Se suele afirmar que, en una monarquía parlamentaria, el rey no tiene voz ni opinión política. Sin embargo, como vamos a ver, en la España de la monarquía de partidos de Felipe VI sí. Esta es una irregularidad que el hijo ha heredado del régimen político de su padre: “el juancarlismo”. Durante el juancarlismo la actuación del anterior jefe del Estado superó, desde su origen, las atribuciones de “arbitraje” y “moderación” en el “funcionamiento regular de las instituciones” que le habían quedado limitadas por el artículo 56.1 de la Constitución Española.

En el caso de Juan Carlos I, su intervención tenía una explicación: él había sido el motor y conductor de la Transición y, en torno a él, se había configurado el pacto de poder entre los herederos del franquismo, la izquierda y los nacionalistas. Era, por tanto, soporte y principal actor del sistema político surgido tras la muerte del general Franco. Heredó todos los poderes de la dictadura y los tuvo que transferir a la nueva situación creada bajo el régimen de la monarquía de partidos.

En el caso de Juan Carlos I, su intervención tenía una explicación: él había sido el motor y conductor de la Transición y, en torno a él, se había configurado el pacto de poder

La aprobación de la Constitución en diciembre de 1978 no significó una desaparición de la actuación política de Juan Carlos. Los ejemplos de esta actividad están presentes a lo largo de todo su reinado. Como para muestra basta un botón,  ahí está el suceso, reseñado por los cronistas de la época, respecto al nombramiento de Eduardo Serra Rexac como primer ministro de Defensa de José María Aznar. El líder conservador había decidido otro nombre para esta cartera, concretamente el de Rafael Arias Salgado, pero el rey Juan Carlos le convenció para cambiar de criterio. Parece ser que sus razones eran, en aquel momento, controlar con una persona de su confianza todos los asuntos militares. El padre de Felipe VI tuvo, por tanto, voz, acción y decisión política durante los 39 años que duró su reinado. Pero ¿por qué Felipe VI ha heredado esta práctica?

España: Felipe VI rompe por fin el perverso consenso

En primer lugar, hay que negar la mayor: no es cierto que en una monarquía parlamentaria el rey no tenga intereses y posición política y no actúe a favor de éstos. Es verdad que, en la mayoría de las monarquías parlamentarias y en especial en la británica se guardan más las formas, y los discursos del rey o de la reina son siempre los discursos del poder ejecutivo. El monarca se limita a leer lo que le escribe el Gobierno. Pero esta idea de justificar la monarquía situándola por encima de los intereses de los partidos políticos, grupos de presión, colectivos sociales, ubicándola por encima del Estado, en una función pretendida de arbitraje y moderación, no pasa de ser una entelequia y una fantasía política.

Para Jellinek, no es posible hallar un individuo fuera del Estado, ni por encima de él

Ya lo había argumentado el filósofo y teórico del Estado alemán, Georg Jellinek, para quien la monarquía, como cualquier otra institución, grupo o persona no puede estar sobre algo a lo que pertenece: la sociedad política. Para Jellinek, no es posible hallar un individuo fuera del Estado, ni por encima de él. Como tampoco puede encontrarse a nadie fuera de sus intereses personales o los de un determinado grupo social: “Toda tendencia por situarse sobre los partidos no evitará al monarca estar más cerca de este grupo social que del otro. Hay intereses dinásticos particulares que son intereses sociales particulares y, en modo alguno, intereses públicos generales. El Estado que hubiese de situarse sobre la sociedad, pertenece al mundo ideal, pero no al tipo común del Estado”.

Por lo tanto, la monarquía tiene intereses, no es un ente abstracto, posee querencias. Es lógico que defienda su posición y que su ubicación le haga coincidir en determinados momentos y circunstancias con unos actores políticos o sociales y, ante otra coyuntura, con otros. Así ha sido, es y será siempre la política entendida como filosofía del poder, como ciencia del gobierno.

En la monarquía de partidos que es, propiamente, el régimen de 1978, esta posición política del monarca se hace aún más evidente: porque el rey, por mucho que se nos quiera vender lo contrario, no se encuentra al margen del pacto de poder entre los partidos que dieron lugar a la Constitución de 1978. Es parte del arreglo: suscribió, coronó y otorgó validez al acuerdo que dio origen a nuestro régimen de la Transición.

