Debimos haberlo imaginado. Todo lo que no pasase por las inmediaciones de la pena de muerte -conmutada por trabajos forzados con programa de reeducación- iba a constituir un escándalo. La parcela estaba ya arada, sembrada, abonada y regada. Todo en su sitio. Era cuestión de poner en marcha la máquina y anegarlo todo en un metro de fango. Y exactamente eso es lo que ha sucedido.

Poco importa que el tribunal, compuesto por tres magistrados, se lo tomase con mucha calma para deliberar y fundamentar el veredicto en una kilométrica sentencia de 370 folios en minucioso lenguaje jurídico. En Pamplona no se resolvía si eran culpables o inocentes los cinco miembros de “la manada”, apodo que se habían autoadministrado estos canallas, sino en ver si la acusación se traducía en la pena máxima con todos los agravantes posibles.

El caso golpeó a la opinión pública en el verano de 2016. En principio un simple suceso durante los Sanfermines de aquel año, que pronto se convirtió en objeto de culto por parte de todos los medios de comunicación y en emblema del recrecido movimiento feminista. Curioso cuando menos porque casos de violación hay muchos a lo largo del año. Eso sí, ninguno ha ocupado tanto espacio en periódicos y tertulias ni ha concitado tanto debate público a lo largo del último año y medio.

Como en otros muchos índices, España sale bien librada en el de violencia sexual

En 2015 fueron denunciadas en España 1.229 violaciones. Muchas, sin duda, pero si hacemos el pequeño esfuerzo de comparar ese dato con el de otros países europeos nos encontramos con que durante el mismo periodo en Francia se denunciaron casi 13.000, 7.000 en Alemania y 5.544 en Suecia, un país de sólo diez millones de habitantes famoso por sus conquistas en materia de género. Como en otros muchos índices, España sale bien librada en el de violencia sexual, lo que debería alegrarnos como sociedad y animarnos a perseverar para que ese número siga bajando.

Pero la opinión pública, pastoreada por televisiones y, en gran medida, por líderes mesiánicos, sólo fija su atención en una serie de casos muy concretos, que suelen coincidir con los que las televisiones y los políticos señalan. A veces por lo especialmente odioso del crimen -como, por ejemplo, los infanticidios- y otras porque apuntalan algún tipo de campaña política en curso.

Ese parece haber sido el caso de “la manada” de Pamplona. De otro modo es imposible entender semejante histeria colectiva por un simple suceso sin víctimas mortales y en el que, además, los hechos habían quedado grabados en un teléfono móvil y, por lo tanto, no entrañaba misterio alguno. Desde el principio se conocían hasta los más mínimos detalles y apenas quedaba pregunta sin respuesta. Por lo que al final todo quedaba en si hubo o no intimidación y violencia en la comisión del delito.

El tribunal, basándose en las pruebas, concluyó que no concurrieron ninguna de las dos circunstancias, por lo que ha condenado a los acusados por abuso sexual y no por agresión. Podríamos pensar que ya sólo por eso, por esta imperdonable ligereza de los jueces, está justificado plantarse delante del juzgado con una pancarta y pedir su inhabilitación. Pero los jueces no resuelven en función de su capricho personal, sino de las pruebas que aporten las partes y de lo que extraigan de los testimonios obtenidos en la instrucción del sumario y la sala de vistas.

La que negó que existiese intimidación fue la propia víctima en el transcurso del juicio. Negó también que la forzasen a entrar en el portal donde se consumó el delito con las siguientes palabras: “yo sinceramente lo que pensaba es que íbamos a entrar en el portal porque querían fumarse un porro, así hablando un poco mal, pero es lo que pensaba que iba a pasar… o sea, no me sorprendió la brusquedad pero no pensé que iba a ocurrir lo que ocurrió”.

Lo que ocurrió lo conocemos todos y los culpables son estos cinco bastardos, pero para que haya agresión tienen que darse dos elementos: violencia, intimidación o ambas. La segunda queda eliminada por la testifical de la víctima, pero, ¿y la primera? Después de los hechos la víctima fue atendida en el Hospital de Navarra, donde la exploraron los facultativos del centro. No apreciaron indicios de agresión sexual tal y como se extrae de los dos informes que redactaron, uno el día 11 de julio y otro, ampliado a petición del juzgado, tres meses después, el 13 de octubre.

