A nadie se le escapa en todo el espectro político que el modelo territorial español, al menos desde las reformas estatutarias intentadas y realizadas en tiempos del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, está agotado o en crisis. Pero ¿en qué consiste dicho agotamiento o crisis?

Para empezar, me gustaría señalar que la redacción aprobada y refrendada de la Constitución de 1978 es muy deficiente y mejorable. El texto refleja los complejos de la corrección política de ese equilibrio de incapacidades e impotencias que fue la tan cacareada Transición. Y claro, muchos de nuestros problemas actuales ya están en potencia en este texto deficitario por el que nos regimos.

El mismo artículo 2 cae en un dialogismo imperdonable al proclamar a un tiempo “la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles” y el reconocimiento de “nacionalidades”. Se podía haber usado alguna otra fórmula como “identidad cultural propia”, idiosincrasia, o “región con lengua vernácula propia” o “entidad regional histórica” como aparece en el artículo 143.1, pero el innecesario gesto hacia los nacionalistas vascos y catalanes permitió una cuña en una identidad política nacional que debería ser única para todo el Estado. Si la nación es una, el vínculo jurídico de cada ciudadano con esa nación política debe ser igualmente solo uno como viene descrito en el artículo 11.

La acepción nacionalidad, tal y como se usa en la Constitución es doble y ambigua

Los españoles no pueden tener varias nacionalidades españolas. La acepción nacionalidad, tal y como se usa en la Constitución es doble y ambigua, pues la acepción del artículo 143.1, que tantos problemas nos está dando en Cataluña hoy día, es una acepción inventada ad hoc en 1978. Esta acepción es parte de la creatividad lingüística de nuestros padres constituyentes para no decir “nación” y una ambigüedad innecesaria sobre el término nacionalidad que, hasta entonces, tenía una definición muy clara y unívoca.

Con la acepción inventada de nacionalidad se nos coló el cacareado concepto de “nación de naciones” por el que a los españoles se nos hurtó la posibilidad de ser una verdadera nación política de ciudadanos libres para ser solo una nación de rebaños pastoreados. Lamentablemente ese artículo nos divide a los españoles entre los de las “nacionalidades históricas” de los “hechos diferenciales” y los de las regiones, lo que rompe en potencia y, luego, con el desarrollo autonómico, de facto, la igualdad ante la ley proclamada en el artículo 14. Como si Asturias, León, Castilla, Extremadura y Murcia no tuvieran historia o hechos diferenciales propios. Al final Cánovas del Castillo tuvo razón al decir aquello de que solo son españoles los que no pueden ser otra cosa. Así queda descrito con otras palabras, igualmente infames, en nuestra Constitución de 1978.

Que en el artículo 3 se llame a la lengua común “castellano” es otro error imperdonable. El castellano es, o bien el origen histórico del español o bien un dialecto actual del español. En Andalucía y Canarias no se habla castellano, sino andaluz o canario, dialectos del español como puedan serlo el argentino o el mexicano. Es falso que el castellano sea la única norma lingüística del español en España. De hecho tenemos, desde un punto de vista lingüístico, al menos dos normas, más o menos asimilables a la castellana que pronuncia la z interdental y otra más o menos asimilable a la andaluza que sesea. El nombre de la lengua común es y debe ser “español”, que es como se conoce en el mundo entero. Castellano es solo el español que se habla en las Castillas y regiones que siguen su norma. De ahí a considerar el español o “castellano” una lengua extranjera como ocurre en muchas autonomías hoy día solo hay un paso. Un paso que ya se ha dado, por desgracia.

