Está relativamente de moda en España hablar de la sociedad civil, como un cajón de sastre en el que todo cabe, y dada su importancia para el dinamismo y el progreso económico y social quizás haya llegado la hora de definirla y delimitarla para impulsarla como legítima antagonista de un desmesurado Estado que cada vez la tiene mas arrinconada.

La más original, llamativa y fundacional apelación a la sociedad civil proviene de Tocqueville quién resultó sorprendido por la proliferación, diversidad y dinamismo de todo tipo de instituciones civiles que encontró en EE.UU. y que tan bien narró en su magistral libro: Democracia en América (1835).

La sociedad civil genera pluralismo ideológico e institucional y previene el establecimiento de monopolios de poder y de verdad

Uno de los más acreditados signos distintivos de nuestra cultura y civilización occidentales, y una de las razones de sus logros y avances económicos y sociales a lo largo de la historia es la existencia de la llamada “sociedad civil” que al generar pluralismo ideológico e institucional previene el establecimiento de monopolios de poder y de verdad y contrabalancea las instituciones centrales de naturaleza política. Podríamos definir la sociedad civil como el conjunto de instituciones no gubernamentales suficientemente fuertes como para contrabalancear el Estado y sin menoscabar sus funciones de mantenimiento de la paz y arbitraje de los grandes intereses, prevenir su dominio de una sociedad atomizada.

La sociedad civil organizada (aquella que habita entre los dominios de la familia y el Estado y se amalgama con los más diferentes propósitos a través de valores como la confianza y  la lealtad) es una precondición del buen funcionamiento de la democracia ya que sirve de articulación intermedia entre los ciudadanos y los partidos políticos que los representan en las elecciones políticas. Los derechos individuales, que resultan esenciales para la articulación de la sociedad civil no están sujetos al voto público; una mayoría no tiene derecho a votar la derogación de los derechos a una minoría.

John Locke sostiene que los hombres poseen derechos que son anteriores a los gobiernos

Antes del milagro de la Sociedad Civil, las sociedades humanas vivían habitualmente bajo sistema coercitivos y supersticiosos, …siendo la superstición enemiga de la libertad civil, sostiene Ernest Gellner en su Conditions of Liberty (1994).

John Locke, el primer y gran filósofo político moderno sostiene en su Segundo tratado sobre el gobierno civil (1690), que: los hombres poseen derechos que son anteriores a los gobiernos, siendo estos instaurados para proteger aquellos.

Según una cierta leyenda: Luis XV preguntó a un grupo de mercaderes: “Cómo puedo ayudaros” y ellos respondieron: “Laisez-nous faire, laissez-nous passer, le monde va de lui-même”.

El ilustrado escocés Adam Ferguson, autor de Ensayo sobre la historia de la sociedad civil (1767),fue creador de la expresión: “Es el resultado de la acción humana, pero no del diseño humano”, que inspiró el concepto de orden espontáneo. El lenguaje, la familia, el mercado, la división del trabajo, el derecho, el dinero, la ciudad, la democracia, el Estado (las instituciones más importantes de la sociedad humana) surgieron espontáneamente de la sociedad civil. El descubrimiento del orden social espontáneo que los ilustrados liberales hicieron suyo fue obra de autores escolásticos, españoles y católicos en el siglo XVI. El beneficioso funcionamiento de la sociedad libre descansa, sobre todo, en la existencia de instituciones que han crecido libremente.

El descubrimiento del orden social espontáneo que los ilustrados liberales hicieron suyo fue obra de autores escolásticos, españoles y católicos en el siglo XVI

A mediados del siglo XIX, Herbert Spencer, autor de El hombre contra el Estado (1884), formuló su “ley de igual libertad”, que cabe expresar así: Todo hombre posee derecho a reclamar el mayor grado de libertad para ejercer sus facultades, siempre que esto no impida disfrutar de la misma libertad a todos los demás hombres.

Para David Hume y Edmund Burke: las normas  de la  moral no son conclusiones de nuestra razón, sino producto de la evolución cultural; y la evolución cultural siendo un fenómeno social se vehicula a través de las diversas manifestaciones de la sociedad civil.

Los principales y mas declarados enemigos de la sociedad civil han venido siendo el confucionismo chino, el budismo indio, el Islam y más modernamente el marxismo en sus diversas manifestaciones, desde luego los totalitarismos fascistas y también los nacionalismos, incluido el catalán de nuestro tiempo.

