Wilhelm Nestle en su monumental Historia del espíritu griego presenta un acontecimiento capital en la historia del pensamiento: el paso del mito al logos. Se trató de un cambio de paradigma civilizatorio en la forma de comprender el mundo por la que una explicación sobre natural, antropomórfica y mágica de los fenómenos naturales, sociales y políticos fue remplazada por una visión crítica y racional de los mismos.

Desde entonces, como expresó Hegel en su metáfora del vuelo de la lechuza de Minerva, la filosofía se ha convertido en sinónimo de pensamiento crítico y destructor de mitos. Una reflexión de segundo grado siempre dispuesta a revisar críticamente los hallazgos de los saberes categoriales. Sin embargo con el advenimiento de la posmodernidad filosófica autores como François Laruelle han puesto de manifiesto que la misma filosofía nace de un momento decisorio de naturaleza no filosófica que supone el tomar partido por una serie de principios axiomáticos. Principios que no se cuestionan y sobre los que se construye todo el sistema filosófico del que se parte. Un orden natural querido por Dios en la filosofía escolástica, el cogito cartesiano, el carácter oscuro del lenguaje natural en la filosofía analítica o el mundo de las ideas platónico son ejemplos de esos axiomas incuestionados desde lo que se han construido muchos sistemas filosóficos en la historia del pensamiento. Se da la paradoja por lo tanto de que un saber que se dice crítico en el fondo descansa en un planteamiento que solo puede ser aceptado por un acto de fe, al estilo del modelo axiomático de Euclides.

Un poco esto pasa hoy en día con la tradicional distinción entre derechas e izquierdas, que tantos ríos de tinta ha hecho correr. Un distinción moderna, cuyo origen se sitúa en la llamada Revolución Francesa y que marcó todo el devenir político del siglo XIX y buena parte del siglo XX. Adscribirse a uno u a otro lado del espacio político suponía aceptar una serie de postulados axiomáticos sobre el individuo, la sociedad y el Estado. Tradicionalmente esta distinción tenía un carácter sustantivo y hacía referencia al posicionamiento político frente a una serie de valores que se consideraban capitales, como la libertad, la igualdad, la responsabilidad individual o la solidaridad. Como consecuencia de la irrupción del posmodernismo que cuestiona la validez de cualquier meta relato explicativo de la realidad política, la distinción izquierda y derecha ha dejado de ser operativa y se ha tornado meramente retórica.

En la actualidad lo que está en vigor es el sistema axiomático socialdemócrata. Se trata de una amalgama de globalismo económico, detrito ideológico nacido del sesentayochismo, posmodernismo feminista a la sueca, y ciertos resabios del materialismo dialéctico marxista que ve en el conflicto el motor de la historia

Anteriormente estaba claro qué era un conservador, un democristiano, un socialdemócrata o comunista. Siempre existieron fenómenos de difícil adscripción política, como el populismo moderno, que a diferencia de lo que nos quieren hacer creer ahora no es algo nuevo, pues ya existía en el siglo XIX con el fenómeno de los Naródniki rusos, o incluso el fascismo que aunaba en su seno elementos conservadores, irracionalistas e incluso cierta influencia de las ideas marxistas. Sin embargo la distinción resultaba operativa y significativa en sí misma.

En la actualidad lo que está en vigor, más allá de los apelativos retóricos que los partidos se dirigen entre sí para captar votos, es el sistema axiomático socialdemócrata. Se trata de una amalgama de globalismo económico, detrito ideológico nacido del sesentayochismo, posmodernismo feminista a la sueca, y ciertos resabios del materialismo dialéctico marxista que ve en el conflicto el motor de la historia. Según este sistema axiomático la economía es un juego de suma cero, lo que unos ganan es a costa de otros, la responsabilidad individual está diluida en fuerzas impersonales que atrapan al individuo y le impiden progresar, el estado es una secularización del Dios providente, el género y el sexo son puramente culturales y convencionales y la democracia se confunde con la oligarquía de partidos.

En este consenso obligatorio viven casi todos los partidos del sistema europeo de partidos hoy instalados. Salirse del mismo es un anatema. Sólo movimientos populistas de extrema izquierda y partidos neoconservadores de naturaleza nacional populista parecen luchar por salirse del guión impuesto por las oligarquías socio-políticas que imponen el pensamiento único. De ahí surge la necesidad de recuperar el mito de la extrema derecha, que recurrentemente aparece cuando se pretende estabilizar el sistema político por “fatiga” de los materiales que constituyen la armazón del sistema axiomático socialdemócrata.

