El ser humano es manipulador y, además, proclive a ser manipulado. No es un rasgo innato, pero sí es inherente a la persona. Ni hombres ni mujeres son buenos por naturaleza, sino que contienen predisposiciones hacia la bondad y la malignidad, siendo el entorno el que favorece que triunfe un comportamiento u otro. Como todos los rasgos de la conducta, la manipulación tiene ingredientes pertenecientes al nacimiento, otros al crecimiento y desarrollo y otros a la crianza. Se necesita de un aprendizaje para que surja con efectividad la capacidad de engañar y, por lo tanto, de manipular.

Pero, ¿a qué nos referimos cuando hablamos de la manipulación? Es un concepto que se usa a diario, tanto a nivel coloquial como profesional, pero que rara vez se explicita. Si nos detenemos en su dimensión social, la manipulación se explica en términos de poder. Por otro lado, su dimensión cognitiva explica cómo un discurso manipulativo controla el procesamiento del discurso y la formación de modelos mentales y representaciones sociales. A pesar de tener asociaciones negativas por ser una práctica que transgrede las normas sociales y los convencionalismos, es parte de la comunicación cotidiana y no siempre es dañina.

Podemos encontrarnos en el día a día con una manipulación benigna. Son esos profesores, instructores, entrenadores y actores, entre otros, que intervienen en la conducta ajena para inducir unas ganancias, tanto a la persona “manipulada” como para ellos mismos. Incluso la manipulación está presente en la seducción amorosa, al tratar de fascinar al otro. Por lo tanto, no se puede prescindir de esta conducta, ya que no dejamos de ser seres sociales que trabajamos en colaboración.

El discurso manipulador a gran escala tiene como objetivo principal que la gente crea y actúe en función del punto de vista del comunicador. Basta con fijarse en los predicadores políticos y religiosos para observar los discursos manipulativos que utilizan y como estos son asimilados por la gente

También hay una suerte de impostores excepcionales que bien por su profesión bien por alcanzar un objetivo aprenden a usar identidades falsas, el camuflaje y el engaño. Dentro de los impostores benignos se encuentran los detectives, por ejemplo, que su profesión está relacionada con el espionaje. En el otro lado de los impostores excepcionales, encontramos a los tóxicos. Aquellos que cometen delitos (robos, timos y estafas) o que simulan y falsean dolencias y dolores: los enfermos imaginarios. Estos enfermos incluso llegan a ser profesionales, siendo su objetivo eludir responsabilidades y obligaciones u obtener compensaciones o la prescripción de fármacos, por ejemplo.

Pero sin duda alguna, los manipuladores que adquieren relevancia y despiertan mayor curiosidad e interés son los peligrosos, los que sistemáticamente buscan su satisfacción a costa de perjudicar a los demás. Me refiero a esas personas que presentan rasgos de los pilares de la perfidia, es decir, la denominada tríada oscura: maquiavelismo, narcisismo y psicopatía. De los tres rasgos, el maquiavelismo es el característico de los manipuladores. Aun así, hay que tener en cuenta que, al igual que la mente es extraordinariamente compleja, la manera en la que se puede influir y manipular a los demás atiende a intrincados procesos.

Hoy en día, la neurociencia y las investigaciones psicobiológicas nos muestran con claridad y relevancia, que no con determinismo, una parte de esos procesos que intervienen en las artes de la manipulación tóxica. Para ahondar en este rasgo y otras cuestiones relacionadas, he tomado como principal referencia el último ensayo de Adolf Tobeña: Manipuladores. Psicología de la influencia tóxica. Pues Tobeña recoge en su libro los diferentes estudios psicobiológicos publicados en relación a la conducta manipulativa.

Saber mentir

El maquiavelismo se caracteriza por cuatro ausencias básicas: de afecto y compromiso para con los demás, de preocupaciones por las normas y convencionalismos, de convicciones ideológicas y de psicopatología. Es decir, se define por una frialdad e insensibilidad empática como rasgos claves. Además, es determinada por cualidades manipuladoras destacadas, como la mentira, que constituyen una habilidad indispensable para saber estar y actuar en determinados estratos de la vida comunitaria.

