José María Aznar asumió la presidencia del Partido Popular en 1990. El antecedente de Hernández Mancha podía presagiar otra sucesión fallida de Manuel Fraga, pero muy pronto el nuevo líder del centro derecha demostró que tenía dotes políticas notables. El conveniente y sempiterno sillón de líder de la oposición no era lugar para el joven y ambicioso Aznar. Él estaba dispuesto a aunar toda la derecha, entonces dispersa geográficamente, y llevarla al gobierno.

Entonces, el Partido Socialista, que parece no desaprovechar una sola ocasión de demostrar una actitud antidemocrática, lideró un acuerdo llamado “bloque constitucional”. En el mismo estaban el PSOE, el PNV, CiU, y el Partido Comunista rebautizado como Izquierda Unida. Fuera, claro está, se encontraba el Partido Popular. La operación tenía dos teatros; uno, el Parlamento donde los grupos políticos “constitucionales” acordaban aislar al partido español de centro derecha. Y dos, los medios de comunicación, la monopolística TVE al frente, donde explicaban los motivos que llevaban a expulsar a “la derecha” del juego democrático. ¡Cómo han cambiado las cosas desde entonces! Resulta que hoy CiU no se identificaría con un “bloque constitucional”, y acusaría al Partido Popular de formar parte de él.

No es la única vez que alguien ha cercado a un partido político. Recordemos el Pacto del Tinell, un acuerdo para un gobierno nacionalista y de izquierdas, hendíasis de la política española. El acuerdo fue firmado el 14 de diciembre por ERC, Iniciativa per Catalunya y el PSC. La elección del Salón del Tinell no creo que fuera casual, es la sala de ceremonias del que fue Palacio Real, sede de los reyes de Aragón, título que pertenece a la Corona Española. El pacto tenía un anexo en el que se describía los “criterios sobre actuación política en general”. El gran periodista Antxón Sarasqueta lo tiene publicado en su página. En él se dice que “los partidos firmantes del presente acuerdo se comprometen a no establecer ningún acuerdo de gobernabilidad -acuerdo de legislatura y acuerdo parlamentario estable- con el PP en el Gobierno de la Generalitat. Igualmente se comprometen a impedir la presencia del PP en el Gobierno del Estado y a renunciar a establecer pactos de gobierno y pactos parlamentarios estables en las cámaras estatales”.

El veto a Vox es un veto fácil. Sólo hay que pronunciar la palabra “ultraderecha”, aunque en realidad no sea tan fácil encajar a Vox ahí. Y es efectivo. Si se logra que Vox quede fuera del juego de pactos, se habrá anulado a una parte no desdeñable del electorado de derechas

El Partido Popular gozaba entonces de la mayoría absoluta, de modo que esta última provisión carecía entonces de sentido. ¿Por qué la incluyen, entonces? Porque contaban con que en las siguientes elecciones el resultado del Partido Popular sería peor que ese acuerdo mayoritario en ambas cámaras. ¿Qué elementos de juicio podrían tener, si las encuestas auguraban otra mayoría absoluta para el sucesor de Aznar?

Puede que la respuesta esté en lo que ocurrió antes y después del Pacto del Tinell. Antes, en el primer trimestre de 2001, Josep Lluís Carod Rovira y la cúpula de ERC mantuvieron una serie de reuniones con la ETA (con Arnaldo Otegi), según desveló el diario ABC. Después, Carod Rovira dijo aquéllo de que ETA no tenía que atentar en Cataluña porque Cataluña no es España, de modo que podía dirigir sus bombas contra el enemigo común. Esto lo hacía Rovira para sacar rédito político de su acuerdo con la ETA; había logrado el objetivo de salvar a los catalanes de la común lucha contra el resto de España. ERC y la ETA y su marca electoral tenían un enemigo compartido, con el objetivo de derribarlo. La Constitución de 1978, del Rey abajo (por eso la celebración en el Tinell), y al Partido Popular como garante de todo ello. El Partido Popular, pero no el PSOE, cuyo apéndice (órgano no vital) en Cataluña había pactado con ERC, que a su vez había pactado con ETA.

