En los últimos años de la República alemana de Weimar (1918-1933) la sociedad estaba muy ideologizada y los partidos decían proporcionar a sus seguidores la “correcta” concepción del mundo. Cada partido era una totalidad perfecta, cerrada en sí misma, por lo que converger entre ellos en algún punto resultaba prácticamente imposible: la relación entre las personas con diferentes ideas políticas se fue haciendo cada vez más complicada.

En este contexto de ruptura social el nazismo se fue convirtiendo en la ideología dominante. Pronto el ambiente empezó a ser asfixiante para los disidentes: si no eras nazi, eras sospechoso de ser comunista; o quizá algo peor, judío. Pensar comenzó a ser incómodo, y conversar libremente no estaba exento de sanciones sociales. Si un ciudadano no quería problemas con su vecino, callaba o le daba la razón. Pero la disonancia termina por ser insoportable: fueron muchos los que, acostumbrados a decir lo que no pensaban, acabaron al fin creyendo lo que a todas horas decían.

Sin reflexión moral, distanciamiento emocional a lo juzgado ni debate público de opiniones razonadas… no hay sociedad civil

La reflexión moral implica un diálogo continuo con nosotros mismos y un distanciamiento emocional del asunto juzgado. Se trata de ponernos en la situación de los otros e intentar pensar desde posiciones diferentes. Finalmente, emitimos una opinión razonada que está siempre sometida a debate público. Sin este debate, que se debe producir primero en nuestra cabeza y después con los otros, no hay sociedad civil. No obstante, pensar sobre cuestiones morales es una actividad ingrata, pues pocas veces llega a ser tan concluyente como un razonamiento técnico, científico o matemático. Conlleva, por tanto, cierto desasosiego.

Además, opinar públicamente puede traer consecuencias incómodas, hay gente que te empieza a mirar mal si no piensas como ella. Quizá por eso la tentación de abdicar del pensamiento crítico está siempre presente, siquiera inconscientemente. Más aun cuando la ideología dominante acecha. ¿Por qué hacerse preguntas inquietantes cuando hay tantas respuestas reconfortantes al alcance de la mano?

Muchos alemanes corrientes que en un principio no simpatizaban con el nazismo, decidieron dejar de hacerse preguntas inquietantes: el juicio ponderado fue sustituido por la opinión irreflexiva inducida por la propaganda o por la presión de grupo. El diálogo interno desapareció y, consiguientemente, el debate público se pervirtió: ya no se trataba de razonar con el otro, sino de imponer mi verdad al otro. Según Hannah Arendt fue precisamente esta incapacidad de pensar de una parte importante de la población de Alemanía la que, en gran medida, posibilitó el triunfo del nazismo.

La Historia se suele repetir, aunque nunca exactamente igual. Hoy la ideología dominante no es el nazismo; pero, como en los últimos años de la República de Weimar, hablar libremente resulta cada vez más complicado. La verdad de lo políticamente correcto no admite matices, discusión ni deliberación reflexiva. Si el debate es entre amigos o familiares y asoma la mínima discordia, el amigo puede convertirse en enemigo y el pariente puede retirarte la palabra.

La verdad de lo políticamente correcto no admite matices, discusión ni deliberación reflexiva: los disidentes deben ser señalados, vigilados y apartados

En la calle, y sobre todo en las televisiones, el mensaje es inequívoco: en nombre de la nueva verdad los disidentes deben ser señalados, vigilados y apartados. El linchamiento en las redes sociales es práctica habitual.

Hoy la ideología dominante es el feminismo supremacista y el elegetebismo. Pero no nos engañemos, podría ser cualquier otra. Lo importante no es la ideología que se dice defender, sino lo que a través de ella se pretende conseguir: sabemos, gracias a las cínicas declaraciones de un ministro que, en España, reeducar a los jueces es prioritario. Sin embargo, el ataque a la Justicia es solo un escalón. Hacer de la vida privada asunto político, acabar con lo que queda de la Civilización occidental e instaurar el Paraíso en la Tierra son los últimos peldaños de la escalera.

La verdad política se llama libertad, y su garante es el Estado de Derecho. Cuando en nombre de otra verdad se sacrifica la libertad, el resultado es siempre el mismo: un régimen totalitario donde reina la mentira. Ocurrió y, por lo tanto, es posible. David Russet, escritor francés víctima de las atrocidades nazis, decía que el hombre normal no sabe que todo es posible. Hoy sus palabras, fruto de un ponderado juicio en una época donde mucha gente lo perdió, deberían entenderse como un nuevo imperativo moral: ¡no ser un hombre normal!

Foto Ibrahim Rifath


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30 COMENTARIOS

  1. No glosaré este artículo, porque es excelente, y nada que yo pueda decir mejoraría lo que ya ha quedado tan bien expresado en fondo y forma.