Los diferentes estudios constatan que hay dos zonas concretas de la corteza prefrontal (anterior y lateral) que están implicadas en el maquiavelismo. Pero no tanto porque estas zonas estén o no lesionadas, sino por las condiciones de trabajo de las mismas y en función de si hay estímulos sancionadores o no. Así, todo parece indicar que la conducta maquiavélica es fructífera cuando no hay sanciones y está garantizado el anonimato. Esto es evidente en el uso de los medios digitales y las redes sociales. El hecho de poder crear un perfil anónimo y que no se apliquen sanciones contingentes y rápidas ante comentarios difamatorios, peyorativos, incitadores del odio o la violencia facilita el desarrollo de las personas manipuladoras en el ciberespacio. Además, el hecho de ser las redes sociales relativamente novedosas e instantáneas posibilita la difusión fructífera de cualquier idea, sobre todo de las mentiras. Es lo que ocurre con las denominadas “fake news”: pseudonoticias, rumores, noticias manipuladas o falseadas que, al no pasar por ningún filtro que garantice su veracidad, se diseminan, se viralizan, con rapidez. Aprovechan la inmediatez y el hecho de que la gente tiende a compartir la información que perciben como más nueva en lugar de la contrastada (conlleva tiempo para demostrar su veracidad). Los estudios al respecto han demostrado que la difusión de mentiras en las redes sociales y medios digitales se debe principalmente a la acción humana, y no tanto a los denominados bots (programas informáticos que efectúan automáticamente tareas repetitivas a través de Internet). Estos bots difundían, según los estudios, tanto ideas veraces como falsas de forma indistinta. Sin duda alguna, la ausencia de estímulos sancionadores, junto con los complejos escenarios de comunicación digital que se están dando y desarrollando, tal y como explica Tobeña, todo apunta a una degradación progresiva de las relaciones interpersonales por el aumento y expansión de las acciones manipuladoras sin límites.

Considero que merece especial atención la manipulación online del futuro: los deep fakes. Vídeos manipulados en los que se toma imágenes y sonido previo de una persona para crear un nuevo vídeo en el que supuestamente la persona afirma una idea que nunca expresó. Es gracias a un algoritmo dado a conocer por la Universidad de Washington, que presentó un proyecto piloto al respecto y en el que utilizaron la imagen del expresidente de los Estados Unidos, Barack Obama, para mostrar las posibilidades del algoritmo que manipula vídeos sincronizando sonidos con movimientos faciales. Algunas personalidades famosas, como Scarlett Johansson, han sido víctimas de los deep fake. El problema no reside ya en el hecho que alguien cree este tipo de vídeos, sino en los difusores de los mismos. Manipuladores que usan las herramientas a su alcance para modificar la conducta, el pensamiento o las intenciones de voto, por ejemplo, de las personas.

Se pensaba que la tecnología iba a facilitar la cordialidad, el conocimiento y la comunicación, pero viendo la realidad dada se ha convertido en una herramienta que propicia litigios y combates, discordias y polarizaciones. Pues como se ha visto, una falsedad genera más interés y sorpresa que una certidumbre. No obstante, que el escenario que tenemos delante de nosotros no sea óptimo, no quita que se deba diseñar de manera global espacios y puntos de resistencia, con filtros exigentes, para comprobar la veracidad o no de las ideas difundidas y, por consiguiente, con sanciones contingentes que maximicen el éxito de la resistencia y la reinserción de estas personas.

Todos manipulamos

Pensar que solo las personalidades maquiavélicas hacen uso de la manipulación se aleja de la realidad. Solo un 30% de la gente es honesta y fiable y no necesitarían de normas y leyes. El resto (70%) usa las versátiles herramientas del engaño para manipular a los demás. De ese 70%, un 25% sistemáticamente busca perjudicar a los demás y un 5% constituyen la tríada oscura y peligrosa. Al final, queda un 60% de gente dispuesta o no a engañar y perjudicar en su propio beneficio si el entorno y las condiciones les favorece.

