Recientemente, a los dos leones Daoíz y Velarde, que flaquean el acceso al Congreso, se añadió una leona (de cartón). El mensaje era claro, Daoíz y Velarde simbolizan “fuerza, bravura, liderazgo”. Pero “los símbolos y referentes también deben cambiar para conseguir la igualdad”.

La colocación de la figura de la leona fue iniciativa de la ONG Plan International que, bajo el hastag  #GirlsGetEqual, promueve la igualdad de las niñas en todo el mundo, con especial énfasis en lo que se refiere a la educación.

Este tipo de iniciativas parten sin embargo de un error de base: asumen la discriminación como un fenómeno generalizado y uniforme, cuando lo cierto es que poco o nada tiene que ver la situación de las niñas en un país como España respecto de otros como la India o Egipto.

En los países desarrollados, esta supuesta discriminación no sólo ya no existe, sino que se ha invertido. Ahora son los niños los que necesitan ser ayudados

De hecho, en los países desarrollados, esta supuesta discriminación no sólo ya no existe, sino que se ha invertido. Ahora son los niños los que necesitan ser ayudados. Sin embargo, esta nueva realidad no encaja con la teoría del patriarcado, que exige, entre otras cosas, la feminización de los hombres.

Una teoría si base científica

Durante muchos años, los movimientos feministas han venido denunciando que el sistema educativo favorece a los niños y encasilla a las niñas. Psicólogos y sociólogos han defendido esta opinión con numerosos libros y estudios en los que se demostraría que los niños, además de verse favorecidos por el sistema educativo, serían cada vez más propensos a la violencia.

Sin embargo, los estudios que sirven para sustentar la idea del privilegio masculino en las escuelas y universidades están llenos de errores. Y casi ninguno ha sido publicado en revistas profesionales para ser revisados por pares. De hecho, la realidad que muestran los datos es muy distinta. Ya no son las niñas las que se encuentran en el lado perdedor de la brecha de género: son los niños los que están en serios apuros.

Según los sucesivos informes PISA, los niños están de media año y medio por detrás de las niñas en lectura y escritura y son mucho más propensos al abandono escolar que las niñas. Además, las mujeres lideran las matriculaciones en la universidad, con una diferencia sobre los hombres de más de 10 puntos. Una diferencia que, lejos de reducirse, se amplía cada año.

En lo único que los niños tienen una cierta prevalencia es en las actividades deportivas, circunstancia que los grupos feministas han puesto ya en su punto de mira, pero en todo lo demás la brecha de género se ha invertido.

Aunque es cierto que las niñas intentan suicidarse con más frecuencia, son los niños los que lideran las cifras de suicidios consumados

Las chicas superan a los chicos en habilidad artística y musical, están más comprometidas con las tareas escolares, suspenden mucho menos que los chicos en cualquier materia y son mayoría en los programas de estudio en el extranjero. Por su parte, los niños tienen hasta tres veces más probabilidades de recibir un diagnóstico de trastorno por déficit de atención y están mucho más involucrados en delitos, alcohol y drogas. Por último, aunque es cierto que las niñas intentan suicidarse con más frecuencia, son los niños los que lideran las cifras de suicidios consumados.

La evidencia de que la brecha de género se ha invertido está animando un revisionismo masivo, pero lamentablemente se trata de un revisionismo silencioso. A pesar de que las evidencias son abrumadoras, todavía resulta políticamente incorrecto lanzar la voz de alarma y advertir que, de seguir esta tendencia, no serán las niñas sino los niños los adultos del mañana con una vida muy precaria.

La ‘feminización’ como antídoto contra la violencia

En cuanto a la mayor conflictividad de los niños y su propensión a la violencia, los ideólogos del género apuntan a la dependencia de los viejos estereotipos masculinos. La “presión de las normas culturales”, que impondría la masculinidad en detrimento de la feminidad, los separaría prematuramente de sus madres, provocándoles desórdenes psicológicos.

Así pues, alejar a los niños de la feminidad para sumirlos en la cultura de la virilidad, donde se ensalzaría la guerra y la economía capitalista, sería la principal causa de la violencia de los varones. En consecuencia, la solución consistiría en invertir este proceso: en vez de potenciar la tradicional autoafirmación de los varones, debería promoverse su emancipación de los valores masculinos; es decir, feminizarlos.

Esto ha desembocado en el intento de cambiar la naturaleza misma de la infancia. Se trata de mantener a los niños unidos a sus madres, en detrimento de sus padres, y así socavar el sistema de socialización que, en opinión de los ideólogos del género, es esencial para la perpetuación de las sociedades patriarcales.

Los datos demuestran que los niños con mayor riesgo de recaer en la delincuencia y la violencia son los que están físicamente separados de sus padres, no de sus madres

De nuevo el empirismo brilla por su ausencia. Décadas de investigaciones sugieren que no es el alejamiento de la madre el problema, sino el alejamiento del padre. Los datos demuestran que los niños con mayor riesgo de recaer en la delincuencia y la violencia son los que están físicamente separados de sus padres.

En los Estados Unidos, por ejemplo, en 1960 la Oficina del Censo informaba que el número de niños que vivían solo con su madre era 5.1 millones; en 1996 habían pasado a ser de más de 16 millones. Y a medida que la ausencia de la figura paterna había aumentado, también había aumentado la violencia.