    Lo que voy a hacer, sin embargo, es preguntarle al señor Palomar su opinión sobre el futuro de este totalitarismo de la corrección política, y especialmente de ese ultrafeminismo sentimental y absolutista sobre el que yo no puedo ser nada optimista, y también me gustaría mucho conocer qué mecanismos podrían ayudar a combatirlo.

    Sinceramente, su expansión es tan espectacular, ha sido tan abrazado por tantas mujeres (por sus ventajas) y por tantos (casi todos) los hombres (por miedo visceral a quedar apartados de la manada, y despreciados por ellas) que una oposición activa sería imposible y probablemente contraproducente. De hecho ayudaría al objetivo final de toda esta sinrazón, que en mi opinión es la guerra de sexos y odio mutuo, y la fragmentación social y familiar para facilitar la agenda transhumanista, de aúpa, que se nos viene encima, la cual no sería posible con lazos culturales, espirituales y familiares fuertes.

    Habitualmente “salirse” de este carnaval grotesco que contamina al mundo (medios de comunicación convencionales, juego político, foros, internet en gran medida, etc.) es la mejor de las recetas, al restar un jugador a la “partida”, pero confieso estar, por primera vez, completamente perdido. Creo que tanto haciendo como dejando de hacer amaneceremos en veinte años en una auténtica pesadilla distópica.

    Agradeceré cualquier comentario.

    • Me alegro de que te guste el texto, wrenharding.
      No sé cual será el futuro que nos espera con tanta ideología liberticida. Pero, sea el que sea, depende todavía en algún grado de cada uno de nosotros.
      Cierto que hay mucha gente que parece comulgar con las ideologías de lo políticamente correcto, pero yo pienso que no son tantas como “parece”. Hay un efecto mimético: todos creen que “el otro” piensa así, y a menudo no opinamos o damos una opinión blanda afín a la corrección política. La psicología social nos podría iluminar un poco sobre este fenómeno (presión de grupo, necesidad de ser aceptado por los otros, etc.). Los activistas saben que esto funciona así. Se trata de tener la hegemonía cultural, que decía Gramsci; pero la hegemonía cultural no siempre es la opinión de la mayoría. Por eso creo que es fundamental hablar, debatir, razonar sin caer en posturas vehementes o afectadas. Una argumento, aunque no sea perfecto, sigue teniendo mucha fuerza, y también fuerza para persuadir. Cierto que no a todos (los muy ideologizados son impermeables a la reflexión crítica), pero sí a muchos otros que solo ven una parte de la película (los medios de comunicación no ayudan mucho a ver los otros puntos de vista).
      Gracias por participar. Un saludo, wrenharding

  2. El feminismo actual es la cabeza de la Hydra Marxistoide Cultural que fracaso en la anterior lucha de clases y que actualmente consigue tirar de las demas a traves del eterno victimismo en las sociedades occidentales, saben quienes lo promueven que tiene mucha mas penetración en el mundo femenino por su caracter mas gregario y porque se siente mas identificado con el y dice defender sus derechos, este a su vez tira de la multiculturización a traves del inmigracionismo masivo sin control en occidente, el buenismo y el LGTBISMO y produce la destrucción del modelo occidental que es lo que se quiere, curiosamente asociandose con el anticapitalismo en muchos casos.

    El movimiento feminista como tal, ha sido totalmente pervertido y retorcido hasta convertirlo en una caricatura monstruosa y perversa comparando con sus principios igualitaristas en derechos y deberes de hombres y mujeres , obviamente nada tiene que ver con la igualdad entre sexos que defendio legitimamente en sus inicios, sinceramente, creo que el feminismo en sus inicios fue un movimiento totalmente necesario, que solo habia que tratar de extender a otras culturas sin imponerlo al menos en su concepción inicial, pero obviamente el feminismo de genero o tercera ola es una idelogia TROLL, que ha destruido lo que decia defender, promoviendo un Hembrismo supremacista, misandrico y ginocentrico, que solo degenerara en enfrentamiento entre sexos a traves del eterno victimismo, fanatismo y puritanismo mas extremo y de una difusión del mensaje de odio y demonización del varon blanco y heterosexual al cual se identifica como “heteropatriarcado” de forma generica y se le culpa hasta de la extinción de los dinosaurios, atacando la masculinidad, pero en el fondo tambien la feminidad a la cual odia , conviertiendo a las mujeres en niñas desvalidas que deben de ser hiperprotegidas, demostrando ser, una ideologia en el fondo machista como muy bien dice el articulo.

