Oriente Medio era ese lugar en el que todos se peleaban durante todo el tiempo. Ese lugar formado más por tribus que por naciones, fracturado en todas las direcciones y en el que tensiones religiosas propias de otro tiempo sólo sorprenden a los que estamos fuera. En ese lugar aterrizó Estados Unidos poco después de acceder a su condición de primera potencia mundial tras la guerra.

El legado de los protectorados británico y francés de tiempos de la Sociedad de Naciones, más cientos de años de disputas y banderías les pedía a gritos que había que actuar, había que “hacer algo”. Esa era la consigna que todos dieron por buena. Todos menos los propios interesados, es decir, las receptores habituales de la intervención.

Los israelíes, que llevan ahí setenta años tratando de sobrevivir, algo han aprendido. Tan pronto como aseguraron sus fronteras tras la guerra de 1967 se atrincheraron y ahí siguen completamente ajenos a lo que diga la ONU, la UE o el sursuncorda. Entienden de qué va la cosa en ese rincón del mundo y actúan en consecuencia. Son, de hecho, una tribu más, la última en llegar a aquel pandemonio. Para todo lo demás Estados Unidos tenía la receta infalible que siempre consistía en lo mismo pasase lo que pasase: intervenir, “hacer algo”.

Si la cosa salía mal -y solía salir mal- Estados Unidos era el culpable de todo, el gendarme del mundo que se metía donde nadie le había llamado

El guión era muy similar en todas las crisis, sin importar si se trataba de una guerra civil entre clanes, un golpe sangriento o una escalada terrorista. Estados Unidos llegaba con dinero, con tropas o con ambas cosas y “hacía algo”. La historia recorría unas fases muy bien delimitadas que seguíamos atentamente por televisión. Primero el secretario de Estado se ponía en contacto con las partes y les pedía moderación y diálogo. Luego se dejaba caer por allí, ya bajo el foco de las cámaras, para organizar una cumbre que solía coincidir con el envío de tropas americanas al lugar del conflicto. Todo terminaba con una grandiosa conferencia de paz con el presidente de muñidor y a la que los europeos se apuntaban entusiastas.

Los costes de esta hiperactividad en Medio Oriente eran altísimos, tanto los económicos como los humanos. También el asunto se cobraba un alto tributo en imagen internacional porque si la cosa salía mal -y solía salir mal- Estados Unidos era el culpable de todo, el gendarme del mundo que se metía donde nadie le había llamado.

Así, mientras las potencias europeas jugaban la carta del pacifismo y el multilateralismo, Estados Unidos corría con la parte fea del asunto y se encargaba de pagar el banquete incluso cuando los comensales se estaban tirando los platos a la cabeza. Al final nada se resolvía, simplemente se aplazaba. Poco después, por el mismo resquicio o por otro, se abría una nueva crisis y vuelta a empezar.

Esta es, a grandes rasgos, la historia de Oriente Medio en las seis décadas que van del final de la guerra mundial a la llegada de Obama al poder. Porque fue Obama el que cambió la estrategia desenganchándose paulatinamente de los asuntos internos de Oriente Medio. Hoy el papel de Estados Unidos en esa región es más de observador que de cirujano.

Desde hace unos diez años se ha mantenido prudentemente al margen de las guerras de Siria y Yemen, y sólo la irrupción del Estado Islámico hace cuatro años les obligó a tomar medidas algo más drásticas. Pero no mucho más drásticas. Incluso en los momentos álgidos de la lucha contra el ISIS, la presencia estadounidense en la zona era mínima. Prefirieron mantenerse en la retaguardia asesorando y financiando a sus aliados.

Exactamente lo contrario de lo que ha hecho Rusia, metida hoy hasta el cuello en el avispero sirio porque alguien debió convencer a Putin de que aquello era una oportunidad y había que “hacer algo”. Contemplamos no sin cierta sorpresa que quien está sufragando los cuantiosos costes de “hacer algo” es Rusia, cuyos recursos son, por cierto, infinitamente más limitados que los de Estados Unidos.

