¡Déjennos trabajar! La máquina infernal del desempleo, la pobreza y la frustración

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Tras años de esfuerzos, angustias y estrecheces, acosados por las trabas administrativas, muchos emprendedores regresan completamente arruinados al lugar del que provenían: el desempleo o la economía irregular. En adelante, la mayoría de ellos preferirá malvivir de un triste subsidio que volver a pasar por ese infierno: comerán mal, pero al menos dormirán tranquilos.

En demasiados países, a cada intento de realizar una actividad económica corresponde una interminable lista de disparates administrativos. La normativa es, a veces, tan retorcida y compleja que deprimirían al más entusiasta aficionado a la hermenéutica o a la resolución de jeroglíficos. El delirio ha alcanzado tales cotas que, a la sombra de prolijas normativas, han florecido empresas concertadas que, por un buen dinero, “ayudan” al atribulado emprendedor a desenmarañar la madeja normativa, a conocer cómo y cuándo -y a qué coste administrativo- podrá abrir su peluquería, panadería, taller, tienda, despacho o local. Algún malpensado podría llegar a la conclusión de que se ha legalizado aquello que antaño llamaban “mordida”.

Nueva entrega de la serie sobre corrección política e ingeniería social que el programa El Quilombo, dirigido por el periodista Luis Balcarce, Jefe de Redacción de Perdiodista Digital, produce semanalmente. Esta serie cuenta con la participación de Javier Benegas, Editor de Disidentia.


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1 COMENTARIO

  1. Ser ético, legal, marginal y sobre todo libre es un arte que se puede llegar a aprender.
    Yo lo aprendí sin querer, no era mi intención, lo juro, pero la vida a veces te conduce a la marginalidad impositiva. Un hombre libre y ético no debe en ningún momento contribuir con su riqueza a fomentar la corrupción política o institucional, para esto es necesario cerrar el grifo de los impuestos de los que beben ambas.

    Tener unos principios firmes es fundamental para emprender desde la marginalidad impositiva y generar riqueza a tu alrededor sin que de ella beban los parásitos.

    No voy a decir que sea una tarea fácil, como en cualquier otro arte alcanzar el virtuosismo requiere cualidades previas, inteligencia natural y grandes conocimientos y práctica, aunque lo fundamental es conocer la mente del adversario. Por suerte para todos nosotros el enemigo esta embebido de codicia y embiste ciego.

    En una ocasión me auto denuncié en Hacienda para ver si encontraban algún dinero que yo no supiera que tenía, tuve mala suerte, tras investigarme durante varios meses no encontraron ni un euro que yo me hubiera olvidado. Lo que me pude reír.
    A los inspectores no les hizo mucha gracia eso de que que les hiciera buscar una riqueza inexistente, yo insistía, busquen, busquen, me vendría muy bien que encontraran algún dinero que me pertenece, estoy tieso.

    Realmente mis intenciones eran perversas pero nobles, una era pasármelo bien de manera gratuita, poner a trabajar a los inspectores de Hacienda para que te encuentren un dinero que no existe y encima si lo encuentran te dan una comisión es para partirse de la risa, la otra fue un acto humanitario, mientras me investigaban a mí no molestaban a nadie más, por eso a veces les ponía migas haciéndoles seguir un rastro equivocado.

    Aquí van algunas migas …………………….. para algún inspector ansia-iva de comisión recaudatoria………

    Se que no es elegante presumir, pero es un defecto que aún no he conseguido corregir, me encanta presumir socialmente de no pagar impuestos, sé que jode, y siempre puede haber cerca un inspector que se ofrezca voluntario a encontrarme una fortuna perdida en alguna parte, mira que si me encuentran una casa en Malibú y yo sin saberlo.

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