    Por otra parte el LGTBISMO que sigue a la zaga al anterior y su imposicion en el adoctrinamiento a traves de las escuelas y universidades de las nuevas generaciones, no busca el respeto y la convivencia, pues se le hace un flaco favor al utilizarlo politicamente y promoverlo socialmente , no lo revindica ni lo visiviliza evidentemente, si no que en el fondo lo destruye, ya que lo utiliza para destruir la heterosexualidad, degenerando en Heterofobia, no en convivencia, aceptación y compresion de las diversas opciones sexuales, como deberia de ser, inventando un batiburrilo de nuevos acronimos contradictorios en si mismos, para sumar a la siglas y destrozando toda esa diversidad con la finalmente aberrante teoria “queer”, que diluye todos ellos en un genero unico , osea un cajon de sastre o chistera,de donde sale lo que uno quiera en el momento que uno quiera, basandose en el llamado constructo ideologico, obviando la biologia a la cual califica de machista y opresora, como todo pensamiento nacido de la razón y la reflexión y no de la pasión o de lo emocional que es totalmente permeable ,subjetivo y utilizable.

  3. Entiendo que no es el Estado de Derecho el que garantiza la libertad. Es el dominio y prevalencia social de la verdad lo que nos lleva a la libertad y, ambas, las que nos garantizan el Estado de Derecho. Sin embargo, estoy de acuerdo con el autor en que en una sociedad que ha perdido el juicio, no pertenecer a la mayoría, ser raro, debería ser un imperativo.

    • Me alegra saber que tengo lectores que no me pasan una. Cierto, juancunat. Quizá tendría que haber sido más preciso. Tal vez la secuencia es la siguiente: la libertad, en singular (libertad política, libertad colectiva, libertad constituyente o libertad republicana) funda (o debería fundar) y garantiza el Estado de Derecho. Y el Estado de Derecho garantiza (o debería garantizar) las libertades individuales (en plural) o también denominadas a veces derechos civiles.
      Gracias por la matización y por la participación.

      • Señor Palomar, gracias por su acuse de recibo y matices. En el marasmo cultural que sufrimos hoy día, la jerarquización de los propios valores exige un esfuerzo de introspección reflexiva que no es tarea fácil. En mi caso no conozco valores superiores a la verdad y a la vida, en ellos reside el bien y la paz y que, entregados gratuitamente, son el amor. Les siguen, en la eficacia de su aplicación, la justicia y la libertad. A partir de ahí, lo demás.

  4. El feminismo es un movimiento emanado de las doctrinas fracasadas del marxismo, epítomes poliédricos de una ideología sustentada en aporías que tras el señuelo del “igualitarismo” impuesto desde el Estado a desiguales, busca el poder y la supremacía de unas elites en los resortes de decisión centralizada.
    El postmarxismo es hoy una hidra de mil cabezas, cuyo cuerpo esta preparado para la supervivencia en caso de amputación por fracaso de cualquiera de ellas. Estrategia adoptada por los ideólogos de posguerra y posmuro para diversificar frentes y trincheras tras el derrumbamiento estrepitoso de las unitarias de todas las Internacionales Socialistas.
    El feminismo es un movimiento antifeminista, que opera contra los intereses de su género, y que será derrotado inexorablemente cuando la realidad de su praxis sea identificada y valorada en el espacio y en el tiempo como un cuerpo deletéreo al servicio de revolucionarios de opereta, para el beneficio de una casta dirigente a modo y manera Cubana. Porque el todo y la parte multifacética, son, han sido y serán un sistema fracasado, y constatado sobradamente por la evidencia empírica.
    Las convulsiones actuales, la agitación de la calle, son la mejor muestra de su debilidad ideológica, desprovista de alternativas sin fracaso implícito, para la mejora de la sociedad en su conjunto, y hueras de formulaciones innovadoras para un progreso cuyo diseño monopolizan y cuyos elementos directrices no se conculcan, sino que se pretenden usurpar, sin más.
    A no tardar mucho, este movimiento supremacista mostrará su verdadera faz, en numerosos experimentos a escala, donde ya se percibe y se constata que una vez obtenida la igualdad objetiva de derechos, el armisticio fue aplazado a un nuevo horizonte donde lo que se vislumbra ya es la utopía de la razón de existir de este movimiento de raíz y praxis marxista, cual es, – como todos – la toma del poder.
    Por ello, los soldados de este ejército de impostores, jamas declararán sus objetivos por alcanzados, porque es, sin ambages, una guerra partenogenética de exterminio, que vio claro el declive de aquellos con quienes mantenía un equilibrio dinámico fruto de la sabiduría y los mecanismos arcáicos de la supervivencia.

