En estos tiempos pos-humanos a través de los que hemos de transitar, para un número creciente de personas, tecnológica y moralmente avanzadas, resulta bastante turbio que aún subsistan individuos que vinculen su moral y su proyecto de vida a la voluntad de entidades sobrenaturales, cuya presencia resulta científicamente inconmensurable y cuya huella en este mundo son una serie de textos por lo general anteriores a Copérnico, a los que sus seguidores adjetivan como revelados. Es decir, revelados por esa entidad sobrenatural de modo indirecto e, incluso, directo.

A estos individuos, se les habitúa a denominar creyentes. Entre los no creyentes o ateos, entre las personas avanzadas o biopersonas -usando el certero término que en su día acuñase la otrora Beatriz Preciado- suele mostrarse cierta tolerancia hacia las creencias absurdas y costumbres extravagantes de los creyentes, en relación al hecho de si tales creencias y costumbres arraigaron en Europa o si bien proceden de ámbitos geográficos descolonizados tras la Segunda Guerra Mundial. En este caso, a dichas creencias se les otorga una respetabilidad que, por el contrario, suele obliterarse cuando se trata de aquellas otras que durante siglos florecieron en suelo europeo. Entre las primeras, se situarían el Islam, el Budismo o el Hinduismo y, en menor medida, en contraste con su gran aceptación estética, el Sintoísmo. Entre las segundas, restan el Catolicismo, así como todos los grupos cristianos disidentes, en cualquiera de sus versiones, y el Judaísmo, si antaño perseguido hasta su extinción física, hogaño perfectamente despreciado en nombre de un indisimulado antisemitismo de corte izquierdista.

La mayoría de las personas que conozco son personas avanzadas, ateos, o biopersonas. Las denomino de tal manera sin ánimo ofensivo, sólo porque me resulta obvia su desmedida confianza en que la tecnología, en sus vertientes médica, farmacológica o digital, va a librarles de cosas como el dolor, la incertidumbre, el envejecimiento y, por supuesto, la muerte. Por el contrario, los escasos creyentes que conozco están por completo convencidos de su mortalidad y de todas las carencias y taras que han de preceder al estertor postrero. Es decir, la mayor diferencia que percibo entre ambos grupos no se encuentra conectada a cuestión transmundana alguna, sino a la mundanidad más inmediata e inmanente y, como es de suponer, de ahí se derivan una serie de objeciones éticas que ligan la vida de unos, de la gran mayoría, a las posibilidades materiales de autodeterminación individual que los sucesivos desarrollos tecnológicos parecen proporcionarles, mientras que para el grupo minoritario de los creyentes, esos mismos desarrollos tecnológicos no son, en realidad, sino otra prueba más de la irremediable iniquidad de este mundo, expresada en tangibles mejoras materiales que, sin embargo, no surgen aparejadas a una regeneración cualitativa de la naturaleza humana.

En Twitter, el pasado 27 de enero, el Papa se atrevió a calificar a la Virgen como la primera “influencer”, la “influencer” de Dios

Por supuesto, aquí y ahora, en la España que se aboca a concluir la segunda década del siglo XXI, la mayoría de los pocos creyentes que conozco suelen definirse como Católicos, o, más estrictamente, como Católicos, Apostólicos y Romanos. Yo me cuento entre ellos. He de advertir que se trata de un grupo algo peculiar con respecto a los usos y costumbres en boga, y, a día de hoy, dividido básicamente en torno a dos cosas: el juicio que merezca la experiencia eclesial posterior al Concilio Vaticano II y la opinión que se sostenga en torno al actual pontífice, Francisco.

La mayoría de los católicos, con quienes guardo contacto, están satisfechos con la alegre experiencia posconciliar que les ha liberado del latín, convirtiendo la liturgia en mitin, permitiéndoles tomar la comunión con la mano y, a los dotados de talento musical, brindándoles todo un universo de posibilidades en el ámbito de la guitarra española. Y el Papa Francisco les parece un líder estupendo, un líder que les permite vivir desacomplejados frente a las exigencias y la mirada altanera de la progresía.