Pocos conceptos hay menos precisos en ciencia política como el de extrema derecha. Inicialmente hacía referencia a aquellos partidos posteriores a la Segunda Guerra Mundial como el Movimiento Social Italiano que se mostraban nostálgicos del fascismo italiano. Un partido que alcanzó cierta relevancia en Italia durante los años 60 y 70. Su ideario era una amalgama de referencias a la obra del segundo Mussolini, el de la República Social Italiana de Saló, y a la obra del pensador conservador Julius Evola, un nietzscheano que defendía el elitismo político, afirmaba la decadencia de la civilización occidental derivada del cristianismo, la ilustración y la democracia de masas y que postulaba la defensa de un orden nuevo de corte aristocrático. Junto a este primer partido de corte reaccionario surgieron otros, en algunos casos como el Partido Socialista del Reich, ilegalizado en la República Federal de Alemania, con claros resabios de la ideología nacionalsocialista. Sin embargo el recorrido de estos partidos fue más bien escaso debido al enorme estigma que suponía entroncarse con partidos responsables de uno de los mayores dramas de la humanidad como fue la Segunda Guerra Mundial.

El 68 francés y sobre todo el auge de las ideas neoliberales supusieron un renacimiento de las ideas conservadoras en Francia, donde se desarrolló una nueva derecha a partir del pensamiento de autores como Alain de Benoist o Guillaume Faye, autores capitales en el desarrollo del GRECE (Groupement de recherche et d’études pour la civilisation européenne), un movimiento político destinado a configurar un pensamiento metapolítico que fuera capaz de suponer un contrapeso tanto al liberalismo conservador euroatlántico, como al renacer del pensamiento marxista en la forma de la New Left. Este movimiento, creado en 1968, pretendía constituirse en un verdadero Think Tank que llevara a cabo una Konservative Revolution basándose en el pensamiento de autores del conservadurismo alemán del periodo de entreguerras como Carl Schmitt, Ernst Jünger o Moeller van den Bruck, pensadores existencialistas conservadores como Martin Heidegger e incluso la reapropiación del sentido conservador del pensamiento de Nietzsche, secuestrado por el post-estructuralismo francés.

La idea capital de estos autores era recuperar el vigor de una Europa en decadencia por el triunfo del parlamentarismo liberal, la globalización americana o la crisis de valores derivada del hedonismo posmoderno. Sin embargo la cuestión étnica sobre la esencia de lo europeo, con la deriva xenófoba que llevaba aparejada la idea, originó pronto escisiones dentro del propio grupo. La llegada masiva de inmigrantes de religión islámica y la cuestión del fracaso del multiculturalismo en la integración de los nuevos europeos también se convirtió en capital para dicho grupo. Sus planteamientos propiciaron la creación de partidos como Front National, Rassemblement National desde el 2018, o el antiguo Vlaams Blok, que tras ser ilegalizado en Bélgica renació como Vlaams Belang en 2004. En general estos partidos hicieron del discurso anti-inmigración (no control inmigratorio) su sello de identidad.

La tercera ola de lo que se ha llamado extrema derecha ha venido de los antiguos países del bloque del este. En general se trata de partidos de carácter nacionalista, de furibundo anticomunismo y que entroncan con los antiguos partidos agrarios conservadores del periodo de entre guerras. La reciente crisis migratoria en Europa, derivada de una llegada masiva de inmigrantes de países islámicos, la dubitativa y contradictoria política de la Unión Europea en la materia, así como la creciente burocratización de la UE, reconvertida en una especie de Imperio de la socialdemocracia, han propulsado electoralmente a estos partidos, como el Fidesz húngaro o el Prawo i Sprawiedliwość (Ley y Justicia) polaco.

En general la lucha que mantienen contra las instituciones europeas recuerda al cambio de paradigma del sistema de relaciones internacionales en el siglo XVII, cuando, con ocasión de las guerras de religión, el sistema de Imperio-Iglesia Universal cedió en favor de los estados nación. El nuevo Imperio socialdemócrata europeo, simbolizado en la UE, no quiere que se recupere el paradigma de los estados nación federados en condiciones de igualdad, mas bien prefiere  la subordinación de éstos a unos burócratas europeos. Aun así  las particularidades de cada uno de los países hace muy difícil establecer un mínimo común denominador de todos y cada uno de los partidos que la intelligentsia europea cataloga de extrema derecha. Por tomar un ejemplo el programa económico de un partido, como el español VOX, en casi nada se parece al colectivista programa del RN francés.