    • Extraordinaria exposición, jerando.
      Precisamente, mientras escribía el artículo, me vino también la imagen de la hidra que tú tan acertadamente has utilizado. Además, lo políticamente correcto es una hidra con múltiples cabezas contradictorias, incompatibles entre sí. Nunca podrían vencer, esa es su victoria: la guerra permanente. De lo que se deduce que son cabezas que solo tiene una función instrumental: sirven de palanca “neorevolucionaria” para alcanzar el poder. Lo único seguro de aquellos que defienden la hidra es que eliminarán la libertad si consiguen finalmente el poder (feminismo o elegetebismo son pura pamplina que no se creen ni ellos).
      Gracias por participar.

  5. Interesante pero discrepo en alguna cosilla, el Estado de Derecho no es garante de la libertad.
    La contrapartida de los derechos son los deberes y su garantía es el Estado de Derecho. Ahora bien la contrapartida de la libertad es la responsabilidad, pero no la responsabilidad ante tu propia conciencia, sino la de rendir cuentas ante un tercero y su garantía es la separación de poderes. España es en estos momentos el país más “libre” del mundo para hacer lo que te venga en gana sin tener que preocuparte por los demás, nadie es responsable de nada ni ante nadie, excepto ante su propia conciencia. En este escenario pensar en exigir responsabilidades es lo auténticamente peligroso, algo que no se puede ni mentar porque la solución políticamente correcta es la coacción, el castigo y la reeducación para que vivas “como si fueras libre” en un Estado de Derecho de igualdá.

  6. Lamento leerle:
    “Hoy la ideología dominante es el feminismo supremacista y el elegetebismo”
    Siendo éste un relato en auge, ¡por favor, no se pierda usted por las ramas!
    La ideología política dominante (…)[es] «soy débil, ¿cómo voy a hacer concesiones? Soy fuerte, ¿por qué debería hacer concesiones?*» de la que Ud. quizá haga gala en este artículo.

    *Thomas L. Friedman. “Gracias por llegar tarde”. Ed. Deusto.

    • Estimado Franklin, lamento de veras que lamente usted leerme.
      En cualquier caso, respondería gustoso a sus argumentaciones, siempre y cuando argumente usted.
      Un saludo afectuoso.

    • «soy débil, ¿cómo voy a hacer concesiones? Soy fuerte, ¿por qué debería hacer concesiones?»
      Yo creo que la frase más fiel a la realidad es ” yo pertenezco a un grupo débil, y lo merezco todo, y usted pertenece a un grupo fuerte y además opresor, no merece nada” Ahora bien, ¿quién es el que decide qué grupos son débiles y qué grupos son opresores?, ¿con qué criterio? Quien decide eso tiene la hegemonía cultural; y aspira, obviamente, al poder real (apropiación del Estado).

      • Por eso los marxistas con su victimismo son los reyes de la equidistancia.
        Se hacen jueces y parte de lo tolerante y lo no tolerante para desgracia de todos.

  7. Comenzar el artículo de opinión, citando la república de Weimar y su polarización política, eso sí, sin aludir a la situación socio económica de la Alemania de entre guerras, para finalmente sostener sin argumento alguno “Hoy la ideología dominante es el feminismo supremacista y el elegetebismo”, es un ejercicio demostrativo de lo que intenta señalar el artículo.
    Lamento disentir, probablemente generaré antipatías de esas que usted señala, pero la ideología feminista, hoy en día, dista enormemente de ser dominante, si bien es cierto que el nacionalsocialismo tampoco lo fue en su momento. La comparación entre una y otro, parece más fruto de un miedo irracional y amoral que de un soliloquio previo y convincente, además de alinearse con una ideología nada escasa en nuestros días. No creo que pueda ser disidente aquel que se amolda sin resquicios a la opinión generalizada en los medios de comunicación más vistos y leídos. Su calificación del feminismo como el gran peligro de nuestros días se alinea sin problemas al ideario nazi, señalando al enemigo de la sociedad, culpable de todos nuestros actuales males, mientras evita aportar soluciones dentro del marco de respeto y reflexión de la sociedad civil. La reivindicación feminista de igualdad de derechos entre personas, es necesaria y legítima puesto que no se da en la actualidad por múltiples y complejas razones. Es en el análisis y explicación de esa complejidad en la que aparecerán las divergencias y en las que es necesario aceptar un debate para intentar alcanzar soluciones óptimas y viables. De otra manera, como muy bien usted señala, corremos el peligro de repetir lo ya acontecido.
    Un saludo

    • Gracias por participar Cucurruqui. intentaré responderle lo mejor posible.