¿Y qué ocurrió después del Pacto del Tinell? Los atentados del 11 de marzo de 2004. Tres lustros después de aquél atentado seguimos sin saber qué condujo a la muerte de 193 personas, ni quién ideó, o por qué, aquélla matanza. Ni sabemos a qué se refería el ex juez Gómez Bermúdez cuando sentenciaba que “España no está preparada para saber la verdad” de aquellos atentados. Pero sí podemos dar por ciertos varios elementos que nos indican qué es posible, y qué no. Con eso tenemos que jugar.

Sabemos que hay una versión oficial, y que es falsa. La llamada “teoría conspiranoica” no es una teoría, sino la constatación de que Alfredo Pérez Rubalcaba entendió, cuando era miembro del gabinete de José Luis Rodríguez Zapatero, que España merece un gobierno que mienta, porque daba por buena una versión que se cae a pedazos. Epítome de ese juego de “inteligencia” improvisado es la mochila de Vallecas, que nunca tuvo posibilidades de detonarse, y que contenía metralla; un elemento ausente en las bombas que sí estallaron.

Sabemos que las encuestas le daban la victoria por mayoría absoluta, o en sus cercanías, al candidato del Partido Popular, Mariano Rajoy. Y sabemos que lo que decían las encuestas se corroboró con los resultados de las votaciones por correo, unos resultados que no podían contaminarse por la manipulación de los atentados, en contra del Gobierno y en contra del Partido Popular.

Sabemos que los atentados tuvieron lugar el 11 de marzo de 2004. Es decir, tres días antes de las elecciones generales. Sus autores, sean cuales fueren, quisieron influir en el sentido de la votación. Ya fuera la ETA, como se dijo en un principio, o un nuevo y extinto grupo yihadista, como se ha determinado más tarde, quien lo organizase quería expulsar al PP del poder.

Sabemos también que José Luis Rodríguez Zapatero no estaba en el ajo. Sé, por cuestiones personales que no vienen al caso, que él daba por hecho que perdería las elecciones. Y también sé que al menos Miguel Ángel Moratinos no contaba con ser ministro.

Creo, y esto no es ya la constatación de un hecho, que hay que conocer muy bien al pueblo español para saber que los atentados iban a tener, como es el caso, los resultados deseados. En Francia, o en los Estados Unidos, hubieran supuesto un torrente de votos para el presidente. En España nadie cuenta con que el orgullo y la valentía se vaya a manifestar en un acto secreto, o discreto, como es el voto. Lo cual quiere decir que quien idease el atentado, aunque fuera extranjero, contaba con contactos no ya en España, sino de españoles.

Que los atentados fueron contra toda España me parece incontrovertible. Que fueron específicamente contra el Partido Popular, también. Era él quien estaba en el gobierno y salió en unas elecciones que se celebraron en condiciones muy irregulares. Yo recuerdo vivamente cómo en la sesión en la que se votó a Rodríguez Zapatero como presidente del Gobierno, los grupos políticos se referían al PP en términos que enlazaban con la Guerra Civil. Y se inició un programa político encaminado a deslegitimar al PP como opción democrática, del que la Ley de Memoria Histórica es sólo una parte, y que contaba con el apoyo de intelectuales como Boris Izaguirre.

La crisis arruinó al PSOE, arruinó nuestro sistema político, y permitió la entrada de Podemos. Un partido que identifica la ética con el rechazo a que el PP… forme parte del juego de pactos. Y luego Rajoy mató al PP y le señaló la puerta de salida a liberales y conservadores. Y, grosso modo, ahí tenemos a Ciudadanos y Vox.

Hoy, el centro derecha está dividido en tres partidos. Resurgen las viejas apelaciones al cerco a la derecha, pero no es tan fácil de articular si el bloqueo, el sectarismo partidista, se dirige a los tres partidos. No es ni siquiera conveniente para el PSOE por dos motivos, uno: Ciudadanos le da poder de negociación frente a Podemos más nacionalistas. Dos: apuesta por un bipartidismo imperfecto que mantenga al PP como líder de una derecha dividida y perdedora.