Por este cambio estratégico a Obama se le acusó de aislacionista y de ser incluso el causante del desorden. Pero no, el desorden ya estaba ahí, la Casa Blanca lo único que hizo a partir de 2009 fue apartarse de él. Desde entonces ha pasado lo que iba a pasar de cualquier modo. Estados Unidos se ha ahorrado al menos perder el tiempo, el dinero y la vida de muchos soldados.

El mensaje, que ya se va captando en todas las cancillerías, es que Estados Unidos no actuará o que, de hacerlo, no será como hace diez o quince años

Donald Trump no ha hecho más que continuar con la política de Obama en la zona cambiando, eso sí, algunos elementos de sitio pero manteniendo lo fundamental. El mensaje, que ya se va captando en todas las cancillerías, es que Estados Unidos no actuará o que, de hacerlo, no será como hace diez o quince años.

Los motivos de este reenfoque estratégico están ahí para quien quiera verlos. Estados Unidos se acerca a la autosuficiencia energética, por lo que su preocupación por los pozos petroleros del golfo ya es sensiblemente menor. Sus intereses comerciales están hoy más centrados en el Pacífico que en Europa y Oriente Medio, su principal socio comercial es China, la mayor parte de las importaciones le llegan por su costa oeste.

No tenía, por lo tanto, sentido mantener la ocupación de Irak, un desagüe por el que todos los años se iban miles de millones de dólares y muchas vidas. Tampoco parecía muy sensato meterse en Siria o tratar de mantener a punta de fusil a antiguos aliados como el egipcio Mubarak o el tunecino Ben Alí.

En la guerra de Libia de 2011, por ejemplo, si hubo participación norteamericana, pero bajo el paraguas de la ONU junto a otros 16 países que superaban con creces los efectivos enviados por Washington. Sólo Francia desplegó en aquella ocasión seis fragatas y un portaviones, amén de un submarino nuclear y una veintena de cazas. En Libia fueron los europeos los que tuvieron que exhibir poder duro porque Estados Unidos miraba los toros desde la barrera.

Para resolver el problema de Irán Obama escogió la vía de la distensión mediante un acuerdo que pretendía integrar pacíficamente a Irán en el concierto de Medio Oriente, cosa que no ha conseguido. Los ayatolás aprovecharon la generosidad yanqui para expandirse y multiplicar su presencia en la zona. Una vez más “hacer algo” no ha servido para nada.

El fin del acuerdo, que Trump selló este mismo mes, vino a confirmar que su política de desenganche es aún más acusada. Simplemente está dejando que las cosas sucedan porque han entendido ya que van a suceder de todas maneras. Con la salida del acuerdo invita a saudíes e israelíes, sus dos aliados más fieles en Oriente Medio, a enfrentar a su propio demonio. Ha permitido también que los rusos lo intenten en Siria y que se estrellen como ya se estrellaron ellos en el pasado. Todo desde la distancia y manteniéndose impoluto.

La era de “hacer algo” en Oriente Medio se ha acabado. murió durante el mandato de Obama

No es mala estrategia. Las posibilidades de que el Kremlin se salga con la suya y se convierta en un actor principal en la región son remotas. Carece de los medios y el rompecabezas es demasiado complicado. Haga lo que haga nadie se lo agradecerá, al contrario, levantarán el dedo acusador y les culparán a ellos.

Quedaría sólo el fleco iraní. ¿Quién se hará cargo de frenar su expansión? Probablemente ellos mismos. Irán es un país que arrastra mil problemas económicos y otros tantos de índole social y política. Pero, de seguir con su proyecto de unir el Pérsico y el Mediterráneo a costa de su propia gente, serán los vecinos quienes se lo impidan por la cuenta que les trae. Para ello podrán contar con la asistencia militar y financiera de Washington, pero poco más.

A Trump, como antes a Obama, no le interesa lo más mínimo desperdiciar vidas y dinero en un lugar cuyos problemas son irresolubles. Les ha costado en el Pentágono más de medio siglo asumirlo. La era de “hacer algo” en Oriente Medio se ha acabado. murió durante el mandato de Obama. Trump se está limitando a oficiar el entierro.