La voz y la posición política del rey se ha hecho cierta en numerosas ocasiones, y más, concretamente, en cada una de sus alocuciones públicas durante sus discursos de Nochebuena

Por eso, la voz y la posición política del rey se ha hecho cierta en numerosas ocasiones, y más, concretamente, en cada una de sus alocuciones públicas durante sus discursos de Nochebuena y, sobre todo, en sus comparecencias públicas ante acontecimientos graves que ponían en riesgo la paz o la continuidad constitucional de nuestra nación. Aquí, el protocolo no escrito de un borrador de discurso que salía del palacio de la Zarzuela iba a la sede del Gobierno en la Moncloa y era devuelto corregido a las manos del monarca, sabemos que no siempre ha sido cumplido. Algunas ocasiones por imposibilidad real, y otras veces por voluntad regia.

Muchos argumentarán que esta costumbre no es per se negativa y que, incluso, en nuestra historia reciente el posicionamiento político del rey, paralelo o contrario al Gobierno, ha sido eficaz para la estabilidad e, incluso, para la continuidad constitucional de nuestra nación. Y es ahí donde se ponen como ejemplo dos discursos: en primer lugar, el ya clásico de Juan Carlos I en la madrugada del 24 de febrero de 1981 (tras el golpe del general Armada el 23-F), y, más recientemente, el discurso del rey Felipe VI el 3 de octubre de 2017 (dos días después de la celebración del referéndum ilegal de independencia en Cataluña).

Ambas alocuciones se han interpretado por la doctrina constitucional de manera diferente. El discurso de Juan Carlos en 1981 fue meramente informativo, ya que el jefe del Estado compareció ante la opinión pública para informar de una serie de medidas que ya había adoptado: cursar una orden a los Capitanes Generales que leyó a continuación, cumpliendo así su función como jefe supremo de las Fuerzas Armadas ante un hecho excepcional como era el secuestro violento del Gobierno y del Congreso de los Diputados por un grupo rebelde de guardias civiles.

Por primera vez en nuestra historia reciente, el rey de España se apartó de lo que hasta este momento ha sido el mandamiento supremo de nuestro régimen constitucional: el consenso

Sin embargo, en su alocución de octubre de 2017, Felipe VI no informó de ninguna decisión, tampoco ejerció una función arbitral y moderadora, no medio entre dos partes en conflicto. Todo lo contrario: ante la crisis institucional provocada por el intento de la Generalitat de declarar la independencia de Cataluña, y en contra de la posición indecisa del Gobierno de Mariano Rajoy, el rey Felipe VI responsabilizó directamente a las autoridades catalanas de incumplir sistemáticamente la ley e hizo una llamada explícita a todos los poderes del Estado para asegurar el orden constitucional.

España: Felipe VI rompe por fin el perverso consenso

Esta posición del rey Felipe VI supone, por sí misma, una  circunstancia política de primera magnitud por dos razones principales. En primer lugar, porque en ningún momento, el actual jefe del Estado, realizó una apelación directa ni indirecta al diálogo, la negociación o la mediación. Y, en segundo lugar, porque el nuevo monarca no utilizó en ninguno de sus párrafos el vocablo mágico del consenso.

Lo excepcional, por tanto, del discurso estuvo en la novedad y trascendencia de sus palabras de cara a nuestro inmediato futuro. Por primera vez en nuestra historia reciente, el rey de España se apartó de lo que hasta este momento ha sido el mandamiento supremo de nuestro régimen constitucional: el consenso como fórmula de solución y funcionamiento de nuestras disputas políticas. La anterior tiene una relevancia máxima en nuestro sistema de poder, que seguiremos desarrollando en futuros análisis, lo que lleva a situar la intervención de Felipe VI el pasado 3 de octubre en un grado de importancia y trascendencia histórica superior respecto a lo que significó el discurso de su padre la madrugada del 24-F de 1981.


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Javier Castro Villacañas

Nací en Madrid en 1964. Estudié Derecho y realicé un postgrado de periodismo. He sido profesor de Derecho de Constitucional y Asesor Jurídico de la UCM y de la cadena de televisión Canal +. Fui uno de los fundadores de la revista Generación XXI. He colaborado en diversos periódicos y revistas como Iniciativa, La Razón, ABC, La Gaceta de los Negocios, El Mundo en sus suplementos Crónica y LOC (La Otra Crónica). He sido productor y director de los Servicios Informativos de Radio Intercontinental de Madrid durante los años 2002 al 2004. También fui director de los Servicios Informativos de CITY FM Radio y del programa Claves de Actualidad en la misma emisora durante los años 2004 al 2009.  He escrito varios libros: una biografía sobre la figura de José María Gil Robles en la colección Cara & Cruz de Ediciones B (2004); el libro El fracaso de la Monarquía sobre la crisis final del “juancarlismo” editado por Planeta (2013);  Miguel Blesa, el lobo de Caja Madrid sobre la crisis financiera de la que fuera cuarta entidad financiera de nuestro país con La Esfera de los libros (2014), y El expolio a las clases medias donde se analiza el hundimiento de las clases medias en nuestro país durante la última crisis económica con Stella Maris (2015). Después de una excedencia no voluntaria, reaparezco aquí, como siempre, en la disidencia.

