La mayor parte de la educación contemporánea se basa en la obligatoriedad de ser educado. Por lo general, a través de centro públicos. Como alternativa, a través de centros privados.

También esa educación contemporánea se basa en la necesidad de adquirir una serie de conocimientos considerados básicos e indispensables, vinculados sobre todo al lenguaje (ortografía, gramática) y las matemáticas (en especial, cálculo).

Todo esto se hace, mayoritariamente, a través de fórmulas pedagógicas aburridas: las matemáticas son fórmulas (a memorizar), el lenguaje son reglas (a memorizar).

Murray Rothbard decía además (en su Manifiesto libertario) que la educación tenía por objeto adoctrinar a las personas al servicio del Estado y generarles falsas expectativas laborales, un par de leitmotiv que ha sido retomado desde todas las tendencias políticas, pese a no ser ciertos.

No es la escuela la que impone ciertos hábitos culturales, sino la sociedad en general

Sobre el adoctrinamiento, no es la escuela la que impone ciertos hábitos culturales, sino la sociedad en general. La aceptación de un modelo teocrático en la época medieval surge en un ambiente sin muchas escuelas. A la caída del muro de Berlín, la mayor parte de los habitantes de Europa del Este no creían en el comunismo pese a haber vivido varias décadas bajo ese régimen. No, la escuela no adoctrina, por mucho que les acusemos de ello cada vez que alguien discrepa de nuestras ideas.

En cuanto a las falsas expectativas laborales, si una falsa creencia se genera en la educación obligatoria es hacer creer que se puede alcanzar un resultado sin una inversión real del interés propio: puedo conseguir un título con notas brillantes superando exámenes de materias que no me interesan en absoluto o que no me aportan nada, utilizando una serie de reglas de trabajo que no han de suponer una acción emprendedora por mi parte: si estudio x número de horas, apruebo; no necesito racionalizar lo que aprendo, no necesito establecer una relación entre lo adquirido y lo que soy capaz de hacer con mi capacidad; no necesito aprender, sólo cumplir requisitos.

En realidad, la escuela lo que favorece es una postura pasiva, de aceptar lo que viene dado o de no cuestionar el procedimiento. Esa “pasividad” es la que hace que muchos puedan vivir aparentemente adoctrinados o, sencillamente, que se acostumbren a vivir sin cuestionarse.

Resulta necesario entender qué significa educar y no caer en el error de pensar que la educación es igual a instrucción formal y que, por tanto, toda la educación se adquiere en la escuela.

En su trabajo sobre los intelectuales de la Revolución Científica (titulado A Culture of Growth), Joel Mokyr distinguía distinguir tres capas en la educación:

-La de las costumbres o hábitos que comienza en la forma de comportarnos en casa con nuestra familia y puede llegar hasta nuestras maneras para negociar o juzgar a los otros.

-Las habilidades técnicas para realizar cosas, de conducir un carro a fabricar una computadora.

-Y la erudición, el entender cómo son las cosas, la supuesta racionalización del conocimiento, que es el tipo de educación que más habitualmente se imparte en la escuela.

Desde el punto de vista de las relaciones humanas, el primer aspecto, las costumbres, es fundamental y realmente no se adquiere tanto en la escuela como en nuestros círculos de aprendizaje cotidianos: familia, amigos, adultos de referencia (que pueden ser nuestros maestros en la escuela o no), compañeros de profesión… Como el resto de la educación (habilidades, erudición), siempre estamos adquiriendo nuevas costumbres. La educación no termina nunca, aunque puede haber momentos más receptivos y momentos menos receptivos. Obviamente, cuanto más dispuestos estemos para aprender, más podemos aprender. Esa disposición para seguir formándose es fundamental (en costumbres, en habilidades o en erudición).

La escuela no adoctrina, pero sí nos dispone para no querer seguir aprendido

Y es esa disposición a aprender la que está en riesgo en la escuela tal como está formulada, en gran medida, hoy. Una vez más, la escuela no adoctrina, pero sí nos dispone para no querer seguir aprendido o, en la mayor parte de los casos, no querer aprender mucho más. Recordemos, sigo ciertos requisitos, adquiero un título, quizás no he aprendido nada, pero he cumplido con el requisito obligatorio de educarme que me exige la sociedad.