Por otro lado, existe un grupo minoritario pero cada vez más nutrido, dentro del que un servidor se cuenta, compuesto por gentes hoscas y no muy dadas a la humildad que los pastores suelen reclamar de las ovejas a su cargo. Este segundo grupo es heterogéneo, pese a su carácter mínimo. Sin duda, los elementos más visibles del mismo son los miembros de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X, fundada por Monseñor Marcel Lefebvre, en noviembre de 1970, al objeto de oponerse a la introducción del modernismo inherente a las constituciones conciliares. No obstante, se da una notable variedad de motivaciones que escapan a los postulados de la organización mencionada y algunos aspectos compartidos por quienes nos sentimos insatisfechos con la Iglesia Católica en la actualidad, aspectos entre los que podrían destacarse el deseo de que retorne el ritual litúrgico de Trento, también conocido como Misa tradicional o Misa de san Pío V, el desafecto hacia un clero y una curia que parecen obsesionados con la posición mediática y temporal de la Iglesia, cual si se tratase de competir por un hueco en el entramado de la cultura de masas, la oposición al ecumenismo, el pasmo ante la secularización de las órdenes religiosas, la percepción de la era posconciliar como un momento patológico de la historia eclesiástica y, finalmente, a modo de factor aglutinante, el rechazo hacia buena parte del magisterio y la figura pública del actual Papa, pese a reconocer su total legitimidad, tanto de origen como de ejercicio, interpretando su posesión de la cátedra de Pedro cual signo apocalíptico de los tiempos que nos ha tocado vivir, y su elección por el Cónclave como un castigo divino, de mano del Espíritu Santo, por nuestros pecados y tibieza. Mas pudiendo imaginar la estupefacción que lo dicho pueda provocar en algunos, me gustaría explicar a los lectores de Disidentia ciertos detalles de esta posición marginal en el contexto del catolicismo romano.

El punto clave, el más misterioso, lo que nos vincula a todos pese a las diferencias descritas previamente, es el reconocimiento de la legitimidad papal, por mucho que Jorge Mario Bergoglio nos irrite, nos parezca un cretino, o estemos rezando para que el Altísimo lo llame a su Presencia a la mayor brevedad. Da igual. Él es el Vicario de Cristo en la Tierra y está a la cabeza de la Iglesia, aunque su cabeza no nos produzca ningún tipo de admiración, su trayectoria no nos suscite la más mínima confianza y de sus palabras y hechos concluyamos que ni siquiera entiende la naturaleza de su dignidad.

A Francisco I le han precedido 265 pontífices: santos, unos pocos; brillantes intelectualmente, algunos; cultos, refinados y canallas, bastantes de ellos; crueles, maquiavélicos y despiadados, la mayoría; bondadosos pero lerdos, una cantidad nada desdeñable; pecadores, absolutamente todos. Y, sin embargo, al menos en los últimos dos siglos, casi ninguno ha hecho gala de una demagogia y una tosquedad retórica, teológica y literaria tan patente como Francisco I, generando confusión doctrinal y dividiendo a la clerecía y a los feligreses de una manera tan inútil como venenosa, cual ha venido a poderse comprobar durante el pasado mes de enero, particularmente en dos de sus intervenciones, la primera durante una eucaristía en la residencia pontificia de Santa Marta y la segunda en la red social Twitter.

En esta red social, el pasado 27 de enero, el Papa se atrevió a calificar a la Virgen como la primera “influencer”, la “influencer” de Dios, rebajando a Santa María al nivel del fulaneo digital más sórdido. Y menos mal que no fue más allá, calificándola de “it girl”, por ejemplo. Entre las 53 letanías que, desde 1587, se cantan a la madre de Cristo hallamos estos calificativos …Rosa mística, Torre de David, Torre de Marfil, Casa de Oro, Arca de la Alianza, Puerta del cielo…, a lo que ahora habría que añadir Influencer de Dios. Puede parecer banal, pero en la trivialización de lo más sagrado, por parte de quien habría de salvaguardarlo, se reconocen fácilmente los rasgos de una decadencia visible no sólo en la provecta edad de los pocos que hoy frecuentan los templos, de los creyentes, sino de una manera más alarmante en la degradación del lenguaje, un lenguaje que tiende a postergar lo sublime en pos de lo más zafio y ordinario, como el tuit aludido demuestra.

Empero, mayor gravedad, por lo que ponen en cuestión, albergan las palabras que Francisco pronunció en su homilía matutina en la residencia de Santa Marta, el pasado 2 de Enero:

Vemos tantas veces a gente que va a la Iglesia todos los días, y luego vive odiando a los otros y hablando mal de los otros, son un escándalo. Mejor que no vayan a la Iglesia, que vivan como ya lo hacen, como ateos.