Lo que tenemos, por tanto, es un caso de abuso sexual con prevalimiento agravado por el acceso carnal de los cinco individuos. Eso es exactamente por lo que les han condenado. Y no a una pena menor precisamente, sino a casi el máximo que prevé el artículo 181 del Código Penal: nueve años.

Nueve años por violación -que eso es lo que hicieron- en su variante de abuso sexual. Pura terminología jurídica que no está al alcance de todos los mortales pero que, en aras de la precisión y el garantismo, es necesaria. Creo que lo mínimo que podemos pedirle a la Justicia es que, además de ciega, ofrezca garantías, sea precisa y se ajuste como un guante a la Ley. Eso mismo es lo que han hecho los tres magistrados de la Audiencia Provincial de Navarra.

Sabiendo esto, y quien no lo sepa es que no quiere saberlo porque la sentencia es pública y sobra la información relativa a este caso, es fácil poner punto final al asunto. Los cinco de la manada son violadores y como tales han sido condenados con una sentencia ejemplar de nueve años en prisión, casi lo mismo por lo que se condena en España a muchos homicidas.

“La manada” ha sido esencialmente un asunto político. Un pedazo de realidad debidamente condimentado para servir a fines políticos muy concretos

Pero esta historia va mucho más allá de su recorrido meramente judicial, de ahí el estupor del CGPJ, que se ha visto obligado a emitir un comunicado de urgencia recordando lo que debería ser obvio. Como en aquel episodio de la enfermera del Hospital Carlos III infectada accidentalmente por ébola, o el más reciente de la madre de Granada que secuestró a sus hijos y desapareció con ellos, “la manada” ha sido esencialmente un asunto político. Un pedazo de realidad debidamente condimentado para servir a fines políticos muy concretos, que van desde la entronización de los desvaríos del feminismo radical hasta la puesta en solfa del sistema judicial al completo.

Lo primero implica callar al disidente y crear en torno a la verdad oficial un consenso espeso e impenetrable. Lo segundo reducir al tercer poder, cuya virtud principal debe ser la independencia, a la condición de antena de los cambiantes antojos de una élite de iluminados. Un regreso a la tiranía original en la que mandaban los hombres y no las leyes.

Pero, sobre todo, esta ha sido una oportunidad más de encender la llama de la agitación callejera o, mejor dicho, de conservarla encendida porque de seis años a esta parte no ha dejado de arder. Tratan de mantener a la masa en estado de excitación permanente y dispuesta para la algarada, el escrache y la amenaza. Todo con el concurso convencido u oportunista de los grandes medios de comunicación y con sentidas profesiones de fe por parte de la clase política.

Como en aquellos actos de afirmación nacional que organizaba el primer franquismo en torno a la figura del caudillo, en los que políticos y paniaguados del Movimiento se atropellaban por ser más papistas que el Papa, ahora se trata de encumbrar el pensamiento único condenando al ostracismo a todo el que ponga en duda la verdad revelada y ose pensar por su cuenta o, simplemente, atenerse a los hechos cuando los hechos contradicen a la ideología.

Quien lo haga ya sabe de antemano que se expone a la muerte civil y, por si eso no bastase, a que una turba iracunda le linche sin que nadie se atreva a salir en su auxilio. El linchamiento es todavía virtual. Pero, recordemos, los linchamientos siempre empiezan siendo virtuales.