36 COMENTARIOS

  1. Yo nunca he creido que el Rey se extralimitara en sus funciones constitucionales. Todod depende de lo que entendamos por moderar y arbitrar. Si hay una secesión en España, habrá que moderarla. Si hay un golpe de estado, habrá que arbitrar entre los poderes públicos para sofocarlo.

    En el caso concreto de Cataluña, el Rey ha actuado en su compromiso de cumplir y hacer cumplir la Constitución. Los políticos juran o prometen su cargo delante del Rey. Los jueces y fiscales tienen la foto del Rey en su despacho. Sus títulos universitarios están expedidos por el Rey, y administran justicia en nombre del Rey. Él mismo es Capitán General del Ejército. Y su función es ser el primer y último garante de la ley.

    Lo que hizo el Rey fue recordar que de la misma forma que él cumple la ley, los demás también tienen que hacerlo. Y hacer cumplirla.

    Por eso me niego a pensar que el papel del Rey sea meramente simbólico o representativo. En el asunto catalán, en ausencia de Gobierno, ha sido la última trinchera de la libertad de los ciudadanos. El día 1-O por la noche el Gobierno ya estaba hundido (ver discurso de Rajoy). Al día siguiente Millo pedía perdón por la policía en TV3. La UE flaqueaba aterrorizada con la prensa, el PSOE salía con la plurinacionalidad, y Soraya ya venía con el consenso bien cubierto de lubricante. Todo cambia con el discurso del Rey, que supongo que iría acompañado de algunas llamaditas telefónicas.

    De papel simbólico nada de nada.

  2. Si había dos palabra que Felipe VI no podía podía pronunciar en aquellas circunstancias estas eran consenso y diálogo, cuarenta millones de españoles cruzaban los dedos para que esas dos palabras no salieran de la boca del rey aquella noche. ¿Por qué? Se estaba produciendo un golpe de estado y las palabras consenso y diálogo eran la contraseña de los golpistas.

      • ¿ Lo dice en serio ? Los 40 años de restauración democrática han demostrado que a los españoles les ponen como candidata a la presidencia del gobierno a la mona Cheetah, y con una buena campaña de imagen, y un par de dobermans en plena contienda electoral… y ¿ oiga ? Hasta puede que salga… y sino en la oposición, que también tiene sus prebendas.

        ¿ Es que no es vd. español ? Y si lo es ¿ Por qué dice que los españoles rechazarán esto o aquello ? ¿ Por qué desprecia vd. tan radicalmente al mayor poder de generación de opinión que son los medios de comunicación al que no le hacen ni sombra la suma de todas las meninges de sus conciudadanos ?

  3. Veo un error garrafal en la parte que habla de que “Felipe VI no informó de ninguna decisión, tampoco ejerció una función arbitral y moderadora, no medio entre dos partes en conflicto”.
    Ni “arbitrar” ni “moderar” son equivalentes a “mediar”. Un árbitro es un juez, y decide en una situación de conflicto; un moderador es el encargado de llamar al orden a las partes de un debate que se excedan de unos límites.
    Tampoco comparto la tesis fundamental del artículo. Si algo está demostrando la degeneración de la política español es que el tan denostado consenso fue un logro muy difícil y meritorio. Me parece de una arrogancia incomprensible el suponer que los que llegaron a los acuerdos del 78 no tenían los mismos intereses particulares y las mismas ganas de llevarse el ascua a su sardina que los políticos de hoy. La dificultad que se empieza a sentir hoy con toda su crudeza de alcanzar unos mínimos acuerdos que den estabilidad a las instituciones nos deberían hacernos pensar muy seriamente en criticara los que consiguieron unos acuerdos de mínimos en su día, que cada vez parecen menos mínimos.
    Finalmente, los secesionistas catalanes han sido los que han roto el consenso; el Rey Felipe llamó al oden y recordó la necesidad de respetar los principios básicos de la Constitución.
    En general, me parece un artículo con el que discrepo en el fondo y en la forma.

  4. Carezco del conocimiemto histórico necesario para hacer comparaciones y sesudas elucubraciones; no obstante me atrevo a opinar porque me resultó muy irritante la alocución del segundo rey del franquismo. Peor aún que se haya ido de rositas un calavera caradura y ambicioso a quien nadie ( salvo Franco) eligió y nos deje a su chaval, que si bien da menos vergüenza ajena que su papi, es el continuismo de una casta de parásitos que no aportan nada de’ valor a nuestra sociedad. Con sólo mencionar el desmesurado dispendio en publicidad para mantener a viejas aburridas y a José Antono Zarzalejos viviendo un cuento de princesas, esplendor y toisones, ya habría suficientes razones para librarnos de estos intermediarios carísimos entre las monarquías petroleras y asesinas y el Ministerio de defensa; de defensa de los intereses de lobbies armamentísticosy enemigos declarados del equilibrio presupuestario y la hucha de las pensiones.
    ¿Les conté que soy republicano además?