Lorenzo Infantino en su Ignorancia y libertad (1999) llega más lejos al afirmar que los “filósofos” de Platón, la “diosa razón” de los “philosophes, los “industriales” de Saint-Simon, la “clase general” de Hegel, la “clase científica” de Comte, el “proletariado” de Marx, la “clase sui generis” de Dirkheim, la “raza” de Hitler expresan todos ellos la aspiración a una “ciencia arquitectónica” de la sociedad, en la que ningún ciudadano puede tener mayor libertad que un soldado en un ejército.

Para Karl Jaspers en su Origen y meta de la historia (1949), la libertad del hombre comienza con la vigencia de leyes registradas del Estado en que vive: esta libertad se llama libertad política y el Estado en que rige la libertad mediante leyes se llama Estado de derecho.

La libertad y la pluralidad de pensamientos, arquetípicos de Occidente, son las raíces de la sociedad civil

La sociedad civil está enraizada en la civilización occidental que integra la filosofía griega, el derecho romano y el cristianismo, por lo que sus enemigos también lo son de ésta. La libertad y la pluralidad de pensamientos, arquetípicos de Occidente, son las raíces de la sociedad civil, por lo que allá –tanto en términos históricos como geográficos- donde mejor se expresaron su vitalidad es mayor. Rodney Stark, en su ensayo The Victory of Reason (2005) sostiene que el concepto “libertad” no existe fuera de Occidente, lo que explica que sea una palabra inexistente en la lenguas no europeas.

Los nacionalismos y estatismos junto con las dos guerras mundiales del siglo XX aumentaron la esfera de poder de los gobiernos, a costa de disminuir la de la sociedad civil.

La razón de ser de la sociedad civil de nuestro tiempo es evitar que un Estado desmesurado ocupe el espacio en el que los ciudadanos libres y responsables de sus actos puedan actuar organizadamente para desarrollar, dentro de la ley, sus más diversas inquietudes sociales. La dimensión del Estado moderno que crece a costa de cercenar la libertad de la sociedad y se financia no sólo de ésta sino incluso de la que conformarán las  nuevas generaciones (en un incompresible abuso de confianza, al no poderles preguntar*)  es la principal amenaza de la sociedad civil de nuestro tiempo.

El Tribunal de las Aguas de Valencia es uno de los más antiguos del mundo y sobre todo el único que nunca necesitó a la policía para hacer cumplir sus sentencias

Un excelente símbolo de la sociedad civil española es la Catedral de la Sagrada Familia de Barcelona que comenzada a erigir a finales del siglo XIX por iniciativa y recursos económicos provenientes de la sociedad civil de aquél tiempo se convirtió, merced al genial Antoni Gaudí, en una monumental y hasta ahora inacabada obra; todo un epítome de las grandes cosas que con incansable empeño se pueden hacer sin intervención directa del Estado.

También es muy destacable como expresión muy antigua de nuestra sociedad civil el Tribunal de las Aguas de Valencia: uno de los más antiguos del mundo y sobre todo el único que nunca necesitó a la policía para hacer cumplir sus sentencias; tal es la confianza de la gente en dicha institución.

*Para Herbert Spencer en su El hombre contra el Estado:” la hipótesis de un contrato social en la forma ideada por Hobbes y Rousseau carece de fundamento y además realizado tal contrato no podría obligar a los descendientes de los contratantes”.

Foto: José Jordan


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18 COMENTARIOS

  1. Me parece un tema realmente interesante en estos tiempos donde vivimos bajo el dominio de un poderosísimo Leviatan que todo lo controla y lo regula, desde el momento de nuestra concepción hasta que somos polvo. Y por debajo de ese Leviatán que hay…nada, solo individuos aislados, desarraigados, que solo se relacionan entre sí mediante la producción y el consumo, que no vienen de ningún lado ni van a ninguna parte. Ahora bien ¿tiene alguna responsabilidad el liberalismo en la creación de este mundo postmoderno? En mi opinión en parte sí. El liberalismo revolucionario europeo, el continental al menos, destrozó lo que ahora llamamos sociedad civil. Fue el liberalismo el que creó el Estado policia, fue el liberalismo el que acabó con los denominados “cuerpos intermedios”, fue el liberalismo el que acabó con el orden espontaneo, natural y tradicional de la sociedad europea prerrevolucionaria, fue el liberalismo el que inició la destrucción de la familia con la contractualización del matrimonio y la destrucción de los patrimonios, fue el liberalismo el que eliminó las propiedades comunales de los pueblos. Es cierto que en el mundo anglosajón fue diferente, quiza por la importancia que tiene o tuvo en él el conservadurismo político . El liberalismo continental situó al individuo como valor supremos, pero no a un individuo-persona, portador de valores eternos como decía la escolastica española, un individuo trascendente con capacidad para salvarse o condenarse (¡eso sí que es libertad!), sino un individuo abstracto. Al final su ansía por limitar tanto el poder político, su concepción hiperindividualista ha contribuido, sin quererlo, a crear un super poder anónimo, porque ya ni siquiera se sabe donde radica realmente ese Leviatan que nos dice como debemos proceder en todos los aspectos de nuestra vida y nos dirige para producir y consumir. De aquellos polvos vienen estos lodos.