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11 COMENTARIOS

  1. La importancia estratégica de Oriente Medio para Europa no debe ser menguada.

    La capacidad de Oriente Medio para desestabilizar y producir daños a Europa es inmensa. Pensemos en los suministros de petróleo o los millones de desplazados que son ‘empujados’ hacia las fronteras europeas.

    Son muchos los actores jugando roles en Oriente Medio, tantos que es difícil encontrar un medio que explique con detalle todas las guerras que allí hay.

    Dejenme que les cuente algo ‘fresco’ que acabo de leer en el Jerusalem Post.

    Resulta que el investigador especial Müller que investiga la injerencia Rusa en las elecciones USA/Trump ha enviado dos investigadores a Israel para averiguar detalles de una reunión del hijo de Trump con agentes israelís/arabía saudita en agosto, antes de las elecciones de noviembre. Parece que no solo los rusos, sino que los israelitas y los de arabia habían hecho un lobby para apoyar a Trump en su carrera electoral.

    El asunto viene porque los israelitas siempre vieron como una amenaza el acuerdo de USA/EU/Iran para que este último abandonara el desarrollo de una bomba atómica. Lo que vemos es claro, sería voluntad libre o manipulada del pueblo americano pero Trump salió elegido contra los pronósticos.
    Trump ha denunciado el tratado con Iran, y su nuevo secretario de estado (Pompeo)se estrena con amenazas incendiarias a Irán. Israel y Arabía Saudita lo están celebrando por todo lo alto.

    A todo esto, la reacción de Iran o Rusia (China) está por ver, así como la contra-reaccion israelí o de Arabía.

    Merkel sigue diciendo que Europa mantiene el acuerdo. El enfrentamiento está servido. Qué va a pasar, no lo sé. Pero que se avecinan tiempos duros, duros para Europa ( o sea nosotros) es probable….

  2. Sr. Díaz en Perroflautología no dieron geoestrategia

    “Los israelíes, que llevan ahí setenta años tratando de sobrevivir, algo han aprendido.”
    http://4.bp.blogspot.com/-OOMnVWQF6g8/U8sqW8u1QFI/AAAAAAAAzjQ/GwU45M0AU8c/s1600/PALESTINA+MAPA.png
    “Los ayatolás aprovecharon la generosidad yanqui para expandirse y multiplicar su presencia en la zona”
    y a Putin se le escapaba el pelotazo menos mal que “alguien debió convencer a Putin de que aquello era una oportunidad y había que “hacer algo”

    Vaya pastiche.

  3. Don Fernando

    Uno no es un experto en geoestrategia, pero la verdad, usted y el que haya mas que obviado muchos aspectos en algo tan complejo cómo oriente medio es desolador.

    Desconoce que el mayor lobbie con mayor influencia-dinero en las campañas presidenciales USA es el lobbie israelí. Y me parece que Israel tiene algo que ver con lo que está pasando alrededor suyo, basicamente con ISIS, etc.. y si está Israel está USA.

    Los terroristas del 11M eran básicamente Saudíes.

    https://www.youtube.com/watch?v=GngpgCE5ubQ

    No se quiere enterar de que durante la guerra fría la influencia soviética “civilizó” los paises islamicos en los que estuvo presente, de tal manera que las mujeres tenñian mas derechos, las minorias religiosas también.. y en general prosperaron AK47 mediante, pero prosperaron.

    Me refiero a Siria, Irak, Egipto, y los no árabes pero si islámicos como Libia, Sudan, Argelia, únez, Mauritania, Afganistan, Yemen,.. lo que ha venido despues, es la injerencia del whabismo de la mano de Arabia Saudí – USA exprortñando ademas ese problema via Kaleji/Soros a Uropa para darnos por saco.

    Y si alguien hizo algo bien alguna vez fue Obama pfrecisamente repartiendo (contra el criterio de Israel, pero lo hizo en su segunda legislatura, ergo ya no podía ser reelegido) nluencia entre Irán y Arabia Saudí gracias al tratado con Irán.

    Lo ultimo que nos hemos encontrado es la voluntad USA de acabr de enmrdar aquello poniendo su embajada en un territorio que según las ONU no pertence a Israel. Si lo hubiera hecho Putin en cualquier sitio en disputa la que se habría liado.