    • La constitución fue aprobada por una mayoría aplastante del Pueblo. Mientras no consiga la mayoría suficiente para reformarla de acuerdo al procedimiento previsto, no tiene ni derecho ni razón en criticar la legitimidad de la Monarquía.
      No sólo es que las Democracias más estables y ejemplares del mundo son monarquías parlamentarias. Es que el mejor argumento para mantener la Monarquía en España es leer a un republicano.

      • Una monarquía no garantiza por si misma ninguna estabilidad. Aténgase a la historia de España en el siglo XIX.
        En 1.978 se creyó que el país estaba encarrilado. Pero la ausencia de democracia real, creó unos partidos no democráticos y endogámicos de cúpulas elegidas por cooptación y sucesión a dedo. Lo cual ha hecho empeorar la situación económica, social y política de la nación. El sistema constitucional de oligarquía de partidos ha fracasado y está muerto. El que lo sustituya es una incógnita. Probablemente se desplome, cuando el BCE deje de comprar deuda. Pues su estructura hipertrofiada lo hace inviable de mantener.
        La salida más lógica que podría ocurrir, es que un general asuma el poder, si el país se precipita a la anarquía y el desorden. Rumbo que parece seguir ante la incapacidad de Mariano Rajoy Brey un individuo sin ideología ni capacidad de gobernar ni de liderazgo.

        • En efecto.

          El problema es que nos va la marcha monarquica.. recuerde que cuando fuimos república una vez acabamos con el Amadeo ese, con tal de tener a alguien, que huyó a uña de caballo cuando vió lo que se le venía encima.

          Cuando en el fondo quien manda es Bruselas, y ante quien responde Bruselas, ponernos en que si son galgos o podencos es algo inútil.

          La monarquía si tiene los huevos de corbata no está mal, pero tiene que estar perpetuamente acojonada. Si no malo.

          • No es que mande Bruselas. Es que estos oligarcas quieren que gobierne Bruselas. Una élite aún más corrupta y que no elige nadie. Ya lo lo dfijo el “moratinos” de Rajoy, el idiota Margallo. “A Bruselas hay que cederles toneladas de soberanía” (sic). Estaba pensando que España pasara a ser un protectorado a lo marroquí. O una provincia, donde Mariano sería un gobernador civil.

        • Mis felicitaciones J R A, estoy de acuerdo con su comentario desde la primera hasta la última palabr…, ¡No, hay una pega¡, no me gustan las corbatas y más que anden los nobles y demás parásitos con las gónadas haciendo las veces de esta, prefiero que desaparezcan del mapa, por caros, inútiles e irritantes.

        • Ha tenido especial cuidado de omitir el calificativo de “parlamentarias” que yo usé al mencionar la estabilidad que proporcionan las monarquías. Y si ya se tiene que ir a 150 años atrás para tratar de poner argumentos en contra, me doy por más que satisfecho, y ni siquiera elaboraré sobre las atribuciones que las constituciones de la época daban a la Corona.
          Demos gracias a que ese sistema de oligarquía de partidos que usted también aborrece tenga un último elemento moderador y arbitrador que es la Corona. Si no, estaríamos ya en el tercer desastre republicano de nuestra Historia.

