Hace no mucho coincidí en el trabajo con una compañera que era el arquetipo de la posmodernidad. Detrás de su anticapitalismo travestido de amor a la humanidad, asomaban los cuatro preceptos de ese mundo feliz que nunca es, sino que, como una versión laica de la parusía, siempre está por llegar. A saber: ecologismo, feminismo, globalismo y cientificismo.

Así, para ella, la nación no era una institución compartida, con sus leyes y fronteras, sino su círculo de familiares y amigos; la civilización occidental, un patriarcado que debía combatir; la ciencia, una herramienta al servicio de sus convicciones; y el ecologismo, su nueva y suprema moral.

Para acudir al trabajo no usaba el automóvil, sino una bicicleta. Pero no una bicicleta cualquiera, por supuesto, sino un modelo vintage de origen japonés, cuyo precio superaba con mucho el del coche de tercera o cuarta mano del trabajador sin posibles que, desgraciadamente, hoy abunda.

Para acudir al trabajo no usaba el automóvil, sino una bicicleta. Pero no una bicicleta cualquiera, por supuesto, sino un modelo vintage de origen japonés

Como la región de Madrid es orográficamente muy antipática, la susodicha había establecido su residencia en la almendra de la ciudad, en una zona confortable y de fácil acceso, cuya ruta hasta el trabajo estaba libre de repechos. Así, sin transpirar una gota de sudor, iba y venía todos los días del trabajo pedaleando, excepto cuando el frío o la lluvia hacían acto de presencia. Porque una cosa es salvar la humanidad y otra sufrir.

Pero su ecologismo tenía todavía un pequeño inconveniente. En el edificio donde trabajaba no estaba previsto el uso de la bicicleta como medio de transporte. No había un lugar específico para aparcarlas. Y no por dejadez sino por sentido común. El complejo de oficinas no se encontraba en un lugar demasiado céntrico y tampoco de fácil acceso, por lo que la bicicleta no era una opción… excepto para quien pudiera montárselo tan bien como ella.

Este inconveniente no la desanimó, al contrario, la reafirmó en su fe. Removió cielo y tierra para que la gerencia del complejo de oficinas tuviera a bien rascarse el bolsillo y habilitar un aparcamiento de bicicletas. Ni qué decir tiene que si esta lucha la hubiera emprendido un vulgar trabajador habría fracasado, amén de que no se le habría pasado siquiera por la cabeza porque ir a trabajar en bicicleta era un lujo que no se podía permitir.

Pero ella no era un vulgar trabajador, formaba parte del staff directivo de la empresa. Así que ni corta ni perezosa utilizó a la propia empresa para que, en su nombre, exigiera la nueva dotación. La gerencia finalmente dio su brazo a torcer. Y al poco el aparcamiento de bicicletas era una realidad.

Sin embargo, la estructura metálica que se colocó justo al lado de la entrada principal del edificio nunca se convirtió en un verdadero aparcamiento de bicicletas. Salvo en contadas ocasiones, no había allí estacionada otra bicicleta que la bicicleta vintage de mi ex compañera de trabajo.

Esta peripecia podría parecer un sinsentido, fruto de la obstinación personal, pero nada más lejos de la realidad: estaba plena de significado. Anticipaba el advenimiento de una nueva religión, cuyos beneficiarios no serían los trabajadores, con sus deplorables vehículos diésel, sino burgueses acomodados como la protagonista de esta historia.

¿Pacificar el tráfico?

Años después, la profecía se ha cumplido. La “pacificación del tráfico” avanza a un ritmo vertiginoso. Y lo hace, según refleja la prensa con entusiasmo, a escala global. Alemania, Francia, Gran Bretaña, Suecia, España… todos los países promueven la pacificación del tráfico en las ciudades, lo que quiera que realmente signifique más allá de complicarle la vida al ciudadano común. Un fenómeno global del que, sin embargo, quedan excluidas las economías emergentes y, también, las que aspiran a serlo; lo que significa que en más de tres cuartas partes del mundo no saben lo que es.

Cuando el automóvil eléctrico se haya generalizado, cambiarán los argumentos y la persecución continuará

Son los países desarrollados, los más a merced de la Administración, los que han emprendido la ardua tarea de prohibir el automóvil particular en las ciudades. El pretexto es la contaminación que emiten los motores de combustión interna. Pero la persecución no terminará con la eliminación de este tipo de mecánicas, ni mucho menos. Cuando el automóvil eléctrico se haya generalizado, cambiarán los argumentos y la persecución continuará.

La transición al coche eléctrico es un hito más de un largo proceso. Y será explotado convenientemente por la Administración y el ecosistema de intereses que florece a su alrededor. Habrá subidas de impuestos en los carburantes, subvenciones discrecionales, nuevos contratos urbanos, nuevas estructuras administrativas y campañas de concienciación. Es la industria de la planificación, que ha desprovisto al capitalismo de su autonomía, convirtiéndolo en un apéndice que suple las demandas generadas por un puñado de políticos, expertos, activistas y lobbies.