    Francamente cada vez merece menos la pena leerle a usted.

    Un saludo

  4. Y la política de USA me parece bien. El Sr. Putin hace lo correcto en Siria. Pues entre lo malo y lo espantoso, es preferible lo malo de la familia Al Assad, que el país caiga en la órbita del wahabismo saudí. Al menos los Assad son laicos y losa cristianos y otras minorías religiosas están seguras.
    Lo de Libia fue una cosa liada por Nicolas Sarkozy, para cerrarle la boca a Gadafi. Donde Josñe Luis Rodriguez Zapatero se apuntó con entusiasmo. Fue un grave error, mucho más gordo que Irak. Pero los “progristas” apoyaron entusiásticamente la destrucción de Libia, para meter el islamismo radical en el poder, como “liberadores” al lado de Europa.
    Antención a Italia y la nueva coalición gobernante. Su programa lo suscribiría al ciento por ciento, cualquier español sensato. si conociese la verdad de lo

    • Sigue: Que le rodea. No los comentarios de Luis del Pino, que trata de desacreditar a “La Liga Norte” y al “payaso” Beppe Grillo del “M5E”. Similar a VOX. Sr. del Pino, aunque presuma de ser “diferente”. Ud. está en el “Matrix informativo” y es decepcionante.
      La U.E. al final se romperá por el sur y por el este. Adiós a la “Unión Merkel”. Le quedan 4 telediarios. Viva la futura resurrección de la EFTA, pero algo más que un simple tratado comercial. La C.E.E. en los años 60. Una asociación de naciones SOBERANAS en cooperación.

        • Dígame, ¿quién no suscribiría los puntos de este programa?
          – Fin inmediato de las sanciones a Rusia, que se quiere como “socio comercial y económico”.
          – Fin de las misiones internacionales militares “lejos del interés nacional”. Italia mantiene tropas en países como Níger, Túnez, Libia, Irak o Afganistán.
          – Reducción de la aportación de Italia al mantenimiento de Bruselas.
          – Renegociar el tratado de Dublín: los demandantes de asilo han de ser repartidos de forma “obligatoria y automática” por toda la UE.
          – Más centro de detención de ilegales que podrán permanecer ahí 18 meses.
          – Aceleración de las deportaciones.
          – Registro de todos los imanes. Cierre de mezquitas radicales. Las plegarias serán sólo en italiano.
          – Reducción de las restricciones a la “legítima defensa”.
          – Aumento de las ayudas a guarderías “sólo para familias italianas”.
          – Impuesto fijo para empresas y famililas al 15% o 20%, ayuda de 780 euros para parados y ancianos pobres.
          – Reforma constitucional: reducción de 600 diputados a 400 y de 315 senadores a 200.
          El útimo punto sólo es ambito italiano. Aquí la reforma habría de ir por otros caminos.

          • Efectivamente JRA

            Pero es paradójico que uno tenga que acudir a emisoras piratas para enterarse.

            Y luego dicen que con Franco había censura.

            Lo Luis del Pino es de traca. Me preocupa mas que ocurra en un medio que figura que va a contracorriente como DISDENTIA.

            Y me preocupa del todo que en partidos cómo VOX via la incorporcacion de esperanzas blancas cómo Bardají coman de ese cuento.

            Le dejo la versión Bardají del 11M, escrito en Julio del 2004

            Si en acontecimientos cómo el 11M, esa va a ser la vrsión de VOX, añada todo el filosionismo que desprenden sus artículos en general

            https://www.libertaddigital.com/opinion/rafael-l-bardaji/

            Muy parecidos al de nuestro “experto” en geostrategia del artículo de hoy; es muy desesperanzador.

            Se han vendido antes de comenzar la partida.

            Un muy cordial saludo

      • Se prohíbe ocupar cualquier cargo público a quienes estén procesados o condenados por corrupción, soborno o actividades mafiosas, así como a los miembros de las logias masónicas y a quienes tengan un conflicto de intereses con las funciones de dicho cargo.

        Me voy a votar a Italia