Este enunciado contiene la negación más explícita que quepa esperar de un Pontífice, de la esencia bimilenaria del Catolicismo Romano; es decir, la negación de una concepción de la Iglesia como hospital de incurables, como asamblea de pecadores, como casa de locos, o pabellón de agonizantes desesperados, frente a todas aquellas sectas que, desde los donatistas, han pretendido una concepción eclesial basada en la pertenencia a una asamblea de los puros, los perfectos o los justos, tendencia que históricamente encontró su expresión más brutal en el calvinismo ginebrino. Sin duda, estas palabras, esta invitación realizada por Francisco para que los pecadores abandonemos el culto católico y la visita a los templos, entra en contradicción con el discurso de Cristo contenido en el Evangelio de san Marcos:

Los escribas del partido de los fariseos, al verle comiendo con los pecadores y publicanos, decían a sus discípulos: ¿Por qué come con los pecadores y publicanos? Como lo oyera Jesús, les dijo: “No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos; no vine a llamar a los justos, sino a los pecadores.”

Marc. 2, 16-17.

Y constituyen un escándalo para las escasas sombras espectrales que aún nos postergamos en los reclinatorios, recogidos en oración.

Paradójicamente, fue un monje cismático del Monte Athos, un asceta del siglo XIV, Gregorio Palamás, quién afirmó algo tan hermoso como que teólogo es todo aquel que reza, y como es obvio la oración constituye un ejercicio de humildad y redención íntima todavía al alcance de los peores, de quienes reconocemos nuestra naturaleza caída, nuestra podredumbre irreversible, nuestra sórdida condición de irredimibles, como no sea mediante la grotesca imperfección de las obras que llevemos a cabo de buena fe, guiados por la Caridad, y la propia compasión de Dios. Pero insisto, pese al escándalo y el dolor que las palabras del Sumo Pontífice pudieran provocarnos a muchos, él, Francisco, es el Papa. Y a un padre no se lo elige: se le tolera y se le soporta, aunque sepamos que no somos los hijos que le hubiera gustado tener, aunque le parezcamos poco respetables, aunque nos considere una prole indeseable y prescindible.

Mas nada de esto nos hace vacilar a los católicos que moramos en el margen sombrío, en el limes de la exclusión, pues ¿qué han sido, en realidad, los santos de la Iglesia frente a las pretensiones de depurar su seno de malformaciones, carencias y defectos? Ciclotímicos tendentes a la lírica más refinada, como Agustín de Hipona; logógrafos paranoicos, como Jerónimo de Estridón; obsesivos compulsivos volcados, mediante sutilísimas construcciones lógicas, en demostrar la racionalidad de la fe, como Tomás de Aquino; aporofílicos, dados a la mugre y al diálogo con animales y flores, como Francisco de Asís; psicópatas violentos, impulsados por un desmesurado ánimo de disciplina y orden, como Ignacio de Loyola; mujeres hiperactivas, de pluma áurea, como Teresa de Ávila; neuróticos tendentes a la sublimación, como Juan de Yepes; leguleyos demasiado sensibles, para tan crudo oficio, como Alfonso María de Ligorio; esquizoides maravillosos, inspirados hacia la visión suprasensible, como la beata Anna Catalina Emmerick; franceses posrevolucionarios, que convirtieron su humilde parroquia en un imperio más sólido que el napoleónico, como el Cura de Ars; niñas raras, devenidas en adolescentes problemáticas, como Teresita de Lisieux; o albanesas macedónicas, atraídas por lo exótico, lo pobre y lo más depauperado, como Agnes Gonxha, conocida como Teresa de Calcuta. En fin, ni un solo santo roza la trivialidad, ni un solo santo navega sobre la vulgaridad burguesa del fariseo bien pensante. Son del mismo material fungible que todos los hijos de Eva, pero elevando la apuesta, es decir, la hez y la gloria. Por ello, cabe la esperanza de que, en medio de la enfermedad, la locura y la muerte, como nos advirtiese Pablo de Tarso, en su Epístola a los Romanos, donde prevalezca el pecado, sobreabunde la gracia.

Así pues, y pese a todo, resulta que aun ubicados en el grupo de los indeseables, a los católicos anatemizados desde la ortodoxia modernista, nos consta como una certeza indubitable que no puede haber salvación fuera de la Iglesia, incluso si el Papa es incapaz de entender el valor del depósito sacramental que la sucesión apostólica le ha legado, dejándose arrastrar él mismo hacia el hastío tecnológico que, en su condición atomizadora, nos revela perfectamente el rostro nihilista del presente: la toponimia devastada del último hombre, sobre cuya superficie no caben más que ciborgs moralmente perfectos, quedando el resto, la humanidad sucia y pecadora, relegado al pésimo papel de desecho insalvable, proscrito, juzgado y condenado aun antes del fin de los tiempos.