  2. En este tema opino como Luis Martín Arias en su libro: ” CONTRAPOLÍTICA: Manual de resistencia ” ( libro que no va en contra de la política ). Y su tesis es que pretender que la ” Sociedad Civil ” sea algo fuera de la política, es pura ilusión. Analicemos tres características de esa sociedad civil que aquí se dicen: Primero, que permite el ” Pluralismo ideológico “; pero lo idelógico es política. Segundo que la Sociedad Civil articula los derechos individuales; y este tema de los derechos individuales es un tema característico de la política de hoy día, precisamente. Venga derechos del individuo y pocas obligaciones. Por último que la Sociedad Civil garantiza la ” libertad y la pluralidad “. ” Libertad “, ¿ alguien sabe lo que es esto ?; claro, porque para Torra libertad es la independencia. Sobre este tema se puede consultar a D. Gustavo Bueno.

  3. “La sociedad civil organizada (aquella que habita entre los dominios de la familia y el Estado y se amalgama con los más diferentes propósitos a través de valores como la confianza y la lealtad) es una precondición del buen funcionamiento de la democracia ya que sirve de articulación intermedia entre los ciudadanos y los partidos políticos que los representan en las elecciones políticas”

    Los partidos políticos NO representan a los ciudadanos.

    “Los derechos individuales, que resultan esenciales para la articulación de la sociedad civil no están sujetos al voto público; una mayoría no tiene derecho a votar la derogación de los derechos a una minoría.”

    Este párrafo responde al anterior:

    “John Locke, el primer y gran filósofo político moderno sostiene en su Segundo tratado sobre el gobierno civil (1690), que: los hombres poseen derechos que son anteriores a los gobiernos, siendo estos instaurados para proteger aquellos.”

    “La razón de ser de la sociedad civil de nuestro tiempo es evitar que un Estado desmesurado ocupe el espacio en el que los ciudadanos libres y responsables de sus actos puedan actuar organizadamente para desarrollar”

    El estado creado por la sociedad civil se vuelve contra su creador y secuestra la libertad colectiva natural mediante los partidos políticos.

    • Lorenzo Infantino en su Ignorancia y libertad (1999) llega más lejos al afirmar que los “filósofos” de Platón, la “diosa razón” de los “philosophes, los “industriales” de Saint-Simon, la “clase general” de Hegel, la “clase científica” de Comte, el “proletariado” de Marx, la “clase sui generis” de Dirkheim, la “raza” de Hitler expresan todos ellos la aspiración a una “ciencia arquitectónica” de la sociedad, en la que ningún ciudadano puede tener mayor libertad que un soldado en un ejército.

      • Los grandes filosofos que se opusieron a ese concepto fueron Sócrates, y así acabó, y mas modernamente Kant.

        Por el camino la escuela de Salamanca, como bien ha indicado el autor. El por qué del final de la Escual de Salamanca y el cómo se hizo, Contreforma e Inquisión mediante, cuando no estaba a priori de ninguna manera enfrentada al catolicismo per se, aunque chocase contra Roma y su necesidad de disponer de los recursos de España en su lucha contra la Reforma (que ni nos iba y n nos venía) es un tema tabú.

        Y resulta de actualidad, sobre todo viendo su actitud en todo el conflicto catalán y antes en el vasco con ETA.

        Un my cordial saludo

        PS se le echa de menos por VP pero entiendo perfectamente que no quiera aparecer por allí.

