No es fácil hacerse una idea coherente de lo que está ocurriendo con la pandemia, y no lo es por dos razones fundamentales que valen en todas partes. La primera es la carencia de una información rigurosa, suficiente y clara con respecto al virus y los males que provoca. En algunas zonas del mundo en que la pandemia ha repetido episodios virales bastante similares ha habido oportunidad de afrontarla mejor, y los resultados están a la vista, pero en Europa y en América no se habían tenido experiencias semejantes y la COVID-19 se ha combatido con improvisación y dudas, además de con resultados todavía inciertos y, a lo que parece, muy distintos. Las previsiones de los virólogos y epidemiólogos, a los que la prensa siempre califica de eminentes, han fallado de manera lamentable, y las más diversas informaciones científicas que han ido llegando al público no han dejado de ser desconcertantes por imprecisas y contradictorias. Tras más de medio año, la pandemia sigue haciendo de las suyas por casi todas partes, y el horizonte no parece demasiado halagüeño.

La segunda causa del desconcierto reinante es la dificultad de acertar con las cifras que definen la realidad efectiva de los contagios y la letalidad de la pandemia para poder determinar con claridad las causas que la hacen más temible y letal en unos lugares que en otros. La pandemia ha pillado por sorpresa a casi todo el mundo, y nos ha obligado a ir aprendiendo sobre la marcha, cosa nada fácil. Las formas de combatirlo han variado de forma sustancial, lo que quiere decir que no se sabía con certeza cuál podría ser la más correcta, basta comparar las aproximaciones de Suecia, de Alemania o de Estados Unidos para comprobarlo.

Pedro Sánchez ha ido dando palos de ciego, nos ha sometido a un confinamiento sin par, una medida que es bastante discutible, salvo que consideremos criminales a los países que no la han adoptado, para acabar con la proclamación irresponsable según la cual “habíamos vencido al virus”. A partir de ese momento liberador la política seguida ha sido demencial

El caso de España destaca en Europa por tres características adicionales, la alta incidencia, la alta mortalidad y la forma caótica con que las autoridades sanitarias han tratado de poner remedio. Aquí la cuestión se ha hecho todavía más confusa y complicada porque a las dificultades de fondo, comunes a todo el mundo, se ha añadido el ruido ensordecedor de una propaganda política, mucho más intensa de lo habitual. Ante la evidente incapacidad de afrontar con eficacia la primera ola de la pandemia, los políticos han decidido que de la politización podría surgir el alivio que disimulase su impotencia y su responsabilidad, que el auxilio de los suyos podría hacerles menos penoso el trance. La incompetencia se ha querido disfrazar con frivolidad ideológica.

Nuestro sistema sanitario, que la propaganda presentaba como el mejor del mundo, ha dado, por desgracia, muestras rotundas de imprevisión, infradotación e ineficiencia. En el primer punto hay que destacar su absoluta incapacidad para detectar de manera certera la presencia del virus, basta con recordar que el portavoz oficial aseveró que a lo sumo podrían afectarnos dos o tres casos cuando los datos han mostrado con claridad que ya existían centenares, si no miles, de contagios. Un segundo punto que hay que destacar es la falta de protección técnica de los equipos sanitarios, que ha llevado a otro triste récord nacional, el mayor número de contagios y muertes entre el personal médico. Un tercer fallo, muy evidente, es la ridícula incapacidad informática del sistema que no ha permitido ni contar bien los muertos (cosa que ha supuesto un alivio temporal para los políticos) ni utilizar bien los recursos disponibles, porque los hospitales no han podido, por ejemplo, anticipar la demanda que se detectaba en el sistema primario, donde, por cierto, los encargados de adivinar lo que estaba pasando (el incremento de neumonías atípicas) se han lucido a modo.

El Gobierno ha sido totalmente incapaz de formular una estrategia de alcance nacional que se pudiese expresar de manera clara y consistente, porque, se diga lo que se diga, el público ha respondido con responsabilidad como lo muestra la disciplina con que se han adoptado las mascarillas, cuando se pudo disponer de ellas. Ha ido dando palos de ciego, nos ha sometido a un confinamiento sin par, una medida que es bastante discutible, salvo que consideremos criminales a los países que no la han adoptado, para acabar con la proclamación irresponsable de Pedro Sánchez según la cual “habíamos vencido al virus”. A partir de ese momento liberador la política seguida ha sido demencial.