Foto: Ana Rey, Flickr


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14 COMENTARIOS

  1. “Pero la opinión pública, pastoreada por televisiones y, en gran medida, por líderes mesiánicos, sólo fija su atención en una serie de casos muy concretos, que suelen coincidir con los que las televisiones y los políticos señalan”
    Efectivamente es así, Fernando, pero no solo en el caso de abusos y agresiones sexuales, tambien en homicidios, desapariciones y toda serie de hechos escabrosos que focalizan la atención mediática y con ella sacuden a la opinión pública. Pueden ser elegidos al azar o no, porque ya me dirá cómo acabó el seguimiento de la desaparición del pequeño Gabriel o la desaparición de la joven Diana Quer, ¿No hay acaso cientos de desapariciones o asesinatos resueltos o sin resolver que no han gozado del mismo favor mediático?
    Respecto al caso de “La Manada”, me sorprende que confíe tan ciegamente en la “pericia” de los jueces para resolver el caso. Y bien mirado, es cierto que no hacían falta las pruebas del delito o cientos y cientos de folios de instrucción para emitir al final una sentencia borrosa, contradictoria y para crear un impacto tan dispar en los tres magistrados, hasta el punto de que uno de ellos, se quedase del revés con un ojo mirando pa Cuenca, de tanto “jolgorio” que vio en las grabaciones.

    Dice que: “la que negó que existiese intimidación fue la propia víctima en el transcurso del juicio. Negó también que la forzasen a entrar en el portal donde se consumó el delito”. Claro, reconocer que entraste en el portal por tu propio pie pensando que iban a fumarse un porro pero una vez dentro descubrir la encerrona que te aguardaba es del todo concluyente para descartar la violencia y la intimidación o la agresión en grupo. Pues visto así, lo dicho, no hacían falta tantos folios de instrucción ni importan las imágenes de esas grabaciones ni la valoración conjunta del caso o de los hechos probados. Con la declaración de la joven que los jueces han interpretado literalmentente ya se podrían haber ahorrado todo lo demás. ¿Les hubiera valido igual a los jueces las declaraciones de la joven en sentido contrario, afirmando que sí se sintió intimidada o forzada? ¿la hubieran creído y se hubieran tomado sus palabras al pie de la letra para justificar su sentencia?

    “Creo que lo mínimo que podemos pedirle a la Justicia es que, además de ciega, ofrezca garantías, sea precisa y se ajuste como un guante a la Ley. Eso mismo es lo que han hecho los tres magistrados de la Audiencia Provincial de Navarra”
    Creo que a la Justicia todos le pedimos eso en todas las sentencias. Y la prueba de ello es que si uno no está conforme se recurre y punto. Respecto a los jueces, pues son personas humanas como todos los demás que yerran en sus juicios o se dejan contaminar por prejuicios ideológicos que reflejan en sus sentencias, haciendo flaco favor a Justicia y a la deseable separación de poderes. Resulta que no pocos jueces se han pronunciado en público y en privado en contra de la sentencia y especialmente del voto disidente del tercer juez en discordia, sin mayores complejos; pero cuando sale el ministro de Justicia y le señala directamente con el dedo, al poder judicial le entra un ataque de corporativismo y sale de la forma más hipócrita posible a poner la mano en el fuego y a defender la honorabilidad del juez de la discordia.
    Pero ¿qué pasa, es que el poder judicial es intocable, omnipresente y no tiene que rendir cuentas de sus desvaríos o de la trayectoria profesional de sus excéntricos jueces? ¿hay qué tener fe o confiar ciegamente en la “bondad” de los jueces como si fueran Dios?

  2. Otra “performance”. Ahora las masas escenográficas son otras.

    En el nivel material, los hechos juzgados se dan en las romerías campesinas entre mozos de cuerda y sirvientas. “Arriba, abajo”, me refiero a la serie británica. Hoy los señores se toman en serio las andanzas sexuales del pueblo festivo entregado a dudosos placeres un tanto toscos.

    Mal asunto. Pero tal “preocupación” del siempre inquisitivo Poder forma parte de la nivelación igualitaria. ¿Agresiones sexuales antes del coma etílico? Forma parte del espectáculo.

    Sí, ya sé, los derechos individuales y todo esa bella figura moral del progreso, y en contra la violencia, la intimidación, la agresión: hay que tomarse en serio esas cosas. En otras épocas, tales conductas iban asociadas al primitivismo nada galante de los “villanos” para burla y solaz de los cínicos señores de la villa.

    El proceso fallido de la civilización de masas no deja lugar a otros placeres más elaborados.

    En el nivel formal, los jueces, expertos funcionarios con un alto sentido de su dignidad ofendida, actúan como les dicta un texto cualquiera: autómatas del Código penal, pagados a tanto la sentencia y el kilo de folio garabateado en el ordenador portátil.