Lo que describe y prescribe la Constitución con respecto a las Comunidades autónomas no es una constitución, sino la apertura un proceso constituyente territorial

Con todo, lo peor en cuanto al modelo territorial no está en el Título I, sino en el Título VIII. El capítulo tercero de este título describe, usando el futuro, un “proceso autonómico” (Art. 143). Es decir, lo que describe y prescribe la Constitución con respecto a las Comunidades autónomas está lejos de ser un factum, o un faciendum. Es un facturus. Es decir no es una constitución, sino la apertura un proceso constituyente territorial. El resultado ya lo conocemos, el desarrollo del llamado “Estado de las Autonomías”, que es una descentralización regional estatógena, una metástasis del tejido de la administración pública, asimétrica, improvisada, desordenada, donde no hay una uniformidad en la denominación de los entes autonómicos -Juntas, Xuntas, Generalidades, Gobiernos autonómicos, etc.-, ni de las competencias transferidas.

El efecto ha sido un desorden territorial costosísimo, que mantiene estructuras de orden territorial heredadas -Diputaciones, Cabildos, Senado- duplicadas con otras nuevas estructuras paraestatales de la Administración que no tienen reconocimiento explícito en la Constitución, ni participación como parte integral del Estado, ni representación en una cámara territorial para todo el Estado, el Senado. Sustituimos el centralismo madrileño por una decena y media nuevos centralismos igualmente tóxicos, como el de Santiago de Compostela, el de Valladolid, el de Mérida, el de Sevilla, el de Toledo, el de Valencia, el de Zaragoza, etc. Enormes máquinas de creación de déficit, emisión de deuda y gastos públicos, pero que no recaudan la mayoría de los impuestos que se gastan. Ni siquiera todo el territorio nacional está bajo un mismo sistema de financiación autonómico: las provincias forales de Navarra, Álava, Vizcaya y Guipúzcoa tienen sus propios Convenios y Conciertos económicos con los que gestionan sus propios impuestos y una hacienda propia.

Pero ya no queda más cera que pueda arder: no se pueden realizar más transferencias de competencias de gasto a las autonomías sin poner en riesgo la mera existencia del Estado integral, de España. Urge una reforma constitucional, un reordenamiento de lo que hay, pero ¿cuál?

Muchos podríamos mirar el modelo francés, jacobino, como un modelo deseable. Pero la realidad histórica es que nunca funcionó en nuestro territorio, que tuvo que enfrentar guerras de secesión colonial y varias guerras civiles en los dos últimos siglos. Y aunque ese fuera el deseo de una mayoría de españoles, no hay forma de implementar un modelo centralista sin generar una reacción y división social equivalente por la autonomía o la secesión. Personalmente, no lo creo viable.

Se pueden federar los Estados de Europa, pero no se pueden federar autonomías asimétricas en un Estado con integridad territorial

Otros están proponiendo crear una estructura federal. Pero, por definición, un sistema federal es la unión de territorios que están separados. Se pueden federar los Estados de Europa, pero no se pueden federar autonomías asimétricas en un Estado con integridad territorial.

Se llame o no federación, sí cabría realizar algunas reformas como eliminar la representación provincial del Senado y promover la creación de un Senado compuesto de representantes autonómicos; habría que igualar por arriba a todas las autonomías en sus competencias y reconocer que todas las autonomías, después de casi cuarenta años ya son todas igualmente históricas, igualmente diferenciadas, igualmente responsables y adultas para tomarse aquel café para todos, sin descafeinar. Pero sin duda, lo más importante sería igualar la capacidad de gasto público con la capacidad de ingresos fiscales. Quizás se pueda sustituir el principio de solidaridad interregional por el de libre competencia fiscal interregional que permita que el interior rural, pobre y despoblado pudiera hacer dumping fiscal a Madrid y a la costa. ¿Por qué no un pequeño Silicon Valley en Soria, Teruel o Cáceres?

Demos a todas las autonomías lo que está pidiendo la Cataluña nacionalista y ya tiene País Vasco y Navarra: libertad fiscal para competir con otros territorios junto con los riesgos aparejados de quebrar la administración pública autonómica por gasto excesivo. Y dejemos consecuentemente votar a los ciudadanos, a los capitales y a las empresas con los pies y el bolsillo. Puede ser la oportunidad de lograr atraer inversiones a aquellos lugares con más bajos impuestos y mayor seguridad jurídica. Las empresas y capitales que se han fugado de Cataluña lo han tenido claro. Volverán en cuanto las condiciones sean comparativamente mejores.