Hacia un nuevo aldeanismo

Los planificadores parecen olvidar que las poblaciones urbanas hace tiempo que no crecen verticalmente sino de manera horizontal. Las ciudades, los municipios, los pueblos y las urbanizaciones del extrarradio constituyen una vasta red de nodos interdependientes.

Al penalizar el automóvil, esta red se colapsa. Las poblaciones se cierran sobre sí mismas, se transforman en polis autocráticas, aldeas irreductibles donde los residentes, azuzados por los políticos, hacen prevalecer sus derechos frente a la libre circulación, dando lugar a un nuevo e insólito aldeanismo.

Al penalizar el automóvil, las poblaciones se cierran sobre sí mismas, se transforman en polis autocráticas enemigas de la libre circulación

A parte de mi ex compañera de trabajo y de su círculo de ecologistas privilegiados, es evidente que nadie en su sano juicio va a trabajar pedaleando, por ejemplo, desde el extrarradio de Madrid al cinturón interior de la ciudad. Menos aún si tiene que dejar a sus hijos en la escuela o hacer diferentes desplazamientos en el mismo día. El único medio de transporte viable para eso es el automóvil. Esta es la realidad para millones de personas.

Tampoco es la panacea un transporte público que, debido a una extensa estructura en red de poblaciones, no puede suplir eficientemente la demanda, y no sólo por la multiplicidad de núcleos urbanos a conectar, sino también por la frecuencia que sería necesaria para que las personas lo consideraran una alternativa aceptable.

El populismo administrativo

En realidad, las propias administraciones se comportan de manera populista, en tanto que pretenden hacernos creer que las soluciones a problemas complejos, pueden ser sencillas. Y, además, que vendrán de la mano de un puñado de políticos, tecnócratas y expertos con un cociente intelectual limitado.

Al final, ni soluciones ni nada: ordenanzas a gogó. Zonas de aparcamiento limitado a precios abusivos, límites de velocidad que rozan el absurdo, sanciones disparatadas, impuestos a discreción, prohibición de acceso según antigüedad del vehículo, persecución de los conductores… En definitiva, el abuso descarnado.

Todo es ahora producto de una planificación, a veces interesada, a veces ideologizada; casi siempre desastrosa

Y es que las administraciones se han arrogado mucho más que el derecho a legislar como les plazca: se han apropiado de la moral pública. Así, aunque el aire de las ciudades sea hoy más limpio que hace 100 años, basta asociar automóvil y contaminación para tachar al conductor de asesino en potencia y someterle a escarnio público.

Lo que sea del automóvil particular, como con muchas otras cosas, ya no depende de esa sociedad abierta hoy desaparecida, donde el ingenio individual nos sorprendía con soluciones imprevistas a problemas imprevistos. La innovación ha dejado de ser un proceso espontáneo en el que el método de prueba y el error servía para afinar el progreso. Todo es ahora producto de una planificación, a veces interesada, a veces ideologizada, casi siempre desastrosa.

Es lo que tiene la transformación de la sociedad capitalista y competitiva en otra tecnocrática, que la libertad individual desaparece y también, el automóvil.

Foto: Andrew Gook


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36 COMENTARIOS

  1. Enhorabuena por el artículo, disidente. Conocí a la primera consultora que deslizó en un informe los términos de “ciudad pacificada” y tengo que ampliar que cuando le comentamos el asunto como una memez, dio un argumento de peso. Es que le “gustaba a la concejala”. Y la consultora no era ni experta en trafico, ni ingeniero capaz de saber que motor contamina, y porqué. Era y supongo que es aún, economista. Pero el asunto se quedó. Y ahora en esa ciudad se ocultan los accidentes de atropellos de bicicletas. Esto es una “religión” y no hay mas, como me escribió un tertuliano con el que me tocó compartir mesa hace unos meses y con el que discutí sobre alguna diapositiva de las que presentaba. Discusión que seguí por escrito alrededor de una diapositiva (creo que la 21) del informe Deloitte, pagado por la ONU, de descarbonización del modelo energético en el que se publica inicialmente unos datos falsos, que arrastran cálculos en cascada para demostrar que se puede circular en un vehículo eléctrico 100 km por un EUR. Ante la demostración del alcance de la mentira, la frase “es una religión” fue lo que recibí por contestación. O sea que es como si alguien quisiera implantar un Nuevo Imperio, a semejanza del español, (único de la historia moderna según H. Kissinger) con su sistema de gobierno, una religión, un clero y su ejercito. El sistema será la República, el Clero es la masonería como dice Alain Soral, la Religión es ese conglomerado de: medioambiente, feminismo, LBTGi, una religión neutra, etc, y el Ejército será cualquiera tropa a la que mueva la ONU, con algún papelito. Veamos a donde llegamos, porque poco futuro tiene un imperio sin una religion trascendente.