Foto: Nacho Arteaga


Por favor, lea esto
Disidentia es un medio totalmente orientado al público, un espacio de libertad de opinión, análisis y debate donde los dogmas no existen, tampoco las imposiciones políticas. Garantizar esta libertad de pensamiento depende de ti, querido lector. Sólo con tu pequeña aportación puedes salvaguardar esa libertad necesaria para que en el panorama informativo existan medios disidentes, que abran el debate y marquen una agenda de verdadero interés general. No tenemos muros de pago, porque este es un medio abierto. Tu aportación es voluntaria y no una transacción a cambio de un producto: es un pequeño compromiso con la libertad.

Apadrina a Disidentia, haz clic aquí

Muchas gracias.

22 COMENTARIOS

  1. Estimados lectores:
    Quería agradecerles los elogios y comentarios que han realizado, en este último caso, tanto los acordes como aquellos que muestran un mayor desacuerdo con las opiniones que aquí se vierten. También he de mostrar mi gratitud por la difusión que muchos le han proporcionado al artículo en las redes sociales. Y por supuesto, subrayar mi admiración hacia el trabajo fotográfico de Nacho Arteaga.

  2. No conozco ‘lo que se cuece en las cocinas de la Iglesia’, pero desde cierta distancia creo que Arteaga dramatiza un poco cuando termina diciendo: “ incluso si el Papa es incapaz de entender el valor del depósito sacramental que la sucesión apostólica le ha legado, dejándose arrastrar él mismo hacia el hastío tecnológico…”

    “En estos tiempos pos-humanos …, para un número creciente de personas, tecnológica y moralmente avanzadas, resulta bastante turbio que aún subsistan individuos que vinculen su moral y su proyecto de vida a la voluntad de entidades sobrenaturales, cuya presencia resulta científicamente inconmensurable. Es decir, revelados por esa entidad sobrenatural de modo indirecto e, incluso, directo.”

    Considero que es cierto lo que aquí se afirma. Me gustaría señalar dos aspectos fundamentales que la religión aporta a la persona. Por una parte, la trascendencia que permite al ‘alma’ existir después de muerto el cuerpo. Por otra la moral, aquellas reglas o normas de conducta que determinando lo ‘bueno’ de lo ‘malo’. Estas reglas están destinadas para que las personas sigan el camino de la ‘bondad’, de la ‘sabiduría acumulada’, en definitiva de la ‘santidad’.

    Como persona, me incluiría en uno de esos tecnólogos que dice Arteaga. Pero no un tecnólogo al uso. Nací y fui educado en una familia profundamente católica. Mis padres me enseñaron a rezar. Pero después de pasar por la Universidad y de leer a Roger Garaudy soy consciente de que no creo en la trascendencia. Créanme que me gustaría, pero Dios dá el don de la fé a quien quiere. Sin embargo, tengo profundamente grabado que la bondad es la puerta que conduce a la sabiduría, a la santidad y a la felicidad.

    Dicho así, resulta que el eje de mi vida es la búsqueda de la bondad. Pero que es ser ‘bueno’ para mi? No creo tener una respuesta general y válida para todo el mundo. Creo que la ‘bondad’ consiste en no hacer daño a nadie y evitar ese daño cuando lo veas. Estas reglas las he encontrado en el Evangelio, especialmente el de San Mateo que concreta un poco más, y en las cartas de San Pablo. No hace falta que les diga que como persona soy un desastre total, y aún sabiendo que la bondad es la puerta, y como se llega a ella, muchas veces no lo hago. Sí, soy un pecador. Me gustaría creer en la trascendencia, me gustaría ser mejor seguidor de Jesús, pero lo cierto

    Estoy agradecido a la Iglesia por mantener el mensaje de Jesús intacto al paso de los siglos, de culturas, de tecnologías, de pecadores, de poderes diversos.

    Frente a esto, nos encontramos el código de la izquierda-progre y de buena parte de la derecha-pija que en esto coinciden. Este código alternativo esta basado en el egoísmo y la relatividad moral, según la cual las cosas que me ‘convienen’ son buenas. El egoísmo y la relatividad moral es la puerta que conduce a la desesperanza, al vacío total, más aún a la nada.

    Una buena parte de la sociedad lleva comprada esa mercancía que se cuece en universidades y ‘think-tanks’, que seleccionan partidos basado en el interés, y que finalmente distribuyen los medios.