      • Buenos días Gwy, anoche no le contesté porque estaba perjudicado; pero habiendo dormido unas horas, me dispongo a darle lo suyo.
        Cuando se votó la Constitución española bajo la premisa de: Susto o muerte, en una opción única, resultaba sensato decantarse por ”susto”; la desesperación y la candidez de un pueblo que había sufrido 40 años de oprobio, crímenes y latrocinio podría haber votado también que nos azotaran cada catorce de Abril, al tiempo que guardaba en su semivacío morral de esperanzas, la posibilidad de ir mejorando con el tiempo, las condiciones leoninas de aquel contrato fraudulento.
        La gran mayoría de los que optaron por el mal menor, ya se ha muerto, y no veo motivos para que el dinamismo de la historia y el hambre de mejoras, haya quedado congelado en España. Ninguna decisión es un contrato vitalicio amigo monárquico, aunque a Ud. y los de su cuerda les venga de rechupete para seguir medrando o para justificar su pereza intelectual acerca de lo que debiera ser eterno porque lo dijo un dios o un sicario de este.
        ¿Recuerda Ud.la fallida eternidad de todos los imperios?; ¿cree acaso que no se planteaban sus beneficiarios la pervivencia infinita de sus chollos?
        Mataron mucho pensando que con ello sería suficiente; fracasó Espartaco y hasta los Comuneros, pero la rueda de la historia no se paró.
        Las situaciones cambiantes debido a la demografía, el acceso a la cultura y el hartazgo histórico de los eternos perdedores, suelen cambiar el curso de los ríos y de la historia; aferrarse como hace Ud. y los premiados por la tómbola de las estirpes a la inmutabilidad de dogmas y situaciones coyunturales, por vocación eterna que tengan, es tan pueril como erróneo.
        Todas las monarquías, ¡TODAS! provienen de bandoleros, caciques y chupópteros con rasgos de megalomanía y capacidad militar.
        Así como cuando llegaban los adelantados a las tierras de otros y decían: ”Tomo todo este territorio en nombre de su majestad prestamista que me ha financiado el raid ( y a veces ni eso), así se adueñaban nobles y reyes de la tierra que no tenía escrituras. A fuerza de la crueldad y la ambición de sus peones, las fronteras de los reinos, fueron creciendo hasta tocarse y a partir de ahí, el más hábil o el mas poderoso, se merendaba al otro o le encomendaba tareas subalternas so pena de cortarle el pescuezo si no aceptaba: ”una oferta que no podrá rechazar”.
        Esta es la ”grandeza” de las monarquías, una lucha de bárbaros refinados por acotar territorios y economías. Nunca nadie les ha votado, no se engañe. Papas y dictadores nos los colaron históricamente para aprovechar el filón que hubieran podido tener entre las masas ignorantes medrosas o estultas , ve veían como protector a quienes abusaban de ellos por derecho divino o calidad bélica metalúrgica.
        Nada es inmutable cuando hay más de dos voluntades y/o ambiciones en juego; y si Ud.
        y los suyos creen que en un referéndum sobre república y monarquía, ganaría esta última por ser el orden natural y la voluntad del pueblo: ¿ porqué se empeñan en poner palos en las ruedas constitucionales para impedir que los nuevos ciudadanos, no una masa de muertos que ya no votarán, tengan la oportunidad de dar su opinión al respecto.
        Para terminar,y parafraseándole, le diré que nada es más sencillo que desmontar los argumentos de un monàrquico, porque para el pueblo llano, ese que paga las facturas y los toisones, los pro realeza y demás parásitos, son la representación típica del mosquito que, mientras le chupa la sangre al buey, dice: ”Aquí estamos, arando”
        No, no me de las gracias es mi bonhomía y mi espíritu didáctico el que me anima a darle un revolcón, y todo esto,sin decir una sola palabrota. En mi tierra decimos, ”no hay que gastar pólvora en chimangos”

        • ¡Qué mal argumento es el del supuesto “miedo” del 78! No sólo es que no era así, y que curiosamente son sobre todo los que no estaban los que lo utilizan, sino que ya han pasado más de 40 años y no se ha presentado ni una sola propuesta de reforma constitucional sobre el Título II. Así, que ¿para cuándo se piensa dejar las excusas y empezar a tomar la responsabilidad de su vida en sus manos?

        • Ah, y otra cosa: esta monarquía proviene única y exclusivamente del voto popular, y sólo permanece en tanto no haya voto popular en contra. La pusieron las urnas y se irá en cuanto lo digan las urnas.
          Ah, por cierto: no soy especialemente monárquico, pero espero que tarde un par de generaciones más en establecerse una Tercera República en Ex-paña.