Lo sucedido en Cataluña desde el año pasado nos debería marcar el camino: no solo por la fuga de capitales, personas y empresas, sino también por la organización del movimiento por Tabarnia. Aunque sea una parodia política, por el momento, Tabarnia nos marca la necesidad que existe en toda España de una segunda descentralización comarcal o municipal.

Basta ya de la tiranía del centralismo autonómico en cada comunidad: ¿por qué la educación o la sanidad debe gestionarla una consejería autonómica? ¿Por qué no devolver al municipio o al ciudadano la libertad de financiar estos servicios públicos mediante cheques o vouchers escolares o sanitarios? ¿Por qué no dejar a los centros y a los padres que tienen a sus hijos escolarizados en ellos que puedan elegir democráticamente y autónomamente la lengua vehicular y el currículo de enseñanza? ¿Por qué asumir un gasto elefantiásico en unos sistemas públicos de salud que pueden privatizarse y hacerse más eficientes en su gestión? ¿Por qué no garantizar la universalidad del acceso a este sistema privado con cheques dados a los ciudadanos que no puedan pagarse un seguro privado? Las mareas y confluencias podemitas que han ganado ayuntamientos están marcando esta tendencia municipalista con una agenda ideológica de izquierdas muy concreta. ¿Para cuándo la organización de candidaturas municipalistas independientes que puedan poner en la mesa preocupaciones de una mayoría de ciudadanos que creen en otro tipo de soluciones políticas diferentes a las de la izquierda?

22 COMENTARIOS

  1. Bonita foto de portada que escenifica la riqueza y esplendor masónico. ¿Como se van a querer apear del burro? hacen lo que sea por mantenerse, alternancia ja,ja…

    • En mi opinión en este artículo tras un análisis acertadísimo de la situación, que anima al lector a entregarse al pensamiento del autor, se proponen unas soluciones que aumentarían el problema. Por ejemplo:

      a) Pensar que ofreciendo a los separatistas catalanes un régimen fiscal parecido al del País Vasco o al de Navarra se solucionaría el problema. A los separatistas no les interesa eso, ni nunca les interesó, solo quieren la independencia, no se contentarán con menos y si alguno de ellos lo pensara no se atreverá a decirlo porque pasaría a la lista de los traidores. Yo vivo en Barcelona.

      b) Pensar que pasando la educación de la Consejería a los ayuntamientos los padres podrían elegir democráticamente y autónomamente la lengua vehicular y el currículo de la enseñanza. Si se hiciera eso, ni los alumnos del famoso colegio de Castelldefels tendrían un 25% de clases en español. Si lo tienen es porque un juez así lo determinó en bases a una ley española. Y en cuanto al currículo pasarían de estudiar el entorno de su Comunidad a estudiar el entorno de su pueblo, que todavía es una peor preparación para la vida de adulto.

      c) Privatizar toda la sanidad para hacer más eficiente la gestión dejaría a los más desfavorecidos, a los que tienen una enfermedad crónica costosa y a los que son mayores de 65 años sin acceso a las mutuas médicas. No hay ninguna entidad que admita un cliente nuevo con esas características. Solo una sanidad pública, con su red de centros públicos o concertados puede responsabilizarse de un buen servicio para todos.

      La solución al modelo territorial español pasa justo por lo contrario, por mantener su unidad, porque cuanto mayor es un país, más posibilidades tienen de emprender grandes proyectos, como apostar por potenciar sectores de futuro, por políticas que disminuyan las diferencias entre las regiones, por defender los derechos de sus ciudadanos a nivel internacional. A un ciudadano no le interesa ser de un país pequeño. Por ejemplo un kosovar, un montenegrino o un macedonio puede hoy conseguir mucho menos de la UE, que cuando antes era un ciudadano yugoslavo.