Moncloa ha pretendido siempre afrontar la pandemia como si se tratase de una batalla de imagen, apostando por la credulidad del público y sin temer que la realidad pudiere acabar por desmontar ese tinglado. El resultado de una apuesta tan irresponsable es todavía incierto desde el punto de vista político, porque Sánchez va a tratar por todos los medios de que su responsabilidad se diluya entre vagas promesas de pronta llegada de la vacuna y atribuciones de responsabilidad a los chivos expiatorios habituales. Que la política haya podido pasar de un estado de alarma al caos legal que ahora mismo afecta a las medidas que el Ministerio ha decidido adoptar en relación con algunas CCAA (léase Madrid) muestra que se trata, sobre todo, de eludir la responsabilidad del Gobierno ante una segunda ola que era previsible por entero y ante la que no se han adoptado ni medidas legales ni estrategias definidas, confiando en que la pandemia sea menor y quepa endosar la responsabilidad a otros actores políticos.

El Gobierno de Pedro Sánchez confía en que carajal estadístico, la abundancia de curvas, la fragilidad de los datos, y, con mucha suerte, una intensidad menor en la segunda ola que ya está en marcha, puedan servir de parapeto a una explosión de descontento, por la enfermedad, las muertes y la ruina económica, que le será muy difícil evitar. Ha ensayado la cogobernanza con las CCAA, como quien dice yo ya he cumplido y es vuestro turno, pero sin abandonar el navajeo con la Comunidad de Madrid a la que va a imponer unas medidas que podrían haberse previsto desde julio pero que resultarán inanes si la segunda ola se convierte en lo que todos tememos. Al comienzo de la pandemia trató de jugar la carta negacionista, para pasarse a toda prisa a una guerra sin cuartel con predicas televisivas que aburrirían a Castro o a Maduro. Ahora exhibe la indiferencia fingida del que presume haber cumplido ya con su deber.

Su excusa para retirarse del puente de mando frente a la mayor amenaza que hemos sufrido en muchas décadas es ocuparse en temas al parecer más graves, combatir el franquismo investigando sucesos ocurridos hace más de setenta años, tratar de superar la amnistía en plan Garzón, desequilibrar la Monarquía, indultar a los golpistas del procés, y otras urgencias similares, sin descuidar sus horizontes utópicos de preferencia para que nadie le tome por un gestor de tres al cuarto. La audacia y la habilidad política de Sánchez son innegables, pero se equivoca si cree que los españoles van a aceptar con facilidad el escamoteo con que quiere huir de su responsabilidad al gestionar muy mal la mayor crisis sanitaria y económica de la historia reciente.


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J.L. González Quirós
A lo largo de mi vida he hecho cosas bastante distintas, pero nunca he dejado de sentirme, con toda la modestia de que he sido capaz, un filósofo, un actividad que no ha dejado de asombrarme y un oficio que siempre me ha parecido inverosímil. Para darle un aire de normalidad, he sido profesor de la UCM, catedrático de Instituto, investigador del Instituto de Filosofía del CSIC, y acabo de jubilarme en la URJC. He publicado unos cuantos libros y centenares de artículos sobre cuestiones que me resultaban intrigantes y en las que pensaba que podría aportar algo a mis selectos lectores, es decir que siempre he sido una especie de híbrido entre optimista e iluso. Creo que he emborronado más páginas de lo debido, entre otras cosas porque jamás me he negado a escribir un texto que se me solicitase. Fui finalista del Premio Nacional de ensayo en 2003, y obtuve en 2007 el Premio de ensayo de la Fundación Everis junto con mi discípulo Karim Gherab Martín por nuestro libro sobre el porvenir y la organización de la ciencia en el mundo digital, que fue traducido al inglés. He sido el primer director de la revista Cuadernos de pensamiento político, y he mantenido una presencia habitual en algunos medios de comunicación y en el entorno digital sobre cuestiones de actualidad en el ámbito de la cultura, la tecnología y la política. Esta es mi página web

20 COMENTARIOS

  1. El artículo es un buen resumen de una preocupante situación pero con el último párrafo me han entrado serias dudas

    «La audacia y la habilidad política de Sánchez son innegables, pero se equivoca si cree que los españoles van a aceptar con facilidad el escamoteo con que quiere huir de su responsabilidad al gestionar muy mal la mayor crisis sanitaria y económica de la historia reciente»

    Tengo la sensación que la mayoría de los españoles van a aceptar con facilidad todo lo que le echen enciman. No veo yo en la calle protestas de ningún tipo para exigir responsabilidades.

