En un mundo imaginario, una epidemia que convierte a los hombres en bestias ha aniquilado a la humanidad. Sólo queda un ser humano sin infectar: Robert Neville, que aprovecha el día para aprovisionarse (el sol resulta letal para las bestias), mientras que por las noches permanece oculto.

Este es el argumento de la novela Soy leyenda (I Am Legend), de Richard Matheson (Nueva Jersey, 1926 – California, 2013), publicada por primera vez en 1954. Y que es en realidad una puesta al día del mito vampírico, añadiendo una poderosa simbología: la desesperada lucha del individuo contra la masa.

La sociedad occidental es cada vez más propensa a proyectar una imagen distorsionada de sí misma, donde el odio a lo que somos se propaga como un virus

La simbología de esta novela (en realidad, cuento largo) sirve para denunciar una sociedad occidental cada vez más propensa a renegar de la libertad individual, que constantemente proyecta una imagen distorsionada de sí misma y donde el odio a lo que somos se propaga como un virus. La huelga feminista, que tuvo lugar el Día internacional de la mujer, posiblemente sea el último gran hito de esta peligrosa afición.

Desde luego, no hay nada que objetar a la celebración del Día internacional de la mujer. Concienciar sobre lo injusta que es la discriminación es un propósito loable. Aunque también debería serlo poner de relieve los grandes avances que las sociedades desarrolladas han logrado en esta materia.

Sin embargo, cuando la prevista celebración se convierte en una admonición denigrante que deforma la realidad y exige dosis letales de discriminación positiva, ya no debería parecernos tan loable… salvo que estemos infectados por el extraño virus del cuento de Matheson.

Construyendo una ficción

En realidad, la huelga feminista del 8M fue en gran medida un artefacto mediático, un burdo agitprop destinado a proyectar una imagen de la sociedad tan terrible como falsa.

No fue un suceso espontáneo. Hubo grupos de presión, un guion, unas consignas y unos tiempos pautados. Para empezar, días antes desde los medios de información se realizó un bombardeo preventivo (lo que en argot militar se llamaría “ablandar al enemigo”). Políticos, periodistas y otros personajes vomitaron consignas, datos y presuntas evidencias del grave problema que nos asolaba.

Después, se añadieron a la agitación unas redes sociales tomadas por grupos organizados e “influencers” que generaron una tormenta de agravios de la que solo era posible escapar desconectándose de Internet.

Finalmente, se movilizó en la calle unas decenas de miles de personas para componer encuadres e imágenes efectistas que, difundidas sin descanso, generaron la ilusión de que el consenso era absoluto: nuestra sociedad estaba enferma de machismo.

De pronto, hombres y mujeres debían mirarse con desconfianza, ya fuera en la cama, en la calle o en el trabajo

De pronto, hombres y mujeres eran adversarios que debían mirarse con recelo, ya fuera en la cama, en la calle o en el trabajo. Los hombres ya no actuaban de una manera u otra según el carácter de cada individuo, sino porque eran hombres. Y las mujeres debían espabilar y actuar como una sola, porque eran mujeres.

Ningún defecto o virtud, éxito o fracaso, afinidad o desavenencia, conciliación o conflicto eran achacables a las particularidades de las personas y a la complejidad de sus relaciones. Amor, sexo, trabajo, dinero, reconocimiento… todo estaba sujeto a imposiciones y abusos donde ser hombre o mujer era la clave.

Así, empujados por la fuerza irresistible de los grupos de presión y de la corrección política, las televisiones, los diarios y las redes sociales clamaron como una sola voz, exigiendo darle la vuelta a una sistema “estructuralmente opresivo”. E inmediatamente, los ideólogos propusieron la cura: tomar al salto todos los espacios, públicos y privados, para imponer la paridad.

La composición de los consejos de las empresas debían repartirse de forma equitativa entre hombres y mujeres; los partidos políticos que no tenían suficientes féminas en sus ejecutivas, debían emprender acciones urgentes para subsanar la “anomalía”; los gobiernos, lo mismo; la brecha salarial –¡ay, ese ser mitológico que pese a décadas de planificación es más difícil de matar que a un vampiro!– exigía una solución radical y todo lo expeditiva que fuera preciso; la violencia de género debía combatirse con más leyes, con más medidas y, sobre todo, con mucho más dinero público: para abrir boca, 1.000 millones de euros adicionales.

Todas estas demandas se integraron en una corriente de opinión que, según decían, era abrumadoramente mayoritaria. Y esta abrumadora mayoría no dejaba resquicio para la reflexión; si acaso para algún gesto de perplejidad, por encima del que el rebaño, azuzado por los pastores, pasaba indiferente, balando sus consignas.

La imposición de la “proporcionalidad de grupo”

La división de la sociedad en grupos predefinidos hunde sus raíces en el pensamiento hegeliano, y se ha asociado indirectamente a Antonio Gramsci (1891-1937) y también a la Escuela de Frankfurt. La idea es proyectar la imagen de una sociedad dividida entre “grupos opresores” y “grupos víctimas” o “grupos fuertes” y “grupos débiles”.

Una vez se instaura la creencia de que, en efecto, existen “grupos opresores” cuyo poder se sustenta en una discriminación estructural, lo siguiente es imponer la equidad o justicia social; esto es, adjudicar a la Administración la legitimidad moral para combatir con todos los medios la subrepresentación de los grupos débiles.

Así, si las mujeres suponen el 52% del censo, los miembros de los consejos de las empresas, de los partidos políticos, de las instituciones o de cualquier gremio han de ser mujeres en un 52%.