Con todo, y no nos cansaremos de insistir en este punto, la forma de comportarnos con los demás, relacionarnos con los otros no se forja en la escuela, sino, la mayor parte de las veces, fuera de ella. Considerar que la formación escolar es la que dictamina nuestra manera de crear instituciones, de respetar (o no respetar) las leyes, que la formación escolar es la base de nuestro quehacer cotidiano es un error. Un error peligroso pues nos desentendemos de nuestra adquisición de buenos hábitos o los de nuestros hijos, considerando que algún maestro en la escuela lo hará por nosotros. Sí, los maestros también pueden transmitir buenos (y malos) hábitos, pero en la educación de un niño no suelen ser el único referente y, en muchos casos, no son un referente en absoluto.

En realidad, esa actitud de olvidarnos que las costumbres, los hábitos, las maneras son la base de las relaciones sociales y que no nos preocupemos sobre cómo las adquirimos o las adquieren nuestros hijos, refleja una actitud pasiva que, en gran medida sí deriva de una forma de educarnos formalmente donde, como decía más arriba, la pasividad puede ser la norma. Díganme qué hacer, yo lo hago, y puedo resolver sin necesidad de aprender.

¿Cómo logra la escuela, aparente centro de aprendizaje, desmontar las ganas por aprender? Como decíamos al principio, siendo obligatoria, con un currículo cerrado y con una pedagogía mayoritariamente desmotivadora.

El primer paso para lograr una educación realmente libre, y con ello, personas con voluntad por aprender, sería acabar con la obligatoriedad

A partir de ahí, el primer paso para lograr una educación (en habilidades o en erudición) realmente libre, y con ello, personas con voluntad por aprender, sería acabar con la obligatoriedad. Lo importante no es tanto el modelo educativo que se utilice (educación formal pública, privada, homeschooling…), como el hecho de que el modelo no sea obligatorio.

Este punto es clave. La escuela pública no es un problema per se. El problema es que sea obligatoria. Si estamos ante un mercado cautivo, millones de niños que sí o sí tienen que recibir una educación obligatoria, la competencia entre escuelas públicas y privadas, entre escuelas financiadas directamente por el estado o a través de vales (vouchers), entre diferentes sistemas educativos (clase magistral, Montessori, educación en el hogar…) es una cuestión menor.

Puedo ofrecer la educación de peor calidad (pública o privada) porque siempre tendré clientes para ella puesto que obligatoriamente tienen que acudir a esa educación formal.

La clave no es tener un sistema educativo formal, sino tener ganas de educarse, de manera formal o informal, en conocimientos aceptados como importantes por todo el mundo o en habilidades que sólo aprecia un grupo reducido de personas. Educarse, sí. Pero nunca de forma obligatoria, nunca en un grupo de materias único.

Es decir, los padres a cargo de sus hijos, o los adultos, a cargo de su propia formación, elegirían en qué tipo de educación quieren sumergirse, qué habilidades o qué conocimiento erudito quieren adquirir.

En ese momento, la educación de los niños volvería a manos de los padres, no porque los padres sean los mejores instructores, sino porque ellos son los responsables de sus hijos, los que han de velar por lo que aprenden y cómo lo aprenden.

La educación libre no se opone a las escuelas públicas, ni a las privadas, se opone a la obligación de ir a la escuela

Podría ser que la elección escogida, fuera una escuela formal de financiación pública o privada. Pero si la libertad consiste en libertad para elegir, una de esas podría ser la opción seleccionada. La educación libre no se opone a las escuelas públicas, ni a las privadas, se opone a la obligación de ir a la escuela.

Pudiera ocurrir que hubiera padres que no quisieran que sus hijos adquieran habilidades o conocimientos eruditos. ¿Qué pasaría en ese caso? Pues que las lagunas de conocimiento de esos niños sería la responsabilidad de sus padres.

Pero qué es una carencia comparable a la de los padres creacionistas que impidieran a los niños entender los principios de la evolución, formulados a partir de Darwin. O a la de los padres que pudiendo ofrecer una educación bilingüe a sus hijos, opten por una educación monolingüe, reduciendo las posibilidades de comunicación de sus vástagos. Así ocurre en el caso de los nacionalistas catalanes que reniegan del uso del español en una Cataluña que tiene dos idiomas propios de la región desde hace siglos.