      Dice usted:

      “Comenzar el artículo de opinión, citando la república de Weimar y su polarización política, eso sí, sin aludir a la situación socio económica de la Alemania de entre guerras,…”

      Es un artículo de opinión, no un ensayo. Bajo mi punto de vista hay más similitudes, pero las he obviado por falta de espacio:Weimar en el primer régimen partidocrático del siglo XX (no hay representación política, se votan listas de partidos) y la España actual también es partidocrática. La crisis económica fue brutal, no obstante la crisis económica que España ha pasado (¿estamos pasando todavía?), no ha sido poca cosa. La República de Weimar nació con cierto descreimiento por parte de la mayoría de la clase política. El régimen del 78 nació de “aquella manera”, digamosló así. En los últimos años de Weimar pocos creían en el régimen, y éste se desmoronaba a pasos agigantados. Creo que al régimen del 78 le pasa algo parecido (el tiempo dirá).

      Dice usted:

      “…para finalmente sostener sin argumento alguno “Hoy la ideología dominante es el feminismo supremacista y el elegetebismo”, es un ejercicio demostrativo de lo que intenta señalar el artículo.”

      El feminismo supremacista, el elegetebismo, y algunas cosas más (ecologismo, animalismo, indigenismo, anticapitalismo…) es efectivamente la ideología dominante. Yo lo constato como un hecho. No obstante, puede ocurrir que usted no constate este hecho. Aquí hay poco que argumentar.

      Dice usted:

      “Lamento disentir, probablemente generaré antipatías de esas que usted señala, pero la ideología feminista, hoy en día, dista enormemente de ser dominante,… No creo que pueda ser disidente aquel que se amolda sin resquicios a la opinión generalizada en los medios de comunicación más vistos y leídos.”

      Obviamente creo que vivimos en planetas diferentes: en todas las televisiones públicas y privadas (tve, antena3, la sexta, tele5…), la llamada ideología de género es omnipresente y, por ende, el feminismo ¿de tercera ola, supremacista, extremo…? (puede ponerle usted el nombre que más le guste). La ideología de género está presente tanto en partidos autodenominados de izquierdas como denominados de derechas. Madrid, por ejemplo, presidido hasta hace días por una tal Cristina del PP fue una de las Comunidades que más prisa se dio en aprobar una ley de género bien curiosa (busque usted en la red)

      Dice usted:
      “Su calificación del feminismo como el gran peligro de nuestros días se alinea sin problemas al ideario nazi, señalando al enemigo de la sociedad, culpable de todos nuestros actuales males, mientras evita aportar soluciones dentro del marco de respeto y reflexión de la sociedad civil.”

      No hablo del feminismo del principios de siglo XX, obviamente. Hablo del feminismo supremancista del siglo XXI. No obstante, no digo que sea culpable de nuestros males (si se lee usted el articulo otra vez verá que solo lo nombro una vez al final). Digo que hoy es este feminismo (lo políticamente correcto en general) lo que sirve de excusa para acabar con la libertad. En otros tiempos lo “políticamente correcto” fue otra ideología. Eso es lo de menos en relación con lo que yo intento expresar en el escrito. En cualquier caso, modestamente, doy alguna solución: “no ser un hombre normal”. Es decir, ser consciente de que la libertad es fragil. Acto seguido animo a la gente a que exprese su opinión en público, aunque se enfade un poco el vecino, que le vamos a hacer. Creo que en el escrito no falto el respeto a nadie. No obstante, si usted se ha sentido ofendido ruego me disculpe.

      Dice usted:

      “La reivindicación feminista de igualdad de derechos entre personas, es necesaria y legítima puesto que no se da en la actualidad por múltiples y complejas razones.”

      Cuando usted habla del feminismo en esta frase obviamente está utilizando el termino feminismo de un modo en el que yo no lo utilizo. Precisamente yo creo que el feminismo supremacista, como he tenido ha bien en calificarlo, es justamente lo contrario: la discriminación positiva a favor de la mujer (o sea, discriminación negativa hacia el hombre) En términos estrictamente jurídicos esto supone que el hombre debe demostrar que no es culpable si hay litigio entre un hombre y una mujer, lo que a cualquier ciuduadano responsable (hombre o mujer, tanto da) le debería preocupar si realmente cree en el Estado de Derecho. Una feminista que quiere los mismos derechos nunca admitiría una desiguldadad en el trato legal. Por otro lado, dígame usted si hoy hay discriminación hacia la mujer en los derechos civiles (libertades individuales) o en los derechos políticos. Si conoce algún caso haría bien en denunciarlo. Yo iría con usted a poner la denuncia gustosamente.

      Queda claro en el artículo que feminismo y nazismo no son lo mismo. Y queda claro en el artículo que el contenido ideológico es lo de menos. Lo importante es lo que se pretende conseguir con esa u otra ideología. Una ideología que ataque al Estado de Derecho y, por tanto, atente contra la libertad es el preambulo de un Estado totalitario. Me da igual que la ideología sea el nazismo o la defensa de la focas. Finalmente son excusas para alcanzar el poder y eliminar la libertad.