Pero hay una salida, que es el veto a Vox. Es un veto fácil. Sólo hay que pronunciar la palabra “ultraderecha”, aunque en realidad no sea tan fácil encajar a Vox ahí. Y es efectivo. Si se logra que Vox quede fuera del juego de pactos, se habrá anulado a una parte no desdeñable del electorado de derechas. Vox hace de ancla del sistema político, quitando algunas excentricidades, como su propuesta de eliminar las autonomías, y algunas villanías, como su intención de quitar de las calles de Madrid el día del Orgullo Gay. Y encarna una revuelta de parte de los votantes contra el pegajoso manto ideológico que, con nuevas claves, busca de nuevo transformar la realidad y expulsar de nuevo al centro derecha del proceso político.

Es el mismo proceso una y otra vez. Es una idea que va más allá del legítimo derecho de no pactar con quien representa una opción con apoyos, intereses y visiones opuestos a los propios. Es la pretensión de que una parte de la sociedad no tiene el derecho de otra a ejercer el poder, aunque cumpla los requisitos legales y los que impone el sistema político. Es la pretensión de cambiar por completo el sistema político, para lo cual hay que sobreponerse a una parte de la sociedad española que no quiere una democracia con las cartas marcadas.


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8 COMENTARIOS

  1. “Los atentados del 11 de marzo de 2004. Tres lustros después de aquél atentado seguimos sin saber qué condujo a la muerte de 193 personas, ni quién ideó, o por qué, aquélla matanza”

    Hombre, creo que recordar que hubo ya un juicio que: ”
    “… se celebró entre el 15 de febrero de 2007 y el 2 de julio de 2007, fecha en que quedó visto para sentencia. Hubo un total de 57 sesiones, que se celebraron en un pabellón de la Audiencia Nacional de España en la Casa de Campo. Se dictó sentencia el 31 de octubre de 2007 en la que se consideró probado que los atentados de Madrid, que causaron 191 muertos y 1.856 heridos, fueron llevados a término por una célula yihadista, siete de cuyos miembros se suicidaron en Leganés el 3 de abril de 2004, más Jamal Zougam, Othman el Gnaoui y otro yihadista no identificado, con la cooperación necesaria del minero José Emilio Suárez Trashorras, quien facilitó el robo de los explosivos…29 acusados en el juicio, tres magistrados, cuatro fiscales… Hubo que añadir 26 abogados defensores, 23 de acusación, tres acusaciones populares, 650 testigos y 98 peritos. De los 650 testigos, destacaron 3 terroristas etarras que declararon ante el tribunal.

    Bueno, digamos que la magnitud de este macrojuicio y el elevado número de agentes implicados no puede quedar invalidado e insignificado frente a la declaración de un único magistrado cuando afirmó que no estábamos preparados para conocer la verdad. Y lo cierto es que, “esa verdad” a la que se refería Gómez Bermúdez sería muy difícil de ocultar y silenciar. Pero bueno, ante la coincidencia fortuita del atentado tres días antes de las elecciones y ante la pérdida de poder institucional, uno puede agarrarse a las conspiraciones y a los clavos ardiendo que quiera.

    Todo ello, sin ánimo por mi parte de blanquear los contactos que el PSOE, a través de Rubalcaba o cualquier otro dirigente pudiera mantener en la sombra con ETA o los contactos de Josep Lluís Carod Rovira y la cúpula de ERC con la organización terrorista.
    Y sobre “el veto a VOX”, ya lo dejo para otra ocasión. Solo recordar que antes de la caída de Rajoy y del PP el veto a Podemos con los calificativos de: “chavistas, comunistas y bolivarianos” para debilitar al PSOE estaba a la orden del día. La utilización torticera de Podemos primero y VOX después para disputarse el juego de tronos bipartidista es un clásico.