      • Buenos días Gwy, anoche no le contesté porque estaba perjudicado; pero habiendo dormido unas horas, me dispongo a darle lo suyo.
        Cuando se votó la Constitución española bajo la premisa de: Susto o muerte, en una opción única, resultaba sensato decantarse por ”susto”; la desesperación y la candidez de un pueblo que había sufrido 40 años de oprobio, crímenes y latrocinio podría haber votado también que nos azotaran cada catorce de Abril, al tiempo que guardaba en su semivacío morral de esperanzas, la posibilidad de ir mejorando con el tiempo, las condiciones leoninas de aquel contrato fraudulento.
        La gran mayoría de los que optaron por el mal menor, ya se ha muerto, y no veo motivos para que el dinamismo de la historia y el hambre de mejoras, haya quedado congelado en España. Ninguna decisión es un contrato vitalicio amigo monárquico, aunque a Ud. y los de su cuerda les venga de rechupete para seguir medrando o para justificar su pereza intelectual acerca de lo que debiera ser eterno porque lo dijo un dios o un sicario de este.
        ¿Recuerda Ud.la fallida eternidad de todos los imperios?; ¿cree acaso que no se planteaban sus beneficiarios la pervivencia infinita de sus chollos?
        Mataron mucho pensando que con ello sería suficiente; fracasó Espartaco y hasta los Comuneros, pero la rueda de la historia no se paró.
        Las situaciones cambiantes debido a la demografía, el acceso a la cultura y el hartazgo histórico de los eternos perdedores, suelen cambiar el curso de los ríos y de la historia; aferrarse como hace Ud. y los premiados por la tómbola de las estirpes a la inmutabilidad de dogmas y situaciones coyunturales, por vocación eterna que tengan, es tan pueril como erróneo.
        Todas las monarquías, ¡TODAS! provienen de bandoleros, caciques y chupópteros con rasgos de megalomanía y capacidad militar.
        Así como cuando llegaban los adelantados a las tierras de otros y decían: ”Tomo todo este territorio en nombre de su majestad prestamista que me ha financiado el raid ( y a veces ni eso), así se adueñaban nobles y reyes de la tierra que no tenía escrituras. A fuerza de la crueldad y la ambición de sus peones, las fronteras de los reinos, fueron creciendo hasta tocarse y a partir de ahí, el más hábil o el mas poderoso, se merendaba al otro o le encomendaba tareas subalternas so pena de cortarle el pescuezo si no aceptaba: ”una oferta que no podrá rechazar”.
        Esta es la ”grandeza” de las monarquías, una lucha de bárbaros refinados por acotar territorios y economías. Nunca nadie les ha votado, no se engañe. Papas y dictadores nos los colaron históricamente para aprovechar el filón que hubieran podido tener entre las masas ignorantes medrosas o estultas , ve veían como protector a quienes abusaban de ellos por derecho divino o calidad bélica metalúrgica.
        Nada es inmutable cuando hay más de dos voluntades y/o ambiciones en juego; y si Ud.
        y los suyos creen que en un referéndum sobre república y monarquía, ganaría esta última por ser el orden natural y la voluntad del pueblo: ¿ porqué se empeñan en poner palos en las ruedas constitucionales para impedir que los nuevos ciudadanos, no una masa de muertos que ya no votarán, tengan la oportunidad de dar su opinión al respecto.
        Para terminar,y parafraseándole, le diré que nada es más sencillo que desmontar los argumentos de un monàrquico, porque para el pueblo llano, ese que paga las facturas y los toisones, los pro realeza y demás parásitos, son la representación típica del mosquito que, mientras le chupa la sangre al buey, dice: ”Aquí estamos, arando”
        No, no me de las gracias es mi bonhomía y mi espíritu didáctico el que me anima a darle un revolcón, y todo esto,sin decir una sola palabrota. En mi tierra decimos, ”no hay que gastar pólvora en chimangos.

        • Tengo que decirle, que no cometa el error de juzgar la historia fuera de su contexto histórico. Mirándola con los ojos de hoy. En tiempos del poder absoluto heredado, la gente de la época estaba convencida, que las virtudes de un buen rey, se transmitían a su heredero. Las leyes de la genética eran muy intuitivas y faltó muchos años para llegar a Mendel y establecer sus leyes.
          Estoy básicamente de acuerdo en que “la democracia, que nos dimos”; una frase muy al uso de aquellos años, que viví. Yo no voté los dos referenda, el de la “reforma política” y el de la constitución. Esa constitución nunca me gustó, ni antes, ni durante, ni ahora, porque las tesis de García-Tevijano sobre la teoría de una democracia constitucional no se cumplían. Cuando los medios “convencionales” dominaban y callaban las “aventuras” del “hermano” de Hasan II. Pensé que quizá, aunque ideológicamente estaba fuera de mis “parámetros”. Podría ser una solución. Había “comprado” la idea que la nación se mantendría unida mejor bajo la fórmula monárquica, que de la republicana. Cosa que resulta absolutamente falsa.
          Si las tensiones secesionistas consiguen su objetivo. La monarquía no se justifica mantenerla. Habrá fallado en la única función importante, que haya tenido.
          Desde aquí ruego a quién pueda mantener una bandera de España en sus ventanas NO LA RETIRE. Este régimen, incluido la nueva marca emergente Riverita, aún no renuncia a la confederalización o lo más probable, crear dos ELA (estado libre asociado). Donde esos estados serán completamente independientes de lo que quede de España, pero España será dependiente de ellos. No contemplan, que la independencias son bi-direccionales.

  5. Simplemente Felipe IV defendió su esfera de Poder, por poco que tenga, porque si no se veía haciendo las maletas en pocos años y el Tosion de oro sería un simple recuerdo para Doña Leoñor.