Tal y como reflejan los estudios que recoge Tobeña, los hombres tienden a obtener puntuaciones más altas que las mujeres en los test de maquiavelismo. Sin embargo, lo que realmente distingue a hombres y mujeres es el estilo manipulador, siendo los hombres de tácticas directas y a corto plazo y las mujeres a largo plazo. Cabe esperar que al igual que los datos son concluyentes en los estudios sobre estilos de competitividad y de procesamiento afectivo y cognitivo en función del sexo, sea así en el maquiavelismo. No obstante, poco se ha estudiado las diferencias sexuales en torno a la manipulación.

Lo que es común a todos es el talento singular para mentir. Junto con la simulación, la impostura y el camuflaje conforman otro de los vectores esenciales de la manipulación. Rasgos que se encuentran también en la base de la comedia. Basta con observar a los más pequeños para percatarse de las tretas y mentiras que usan con el fin de manipular a sus padres u otras personas cercanas. En torno a los 6 años de edad se alcanza un alto nivel de destreza engañando. Tanto que alrededor del 80% de los niños mienten y un 50% son capaces de elaborar explicaciones falsas, tal y como indican los estudios. Estas habilidades siguen desarrollándose y aumentan a lo largo de la adolescencia, sobre todo cuando se van dando interacciones sociales complejas que varían según el entorno y las reglas de cada contexto. Podría decirse que este proceso de aprender a mentir se culmina a nivel profesional.

En algunos ambientes podemos encontrarnos con trepadores profesionales. Según la Machiavellian Personality Scale (MPS), una escala que analiza los rasgos maquiavélicos en el ámbito empresarial, estos trepadores presentan desconfianza sistemática en los demás, tendencia a valerse de trampas y engaños amorales, tienen la necesidad de ejercer control sobre el comportamiento de los demás y aspiran de forma tenaz e insaciable con escalar y aumentar su estatus. Es decir, anteponen sus objetivos e intereses antes que los de los demás, provocando incluso daño. Rasgos propios del Factor D, es decir, “la tendencia general a maximizar la propia utilidad individual, sin tener en cuenta, aceptar o provocar de manera malintencionada la falta de utilidad para los demás, acompañada de creencias que sirven como justificaciones”. Este factor viene delimitado por 9 rasgos perniciosos (egoísmo, maquiavelismo, desvinculación moral, narcisismo, legitimidad autoindulgente, psicopatía, sadismo, apetito de estatus y rencor vengativo) y, tal como apuntan las investigaciones, cabe esperar que si una persona exhibe un comportamiento malévolo específico tendrá una mayor probabilidad de participar también en otras actividades malévolas. Todo ello es evidente en casos de incumplimiento de normas, mentiras y engaños en los sectores corporativos o públicos. Lo que difiere de una persona a otra son los aspectos predominantes, tal y como muestran las evidencias: mientras que los maquiavélicos necesitan acentuar el trabajo de algunos sistemas neurales para mentir, en los psicópatas esos dispositivos funcionan de modo automático y optimizado.

Junto a ello, hay una sustentación neural para la influencia que ejercen los rostros en dos dimensiones: ambición/dominancia y confianza/fiabilidad. Aunque no son indicadores fiables del carácter, la persuasión comienza ahí, con el rostro, el porte y la voz. De esto saben mucho la publicidad y el marketing, que se encargan de acentuar y magnificar estos aspectos para influir con expectativas en los consumidores, por ejemplo. También se sirven de la huella digital que las personas dejan a diario en sus interacciones en internet. De este modo, dirigen la manipulación hacia nichos concretos de influencia, a través del uso de la persuasión masiva, tanto si es benefactora como perjudicial. Aun así, no se ha estudiado pormenorizadamente aun los efectos de la manipulación sobre el cerebro ajeno.

Lo que es evidente es que la manipulación a gran escala tiene como objetivo principal que la gente crea y actúe en función del punto de vista del comunicador. Basta con fijarse en los predicadores políticos y religiosos para observar los discursos manipulativos que utilizan y como estos son tomados por la gente. Todos los líderes lo hacen por definición. Aquí surge un punto clave en la manipulación de masas: los arrastres persuasores de estos gran comunicadores incitan a sus acólitos para que se ocupen de que el mensaje no decaiga en sus efectos. Surgiendo una retroalimentación entre el manipulador y sus seguidores manipulados. Proceso a tener en cuenta a la hora de revertir una idea falsa.