En este sentido, el sociólogo David Blankenhorn afirmó que “a pesar de la dificultad de probar la causalidad en las ciencias sociales, el peso de la evidencia apoya cada vez más la conclusión de que la ausencia de padre es un generador primario de violencia entre los hombres jóvenes”. Otros expertos van incluso más lejos y aseguran que la ausencia de la figura paterna es el mayor factor de riesgo para el correcto desarrollo del niño, por delante incluso de la situación económica o la pertenencia a determinados grupos de población en riesgo de exclusión.

Educar y formar correctamente a los jóvenes varones es el problema de cualquier sociedad a lo largo del tiempo. Antes, este problema era abordado desde un enfoque tradicional, donde se forjaba el carácter del joven inculcándole el sentido de honor y convirtiéndole en lo que antes se llamaba un caballero. Este enfoque respetaba la naturaleza masculina de los niños. Y funcionaba razonablemente bien. De hecho, a pesar de la crisis de la masculinidad, los jóvenes siguen identificando estos valores como valores deseables.

Por el contrario, lo que proponen los ideólogos del género es educar a los niños anulando su masculinidad. O lo que es lo mismo, criar a los niños como criamos a las niñas. Sin embargo, les guste o no, niños y niñas son equivalentes, pero no iguales. Y disminuir la masculinidad de los niños y separarlos de la figura paterna tradicional no sólo resulta muy perjudicial para su desarrollo, sino que además es abusivo.

Constantemente se le traslada al niño la idea de que posee un gran poder por el simple hecho de haber nacido hombre. Pero él jamás han percibido tal poder

La falsa creencia de que el niño es un privilegiado y que, por su culpa, las niñas están siendo discriminadas, le convierte en cómplice de un presunto crimen social. Constantemente se le traslada al niño la idea de que posee un gran poder por el simple hecho de haber nacido hombre. Pero él jamás han percibido tal poder. En realidad, la chica que se sienta a su lado en el aula probablemente sea mejor estudiante, más madura, más responsable y más equilibrada que él. Y tendrá muchas más probabilidades de acceder a la universidad, terminar una carrera y ganarse la vida dignamente.

La inversión de la brecha de género es un fenómeno muy real que pone en riesgo el futuro de millones de niños. Sin embargo, los niños no están recibiendo a penas ayuda por cuestiones puramente ideológicas. En lugar de eso, se insiste en socavar su masculinidad, aumentando aún más su vulnerabilidad y su desconcierto.

Es evidente que los ideólogos del género no pueden seguir escribiendo las reglas.

Foto: Kat J.


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34 COMENTARIOS

  1. El señor Benegas escribió un artículo titulado “Clint Eastwood tenía razón” y existe otro artículo reciente sobre el género de la matemáticas donde se dice que la varianza de la inteligencia es mayor en los hombres que las mujeres, eso quiere decir que existen más hombres inteligentes que mujeres, pero también que existen más hombres tontos que mujeres. El abandono del sistema escolar no tiene nada de extraño. Y eso no es malo, hay mucha gente que se gana la vida con las manos. Antes de la crisis cuantos profesores lloriqueaban por lo que ganaban sus ex-alumnos. Eso siendo buenos, si nos ponemos realistas la enseñanza moderna se esta pensada para aupar a los “monitos de repetición” mucha gente inteligente se aburre tanto que lo deja. Algunas de las empresas más punteras ya no consideran un título universitario condición necesaria para trabajar. Lo cual nos lleva a otro punto del artículo la mayoría de mujeres en la universidad, ¿pero en que carreras? Son carreras cuya salida no es trabajar sino ser funcionario, perdón que los funcionarios trabajan.

    El desarrollo femenino es más rápido que el masculino, existe unas palabras del Lutero sobre este fenómeno y le trigo y las malas yerbas. Pero si quitamos el desarrollo intelectual que haber quién es el valiente que lo mide, las mujeres llegan al máximo antes pero el de los hombres suele ser mayor. En la esperanza de vida no es así pero los hombres suelen morir con un estado físico mejor que las mujeres, perece como si estas apuraran más.

    El suicidio no es una cuestión solo de niños, las mujeres a partir de la pubertad tiene más depresiones que los hombres, y su deseo de suicidio es mayor, pero lo cumplen más los hombres. Esto sería un bonito tema de estudió, si es una forma de llamar la atención o una falta que enlaza con la forma de afrontar la vida en general.

    • Así es.
      “existen más hombres inteligentes que mujeres, pero también que existen más hombres tontos que mujeres”
      Eso también lo había dicho antes una antropóloga evolucionista, Helena Cronin: “más necios y más premios Nobel”.

  2. No suelo encontrar en los medios artículos en los que se señalen problemas que las políticas del ‘avance social’ crean. Javier Benegas, hoy, se atreve a ello.
    Existen varias políticas que juntas dejan totalmente indefensos a los chicos. Por un lado, las políticas de género discriminan negativamente a los chicos, por otro el divorcio donde los hijos suelen ser las víctimas, y por otro la intromisión del estado en la familia donde los padres no pueden educar a sus hijos según sus principios.

    Todas estas políticas ‘sociales’ que la izquierda-progre nos vende como grandes ‘avances sociales’, no son más que argucias retóricas para destruir a la familia. Para vender estas políticas, la izquierda-progre oculta los problemas que crea. Estando ocultos y no subiendo al telediario parece que esos problemas no existen.