      El modelo de las Autonomías se ha de reestructurar estableciendo un control por parte de los ministerios de lo que se enseña en las escuelas de todas las autonomías, y no dando títulos a los que no llegan a los mínimos establecidos, controlando que los servicios sanitarios, sean públicos o privados, se ajustan a los estándares establecidos, retirando los convenios a los que no lo cumplen, subordinando todos los cuerpos de seguridad a la policía nacional y la guardia civil, prohibiendo los mensajes en los medios de comunicación que atentan a la unidad de España y prohibiendo la existencia de partidos políticos que promuevan la separación de una parte de la nación. En resumen recuperando más competencias y no haciendo dejación de ellas, cumpliendo así el Gobierno su primera obligación, que es la de evitar que se cometan fraudes a los ciudadanos.

  2. Creo que estúvo todo premeditado. Las listas cerradas con el tiempo devienen en candidaturas únicas por el enorme poder acumulado por los primeros que acceden al poder y su tejido de redes clientelares. El resultado es una minoría privilegiada de alto estanding y los demás a mirar. Se cierra el ciclo y explica la numerosa sucesión de pronunciamientos que hemos tenido en la historia. Estos van mas despacio que los anteriores y el empobrecimiento es mas paulatino, han acelerado algo mas con los últimos cambio en los impuestos sucesorios, cláramente siguen una agenda.

  3. De acuerdo en que la acepción nacionalidad, tal y como se usa en la Constitución es doble y ambigua:
    “la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles” y el reconocimiento de “nacionalidades”. Como bien dice, Manuel, es imperdonable la redacción de ese artículo 2. Si los propios artículos de la Constitución se contradicen y entran en conflicto; ¿cómo no van a entrar en conflicto las distintas regiones o comunidades autónomas con aquellas a las que se privilegia y se diferencia del resto?; ¿cómo no van a venirse arriba y a abusar de la bondad del resto, aquellas comunidades con derechos forales e históricos, que tienen ínfulas de ser nación y consecuentemente con unas competencias y un trato fiscal distinto?

    No sé si las soluciones que propone arreglarían el desaguisado o lo estropearían un poco más, pero discrepo en algunas de las cuestiones que plantea:
    ¿”Tabarnia nos marca la necesidad que existe en toda España de una segunda descentralización comarcal o municipal”? Nos quejamos de la ineficacia y del fracaso del sistema autonómico, que es lo más parecido a un sistema federal asimétrico y ¿solo se le ocurre fraccionar los diecisiete trozos de tarta para multiplicar el gasto, los funcionarios y los problemas?
    por otra parte pregunta: “¿Por qué asumir un gasto elefantiásico en unos sistemas públicos de salud que pueden privatizarse y hacerse más eficientes en su gestión?”. Y yo le pregunto ¿Está seguro de ello?, ¿Cree que privatizar servicios básicos como el agua o la electricidad ha hecho más eficiente su gestión, ha fomentado la libre competencia y ha repercutido favorablemente en el bolsillo del consumidor? ¿Creer que privatizar o malvender distintas empresas públicas a los amigotes de turno por cuatro chavos ha conseguido una gestión más eficiente de esos recursos que eran públicos?

    “Demos a todas las autonomías lo que está pidiendo la Cataluña nacionalista y ya tiene País Vasco y Navarra: libertad fiscal para competir con otros territorios junto con los riesgos aparejados de quebrar la administración pública autonómica por gasto excesivo”
    ¿Competir con otros territorios? ¿Está de guasa, Manuel?¿Cómo podría estimularse y fomentar la compencia entre territorios desde un punto de partida tan asimétrico y desigual?
    No sé, igual estoy todavía un poco empanada de las vacaciones y no he comprendido bien su plan de acción, pero sus observaciones sobre el español y el castellano me han dejado bastante descolocada:

    “En Andalucía y Canarias no se habla castellano, sino andaluz o canario, dialectos del español como puedan serlo el argentino o el mexicano. Es falso que el castellano sea la única norma lingüística del español en España”
    En fin, entiendo que los pueblos de habla hispana fuera de nuestras fronteras se sientan más cómodos e identificados con el “español” que no con el “castellano”, aunque ambos términos o significantes sean sinónimos y se refieran a la misma lengua. En España, nuestro país, se reconocen cuatro lenguas:
    Catalán, vasco, gallego y castellano. Por supuesto que la lengua materna, oficial y de cultura en Andalucía y en Canarias es el castellano, aunque el fenómeno del habla se identifique con los dialectos andaluz y canario.
    El castellano no es ningún “dialecto del español”, es la lengua de origen histórico con uno de los mayores niveles de expansión en el mundo y a diferencia de las otras tres lenguas que se hablan en nuestro territorio, junto con su riqueza y variedades dialectales, es una de las lengua de mayor importancia cultural. Llamarle castellano o español es indiferente. Como le digo, en otro países de habla hispana es normal que prefieran referirse a ella como español, pero en nuestro país, además de ser correcto llamarle castellano, cumple una función de diferenciación con respecto a las otras tres lenguas oficiales reconocidas en España, porque el catalán, el vasco y el gallego también son lenguas españolas, es decir, lenguas oficiales y reconocidas en España.

    Saudos disidentes,

  4. La mejor reforma de la Constitución es derogar el Título VIII y dejarse de circunloquios.
    Como poco “recentralizar” la educación, la sanidad y la seguridad.
    También sería interesante repasar el texto que, salvo faltas de ortografía, carece en muchos casos de un “discurso” lógico en sus definiciones más básicas: lenguas, diseño territorial prelogse, etc. Tanto entreguismo, chocolate para todos y champán para la orquesta produjo un opusculo de diseño francamente mejorable ( en otro momento puedo extenderme:) )
    Amén de estos, en mi opinión, defectos, el referéndum fue un auténtico trágala. O la Constitución o el caos, que a la larga se han mostrado algo similares.
    Un saludo cordial.

    • Totalmente de acuerdo. Yo incluso invito a ir un paso más allá.
      Devolvamos a la sociedad lo que le pertenece que fue hurtado por la política hace años (sanidad, educación, pensiones). Volvamos a redactar una constitución no con el ánimo de agradar a los que nunca se puede agradar (separatistas) y demonos un marco de convivencia estable y sólido.

      Y en caso de querer apostar por la descentralización hagámoslo en serio, que cada autonomía recaude y cada autonomía gaste pero sin la red del Estado central. Y los ayuntamientos por ejemplo, el alcalde y los concejales no cobran hasta que se liquide el déficit.

  5. La confusión entre Estado y Nación viene del XVIII mientras los “progre-liberales” construían el Estado militarista que hoy “disfrutamos”. El proceso de lavado cerebral sustituye el antiguo sentido de etnia, lugar de nacimiento por un contenido político (militarista) de Estado centralista. El colmo de la barbarie civil se alcanza con la igualdad por las armas entre Estado y Nación.
    Sucesos como el exterminio de la Vendée, en Francia, o las diversas guerras civiles en España muestran el proceso de asentamiento del Estado militarista “progre-liberal”.

    En España hay diferentes naciones-etnia*. No solo idioma, hay diferencias culturales e históricas marcadas entre regiones. Galicia, País Vasco y Cataluña son claramente diferentes al resto.
    Si bien, los límites de las comunidades son artificiosos y claramente hoy se establece una nación política que concuerda con el Estado español.
    Por salud mental cabría separar Nación y Estado, después, la cosa fluirá mejor en la organización política de las realidades de los diferentes territorios y nacionalidades de España.

    Por otra parte probablemente en 2 o 3 generaciones Gallego, Euskera, Catalán queden como saberes técnicos, es decir –culturas muertas–. Algo similar le puede pasar al español, con la educación bilingüe en lengua imperial, la cual crea analfabetos culturales (cultura hecho holístico) en dos idiomas.