  2. Lo que está claro es que para los currelas 700euristas las bicicletas tienen más ventajas que inconvenientes, por un lado se ahorran entre 200 y 300 mensuales en combustible y por otro impuestos y reparaciones que lastran la economía familiar. Además de esto ganan en salud y contribuyen a humanizar las ciudades y el disfrute de un aire más puro y limpio. Los coches tienen que limitarse a los altos funcionarios, políticos y grandes empresarios que por su categoría no quieran ir pedaleando al curro. Y por supuesto lo mismo para las motos, todo ruido, contaminación y deshumanización de las ciudades, provocando con sus escapes atronadores el sobresalto de los vecinos excusivos de la zona centro.

  3. “…Anticipaba el advenimiento de una nueva religión, cuyos beneficiarios no serían los trabajadores, con sus deplorables vehículos diésel, sino burgueses acomodados como la protagonista de esta historia”

    Lo cierto es que, de un tiempo a esta parte, las bicis y los ciclistas se han puesto de moda. Y no solo en la época estival. Así que aprovechan el tirón para toda suerte de despropósitos, especialmente en la carretera, cuando salen en grupo o rebasan la línea del arcén, poniendo en peligro su propia vida y por ende, la del resto de los conductores que, cuando vislumbran a un cliclista, además de verse forzados a reducir brúscamente la marcha, ya se ponen nerviosos y tratan de perderlos de vista lo antes posible. El foco mediático también se ha puesto en los fatales atropellos que suelen producirse, para escarnio de los conductores. Seguro que la próxima reivindicación en el uso de la bici sea la de poder circular por las autopistas, pero sin pagar el peaje, claro, porque ellos caben en cualquier sitio y no contaminan.

    Y en las ciudades, pues que le voy a contar que usted y los amigos de foro ya no cuenten. En las grandes urbes aparcar es una odisea y de no ser estrictamente necesario, lo mejor para combatir el estrés y no perjudicar el bolsillo es moverse por la ciudad en transporte público y olvidarse del coche. Porque, ¿se imagina que las personas que utilizan el transporte público pusieran también su vehículo en la calzada? Si es que no caben tantos coches juntos. Los atascos y los colapsos son inevitables y si encima en los ordenamientos de planificación urbanística eliminan cada vez más plazas de aparcamiento, sin dar una alternativa, que ese es el problema, pues a los conductores de utilitarios de diesel y también los de gasolina no les queda más remedio que jod..se y pagar, si quieren permitirse el lujo de moverse en coche por la ciudad, cuando existe un maravilloso transporte público que conecta estratégicamente toda la ciudad y cuando andar un par de paradas de metro es de lo más saludable.

    Así que al final, a los únicos que no parece afectarles el tema es a los burgueses acomodados como la protagonista de su historia y todos aquellos privilegiados que viven en complejos residenciales a las afueras de la ciudad, alejados del mundanal ruido y que teniendo que coger el coche hasta para ir a comprar el pan, cuando se desplazan a la ciudad para ir al trabajo o para dejar a los niños en el cole suelen tener una plaza de parking privada o no tienen inconveniente en pagar por unas horas lo que cueste.

    Saludos,

  4. Veo que un fulano que parece trabaja para Renfe y Adif en EL INDEPENDIENTE tilda a nuestro anfitrión de tener una tara mental por escribir este artículo que deforma caricaturizándolo como cualquiera de las despreciables desinformaciones que evacua en ese digital paradigma del lacayismo.

    Un artículo sobre el populismo administrativo y le linchan a ud, Benegas. Así estamos….

  5. Yo lo llamé una vez “calvinistas de la bicicleta”.

    Qué es la Izquierda (progrería, porquería) sino calvinismo?

    Vale. Según los sabios de aquí y otros lugares todo empezó en los campus de las universidades USA en los años sesenta. And still…No me voy a levantar a mirarlo, pero lo doy por verdad, por el aprecio que me suponen los autores de esta casa.

    Pregunta: cómo algo que empezó en los sesenta puede tener en el 2018 tal persistencia e influencia?

    No lo comprendo.

    Ya sé que DISDENTIA, con un nivel inaudito, se dedica a diario a desentrañar tal ministerio/misterio.

    Pero a día de hoy nadie lo ha explicado.

    La pregunta, reitero, es simple:

    Por qué esa vigencia (urgencia!) de la Izquierda USA de lo sesenta después de tanto tiempo?

    Joder, que son unos plastas los calvinistas, hasta con las insoportables bicis.

    Mira que en su día me gustó Indurain. Ahora veo una bici y huyo.

    Además. La postura en la bici es antinatural, va en contra de la evolución, no como correr o caminar. Somos bípedos, no cíclopedos.