Es posible que un padre que no quisiera dar una formación en habilidades o erudición a sus hijos fuera criticable, pero no perseguible, como no puede serlo el creacionista o el nacionalista radical, por muy equivocados que consideremos que estén (y lo están).

En el caso de los adultos (adolescentes, jóvenes o maduros), la responsabilidad ya sería propia y son ellos los que habrían de elegir si quieren aprender, qué y cómo.

Hay muchos padres que no se preocupan porque sus hijos entiendan el valor del ahorro o de una comida conveniente y son poco criticados

Puede ocurrir que un niño que ha carecido del hábito de adquirir habilidades y conocimientos porque sus padres no se lo ofrecieron, le vaya a costar mucho más poder educarse como adulto y eso pueda ser una traba en su desarrollo. Pero igual que al niño al que no se le cultivó el dominio de varios idiomas, el que no recibió formación sobre dinero e inversión, o el que no aprendió sobre una forma saludable de vida. Hay muchos padres que no se preocupan porque sus hijos entiendan el valor del ahorro o de una comida conveniente y son poco criticados, pero si un padre no permitiese ensañar a su hijo ortografía o cálculo nos parecía muy reprobable.

Al final, aceptamos con demasiada facilidad determinados dogmas pedagógicos, sin cuestionarlos, quizás porque nos han educado (en nuestras costumbres y en la enseñanza formal) para no cuestionar.

En definitiva, una verdadera educación libre habría de basarse en un sistema donde no hubiera ninguna obligación por educarse (más allá de lo mucho que enriquece la educación), donde los que quisieran educarse pudieran elegir el formato que desearan (en casa, en el colegio, de manera individual, en grupo, en instituciones públicas o privadas), y donde la educación se impartiera de forma interesante y no aburrida y forzada.

Mientras consideremos que el problema en la educación es que sea de financiación pública o privada, y no si la educación es obligatoria o realmente libre, resultará difícil que logremos una educación verdaderamente válida.

Foto: Matese Fields


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11 COMENTARIOS

  1. La nación emerge en la integración, la Nación** (política liberal) de la centralización.

    Parece ser, el articulista desconoce la naturaleza del régimen actual. El régimen de poder actual es resumiendo mucho el “militarproductivismo”. Un régimen militar es necesariamente instructivo (Akademeia, agogé,…, etc) basado en el sacrificio, la disciplina y el mérito. Mérito que antecede a la legitimación de la propiedad por el Poder (los realengos y señoríos, dinero, …, etc).

    En el “militarproductivismo” la noción de verdad* es desplazada y centralizada alrededor de esa dupla. Ambos se realimentan con la escala. Donde los roles militares y productivos son casi indistinguibles, tanto en resultados como operativa y estructura. Cuando falla la segunda (la economía) emerge la primera (lo militar). La primera a su vez es lo que origina, justifica, mantiene y da cuerpo (o espíritu) a la segunda.

    Hoy, el “productivismo-consumismo” es global y cierta incongruencia pulula por el aire. Dado el militarismo aún está presente (Estado), pero la producción es global, los Estados-Nación, mediante la polarización socio-económica de la sociedad (vasallaje) se diluyen en “emporios” camuflados. Las élites transnacionales (los señores) y capas de sometidos bajo el Estado (régimen militar-burocrático, también beneficiado) forman los nuevos estamentos. Como muchos sabrán, el “Capital” compra la “Nacionalidad” (por ejemplo con un piso),…

    Esta milenaria forma de percibir el mundo es efectiva y eficaz, realmente el “militarproductivismo” funciona y funciona muy bien. En la península ibérica fue una industria con “la Reconquista”.