    *:https://www.biorxiv.org/content/biorxiv/early/2018/03/12/250191.full.pdf

    • Cómoooor??? ¿qué es eso de que en España hay varias naciones-etnias? ¿qué narices quiere decir eso?

      • Nación antes de la usurpación progre-liberal significaba mas o menos “Pueblo”.
        La constitución es la acepción que utiliza con nacionalidades, es decir, varios Pueblos.
        Varios “éthnos”, un conjunto de personas con similitud física y cultural (lingüística, usos y costumbres), algunos con entidad jurídica propia ante La Corona por no ser zona de Reconquista sino origen.

        Al igual que Llivia no es Francia. Ciertas regiones de España son algo distinto, para ejemplo el régimen foral y las nacionalidades históricas.

        Madrid pasó de 3000 habitantes a 3,1 millones, por la capitalidad, es decir el poder.
        ¿Por qué están todos los ministerios y todo tipo de chiringuitos en Madrid y no en Extremadura o Ceuta?
        Si todos son iguales ante los ojos de Dios, …, parece que la ley (del Estado Liberal) también tiene preferencias territoriales.

        • Creo que anda usted muy descaminado y con ideas totalmente equivocadas. “Nacionalidad” es un concepto muy moderno, desde luego surgido bajo el amparo de eso que usted denomina estado o usurpación progre liberal. Fue un invento muy útil para cargarse el Imperio Austro Húngaro, una de las obsesiones de la República Francesa, y de Francia en general. En España se introdujo en la constitución no porque el constituyente, el pueblo español, tuviese esa concepción que usted dice, sino por presiones del nacionalismo catalán. Nacionalidad histórica es otro invento muy moderno, en este caso patrio. No es un concepto constitucional, no se recoge en la constitución y hace referencia a aquellas regiones que podían acceder por la vía rápida a la autonomía. ¿Quienes eran estas regiones? ¿Aquéllas con una singularidad histórica? ¿las que tenían un ethos particular diferenciado? Noooor, aquellas regiones que votaron un estatuto de autonomía en la II República, “usurpación progre-liberal” donde las haya.
          Un saludo
          PD: la concentración de ministerios en una única localidad es una cuestión de eficacia y eficiencia de la que ya se percató el gran funcionario Felipe II. De todos modos no se preocupe, hoy cualquier ciudadano a través de esa cosa que se llama internet puede realizar muchos trámites administrativos desde su casa mientras se toma un café en su casita.

          • “En España se introdujo en la constitución no porque el constituyente, el pueblo español”
            Otro mito progre-liberal, el pueblo no pintó absolutamente nada en la elaboración de la constitución del 78. No hubo cortes constituyentes (eran ordinarias: franquistas), se redactó en secreto (revelado por Cuadernos para el Dialogo), los partidos republicanos estaban ilegalizados,…, etc.

            El “constituyente” eran unos tipos en un comedor y aparato estatal (franquista).
            “Artículo 143 1. En el ejercicio del derecho a la autonomía reconocido en el artículo 2 de la Constitución, las provincias limítrofes con características históricas, culturales y económicas comunes, los territorios insulares y las provincias con entidad regional histórica podrán acceder a su autogobierno y constituirse en Comunidades Autónomas con arreglo a lo previsto en este Título y en los respectivos Estatutos.”

            Dice lo que querían decir estos, no los progre-liberales franceses.
            Le recuerdo que los progre-liberales franceses y su estatolatría invadieron España, con su engendro: Napoleón. Su neo-concepto de Nación no era muy popular en la Vendée (las quintas), exterminaron a su propia gente, la cual por supuesto había nacido allí (de-viene en naci-ón).

            “El café para todos” del texto “constitucional” actual, es posterior a la “Constitución de Gades” y ahí lo pone bien claro, pero debido al “café para todos” la cosa terminó en lo que es hoy. Lo dice de forma disimulada,…

            Según su comentario cualquiera diría que el régimen foral es un invento. Que se hablen diferentes idiomas distintos, da una pista de como fueron las cosas en el pasado; y en el presente. Eso es la realidad y lo demás fantasías.

            https://es.wikipedia.org/wiki/Nacionalidad_hist%C3%B3rica

            PD: La libertad no entiende de “eficacia y eficiencia” y menos de funcionarios. La monarquía errante anterior no era “eficaz y eficiente” para imponer su legislación sobre el pueblo, las “fronteras” bailaban, los reinos cambiaban de nombre, pero constituye el germen histórico de España.