Lo que sí parece unir a todos los partidos europeos, que mantienen posiciones nacionalistas frente a los dictados de Bruselas, es ser víctimas del relato del mito de la extrema derecha que la axiomática socialdemócrata parece querer construir discursivamente para presentarse como una especie de “Katechon” que frene una supuesta vuelta al fascismo. El Katechon, término griego que significa barrera o freno, es un concepto político secularizado que puso en boga Carl Schmitt después de la Segunda Guerra Mundial y que tomó de la segunda epístola a los Tesalonicenses del apóstol San Pablo. Para éste el Katechon era lo que impedía la llegada del anticristo antes del tiempo convenido por la parusía y que el identificaba con la Iglesia de Cristo. Schmitt amplía el concepto para incluir al derecho público europeo como última barrera que frene el triunfo del mal y de la anomia.

El discurso imperante sobre el peligro de la extrema derecha tiene ciertos paralelismos con la idea del Katechon, pues pretende presentar a la Unión Europea como el último baluarte frente al peligro del retorno de la barbarie fascista.


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16 COMENTARIOS

  1. ¿Mito o realidad de la extrema derecha?

    Pues supongo que hay un poco de las dos cosas, Carlos, y que cuando el río suena agua lleva, que dice el dicho. Quizás se exagere y se cree excesiva alarma desde Bruselas con la llegada de la “extrema derecha”, pero no hay duda de que los partidos catalogados con esa etiqueta pecan de oportunismo y populismo a raudales, diciendo lo que la población quiere escuchar y proponiendo soluciones fáciles a problemas globales y complejos.
    No se puede identificar, aceptar, catalogar y despreciar al populismo de izquierdas sin reconocer que en el lado opuesto del espectro pueda habitar la misma especie política. Fíjese que hasta VOX es perfectamente consciente del peligro que entraña esa etiqueta y ha tomado la precaución necesaria de no buscarse “malas compañías” en Europa, a pesar de esa evidente sintonía entre sus líderes políticos, de las similitudes en su forma de hacer campaña electoral y a pesar de haber recibido las loas y felicitaciones de estos partidos nacionalistas eurófobos y euroescépticos.

  2. Cucurruqui. ¿Nacional catolicismo? Dios mío, amigo cucurruqui, usted no es que siga fielmente el manual ¡usted debe ser uno de sus autores!. A ver si lo entiendo, el nacional catolicismo es la forma política que consiste en querer a España y si estás en Covadonga poner flores a la Santina….jo….pues vaya. Oiga si quieres a España, pero no pones flores a la Santina cuando vas a Covadonga entiendo que te quedas en la simple categoría de facha ¿no? ¿o puedes ser partidario del nacional agnosticismo?
    Pero sigamos con los inmigrantes, una vez asumidos que todos los que no compartimos su punto de vista…por cierto ¿cuál es? porque yo le he invitado a un debate con una serie de preguntas y usted no ha contestado…decía que más allá de que todos los que usted considere oportuno somos xenófobos y queremos que se mueran en el mar los inmigrantes, después de haber ido a misa por supuesto que el toque anticatólico no puede faltar (página 5 sección tercera, subsección quinta, después de la referencia a las hijas de señores ricachones de misa diaria que van a abortar a Londrés, subsección argumentario a favor del aborto), sería interesante explicar la paradoja de por qué si no hay problemas de convivencia con la inmigración irregular masiva, los vecinos locales de cualquier pueblo europeo son presa de demagogos. Normalmente el demagogo se aprovechará de un problema, lo manipulará y dará una falsa y fácil solución a sus víctimas, buscando un culpable. Pero si con la inmigración ilegal no hay problema ¿por qué la gente de repente se convierte en xenófoba y vota a los malos, cucurruqui?

    • Cualquier demagogo, como hace usted, ante la inquietud señala un falso culpable.
      Dejar morir a más de 10.000 personas no es una opción. Y menos, decir que no se les puede atender porque la culpa la tienen las mafias y, claro, no se puede hacer nada porque hay mafias. Pilatos fue menos miserable, amigo.
      Sección primera de básica humanidad, hermano.