Influir: de interacción social ventajosa a influencia tóxica

En palabras de David Buss y col., en «Tactics of manipulation»

“La manipulación consiste en el uso intencional de tácticas para imponer, influir, cambiar, invocar o explotar a los demás. No es necesario, sin embargo, que esa intencionalidad sea maliciosa. La manipulación es la herramienta más socorrida para interactuar con el entorno ya que hay infinitas maneras de intentar influir sobre él”. [Journal of Personality and Social Psychology, vol. 52, nº 6, p.1220].

Es cierto que una cosa es atraer o influir y otra manipular usando técnicas de persuasión. No obstante, es manifiesto que hay una carga génica nada trivial de la deshonestidad. A la vista de los estudios, hay un 70% de personas dispuestas a engañar o defraudar en ausencia de sanciones. Lo que marca la diferencia de forma notable es el efecto del ambiente único, pudiendo resultar decisivo en la elección de un curso vital honesto o deshonesto. Es decir, el aprendizaje y la implicación individual tienen una gran importancia ante las disyuntivas con carga ética.

Todos manipulamos y para ello se requiere una buena conjunción de los sistemas neurales para que la manipulación social sea efectiva. Pues la interacción social es muy compleja y requiere de todo tipo de ajustes, adaptaciones y herramientas que se han de amoldar a los entornos y las propias capacidades.

Hay manipuladores porque hay manipulados, es decir, es una cuestión de dos. Y si hablamos de internet y sus redes sociales es cosas de todos. Para ello no hay antídotos, pues las destrezas manipuladoras forman parte de la vida social. Pueden aportar ventajas, por lo que van a seguir siendo imprescindibles. Ahora bien, eso no quita que las personas se esfuercen por detectar la manipulación abusiva para evitar, en la medida de lo posible, los daños.

La manipulación se ha ido adaptando a la era digital y juega un papel coercitivo en la comunicación y, más concretamente, a través de los discursos propagandísticos. Decía Teun van Dijk (lingüista holandés) en «Discurso y manipulación» que

“La manipulación no solo involucra poder, sino específicamente abuso del poder, es decir, dominación. En términos más específicos, pues, implica el ejercicio de una forma de influencia ilegítima por medio del discurso: los manipuladores hacen que los otros crean y hagan cosas que son favorables para el manipulador y perjudiciales para el manipulado. En un sentido semiótico de la manipulación, esta influencia ilegítima también puede ser ejercida con cuadros, fotos, películas u otros medios. De hecho, muchas formas contemporáneas de manipulación comunicativa, por ejemplo, por los medios de comunicación son multimodales, tal como es el caso, típicamente, de la propaganda” [Revista Signos, 39 (60) (2006), p.51].

A todas vistas, parece que la manipulación es más efectiva que la argumentación. Probablemente porque las técnicas de manipulación nos dejan la ilusión de libertad.

Nota: Este artículo se publicó en euromind.global, la web de Euromind

Foto: Robert Zunikoff


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Soy Cuca, para las cuestiones oficiales me llaman María de los Ángeles. Vine a este mundo en 1986 y mi corazón está dividido entre Madrid y Asturias. Dicen que soy un poco descarada, joven pero clásica, unas veces habla mi niña interior y otras una engreída con corazón. Abogo por una nueva Ilustración Evolucionista, pues son dos conceptos que me gustan mucho, cuanto más si van juntos. Diplomada en enfermería, llevo algo más de una década dedicada a la enfermería de urgencias. Mi profesión la he ido compaginando con la docencia y con diversos estudios. Entre ellos, me especialicé en la Psicología legal y forense, con la que realicé un estudio sobre La violencia más allá del género. He tenido la oportunidad de ir a Euromind (foro de encuentros sobre ciencia y humanismo en el Parlamento Europeo), donde he asistido a los encuentros «Mujeres fuertes, hombres débiles», «Understanding Intimate Partner Violence against Men» y «Manipulators: psychology of toxic influences». En estos momentos me encuentro inmersa en la formación en Criminología y dando forma a mis ideas y teorías en relación a la violencia, para recogerlas en un libro. De momento me podéis leer por aquí y también en Twitter. Otros medios y redes para saber más sobre mí.