      Un saludo afectuoso.

      • Buenos días y muchas gracias por su atenta respuesta.
        Quiero aclarar que en ningún caso me he sentido ofendido. Si he de señalar la emoción, sería ésta, la tristeza. Me explico, leo esta publicación con asiduidad porque conozco a José Carlos Rodríguez. Fuimos compañeros de colegio y lo tengo por una buena persona, muy culta y bien leída, liberal, incluso libertario, en lo político, del que no esperaba manifestaciones extremistas. De alguna manera, traslado, injustamente, supongo, su aura sobre el resto de articulistas y, sin conocerles, los considero muy bien formados, liberales y buenas personas. Es por ello que me entristece leer análisis de la actualidad tan escorados hacia el conservadurismo moral, económico y social. Mimbres muy bien elaborados y redactados pero que esencialmente señalan que somos manipulados por ideologías totalitarias, utópicas y por ello, en su irremediable devenir, distópicas, que con sus cantos de sirenas nos atraen hacia el desastre. Curiosamente, estas ideologías son siempre las que los medios asocian con el progresismo.
        Quizá tengan razón y sean sus artículos faros en la niebla que eviten el inminente naufragio. Pero permitanme que disienta y les recuerde que, en la actualidad, la ideología más extendida es precisamente el liberalismo, que el sistema económico dominante es el capitalismo, que, estados de derecho, existen casi tantos como naciones y que sus recetas para evitar el cataclismo pecan de parciales cuando no son capaces de ver que una parte importante de los males que señalan no son más que síntomas de su farmacopea puesta en práctica. Lamentablemente, el libre mercado, la iniciativa privada, el derecho natural, el individuo y tantos otros constructos liberales, son tan utópicos como el resto de ideologías que defenestran y considero importante, en aras de una visión compleja y rica de la vida que nos toca vivir, que, por favor, sean tan críticos y analíticos con sus propias creencias.
        Un saludo afectuoso

        • Gracias por tu réplica cucurruqui. Seguimos debatiendo:

          Dice usted:
          “me entristece leer análisis de la actualidad tan escorados hacia el conservadurismo moral, económico y social.”
          Intento ser muy preciso con las palabras, pero en el lenguaje político impera una confusión interesada. Para que yo pudiese responder con alguna coherencia en relación a esta frase valorativa tendría que saber qué entiende usted por conservadurismo a)moral b)económico y c)social. No obstante, creo que el escrito no da para ponerme tantas etiquetas.
          Dice usted:
          “la ideología más extendida es precisamente el liberalismo, que el sistema económico dominante es el capitalismo, que, estados de derecho, existen casi tantos como naciones”

          Hay cierta libertad de mercado, pero en Europa predomina el estatalismo. Prácticamente un trabajador medio en España trabaja más de medio año para el Estado. Por medio de impuestos directos e indirectos el Estado se lleva al menos 7 meses de nuestro trabajo. En este punto no hago valoración, por no extender el debate, pero me parece excesivo decir que vivimos en un sistema liberal y capitalista, así, sin matices: la socialdemocracia es lo que predomina. En relación al Estado de Derecho tendría que saber también que entiende usted por ello. Hay una vieja polémica entre Kelsen y Carl Schmitt al respecto. Kelsen decía que Estado de Derecho es todo Estado que tiene un cuerpo legal. Básicamente sería un pleonasmo: todo Estado es de Derecho (lo cual no es decir mucho). En un sentido fuerte, Estado de Derecho es, desde la Revolución francesa, un estado constitucional donde los poderes son independientes. En un sentido más débil es un Estado donde se respetan las libertades individuales (en este grupo entrarían prácticamente todos los países europeos). No obstante, hay un criterio por via negativa para saber que un Estado no es de Derecho: desiigualdad ante la ley o supresión de al menos una de las libertades individuales básicas. El estado de Derecho es completado en un tiempo posterior por lo que se denomina “social” y “democrático”. No entraré en estos dos calificativos ahora. Solo diré que, aunque los tres conceptos con los que solemos definir el Estado moderno pueden ser complementarios, no son lo mismo.
          Dice usted:
          “Lamentablemente, el libre mercado, la iniciativa privada, el derecho natural, el individuo y tantos otros constructos liberales, son tan utópicos como el resto.”