    Te rompes la chepa, tienes problemas de espalda y hasta por lo visto te salen almorranas, algo tan espantoso debe ser eso que no estoy seguro del nombre.

    Darwin (Dios) no inventó la bicicleta.

    Los ciclistas (los calvinistas) inventaron la bicicleta.

    Me escojono.

    • Muy bueno lo de los ‘calvinistas en bici’…debe ser por aquello de la predestinación y llegar sano y salvo a casa.

      Buenos días amigo Boswell.

  6. La nueva clase de gente progresista y antisupremacista es una de las clases más supremacista de la historia. Se suele considerar al caballero ingles victoriano como un supremacista, pero este permitía que los pobres vivieran en Londres, gracias a las “buenas personas” las ciudades están dejando de ser cosmopolitas ha ser bipolitas, solo aptas para ricos y “buenas personas”. Al resto se la hace la vida imposible hasta que se tienen que ir. La gente que queda es la que yo diría que tiene una vacaciones parciales durante todo el año, por esas casualidades que hace parecer que exista la justicia divina han encontrado una problema la gente que solo tiene vacaciones unos días al año. Ahora que habían dejado la ciudad como su jardín particular va y empiezan a venir visitas. Y los negocios se apuntan al turismo, ahora que estamos solos van y las buenas tiendas cierran y ponen una franquicia. ¡Muerte al turismo! La gente que se queja de la gentrificación es la que hace unos años no les dolió tirar a la gente del barrio de toda la vida.

    Debemos volver al desván de la historia y sacar los carteles de “White only” y “colored only” retocarlos un poco y volver a colocarlos. Y otra cosa que da mucho más miedo, comparar las pegatinas de los coches con las que ponían los nazis a loa prisioneros para clasificarlos rápidamente. Y hay que recordar que esas leyes tenían como finalidad proteger a los buenos ciudadanos, estaban respaldadas por los más afamados científicos en la materia y sancionadas por los jueces.

  7. Uno puede leer cantidades industriales de ensayos políticos e históricos muy bien escritos y meditados. Uno puede escuchar interminables charlas sobre asuntos políticos, muy bien redactadas y muy bien recitadas. Uno puede seguir campañas electorales, leer artículos de opinión, incluso puede ver innumerables telediarios. Si le queda tiempo, puede leer el BOE. Uno puede leer la “Principios de la Filosofía del Derecho” de Hegel, la crítica del parlamentarismo de Carl Schmitt, puede leer el “Mein Kampf” y “El Estado y la revolución” y “El dieciocho Brumario”, puede leer “El Federalista”, puede leer y releer “El Príncipe”, puede leer “Leviatán”…, incluso puede dejar de leer y ponerse a pensar por su cuenta, a riesgo de descubrir lo que mejor sería ignorar. Pero la psicosis no termina cuando se ponen bajo cuatro llaves los libros de Teoría del Estado y la Doctrina de la Constitución.

    Sabido es: donde acaba la psicosis, comienza el culto.

    Uno dejó de preguntarse por la esencia y la existencia del Estado, por la “quidditas” y la “hacceitas” del Estado, por su sentido y su función. Maduró en su saber. El hombre sabio no pregunta: se prosterna, se rinde y adora, levantando los brazos con el corazón lleno de amor y piedad, dirigidos al Dios Inmortal en la Tierra, a quien reconocerá en su Ser auténtico, que ningún conocimiento mundano y positivo puede escrutar, pues Él es el Desconocido que no puede ser conocido sino tan sólo reconocido en su Dignidad suprema e inmaculada.

    Los Reglamentos no alcanzan su plenitud, el Pleroma de su esencia; los Leyes no agotan su Verdad; las palabras del hombre no pueden entender ni expresar su sentido. La Idea es su cuerpo y éste se viste de Normas y las Normas son bellas en sí mismas, como vestidura de Atenea, pues a través de ellas brilla, refulge y escintila su Belleza, que los hombres malvados no pueden ver sin maravilla de sus ojos y ceguera condenatoria con que se les premia por su incredulidad impía.

    Dicen que no quedan dioses, que la religión muere, que los hombres no creen ya en nada, que los valores se han perdido, que nada es lo que parece, que el hombre está cansado, que no son tiempos para la lírica, que la humanidad envejece y somos los frutos tardíos del Tiempo Moderno…

    Sí, pero cada un paga sus impuestos, cada uno respeta las normas de tráfico, cada uno va a su trabajo, cada uno pide seguridad y protección contra los accidentes de carretera, el cáncer o el borracho de la esquina, cada uno quiere la tranquilidad y el orden, la limpieza y la privacidad, el ocio y el negocio…

    Pues ahí lo tenéis, si os desagrada su figura, lo lamento: yo, el Estado, inspector de alcantarillas y alumbrados, no puedo daros sino tan sólo lo que vosotros me entregásteis al desear la realización de vuestros deseos, pero no puedo daros lo que vosotros no queréis ni tal vez tengáis fuerzas para imaginar.