13 COMENTARIOS

  1. Creo que mi opinión hacia este artículo no podría ser más negativo en cuánto al tema en cuestión que plantea y el argumento e información que contienen. Intentaré ser breve.

    Todo lo que leo sirve para analizar un panorama social que tiene en los medios de comunicación digitales y las plataformas de redes sociales cómo eje clave del vertido de falsas noticias y la manipulación constante de la información directamente vinculada a la manipulación de los usuarios en beneficio propio de los objetivos e intereses individuos o grupos de individuos (o colectivos) interesados en verter dichas noticias falsas o manipular a la sociedad a través de estos medios.
    Y este artículo nos expone los factores éticos y psicológicos de estas personas maniqueas y mentirosas junto a algunos de los recursos que suelen aplicar, véase fake news, deep fakes, o vídeos o artículos varios que bajo el anonimato vitalizante su falso discurso pensado en la manipulación del usuario que lo vea.
    Y se usa una estadística sacada de un trabajo en cuestión dónde pone de relieve la generalización de las personas que mienten, y las que no lo hacen y además pueden prescindir de “leyes y reglas” para no hacerlo. Básicamente el 70% de los usuarios en principio anónimos (o sin relevancia pública imagino) miente y usa estas mentiras fomentando un discurso interesado o sacando beneficio de ello.
    Y además se añade el uso del humor cómo táctica o modus operandi de la manipulación y la desinformación.

    Generaliza de forma tan basta y absurda a toda la población o usuarios de las redes sociales, que deja a gusto del lector su posición, aparte del criterio que éste puede usar para catalogar bajo estos rasgos generales a aquellos usuarios o medios que actúen tan maliciosamente.

    Dos puntos: el discurso o mensaje político/ideológico y el tema del anonimato.
    Los discursos e idearios creados o expuestos en artículos o vídeos con el fin
    de manipular quedan mayoritariamente en manos de la persona con perfil público. Es ese mensaje y su “trabajo” el que configura una política y una moralidad que puede servir de lectura a las fake news o bulos virales y anónimos con tendencias y objetivos bastante claros.
    Los grupos anónimos que se dedican al comercio negro o negocios online basados en meta-datos y noticias virales bien pueden servir a ese egoísmo (entre otras ‘virtudes’ malignas) que el artículo atribuye a las personas que mienten y difunden dichas mentiras, y al ser grupos ya planificados la creación de contenido con todo tipo de mensajes (tanto de un lado político o ideologíco como del otro adverso) es el modus operandi más usado en cuestión.

    Cuanto más se generaliza el problema más incongruente y sesgada es la detección y demostración de éste. Un trabajo bien hecho tendría que poder dar parámetros claros y escenarios concretos de los factores que intervienen además de un desglose detallado del entramado.

    Esto por un lado, seguiré con otro punto aparte que se podrá leer de forma independiente y espero que menos farragosa haha, se me da mal resumir.

    • Buenas,

      Este artículo es de opinión, para empezar. Además, lo que hago es una reseña/crónica del trabajo que expuso en Euromind Adolf Tobeña sobre la psicología de la influencia tóxica: los manipuladores. Si quieres profundizar y ver los estudios psicobiologicos que Tobeña cita y explica, deberías acudir a su obra. Como comprenderás, no es de recibo volcar aquí las investigaciones al respecto; para ello, quien esté interesado, está la obra de Tobeña.

      Se habla de manipulación y no solamente en el contexto digital, y las conclusiones que expongo son las de las investigaciones llevadas a cabo en el estudio de conductas manipulativas.

      Claro que no expongo toda la información sobre el tema en cuestión, me he hecho eco de las conclusiones e ideas más relevantes que Tobeña explica.

      El dato en relación al 70% de personas que usan la manipulación no es referente al mundo digital. Es la cifra estimada de la población en general. Manipular, no mentir como dices. Ojo, que en ese manipular entre la manipulación benigna (usada por profesores, por ejemplo).