    No hablo con nadie que no esté preocupado pero todos estamos paralizados.

    No tengo ni idea que tiene que pasar para reaccionar, simplemente veo que cada día perdemos más derechos, cada día tenemos más caos a nuestro alrededor, cada día sabemos de más casos de gente que no llega a fin de mes, de cierre de negocios, de legislaciones sin pies ni cabeza como médicos que pueden ejercer sin tener la titulación, alumnos que pueden conseguir los títulos sin aprobar y da la sensación que no pasa nada.

    Ni idea hacia donde nos lleva esta gentuza pero a la sociedad nos han anestesiado

  2. Coincido con su análisis de la situación, Quirós. Un análisis certero y meridiano que se ve reforzado y complementado por los comentarios vertidos en el foro. En atención a la caciquada cometida en Madrid, ya que las comunidades de signo socialista con igual o mayor incidencia del virus se dejan sin confinar, parece que el covid-19 ha mutado de forma programada, teledirigida, y previsible hacia una cepa mucho más nociva y peligrosa: el virus político.

    «Evita y distrae, nunca te rindas, nunca admitas un error. Miente y ataca, miente y ataca. Publicidad pase lo que pase, ganar pase lo que pase, todo sostenido en una profunda creencia ‘demuestra-que-me-equivoco’, en el poder del caos y el miedo»

    Este párrafo, que bien podría referirse a la táctica de nuestro «César» patrio, alias «Pedro el guapo», pertenece al artículo que publica hoy El Confidencial: «Auge o ¿caída? de Donald Trump». Concretamente se reproducen las palabras textuales de uno de sus mentores, el abogado Roy Cohn, más conocido como «el señor de las tinieblas» o «el hombre más malvado de Estados Unidos».

    Reproduzco más abajo otros dos párrafos como curiosidad, porque leyendo el artículo, en algunos aspectos, el trumpismo y el sanchismo se asemejan bastante. Cada uno a su nivel, por supuesto. Se da la paradoja de que la saña con la que arremeten contra Trump las facciones «progresistas» de los medios, se inhibe para señalar, arremeter y denunciar en voz alta la aberración política que constituye el sanchismo en nuestro país, no solo para la gestión desastrosa y cacique de la pandemia, también para la desmantelación y apropiación de nuestro Estado de derecho. Lo mismo que les horroriza de Trump, lo alimentan en Sánchez.

    «Más allá de la confusión y el desconcierto, Trump (Sánchez) solo confía en una cosa: la sangre. Las altas responsabilidades de su Gobierno…corren a cargo de viejos amigos, o de sus propios hijos y su yerno. Una gestión personalista, como si Estados Unidos (España) fuera una empresa familiar, que frustra a sus funcionarios y hace del gran policía global un agente imprevisible».

    «Pero esta solo es la letra pequeña. Lo que hoy nos enciende y nos llena las entrañas es la tribalización, que el trumpismo (sanchismo) solo sabe estimular, como quien espolea a un caballo en medio de una batalla. El odio feroz, el deseo de ver a Trump (Sánchez) destituido, humillado y arrojado en una celda estrecha, solo se puede comparar con el amor que le profesan sus bases. Una lealtad profunda que él ha sabido cultivar con el poderoso lenguaje de la televisión»
    ¿No les parece casualidad que Trump se haya contagiado precisamente ahora? A mí me da qué pensar la oportunidad y conveniencia de contagiarse ahora. Si el servicio de inteligencia americano, resentido con el presidente por pasarse sus informes por el forro, buscara una forma limpia e inocua de perjudicar al presidente, y dado que ya está agotada toda la artillería mediática progresista para desacreditarle, no se pierde nada jugando una última baza al infectarle con el virus. El riesgo de enfermar el cuerpo físico puede que sea mínimo, pero el riesgo de enfermar el cuerpo social o electoral es alto.

    A los miembros de nuestro gobierno como fueron los primeros en infectarse, libres de todo riesgo, les ha sido más fácil propagar el virus político. Y como decía el abogado de Trump, una vez sembrado el caos y el miedo, a ver quien se atreve a toserles o a decirles que se han equivocado. Nuestra única esperanza es que sean los suyos quienes acaben con ellos, igual que les sucedía a algunos emperadores romanos, déspotas, crueles y tiránicos, cuando eran asesinados por su guardia pretoriana.