    • Total…no os afligíais porque al hombre posmoderno no le quede nada más que el andamio de su mortecina civilización, esto es apenas un Estado que cumple sus funciones mecánicas sin espíritu ni alma.

      …pero ese ESTADO podría ser algo más si el hombre alcanzase a imaginar un alma para el instrumento.

      Y estimado Enrique ¿qué podría hacer ese latente ESTADO en sus potencias ignoradas por nosotros y nuestra civilización…además de lo imposible, esto es jibarizarse y dejarnos en paz?

    • …¿y tú ENRIQUE, porqué crees que se fue el Imperio romano a esparragar?

      Hay quien cree que fue por su degradación moral, aunque por fechas resulta que el moralizante cristianismo ya se había impuesto, y por contra en su época de máximo auge no dejaban un culete tranquilo a la primera ocasión…¿es posible que a aquellos sujetos, ya todos favorecidos con la ciudadania romana, en la cumbre de sus derechos, les faltase imaginación para sacarle al ESTADO hasta la última…qué?

  8. Si leen con atención el artículo y los comentarios, encontraran que falta una palabra: libertad.

    En realidad,todo lo relativo al ‘avance social’ no es más que un envoltorio retórico con el que pretenden robarnos la libertad. Lo de los vehículos a diesel es de traca, pero detrás está una fuerza que pretende ‘obligar’, mover a la sociedad. No tengo muy claro si para reducir la contaminación o simplemente para reducir la libertad. Convirtiendonos en esclavos, se aseguran el control social, el poder, la riqueza y los honores que en el fondo es lo que persiguen….

  9. Resulta curioso ver a un defensor del Capitalis-mo, con un concepto tan peregrino de lo que el Capitalis-mo es.

    Pero desde luego las discusiones de 2 teólogos de la tecnología sobre un asunto tan inocente como un aparato de dos ruedas, en su teocracia secular, apuntalan el concepto del Estado Moderno Liberal y Terapéutico. La despolitización de la sociedad (Schmitt), en busca del culpable de alterar el orden del ser sobrenatural (la terapia), se tilda despectivamente de aldeanismo, opuesto a la sociedad abierta (el “zoo multicultural”).

    Ese Estado Terapéutico, tecno-estructura privada o pública (Galbraith), es una consecuencia prevista del Estado Liberal con iDemocracia Gestionada, lleva inevitablemente a las teologías de la plebe (populismo no despectivo a modo de culto tecnológico), sometidas a los sacerdotes del Estado Moderno Liberal y Terapéutico.

    Disfruten de la terapia,…, entre homilía y homilía.

  10. Sí, en todas partes, zonas grandes, medianas o pequeñas está de moda humanizar las urbes.

    Me hace mucha gracia eso de humanizar las ciudades y encima ahora vayas a donde vayas el mobiliario urbano es todo igual, macetas, bancos, farolas, mesas para las terrazas. Antes, teníamos las señales de tráfico iguales pero ahora todo lo urbano va en serie. Espantoso.

    Y además como dice el artículo el aldeanismo se traslada del pueblo a la ciudad. Hace unas semanas estuve en Santiago de Compostela, hacía un par de años que no iba y estuve recordando viejos tiempos con amigos que son naturales de allí. Sin decirme ellos nada, al segundo día de estar en la zona les pregunté que estaba pasando en Santiago, no siendo una ciudad grande, al ser tan turística, con la Universidad, los edificios administrativos de la Xunta siempre fue muy cosmopolita y sobre todo con unos jardines sumamente cuidados. Me llamó la atención el salvajismo de los jardines y el abandono de zonas tan hermosas como era La Alameda o zonas universitarias donde los jardines de los Colegios Mayores ,con sus fuentes, eran un sueño.

    Todo salvaje, puro campo en la ciudad, cuando se lo dije a estos amigos su respuesta fue : la nueva política del Ayuntamiento es traer la aldea a la ciudad, entonces las flores que siembran son las de las praderas, la hierba se deja crecer como en los prados y en algún sitio ya se utiliza la guadaña para que los niños sepan como se trabajaba en el campo. No salía de mi asombro.

    Las calles de la zona nueva, se han convertido en un paseo para las bicis, aceras muy anchas con salientes en las esquinas amplísimos para que a los coches le sea complicado girar e incluso entrar los vecinos en sus garajes

    Todo esto ya lo había visto en muchos otros sitios pero de la manera tan aldeana como en Santiago no. Parece que los negocios de preferencia de apertura con subvenciones altísimas son tipo venta de leche de vaca, si puede estar alguien ordeñando la vaca, mejor que mejor, legumbres a granel, y fruterías con huerto ecológico en el escaparate, carnicerías con productos de la matanza elaborados en vivo y directo y cosas por el estilo. Proyectos de ese tipo en el ayuntamiento se desviven por ellos.