      Me da que la generalización basta, burda y equivocada la has tenido tú. Principalmente por desconocer los estudios psicobiologicos de referencia y la obra de Tobeña. También por creer o concluir que hablando de manipulación solo o principalmente era referente al mundo digital.

      El trabajo bien hecho, con parámetros claros y escenarios concretos de los factores que intervienen además de un desglose detallado del entramado lo tienes en la obra de Tobeña, que indico desde el principio que uso como referencia principal, pues recoge con detalle los estudios psicobiológicos publicados en relación a la conducta manipulativa.

      Un saludo.

    • Creo que mi opinión hacia este artículo no podría ser más negativo en cuánto al tema en cuestión que plantea y el argumento e información que contienen. Intentaré ser breve.

      Todo lo que leo sirve para analizar un panorama social que tiene en los medios de comunicación digitales y las plataformas de redes sociales cómo eje clave del vertido de falsas noticias y la manipulación constante de la información directamente vinculada a la manipulación de los usuarios en beneficio propio de los objetivos e intereses individuos o grupos de individuos (o colectivos) interesados en verter dichas noticias falsas o manipular a la sociedad a través de estos medios.
      Y este artículo nos expone los factores éticos y psicológicos de estas personas maniqueas y mentirosas junto a algunos de los recursos que suelen aplicar, véase fake news, deep fakes, o vídeos o artículos varios que bajo el anonimato vitalizante su falso discurso pensado en la manipulación del usuario que lo vea.
      Y se usa una estadística sacada de un trabajo en cuestión dónde pone de relieve la generalización de las personas que mienten, y las que no lo hacen y además pueden prescindir de “leyes y reglas” para no hacerlo. Básicamente el 70% de los usuarios en principio anónimos (o sin relevancia pública imagino) miente y usa estas mentiras fomentando un discurso interesado o sacando beneficio de ello.
      Y además se añade el uso del humor cómo táctica o modus operandi de la manipulación y la desinformación.

      Generaliza de forma tan basta y absurda a toda la población o usuarios de las redes sociales, que deja a gusto del lector su posición, aparte del criterio que éste puede usar para catalogar bajo estos rasgos generales a aquellos usuarios o medios que actúen tan maliciosamente.

      Dos puntos: el discurso o mensaje político/ideológico y el tema del anonimato.
      Los discursos e idearios creados o expuestos en artículos o vídeos con el fin
      de manipular quedan mayoritariamente en manos de la persona con perfil público. Es ese mensaje y su “trabajo” el que configura una política y una moralidad que puede servir de lectura a las fake news o bulos virales y anónimos con tendencias y objetivos bastante claros.
      Los grupos anónimos que se dedican al comercio negro o negocios online basados en meta-datos y noticias virales bien pueden servir a ese egoísmo (entre otras ‘virtudes’ malignas) que el artículo atribuye a las personas que mienten y difunden dichas mentiras, y al ser grupos ya planificados la creación de contenido con todo tipo de mensajes (tanto de un lado político o ideologíco como del otro adverso) es el modus operandi más usado en cuestión.

      Cuanto más se generaliza el problema más incongruente y sesgada es la detección y demostración de éste. Un trabajo bien hecho tendría que poder dar parámetros claros y escenarios concretos de los factores que intervienen además de un desglose detallado del entramado.

      Esto por un lado, seguiré con otro punto aparte que se podrá leer de forma independiente y espero que menos farragosa haha, se me da mal resumir.

    • Hay otro un punto concreto en torno a las mentiras para mí muy importante y que se omite, y es justo su omisión la que le da mayor relevancia al asunto.
      El tema está en la omisión de datos e información en las noticias, artículos o cualquier otro tipo de formato dónde se exponga contenido. Esa omisión no constituye una mentira en si, pero si ayuda a configurar un mensaje o ideario falso o manipulador en torno a la información vertida, que normalmente obedece a un objetivo e interés mayor del divulgador o del grupo al que pertenezca.
      Los artículos en concretos han de ser analizados de muchas y provechosas maneras, entre ellos la crítica o análisis, y si se puede apoyarlas de un contexto personal e histórico político social. Sino algunas noticias o usuarios no se entienden en su plenitud, y por supuesto sirve para mostrat la parte manipuladora de aquellos que tengan propósitos de dudosa honorabilidad.