    No soy fervientemente monarquico, pero si de lo soy de la separación de poderes. Y tal como está el panorama el que tengamos un poder que no dependa de lo que nos deparen las elecciones cada 4 añitos, asumiendo que esas elecciones son una farsa que sólo sirve para revalidar la partitocracia imperante, pues tampoco vine mal.

    Un poder que juega en otra liga y que cuanto mas separado esté de los partidos mejor para todos. El gran handicap de Campechano es que su ambición y su necesidad de tapar su corrupción lo hizo depender tanto de los partidos que casi se carga el invento monarquico.

    Que no le pase lo mismo a este, porque no creo que haya una tercera vez.

    Por cierto una España no unida no puede ser un Reino. Eso desde los Reyes católicos es así, e incluso desde antes aúnque no estuviera aún unida. La fuerza de los Reyes Católicos y de la monarquía en España viene prcisamente de representar institucionalmente ese proyecto integrador (desde mucho tiempo antes de los RRCC), y si no no tiene sentido su existencia

    • Entonces hay que empezar por la semántica. No llamar “elecciones” a algo, que no elige nada, o que ya da algo elegido previamente. Se le llama “votaciones”. Democracia sin elección real, no es democracia.
      El problema es que el régimen del 78, no es un sistema parlamentario. Incumple una de sus reglas básicas. El jefe de gobierno o primer ministro y los ministros, tienen que ser miembros del legislativo. En España hay un cutre cesarismo romano, que otorga poderes sin control ni medida a quiénes los diputados elegidos por ese presidente, han elegido. Es decir un colegio electoral, cuya función es validar a un presidente en un régimen pseudo-presidencial. Después a dormit y conseguir dos legislaturas, que le aseguran una pensión máxima sin cotizarla.

      • En efecto, muy bien reseñado, son votaciones, nos elecciones.

        Por eso y en vista de semejante animal de compañía, mejor que el Poder esté diferenciado entre uno que se perpetua mediante un ritual cuatrianual y otro toisonazo va, toisonazo viene..

        Imagine una República donde los mismos que tienen el grifo del señuelo de las votaciónes tuvieran también el del presidente a la República, mas toda la oropéndola a su alrededor (se imaginan la ristra de amantes, business variados, Bokasas de todo tipo.. de dos expresidentes de la Republica como Gléz o Gallardón ..

        Es imaginarme eso y todos los elefantes de Botswana me parecen figuritas de Belén

        un cordial saludo

  6. Interesante artículo de un constitucionalista. Yo no soy jurista, ni siquiera soy de letras, y nunca he entendido bien los circunloquios jurídicos que llenan el quehacer político español. Y no solo en Madrid, cuidado, lo que están haciendo ahora los secesionistas catalanes es un ejemplo señero de hasta dónde puede llegar la corrupción del lenguaje político, se escriba en español o en catalán.
    Pero me voy a plantear una pregunta que me falta en el artículo que leo. ¿Qué hubiera pasado en España, atravesando como estaba uno de sus momentos más difíciles en los últimos dos siglos (por lo menos), si el rey Felipe no se hubiera lanzado al ruedo con su discurso? ¿Acaso la actitud cobarde de Rajoy encajaba con lo que en momentos así debería emanar de los poderes constitucionales, inspirando al Rey? ¿Mostraron quizá ideas claras sobre cómo actuar Sánchez o Rivera? No padre. Los protagonistas de la reacción contra el intento de golpe de estado catalán fueron el pueblo español y su Rey, don Felipe de Borbón. El pueblo español y su rey, nada más. Así de sencillo, que quede claro.
    Lo cual, en un régimen constitucionalista, es gravísimo. Pero los poderes políticos, como si no hubiera pasado nada, siguen a lo suyo, contemplando la puesta de sol.

  7. El consenso no podia ser citado en el mensaje del Rey porque hubiera sonado a cínico.

    Consenso puede haber cuando un grupo de personas comparten valores, intereses comunes. Qué valores o intereses comunes podemos encontrar entre los nacionalistas y los agentes de la secesión y el resto de españoles?

    El nacionalismo ha tomado tanta fuerza que amenaza con romper a España. Qué sentido tiene plantear un consenso con ellos. Eso consenso solo es posible en un punto acepten nuestra independencia, a la vez que mantenemos el control sobre activos vitales y estratégicos para España (energía y comunicaciones, por poner alguno). Esto no lo han explicado adecuadamente los políticos, ni los medios que minimizan o trivializan el daño que los agentes de la secesión están produciendo. Nos lo presentan como si de un juego de políticos se tratara, donde no tenemos anda que decir.