La imposición de la “proporcionalidad de grupo” lleva tiempo ganando terreno y va camino de generalizarse en las sociedades occidentales

Este principio de equidad se sustancia en la “proporcionalidad de grupo”, que lleva tiempo ganando terreno y va camino de generalizarse en las sociedades occidentales.

Como ejemplo de esta larga deriva, ya en 1998, en el US Park Service de los Estados Unidos se alarmaron porque el 85% de los visitantes a los parques nacionales eran de raza blanca, aunque los blancos constituían solo el 74% de la población total. El Servicio de Parques anunció que trabajaría para resolver el “problema”.

Lamentablemente, igual que sucede con la escurridiza brecha salarial, a fecha de hoy el US Park Service no ha logrado la paridad; sigue habiendo proporcionalmente bastantes más visitantes blancos que negros.

Pero que se consiga o no la paridad es lo de menos. En realidad, es un pretexto para ampliar la jurisdicción de la Administración, su capacidad de drenar recursos y repartirlos discrecionalmente.

La quiebra de la democracia liberal

Antes, en las democracias liberales, el ciudadano entendido como individuo debía ser la unidad de medida fundamental. Éste, de forma voluntaria, se constituiría en grupos, conformaría las mayorías y dotaría a la sociedad de un marco constitucional compartido.

Sin embargo, aunque todavía sigamos ejerciendo nuestro derecho al voto, ya no sucede así. No formamos grupos de forma voluntaria, sino que estamos siendo adscritos forzosamente a colectivos según características propias que no podemos elegir, como el sexo, la raza, el origen.

Las leyes ya no salvaguardan al individuo sino a los grupos predeterminados. Pero no a todos los grupos sino solo a los grupos supuestamente débiles. Esto implica la quiebra de la igualdad ante la ley, uno de los principios nucleares de la democracia liberal.

Las leyes ya no salvaguardan al individuo sino a los grupos predeterminados. Pero no a todos los grupos sino solo a los grupos supuestamente débiles

Con todo, lo más grave de artificios como el 8M, cuyos fines no son tanto abogar por la no discriminación como imponer determinadas políticas que benefician a unos pocos, es que no liberan a las personas de supuestas opresiones, muy al contrario, las condenan a la opresión de por vida al enclavarlas en grupos predeterminados.

La discriminación es algo indeseable, pero combatirla con iniciativas que nos atan a características que no podemos elegir, como el sexo, no nos hará más libres, mucho menos más felices, sino más dependientes de una Administración dominada por ciertos grupos de interés.

Quizá, de seguir así, algún siglo venidero tengamos todos los mismos ingresos (si acaso, bastante miserables) y tal vez estemos representados de forma escrupulosamente proporcional, pero es de temer que, como suele suceder, al final serán solo unos pocos los que mejoren sus expectativas.

De lo que no hay duda es que ni hombres ni mujeres seremos más libres, sino más bien al revés. Un día, igual que Robert Neville, amaneceremos en una sociedad que se ha dado la vuelta por completo. Y descubriremos que una persona, por sí misma, sea hombre o mujer, ya no vale nada. La libertad será leyenda.

Foto: Cristian Newman

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Nota del autor: Este texto se inspira en otro precedente que iba a ser publicado en un diario generalista, pero que. finalmente, fue censurado. Debido al tiempo transcurrido desde entonces, he considerado oportuno reescribirlo por completo para enriquecerlo y actualizarlo, respetando solo la introducción. Sin embargo, las ideas fuerza del texto original permanecen inalteradas para que sea usted, querido lector, ya libre de la tutela de los censores, quien extraiga sus propias conclusiones.


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40 COMENTARIOS

  1. Por aportar algo a la excelente columna (como siempre. Qué productividad! Y qué elegancia al no citar el medio que le censuró) de Javier Benegas.

    Resumiendo: mientras la mayoría de las mujeres (yo diría que todas, aunque lo hagan a escondidas) se sigan conmoviendo con películas como “Memorias de África”, o su sucedáneo más kitsch “Pretty woman”, hay esperanza.

    Las feministas (o las feminazis que algunos dicen), son las menos, aunque sí las más gritonas.

    Gritan con el exceso de quien sabe que no tiene razón.

    P.S. Me gustaría que el muy querido RELIABLE se explayara un poco sobre la situación de Brasil. Supongo que merecerá en breve una columna en DISIDENTIA.

    • Ya te echaba de menos Boss. Predije, preví que Bolsonaro ganaría y efectivamente la BOVESPA ha ganado un 6% (La Bolsa brasileña) dese que se supo el resultado y el cambio real/€ ha bajado de 4, 85 a 4,35 reais por € en un mes.

      Se dan 175 asesinatos diarios; se gasta el 90% del Presupuesto brasileño en la bolsa familia, bolsa escola, pensiones (donde una viuda puede cobrar hasta tres por diferentes causas); mala educación primaria y secundaria y Seguridad Social de pena. Apenas queda dinero para carreteras, infraestructuras, etc.

      Cuando los tontulianos hablan de que va a dar armas a la gente lo que él quiere dar son permisos de armas a los ciudadanos decentes para protegerse de los criminales para que sepan que cuando quieran despojar de sus pertenecías en un asalto a un autobús – como me sucedió a mi en la BR-116- haya algún pasajero que los pueda hacer frente a tiros. Los malucos se lo van a pensar dos veces.

      Ben vindo Boswell!