      Un ejemplo sería el caso de Félix Rodrigo Mora, un escritor y filósofo activista en la lucha contra la ideología de género, la versión politizada de la historia y el rascismo anti-blanco característico de la corrección política e invitado del canal Youtube Espacios Inseguros de dónde la autora del artículo entre otros es responsable.
      En el se crítica y analiza las políticas e ideologias sociales que acabo de enumerar, pero no mencionan la larga colaboración y participación de éste autor con grupos e individuos polémicos referentes del mundo de la conspiración (ufo, Illuminati, nwo y satanismo pedófilo de las élites) cómo son el señor Rafael Palacios (Rafapal), Pilar Baselga, Supersapiens y un tal Julio, Thomas Klauss y demás, donde jamás se pone en tela de juicio las teorías o carreras de sus acompañantes o las plataformas que le dan cabida, y que son auténticos tótems de la desinformación y la manipulación. Además se puede notar el lavado de cara este último año de cara a sus apariciones y la eliminación de algunos vídeos.

      Ésta omisión de datos, análisis y au
      tocrítica no ayuda a la credibilidad del artículo ni la información que en él se muestra, y demuestra que la mentira si bien no forma parte de forma intrínseca del tema en cuestión que se trate, si está latente siempre de fondo en el hábitat de ciertos entornos, al igual que en el de otros por supuesto.

      Me encantaría una opinión, crítica o respuesta ante éste argumento por parte de la autor a o de cualquier otra persona bienintencionada (o no). Saludos 😄👋

      Espacios Inseguros
      https://youtu.be/JdpswAjh1Mo

      Félix & Supersapiens
      https://youtu.be/FzabQWBwIr8

      Julio & Félix
      https://youtu.be/_Pnv1uyc_ww

      Félix & Thomas Klauss
      https://youtu.be/H8oPYMFzWaE

      Félix & Rafapal
      https://youtu.be/b4lG00oYE1g

      • Buenas, S. P. 2

        Como ya he respondido en otro comentario, este artículo es de opinión y hago una reseña/crónica del trabajo que expuso en Euromind Adolf Tobeña sobre la psicología de la influencia tóxica: los manipuladores.

        Claro que no expongo toda la información sobre el tema en cuestión, me he hecho eco de las conclusiones e ideas más relevantes que Tobeña explica. Como comprenderás, no es de recibo volcar aquí todas las investigaciones al respecto ni todas las conclusiones y cuestiones en torno al tema de la manipulación.

        El trabajo bien hecho, con parámetros claros y escenarios concretos de los factores que intervienen además de un desglose detallado del entramado lo tienes en la obra de Tobeña, que indico desde el principio que uso como referencia principal, pues recoge con detalle los estudios psicobiológicos publicados en relación a la conducta manipulativa.

        Que alguien colabore o participe en una entrevista, debate, charla, etc. con la persona X, ¿automáticamente le invalida?

        Lo de juzgar las ideas y no a la persona parece que no se estila.

        Un saludo.

  2. Es llamativo e inquietante que el profesor de la muy secesionista Universidad Pompeu Fabra, Teun van Dijk, que no suelta más que perogrulladas, sea considerado como una autoridad en temas de comunicación e ideología cuando es un incapaz absoluto a la hora de explicar los mecanismos de la manipulación y de la idelogía.