    Uno de los colectivos más perjudicados por esas políticas son los hijos varones. Estos chicos verán como sus derechos son de segundo nivel, frente a los derechos de sus compañeras y hermanas según determinan las leyes de género. En más del 30% de las familias actuales falta la figura del padre. En ellas, los hijos van a crecer sin disponer de un modelo de hombre-padre. Los problemas de personalidad que esto genera los tendrán que sufrir toda su vida.

    La intromisión del estado en la familia y en la educación de los hijos hace muy difícil que unos padres responsables tengan instrumentos para educarlos según sus principios. La correcta implementación de esta política social requeriría que todos fuéramos avezados psicólogos lo cual no es cierto. En consecuencia, lo habitual es desentenderse de la educación de los hijos: ‘que hagan lo que les de la gana, pero que no me creen problemas…’ Y en eso estamos.

    Soluciones posibles? Hay que enterrar las leyes de género por injustas, abusivas, discriminatorias y creadoras de más problemas que resuelven. Hay que concienciar a la sociedad que el divorcio crea traumas graves en los hijos que habrá que afrontar y resolver, no como ocurre ahora que simplemente son silenciados para hacer ‘como si’ no existieran. Devolver la responsabilidad total de la educación a los padres, incluido el recurso a castigar a los hijos que hoy no existe.

    Un recién nacido varón español tiene demasiados problemas que superar: las leyes favorecen a sus hermanas-compañeras, si sus padres se divorcian carecerá de un hogar estable presidido por el cariño/amor y donde algún rol le faltará, además sus padres no podrán corregirle cuando vean que no toma las decisiones adecuadas. En definitiva, no solo se trata de destruir a la familia, sino de destruir el rol de hombre-padre.

    Las sociedades que siguen este camino crearan personas des-humanizadas, con su personalidad desestructurada, y múltiples problemas. Y es que todo lo que toca la izquierda-progre lo ‘jode’.

    • Totalmente de acuerdo con el análisis. Simplemente añadir que los grandes benefiados de ese mundo de personas desuhumanizadas no será la izquierda progre sino aquellos que impulsan realmente todas estas odiosas porlíticas, que son quienes quieren crear un gran mercado mundial único poblado por consumidores-productores. ¿Quién es en España una feminista de género supercomprometida? Ana Patricia Botín, Presidenta del Banco de Santander y asidua a las reuniones del Club Bilderberg.

  3. Lo cierto es que los datos que se barajan en el artículo me resultan confusos, Javier, pero claro, la misma doctrina que imparten ideológos de género ya resulta de por sí caótica y contradictoria para tratar de poner blanco sobre negro. La anécdota de la “leona” del congreso es una muestra más de la superficialidad, el sectarismo y el marketing con los que tratan de “combatir” la perpetuación de las sociedades patriarcales. Gestos vacíos de contenido, similares a los del lenguaje feminista, para escenificar un interés simulado en “educar” desde la más tierna infancia en valores “no sexistas”.

    No me parece que, en su delirio, los ideológos de género busquen una “feminización” del niño o del varón. Primero porque la educación de los niños y niñas tanto en casa, a nivel familiar, como en la escuela, a nivel institucional, siempre ha estado más ligada a la mujer que al hombre, aunque la responsabilidad sea en teoría compartida.
    Precisamente en las sociedades patriarcales, el cuidado y la educación de los hijos está más vinculada, de forma natural, a las mujeres que a los hombres, pero no en el sentido perverso de feminizar a los niños o masculinizar a las niñas, sino por un instinto maternal y una inclinación natural a hacerse cargo de esos cuidados. Porque ¿No ha sido y sigue siendo mayor en la práctica el número de mujeres que siguen ejerciendo en el ámbito educativo en proporción a los hombres? ¿No es mayor el número de maestras que de maestros o de mujeres que independientemente de su estado civil o de su situación profesional optan voluntariamente por asumir un rol más activo en la crianza de sus hijos (niños o niñas) con el beneplácito de sus parejas (varones)?

    Si damos por válida esta realidad, en las distintas generaciones y en distintos contextos culturales e históricos, no parece que esta influencia femenina haya sido tan perniciosa en la educación de los niños ni parece sensato relacionar el estar físicamente separados de sus padres con que se disparen los índices de violencia y delincuencia, aunque algunos estudios apunten en esa dirección. Habrá otras causas, factores y motivos, pero no será ese el más relevante y lo mismo en el caso de estar físicamente separados de las madres. Ambas figuras cumplen su función y son igual de importantes.

    El peligro está en la doctrina que se quiere impartir, no en quién la imparta, pero al estar vacía de contenido y carente de toda lógica no le auguro mucho recorrido. Todo lo que va contra natura y es impostado acaba pereciendo más tarde o más temprano. Las madres, maestras o educadoras, en su inmensa mayoría, seguirán cumpliendo su cometido con el mismo instinto de protección de la infancia, con la misma mano izquierda, la misma diligencia y la misma eficacia que antaño, en detrimento de la perniciosa ideología de género y no del varón.
    Por fortuna, las mujeres que defienden y comulgan más con esa ideología de género, no van a entrar nunca en contacto directo ni con los niños ni con las niñas, porque están demasiado ocupadas en disputar con los hombres las cuotas de poder que creen merecer y no está en sus aspiraciones ejercer el rol de madre o de educadora.
    Saludos,

    • De acuerdo con tu análisis Silvia.
      Siempre han sido las mujeres las que han transmitido los valores a los hijos. Valores que eran el consenso de la sociedad a la que pertenecen, aportando ellas mismas las diferencias naturales asociadas a su propia personalidad, como es obvio.
      Pero ahora el consenso publicado, parece ser no transmitir valor alguno que tenga que ver la masculinidad y eso solo va a traer graves problemas.
      Son necesarios tanto los valores masculinos como femeninos y la virtud está en la confrontación dialéctica y práctica de esos valores y que las persona escogemos por separado o mezclando ambos para hacer frente a las distintas vicisitudes de la vida.