          Aquí usted creo que se contradice. Si tales ideas son tan utópicas y sin embargo son las que rigen la realidad, algo falla. ¿Están vigentes o no estas ideas? ¿usted mismo cuando vende su casa busca sacar un beneficio o la asigna al más necesitado evitando toda plusvalia? ¿Quizá está usted corrompido por “el sistema” que le ha convertido en un malvado especulador? El derecho natural es una expresión equívoca, pero en el fondo todos creemos que estamos en posesión del “derecho natural”, en la medida en que creemos que nuestra opinión moral es cierta y debería ser universal. Por ejemplo, yo creo “por derecho natural” que todos los ciudadanos deberían tener los mismos derechos civiles, y creo, por ejemplo, que va contra el “derecho natural” que un hombre pueda casarse con varias mujeres y que una mujer solo se pueda casar con un hombre. No obstante, en nombre del “derecho natural” un musulmán no admitiría mi “derecho natural”.
          La realidad es compleja, pero habrá tiempo de seguir hablando en otras ocasiones. Un placer conversar con usted. Un saludo.

          • Gracias, de nuevo, por su atenta y razonada respuesta. Es un gusto, la verdad.
            Para no extender más el debate, no veo contradicción, más bien constatación de que la realidad no aguanta un análisis de perspectiva exclusiva, sea esta marxista, liberal, teológica, tecnológica o, pongamos por caso, feminista.
            Y si no le parece oportuno matizar, es porque tampoco creo que haga falta…a eso me refería con los mimbres, anteriormente.
            El análisis de la plusvalía y mi posición personal al respecto, explica muy bien lo que creo que no consigo transmitir…personalmente, no creo que toda plusvalía sea lícita, pues en un significativo número de casos no he colaborado ni aportado nada para obtenerla, por lo tanto, lo crea o no, podría no aceptar venderla al valor de mercado. Eso, por supuesto, no significa que se la vaya a entregar a alguien más desafortunado que yo, sin más. Plantearlo en esos términos, una cosa o la otra, como única posibilidad, es lo que no alcanzo a comprender de su argumentación. Es fácil reconocer su profunda formación y sólo quería que, apoyándose en ella, rompiese con la dualidad y aceptase que la práctica demuestra que el mestizaje hace posible que las utopías sean realidades.

        • Añado una última observación:
          Puede que el individuo sea un constructo, pero no creo que sea puramente liberal. Obvia usted toda una tradición anterior, por ejemplo el Cristianismo. El hecho de que sea un “constructo” (casi todo lo humano lo es), según usted, liberal; tampoco la descalifica. No obstante, dado que los seres humanos conformamos comunidades políticas, veo tres alternativas: comunidad orgánica (el individuo no vale nada), comunidad republicana (comunidad de individuos que buscan también el bien general) o sociedad de individuos que se asocian por mutuo interés. No me importa decir que la primera no es mi preferida, obviamente.

  8. No se puede exonerar a los individuos de su responsabilidad ante la conformación de valores que se correspondan con sus impulsos éticos y su modelo ideal de convivencia.
    Hoy no existen impedimentos físicos en el desarrollo del libre albedrío en la sociedad Española. Se puede, pero no se quiere ser libre. El nihilismo y la pesantez lo impiden.
    Es la quiebra de la voluntad.
    Si el egoísmo en la despiadada lucha por la supervivencia, se superpone a la moral, y la propia mentira, hoy penetrada como veneno de áspid ha trascendido su utilidad en la lucha por la intimidad, y con ello la preservación del propio ser, para instalarse en el cuerpo social como un ardid para preponderar sobre los demás, para que triunfe el mas astuto, el mas intrépido el mas taimado, sobre los que atesoran mayor jerarquía ética, entonces y solo entonces la sociedad quedara inerme al albur de los mas corrompidos.
    Pero, desgraciadamente, en este país de cínicos y de pícaros, el que no es mas golfo es porque no se entrena.

  9. Más que dificultades para pensar lo que hay en realidad son muchas dificultades para actuar por la maraña de intereses que se han ido tejiendo durante décadas.

    Todo esto de lo políticamente correcto es consecuencia directa del Estado Social y su tendencia totalitaria, que como era de esperarse acabó politizando por completo a la sociedad. La socialdemocracia al ser un régimen corrupto y clientelista por la redistribuir de lo ajeno, permite que el Estado finalmente sea capturado por diversos grupos que buscan captar rentas sin mucho o ningún esfuerzo, en nombre por supuesto del bien común que en realidad significa vivir muy bien de lo común.

    Mientras la sociedad siga teniendo esta idea de ver al Estado como una herramienta para lograr sus objetivos a costa de los demás, me temo que la decadencia seguirá su curso hasta que la sociedad acabe en la absoluta miseria, el caos y la violencia que genera a la larga el creciente colectivismo socialdemócrata.

    He visto ante mis ojos a sociedades suicidarse por pedir cada vez más Estado, por lo tanto si la España socialdemócrata no cambia urgentemente el rumbo me temo que pronto acabará en el cementerio de las sociedades fallidas.