      • Boa noite amigos, diferente medio, la misma trinchera de libertad, desde este lado la defensa cuenta con munición sin restricciones, en VP se han vuelto locos, les sobran lectores y foreros, un decadente medio que aun cuenta con valiosas plumas, pero en cuyo gallinero hay mas gallos que gallinas.

        Mis vínculos familiares en Brasil, me han propiciado un acercamiento entrañable y afectivo a esa Nación. En 2014 con motivo del Mundial de futbol pude comprobar con cierta envidia como un pueblo entregado a la pasión del deporte de la “bola” fueron capaces de levantar un movimiento de rebeldía contra la clase gobernante y como en ciudades de tradición futbolera se hacían hueco las jornadas de protesta acompañadas de un debate por el cambio político y la libertad, espero que el futuro les sea propicio, se lo merecen y nosotros podamos tomar nota para la hora de la rebelión contra las oligarquías de poder que se empeñan en mantener un régimen de saqueo, corrupción quiebra territorial, ruina económica y moral.

        Salú2.

  2. Una vez comenté con la forera EMME qué daño habían hecho películas como “Memorias de África”.

    No me expresé bien entonces. Estas dos frases que me han pasado explica mejor qué quise decir:

    “Romatic films are known to ruin relationships as they give unrealistic expectacions to women about what to expect from men.

    Porn has the same effect on men”.

    Me parto.

        • Sí, inexplicable…y el digital continúa con sus alardes por la libertad de expresión, que dicen, amenazada… jajaja…la hipocresía y el cinismo es ya una pandemia en este país.

          De todas maneras en algún momento me he replanteado volver con otro nick, me joroba perder contacto contigo, Sergio Aballeira, Farrington, Boyevick y tantos otros tipos estupendos.

          En fin, un abrazote…y te agradezco tu actitud, pero no me sorprende…siempre he sabido que eras un tio de una pieza. Un señor.

          • Gracias. Eres muy amable. Lo mismo pienso de ti.

            Las mañanas temprano con el café no son lo mismo sin ti!

            Claro que sí. Vuelve. Los malos no pueden ganar siempre.

            P.S. En efecto. Se ponen campanudos en VP, cuando al final un medio es de quien pone el dinero. Me asombra la desidia de Jesús Cacho con el digital que fundó.

    • jjajajaja Boswell recuerdo ese “debate” , aún no siendo mi película preferida tiene una de las escenas más hermosas del cine, contando historias toda una noche delante de la chimenea, enlazando unas con otras. Mi pasión por los cuentos me hizo disfrutar de esa escena como ninguna otra.

      Vamos que por eso, porque me chifla “Lo que el viento se llevó”, la habré visto tropecientas veces, y por otras cosas inconfesables , nunca podré pertenecer a esta ola de Neofeminismo. Ves, hay esperanza.

      :))

  3. Ayer Jair Bolsonaro en Brasil dio una paliza a las feminazis brasileñas que se empeñaban en que un candidato a la presidencia xenófobo, racista, etc.( según ellas) no debería ser su presidente.

    Brett Kavanaugh en EE.UU más de lo mismo.

    Espero que la líder de VOX en Madrid, Rocío Monasterio siga abriendo los ojos a los españoles entre mujeres decentes y las indecentes*

    No hay dos sin tres ¿Lo veremos en España en las próximas elecciones?

    1. f. Falta de decencia o de modestia.
    2. f. Dicho o hecho vituperable o vergonzoso.

  4. Solo un poco de acuerdo con el título del artículo. Prefiero expresarlo a mi modo.

    “El virus del feminismo siempre engendró, engendra y engendrará monstruos”….muy en concreto, femeninos. El feminismo mutó el famoso cuento de “La bella y la bestia” en “La bella es la bestia”.

    Les guste o no, las mujeres van a tardar generaciones en destruir la imagen negativa que de ellas ha construido el feminismo en la mente de los hombres. Por lo menos tantas generaciones como “olas” de existencia lleva el feminismo (y según dichas feministas, aseguran que aún no han terminado las “olas” feministas).

    Me alegro mucho que plumas como la de Javier Benegas se enfrenten sin tapujos al totalitario y criminal feminismo….político, social, económico y jurídico.

    • Muy cierto el apunte. Lo peor, a mi modo de ver, no es solo que se haya creado una imagen negativa, es que se ha creado después de destruir uno de los puntales básicos de la mente de muchos hombres, que es el deseo de cuidar de la mujer.
      En todo caso, todo esto ha servido para algo, al menos, y es darnos criterio a la hora de juntarnos con ellas. Es triste, pero la paranoia servirá para que haya menos hombres destrozados por un divorcio injusto.

  5. Los monstruos de este feminismo se verán en 10 años, creo yo. Cuando todas las chicas criadas en estos dogmas absurdos decidan pasar al siguiente nivel… Y empiecen con el “Where are the good men gone”. Exactamente lo mismo que en EEUU.

    Seamos honestos en una cosa, para bien o para mal, todos los recursos mediáticos llevan años tirando de nosotros para un lado, o para otro. Y bueno, hay quien se deja tirar, pero muchos ya estamos hasta el gorro y no nos creemos nada. Por lo que a mi respecta, pueden seguir con su propaganda fascista. En general, no hace falta ni siquiera protestar contra ella, sus propios actos las desenmascaran. Es un poco como lo que pasa con la bliblia, no recuerdo quien dijo una vez que “el mayor creador de ateos es la bliblia”. Pues esto, lo mismo. Por cada exaltación de la mujer, llevada a cabo para defender que esa u otra han matado a sus hijos o marido, más y más gente se aleja del movimiento.
    Sólo es esperar. El feminismo actual es un cáncer, y como tal, se devorará a si mismo.