    La forma que utilizan esos que quieren imponer la ‘nueva moral relativista’ es descalificar al contrario de forma muy general, sin entrar en argumentaciones de detalle. Así generan titulares descalificadores que los medios se encargan de propagar a los cuatro vientos. Es la misma técnica que aplica la izquierda-progre con VOX, por ejemplo. No entra en el detalle, se queda en que descalificación general, y si es necesario pone en boca de VOX algo que no ha dicho. Esta técnica de comunicación es muy vieja…

    Frente a este ataque en toda regla qué puede hacer la Iglesia católica. En mi opinión, replegarse a los principios. Cójase el Evangelio y a San Pablo y distribuyase. No me siento con capacidad de juzgar al Papa Francisco. Alguna vez voy a la web del Vaticano a ver sus discursos, homilías, y su enseñanza. No veo en ellas eso que Arteaga afirma.
    Francisco es un jesuita, por tanto es muy inteligente y con un sentido ‘especial’ de la espiritualidad. No se si su humildad es real o impostada, ha ascendido toda la escala jerárquica. Para estar ahí debe tener un ‘yo’ imponente. Pero eso en sí no es malo, liderar una organización de centenares de millones de personas no está al alcance de cualquiera. En todo caso, su estilo no tiene que gustar a todos.

    Sobre la liturgia y los ritos que parecen gustar a Arteaga no se que decir. Toda organización social, como también es al Iglesia, tiene sus ritos y sus formas. Suelen cambiar, unas más rápido y otras no. Pero no entiendo la liturgia como causa de división. De pequeño fui monaguillo y me aprendí las respuestas de la misa en latín. No le veo la importancia, más allá de la que le queramos dar como elemento de división.

  3. Yo, como católico, fiel hijo de la Iglesia de Roma, tengo a veces la extraña sensación de que la Iglesia Católica en el mundo occidental ha dejado de creer en Dios. No seré yo precisamente el que de lecciones, pero me parece a mí que los católicos en Europa occidental y en EEUU nos hemos olvidado que nuestra obligación es predicar el Evangelio, salvar almas. Creo que hemos dejado de creer en ello, ahora somos una especie de ONG. Hace poco lei un artículo, no recuerdo en que medio, en el que el autor se preguntaba, en relación con la labor asistencial de la Iglesia a inmigrantes no cristianos, cuántas conversiones se habían producido

  4. Siento una especial debilidad por la solvencia literaria, la formación y la cuidadosa preparación de un tema con citas recónditas y clarificadoras; disfruto además de un lenguaje no presuntuoso ni facilón, donde hay que mascar para deleitar el gusto del paladar racional. Dicho esto, vamos al grano:
    El negocio es el negocio, y las técnicas comerciales no pueden permanecer estáticas; este Papa no es para vosotros, los pensadores, los circunspectos y los que vais a esperar al próximo Sumo Pontífice con más o menos paciencia e incomodidad.

    Este Papa es un Youtuber elegido por el Consejo Directivo de la Empresa para paliar el éxodo a la cadena rival en Latinoamérica: Evangelix.
    No os sintáis compelidos a la apostasía por una campaña (porque además, en vuestra posición no tenéis adonde ir); considerad que tras el saneamiento de las cuentas, el péndulo, que en materia religiosa tiene mucha querencia, no ya al estatismo, sino a la regresión, abandonará la última máscara y os devolverá palios y latinajos.

  5. Profunda y humana reflexión, que le lleva a cuestionar también los pronunciamientos recientes del Sumo Pontífice. Sin embargo, Herminio, los “síntomas” que sugieren la “deriva” del nuevo doctrinario o predicamento eclesiástico, no se hacen carne con el verbo del Papa Francisco, sino que se advierten de manera temprana y son perfectamente reconocibles y rastreables en la historia de la Iglesia Católica, a través de los siglos. Y es que los representantes de Cristo en la tierra, no siempre han estado en el lado del bien ni han predicado con el ejemplo.

    Quiero decirle que las trivialidades tuiteras del Papa diciendo que “La Virgen es la primera influencer de Dios” o cualquiera de sus extravagancias mediáticas, apenas constituyen síntomas irrelevantes de la supuesta deriva modernista del catolicismo si lo comparamos con la protección y ocultamiento deliberado de los innumerables pederastras que cobijaba en su seno y que se han hecho públicos en los últimos tiempos. Ese es el verdadero escándalo a mi parecer que no ha dejado de sorprender y horrorizar a la sociedad y a sus muchos feligreses que habían confiado en ellos y que incluso practicaban la oración y el culto a sus templos. De manera que, en este valle de lágrimas, es evidente que la red de pecadores en este mundo es vasta, extensa y, en paralelo a los avances tecnológicos, está hiperconectada dentro y fuera de los templos católicos.