        • Le doy la razón en el pasteleo en la elaboración de la constitución…pero entonces ¿no aprecia la contradicción de su argumento? Claro que el régimen foral exitió, no exactamente como les gustaría a algunos pero existió. Desde luego no tiene absolutamente nada que ver con las “nacionalidades” modernas, término difuso y confuso recogido en nuestro texto constitucional para satisfacer a una fuerza nacionalista concreta, producto típico de la modernidad progre-liberal como usted la llama. En fin su argumentación es profundamente contradictoria, lo siento.

    • Puede usted explicarme en que se diferencia un catalán o un vasco de un extremeño aparte de que el extremeño no consentiría que un asesino se tomara un vino a su lado y lo correría a gorrazos hasta la salida del pueblo y que las cruces de los meapilas y llorones nazionalistas las habrían utilizado para atizarles un buen mandoble. ¿Qué coños caracteriza a un catalán o un vasco sino es en su cobardia y su queja constante? Yo se lo perdono, no se puede ser tan perfecto como un andaluz, castellano o canario. ¿Ve que estupidez es eso de las diferencias cuando todos nos conocemos de sobra precisamente por haber convivido juntos, revueltos y amorosamente unidos muchos cientos de años? Las diferencias que usted achaca a estos aprovechados políticos son exactamente las mismas que puede observar en cualquier pueblo de España y el pueblo de al lado. Usted utilice ese mismo discurso para enfrentar a Villarriba y Villabajo y al final tendrá una matanza estilo Puerto Hurraco.

  6. La verdad es que me he perdido en este artículo, como apuntan otros foreros me parece un mar de contradicciones y sin sentidos.

    Tenemos 17 problemas y parece ser que necesitamos que se conviertan en más de 8000.
    Más descentralización, cuando lo que hace falta es unificación.
    Me parece una osadía total eso de plantear competencias municipales en materia educativa para elegir la lengua vehicular y el currículo de enseñanza. Lo que nos faltaba, cada tribu con su lengua y sus enseñanzas, una nueva torre de Babel para acabar con la poca cordura que tenemos en España

    • Devolvamos a los ciudadanos lo que le pertenece, que fue robado por la política hace años. La sanidad, la educación y las pensiones. Mejor que nosotros no lo gestiona el burócrata de turno. Acabemos con las autonomías y se quiere una descentralización que sea de verdad, que cada uno recaude y gaste sin la red del estado central. Al fin y al cabo si se les quitan las competencias en sanidad y educación… para que estas vuelvan a sus dueños que son los ciudadanos…

  7. La palabra “nacionalidad” nos permite hacernos una idea de la degeneración intelectual que han sufrido los académicos españoles, los políticos de la transacción ya la traían de fábrica. Si no recuerdo mal tuvieron que rectificar hace unos años la acepción al gusto político para terminar con una acepción solo válida, según ellos, en España. Estos académicos son así, capaces de pervertir el plural de nación en “nacionalidades”, son bestias estos capullos, pero es lo que tenemos.
    Con respecto a la soluciones hay que ser muy cautelosos, intentar arreglar lo que es por sí mismo es un disparate. España, tras cuarenta años de caciquismo territorial corrupto sigue intacta en su unidad, lo pudimos comprobar hace ahora casi un año, cuando sin saber cómo, las banderas de España ondearon en los balcones y calles de la Patria a pesar de cuarenta años de lavado de cerebro político-mediático.