    Debido a ello, el Reino de Galicia (parte norte) no figura en el mapa después del tapón de Portugal (origen); perdió la industria militar y se volcó a la producción,…, culminando en los Irmandiños (“clase media y media-baja”) derrumbando poderes locales (fortalezas). De rebote, la nada revanchista Revolución Irmandiña propició el ascenso del “Estado Moderno”, útil para la usurpadora de la corona de Castilla (Isabel católica) y su “siciliano” consorte. Y con ello, ejecutar la “doma” del Reino de Galicia (que no Galicia). El cual de nuevo reino de estamentos, recuperó el voto en Cortes pagando 100000 ducados (para un ejército) 147 años después (año 1623).

    A pesar de todo, del Reino de Galicia (cosa política, no coincide con el territorio de los “galaicos”, ni con Gallaecia) origina Portugal, Castilla y León.
    ¿Verdad o mentira?

    ¿Cómo cree usted que funcionaría un Estado Moderno si unos dicen que soy “portugués”, otros “español”, otros “francés” y otros “irlandés”? ¿Las levas y quintas?¿Impuestos?
    ¿Por qué el inglés es “lingua franca” en la UE si solo se habla en Malta? ¿Por qué no es el Español o el Portugués?
    ¿Usted cree que el Capitalismo*** Liberal o de Estado es capaz de funcionar sin un Estado Moderno Liberal?
    …, La educación centralizada es una parte esencial del “militarproductivismo”.

    “Bienaventurados los mansos (afables, tranquilos), porque ellos heredarán la tierra” Hombre crucificado.

    Algo un tanto sorprendente, los comienzos de la iglesia eran bajo plebiscito,…, el cuerpo de representación de la cristiandad era electo por el pueblo. Es decir, el cuerpo (la corporación) se regía por principios asamblearios (popular). La iglesia católica (jerárquica y aristocrática) ha tenido un papel central en la educación, si bien poco tiene que ver con el cristianismo o la iglesia originaria. Tal transformación ha servido al propósito de la centralización y la escala, es decir ha formado y ha sido parte del poder. Este papel ha sido transferido a la teocrácia secular “burguesa” (liberal) en gran parte.
    ¿Verdad o mentira?

    *:“La vida sin discernimiento no es digna de ser vivida”. Sócrates.
    **: El régimen burgués evoluciona a la oligarquía disimulada con la universalización del régimen militar (e universalización del voto inútil; no representativo).
    ***: capitalismo: usufructo de un régimen poder (Capital), es decir, privativo sobre los “medios de producción”.

  2. Inicialmente, pensaba comentar numerosos detalles del artículo.

    Entiendo que el articulista habla muy en general. Educación, enseñanza, formación son terminos que permiten hacer muchas apreciaciones y afirmaciones.

    Una que me ha llamado la atención es: “las matemáticas son fórmulas (a memorizar), el lenguaje son reglas (a memorizar).”. Usted no ha entendido lo que son las matemáticas, se le puede perdonar porque Usted es de letras, pero afirmar eso en un artículo conduce a equívocos y confusión. La matemática son propiedades y relaciones. Pasa que las relaciones y las propiedades se codifican mediante fórmulas. Lo fundamental es entender esas propiedades/relaciones. Evidentemente, la experiencia nos demuestra que no todos los cerebros captan instantáneamente esas relaciones/propiedades. Unos les cuesta menos, otros más y otros nunca….

    Sobre la obligatoriedad. Pienso que para poder llevar una vida digna hoy hay que saber leer y escribir, sumar, restar, multiplicar y dividir, proporciones algo de geografía e historia próxima. Y la enseñanza pública debe tratar de asegurar que eso se consigue al menos para el alumno de 15 años. La obligatoriedad al menos en España significa estar sentado en el aula, si aprende o no, si no deja dar clase o no, si es un riesgo para la integridad de sus compañeros y profesores da igual. De ahí el fracaso total del sistema educativo español, en lo que a primaria y sendaria se refiere.