  10. Ciertamente, las ideologías son justo lo opuesto al pensamiento, pero como hay periódicos antiespañoles que les dan cancha…
    Una que fue ministra hace exhibición de que, en efecto, tiene serios problemas para organizar algún pensamiento digno de tal nombre.

    “Calvo: “Hay que acabar con el estereotipo del amor romántico: es machismo encubierto”
    Entrevista.- “El machismo ancestral está explotando como un volcán lleno de lava” | “La violencia contra las mujeres es el principal problema de España”.”

    https://www.elespanol.com/espana/20180506/carmen-calvo-acabar-estereotipo-romantico-machismo-encubierto/305220020_0.html

    • La actual pareja de Pedro J, el editor del Español, es una feminaz* de órdago.

      Y tiene que darles cancha o se queda sin postre.

      “El triunfo de Agatha Ruiz de la Parada” por Enrique de Diego…

  11. Dice el Menestro de Verduras que él también tiene derecho a expresarse como una verdulera, porque es humano y siente cosas como los demás hombre normales. No se que hace que no pone un consultorio de normalidad.

    Señor ministro yo quiero ser normal pero no puedo, por no poder no puedo ni votar porque me da asco. ¿Tiene usted algún remedio que pueda curar mi anormalidad?

    • ¿Qué es ser normal?
      Leído -mejor, estudiado- Jung durante todo un año de mis estudios universitarios, anécdota al margen, el psiquiatra no nos lo explicó y, lo que es peor, en muchos casos tampoco fue capaz de explicarnos con rigor ciertas anormalidades y sus posibles causas.
      Lo del ministro son ganas de marear y lo de los medios y la oposición ganas de sacar de quicio la “normalidad”. Según creo y me parece.

      • Creo que precisamente a eso se refiere Jung, que no hay ningún hombre normal y que a cualquier hombre que le mostrara su colega podría asignarle una patología mas o menos notoria.
        Yo no he estudiado a Jung, si he leído casi toda su obra con enorme interés, y creo que su obra es difícil de seguir si no se tiene una gran capacidad intelectual y una especial sensibilidad. Quizás es por eso por lo que la sicología no ha podido seguir sus enseñanzas que requieren más de introspección que de conocimiento.
        Creo que es un autor que aunque valorado no se le ha dado realmente la importancia que tiene, sus arquetipos son inimaginables e incomprensibles para la mayoría y sin embargo son la única puerta por la que podría avanzar la psiquiatría mas dedicada hoy a la estadística y la medicación que a la
        comprensión del hombre.

  12. Cuenta una anecdota de Carl G. Jung en la que paseando con un colega de profesión se cruzaron con otro siquiatra, el acompañante de Jung comentó algo parecido a lo que el Menestro de Verduras y el periodista Eduardo Inda en un progama de abscesos han dicho sobre el Juez. “Tiene un problema particular” Jung le contestó al colega, tráeme un hombre normal y te daré todo lo que tengo.

    De repente nos enteramos que el Menestro de Verduras no es solamente experto en derecho sino que además es siquiatra y de los malos, casi de verdulería televisión, como el periodista Inda se considera normal y cambiando la moral religiosa por la sicológica poseen la capacidad de determinar la normalidad o la anormalidad de alguien.

    La irresponsabilidad e ignorancia manifiestas del Menestro y del periodista son extremadamente peligrosas ya que no solamente emiten un juicio moral sobre un juez sino que anulando todo pensamiento crítico imponen una moral sicologica de normalidad cuando ningún especialista serio se atrevería a semejante calificación al arriesgarse a quedar como un perfecto imbécil.

  13. Cuando, referiéndose al nazismo pero por extensión a cualquier totalitarismo “El diálogo interno desapareció y, consiguientemente, el debate público se pervirtió: ya no se trataba de razonar con el otro, sino de imponer mi verdad al otro.” me vale para aquellos casos de mesianismo, de liderazgo fanático y por contagio emocional. Cuando la situación es de bipartidismo equilibrado o multipartidismo mi opinión es que el debate público suele ser rico y la imposición de verdades o de ideología es bastante improbable. La corrección política es, siempre, para no restar, no para sumar.

  14. Señor Palomar , inquietante artículo , pero para su entendimiento por la humanidad actual debería usted aclarar que entiende por :
    -Moral: consulto la RAE e incluso mi viejo libro de Filosofía de cuando el cole y ninguna de sus definiciones o acepciones me parecen estar en vigor actualmente.Es más , son bastante “fachas” para el pensamiento vigente.
    -“Hombre normal” , o ser humano normal , en la sociedad occidental actual (la única que conozco) es una especie cinegética a perseguir y exterminar lo mas rápidamente posible.

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