  3. El Régimen Liberal es un excelente captador de almas.
    El liberalismo macro-árquico (Gambescia) es extremadamente eficiente creando peones; para lo cual la automática mental es indispensable. Igualmente es importante imbuir la experiencia del individuo en algo reglado, pautado con el fin de la uniformidad.

    Ciencia y técnica, poco o nada tienen que decir sobre el orden social, por lo cual, se debe formar un mito. El mito que reemplaza el mito anterior es el mito del “logos”, de la racionalidad: el racionalismo.
    Afirmar que un mito servía de dique para la correcta aplicación de la razón es cuanto menos peculiar. Solo comprensible desde un sistema completamente centralizado-global, condición que en general no existía en la antigüedad. Viene a decir que el hombre antiguo debería, con unos cuantos individuos, subir a la luna mientras luchaba por la supervivencia; vida heredada la cual tenemos hoy.

    Este mito es importante, pues es una forma de anular la actuación política del individuo por su evidente ignorancia. ¿Quien no es un ignorante?
    Una reflejo mitológico de la antigua “ciencia infusa” en el Antiguo Régimen (cristianizado) para aplicar al parlamento (curas, aristócratas,…) con la satrapía burocrática (expertos, funcionarios,…).

    Hoy es el Estado quien impone el régimen moral (aparentemente lo delega en la religión),…, por lo cual se puede deducir que se resume a aquello de Aristóteles:
    – Mandar
    – Obedecer
    Evidentemente es mejor mandar/cobrar que obedecer/pagar,…, selección natural, puro Darwin*.
    Métanse en política y llamen “extrema derecha”, “extrema izquierda”, “fascismo” o “comunismo” a todo lo que se mueva. Toda la verdad que existe son los dígitos que miden lo monetario de cada cual.
    Mandar u obedecer.

    *:Al parecer la tendencia natural es al equilibrio de entre las posibles formas, diversidad, de procesar energía para mantener orden. Lo cual implica esas “formas de vida” desordenan lo que no es ello mismo (Universo). Es automático, las leyes y constantes que gobiernan ese equilibrio dinámico son desconocidas. Probablemente sea una simple nube de probabilidad como a nivel atómico.
    La cual “canalice” transferencias laterales y similares fenómenos fascinantes de la vida.

  4. Valioso artículo.
    El celofán de benigna apariencia de la socialdemocracia europea apenas puede contener ni disimular la barbarie que ha ido incubando. Por otro lado, frente al tecnocapitalismo que lideran los Estados Unidos y China, el pensamiento socialdemócrata europeo reconoce implícitamente que es incapaz de competir, por lo cual se dedica a dictar toda clase de normas con la excusa de proteger no se sabe qué valores pues, en la práctica, acaban haciendo leyes y más leyes bajo la implacable presión de los “lobis” que acampan en Bruselas.
    Vamos camino de nada.

  5. Por tomar un ejemplo, los programas económicos de los partidos ultramontanos no importan un carajo. Lo que los iguala es el discurso xenófobo, racista, identitario y ultranacionalista que amparándose en una crisis fundamentalmente económica señalan a falsos culpables so pretexto de pérdida de valores esenciales que nos definen y nos hacen superiores por el hecho de haber nacido en un país determinado.
    Posmoderna es su diatriba de orden filosófico, relativista y culta, pero pobre. Reducir el pensamiento a la necesidad absoluta de la creencia, del axioma, no solo sirve para blanquear las mayores tropelías sino todos los aciertos. Y si puede ser sostenida como recurso crítico de pensamiento, pues no es otra cosa probablemente, una vez aceptada la realidad axiomática, habrá de ser cada cual cuidadoso con lo que se construye una vez asentados los cimientos, pues el edificio será criticado por su coherencia constructiva.
    Es un hecho, característico de los parques temáticos, que los castillos, antaño de piedra, se levanten con poliestireno expandido esculpido y pintado para regocijo de los ojos que miran pero no ven. Su estructura es bien otra, pero falsean la apariencia pues con ésta basta para vender.
    Y vender es en última instancia lo que se persigue, diciendo, bien antes, que lo que se pretende es hacer vívidos sueños que llenen de alegría y regocijo a aquellos a los que, de huecos, no sólo no se les pretende nada ofrecer sino, más bien, quitar los pañuelos sudados de trabajo y estampados en papel timbrado y de curso legal.
    Trampantojo ideológico y retórica del mucho poder.
    Ninguna persona es más que otra persona pues persona es lo máximo que puede ser.
    Más Juan de Mairena y menos François Laruelle.