    Como apunte, antes que “Soy leyenda”, propongo la lectura de “Y: El último hombre”. Un cómic ganador del premio Eisner, donde todos los hombres han muerto de golpe menos uno y el el mundo queda en manos de las mujeres. Lo suficientemente irónico como para echarse unas risas.

    • Bueno la suerte de todo esto, como las que secundan esos movimientos odian a los hombres no se reproducen entre ellas y en un par de décadas desaparecerán por no tener nuevos aliados. La naturaleza siempre fue sabia , al final sólo sobreviven los fuertes y si odian a los hombres, pues que caray no tendrán descendencia y será la extinción de tanta gilipollez. Digo yo. Mucho futuro espero que no tengan.

      (Imagínese un sólo hombre en el mundo y que no existiese ningún tratamiento de fecundación , vamos, las tonterías de género se iban de golpe)

  6. Cada día sé menos que opinar sobre este tema y no lo digo por el artículo, ni mucho menos.
    Simplemente como mujer, que más de una vez ya he dicho que jamás tuve ningún impedimento para lograr lo que he querido, todo lo contrario, nunca he sentido en mi persona desprecio por ser mujer, ni nunca se me ha cerrado ninguna puerta, todo lo contrario, he tenido la suerte de que se me hayan abierto todas a las que he llamado pues en los últimos tiempos ando perdida en estos asuntos del género.
    Siempre me he considerado persona , así me han educado y me han tratado y por supuesto procuro que así continué siendo pero el ambiente está espeso, algunas y supongo que le pasa a muchos hombres igual, nos empezamos a sentir que nos falta el aire , para no tener jaleos mejor no tocar determinados temas del llamado género o simplemente darse la vuelta para no discutir, se está creando una especie de apartheid respecto a personas que siempre hemos y creemos en la igualdad y el respeto al ser humano ante hechos y situaciones similares y por supuesto aceptando las diferencias entre hombres y mujeres, las tenemos y creo que eso es lo que nos atrae como especie sexualmente diferente (y que caray mentalmente, en gustos, aficiones, somos como somos, uno son de Marte y otras de Venus pues por suerte sí. Eso es lo que nos gusta del sexo contrario. Al menos a mí.)

    Las leyes de género entre las que se encuentran las de cuotas me parecen hasta vejatorias para las mujeres. Al menos a mí no me gustaría pensar que he logrado un puesto de trabajo porque había que cubrir las plazas de cuota femenina y por supuesto tampoco me gustaría si fuese hombre no poder lograr un trabajo donde a lo mejor estoy más capacitado simplemente porque había que cubrir la plaza con una mujer .
    Todo ello conlleva odio, enfrentamiento y esas leyes sin duda engendrarán monstruos, pero a la larga estoy segura que las perjudicadas serán las mujeres. Esto no deja de ser una guerra de sexos y ahí llevamos las de perder.

    No puedo decir mucho más de este tema, no me gusta el ambiente que se respira en determinados círculos.

    Qué en muchas partes del mundo las mujeres aún no tienen leyes que las igualen en derechos fundamentales inherentes al ser humano, pues sí, pero este debate de género en nuestra sociedad me desconcierta.

    • “Esto no deja de ser una guerra de sexos y ahí llevamos las de perder”

      Cuando digo eso, me refiero a que las leyes de género están creando situaciones de odio absoluto hacia algunas mujeres, odio ciertamente creado por la desesperación, la injusticia. Se ve en situaciones de divorcio donde esas leyes favorecen en determinadas situaciones a las mujeres haciéndole la vida un infierno a su ex esposo y en más de un caso , mentira tras mentira, los llevan a la locura absoluta y más de una vez donde nunca hubo un maltrato lo termina habiendo producto de la rabia y la desesperación. Esas leyes se están volviendo contra muchas mujeres e incluso sus hijos.

  7. No puedo estar más de acuerdo con el artículo y con el cretero titular, Javier.
    El otro día una amiga me mandó un watssap con el sigiente mensaje:
    “Os imagináis que en un solo día asesinaran a cuatro políticos, futbolistas o cualquier otro colectivo? Pues antes de ayer asesinaron a cuatro mujeres en España en un solo día. Lo tenemos normalizado y ya ni nos sorprende”.
    Le respondí que es el único colectivo sobre el que se pone el foco mediático y que otros crímenes pasan más desapercibidos o ni nos enteramos, que el tratamiento mediático que se da a los crímenes de violencia de género consiguen el efecto contrario al que “pretenden” y que ni siquiera les importa que la mayoría de los ejecutores se suiciden. Me respondió: “El suicidio no es un crimen, pero es un gran problema de nuestra sociedad, porque son las mismas familias las que tratan de ocultarlo”. Mi respuesta fue la de continuar hablando del tema en una charla telefónica o en el próximo encuentro.

    Como puede apreciarse, mi amiga trata de desvincular la lacra del “suicidio” del debate sobre la violencia de género. Y aquí se produce un fenómeno curioso que también se refleja a nivel mediático e institucional: el de tratar como un tabú el suicidio de los varones que asesinan a sus parejas, como si ambos fenómenos fueran independientes o discurrieran en dos dimensiones paralelas que no pueden convenger entrelazarse o ni siquiera tocarse.