  2. Hablando de hechos… Nadie recuerda ya que antes de aquellas famosas elecciones, el comentario general era especular si el PP ganaría por mayoría simple o por mayoría absoluta. Según se informaba entonces, “los 8 años de Aznar se han caracterizado por un crecimiento constante y continuo del empleo y el paso de una economía en decadencia a una economía que crecía de manera importante. Al final de su presidencia, el crecimiento era del 2,6% y los parados sumaban poco más de 2.200.000 (un 11,50%).

    Bueno, entonces se dijo que la derrota del PP se debió a la mentira sobre la autoría de los atentados en los trenes de Atocha, que no fue debido a ETA sino al terrorismo islámico. Según recuerda la Wikipedia, un individuo que, en árabe con acento marroquí, dijo en nombre de Al-Qaeda: “Lo que ha ocurrido en Madrid… es una respuesta a vuestra colaboración con los criminales de Bush y sus aliados… [y] a los crímenes que habéis causado en el mundo y en concreto en Irak y en Afganistán y habrá más si Dios quiere”.

    Nuestro buen Zapatero cumplió con su promesa de retirar a nuestras tropas de aquél avispero, pensando en aquel “habrá más si Dios quiere”. Pero la lógica señalaba que si el atentado había sido causado por aquella coalición Bush-Blair-Aznar, al retirar nuestras tropas lograríamos a cambio una cierta tranquilidad.

    Lástima, que ni en la economía acertó (Salió de Moncloa con más de cinco millones de parados, según la última estadística de octubre elaborada por la oficina estadística europea (Eurostat), en comparación con los 3,7 millones de Felipe González, y los 2,8 de Calvo Sotelo y Aznar.)

    ¿Pero al menos salir del Trio de Las Azores nos sirvió para dejar de temer los atentados yihadistas? Ay, no. La entonces ministra de Justicia, Dolores Delgado, nos contaba en 2018: “En España se han evitado atentados terroristas yihadistas”. ¿Cómo es eso? ¿Entonces aquél infausto atentado de Atocha no fue provocado solo por nuestra presencia en Irak, sino por el deseo de estos tipos de reconquistar Al Andalus, es decir, por el odio general que profesan hacia Occidente? Y acusamos al trio de mentir, ¿y esto no es una mentira como un piano? Pues mira que es tosca, pero sirvió para que tomara el poder el de la Alianza de Civilizaciones, que por lo visto fue un rotundo éxito…

  3. No parece que el Partido Popular, esté, precisamente, muerto. La mala salud es, aún, patrimonio de los vivos
    Ese fue el objetivo de una cacería que un señalado día pusieron e marcha unos cuantos jueces, en nombre y a beneficio de quienes hoy reinan en la Moncloa.
    Una vez en marcha, a ella se sumaron un ejercito de oportunistas de toda laya y confesión ideológica, que como los virus, vieron la ocasión propicia para sacar tajada propia, muchos de ellos fingiendo que lo hacían por un apasionado amor a España. Eso, que no otra cosa, era lo que se calzaban en el frontispicio de sus esloganes y sus estandartes, a falta de alternativa ideológica puesta en papel.
    Mentira alevosa, propia de una irresponsabilidad e imprudencia sin límite, a la que, siendo benevolentes, habría que catalogarla no como fruto de la maldad, si no de la estupidez, tal como dice la navaja de Hanlon.
    Pero con el resultado que pretendían sus artífices, los hijos del hábil artista de la alquimia política recién, este sí, fallecido, que era situar el péndulo del sufragio en su parte. Lo que no habian conseguido en las urnas.
    Por ello, confundir los deseos con la realidad no es bueno; produce alucinaciones que llevan a tantos al ridículo onírico de las últimas elecciones, donde algunos fragmentos ya se investian días ántes, alborozados, como titulares de una nueva versión de un bipartidismo que antes denostaban cuando ellos no estaban.
    Pero, como al gran César, las puñaladas a éste partido le llovieron por todos los costados, porque quienes conspiran en casi todo , suelen ser gente muy transversal, aunque solo una lo mato. Aquí, aún no ha salido a la platea la faz de este Bruto, porque aún guarda la daga bajo la toga.
    Y, Tinelles, ademas de los que usted cita, que tal si se incluyen también el pacto de gobierno suscrito por los partidos socialdemócratas, y liberalprogresistas hace poco y la concatenación de esos mismos y todos los demás en el cambio de gobierno, vía moción canallesca de censura. Estos porque no?
    Tampoco llego a vislumbrar su inferencia esa a cerca de la supuesta muerte del partido que usted da por muerto, tras cuya pitanza cadaverica, reparte sus despojos entre criaturas que se cernían sobre él, en la que equipara a unos con el liberalismo y a otros con el conservadurismo. Habrá que ampliarlo un poco no?
    O lo que es lo mismo, una vez producida la sustracción de aquellos, en el cuerpo amputado restante, ya no quedaba un solo elemento que pudiera considerarse liberal ni conservador.
    No hay un solo reduccionismo que simplifique los fenómenos complejos que no tropiece en la misma piedra una y otra vez.
    Era de esperar, por otra parte, que una vez afianzado Sánchez en el poder, fruto de, entre otras muchas cosas, la impericia cósmica de los señoritos fragmentadores del espacio sociopolítico de la “derecha”, no haya día en que se lea una versión afligida de las muchas catársis entre plañideras que aún han de venir, en muchos, muchos años, para expiar el crímen cotra la Nación que han cometido tantos cretinos venidos a mas.