  4. “La libertad de cada uno necesariamente asume la libertad de todos, y la libertad de todos no llegará a ser posible sin la libertad de cada uno… .” M. Bakunin
    Otra vez, una estrecha mirada a un concepto que, en principio, parece definir como amplio y difícilmente abarcable.
    Qué manía la de esta publicación. Sociedad civil, es sólo y únicamente lo que al autor le gusta que sea, apostillándolo con citas de autores fieles a su doctrina ideológica. Valga de ejemplo la cita de Rodney Stark, que no sólo es más que discutible sino que encaja perfectamente con la crítica que pretendo hacer al artículo. El articulista tiene una serie de creencias personales de ámbito totalmente privado que le llevan a buscar “argumentos” que parecen demostrar lo que de inicio sentía y quiere hacer generales y aplicables al resto de la humanidad.
    Ya podría ser igual de crítico que con el Islam, que incorrectamente incluye en su listado de negacionistas irredentos de la sociedad civil, con otras visiones monoteístas de la realidad. La historia crisitanizada no es historia, es un apriorismo que concluye que todo lo provechoso para el ser humano que ha convivido con el cristianismo es resultado del mismo. Cuando menos, debería admitir, por la misma razón, que todas aquellas realidades reprobables, estériles y dañinas en nuestra occidental civilización cristiana también serán resultado de su influencia. Supongo que esa coherencia queda fuera del alcance de cualquier proselitismo ideológico.
    Pasa lo mismo con términos como la propiedad y el estado de derecho. Su ideología borra cualquier rastro de causas iniciales históricas, como el hambre, el injusto y desigual reparto de la propiedad y la riqueza y constituciones o estados de derecho fracasados (por inoportunidad pero no por justicia o valor intrínseco), y son rápidamente sustituidas por idealizadas visiones liberales capitalistas capaces de aceptar cualquier aberración humana si en algún momento deviene en prosperidad económica generalizada, persiguiendo en último término y de manera bastante torturada la máxima de que el fin justifica los medios, y de rondó colar al lector inocente que ese era el fin que en todo momento se persigue.
    Sociedad civil de la buena, de la suya, de la verdadera. El resto de movimientos y asociaciones civiles que no comulguen con su creencias, no son de la calidad y cualidad necesarias porque son producto del tóxico bolcheviquismo masón judaíco.
    Es curioso que los análisis liberales capitalistas cristianos se distraigan tan fácilmente de la importancia del pueblo hebreo en el desarrollo de esos pilares que sostienen su inmaculado palacio de progreso humano y eso que comparten Dios.
    Un saludo

  5. Intentar separar sociedad civil de sociedad política me parece muy complicado, ya al propio Aristóteles lo veía difícil, definía al hombre como un “zoon politikón”, concepto que abarcaba tanto la dimensión social como la política. El hombre y el animal por su propia naturaleza son sociales, pero sólo el hombre es político, pero para ser un hombre político lo primero que tiene que hacer es vivir en comunidad, en una ciudad, en un Estado.

    Para San Agustín, tal vez el primero que trató la sociedad civil en su Ciudad de Dios , el hombre es un ser social y el único dotado del habla, por medio de ella puede comunicarse y relacionarse con el resto de hombres. Por medio de reuniones, asociaciones el ser humano forma una comunidad política. Sí, intentó separar ambos conceptos, la Iglesia era la ciudad de Dios, la sociedad civil y no la política. El mundo terrenal sería el mundo del hombre político.
    Como contestó Jesús frente a Pilatos “Mi Reino no es de este mundo. Si mi Reino fuera de este mundo, mis seguidores habrían luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero no, mi Reino no es de aquí»

    Me parece imposible separar lo social de lo político al menos en el mundo terrenal. En la parte espiritual de cada persona pues tal vez cada hombre pueda reunirse hasta físicamente con sus congéneres para intentar hacer la vida un poco más agradable para ellos y para otros muchos pero creo que siempre más orientado a fortalecer el espíritu que el cuerpo. No sé si me explico, materialmente nunca he sido capaz de separar lo civil de lo político, por mucho que dividamos los años en meses, semanas o días al final siempre el año va a darles sentido. Un grano sólo no hace granero pero muchos sí. Una persona sola no puede ser sociedad civil, una ciudad no puede existir sin miles de personas y un Estado no puede existir sin sociedades, sin comunidades, sin ciudades.

  6. La contraposición Estado/sociedad civil es uno de los temas clásicos de la ideología burguesa, de hecho, el tema «político» por excelencia, en el que viene a expresarse la reivindicación de esta clase acerca de un «espacio privado» libre de las coacciones del poder, en el momento histórico en el que precisamente la clase burguesa europea está tomando el poder y creando su propio Estado. Por tanto, es una contraposición en buena medida producto de un proceso muy complejo que la clase burguesa ha experimentado a lo largo de estos dos últimos siglos.