    El teledario argumentaba hoy que van a quitar ‘repetir curso’ porque tenemos la tasa mas alta de repetidores de la UE. Lo que no dice el telediario es que, hoy, a los 16 años cuando terminan 4º de EGB casi la mitad no entienden lo que leen (no saben leer), multiplicar por dos cifras con dificultad, dividir solo con calculadora, y muchos más de la mitad no se manejan con proporciones. Usted dirá para que le seirven las proporciones? Muy fácil para ir al centro comercial y saber cuanto tiene que pagar por una camisa de 36 eur, si la rebaja es del 15%. Creame que esto, hoy, no lo saben calcular bastantes más de la mitad d elos alumnos que obtienen el graduado escolar, titulo que dice que saben hacer ese cálculo. Lo que es falso.
    El mismo telediario nos informa que las reválidas previstas en la ley de Educación Wert, que nunca entraron en vigor, serán eliminadasen una nueva ley. Así no habrá medidas objetivas que pongan de manifiesto claramente el nivel desastroso de la enseñanza en España. Así no se dará visibilidad a los problemas que padecemos en las autonomias con lengua propia. Lengua que es utilizada con objetivos políticos para destruir la conciencia de nación española. Así no se conocerán que centros y que profesores no funcionan.
    Dicen la izquierda-progre que medir no es progre, que a los españoles les conviene que no se mida los resultados del sistema educativo. Efectivamente, esa es la mejor forma de tener los problemas ocultos. Y luego dicen que trabajan por nuestro bien. Manda huevos!!!

    • Sobre la responsabilidad de los padres.
      En otros paises no lo se. En España, el estado impide que un padre eduque a su hijo según sus principios. Los padres sabemos que no tenemos instrumentos para hacer que los hijos hagan los deberes, o que se laven los dientes, o que no usen el movil cuando deben estar estudiando, o que se olviden un rato de la playstation. El padre, ante un hijo, levantisco está totalmente desprotegido.Si se le ocurriera darle un cachete podría ir a parar a la carcel. Basta que el hijo llame al 115 o 116, y denuncie maltrato sea verdad o no.
      Ante esta indefensión legal, la mayoria de los padres ‘pasan’ de educar a ese hijo levantisco. Resulta que mi hijo se cruza y dice que no hace los deberes y además está con el ‘whatsapp’, no puedo acudir al mecanismo de ultima instancia que es un cachete. De hacerlo, puedo ser denunciado y a la cárcel. Por tanto que le den al chico y al estado.
      Si a eso añade que casi la mitad de niños no viven con sus dos progenitores naturales. Y que un número muy elevado viven en familias monoparentales en las que, al trabajar el padre, el niño pasa muchas horas solo. Qué educación podemos esperar que reciban?

      En Guatemala no lo se, pero aquí la respuesta es ninguna.

  3. Nietzsche, “Así habló Zaratustra”:

    “Hoy solitarios, vosotros que vivís separados, seréis un día un pueblo. Quienes se han elegido a sí mismos formarán un día el pueblo elegido y de este pueblo nacerá la existencia que superará al hombre”.

    Precisamente, la idea de una “Humanidad superior” es lo único que hace que los hombres (algunos, si así lo quieren y su temple y formación los acompaña) superen su habitual estado de postración en la conformidad con una medianía o promedio que en realidad es lo menos “humano” que existe.

    No es una formulación política, social o económica, ni siquiera “cultural” para consumo trivializado de élites, no importa cuáles sean sus méritos, verdaderos o imaginados: es una condición referida a la disposición de un espíritu capaz de enfrentarse a un mundo irreductible al sentido común y a la calculabilidad, lo que Nietzsche hubiera llamado primero “lo dionisiaco” y luego lo “trágico” (en realidad el carácter finito o temporal de la existencia humana).

    Es una condición “autoelectiva”, no predestinada ni determinada por nada fuera de esa elección de sí mismo. En otros términos, es una libertad en la que la autenticidad existencial se convierte en el único medio para su realización.

    Su máxima moral la formuló mejor que nadie Max Stirner, incluso mucho mejor que Nietzsche: “He fundado mi causa sobre la nada”. No es suficiente con ser un “individuo”, una “persona”, incluso una “personalidad”. Lo atractivo es la “singularidad” que se sostiene sobre sí misma y acepta esa “nada” como su fundamento, por encima del cual ninguna “causa”, es decir, fe, doctrina, ideología o poder tienen la menor influencia. Es lo que secretamente admiramos en los grandes personajes y caracteres del teatro y la novela modernos, incluso en los “poseídos” o “demonios” de Dostoievski. Sabemos que no son reales, pero sospechamos que su pasión de ser es mucho más fuerte que la nuestra, hombres reales, es decir, “normales” (la aspiración a la “normalidad” es el síntoma que revela a la hipotética “Humanidad inferior”, que hoy es la que dispone de la jerarquía de valores dominante, con mil manifestaciones).

