Nuestra sociedad se ha convertido en “la sociedad de la mujer irritada” y enojada que no le importa que los hombres puedan construir edificios o hacer cosas asombrosas, además de ser buenos padres, esposos e hijos. En su lugar, se centra en sus defectos y en los desmanes de algunos sujetos para extrapolarlos al resto; “Todos ellos son perros, violadores, pervertidos, desechos sin ningún valor. ¿Quién los necesita?”…………………………..

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La sociedad que no amaba a los hombres

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1 COMENTARIO

  1. Extrapolar a categoría lo que no alcanza a ser más que una excepción atada al tiempo, a lo contingente, quizá parezca excesivo si se relativiza abstrayéndose de las partes, ante un todo que condena a dos especies de criaturas de la misma especie a una colaboración fáctica forzada por un determinismo marcado por resortes ligados a la propia supervivencia.
    Pero ello no obsta para que entre ambos se desarrollen relaciones de poder inespecificas como precio por dependencias y apegos que nacen en los núcleos elementales, en las parejas y en las familias, con hijos muchas veces utilizados como rehenes, para luego proyectarse a las relaciones sociales complejas.
    Aventar los venenos que se ocultan en el fango no es malo ahora, porque antes la madre de Hamlet, Livia Drusila, Lady Macbeth, Lou Salomé o George Sand, solo eran arquetipos literarios.
    Pero el asunto no queda ahí, ni mucho menos, tal como un servidor no se cansa de escribir aquí, cuando se tratan estos asuntos, las legionarias de esta guerra fratricida han mamado de la Socialdemocracia hija de los Focaults, Gramscis, Althuseres y demás familia, mal que le pese al esloveno pseudo filósofo que alguien trajo aquí el otro día, todo el acervo de mentiras y maldades que nutren la hoja de ruta de una trinchera más por la dominación y la hegemonía.
    Por eso hay que tener cuidado y disponerse al combate.

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