  4. Suelen nacer más niños que niñas, en el último año 11872 más, datos provisionales INE 2017.
    Los nacimientos son 316366 para madre española (21460000) y 75564 madre extranjera (sobre 2350000 mujeres). Es decir un 11% de la población (muchas menos en edad fértil) trae al mundo casi un 24% de los nacimientos en España.

    La tasa de supervivencia de niños es 99522,874512 y niñas 99587.908522 a los 18 años, datos 2013.
    Si subimos a los 65 años es de 87167,164529 hombres y 93784,281254 mujeres.

    Como se puede observar, nacen más niños pero mueren más y antes que las niñas.
    Por lo que he podido ver en los datos tienen más incidencia de tumores y a partir de la edad adulta además se añade la muerte violenta. Los varones tienen una salud más precaria y peor calidad de vida que las mujeres. Algo de lo cual, no tengo el conocimiento, vocación y tiempo para para indagar en las causas. Algo que incumbe a médicos (en sentido amplio).

    • Dice el fuero de León, del Regni Ispanie (aunque más de media península era mora) que ninguna panadera hará pan al rey si no es sierva de este. O, si el marido no está no puede ser juzgada.
      Lo cual son claramente privi-legios. Todos los fueros tienen algún tipo de mención especial a la mujer.
      Parece estar incrustado en la cultura occidental que la mujer merece especial protección, y como tal lo expone el primer código civil (liberal), y ahora la legislación patriarcal de la LIVG.

      Este privilegio que otorgan las élites no suele ser tan claro en las sociedades más horizontales. El hombre defiende a la mujer si quiere y lo vale, en caso contrario que se busque la vida. Pero actualmente, el Estado ha manchado incluso el Ethos, parece ser, todo el mundo debe defender a la mujer de otro. Piense en un caso similar para un varón,…

      El varón como sexo, en general, siempre ha sido prescindible,…, y el mismo se pone como prescindible. Lo cual se manifiesta en aquellos que se auto denominan “opresores” siendo unos mindundi.

      Una cosa que se debe tener en cuenta es que un niño varón, tiene ojos y orejas, se está formando como hombre desde que nace. Y lo que sucede a su alrededor no le es ajeno,…

      La doma del varón en las sociedades occidentales ya la explicó con sarcasmo Esther Vilar en “El varón domado” hace 45 años. Si bien, creo le falta una pata importante, la cual radica alrededor de que algunos varones (muchos de ellos dentro del Estado o beneficiarios directos) en conjunción con las mujeres son quienes expulsan y doman al resto. Es decir los castran intelectualmente en su beneficio.
      Las leyes se hacen conforme a las características distinguibles del grupo, captando los recursos, y a consecuencia de ello atrayendo las mujeres.
      El ejemplo claro es la poligamia en forma institucionalizada y las “amigas patrocinadas” en lo no institucionalizado.

      “La mujer llama masculinas o viriles a todas las cualidades del hombre que son útiles para ella, y femeninas a todas las que no le sirven para nada ni sirven para nada a nadie. Por eso el aspecto externo de un varón no tendrá éxito entre las mujeres más que si es viril, o sea, más que si armoniza plenamente con el único objetivo de la existencia del varón, que es el trabajo, y si tiene tal complexión que puede enfrentarse siempre con cualquier tarea que se le eche.” Esther Vilar. El varón domado.

      “Un hombre que cambia de modo de vida -o sea, de oficio, puesto que vivir es para el varón trabajar- se considera poco de fiar. Y si cambia varias veces de vida-oficio, la sociedad le excluye y le deja solo. Porque la sociedad son las mujeres.” Esther Vilar. El varón domado.

      Las mujeres son sociedad y a su vez naturaleza para el varón.
      Pero el varón, además, está en competencia directa con las argucias (políticas) de otros varones,…

      Hoy día, el principal castrador del varón es el Estado. No es el feminismo, …, es el Estado Liberal.
      El totalitarismo se autodefine por la anulación de participación política de la gran mayoría. Como todos, el Totalitarismo Liberal reduce la participación política de los individuos a la moralla de la cosa pública. Debido a ello, esas ideologías, y en general todo tipo de ideologías, se desarrollan muy bien dentro del Estado Liberal, el cual no necesariamente tiene que acabar siendo totalitario. Si bien los antecedentes de deriva totalitaria es muy larga…

      Hoy día el enemigo de la nación y Nación es el Estado, y a su vez, enemigo del varón que no quiere ser domado en el respeto a sí mismo, el “vir-tus”.