    En un momento en el que ha aumentado el interés por visibilizar y prevenir el suicidio, alcanzando cierto protagonismo mediático, sorprende que no haya voluntad ni curiosidad por estudiar, analizar y comprender que factores de riesgo potenciales, mantenedores o precipitantes pueden estar incidiendo en los varones que deciden acabar con su vida no sin antes acabar con la vida de sus parejas e incluso de sus hijos. Es como si al haber cometido un crimen se les asignara automáticamente el rol de “verdugos” y se les despojara de su condición de “víctimas”, de una manera perversa y desprovista de realidad donde solo distinguen, humanizan y reconocen un colectivo concreto (el de las mujeres) mientras el otro colectivo se ignora por completo y se deshumaniza.

    El mensaje femninista, aunque falaz y lleno de agujeros negros, se inocula en el cerebro y penetra en todos los estamentos de la sociedad hasta que consigue normalizarse sin mostrar oposición. Es la misma dinámica institucional y mediática que puede apreciarse en el crecimiento y adhesión al nacionalismo catalán, donde se creó, construyó y alimentó un falso victimismo, al tiempo que se ofrecía una “salvación” del “opresor” Estado Español. El enemigo a batir y la causa de todos los males que azotaban Cataluña. Sin un aparato mediático bombardeando día y noche por tierra, mar y aire, el victimismo y la adhesión a la causa secesionista no hubiera sido posible. La fractura social y la ruptura traumática, tampoco.
    Los mismos analistas que son capaces de relacionar la influencia del aparato mediático en Cataluña para inocular el virus del secesionismo o para engendrar y alimentar ese monstruo, son incapaces de apreciar que poner continuamente el foco o abrir los telediarios con los crímenes de violencia machista no hacen otra cosa que excitar los instintos más primarios de los que marginados y humillados por el sistema no les queda nada que perder, aumentar la ansiedad social y también el peligro al que exponen cada vez a más mujeres que pueden estar viviendo un proceso de ruptura, a sufrir un episodio real y desgraciado de violencia.

    Fíjense que, en la clasificación categórica y perversa de víctimas y verdugos, a nivel institucional y mediático, se muestra más compasión y empatía por los jóvenes terroristas del Isis que se inmolan después de cometer crímenes indiscrimandos, que por los varones que se inmolan después de acabar con la vida de sus parejas o ex-parejas.
    En no pocas tertulias se trata de humanizar a esos “monstruos”, se trata comprender qué les mueve y porqué llegan a cometer tan horribles crímenes. No oirán nunca en una tertulia telivisiva o radiofónica un mísero rasgo de de compasión, un mínimo interés por escudriñar o descubrir que mueve a un varón para acabar cometiendo un crimen de violencia de género y suicidarse a continuación. Porque el resultado final es que hombres y mujeres acaban siendo por igual víctimas del sistema.
    Los primeros porque el sistema los discrimina, los margina, los criminaliza y los condena al ostracismo, y las segundas, porque ese mismo sistema las utiliza para ponerlas en la diana de los agresores y para continuar y alentar el conflicto, dejándolas a merced del mismo “monstruo” que engendran, porque ese foco mediático continuo que exacerba el victimismo de las mujeres y que solo se entiende en su búsqueda de impacto sensacionalista, desprotege a la víctima real que está en peligro de los procesos violentos.

    Anteponer los criterios ideológicos a los criterios jurídicos es la mejor fórmula para perpetuar e intensificar el problema, que ya viene desde la creación de los jusgados de violencia de género. Para eliminar las condiciones de origen de la violencia se necesita el reconocimiento de las víctimas en ambos colectivos y no de manera sesgada. Es lo que no parecen querer entender los verdugos institucionales y mediáticos, más proclives a revelarse en sus obras y actuaciones como amantes incondicionales de la tragedia que beneficia sus intereses. La tragedia de los otros, por supuesto.

    Saludos

    • Certera reflexión. El hombre que se suicida tras terminar con la vida de su pareja e incluoso de sus hijos debería ser objeto de estudio cuidadoso por parte de la criminología, la psicología, la sociología, etc.
      Aquí hay un conjunto de víctimas, hombres mujeres y niños. El caso es que muchos hombres que acaban destruyendo y destruyéndose en un proceso infernal han tenido que sufrir estados graves de acoso psicológico hasta perder todo el sentido de su propia existencia.

    • Hola, Silvia.
      Tienes mucha razón. Y claro que se podrían analizar, al menos los casos donde el hombre mata a la mujer y a los hijos y luego se suicida. Porque es posible que tras algunos de tales sucesos se halle una mente desviada. Pero ¿y si se llegara a la conclusión de que en otros no es así? Pues entonces se correría el peligro de averiguar qué clase de circunstancias pueden llevar a un ser humano a semejante grado de alienación y desesperación. Y ahí podrían aparecer culpas que no conviene considerar como tales, por ejemplo las injusticias derivadas de la Ley contra la Violencia de Género. O el comportamiento de algunas brujas -que las hay y todos conocemos alguna- capaces de volver loco al más sensato de los varones.

      Pero sería muy difícil estudiar las causas que mueven al colectivo de los suicidas. Sobre todo porque, no recuerdo a partir de qué año, podría ser 2001 o 2003, el Ministerio del Interior ya no facilita uno de los datos que antes aportaba en cada caso de suicidio: el estado civil de la víctima. Sospechosa deficiencia que podría indicar la cantidad de ellos que son -eran- varones divorciados, a quienes la ley les ha dejado en la miseria, robándoles hasta el disfrute de sus hijos, y no sería políticamente correcto que tal dato se hiciera público. No es dramatizar demasiado afirmar que muchos de ellos terminan bajo un puente, o viviendo dentro del coche.

