la realidad de siempre, por eso enfrentarse a él no tiene sentido, solo hay que dejarle que pase hambre reprimido y silenciado, es probable que dentro de poco internet sea gratis para tener un tiempo más entretenidos a los más idiotas enfrentándose.

        El enfrentamiento es contrario al análisis que usted mismo ha enlazado. Hay que tener mucho cuidado con aquellos que crean división y enfrentamiento, lo bueno es bueno para todos,
        No confunda usted patriotismo, con nacionalismo,
        Es decir, lo que une en común con la particularidad que nos diferencia.
        Si yo me considero español es porque soy capaz de distingir las particularidades que me diferencian de lo común que me une. Yo sé que el catalán es idiota como mi hermano pequeño y por eso le tengo afecto, que el gallego se hace un lío con la sinceridad, que al andaluz hay que darle tres uvas, que al castellano hay decirle la verdad, que con el vasco puedes hacer negocios con la palabra pero no pedirle que deje de ser cínico y cobarde, y no sigo que voy a cabrear a toda España. Pues eso es lo que me hace español.
        Lo bueno que tiene Madrid es que tienes que dejar la particularidad en la Puerta de Alcalá, aunque hay algunas excepciones que están en el Congreso, Madrid también te permite ser un provinciano toda la vida y andar de cañas.

  9. Si no fuera porque el artículo está bien escrito pensaría que lo había escrito yo.

    Pienso exactamente lo mismo, desde Venezuela hasta Trump.

    Quizás lo único que puedo añadir es que a mí Trump me caía mal sin conocer nada de Él, naturalmente era un prejuicio que debería haber analizado, pero no lo hice hasta que algunas de sus decisiones me hicieron prestarle más atención.

    Éstas elecciones han sido las primeras elecciones de eeuu a las que he prestado toda la atención que me ha sido posible. La verdad es que ha merecido la pena, he aprendido tanto con ellas que solo puedo estar agradecido a Trump, ha puesto occidente patas arriba, los chinos deben estar frotándose las manos, pero no se dan cuenta que Trump ha ganado.

    Lo de ayer es lo único que no me ha sorprendido, acercarse al Capitolio era un error, una manifestación en un día decisivo una temeridad absurda y contraproducente.

    De todo me quedo con la frase de ayer de Bush, el republicano que disputó los veinticinco votos electorales de Florida en 2000, ¡joer! Bush.
    «Así se disputan los resultados electorales en una república bananera».
    Esto es lo que mas me ha gustado, que no hayan permitido hacer a Trump lo mismo que hizo Bush y encima le acusen de cacique bananero.

    Si por algo se caracteriza una democracia es por la desconfianza.
    Desconfianza en el poder político y de ahí la segunda enmienda, desconfianza en el fraude electoral y por eso todos los resortes para asegurar su limpieza y transparencia, etc, etc. Donde no se disputan los resultados es precisamente en las repúblicas bananeras.

    Personalmente creo que la responsabilidad de lo sucedido en el Capitolio es más del Supremo que de la inconsciencia de Trump al no advertir el peligro. Los jueces tuvieron más miedo al miedo que a la democracia.

    Lo que nos vamos a reír de los demócratas cuando Kamala se remangue, es probable que vivamos los años más oscuros de occidente, o no, porque Trump ha ganado como el Cid después de muerto y lanceado más de cuatrocientas mil veces.

  10. Un fenómeno curioso el trumpismo, sí. Más que llamarme la atención el pseudoasalto al Congreso (de ninguna trascendencia política, tal payasada no veo que dañe la democracia de los EE.UU.) y la responsabilidad de Trump en tal acto simbólico (aunque con muertes, que en Estados Unidos tiene la policía muy ligero el dedo del gatillo; no es como en España, que pueden estar las turbas meándole en el bolsillo del pantalón a un policía y éste no puede hacer nada, no vaya a ser que lo tachen de violento…), lo que me parece más notable es que tal manada de insensatos tuviese la ilusión de poder cambiar algo con tal acción. Algunos parecían que iban al Carnaval. Ya no quedan revolucionarios serios, que se tomen las cosas con profesionalidad. Supongo que esto tendrá que ver con el creciente infantilismo de la población, que se creen que un asalto al Congreso es como ir a una fiesta o a dar un paseo por el campo. A ese nivel de bobería nos llevan los movimientos impulsados por las redes sociales. Si estos son los que van hacer América grande de nuevo, y los que van a detener el hundimiento de la civilización occidental, aviados estamos.

    • Todo asalto «revolucionario» no es más que una escenificación, una representación, una patochada, pero son fundamentales para darle a la revolución el toque sentimental, idealista y popular necesario. Como toda representación necesita un director teatral que la dirija. La toma de la Bastilla fue tan charlotada como el asalto al Capitolio del 6 de enero, habría que ver las pintas de aquellos asaltantes de una cárcel vacía y sin vigilancia en 1789. Por no hablar del asalto al Palacio de Invierno, defendido por un batallón de mujeres, que primero hicieron retroceder a los friquis de 1917, y después, rendidas ante los acontecimientos, fueron sistemáticamente violadas, inaugurando una práctica revolucionaria bolchevique, poco ponderada hoy por las feministas de todo pelaje. Pero aquellos directores le dieron el toque adecuado y necesario a las charlotadas, y de charlotadas pasaron a convertirse en símbolos. Lo que ocurrió el 6 de enero tiene cierto parecido, la diferencia es que en la posmodernidad quien gobierna es la mentira, la ocultación y el engaño, lo blanco es negro, y lo negro es blanco. Nuestro director de orquesta el otro día no era Trump, sino precisamente quien estaba interesado en que el mandato de Trump terminase con un tremendo «golpe de estado» violento por supuesto y con muertos (uno es poco por eso añadimos los colaterales de los que pasaban por allí), y fracasado evidentemente. Trump simplemente entró al trapo. Nuestro director de orquesta lleva advirtiendo desde el 3 de noviembre que Trump iba a dar un golpe de estado, y como buen clasicista, nuestro director ha dirigido la obra como mandan los cánones de la Academia: planteamiento, nudo y desenlace. Y el telón ha caído y el público aplaude entusiasmado, y nuestro director de orquesta, el verdadero revolucionario profesional que merece sin duda una adenda en la Técnica del Golpe de Estado de Malaparte, sonríe ante su éxito, no solo el actual sino el previo, el entremés, cuyo acto inicial, glorioso, sublime fue la muerte de un delincuente a manos de la policía y la suelta de los «perros de la guerra»: discordia ya estás suelta toma el camino que quieras. Sonríe ante su éxito que le permitirá continuar con los negocios interrumpidos durante estos terribles cuatro años.

      • Brigante, perfecta y exacta descripción de lo acontecido.
        Le han hecho a Trump una primavera árabe con revolucionarios de colores con el mismo guión que utilizó el PSOE en Cataluña para llegar al poder, ahora solo falta la segunda parte que puede ser terrible para todo occidente. Cualquiera de los guiones que nos inventemos tienen el mismo final.

        Yo no entiendo a la gente que sigue en Twitter, Facebook o cualquier otra red social que censura.
        No lo entiendo, que poca dignidad tiene la gente.

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