  3. Como alumnos obedientes del “Gobierno” Global, “el pensar se va acabar”. Esta gente hace caso a la OMS y demás mamandurrias burocráticas. No presupongo mala fe, sino ignorancia, falta de olfato o simplemente cobardía (para escurrir el bulto y responsabilidades, lo “dice la OMS”).

    En el tema de las mascarillas (menor que FFP3**), vistos los datos que arrojan los diferentes países, dudo mucho de su eficacia. Por lo cual el “mantra” aquel de las gotículas no parece creíble.
    ¿han hecho algún ensayo o estudio o sobre el tema?¿Qué tipo de científicos se fían de un aparataje burocrático y no de la realidad?
    Mas absurdo aún cuando se prohíben las mascarillas con válvula de exhalación, cuando las demás tienen válvula de exhalación alrededor de toda la cara, por todos lados. Es simplemente de locos,…
    Simplemente delirante, Aparte que la válvula de exhalación desvía cualquier “gotícula”. El bricolaje (muchas tares requieren mascarilla FFP3) es un baño de realidad. Todo lo demás fantasía de loro opositor…

    Los aerosoles están sobre la mesa, por lo cual, sitios cerrados sin ventilación (el aire y la lluvia limpia y desinfecta*, ozono, etc) e irradiación solar (UVB y UVA) serian realmente el problema.
    El confinamiento*** según que casos es contraproducente, tenía sentido cuando no se sabía por donde salían los tiros y todo eran informaciones contradictorias.

    Por otra parte la mascarilla da una falsa seguridad. La mejor “seguridad” es una distancia física (que no social) de precaución (que no seguridad). Y la preferencia por reuniones en lugares bien ventilados y soleados, aunque de cara al invierno pinte mal.

    Habrá que esperar a ver los datos de muertos anuales, es todo bastante extraño.

    *: la desinfección en el mundo natural debe entenderse como equilibrio, no como muerte.
    Cuando hay un equilibrio o preponderancia de ciertos seres vivos no dañinos, se puede decir que está desinfectado. Un ejemplo sencillo es la piel, o el intestino.

    **: el sello que deben establecer alrededor de nariz y boca hace que sean incomodas y dejen marca en la piel al quitarlas.

    Además no tiene soporte “jurídico” fuera del Estado de Excepción. Pero parece que da igual.

    • Aquí tiene el gráfico de la totalidad de la muertes mes a mes desde 2019.

      Excepto el pico marzo y abril no se observa incremento alguno.

      Una de las posibilidades es que estén muriendo el mismo número por coronavirus que los que antes se quedaban en la mesa de operaciones ahora suspendidas. Es una posibilidad, porque de no ser así no hay incremento de muertes significativo.

      https://www.epdata.es/datos/mortalidad-estimada-registrada-cualquier-causa-coincidiendo-epidemia-coronavirus/521/espana/106

      Y por favor que no me lo explique el locutor, que yo pienso por mi mismo, y puedo buscar tantas causas posibles y datos computables como infinitos.

    • Observe el gráfico «muertos por cualquier causa» desde octubre de 2018 a septiembre de 2020.
      Creo que más de uno pensará no tiene ningún sentido la que están organizando.

      Yo no le encuentro sentido, a no ser que el virus se haya propagado artificialmente con una gran carga viral y ya estemos vacunados la mayoría. Parece que el bicho ha perdido fuelle y les ha salido rana, van a tener que inventar otro más mortal si quieren salirse con la suya, porque ahora mismo no hay incremento, me gustaría saber la nacionalidad de los últimos contagiados.

  4. Ayer escuchaba en un programa de radio, de la supuesta derecha «liberal», despotricar al director y locutor del programa del gobierno de Sánchez por no haber organizado la represión policial para los que se salten el confinamiento. ¿Cabe un tonto más?
    Los mismos que aplaudían la ley mordaza del PP, totalitaria donde las haya, y ampliada por los que supuestamente la iban a derogar, estaba cantado, ahora aplauden la represión por saltarse un confinamiento absurdo, ineficaz y contraproducente.