  3. Buenos días, señora Casado. Indica usted, “Nota: Este artículo se publicó en euromind.global, la web de Euromind”. ¿A qué artículo se refiere?
    Los datos estadísticos de orden sociológico, creo que deben ser utilizados con mucha precaución pues es fácil, como usted señala, confundirlos con el determinismo de apariencia científica. Si aceptamos acriticamente que el 70% de las personas es manipuladora, la progresión mental subsiguiente puede llevarnos a conclusiones absurdas y peligrosas. Creo que es importante señalar en qué culturas, rangos sociales, época se han realizado los muestreos. No creo que ese dato sea universal ni retrate al homo sapiens, la verdad, por eso se han podido crear estereotipos como el de “la palabra de un vasco…”
    En relación al control sancionador, también considero importante incluir en la ecuación, para conocer cómo se desarrollan o inhiben las conductas manipuladoras, el refuerzo positivo. Quizá sea un rasgo más importante que la sanción. Premiar por ello a la persona que se comporta de una determinada manera suele ser incluso más efectivo que castigarla. La adulación es una herramienta de manipulación que funciona extraordinariamente bien dentro de grupos de afectos a una idea, e incluso fuera, en el debate de ideas distintas.
    En relación a la diferenciación entre varones y mujeres, la estadística debe ser considerada si cabe con mayor cautela. Dado un sistema de valores y una situación social dados, la estadística variará necesariamente. Me resulta imposible creer que viviendo en un régimen totalitario, el recurso del engaño no se incremente en el total de la población, por razones obvias de supervivencia, frente a otros modelos de convivencia social mucho menos intromisivos. Pues eso, dado un modelo de relación entre sexos en el que uno de ellos pueda estar en inferioridad respecto al otro en oportunidades, derechos, referencias, etc, el uso de distintas estrategias de engaño o manipulación de uno u otro habrá de adaptarse a las condiciones existentes y no tiene por qué representar una situación humana universal.
    Por otro lado, comparar los bots vs la acción humana(“Los estudios al respecto han demostrado que la difusión de mentiras en las redes sociales y medios digitales se debe principalmente a la acción humana, y no tanto a los denominados bots … con la acción humana”), creo que es un error de concepto, pues esos sistemas automatizados de difusión informativa son herramientas humanas para sobresaturar con información a los humanos (da un poco igual si lo hacen con verdades o falsedades) para anestesiar por sobreabundancia su capacidad crítica. Por lo tanto, no creo que sean dos realidades distintas pues todo es acción humana con mayor o menor apoyo tecnológico.
    En cualquier caso, un tema muy interesante el que hoy nos ha traído usted.

      • Es muy interesante como el profesor Cobeñas no duda en señalar a Trump conforme arranca su ponencia… Ya se podría haber mojado un poco y retratar algunos de los patrios.
        Por esta publicación, unas cuantas plumas no sólo no han sido capaces de vislumbrar el carácter del actual presidente de EEUU sino que lo han defendido con su cultismo acostumbrado, relacionándolo benignamente con el liberalismo y el libertarismo.
        También está muy bien el ponente sea profesor de una universidad pública catalana. Perfecto castellano y buen acento catalán para explicar lo que ha estudiado.
        Y me encanta los lemas de Euromind, humanismo y ciencia.
        Voy a ver si encuentro la ponencia sobre psicobiología del nacionalismo.
        Muchas gracias

        • Y ahora que estoy escuchando el minuto 45’20” de la ponencia me asombra que no haya hecho la más mínima alusión al comportamiento de los profesionales de la banca, diferenciando si están en el contexto de trabajo o en otros.
          Este tipo de experimentos sí me parecen relevantes porque demuestran que existen profesiones en las que mentir y engañar se entiende como lógico y lícito, por lo que se desarrolla en el gremio mayores índices de deshonestidad. Por eso no me parece absurda la afirmación de que los banqueros no son gente de fiar, al igual que en muchos casos de negocios, mentir aumenta las ganancias. Y es por ello también que el liberalismo económico es una utopía que defenderán a capa y espada aquellos que en el juego están ganando y que para ganar entienden que no pasa nada por engañar.

          • Es más, es probable que considerar a aquellos que ganan mucho como gente de la que no te debes fiar, tenga bastante sentido.
            Siendo honesto es muy difícil hacer mucho dinero. Al menos desde un punto de vista estadístico.
            Lo que también me lleva a que aquellos sistemas que no tienen un fuerte control de doble o triple ciego, un campo de análisis crítico y refutación epistemológica, la meritocracia será un camelo. Eso sí, un camelo que los que no merecen enarbolarán como ley natural humana en defensa del status quo que los beneficia.