Quien nos abre una puerta cerrada bajo siete llaves también puede cerrárnosla. De hecho, cuando la abre es porque sabe muy bien quién es el que pide paso. Conoce sus obras y milagros, sus pecados, sus deslices, sus debilidades. Es un seguro, la garantía de que una vez en el poder, jamás podrá revolverse contra los que conspiraron para favorecer su ascenso. Hoy en España no hay mejor garantía para alcanzar el poder que tener algo que ocultar. Ni mayor impedimento que un pasado inmaculado.

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Dina- Iglesias o el vertedero de la política

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3 COMENTARIOS

  1. «Hoy en España no hay mejor garantía para alcanzar el poder que tener algo que ocultar. Ni mayor impedimento que un pasado inmaculado.» Dice D. Javier Benegas, y no le falta ninguna razón, así es, así sucedió el inevitable régimen del 78. Podemos no es más que el último recurso del un régimen degenerado hasta la vileza más absoluta.

    No he leído el artículo, tendré que enviar a «Disidentia» para hacerme «Mecenas» como Leudovico «el Moro» o «los Médicis» unos cuantos librillos de oro fino en un sobre para pasar la censura fiscal, o un teléfono móvil comprado en el extranjero con tarjeta de crédito de un banco sin garantía de fondos… Pardillos estos inspectores fiscales… Y como se pasen pido la renta mínima vital.

    A uno le entran ganas de escribir un libro para explicar cómo fue todo, paso a paso, garito a garito, radio a radio, tele a tele, periódico a periódico, miseria a miseria.

    Entonces, al principio, cuando se murió el abuelo Paco, a lo máximo que llegaban todos era a tener una amante amanceba, como el padre del abuelo Paco, es decir el bisabuelo golfo y libre. Luego ya si eso, cuento, cómo fue todo, que no he leído el artículo y no quiero meter la pata.

    Cuando vi a mis sobrino rico, demasiado joven y podemita con un libro de Sartre debajo del brazo le dije, hasta que los físicos cuánticos no consigan formular el amor los jóvenes estáis condenados a repetir la imbecilidad. Y va el chaval, pone los ojos como platos, y piensa lo peor, mi tío está loco del toó.
    ¿Lo dices en serio? Me pregunta.

    Pues claro imbécil.

    Dentro de unos años te veo como a Federico, le dije.
    Eso mismo dijo una amiga de mi madre cuando le contó que era podemita.

    Ya se le pasará, este acaba como el Federico.

    Que lea el chaval está bien, pero a Sartre, anda que no hay libros, y Sartre no está entre los cien imprescindibles, ni mucho menos.

    A mí con Sartre me pasó lo mismo que con Azaña, eran acomplejados que iban de listillos, era como ir a Cádiz, Sevilla o Málaga y toparte con un un quillo, pero si yo soy de secano más allá de Plus Ultra.

    Un día de estos cuento cómo pasó todo, sin nombres, eso sí, que no quiero molestar. «Hoy en España no hay mejor garantía para alcanzar el poder que tener algo que ocultar. Ni mayor impedimento que un pasado inmaculado» o peor aún, haber muerto entre las flores.

    • ¿Dónde andará nuestro añorado comentarista de la certeza del régimen del 78, el señor «Der revolutionare Konservative»?
      No era pesimismo, era certeza. A veces no valoramos a los demás a tiempo.

    • ¿Se puede considerar «plusvalía marxista» la grasa que acumula un oso para la hibernación?

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