    “Millones y millones de hombres claman por un cambio de ruta…y nuestra misión es ser heraldos de un mundo mejor” (Pío XII); más el mundo será mejor cuando nosotros seamos mejores, y lo seremos viviendo el espíritu del Evangelio, o sea, estando en gracia y copiando a Cristo para pasar por este mundo como El pasó: amando a todos y haciendo el bien a todos sin distinción ni partidismo…con ¡amor unisversal! ¡Pro totius mundi salute!”.

    • “Y es que los representantes de Cristo en la tierra, no siempre han estado en el lado del bien ni han predicado con el ejemplo.”
      Evidentemente porque como acertadamente señala el articulista los católicos somos seres humanos y por lo tanto pecadores. Pero a pesar de ello la Iglesia Católica es probablemente la entidad más beneficiosa para la humanidad que haya existido, yo sinceramente y haciendo un repaso objetivo a la historia no conozco otra, con sus luces y sus sombras.
      “la protección y ocultamiento deliberado de los innumerables pederastras que cobijaba en su seno y que se han hecho públicos en los últimos tiempos. Ese es el verdadero escándalo”
      Sí, es cierto, no se puede negar, pederastia homosexual en su mayor parte, dato que normalmente no se dice, vaya usted a saber por qué. En cualquier caso este enorme pecado de la Iglesia quizá tenga bastante que ver con esta etapa postconciliar y sus debilidades.

  6. Suscribo letra por letra este maravilloso artículo. Lo reproduzco en mi Facebook con la satisfacción profunda que produce el haber encontrado un “doppelgäger y sentir que no estamos solos en este mundo. Un regalo del Espíritu Santo en el día de mi cumpleaños. ¿Sería posible tener el contacto del señor Nacho Arteaga? El mio es benitoupegui2@yahoo.com. Muchas gracias.

  7. 101% de acuerdo con el autor y felicidades por traer al blog un artículo con profundidad religiosa, que lástima, puede ser interpretado por algunos, en términos políticos. Ahí cada uno es soberano.

    “o de la inevitable pervivencia del Catolicismo Romano”
    El Catolicismo Romano pervivirá no me cabe la menor duda: “Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. ” Mt. 16:18
    Pero tampoco me cabe duda de que cambiará.
    Vemos como en Utretch desacralizan su catedral http://www.infocatolica.com/blog/espadadedoblefilo.php/1902120247-dios-nos-habla-en-la-desolaci o en Orihuela la iglesia más importante que hay en la localidad https://adoracionyliberacion.com/2019/03/22/fuerte-movimiento-en-orihuela-espana-para-impedir-la-desacralizacion-de-un-templo-emblematico-la-iglesia-de-san-agustin/

    Son los signos de los tiempos. En el Norte de Europa ya empezaron. Quizás se adelantaron los protestantes. No es raro ver pubs dentro de iglesias protestantes.

    También sabemos que en el norte de Africa hubo una floreciente colonia cristiana. Todo cambia, sólo Dios permanece. Los signos de los tiempos se aprecian en la propia ICAR, incluso en su feligresía, muchas veces más próxima al padre Ángel que a San Agustín, más cercana a teorías de la liberación que a la Summa del profesor Aquino.

    En su ameno artículo se desprende lo que es la comidilla en muchos círculos siquiera seglares: hemos tocado fondo: el pontificado no acerca más feligreses, como se esperaba, los abusos que no se sabe donde pararán, la confusión, por llamarlo ligeramente, doctrinal de Amoris Laetitia y otros dejan un panorama desolador. Es necesario hacer algo… sabemos que en un momento histórico la manzana empezó a podrirse. ¿ Cuando estuvo la manzana sin rastro de corrupción ? Ahí hay que volver. Es lo que pensamos muchos, los que no somos de corrientes progresistas que piensan que la ICAR ha de caminar a pies juntillas con el mundo.

    “aspectos entre los que podrían destacarse el deseo de que retorne el ritual litúrgico de Trento, también conocido como Misa tradicional o Misa de san Pío V”

    Benedicto XVI “rescató” la misa tridentina. No había que pasar página a ningún tesoro de la Iglesia. Se trataría de que, ya que estamos en democracia, sean atendidas las necesidades de los fieles que solicitamos que la Santa Misa vuelva a ser litúrgicamente hablando, la ofrenda a Dios Padre de la Renovación del Sacrificio de Cristo en la Cruz y no un banquete asambleario, que es como vive el común de la feligresía el Novus Ordo. No hacerlo de la forma dicha es no adorar convenientemente. Por supuesto que ese ala de la progresía, que por cierto, del cual ya he leído, en este hilo, algún comentario, no comprenderá esto ni a la de tres. Allá cada cual con su conciencia y sobre todo, con su formación cristiana: si por ellos fuera terminaríamos peor que la Iglesia (Anglicana) de Inglaterra.