    • Uy cucurruqui que equivocado está usted. Eso le pasa por tirar de manual de respuestas y argumentos rápidos, ese libro de estilo que todo ciudadano de Oceanía lleva en el bolsillo. No, amigo, no. Esos partidos xenófobos, racistas, ultras y todo lo que le diga su manual, no culpan de la crisis económica a inmigrante alguno ¡qué va! Culpan al globalismo, a las grandes corporaciones internacionales, en definitiva al gran capitalismo anónimo que cuenta con un mamporrero de categoría:la izquierda europea, cónplice necesario del tráfico de seres humanos y de los grandes negocios, porque ¿qué es sino tráfico de esclavos esos barcos negreros que cruzan el mediterráneo? ¿Y quien favorece y a quien beneficía ese tráfico de seres humanos? Esa es la pregunta que la izquierda cucurruqui debería hacerse y así es posible que abandone su función mamporrera y hasta es posible que el trabajado francés deje de votar al FN y vueva a votar a la izquierda

      • Pues si usted lo dice, querido Brigante.
        Mamporrero no me resulta insultante, de alguna manera habrá que cruzar a las bestias que las férreas piernas de nuestro más alto luchador contra el globalismo y las grandes corporaciones internacionales domina y dirige con gallarda figura.
        Pero para que la gente torpe, como yo, que escoramos a babor podamos entender a tan excelso personaje, mientras bregamos con falos ajenos, debería hablarnos en román paladín, explicándose como usted ha hecho, y dejar de asustarnos con inmigrantes canallas que nos invaden, violan a nuestras mujeres, imponen su cultura y permiten que Cataluña se independice mientras lloran nostalgias de egregias dictaduras y se suenan la nariz con nuestra bandera, cuando no la restriegan contra nuestra humilde herramienta de trabajo.
        Un saludo

        • Solo tiene que escuchar y no leer el manual. Ninguno de los partidos al que usted calificaría sin dudarlo de ultraderecha xenófoba dirá que la culpa de la crisis económica es de un inmigrante.
          Por cierto aparte del manual ¿dónde ha escuchado o leído lo las “nostalagias de egregias dictaduras”? Salvo que se refiera a nuestra izquierda patria cuyo recuerdo diario de “egregias dictaduras” le hace sospechar a uno, que nuestros escorados a babor padecen algún tipo de parafilia

        • Por cierto amigo cucurruqui, ¿cómo se explica que en los paraisos del buenrollismo progre de Lampedusa y Riace haya arrasado la Liga de Salvini? Ya sabe me refiero a esas ciudades modelo de acogida de inmigrantes ilegales donde molaba todo mazo y había un multiculturalismo chachi piruli? ¿Alguna idea, aparte de la posible conversión de sus habitantes italianos en una panda de xenófobos y demás?

          • Vox – programa municipales:
            “3.- Inmigración. En contra de la inmigración desordenada que vacía nuestras arcas. A favor de la que aporta a la sociedad y enriquece culturalmente.”
            “VOX ha elegido «Por España» lema de la campaña electoral para los comicios generales del próximo día 28.

            Su número uno por Madrid y líder de la formación, Santiago Abascal, será el director de la campaña, que comenzará en Covadonga (Asturias) con una ofrenda floral en la cueva ante la estatua de la Virgen el próximo día 12.”

            Siga la línea de puntos, amigo Brigante.