  4. Es indudable que un partido cuyo líder inicia una campaña electoral en Covadonga junto a la estatua del conspicuo fascista conocido como Don Pelayo y además se atreve a poner flores a la Virgen de Covadonga, otra fascista de la Sección femenina por lo menos, conocida por los nazis asturianos como Santina, es sin duda un partido de ultraderecha no, de más allá de la ultraderecha que debe ser ilegalizado, sus bienes incautados y subastados y el dinero que se obtenga donarlo a Opens Arms o a cualquier otra organización cuyo base de operaciones se encuentre en la Isla de la Tortuga.

  5. Algunas excentricidades como comenzar la campaña en Covadonga poniendo flores a la Virgen. Pedir la reducción de gasto administrativo político pero haber vivido de ello toda su vida. Hablar de la tauromaquia cuando andamos inmersos en una crisis económica y social de profundo calado. Victimización frente al feminismo.
    No sé, ya empezar el artículo hilando con el 11M, es digno de la defensa de la planitud de la Tierra.
    Extrema derecha, sí. Ahora dejemos al señor Brigante que siga defendiendo los valores del nacional catolicismo y su natural vigencia, pero se moleste si así se lo señalan.
    La derecha española tiene una fuerte componente de ultraderecha, eso no es discutible. Salvo como hacen en Disidentia, que reflexionan sobre lo que significa ultraderecha. Pues miren, la dictadura franquista era de derechas. y como era dictadura se puede llamar extrema. Y como los herederos de aquellos sentires se han capitalizado en Vox y su argumentario, no es tan difícil ver que se trata de un grupo de extrema derecha. por mucho supuesto liberal que los blanqueé.

    • Hombre amigo cucurruqui le agradezco que se acuerde de mí. Ahora bien, yo entiendo que la manipulación y la mentira forman parte del, como se dice ahora, del ADN de la izquierda española…pero ¿me puede recordar cuando he defendido yo los “valores del nacional catolicismo y su natural vigencia”? Entre otras cosas porque no tengo ni idea de qué es el nacional catolicismo…según usted tiene que ver con ponerle flores a una Virgen.

  6. Será necesario eliminar las autonomías o, al menos, recentralizar áreas como educación, sanidad, atención emergencias… España no soporta el coste de las autonomías y no es justo que ese coste se cubra con problema de pensiones, sanidad, educación, infraestructuras, etc.
    Estamos controlados desde el exterior y el atentado de 2004 es su clave de bóveda