      Agradezco en el alma cada vez que veo a mujeres como vosotras, de quienes puedo decir el máximo piropo, y es que sois personas normales. Y ojalá seáis legión.

      • Efectivamente, amigo Abel, a las promotoras del feminismo no les interesa en lo más mínimo averiguar qué es lo que mueve a algunos varones para acabar con la vida de sus parejas e incluso con la de sus hijos y después suicidarse. El nivel de desesperación e impotencia con la situación que viven es tal que les lleva a querer anular su propia existencia. En otros casos, se entregan derrotados a las autoridades sin la más mínima resistencia. Para el feminismo institucional es más fácil que sea el “machismo” así sin más el que explique la tragedia y esa es la consigna que difunden y que les permite seguir manipulando y victimizando a las mujeres para beneficio propio.
        Sobre las causas del suicidio o los factores de riesgo (psicológicos, biológicos, sociales, familiares…), sí que se hay estudios sobre este fenómeno pero más generales que específicos, donde la depresión es el trastorno con mayor mayor incidencia. Y sí, los datos estadísticos que se manejan, con menos variables de las que serían deseables para realizar investigaciones, son escasos. Pero si se quiere realizar campañas de prevención del suicidio (ya hay guías para profesionales) no va a quedar más remedio que ampliar variables en las que se pueda agrupar datos más precisos y significativos.

        Como bien apunta, la opacidad de los datos estadísticos que no incluyen la variable de estado civil y que podría dificultar la investigación de este colectivo. Sin embargo podría conocerse y estudiarse de forma indirecta a través de las mujeres asesinadas cada año. Saber qué ha pasado con ellos y cuál ha sido su desenlace (fácil siguiendo la actualidad informativa) en comparación con otro tipo de crímenes, permitiría establecer una hipótesis alternativa a la que maneja el interesado feminismo institucional para explicar los crímenes machistas y la violencia. Y lógicamente para desmontar su impostura, su irresponsabilidad y su cinismo. Por desgracia, son ellas las que ahora tienen el poder y controlan los estamentos, pero me consta que la gran mayoría somos mujeres normales ajenas a esta farsa irresponsable y a este juego de poder que mueve miserables e inconfesables intereses.
        Saludos,

  8. Del “divide et impera” clasico a la lucha de clases mimetizada en los “colectivos” progres.
    Siempre pseudomovimientos controlados desde la sombra por el poder real que los moviliza o silencia a su antojo. La prensa como siempre, ayudando a amplificar o reducir.
    Ese es el montaje actual dirigido, no desde la resistencia sino desde el poder lo que le asigna un tufo maloliente insoportable.
    Como la división artificial de los catalanes en separatas españoles, montada, sustentada y pagada desde el poder, incluyendo aqui el de “Madrit”.
    El feminismo militante, tan cargado de buenas razones ha sido resucitado del letargo para poder ser utilizado en maniobras políticas. El acoso mediático a los idiotas de la manada fue el ensayo general, que pretendía en ultima instancia imponer una realidad (basada en ideología y sentimientos) sobre la misma ley y los jueces. Sí exactamente lo mismo que pretendía el pruses. La muerte de la ilustracion y la separacion de poderes.
    Lo hemos visto continuamente con descaro. Prestiges, Guerras de Iraq malas y Agfanistan buenas, destruccion de Libia buena, inmigrantes buenos aunque violenten la frontera agrediendo a las fuerzas del orden…
    Se va imponiendo la realidad liquida desde el poder que utiliza los feminismos de turno para conseguir su objetivo final que es el control de la poblacion “por otros medios”.
    Tiempos postmodernos, elegia de la manipulación que hace creer a los manipulados que son libres.
    Y la nave va….

  9. Una cosa es la propaganda, con su financiación por el estado, y otra es la realidad, lo que realmente hacen las feministas. Yo veo que en general se trata de fórmulas y propuestas, algunas llevadas a la ´práctica por los políticos, que implican gastos al ciudadano, pero que las mujeres realmente necesitadas no ven nada, ni verán. No hay que temer del futuro, las supuestas feministas que accedan a puestos de responsabilidad en la empresa privada tendrán que hacer lo que hay que hacer, o sus empresas quebrarán, y hacer lo que hay que hacer implica subordinarse al mercado que no es ni machista ni feminista. El odio que fomentan no sirve más que para desacreditarlas ante las mismas mujeres, porque dentro de las familias las situaciones en general no son precisamente de clase media alta ociosa, y en casos de pocos recursos las cosas son como son, y los miembros de la familia tiene que optimizar su funcionamiento, y sobretodo la obtención de recursos económicos. Las feministas suelen pertenecen a la burocracia con ingresos seguros, sin responsabilidades familiares, o con éstas resueltas por el servicio domestico. No creo que estas activistas vayan muy lejos, por sus formulaciones tan solo pueden atraer a una minoría de mujeres acomodadas, que nada harán por las otras mujeres, porque no están dispuestas a ayudarlas en nada, y menos con su dinero. Finalmente tengo que mencionar a una cultura que pasa de estas cosas y que las mismas feministas y gente de extrema-izquierda están promocionando en Occidente, el Islam, que no acepta para nada estas cosas.