  5. con ellas.
    Yo,que he tenido la tan criticada escuela franquista, nunca me he sentido inferior a las niñas, las teníamos al lado y compartíamos patio, pero no aula, y no podíamos comprobar que eran más adelantadas en lectura y comprensión.
    Las niñas, que son iguales en cuanto a malicia que los niños, al estar más adelantadas en madurez tienen más picardía y terminan ganando todos los enfrentamientos intelectuales, lo que provoca, a los niños inseguridad e inferioridad. Los niños se desentienden de ellas(algo normal biológicamente) y las consideran sus enemigas.
    Pero, llega una edad en que las jóvenes empiezan a necesitar a los chicos, y en ese momento, ellos se dan cuenta y se vengan de ellas. Algo que no ocurrió en nuestro caso, porque las de nuestra edad preferían chicos más maduros y nosotros conseguíamos la de cursos inferiores.
    Sólo se debería dar educación mixta a partir de la enseñanza media y no antes.
    Saludos disidentes

  6. La educación mixta ha sido y es un error tal que debería juzgar por crímenes a la humanidad, al los/las que se les ocurrió semejante engendro.
    Las niña van en madurez casi dos años más adelantadas que los niños. Al estar en la misma clase los niños se sienten incapaces de competir con ellas, lo que termina desanimándolos y terminan por abandonar antes ellas por no poder biologicamente competir

  7. bueno, bueno bueno…a los tios viriles todavía no nos asustan las mujeres que juegan a lo nuestro. E incluso nos parecen muy sexys….

  8. Abandonemos la divertida sátira y la crítica mordaz por un momento y quizás ya sea hora de practicar la lírica elegíaca para una despedida, pues su objeto bien lo merece. Mirémonos a nosotros mismos y a nuestra época a la cara, sin espejos deformantes ni veladuras ideológicas. Dejemos los “papers” de las vetustas luchas de palabras huecas, garabateadas en inglés estándar internacional para los malos estudiantes y para los profesores sin imaginación, pero con una hipoteca que pagar.

    ¿Qué vemos? En Europa, vemos una civilización extraña, una civilización donde la Historia ha pasado como una gigantesca tormenta de verano y lo que ha dejado ante nuestros ojos asombrados es una inundación que ha hecho desbordarse todos los ríos, cuyos cauces antes de ella parecían fuertes diques contra la anarquía que es la Modernidad.

    Se olvida que la Modernidad, cualquiera que sea el ropaje con que se vista ocasionalmente, y las ideologías de género, raza o clase fungen apenas como unas vestiduras pasajeras, es antes que nada una dialéctica entre Orden y Caos en todos los niveles existenciales e institucionales. Todo lo que hoy vemos, promovido al unísono por las desatadas estructuras motrices del Mercado y el Estado, es el rostro de una Anarquía que apenas si logramos visibilizar más que en sus figuras más superficiales.

    Se podría hablar, en lenitiva clave “neoconservadora”, si se quiere, de “descivilización” o “barbarización”, si no fuera porque ya hemos superado incluso esos modestos umbrales a los que Ortega, Jünger, Cioran, Bell y demás secta de hombres lúcidos seguidores del Maestro de la Alta Engadina, ya accedieron con suficiencia, y lo que era tendencia radical que afectaba sólo a grupos muy reducidos de vanguardia cultural en el periodo de entreguerras, inflige hoy sus heridas a todos los órdenes, sociales, políticos y culturales, en grados inimaginables, y eso tiene repercusiones sobre las vidas reales de unos hombres inconscientes que habitan una charca cuando creen vivir en un segundo paraíso terrestre.

    El texto de Benegas redirige la atención hacia uno de esos “fundamentos de civilización” ahora socavados, pero el diagnóstico es quizás un tantico insuficiente, o incipiente, si bien ya se acerca al punto estratégico al mencionar la espinosa cuestión de la “educación caballeresca”, pues ser hombre en la cultura europea siempre ha sido una forma estimulante de “emulación” de modelos de una masculinidad muy determinada, bajo la acción de arquetipos cambiantes, pero siempre con un centro irradiador común.

    “El hombre está en crisis”.

    La cosa resuena de lejos, como armadura vacía sin caballero dentro. Marco Ferreri lo vio en sus películas, por ejemplo, “Adiós al macho”, donde en la escena inicial un grupo de “mujeres liberadas” viola al personaje interpretado por un jovencísimo Gérard Depardieu, en la memorable escena que nos presenta una especie de grotesco acto sacrificial protagonizado por unas bacantes posmodernas. No insisto en la explicación de este simbolismo, quizás ahora obvio.

    El maestro Federico Fellini también lo vio, mejor que ninguno, incluso con un enfoque todavía más cruel, en la gran escena iniciática de “La ciudad de las mujeres”, donde un Marcello Mastroianni -envuelto en una erótica ensoñación dantesca durante un viaje por tren al lado de una atractiva mujer desconocida a la que desea conquistar por medio de un tosco asalto- vagabundea imaginariamente, aturdido y perplejo en medio del caos de un Congreso feminista, lleno de talleres en los que se imparte la nueva sabiduría que hará por fin libres a las mujeres de sus viejas cadenas “burguesas”.

    Por cierto, la película fue masacrada, casi prohibida, sólo fue defendida públicamente por Milan Kundera cuando se estrenó y eso da una idea sobre el estado de cosas, ya en fecha casi prehistórica, como es para nosotros 1980, pues nada que no pueda figurar hoy con un icono táctil en nuestro escritorio de “teléfono inteligente” tiene ya sentido para nosotros.