    Y el Poder instituido aprovecha la oportunidad para meterle el dedo en el ojo a unos colegas con la presunción excesiva de aplicar leyes hechas por ellos mismos a fin de no ser nunca juzgados por esas mismas leyes.

    Pero da igual, porque si no es un osario en el Valle de los Caídos, serán unas bragas caídas lo que excite los apetitos de la turba mediática producida “ad hoc” por el propio Poder.

    Por supuesto, el trasfondo es claro: hay que desprestigiar a la ya muy desprestigiada Judicatura española para proceder a la Operación Indulto.

    ¿Feminismo, victimismo, terrorismo moralizante? En ninguna parte.

    Simplemente, agitación transitoria y epidémica, como siempre, elemental empatía ante las pantallas mediante actos performativos simulados de pudor social convencional, mientras se calientan las palomitas en el microondas.

  3. Si hubiera sido Presidente del Gobierno, el ministro Catalá no había desayunado ministro, ni siquiera le hubiera dejado recoger los papeles, se les hubiera mandado con un motorista.
    El zafio comentario sobre el juez discrepante de la sentencia a “La Manada” era lo que hacían los soviéticos con los disidentes, METERLES EN MANICOMIOS. ¡PERO, POR DIOS!. ¿CUANDO LOS ESPAÑOLES TENDREMOS EL GOBIERNO QUE NOS MERECEMOS?. Porqué llevamos muchos que son de “pena”.
    Saludos disidentes.

    • Los comentarios de Catalá totalmente fuera del plato, tratan de pasar página sobre el asunto Cifu. Asunto en el que el PP debería dar muchas explicaciones y no quiere dar.

      Lo dicho por Catalá en el telediario ayer y hoy es un insulto al sentido común, al estado de derecho. Esto le hace ser un muy peligroso ministro de Justicia, y por tanto debería ser cesado -como Cifu-

  4. Esta es una más. Las noticias son como la canción del verano, puede ser un exitazo una auténtica mediocridad. El caso de Cartagena de marzo (autores musulmanes, víctimas menores) no tendrá un minuto de espacio en la televisión ni en el estercolero al que llaman redes sociales. Aquí quiere legislar “la gente”. No es casual la insistencia de algunos medios de la condición de militar de uno de estos cinco hijos de perra. Hay que “empoderar” a la mujer. Que ella decida cuando y como quiera. Que ella decida , a los tres , cinco , o cien días de la relación sexual, que fue violada, si es que así se siente. Algo como lo que sigue:
    http://www.elmundo.es/loc/famosos/2018/01/30/5a70939546163fef1d8b4695.html
    Vas a casa de un tío, bebes con él, te acuestas con él, y al día siguiente , decides que, como hiciste el idiota y te acostaste con el amigo de tu ex, borracha, no fue tu culpa, sino que él te violó.
    Leticia Dolera para Ministra de Justicia.

  5. Antonio Escohotado recuerda una cosa que parece que a la manada feminista le importa un rábano:

    “Viendo que el homicidio es castigado hoy con entre 10 y 15 años, el miserable decidido a violar tendrá un estímulo añadido para matar al término, calculando que los cadáveres no hablan, y el principal problema será hacerlo desaparecer. Igual o peor de contraproducente es infiltrar con ideología estas conductas, imaginando que malversar, raptar, chantajear y asesinar se trasmutan en actos positivos si los inspirase alguna confesión política.”
    https://www.libertaddigital.com/cultura/2018-04-30/antonio-escohotado-del-necio-al-lunatico-84981/

  6. El artículo es bueno, pero no fueron condenados como violadores y por ello realmente no se les puede considerar violadores para ello, según el C.P es necesario penetración con violencia e intimidación. Simplemente han sido condenados como abusadores sexuales y eso creo que es lo que ha hecho estallar a la ciudadanía, cierto de una manera manipulada y sin analizar la sentencia, ni tan siquiera el C.P y mucho menos sin analizar las pruebas. No sé si la sentencia es justa o injusta, no he visto las pruebas pero la pena podría ser incluso inferior si fuese tipificado el hecho como violación y eso es lo que la gente no se para a pensar.