    Saludos cordiales

  8. La nueva religión es el estatismo progresista laico, una suerte de Dios reencarnado en el Estado que supuestamente puede multiplicar los peces vía política monetaria y traer el paraíso de la igualdad y la prosperidad por medio de las políticas sociales combatiendo a los “malvados” mercados o capitalismo, los nuevos papas, sacerdotes, monjas y monaguillos son ahora los presidentes, funcionarios, intelectuales, periodistas y activistas políticos; y por supuesto la nueva biblia son las constituciones y las mil y una leyes de obligatorio cumplimiento, pero es que no podía falta los rituales religiosos que ahora consisten en ver los telediarios y las tertulias.

    La mayoría no lo ve, pero claramente se ha producido un cambiazo religioso y en el fondo es siempre lo mismo, sólo que con otros actores ya que la gente ha dejado de creer en Dios para creen en el Estado del Bienestar así que el atomismo, nihilismo o ultraindividualismo llegó mucho antes que la tecnología y eso se puede ver perfectamente en los países nórdicos donde el Estado del Bienestar ha sido exitosamente impuesto. Pero por supuesto a la larga no va a traer el paraíso a la tierra sino el infierno a medida que este ente terrenal siga creciendo y acumulando poder. La única salida a largo plazo de este esquema mental parece ser volver a un estado espiritual anterior o crear una nueva religión que sustituya al fanatismo estatista actual, el cual irá creado Estados fallidos y saltando de crisis en crisis hasta que la gente se termine hartando de esta dinámica destructiva, lo cual me temo llevará un tiempo bastante largo ya que ni con los millones de muertos que se produjeron a manos del Estado en el siglo XX se ha dejado de creer en él.

    Culpar a la tecnología es buscar un chivo expiatorio que oculta el verdadero atomizador social, el poder político es decir el Estado. La tecnología actualmente no es más que una evasión de la realidad y llegará el momento que la gente preferirá vivir en mundos virtuales que reales, aunque al final la realidad del mundo material siempre acabará tocando la puerta y aquel que más lo ignore lo pasará realmente mal, como justamente ya está sucediendo con todos aquellos que ingenuamente tienen fe ciega en papá Estado.

  9. El artículo dice algunas verdades y con otras cosas no estoy de acuerdo. Como persona cristiana supongo que también católica por aquello de pertenecer a la Iglesia Católica Romana y Apostólica (cuanto nombre para algo que tendría que ser más sencillo) y como miembro de dicha Iglesia y colaborada en muchas causas con ella puedo decir que la Iglesia tiene un gran problema de continuidad, tal vez la vaya a salvar una serie de nuevas corrientes que intentan respetando las tradiciones, los ritos, los dogmas y los valores cristianos modernizar la forma de acercarse a la gente, entendiendo y apoyando a la gente joven, compartiendo sus problemas, sus ilusiones y sobre todo hacer más humana la relación entre fieles y sacerdotes, la altivez y esa superioridad moral de antiguos sacerdotes marcando la distancia entre el pueblo y la curia hizo demasiado daño. Estas nuevas corrientes incluso intentar explicar que son las escrituras, que significado tienen e incluso la historia de las mismas y no sólo soltar el rollo en la homilía y que la gente no se entere de nada.

    Ya no sirve eso de creer porque hay que creer, no, los niños preguntan, los jóvenes se asombran y hasta les da la risa de las teorías “eclesiásticas”, los adultos se cabrean, se apartan y muchas veces los apartan, aparecen nuevas realidades sociales donde la Iglesia le cuesta adaptarse sobre todo en matrimonios separados o personas separadas y conviviendo con otra pareja sin estar casado. Quedan dentro de la Iglesia como fieles absolutos la gente mayor porque fueron criados en eso de creer porque hay que creer.
    No, hoy hay que dar respuesta a muchas realidades e igualmente hay que responder a mil preguntas para las que la Iglesia tiene pocas respuestas.