    Porque esa es la paradoja: la verdad humana no reside en los hombres realmente existentes, sino en esas otras síntesis complejas de lo humano que son los personajes de ficción que se acercan a la realización de la categoría de lo universal precisamente a través de su propia particularidad, en el plano de la ficción. De ahí, al menos, que pueda entenderse en un sentido recto la afirmación de que el arte es superior a la vida. Incluso en un simple, efímero y fútil microrrelato se puede alcanzar a experimentar esta verdad.

    Precisamente, uno de los factores que han determinado la grandeza relativa de la cultura europea es esta productividad de lo ideal encarnado en la existencia individual, pero este ciclo creativo ya es Historia y Arqueología. De ahí quizás la imposibilidad de una formación genuina de hombres en el sentido apuntado: no se puede “serializar”, “estandarizar”, “masificar” la singularidad, incluso cuando ésta es propuesta como logro objetivo de modelos de cultivo de sí mismo como los que ha conocido la Historia europeo-occidental.

    Aspirar a una “Humanidad superior”, en primera persona, no en la tercera persona de la abstracción universal, es lo único que nos redime, libera o salva del presente y de la peor limitación de todas las que se contienen en los límites del tiempo que a cada uno le asigna la vida: conformarse con “ser uno mismo”, es decir, “todos” y “nadie”, eso no es un logro de la civilización, eso es más bien la muerte de toda civilización, cuya función más profunda fue quizás la de crear modelos de emulación de lo excelente en todas las áreas de actividad del hombre europeo-occidental desde sus orígenes griegos hasta el presente.

    Si la “formación” o la “educación” no aspiran a eso, no sirven para nada, quizás sean útiles, como mucho, para añadir al mundo una nueva forma de cría de animales domésticos llamados “hombres” sólo por defecto… o un medio original de cultivar en invernaderos brotes prefabricados, injertados no importa dónde ni para qué.

    • El superhombre nietscheano ¿no? El hombre que deja de ser “hombre” para alcanzar la humanidad superior. ¿no? Un ser sin trascendencia que se hace a si mismo ¿no?. No conozco nada más moderno ni posmoderno. Primero nos rebelamos contra Dios y luego contra nosotros mismos, en unos casos para renacer como “humanidad superior” en otros casos para ser de género fluido….pero al final es lo mismo. También habría que desmitificar eso que usted llama “cultura europea”. Realmente la única cultura europea que ha existido es la cristiandad medieval que se rompió con la reforma. Esa crisitiandad medieval es heredera, en parte, de Grecia y Roma, pero lo que hace que exista una unidad de cultural es la Crisitiandad. Esta unidad es la que hace que un campesino libre de la frontera del Duero, un siervo de la gleba renano, un caballero teutónico o un campesino de Bohemia formasen parte de un mismo mundo. A partir de la Reforma protestante, la primera de las grandes rebeliones de la modernidad (¿qué es la modernidad sino una continúa rebelión?) ese campesino libre católico español tiene poco que ver ya con el luterano de Franconia. Es cierto que se podría hablar de una cultura europea basada en la dignidad de la persona que es la aportación del crisitianismo al mundo clásico, pero en esa dignidad de la persona se empezó a dejar creer fundamentalmente en el romanticismo y ahora por muchos que las constituciones lo consagren es un vago recuerdo.

      • “Il faut être absolument moderne” (Rimbaud, Una temporada en el infierno, “Adieu”)

        “… J’ai créé toutes les fêtes, tous les triomphes, tous les drames. J’ai essayé d’inventer de nouvelles fleurs, de nouveaux astres, de nouvelles chairs, de nouvelles langues. J’ai cru acquérir des pouvoirs surnaturels. Eh bien! je dois enterrer mon imagination et mes souvenirs ! Une belle gloire d’artiste et de conteur emportée!