    La “desvirilización” de la cultura europea después de 1945 es un hecho histórico de una importancia capital. Ya fue percibido en los años 60-70 por estos artistas, cuya libérrima visión estética se adelantó a su tiempo y al nuestro. Se trata sin duda de un fenómeno concomitante con la pacificación general del nuevo orden social del bienestar, con la desmilitarización de los Estados y con la pérdida de todo sentido vivido de una libertad política, de la que los europeos jamás han sido conscientes ni siquiera entre sus élites cultas (el liberalismo nunca ha ido más allá de los libros de contabilidad de un tendero apenas aventajado y por eso hoy busca la calderilla de las libertades individuales en los rincones llenos de telarañas de su viejo almacén).

    Es un innovador hecho de “antropología cultural” y una verdadera “mutación civilizatoria” sin retorno ni solución.

    Para los “hombres europeos”, la imagen de Roy Batty, el androide de combate Nexus 6 en “Blade Runner”, en la famosa escena final, con su parlamento, improvisado por el entonces atractivo Rutger Hauer, sobre las “lágrimas en la lluvia”, es todo un modelo anticipatorio de su destino.

    Porque la “masculinidad” sólo se prueba en la adversidad, la confrontación dialéctica y física, ritualizadas o no, el agonismo de lo óptimo, la competencia por lo excelente, la búsqueda agonista del premio y la recompensa (la mujer es ante todo eso para un hombre europeo, desde que se “democratizó” con los siglos del proceso de la civilización el bello invento cultivado por los trovadores provenzales) y todos los viejos caballeros europeos de 20 años murieron rodeados de ratas y reventados por granadas de mano en las trincheras del 14 y no pudieron engendrar a sus bellos descendientes, como la flor y nata de las caballerías francesa e inglesa que se autodestruyeron en Crécy y Azincourt durante la Guerra de los Cien Años no tuvo tampoco descendencia en ese “Otoño de la Edad Media” bellamente descrito por Huizinga.

    Quizás un poeta deba escribir un día ya no muy lejano una “Oda al hombre europeo”, un músico deba componer un “Réquiem” y un pintor se vea obligado a esbozar un “Memento mori”. Pero como el hombre europeo habrá desaparecido, su memoria no será conservada ni como objeto artístico de consumo suntuario para un futuro esteticismo, incluso académico, financiado por ese mismo Estado que lo ha asesinado, mientras lo adormecía con canciones de cuna sobre el bienestar, la igualdad y el olvido del futuro para los hijos no nacidos de parejas nunca consumadas, porque la enemistad inducida de las mentes ensuciadas separó antes los cuerpos y los corazones.

    • Desvirilización frente a la emergencia de una diosa ancestral, masculina, castradora y asesina. El varón, claro está, se defiende frente a esta amenaza que además está, cada día más, avalada por las leyes jurídicas. Ambas figuras se pueden apreciar muy bien en las películas de Hitchcok o también en la imagen de este niño que llora: los hombres no lloran.

    • Parece que esté escribiendo sentado en la tumbona de “Muerte en Venecia”. Por un momento he pensado que estaba leyendo una oda a la impotencia. Ya dijo mi tocayo Henry que lo importante es estar vivo, y sí, el valor se nos supone, pero mientras tanto podemos entretenernos con la duda, mucho más atractiva y peligrosa que cualquier mujer odiadora. El macho tiene la obligación inexcusable de comprender lo femenino y huir cuando la hembra no está receptiva, de lo contrario el mordisco es seguro.
      La contrapartida para la fémina es que adquirirá rasgos de mal follada como la Carmen Pelona. Deje a la naturaleza que haga su trabajo y usted busque una hamaca más optimista.
      Un cordial saludo, magnífico comentario.

  9. Una generación entera se perderá. Eso está asumido.

    Una generación entera criando niños como niñas defectuosas, y lavándoles el cerebro con que son privilegiados, y deben feminizarse. Cuando lleguen a una edad adulta, se encontrarán con que las mujeres de su edad están muy cómodas con ellos, porque no representan una amenaza, pero buscan hombres de verdad. Y dado que habrá muchos menos hombres masculinos disponibles, ellos (Y no ellas) serán los que elijan. Teniendo en cuenta que, por norma general, un hombre con facultades viriles tiende a buscar mujeres más dóciles, es lícito pensar que volveremos a unos “Años 50”, con el hombre trabajando fuera y la mujer en casa de aquí a unas décadas.

    Al final, darwinismo y mercado libre en su máxima expresión: La supervivencia del más apto, y que a mayor demanda y menor cantidad, mayor precio.
    Si se mira así, el feminismo de 3ª ola resulta hasta hilarante. Y como supuesto, da para una novela (Que no pasaría la censura xD).

    • Más o menos ese es mi planteamiento.
      Por un lado me da pena, por otro parece que me consuela, pero no. Están haciendo mucho daño a los más débiles, a los que no saben defenderse y la ley del péndulo no dará su merecido a los que están provocando tanta sinrazón y sufrimiento, porque serán los primeros en adaptarse pues son camaleónicos. Otra vez los perjudicados serán los más débiles y que creen a pies juntillas a estos inútiles que solo saben crear problemas y lanzar teorías e hipótesis sin ningún fundamento científico. Pero eso no lees importa. Solo manipular, porque no saben hacer nada positivo. Solo destruir.