    Vamos que me parece muy bien que la aldea se modernice pero que la ciudad se aldeanice me parece ir siglos atrás.

    De alguna manera si que tenemos que intentar desprendernos del coche para todo, al menos en zonas que no es necesario usarlo hasta para ir a tirar la basura, hay gente que abusa de ello pero de ahí a obligar al ciudadano a desplazarse en bicicleta a kilómetros de distancia a su puesto de trabajo es de locos y menos en zonas que no se han urbanizado para bicis.

    Hace un par de años me he comprado una, reconozco que muy mona, que se le va a hacer a una de vez en cuando también le entran días ecologistas. El de la tienda me dijo que cuando le hiciese entre 1000 o 2000 km se la llevase a revisar. Me lo quedo mirando con cara de susto ¿1000 km?. Me comenta el chaval, bueno si quieres la traes a los 4000, es para revisar esto, aquello, lo otro ….no recuerdo los nombres de todas las partes mecánicas de aquella cosa que había comprado que era muy mona y no podía tener tantos tornillos.

    Los primeros días de la compra estaba orgullosa de pertenecer a ese mundo ecológico y contribuir con mi granito de arena al dichoso cambio climático, pero uno de esos días de campiña una de las ruedas quedó sin aire y yo sin puñetera idea como darle solución a aquello, en el medio del monte sin un alma alrededor y yo con una rueda sin aire, no era como el coche que si se me pinchaba la rueda o paraba a alguna alma cándida que me echase una mano o simplemente podía llamar al seguro que me la viniese a cambiar ,lo siento pero una no está para ir arreglada al trabajo que pinche una rueda y pringarme de aceite o romperme las medias, hay que buscar soluciones, pues la solución que encontré para la bici fue ponerla en la entrada de casa en plan un mueble más decorativo y mi contribución al mundo ecológico es poner más geranios en los balcones.

    Me encontré un día al vendedor y me comenta “oye que nos has pasado a revisar la bici” y le dije, ah no te preocupes unos amigos muy mañosos se encargan de echarme una mano.

    En fin, me parece muy bien que de propia voluntad la gente que ama la bici vaya en bici pero a quienes nos parece un tostón pues que nos dejen circular con el medio que queramos. Cada vez, cierto, más complicado.

    (Disculpas por las anécdotas pero el artículo era distendido :)))

      • Efectivamente Doktork.

        Los ayuntamientos están más preocupados en humanizar a la ciudad que humanizar al humano, en el sentido de valores y conductas cívicas. El salvajismo, la dejadez, el mal gusto, los gritos, los botellones hasta las tantas, donde los vecinos se tienen que levantar a trabajar al día siguiente pues, eso da igual, importa la libertad del que está montando el escándalo a las tantas de la madrugada en las plazas etc etc.

        Por supuesto aceras amplias para negocios ilegales al aire libre y el que tiene el local que sea quien sufrague el dichoso Estado del Bienestar y la humanización de la Villa.

    • Por cierto, la anécdota genial y muy bien contada. Una buena anécdota vale más que mil imágenes.

  11. La clave de todo esto es la práctica de la arbitrariedad desde el poder, sea cual sea, municipal, estatal o cualquier otro invento. No hay nada más eficaz para controlar, dominar y pastorear que la implantación de normas absurdas, irracionales, incomprensibles pero de obligado cumplimiento inmediato.

    El paciente de este tratamiento, el presunto ciudadano, va interiorizando su incapacidad para vivir en un mundo lógico y sobre el que pueda ejercer algún tipo de control La sensación de ser pastoreado va minando los resortes críticos y solidificando la estructura de ese poder arbitrario al que tanto queremos y tanto debemos.

  12. Dos ejemplos que vienen.

    Hace unos cuarenta años se presentó un ciudadano en el Ayuntamiento de Madrid para proponerle al alcalde aumentar los impuestos municipales o tasas (excise taxes) siempre que a él le dieran un porcentaje por su ocurrencia. Le espetó que volvieran a medir la longitud de los vados (para los guiris que nos leen: las entradas a los garajes, talleres y demás desde la calzada a la acera y a la finca).

    Fue todo un éxito. Nadie de los afectados pudo recurrir a la nueva medición porque las matemáticas no engañan. Les sacaron la pasta y a apoquinar.

    Segundo ejemplo.

    Vengo pagando una tasa de unos 24 euros anuales para poder estacionar donde hay zonas marcadas en verde en mi barrio de Madrid, el 36 también llamado Ibiza.