        Moi! moi qui me suis dit mage ou ange, dispensé de toute morale, je suis rendu au sol, avec un devoir à chercher, et la réalité rugueuse à étreindre! Paysan!
        Suis-je trompé? la charité serait-elle soeur de la mort, pour moi?
        Enfin, je demanderai pardon pour m’être nourri de mensonge. Et allons.
        Mais pas une main amie! et où puiser le secours?”

  4. El artículo confunde, al igual que el modelo que critica a la educación con la instrucción. Es interesante el planteamiento: instrucción pública sí (pues es a eso a lo que se refiere realmente) pero no obligatoria. Esa instrucción pública no obligatoria podría ser impartida tanto por el Estado como por particulares. Ahora bien esta foto tan bonita plantea algunas dudas razonables al ponerlas a la luz de la cruda realidad, algo que suele ocurrir con todo planteamiento ideológico abstracto, y el artículo rezuma ideología “libertaria” por los cuatro costados. Pongamos un ejemplo, un ser libre decide formarse como médico, y para ello no acude a ningún centro oficial o privado, simplemente se forma, es un auténtico autodidacta de la medicina ¿podrá ejercer como médico nuestro ser libre? ¿necesitará homologación oficial? En este último caso me parece que el planteamiento inicial se derrumba porque esa homologación exigirá el conocimiento de determinadas materias fijadas por alguien, supongo que el Estado, o podríamos darle esa función a los colegios profesionales, pero estas instituciones repugnan a todo buen liberal lógicamente. Todo ello por no hablar que en el mundo posmoderno economicista los padres no tienen tiempo para instruir a sus hijos.Por último una aclaración. Nos dice el articulista que “la libertad consiste en libertad para elegir”…sí pero elegir para algo bueno y justo, no para cualquier cosa, porque si no desembocamos en el libertinaje o directamente en la maldad. Es decir la libertad, desde un punto de vista ontológico (o incluso teológico) efectivamente nos permite hacer el mal, pero eso no convierte esa opción en buena sino en errónea. La libertad debe tener un sentido

  5. Como siempre, “El caminante y su sombra” dio en la clave de lo que sucedió en algún momento entre 1870 y el día de hoy:

    “Ahora dígame usted, maestro, qué esperanzas podía abrigar, en una lucha contra el desbarajuste -que se da por doquier- de todas las auténticas aspiraciones, dígame usted con qué coraje podía presentarme, como profesor aislado, aun sabiendo que, apenas se arrojara una simiente de cultura auténtica, pasaría por encima de ella inmediata y despiadadamente la apisonadora de esa pseudocultura. Piense en lo inútil que debe resultar hoy el trabajo más asiduo de un profesor, que por ejemplo desee conducir a un escolar hasta el mundo griego -difícil de alcanzar e infinitamente lejano- por considerarlo como la auténtica patria de la cultura: todo eso será verdaderamente inútil, cuando el mismo escolar una hora después coja un periódico o una novela de moda, o uno de esos libros cultos cuyo estilo lleva ya en sí el desagradable blasón de la barbarie cultural actual” (Nietzsche, “Sobre el porvenir de nuestras escuelas”, 1872)

    “Paideia”, “Escolástica”, “Studia Humanitatis”, “Formación técnica polivalente”.

    La cultura griega clásica intentaba crear un tipo de hombre muy específico y que bajo figuras irreconocibles tiene una extraña continuidad tragicómica entre las élites intelectuales del Occidente moderno: el famoso ideal del “kalós kai agathós” en que se armonizaba el cuerpo y el espíritu con disposiciones prácticas para la vida “pública” de la “polis”: saber hablar en público, resultar persuasivo, mostrar nobleza de ánimo y astucia en los requerimientos de la política del momento, capacitación para los goces estéticos y la convivialidad.