    Este caso se fue de las manos

    • La “ciudadanía” ha estallado porque se la ha estado preparando para que estallara.

      Que los de la manada son unos h.d.p. violadores no lo dudo. Que habría que condenarlos a mas también. Que lo que ha dicho uno de los jueces es escandalosos, sin duda.

      Pero eso no ha sido lo que ha hecho estallar a la “ciudadanía”, si no el prefabricado de indignación postiza que ha inflado todo el asunto.

      En nuestra patria ocurren hechos muy graves todos los días, pero para hechos parejos unas veces unos acaparan todo y otros desaparecen de cualquier radar de los medios. Eso es lo sospechoso.

      Le he puesto antes el link de las violaciones en Alicante, por ejemplo.

      Sabe cual es el problema de la manada.
      1/Esta firmada por gente de la España profunda
      2/Uno de ellos es militar o exmilitar y el otro guardia civil o exguardia civil. Lo cual espero que sea un agravante.

      Pero, tenga la seguridad de que si los momos hechos huboeran sido hechos por unos de los CDR o unos batasunos ni se habrían comentado y tampoco salido en los medios. Y pata ejemplo lo de Alsasua o el los de Arran que pegaron a las crias que teinen su puestico con cosas de las selección de futbol.

      Ya se que no fue lo mismo, que esto es mas grave, pero nos da la medida de por donde van los tiros. Y el mensaje es claro “en la España heteropatriarcal y mesetaria, los hombres tieien licencia para hecer lo que les da la gana y los jueces fascistas les protegen”; ese es el mensaje prefabricado que habñia que vender como fuera.

      Tenga en cuenta que conocido que ese juez formaba arte del tribunal los medios orquestados ya sabían por donde podría salir la sentencia y han precaldeado el ambiente.

      No se busca que haya una solución o bien cambiando la Ley o bien (que es donde yo creo que esta el probleam) admiteindo el rcurso y que el tribunal que lo case en un nuevo Juicio decida una pena mucho mas dura, acorde con la violaciñon.

      Se trata de liar y politizar.

      Y desde luego que no se comente, tema tabú, que en estos San Fermines, cada año que pasa fiesta mas filoetarra por excelencia, son el mejor ambiente para que se pueda hacer lo que de la gana com total impunidad. Porque de eso se trata.

      Y cuando hay impunidad para unas cosas acaba ahabíendolo para todo.

      un muy cordial saludo

  7. Hubo un momento en el que ciertos políticos no querían que las mujeres pudieran votar por estar influidas por los curas. Hoy se puede plantear algo similar pues muchas están influidas por la locura feminista que es mucho más destructiva. Yo no planteo eso pero tal vez sea hora de pensar que los grupos que promuevan la desigualdad ante la ley deberían ser prohibidos y, desde luego, ni un euro para el feminismo.

  8. La verdad es que ahora con los masones, te pillan con lo sexual y tienes poca escapatoria. Antes con Franco se formaba mejor eticamente por la iglesia y luego si salía a la luz pública no iban los sindicatos ni los colectivos como hienas. Los masones ya tenían antecedentes de manipular la sexualidad en el destape y ahora que tienen el control y caliente al personal promulgan leyes coercitivas y mueven la calle. Que se aclaren de una vez porque esto es un sinvivir.

  9. Están jugando con ingredientes explosivos: hedonismo en la educación sexual, ataque a la separación de poderes, perdón a los asesinos de ETA que ni siquiera han sido juzgados, conversión de las personas en en perros de manada, extensión del hedonismo al uso de drogas, degradación feminista de las mujeres mediante el trastorno de personalidad inducido, golpe de estado permanente contra la unidad de España favorecido por todos los partidos…
    El narconegocio gana.

  10. Primero se marca el objetivo, luego se adecua la verdad a ese objetivo, no importa medios ni cuestiones éticas, morales o estéticas, la verdad ya esta fabricada, nada ni nadie osará apartase del camino del gran hacedor, la verdad revelada. No se confundan, al final todo es sumisión disfrazada de rebelión.

    Salú2.

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