    Muchos de los que colaboramos, yo entre ellos, es porque si considero que después de pasar por un par de ONGs dentro de la Iglesia la gente necesitada suele ser algo más que un número, son personas a las q normalmente se les escucha pero también es verdad, tal vez porque precisamente vivo en una zona donde la Iglesia está haciendo varias cosas , grupos de trabajo, charlas, proyectos para ver las necesidades tanto de la gente como de la propia Iglesia. La fe , eso es otra cuestión aparte, Soy una cristiana agnóstica practicante (casi nada).

    En cuanto al Papa Francisco….simplemente no me gusta, ya ni en el momento en que fue elegido, en esto no estoy de acuerdo con el artículo “Y a un padre no se lo elige: se le tolera y se le soporta”

    No se elige a un padre de sangre, pero a un Papa se le elige, hasta que salga la fumata blanca no hay nuevo padre en el Vaticano. La corriente que ha elegido a Francisco bien sabía lo que hacía, tanto que hasta Évole ha conseguido una entrevista con él. Su supuesta humildad está tan llena de ideología comunista que simple asusta.

    • Cuando me defino” como miembro de dicha Iglesia” aclaro que no pertenezco a ninguna Orden religiosa…….lejos de ello, me considero miembro por el hecho de echar una mano en varios de sus proyectos.

      Con fe o sin ella, pero en fin eso de la fe es bastante complejo en mentes racionales.

    • Sí. Da la impresión de que Soros y los banqueros judíos, que están intentando crear otra dictadura comunista como la china en Europa, han sido los que han elegido a este papa para darle la puntilla a la iglesia. Ese acercamiento sumiso y nada crítico con el islam, que es realmente una dictadura colectivista como es la comunista, lo demuestra. Solo espero que un milagro le habra los ojos y vea lo ilusorio y miserable por el engaño del comunismo.

  10. Papa Francisco: “Vemos tantas veces a gente que va a la Iglesia todos los días, y luego vive odiando a los otros y hablando mal de los otros, son un escándalo. Mejor que no vayan a la Iglesia, que vivan como ya lo hacen, como ateos”.

    Sobre esta frase dicha por el papa Francisco, estoy de acuerdo. Ya lo decía Ghandi: “”Me gusta tu Cristo…
    No me gustan tus Cristianos. Tus cristianos son tan diferentes a tu Cristo. Estoy seguro de que si él viviera
    ahora entre los hombres, bendeciría la vida de muchos que quizás jamás han oído siquiera su nombre”.

    Sobre todo en este tiempo cuaresmal, tenemos que convertirnos. Tenemos que ser testigos auténticos y coherentes con lo que creemos. ¿Por qué somos tan soberbios y orgullosos como el fariseo contra el publicano de la parábola evangélica?

    Para entender de verdad lo que es el fariseísmo, hay que empezar diciendo, por obra de la gracia de Dios: el fariseo soy yo. No hay otro camino. Si la Escritura denuncia a los fariseos, cuando la leo me está denunciando a mí. O mejor dicho, hay otros caminos, pero son caminos que llevan inevitablemente al doble fariseísmo, al fariseizar fariseando del que hablábamos: “gracias, Señor, porque no soy como estos fariseos”.
    San Pablo lo entendió perfectamente: Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, entre los cuales yo soy el primero.

    Si crees a Dios: ¿Por qué con-vives como si no Existiera?

    • Esa es la mejor manera de que prosperen los timadores y estafadores. No se puede ir de puro y bueno por esta vida de picarezca y latrocinio. Tienen que ver los demás que no eres tonto. Es en tu interior donde debes conservar la llama de Dios y la palabra de Cristo. Con eso basta para no acabar pisoteado por comunistas e islamistas que son maestros del engaño. Rodearse de puros y excluir a los impuros es lo que hacen los psicópatas para ocultar sus maldades.

  11. Se agradece al articulista su bien razonada explicación a los que no somos católicos sobre la deriva doctrinaria actual de la Iglesia Católica guiada por el actual pontífice, un perfecto caso paradigmático de gerifalte del populismo izquierdista.

  12. “En fin, ni un solo santo roza la trivialidad, ni un solo santo navega sobre la vulgaridad burguesa del fariseo bien pensante. Son del mismo material fungible que todos los hijos de Eva, pero elevando la apuesta, es decir, la hez y la gloria. Por ello, cabe la esperanza de que, en medio de la enfermedad, la locura y la muerte, como nos advirtiese Pablo de Tarso, en su Epístola a los Romanos, donde prevalezca el pecado, sobreabunde la gracia.”

    Muy bueno. Curiosamente este artículo trae una limpieza mental bien rara en estos tiempos.