    El utilitarismo burgués produjo una idea de Estado como guardián del orden civil en el que se desarrolla la vida contractual y mercantil de los sujetos propietarios de capital y trabajo. De ahí la clásica reivindicación de «libertad» para el despliegue de ese «espacio protegido». El Estado burgués es entonces un «conservador» de relaciones sociales dadas. Ahora bien, muy pronto, pasó a ser también un factor trasformador de esas mismas relaciones, ante la amenaza constante de caos que introduce la acumulación de capital en una economía universal dominada por este factor. De manera que el Estado se acabó por convertir en el organizador del caos y él mismo productor de caos. La sociedad civil burguesa desapareció absorbida en este proceso, que es el del último siglo.

    En España, la situación fue mucho más grave, porque antes de 1939 ni había Estado ni había sociedad civil, tal vez esbozos un tanto básicos de ambos. Después, hubo Estado, pero ya era tarde para la sociedad civil.

    Desde 1978, sólo hay Estado, exactamente el Estado poseído en exclusiva por los partidos como propiedad corporativa. La sociedad civil, obvio es decirlo, se encuentra en alguna realidad paralela de difícil localización, tal vez en algún manual de mitología liberal.

    • Me parece a mí que esa visión de la historia como una lucha contrapuesta de clases antagónicas y del Estado como una superestructura creada para defender los intereses de la clase dominante, está un poco superada ¿no le parece? Ahora lo que se lleva en la zurda es la lucha de sexos, no de clases y el Estado burgués creado para garantizar el mercado, ha sido sustituido por el heteropatriarcado que garantiza la dominación del hombre sobre la mujer. ¡Hay que adaptarse a los tiempos!
      Por cierto cuando dice “La contraposición Estado/sociedad civil es uno de los temas clásicos de la ideología burguesa” ¿Quiere decir que el estado y la denominada sociedad civil es lo mismo?…A eso es lo que ha aspirado siempre el Estado, invento moderno, a eliminar todo lo que no esté controlado o integrado en él.

      • ¿De verdad se cree alguien en su sano juicio que en España hay una “izquierda”? Si así fuera, ¿qué “intereses de clase” defendería? Más aún, ¿qué “clase” sería esa que necesita ser defendida?

        En la Historia sólo ha existido la clase burguesa europea como clase “con conciencia” de sí misma (todo el arte, la literatura, la filosofía y la ciencia de los últimos dos siglos dan cuenta de esta verdad: son la expresión de su “conciencia de sí”).

        La clase obrera, el “proletariado” como concepto “histórico-filosófico” es una sueño diurno un poco mojado del judío renano y de sus compinches. Jamás ha existido como “sujeto de la Historia” y mucho menos ha existido jamás ninguna “dialéctica de la Historia” basada en un antagonismo de las clases, porque, sencillamente no existen “Sujetos de la Historia” ni clases. Marx es en realidad el mayor teórico de la propia burguesía europea por razones obvias, algo que sólo los conservadores alemanes, desde Bismarck, comprendieron a la perfección. Quien entienda esto, entiende casi todas las claves profundas de la Historia contemporánea, que se dejan leer en la historia alemana con mayor claridad que en ninguna otra historia nacional europea.

        En modo alguno, esa cosa infame que figura en los medios de comunicación, en los platós de televisión, en el Parlamento, en los Gobiernos autonómicos, en los consejos de administración de empresas públicas y privadas, en las universidades y en todas partes y se hace pasar por “izquierda” tiene ninguna relación real con ninguna “izquierda histórica”, es tan sólo la facción más abyecta y servil de un “Estado español” que la clase dominante española (sí, existe y es la que pone en el poder cuando se le antoja a gente de la vil condición moral e intelectual de Rajoy o Pedro Sánchez, y los derriba también cuando se le antoja) necesita para dar una imagen de “sentido social”y “humano” a su explotación, que por supuesto es real y, como lo es, necesita precisamente este “efecto” de complicidad y autoenajenación de los grupos cuya desdichada vida se reduce a la pura reproducción material de la fuerza de trabajo (“enajenación” en sentido clínico y patológico literal, ni siquiera en su versión hegeliano-marxista).