  10. Uno de los desastres más graves que el feminismo está generando en la sociedad es el referido a la destrucción de la masculinidad, ya desde la primera infancia. Primero, expulsando al padre separado de la familia. Segundo, implantado desde la guardería mayoritaria o exclusivamente la relaciones diádicas solo con mujeres. Tercero, implantando en primaria y secundaria modelos pedagógicos que si bien oficialmente son mixtos en la práctica son de educación diferenciada femenina. Cuarto, estigmatizando socialmente al chico con un discurso de culpabilidad por el solo hecho de ser varón.

    Todo ello está creando en los varones, tanto niños como adolescentes, diversas “brechas” negativas, no solo en el ámbito de la educación, sino en los ámbitos de la relaciones hombre-mujer (de desconfianza y odio hacia ellas) y relacciones negativas consigo mismos (su feminización les lleva al suicidio).

    También todo ello está produciendo cada día más en la mente de los varones, tanto familiar, como escolar y socialmente, el ver a la mujer como un ser incapaz de comprenderles desde la más tierna infacia, o peor aún, verlas como enemigas del hombre con las que no se puede confiar para nada y menos para tener hijos con ellas, pues vivirían las experiencias que ellos han vivido o están viviendo.

    Esta última es la peor “brecha” de todas. Cada vez más jóvenes y cada vez más casos, los chicos verbalizan abiertamente el “no desear tener hijos con las mujeres que convivan”. No dicen no desear tener hijos, dicen no desear tener hijos de las mujeres con las que conviven. ¿Será por las experiencias que han vivido como consecuencia de la separación de sus padres?.Todo parece indicar que lo vivido por ellos no lo quieren para sus hijos.

    En esta guerra sin piedad que el feminismo ha declarado a los hombres a lo largo del siglo XX y lo que llevamos del XXI (en el caso de las feministas, por acción, y en el caso de la gran mayoría del resto de la mujeres, por omisión), en conjunto todas ellas parecen no querer enterarse que ante dicha guerra, los hombres por su psicobiología, no están interesadas en hacer la guerra a las mujeres, sino hacer su vida al margen de las mujeres. Y mucho me estoy temiendo que en ese objetivo ya alcanzado de no querer implicarse en proyecto familiar alguno con ellas, cada vez tendrá más peso la búsqueda de una paternidad independiente de las mujeres.

    El ataque directo a la masculinidad del varón por parte del feminsmo es el ataque directo a su paternidad; por lo que la recuperación de la masculinidad por el varón, en su mente pasa cada día más por la conquista de una paternidad independiente de la mujer. Esta será (está siendo ya) su verdadera guerra en el futuro proximo.
    ¿Ganará el hombre con esta apuesta? No lo sabe, pero cree firmemente que con la mujer la tiene perdida (y cuanto más joven, mucho más aún). That is the question?

    Es duro lo que digo, pero más lo que nos pasa.

    • Excelente reflexión.

      En la actualidad se dá que las mujeres entre 25-35 (o mas) están loquitas por casarse. Pero no encuentran con quien (al fnal será con cualquier emigrante que quiera papeles). Los hombres de su generación, con los que ha convivido (colegio/universidad.. compañeros de trabajo, etc) ni hartos de vino. A pesar de que lleven años de noviazgo y de que ellas les juren que no son de las “malas”, que si las cosas salen mal no les van a desplumar, ni a robar a los hijos.. ellos ni locos.

      Por algo será.

      Ellas les acusan de infantilismo, irresponsabilidad, síndrome de Peter Pan; cuando me temo que es lo contrario. Simplemente no quieren saber nada de ellas. No me extraña que muchos se acaben largando a lugares “exóticos” (iberomérica…) donde la sociedad y ellas aún no se han contaminado tanto.

      un cordial saludo

      • En EEUU es exactamente lo que dices, y se lee a menudo en blogs eso de “casarme con una norteamericana, ni loco”. En Europa, al menos en los países mediterráneos, aún no es tan pronunciado (Y ahora que vivo en un pueblo, veo la diferencia con la ciudad) pero llegará, sin duda.

        En todo caso, es lo que se han buscado. Que les aproveche.

      • De acuerdo contigo pasmao.
        Hace muchos años, cuando hablaba de estas cosas mis contertulios; los hombres aún más que las mujeres, se escandalizaban y decían que eran exageraciones mías. Me sentía en triste soledad intelectual.
        Ahora, es todo lo contrario. Han exagerado, y siguen exagerando tantísimo, creando todo tipo de leyes y polémicas contra los hombres que ya una gran mayoría de hombres son conscientes de la agresión ideológica y legal que están sufriendo. Aún quedan pardillos, que se niegan a ver la realidad. Pero esos sufrirán su ceguera más pronto que tarde. Por ellos mismos, por sus hijos, por sus hermanos, amigos, etc.
        Si no fuera por lo grave que es me reiría porque los principales culpables son los mismo hombres, ya que son los hombres los que siguen siendo mayoría de los que toman decisiones políticas y en medios de comunicación contra otros hombres. ¿Son tontos, malos, ignorantes, aprendices de pacotilla de machos alfa…?