    Vamos a ver, yo no me he contagiado, nadie de mi familia se ha contagiado, a mí nadie me obliga a relacionarme con nadie, por mi se puede saltar el confinamiento todo el que quiera, ya tendré yo la prudencia de relacionarme con personas responsables y estar expuesto lo menos posible sin necesidad de cambiar mis costumbres, hábitos o necesidades

    Que sentido tiene que alguien se crea con capacidad para coartar mi libertad cuando yo sé mejor que Simón, Illa o cualquier catastrofista locutor lo que tengo que hacer desde que mi abuela vivió la gripe española, la tuberculosis, la viruela, la polio, el sarampión,.y cincuenta mil millones de virus y bacterias más.

    • Fíjese lo que pasa en Madrid. El debate no es la restricción de libertades y derechos, no, el debate, la polémica es quién tiene la competencia para restringir las libertades. Escuchar al Alcalde de Madrid, al señor Almeida que es la continuación de la Carmenada realizada por otros medios, quejarse de que con las medidas de Sánchez hay más movilidad, da vergüenza ajena.
      «Ahora aquel monstruo de Horacio ha degenerado formalmente en un Comité de Salud Pública, es decir, en la dictadura, cuyo soberano decide el estado de excepción, confinar Madrid, con una nota en una servilleta que nos quita las libertades de la Carta otorgada en el 78, cosa que a nadie importa en un país de cabestros hechos a la vara del mayoral» Ignacio Ruiz Quintano en el ABC, lo ha clavado.

  5. Coincido con el articulo en cuanto a la incompetencia manifiesta y los intentos de disimularla del gobierno, pero no creo que sea tan solo para quitarse la responsabilidad de encima y endosarla a otros, especialmente a la comunidad de Madrid. El desorden en las medidas, la no inclusión de científicos para dirigir las actuaciones y la increible incapacidad para comprar material, con una centralización sin disponer de estructura comercial por ser un servicio transferido a las CC. AA. hace que las cosas hayan ido muy mal, el peor país del mundo. Aunque les parezca raro, conozco gente con formación adecuada que siguen creyendo que todo es culpa de la derecha,… El sectarismo hispano sigue funcionando.
    Yo tan solo discrepo del artículo en que la gestión de esta epidemia no ha sido para disimular la incapacidad del gobierno Sánchez.Iglesias, mas bien ha sido que este tándem se ha aprovechado de la epidemia para impulsar su propia agenda que no es otra que derrocar la monarquía, la Constitución e implantar una dictadura marxista-leninista con la consiguiente ruina del país. El gobierno sabe que hay ahora mismo las condiciones objetivas para la revolución; las cosas no están suficientemente maduras, aún falta apoderarse del poder judicial, arruinar más al pueblo español hasta niveles de hambre, desacreditar a los partidos de derecha y neutralizar al ejército y la guardia civil. Yo creo que su labor de desacreditar a la monarquía y los partidos de derecha está siendo lograda con el importante apoyo de los medios de comunicación. vemos que en el parlamento siempre identifican a la monarquía con los partidos de derecha en un tono amenazante parecido a lo que se hacía en la primavera revolucionaria del 36. Creo que el apoyo de los medios es insensato porque ya sabemos que en cuanto esta gentuza instaure una dictadura serán silenciados para siempre.
    Sobre el asunto de Madrid, creo que el gobierno intenta derribar el actual gobierno de Ayuso, para apoderarse del gobierno de Madrid, pieza clave en su proceso revolucionario. Quién posee la capital, que en España tiene una importancia enorme por su economía y su población, puede acelerar la revolución, las masas urbanas empobrecidas son decisivas.
    El resumen, mi humilde teoría es que los objetivos del actual gobierno son:
    – Aprovechar la epidemia para empobrecer y subsidiar cuanta más gente mejor. De esta manera hundirá la economía, provocará paro y generará masas empobrecidas. No creo que estas masas se den demasiada cuenta de quién es el responsable, más bien pensarán en quién les da los subsidios.
    – Controlar los medios de comunicación para que prosigan con su labor de desacreditar a la monarquía, los partidos de derecha, hablar mucho del franquismo y de las víctimas de forma lo más emotiva y propagandistica posible y hacer creer que el gobierno se preocupa mucho de los que están muy mal.
    – Consolidar las alianzas con los partidos separatistas, cosa que ya han logrado. No sabemos que tienen previsto la manera de recompensarlos.
    – Controlar el poder judicial, pieza clave porque los jueces son los únicos que pueden crear problemas a la revolución.
    -El control de Madrid es clave para disponer de masas hambrientas. Pablo Iglesias como buen lector de Maquiavelo y revolucionario profesional sabe que la capital es muy importante en conseguir el poder de forma revolucionaria, de hecho la revolución francesa fue mas bien una revolución de Paris.