        La clase dominante española (catalana o vasca, es el mismo y único combate…) no necesita ya “espacios de libertad”, ni “derechos individuales”, eso forma parte de las antiguallas liberales que esa clase en su fase de conquista del poder social, económico y político necesitó usar como añagazas para su habitual ejercicio de sublimación de lo burdo de su nueva dominación social.

        Ella, bien entendido, es la única que los tiene, porque tan sólo el dinero es dueño absoluto de lo que existe y, sobre todo, puede llegar a existir, incluso del poder político, y la experiencia del Régimen español del 78, única en la Historia europea contemporánea, es la demostración de que una clase dominante puede ejercer el poder mediante un dispositivo institucional completamente falso, desvencijado e irrisorio basado en mentiras pueriles y trasparentes, que hasta un niño pequeño podría descubrir.

        Las posiciones “liberales” españolas en los medios de comunicación forman parte de esta inmensa impostura, y tan sólo eso es lo que evoco cuando me remito a la historia real, no inventada o “ideológica”, del concepto burgués de “sociedad civil”.

        “Sociedad civil” es el nombre que la burguesía clásica europea se daba a sí misma como “clase culta, laboriosa y civilizada”, por supuesto, adornada de las mayores virtudes e investida de un extraordinario sentido de la “libertad personal” (siempre ligada a un buen patrimonio adquirido no importa cómo… pero “meritorio”).

        Obviamente, hoy no hay tal “sociedad civil”, porque la burguesía europea, como tal clase con conciencia de sí misma y con un conjunto de intereses más o menos homogéneo, no existe o no tiene ninguna capacidad “creadora” de órdenes sociales y culturales nuevos.

        En su lugar, sólo queda una reducida plutocracia, francamente delictiva y criminal, que controla los Estados mediante una subclase funcional cuasi-infrahumana, que nosotros creemos ingenuamente que es una “clase política” profesional, cuando en realidad no es nada más que un lumpen proletariado cuyas prestaciones se limitan a trasferir renta de los grupos inferiores a los superiores y a sí misma. Y para ocultar esta incesante y siempre incrementada “trasferencia pacífica y consentida” es por lo que existen, residualmente, los discursos y actitudes de la “izquierda”.

        Para robarte la cartera, tengo que distraerte con el género, los abusos sexuales, las corridas, también de toros, y cosas de este jaez.

        • De la afirmación de que solo ha existido la clase burguesa se pueden extraer varias consecuencias. La primera que existen las clases; la segunda que solo la llamada clase burguesa tiene conciencia de clase; la tercera que la antagonista de la clase burguesa, ¿la proletaria? no ha tenido jamas conciencia de clase…todo ello se resume en marxismo-leninismo, un poco desfasado para el siglo XXI pero en fin. Lenin, personaje siniestro pero eso no lo convierte en tonto, se dio cuenta que si el trabajador se limita a reivindicaciones económicas, mejores salarios, vacaciones, en definitiva mejores condiciones laborales, se convierte en un “burgues”. Por eso Lenin era enemigo del sindicalismo. El viejo canalla tenía su parte de razón, hoy en día no existen proletarios, bueno según usted nunca han existido porque empleando la jerga marxista y bolchevique, no han tenido conciencia de clase, estaban, en definitiva alienados. pero efectivamente hoy no existen, no tampoco los burgueses, hoy existen otra cosa de difícil catalogación. Usted se ha quedado en la época de la Revolución Rusa año arriba año abajo. Han pasado muchas cosas desde entonces, para empezar tres años después del triunfo bolchevique resulta que otra revolución les adelantó y acabó de un plumazo o mejor dicho de un mangalenazo con la lucha de clases destrozando los mitos marxistas, se acabó el burgues y el proletario y surgieron otros mitos que fuieron barridos en la Segunda guerra Mundial. ¿Qué no existe la izquierda en España? claro que existe. Lo que ocurre es que ahora abandera a otras clases oprimidas, como por ejemplo las mujeres (por supuesto la inmensa mayoría de las mujeres están alienadas porque no tienen conciencia de clase oprimida). Pero el objetivo final de la izquierda, la transformación social y sobre todo el control absoluto de la sociedad sigue vigente. Otra cosa es que la izquierda se haya convertido en el palafrenero del verdadero poder actual…el poder financiero internacional que aspira a crear una sociedad única basada en un mercado global de consumidores y productores. Y son los palafreneros porque sus ideas son disolventes y permiten derribar los obstáculos para el logro de su objetivo.