          • Pues me lo explico con referencias históricas y menos localistas.
            En Italia La Liga está arrasando, efectivamente. Esto sucede en muchos municipios que no necesariamente tienen contacto con la inmigración. De hecho, Italia, no tiene un problema serio de inmigración pero La Liga, de ideas xenófobas, efectivamente, saca rédito político de ese discurso.
            En la república de Weimar no tenían un problema con los judíos pero la idea cuajó.
            Por otro lado, en Lampedusa, una circunscripción muy abandonada, sólo voto un 25% del censo.
            En Riace, arrasó la xenofobia, sí señor.
            Sin embargo, uno de los representantes electos para el parlamento europeo es un médico bregado en la asistencia a ilegales de los que vacían las arcas. No todo el mundo es xenófobo, mire usted. Y si usted lo es pues hagáselo ver por su pater en el confesionario que ya sabe que el rabí era muy dado a eso del compadreo entre hermanos y estaría muy a gusto viendo como se justifica, por dinero, no ayudar a aquellos que lo necesitan.
            Y por favor, no me hable de las mafias que no es lo que le importa. Si quiere luchar contra las mafias, luche contra ellas, persígalas, pero no diga que no atiende a un yonki que lo necesita porque existe el narcotráfico. Lesa humanidad, ese tipo de argumentos…que mueran unos cuantos en medio del mediterráneo, tantos como sea necesario hasta que se den cuenta de lo malas que son las mafias y no les aceiten el negocio.
            Parece que sólo la gente valiente es capaz de decir las cosas claras. Gente con principios que no el importa lo que piensen de ellos. Si tienen que morir algunos, alguien con las cosas claras tendrá que decirlo, sí señor.
            Pensar de otra manera es de globalistas tontos y rojos que como no van a misa, interpretan el evangelio mal. ¡Y encima se quieren dar golpes de pecho con su superioridad moral!!
            Ya veremos cuando tengan que hacer ramadán, a ver si son tan rojos y progres y se atreven a cantarle las cuarenta al imán de turno.

          • Cucurruqui, serénese
            En primer lugar respecto del programa de Vox sigo sin ver que se diga que la culpa de la crisis económica es la inmigración. Por supuesto podemos forzar lo de vaciar las arcas, pero eso no tiene nada que ver con crisis económicas. En cuanto al lema de Por España y que la campaña empiece en Covadonga ¿qué hay de malo? ¿Le molesta que se diga por España? ¿Le caen mal los asturianos? ¿Don Pelayo? ¿Ir a Covadonga y tener por lema Por España es recordar Dictaduras? Acaso España es un invento de Franco? Curiosa forma de razonar.
            Y por último en cuanto a las mafias. De nuevo su libro de estilo le dice que tiene que decirme que yo quiero que se muera la gente, que no quiero ayudarlos, hacer alguna mención a la hipocresia de los que vamos a misa, si es que vamos, etc etc en contraposición con la luz que emana de su persona y la de los suyos. Pero la cuestión no es esa, la cuestión es ¿le parece a usted tráfico de seres humanos lo que está ocurriendo en el Mediterráneo? ¿No le parece a usted que alguien está incentivando ese tráfico de seres humanos? ¿Qué hacemos para terminar con él? ¿fronteras abiertas? ¿si dejamos entrar a toda África en Europa, más allá de los problemas de convivencia que ya se están generando, cree que nuestro sistema de previsión social podría soportarlo? Esa son las cuestiones, lo demás es palabrería y demagogia

          • Demagogia, sigue siendo decir que le preocupan las mafias y señalar a los inmigrantes, continuar sosteniendo que es justificable que La Liga arrase (ergo los inmigrantes malos, los de la caja, hacen a la gente sensata y preocupada por las mafias votar), hablar de reconquista, Pelayo, España, flores y la virgen, no es que sea bueno o malo, pero ya estaba definido, Nacional Catolicismo.
            Manual el suyo, que no ceja en señalar los problemas de convivencia, otra vez, como algo a tener muy en cuenta. NO hay problemas de convivencia, no más que en una comunidad de vecinos, señor. Existe terrorismo islámico, pero eso no tiene nada que ver con problemas de convivencia y responde a dinámicas internacionales que escapan del programa de risa del grupo xenófobo y nacionalista de Vox.
            Y no me da la gana de serenarme, mire usted. Blanquear con discursos cultos actitudes reprochables no me tranquiliza nada y además en mi manual pone que debo enfadarme.
            Un abrazo

        • Cucurruqui, observe donde aplica la ideología, tenga prudencia, la ideología es un efectivo disolvente de la razón y un buen lubricante para la cubrición.

          Le aconsejo que recuerde aquella novela de un negro llamado KuntaKinte de la tribu de los Mandinga que empeñó su vida por la libertad, los KuntaKinte actuales, a los que se se caza y se esclaviza pasándoles una pantalla de plasma por delante de las narices que cuenta las bondades de una plantación donde irán voluntariamente como esclavos pagando el barco negrero de su propio bolsillo y pereciendo muchos de ellos, como entonces, en el viaje.
          Bienvenido a la plantación de algodón de azúcar “la española” del condado de UE.

          • No la recuerdo porque no la he leído. Me pondré a ello en cuanto termine la larga lista de lecturas que frecuentar estas lindes me exige.
            Habrá que despertarles de sus sueños locos con concertinas a esos mandingos.