    Pretender organizar lo que ya es en sí mismo es un grave error, mayor aún si lo que se pretende es solucionar un problema basándonos en la artificialidad del problema creado.
    España está inventada hace cientos y cientos de años, como estado moderno hace quinientos, como unidad histórica más de dos mil, no seamos ingenuos. La artificialidad mediática producto de caciques y estraperlistas de todo pelaje y nacionalidad poco o nada tienen que hacer frente a la verdadera realidad histórica de España. España se sabe defender por sí misma y de manera natural y espontánea, como lo ha hecho siempre. Estamos en un momento histórico que nada tiene que ver con aquellos que lo han provocado, si estos siguen empeñados en repartirse la nación habrá conflicto, es inevitable, pero es mucho más probable como se está viendo que triunfe España, y desde su unidad logremos darle un fuerte impulso que sitúe a la nación española en el lugar que se merecen la mayoría de los españoles. Perder el tiempo en estos momentos con componendas territoriales puede hacernos perder una oportunidad económica y cultural que tenemos en estos momentos al alcance de la mano. Solo necesitamos los buenos políticos que en este preciso instante no tenemos, pero que es probable comiencen a surgir por demandarlos la sociedad con urgencia.

    • Muy bueno lo de los “politicos de la transacción”. Con su permiso lo utilizaré cuando se tercie.
      Un cordial saludo.

  8. Menudo cacao maravillao ha escrito. Debe estar de vacaciones.
    Lo que tenemos que hacer es que el Estado recupe la Educación, la Sanidad , el Orden Público y un IRPF igual para todo el territorio español. Si hay que potenciar zonas, se potencian pero sin “mamandurrias”.
    Como sigamos haciendo diferencias: ADIOS ESPAÑA, BIENVENIDA BALCANIA.
    Saludos disidentes.

  9. Me parece que hay una evidente contradicción en el planteamiento del artículo. Si el problema es el modelo territorial del Estado establecido en la Constitución del 78, las Autonomías, la solución no puede ser más Estado Autonómico, sería echar más leña al fuego.

  10. “Tabarnia nos marca la necesidad que existe en toda España de una segunda descentralización comarcal o municipal.”

    Lo que necesitamos es justo lo contrario. La “ingenuidad” liberal sobre estos temas es un peligro.

    • Lo realmente liberal, que no se atreven a decir, es que cómo resultas de una profunda centralización.

      1/ se podría prescindir de 1.000.000 de funcionarios o asimilables a funcionarios que irían a la put* calle. Con el consiguiete ahorro.

      2/ se conseguiráin economías de escala en sanidad, educación.. que ahora ni existen y ni se las espera

      La estructura del estado debería de ser:

      – Estado Central

      -Diputación provicncial. Profesionalizada y sólo operativa en zonas de densidad de población meor que

      -Las diferentes zonas de densidad de poblacíón mayor que X que tratarían de tu a tu con el estado, cada una por separado, fuera de los límites de la diputación

      – El municipio, con funcionamiento muy diferebte en zonas de alta y baja densidad de población.

      – Las zonas, municipios, con densidad de población en el entorno de X decidirían por referendum, a ratifiacrse cada 10 años (por ejemplo) si querían depender/pertenecer al área de alta densidad mas cercana o de la Diputación.

      Con todos los ahorros se podrían bajar los impuestos de manera significativa, y con ese excedente los individios tendrían libertad para disponer de ellos asociandose de manera privada para apender la elngua regional, el baile, o lo que fuera menester pagado por ellos mismos, o dedicarlo a aprender a bailar salsa o a hecer vida social rodeados de bellas señoritas/caballeros de pago.. up to them.

      El “gobierno central” debería de estar necesariamente descentarlizado, estamos en el SXXI no en el XIX, y sería hasta conveniente que no hubiera ni lo mas parecido a un minsiyerio, sede, etc en los sitios donde el centralismo ha tenido especial significación. Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Bilbao, Zaragoza…

      Otra cosa es que hubiera delegaciones.. pero todo lo que conlleve un efecto “sede” cuanto mas disperso por el Estado mejor. Insisto en que en el XXI es perfectamente posible.

      Un cordial saludo

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