    La “formación escolástica” medieval inicia el rumbo futuro de la Modernidad en el plano de la “oficialización funcional del saber” a cargo de la primera formación del Estado bajo figura eclesiástica o “comunidad espiritual”, “Corpus Misticum” paulino: marco académico formal cerrado, erudición “ad hoc” bajo el principio de Autoridad eclesiástica, dogmatismo, argumentación prolija de una silogística hermética a fin de que la razón demuestre las verdades de la fe, hegemonía del Libro y de la interpretación analógica y alegórica del mundo sin recurso a la observación directa…

    Los “Studia humanitatis” desde el Renacimiento implican un segundo giro hacia la Modernidad: el estudio y la formación se dirigen ahora a dar lustre, adorno y pulimiento, en la sociedad burguesa recién desplegada por primera vez, a unos hombres liberados de lazos de sangre, lazos feudales y estamentales y, sobre todo, creencias no bien aseguradas por la propia experiencia. Se continúa, pero en otro sentido, el culto a la textualidad, no tanto en la exposición de la verdad apriorística de la fe como en la pura imitación creativa de la forma bella del decir de los Antiguos.

    La Ilustración “democratiza” en un primer movimiento este tipo ideal de saber formativo y de hecho lo convierte en la figura histórica concreta de la formación de las clases nobles, burguesas y pequeño-burguesas, incluso las mujeres de estas clases, para distinguirse de las de clases inferiores, además de coser y bordar, ahora aprenden francés, tocan el piano, recitan poemas románticos e incluso se dedican a escribir novelas (el primer movimiento de liberación de la mujer se desarrolló justo en esta primera extensión niveladora del ideal educativo burgués).

    La Revolución Industrial y el capitalismo mercantil, “la sociedad de productores” y su sistema profesional especializado en torno a una división del trabajo, en apariencia, cada vez más extendida, determina la última figura de la socialización educativa, ahora, por primera vez, dirigida a la totalidad, es decir, a las masas producidas por la propias necesidad de expansión del sistema capitalista (el socialismo es una variante atrasada y casi melancólica del capitalismo, al contrario de lo que suele creerse debido a un gravísimo error de Marx en la interpretación del concepto hegeliano de la “Aufhebung” o “superación que conserva lo superado y lo lleva a un estadio superior de desarrollo”).

    Lo que siempre fue contenido y forma de una socialidad minoritaria, con diferentes vías de acceso, se convierte en la “obligatoriedad” y “homogeneidad” de un solo tipo formativo universal: la formación en este artículo criticada y denunciada y que, desde el punto de vista del último siglo y medio, no es otra cosa que el puro positivismo, utilitarismo y pragmatismo que exigen unas condiciones sociales y económicas muy concretas.

    Este nuevo tipo humano, entrevisto por primera vez por Nietzsche en ese texto impagable para un filólogo profesional como es “El porvenir de nuestras escuelas” (Marina en su intercambio con Rallo en “El Confidencial” sobre el carácter público o privado de la enseñanza, en una serie de artículos el año pasado, me hizo ver, ante un sarcástico comentario mío sobre esta discutible “polémica”, que ese “tema nietzscheano” no tocaba…) no es otro que el que hoy vive su crisis terminal: la primera socialización formativa del capitalismo (es decir, el Estado) tuvo un marcadísimo carácter “disciplinario” y con un horizonte muy limitado de alfabetización meramente funcional; hoy, cuando el sistema capitalista se ha convertido tácitamente en una omnicomprensiva estructura global de civilización mundial, el tipo formativo se encuentra atascado en fases regresivas, pero entre las que despunta, sin apenas lugar a equívoco, la nueva figura del consumidor a la carta, lúdico y festivo, ocioso e impertinente, de unas servicios “educativos” a los que se destina una “burocracia docente” (casi el 5% del total de la población activa) y cuya única utilidad real es reproducir “ad infinitum” y hasta la náusea un juego de roles sociales caducados e ideales pretéritos, carentes de contenido y profundidad, pero que trasmiten cierto lustre a la barbarie científico-técnica de una sociedad en la que toda norma de “Humanidad superior” ha quedado archivada o sobreseída.

    • ¿Cuándo habla de “Humanidad superior”, con mayúscula, a qué se refiere exactamente? Yo no se mucho de filósofía, como usted, pero si existe una humanidad superior quiere decir que hay una humanidad inferior, no se a lo mejor soy un sofista, pero claro cuando adjetivamos a la humanidad nos podemos meter en un problema, al igual que cuando ponemos adjetivos a la democracia. Cuando hablamos de democracia popular o liberal tendremos muchas cosas….menos democracia…Pues yo pienso que sucede lo mismo si ponemos apellidos a la “Humanidad” ¿no le parece?