    • Considero acertado este diagnóstico.
      Mucha gente no quiere ver, es decir, no quiere poner en relación los diferentes actos que perpetra el mismo gobierno. Sin relacionar la desastrosa gestión sanitaria, la corrupción, las maletas que recogió Ábalos, el confinamiento abusivo, el no hacer nada en verano, el control de los medios, los ataques no tanto a la monarquía como sí a Felipe VI por plantar cara al golpe catalán, el incumplimiento de la Constitución, el control nausebundo de la fiscalía y del Tribunal Supremo, el uso de la mentira por sistema, la obsesión por aniquilar a una mujer como Ayuso y muchas otras cosas que se organizan en los mismos despachos…pues, como decía, mucha gente no quiere ver todo esto, no quiere ver que el golpe de estado está muy avanzado. Cayetana lo veía, pero el PP no quiere verlo tampoco.

    • No dudo que Pablito Iglesias tenga sueños húmedos revolucionarios, pero Pedro Sánchez que debe ser grado 33 de la gran logia mundial del globalismo no tiene ninguna intención revolucionaria de izquierdas. Es un fiel ejecutor de las políticas globalistas dictadas por los poderes financieros y económicos internacionales, que por supuesto no tienen ninguna intención de implantar dictaduras marxistas-leninistas

      • Estas equivocado. Aquí están siguiendo paso a paso la revolución bolivariana, paso a paso, despierta.
        La dictadura ya la tienes implantada, si un venezolano despertara en la dictadura franquista pensaría que está en el paraíso, y si un español despertara en la dictadura franquista pensaría que ha recobrado la libertad.

        La dictadura de la izquierda actual no consiste en repartir la riqueza, sino en concentrar la riqueza de las naciones en enormes y poderosas corporaciones globales, la dictadura de la izquierda consistirá en impedir la prosperidad personal de los ciudadanos regulando cualquier acceso a la riqueza a las masas.
        Fíjese en todo lo que legisla el PSOE y Podemos y verá que está encaminado en ese sentido, hasta Pablo Iglesias puso como ejemplo a Macron.
        ¿Necesita mas pruebas?

        • Bueno, estamos diciendo lo mismo, simplemente tu lo calificas como dictadura de izquierdas. Yo que creo que ya no hay izquierdas, ni derechas, lo llamo dictadura globalista de las élites financieras y económicas internacionales. Pero el contenido es el mismo

          • Así es, no hay izquierdas ni derechas, hay un reparto de papeles. Por ejemplo, si se pretende expropiar la propiedad privada se permite la ocupación de viviendas y el allanamiento de morada el lugar de decir, «expropiar», si no basta con esto se grava la propiedad con impuestos imposibles para que pasen a manos de fondos de inversión.
            La derecha hace su papel, ahí la tenemos vendiendo una riqueza sobre la que no tiene ningún derecho en pro de la gestión privada.
            Hasta el agua de todos los españoles la han vendido derechas e izquierdas a multinacionales extranjeras. Se utiliza el trampantojo de izquierda o derecha según convenga para disimular el expolio.

            Un saludo.

      • Al observar el comportamiento de Sánchez se puede deducir que, en efecto, no hace grandes esfuerzos por parecer de izquierdas. Quiere mandar mucho y trabajar muy poco. Quiere ser jefe de estado y vivir como un rey. Su modelo predilecto es el del estado fallido al estilo africano, con masas entre la pobreza y la miseria y lujo para unos pocos. Espera que con una España arruinada llegará dinero de otras instituciones internacionales que podrá repartir con sus fieles pero que no servirá para sacar al país de la pobreza como sucede en los sumideros africanos donde desaparece toda la ayuda internacional. El PSOE ya ha probado ese sistema de corrupción y empobrecimiento en Andalucía durante mucho tiempo. Así pueden hacer negocios los amigos del sátrapa y los demás, como mucho, tendrán que contentarse con las migajas del capitalismo más salvaje. También sabemos que le gusta dictar leyes para su beneficio y tener jueces y fiscales bajo control para su impunidad porque no hace ascos a delinquir y no quiere que le molesten por ello.