    Hace no mucho empezaron a poner aparcamiento de bicis de alquiler del propio ayuntamiento; aparcamiento de motos enfrente de mi portal donde antes cabían tres plazas de coches; coches de alquiler pequeños eléctricos de compañías privadas y finalmente patinetes eléctricos abandonados a su suerte, etc

    La alcaldesa sigue cobrando los mismos 24 euros por año a pesar de haber achicado espacios para los que no tenemos ni plaza de estacionamiento pública de las que se construyeron para 50 años ni privada por lo caras que son. Ya podría cobrar 14 euros sensu contrario por lo expuesto en el primer ejemplo.

    Nota bene Benegas: “trial and error” al tanteo, mejor, creo yo.

    Dice Vd .”La innovación ha dejado de ser un proceso espontáneo en el que el método de prueba y el error servía para afinar el progreso”.

    Tantear 1. tr. Medir o parangonar algo con otra cosa para ver si viene bien o ajustada.

  13. Y mientras tanto Bicimad, la empresa mpal de bicis eléctricas de Madrid, que iba a revolucionar la “movilidad urbana” de la ciudad, en la puñetera ruina.
    https://www.abc.es/…/abci-ruina-bicimad-pierde-5000-abonados-y-multiplica-30-cost…
    Pero da lo mismo: el verdadero creyente sabe que él tiene razón y que es la realidad la que está equivocada.

    • Ha salido ya el juicio de la recompra a toda prisa por parte del Ayuntamiento de Madrid de Bicimadrid?

      • A los políticos los únicos juicios que les preocupan son cuando les acusan personalmente de algún delito personal como cuando les juzgan por corrupción.
        Los demás juicios, como el que mencionas, por su gestión disparatada y claramente irresponsable, que provoca millonarias pérdidas al contribuyente, les importan un comino, dado que al fin y al cabo el contribuyente ya ha sido conveniente exprimido.
        Si Bicimad ha fracasado no es culpa suya por pretender hacer realidad sus mundos de yupi, es culpa de los madrileños que son unos vagos a los que no les sale de los cataplines pedalear como establece el catecismo progre.

  14. Buenos días Don Francisco

    Lo peor es que esa planificación quinquenalista que usted nos comenta ocurre as menos al norte de los Pirineos, pero aquí muta en improvisación chusquera.

    No le niego muchas ventajas al tráfico en bicicleta, el problema es que hay una mayoría de ciclistas que son unos maleducados, sobre todo si los comparamos con los de Alemania, Holanda, Dinamarca..

    Y digo una mayoría, no una minoría. Y lo digo, a mi que me gusta montar en bici, porque se lo que veo. Y que me disculpe la minoría que si cumple las reglas del juego.

    Y eso ¿por qué ha sido?

    Porque educar, en el mejor sentido de la palabra, es decir que a un derecho se le corresponde una obligación, es incómodo a esta patulea pseudoecologista que nos ha infestado.

    Porque el problema de las bicis es que no respetan nada, se suben a las aceras, atropellan sin problemas a quien se les ponga por delante, y en las calzadas se saltan los semáforos, circulan por donde quieren. Muchas de ellas además “legalmente” porque se han aprobado legislaciones delirantes que amparan comportamientos contra cualquier sentido común:

    -comenzando por esos que autorizan a las bicis a circular por la calzada de vehículos aunque exista carril bici, continuando por los que toleran que las bicis vayan a velocidades inadecuadas en el carril bici, sobre todo cuando comparte superficie con la acera.

    – haciendo legal que en las calles de un sólo sentido para el tráfico las bicis puedan circular por la calzada a contravía, en contradirección..

    -tolerando, cómo con las motos, que puedan adelantar a la fila de coches que están esperando, colándose por los huecos, para quedarse las primeras en el semáforo (normalmente a la espera de que haya un “hueco” en el tráfico que se cruza para saltárselo) ..

    – Etc, etc

    Cosas que no siendo un experto en tráfico uno sabe que lo único que logran es maleducar.

    Y porqué se hace eso Sr Benegas.

    Pues por algo muy simple.

    Ellos saben que en el parking de ciclo pijos de su empresa, y de muchas empresas, y de muchas instituciones, esas bicis están mas solas que la una. Y se necesita que haya volumen cómo sea. Se necesita un volumen, un tráfico que justifique su modelo (el de ellos) social.
    Y si hay que tolerar que no se cumpla la Ley o hacer legal lo mas insensato, pues se hace.

    Con lo que al final lo que se logra es hacer inviable un modelo que con sus limitaciones y poco a poco podría haber sido viable.

    Porque sabe ¿por qué la bici progre de su empresa quiere su parking para bicis tutelado/vigilado?

    Pues porque tiene miedo de que si la deja fuera se la roben, o le roben el sillín, la cestita vintage o la luz.

    Porque ese es el mayor problema real de los que hemos montado en bici, el miedo a que nos la roben. Y que la autoridad pase de ello. Porque en ese inframundo progre donde no existe la propiedad privada, excepto la propia, el robar bicis ajenas no está mal visto.