  10. Excelente análisis; los grupos son manipulables y manipuladores del INDIVIDUO. La LIBERTAD, la consciencia, la responsabilidad, la civilización que heredamos de griegos y romanos está ligada al desarrollo del individuo.
    El ser marcados, como ganado, según la secta o grupo al que pertenecemos según nuestra carga genética, nos anula como individuos.
    La religión (las judeocristianas) era antaño la forma de CONTROL de los poderes sobre los individuos, lo que luego era el comunismo (la religión del control total y anulación del individuo) ahora son todos los grupúsculos creados para diluirnos en parte de colectivos de pensamiento único, la destrucción de lo individual y el castigo a los que se quieren SALIR de la senda marcada.
    Los mismos perros con distintos collares, los que tienen el Poder controlando al ganado, es sencillito y más barato cuando basta con comprar a los medios convertidos en púlpitos y a los jefecillos predicadores que manipulan al grupo (por su bien, siempre por su bien)
    Y las mujeres, nosotras, nos hemos convertido en el nuevo ganado manipulable.

  11. Apostemos fuerte y por una vez sobrepujemos a la Banca del casino administrado por nuestra frívola Ideocracia regimental, que no ideología.

    El feminismo histórico es una ideología de la emancipación civil de la mujer burguesa, es la búsqueda de una salida a lo público de una mujer reducida a lo privado, y ésa es una “problemática” exclusivamente ligada a la mujer de condición social burguesa, tal como esta sociedad la produce y la reproduce entre las clases propietarias. Es una ideología realmente vivida en su momento histórico real por mujeres altamente intelectualizadas bajo los patrones “ilustrados” de su propia clase social.

    Cosa muy distinta es un discurso de carácter ideocrático desarrollado en condiciones políticas en las que toda acción política y toda discusión ideológica han quedado atrapadas o capturadas por burocracias profesionales al servicio de los Estados de Partidos y cuya única finalidad existencial es “producir” la relación social a manera de un “brote prefabricado” implantado en una “sociedad” desarmada y cautiva.

    En ese contexto singularizado, todo discurso ideológico se transforma en discurso ideocrático: no es lo mismo la búsqueda de una emancipación civil que una igualación procústea dictada por el Estado, de igual manera que no es lo mismo el obrerismo genuino, espontáneo y vivo del anarquismo antes de 1914 que la institucionalización de la clase obrera llevada a cabo por la socialdemocracia alemana y luego generalizada a todas partes a través de los sistemas electorales proporcionales en los que toda representación política desaparece absorbida por el mecánico reflejo de identificación con el partido (la experiencia primero fascista y luego anticomunista llevó a las derechas sociológicas a la misma reducción al absurdo, con la que tanto se complacen y regodean actualmente).

    Si no se entiende esta distancia fáctica entre lo civil y lo estatal, entre lo ideológico y lo ideocrático, no se entiende nada de la evolución política occidental desde hace unos sesenta años hasta hoy mismo y mucho menos se comprende el porqué de esta expansión confusa y difusa de actitudes y tendencias carentes por completo de toda base social objetiva y de toda creación cultural autónoma. Todo lo que hay hoy en la esfera pública son puras ideocracias, discursos triviales de aparato y apparatchitk, que sin duda tienen efectos reales, pero, curiosamente, ellos mismos no son reales si se les mide por el rasero del arraigo social en las mentalidades colectivas vividas con conciencia de sí mismas.

    Las ideocracias son una suerte muy evolucionada de despotismo “ilustrado” que pasa del rango puramente administrativo y ordenancista, ya superado en tanto que realizado, al control global del “ethos” colectivo, es decir, la moralidad y el sistema de valoraciones sociales. Ahora bien, en ambos casos, es el Estado como sujeto arbitral el que decide, impone y define la realidad según la lógica del grupo que en cada caso lo ocupa en su beneficio exclusivo. Las “mujeres” son una clientela muy apetecible, altruismo ideal que los partidos comparten con toda la industria de la moda y de la higiene íntima, y con el mismo significado histórico.

    La mujer real, “la mujer de carne y hueso” que diría el Unamuno más kierkeggardiano, aquí sólo comparece a título de fantoche victimizado, irreal, por tanto, figura mítica que toda ideocracia produce (“”el proletario universal””) como coartada para sus propósitos de “construcción social” sobre montañas de archivos, estudios, informes y documentos que nada significan y a nadie conciernen.

    Dentro de treinta años, de este “feminismo” meramente idiocrático e idiopático quedará en pie lo mismo que de la planificación económica soviética: el recuerdo de una pesadilla y la certeza de un trágico error “intelectual”, aunque las víctimas sean reales, en nuestro caso, la víctima es la propia mujer real a través de la idea que una mujer “eidética” (dixit Sheldon Cooper o Husserl, no recuerdo) derridianamente “deconstruida” se hace de sí misma porque es obligada a pensarse y concebirse de esa manera. Pues las víctimas de la Historia son las últimas en enterarse de que lo son, un poco como les pasa a los maridos cornudos en la realidad y en las comedias…

    Por cierto, me solidarizo con el censor y cojo un lápiz rojo imaginario, más tradicional que un cursor y una tecla de “suprimir” o “delete”, y censuro, por ejemplo, tacho “democracia liberal” y pongo “sovietismo de la cultura”, tacho “pensamiento hegeliano” y pongo “judeo-bolchevismo”, tacho “tal vez estemos representados de forma escrupulosamente proporcional” y pongo “tal vez estemos despechados de forma escrupulosamente proporcional al cuadrado de nuestras frustraciones”…

    • “…aunque las víctimas sean reales, en nuestro caso, la víctima es la propia mujer real a través de la idea que una mujer “eidética” (dixit Sheldon Cooper o Husserl, no recuerdo) derridianamente “deconstruida” se hace de sí misma porque es obligada a pensarse y concebirse de esa manera”

      Igual esa percepción no es exactamente así, al menos no lo es en nuestro mundo occidental, para la gran mayoría de mujeres que se mantienen al margen de esa ficticia guerra de sexos y de ese juego de poder. Básicamente porque la realidad del día a día y las interacciones cotidianas entre hombres y mujeres, en todos los ámbitos resultan menos dramáticas y complicadas de lo que pretenden hacernos creer. Es un error tratar de magnificar y sobredimensionar lo excepcional y hacerlo pasar por norma. Un error que perjudica por igual a hombres y mujeres, a los de abajo, claro.