    • Yo también comparto su diagnóstico, y lo hago desde hace tiempo. En julio de 2017 explicaba en un comentario de una columna de Javier Benegas en VozPopuli paso a paso los objetivos del autogolpe de estado que se estaba gestando. Recuerdo que mientras los demás miraban el dedo (nacionalistas catalanes) yo señalaba al PSOE como artífice y planificador del golpe de estado, creo que hoy eso está bastante claro para todo aquel que mire donde debe.

      La primera entrevista de Sánchez con Soros y el manual para el cambio de régimen idéntico al que se siguió en Venezuela no deja ninguna duda sobre lo que se pretende, parece que estos últimos días algunos economistas se han dado cuenta, por fin, el objetivo consiste sencillamente quebrar la nación, apoderarse de la riqueza de la clases medias para que pasen a manos de grandes corporaciones globales, entretanto, poner el cazo al modo venezolano para construir una fortuna personal mil millonaria.

      Si observamos la gestión del PSOE desde la moción de censura comprobamos que no hay ninguna medida para mejorar la vida de lo españoles, solo medidas de apropiación del estado y control de la población y su riqueza.

      Todo lo que está a nuestra vista no es más que un trampantojo pésimamente dibujado, tras su muro se está produciendo la venta de España. No hay más.
      El comunismo actual es el útil que el capital global utiliza para expoliar la riqueza de las naciones y pase a formar parte de las corporaciones globales.

      A la izquierda actual el gran capital global le ha asignado el papel de represor de la sociedad para aplacar la ira que produce el expolio de las naciones.

      Así tendremos que verlo, así es.
      El problema es que los políticos españoles están de mierda globalistas hasta el cuello, Ciudadanos hasta la coronilla, pero en el PP a algunos le llega hasta la boca, el PSOE lleva nadando años en esa mierda.

      Si el príncipe Carlos de Inglaterra se ha sumado con descaro al asunto, que podemos pensar de nuestro Rey.

      • No puedo estar más de acuerdo con estos comentarios, mas allá de artículo. Estamos inmersos en un proceso revolucionario, con la complicidad de los medios masivos de intoxicación. Los jueces y, sobretodo, el rey son los únicos frenos. Van a por ellos. El artífice de todo este plan es el PSOE en su conjunto, no Pedro Sánchez, que solo es el psicópata que está al frente (un globalista). Algunos lo vieron venir en su partido y lo quitaron de en medio, pero el PSOE ya estaba por la ruptura y las bases más. Pablo Iglesias no es más que un ideólogo de vía estrecha, que aspira a enriquecerse, tirarse a todo lo que mueve y seguir predicando su ideología tóxica. La pandemia les ha venido de perlas para su plan y por eso la están potenciando mediáticamente.

        Por eso, como ya se ha dicho, no entiendo a algunos medios de comunicación de esta derecha tonta que tenemos. Está misma mañana y lo voy a citar, he sentido vergüenza ajena al escuchar a Luis del Pino (de es.radio). A que juega este hombre? Difundiendo un mensaje de terror absolutamente apocaliptico. Pretendiendo cerrar todo: escuelas, bares, negocios, etc. Pero está mal de la olla o qué? solo le hace el juego así a Pedro Sánchez. Para eso ya tenemos a Televisión Espantosa, La Secta, Dapena 3, Telecirco, El Inmundo, El Pis y el diario Púbico.

        Saludos.

        • Yo no quería dar nombres, pero el viernes por la noche tuve que desconectar el cacharro al escuchar a un tal «Dieter» reprochar al gobierno que no había organizado bien la represion.

          Tengo la impresión que hay mucha gente que no sabe que es la libertad, quizás por eso nunca me hayan gustado las comunidades de vecinos, y mira que soy sociable en el bar.

          • Luis del Pino está paranoico o simplemente quiere volver a sus oyentes paranoicos perdidos.

            Si nos queda un poco de sentido común lo mejor que podemos hacer es escuchar y leer lo menos posible a unos y otros, escapar de esta jauría mediática para no volvernos locos

            Es difícil cierto pero de la misma manera que siempre he escapado de masas ahora intento escapar de un mundo que cada día está más paranoico. El bombardeo mediático simplemente es insufrible para llevar una vida medio normal