    De ahí que el tratamiento que se da al término ‘consenso’ en este artículo me parece inoportuno y no adecuado ya que no profundiza que implica y a donde lleva ese ‘consenso’

    • El “consenso” fue una palabra de connotaciones “mágicas” en los primeros tiempos de la “Santa Transición”. Donde las “fuerzas” políticas (oligarcas de partido) se ponían de acuerdo, fuera de la “sede de la soberanía nacional”. Allí habían hasta 350 “representantes”, elegidos por las cúpulas dirigentes, que eran sus representantes ante sus votantes. Pues en “la democracia que nos hemos dado (ellos)” se vota, pero no se elige.

  8. Tengo una objeción que hacer. El llamado “golpe del 23 de febrero de 1.981” fue un golpe fabricado a mayor gloria de la monarquía. Y la llamada “operación De Gaulle” la cuenta con pelos y señales el periodista Jesus Palacio en su libro “El rey y su secreto”. El cerebro del golpe, no recuerdo si general o coronel Calderón fue el cerebro de la operación de encargo. Luego nombrado jefe del CESID por Aznar. El “golpe” tenía por objetivo deshacerse de Adolfo Suárez. Éste se olió la tostada y se adelantó, dimitiendo. El gran fallo fue utizar a un incontrolado, que cuando también se olió, que lo habían manipulado (Tte Coronel Tejero), hizo fracasar la farsa. En aquellos tiempos las tensiones secesionistas, salvo por los años de plomo del terrorismo de ETA, eran mucho menores.
    Lo que está ocurriendo, es que el estado partitocrático ha degenerado en una “aluminosis” de todo el edificio, que amenaza derrumbe del régimen de carta otorgada “marroquí” de 1.978. Es cuestión de tiempo. Y si Felipe VI no hace su operación De Gaulle, será arrastrado en la caída. René Coty, último presidente de la IV República Francesa en 1.958, tenía sólo poderes arbitrales y de representación. Pero a primer ministro por año de promedio, una partitocracia, los conflictos de Indochina y Argelia, precipitaron el fin del régimen republicano francés, surgido del fin de la II Guerra mundial. Llamó al general Charles De Gaulle y le dijo a la asamblea legislativa, que si no lo elegían primer ministro, él dimitía irrevocablemente.
    Nosotros estamos peor. Parecido a la república alemana de entreguerras llamada de Weimar. Ya sabemos como acabó aquéllo. No sabemos como acabará nuestra “monarquía de Weimar”, en cuanto el suministro de euros falle. El estado irá a la bancarrota declarada, incapaz de sostener la enorme infrastructura política inviable.
    Felipe VI debe devolver la democracia constitucional al pueblo español, mediante el cambio del sistema electoral de listas bloqueadas y cerradas de la oligarquía de mafias político-económicas, a un sistema de distritos uninominales a doble vuelta. Eliminar estructura política, concentrando en esos distritos el poder municipal, provincial, judicial, electoral. Dividiendo el país en 400 distritos y eliminando todo lo superfluo. Para ello ha de llamar a un primer ministro, que imponga si o si, esas reformas absolutamente necesarias.
    “Si se quiere ir de la ley a la ley” una etapa de transición, ya que el sistema electoral está blindado en la propia constitución, sería desbloquear completamente las listas y que los votantes pudieran escoger a los que quisiera, desde uno, dos … a todos. Dándole las mismas posibilidades del primero al último de la lista. Poner como condición para ser jefe de gobierno y/o ministro, ser miembro del legislativo (unicameral) y limitar a dos los mandatos del jefe de gobierno. Tiene la ventaja, que si casi nadie marca el nombre de Mariano en la lista desbloqueda, se va a su casa.
    ¿Lo hará Felipe VI? No lo creo. Es política-ficción. Pero si no lo intenta la monarquía no durará. Los nubarrones asoman por el horizonte. Pronto se verán los “grandes éxitos económicos” (virtuales) de Mariano y el erial, que deja.

      • Gracias por sus elogios inmerecidos. Pero el país va al precipicio y ya estamos muy cerca de él. Aún habría tiempo. Aunque con un coste social muy grande se hace necesario una “reconversión” del sector público. Situación, que no me da ninguna pena, poner en la calle a tanto parásito enchufado del régimen. Volver a menos de un millón de funcionarios. Y recortar drásticamente infraestructura política y subvenciones a discreción. Pero todo ello, requeriría un gobierno de mano dura.

          • Cierto, el dinero “crece” en los árboles de Madrid o “llueve” en Madrid. La mayoría de los que trabajan como empleados en las empresas privadas, no se ha enterado, que “trabajan” 7 meses al año, para que Rajoy se lo gaste alegremente y el “contable” Montoro falsifique los números sistemáticamente. Es la falta de consciencia del súbdito “medio”.