      En el programa de humor de El Intermedio estrenaron una sección para visibilizar la valía de mujeres valientes que habían conseguido superar con éxito cualquier oposición a su desarrollo personal y profesional, dándoles un merecido protagonismo y rescatándolas del anonimato. La iniciativa, aunque oportunista en medio del bombardeo feminista, me pareció interesante.
      Seguí las primeras entrevistas, amenas en su planteamiento que acercaban experiencias e historias de superación personales. Recuerdo en una de ellas que la mujer protaganista y entrevistada había sido víctima de malos tratos en un tiempo pasado, pero ella, en su relato de los hechos expresaba su rechazo a ser considerada una “víctima” y tenía el convencimiento de que eliminar esa etiqueta engañosa era el primer paso para conservar la autoestima, mantener la dignidad y afrontar cualquier amenaza o problema que pudiera presentarse.
      Su explicación fue muy breve, apenas un minuto, porque enseguida interrumpieron la emisión y el Gran Wyoming, con la expresión de que se había colado una emisión indeseada, anunció que esa no era la entrevista que tenían previsto emitir. A partir de ese día dejé de seguir las entrevistas.

      Saludos,

  12. El feminismo está haciendo mucho daño a todos y, de modo especial, a muchas mujeres que, con la excusa feminista, se sienten legitimadas para odiar tolo lo que les molesta, sobre todo si lo que nolesta es la verdad. El feminismo está encerrando en burbujas delirantes a muchas mujeres que ya presentan serios problemas en sus relaciones con la realidad.
    La pérdida de libertad va unida en este caso con la estupidez y la locura. Los hombres con dos dedos de frente son ahora ejércitos a la defensiva que caminan con pies de plomo. Nunca la censura había sido tan masiva y alienante.

  13. Me parece acertadísima la anología de la disparatada ideología de género, pues de eso se trata, con una enfermedad infecciosa. Solo un virus con capacidad para aniquilar a la humanidad puede explicar lo que está sucediendo en occidente con la aceptación de eso que llaman género, la mayor estupidez que ha parido mente humana, no hay nada similar en toda la historia de la humanidad. En tiempos más civilizados sus defensores serían recluidos, por su bien y eld e sus familiares, en centros de salud mental (como realmente ocurrió con la inmensa mayoría de los creadores de esta estupidez del género) Como en la novela citada o en otras tantas series y películas ta de moda ahora que tratan de una humanidad destrozada por un “virus zombi”, los que no tragamos con esos disparates somos minorías de supervivientes rodeados de zombis que comen carne humana.

  14. Cuesta creer que pueda alguien censurar el artículo, si bien últimamente la hipocresía anda desmelenada y desde algunos digitales se hace mucho aspaviento con las libertades en peligro para a continuación jugar a los grandes censores en su patio particular.

    Buen artículo…

  15. A mi modo de ver, el problema no es sólo la creciente agresividad de las feminazis, que poco a poco va contagiando a toda la sociedad cargándose todos los precedentes legales (como la presunción de inocencia) sino la inactividad de quienes la sufren. Y no hablo sólo de los hombres, sino de las muchas mujeres que no están de acuerdo en esos planteamientos, y que van a experimentar sus peores consecuencias en sus hombres cercanos: padres, hijos, hermanos, amigos…

    Nadie habla de una de las características más propias del macho (desde los animales hasta las personas) que es la no agresión a las hembras. La generalidad social no es el machismo agresivo, sino más bien la defensa de la hembra y la no violencia ante su ataque. Desde hace muchos años, incluso el cine nos ha acostumbrado a la imagen de una mujer que en medio de una discusión, con motivo o sin él, le planta dos bofetadas al señor de turno, sin que éste en ningún caso se las devuelva. Por esa misma razón, muchos hombres se han agregado a estas nocivas campañas contra sus congéneres, en defensa de esas mujeres supuestamente siempre perdedoras ante la bestialidad del varón.

    De modo que nos encontramos ante la paradójica situación de unos hombres que a lo largo de los siglos hemos luchado denodadamente contra el enemigo, y en muchos casos venciéndolos… pero que en esta ocasión no puede aplicar el mismo tratamiento. Lo cual refuerza la necesidad de contraatacar con todas nuestras fuerzas, no con violencia, sino con todas las armas legales a nuestro alcance, luchando, sí, contra la violencia ejercida sobre la mujer, pero al tiempo defendiendo privada y públicamente nuestros pisoteados derechos, sobre todo por la vía emocional, que con tanto acierto emplean ellas.

    Tu anotación “Este texto se inspira en otro precedente que iba a ser publicado en un diario generalista, pero que. finalmente, fue censurado” nos retrotrae a los peores tiempos de la dictadura. Y eso sí que no. Si nos limitan la libertad de expresión, ya podemos darnos por jodidos. ¡A por ellos, Javier!

    Un cordial abrazo, sigue en esa línea. que somos muchos contigo. Sólo es preciso que otros DESPIERTEN a la terrible realidad que se nos avecina.