    Un cordial saludo

  15. …pues espere ud D Javier a que los drones administrativos espíen a los que salimos a la escalera de incendios de la oficina a fumarnos el pitillo con la consiguiente sanción por entorpecer las salidas de emergencias aunque no haya emergencia alguna.

    • Pues lee esto en el WSJ. Tú ya estás en el mundo del “al detall”. Buenos días.

      How Robots and Drones Will Change Retail Forever

      • Buenos días Reliable…sí, conozco el asunto. En Madrid inauguramos el proyecto MADRID CENTRAL el próximo 23 de noviembre…una iniciativa súper restrictiva contra la movilidad que va a causar un daño irreparable al pequeño comercio, hostelería etc de la almendra central, y a los residentes.

        …de guinda a la recesión que ya asoma la patita.

        • Pincho de tortilla y caña que antes de que de las campanadas del reloj de la Puerta del Sol, el Brent o el West Texas Intermediate se pone a 100$.

          México ha prohibido exportar petróleo. Cepsa con Irán de culo y contra el aparador y como le sigan tocando la tonsura al príncipe saudí con lo del consulado de Turquía, el Doctor Sánchez se va a comer con patatas su “Badget”.

          • Sí, el muy chorra aspira llegar a octubre de 2019…pues yo me malicio que será en el último tercio del 19 cuando llegue el reventon.

            Ahí se las den todas al NARCISO en el puesto de mando…y el PSOE de 84 a 48 diputados.

    • Me encanta (adoro) cuando reconoces que fumas.

      Es los más no políticamente correcto que se puede hacer hoy en día.

      P.S. Estoy una hora menos de forma casi permanente. Por fin.

      • jejeje…la verdad es que estoy deseando dejarlo….pero me temo que en el 2019 voy a fumar más que nunca.

        ¿canarias?

      • “Pregunta: cómo algo que empezó en los sesenta puede tener en el 2018 tal persistencia e influencia?

        No lo comprendo.”

        Ya somos dos Boswell, cuanto más leo sobre el tema menos entiendo. ¿50 años la hidra dormida?.
        Bueno, no digo que todo no tenga un origen pero estoy segura que tanta gilipollez no pudo estar dormida 50 años para despertar de la noche a la mañana. Si estos últimos 10 años el dinero continuase cayendo del cielo como verdadero maná estoy segura que no hubiese campo para estas corrientes postmarxistas. La gente sólo pensaba en pasarlo bien.

        El problema fue que con la crisis había un campo enorme donde sembrar ideologías que ya nadie se acordaba de ellas y surgieron movimientos en defensa “del explotado por el capitalismo” y claro la ciudadanía no tenía un duro (bueno, muchos ,ya no lo tenían antes pero había crédito que llenaba los bolsillos) y grupos tipo Koletas y Kolaus supieron aprovechar el momento como otros que sufragaron esos movimientos para ganar mucha pasta. Así en todas partes del mundo Occidental.

        Una cosa llevó a la otra.

        Cuando el dinero sale por la puerta el amor salta por la ventana.

        Estoy segura que si esta crisis no hubiese saltado, a la ciudadanía le importaba bien poco las tarjetas black, los casos Ere y demás fraudes añadidos. Incluso ni hubiese saltado en el caso de España el tema catalán.

        ¿a quien le iba a importar la ideología de género, hasta el límite de estupidez de hoy en día, si poniendo ladrillos ganaba 3000 euros?, vamos con lo que molaba ir con el Audi a la obra o con el bolso de Tous a fregar suelos, para preocuparse de asaltar al Congreso.
        Fue un campo de cultivo enorme y muchos listos se aprovecharon de ello.

        Sí, intelectualmente el análisis puede ser otro y más profundo, podremos analizar mil veces a Gramsci a Marx y a tantos otros, pero la cosa es más fácil.
        Quienes mueven el dinero vieron un campo enorme en “los descamisados” y se dijeron aquí se puede hacer mucha pasta, vamos a sembrar “ideitas” y sobre todo tendrían que ser contra el capitalismo, el liberalismo y todos los valores tradicionales.
        ¿un político con un ático de 600.000 euros? Eso es un ladrón, el culpable de que tú estés en la calle.

        Ayyy que fácil lo tuvieron los asaltadores del cielo, ahí , de momento, no llegaron , a Galapar sí.
        Pero es por bien de los descamisados.

  16. Efectivamente es así. Enhorabuena por el artículo. Artículo valiente porque la manipulación ideológica funciona a la perfección. Se ha conseguido asociar la restricción a una cualidad positiva y querida por todos, la ausencia de contaminación, ergo el que está en contra de la restricción lo que quiere es una ciudad sucia y contaminada, no hay términos medios. Como buena herramienta ideológica, la restricción, como acertadamente señala el artículo, ignora la realidad y a las personas de carne y hueso que somos la inmensa mayoría.

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