  11. “Es evidente que los ideólogos del género no pueden seguir escribiendo las reglas.” La ideología de género va a seguir haciendo mucho daño, tiene demasiado poder al ser una de las patitas en las que se apoya el globalismo y su sueño de crear un gran mercado mundial formado por individuos abstractos. El aborto como instrumento del sexo sin consecuencias y de eliminación de la maternidad como consustancial a la naturaleza de la mujer, el homosexualismo, la negación de la biología, la destrucción de la familia natural, todos ellos ayudan a la creación de ese individuo desarraigado. Hoy en día todos los partidos con representación parlamentaria y todos los organismos internacionales están contaminados por la ideología de género. Ahora mismo solo la Iglesia Católica se opone, aunque no con la firmeza que sería deseable quizá por otras cuestiones que no viene al caso.
    Pero eso no quiere decir que la batalla no haya que darla, y para empezar hay que rechazar el lenguiaje impuesto por esta nefasta ideología. Por ejemplo en el artículo se cuela en varias ocasiones conceptos como “brecha de género”, concepto ideológico y por tanto falso. La sustitución del sexo por el género fue la primera gran victoria de esta ideología. Por ello para revertir la situación hay que empezar por no aceptar sus imposiciones en el lenguaje.

  12. No sólo los niños se están feminizando, en algunos desde muy temprano y debido a tanta política y educación de género “odian” a las niñas. Se hartan de tanta charla de igualdad, de respeto al género femenino y terminan no entendiendo nada y aborreciendolas. Eso, desgraciadamente, también está pasando.
    Igualmente también muchas niñas con tanta igualdad y tanta educación no sexista terminan masculinizándose.

    Los niños se feminizan y las niñas se masculinizan. Es lo que tiene regalar muñecas a los niños y balones a las niñas para que se compenetren con el sexo opuesto. Tanta compenetración está cambiando hasta el físico.

    Como apunte a esa nota que hace a la leona de cartón, que parece que una ONG ha añadido a los leones del Congreso para reivindicar la igualdad, pues muy poca historia saben sobre los mismos, aunque popularmente se conocen como Daoíz y Velarde, hace varios años cuando se bajaron para su limpieza y restauración se comprobó que uno de ellos es una leona, al menos no tiene testículos y parece ser que lo que realmente representan es a los leones del carro de Cibeles, Hipómenes y Atalanta, héroes de la mitología griega castigados por profanar sexualmente el templo de la diosa, unos dicen que fue el propio Zeus quien impuso el castigo y otros la diosa Cibeles.

    Si los o las de la ONG, fueran un poco listos bien podrían aprovechar el hecho de la ausencia de tan parte noble de uno de los animales para hacer su campaña, pero vamos visto lo visto ni inteligentes son.

    Y añado, viendo en que se ha convertido el Congreso de los Diputados creo que el castigo a Hipomenes y Atalanta por profanar la casa de la diosa bien se podría empezar a cambiar el nombre popular de los leones por los de los amantes. Los que están dentro del templo que custodian son los verdaderos profanadores de la democracia española. Deberían convertirlos a todos en sapos.

  13. No se ha invertido la ” brecha de género “, porque no existía. decir eso es darles la razón a los ” ideólogos delirantes “. Ayer ví de nuevo la película ” Frankestein ” de James Whale ( 1931 ) y en la escena de la clase de anatomía en la universidad me llamó la atención que casi la mitad del alumnado eran mujeres.

    • No le quepa duda de que de lo que se trata ahora es de fabriKar Frankentsteinas.

      FabriKar Frau Frankenstein a saco. Preferiblemente tan feas cómo su pareja masculina, o peores.

      Lo que pasa es que por mucho que lo intentan a los hombres de verdad no nos gustan ni a tiros, y eso les jode mucho.

      Un cordial saludo

      • No te preocupes, seguro que nuestro sapientísimo gobierno está trabajando en alguna ley que permita a las mujeres tomar como pareja al hombre que ellas decidan, quiera él o no. Al paso que vamos…

        • Eso ocurre desde siempre. creo que es innato a casi todas las especies animales. Ellas son las que eligen al hombre que quieren. No es al revés. La cuestión es hacerle ver al elegido, que él la ha “elegido” a ella. Hay algunas que eligen mal, porque en general las mujeres son manipuladoras, en el buen sentido, pero también en el mal sentido. Escogen a alguien no adecuado y piensan que lo pueden cambiar.
          Efectivamente, cuando se sustituye la charlatanería por la ciencia, nos lleva a aberraciones biológicas.

          • Yo creo que McClellan se refiere a que éste hembrismo postmoderno lo que desea es que ellas decidan de manera “hostentorea”

            O sea de la manera menos femenina posible.

            La manera femenina es la que usted ha descrito y a la que la mayoría de los varones hemos sucumbido, con gusto y temor al 50%.

            Lo que ahora se pretende es que si te toca una Cristina Almeida, una Carmena o una Colau (aún en sus años mozos). Tengas que tragar, so pena de algún castigo a la islámica manera que me resisto a describir.

          • No, no, me refería a una respuesta fascista a la búsqueda de pareja. Lo que Ud. dice es más o menos el sistema habitual, que, con fallos, nos ha permitido llegar hasta aquí.

    • La ideología de género no existía marijenge, eso es invento postmoderno, pero dudo que las aulas de 1931 que aparecen en la película Frankenstein fuesen una representación de las aulas reales de esa época. Ese libro se ha escrito hace unos 200 años, igualmente dudo de que la igualdad entre hombres y mujeres fuese real, de hecho la autora a pesar de ser hija de una de las luchadoras por esa igualdad tuvo que publicar el libro en el anonimato.
      Creo que no se hace justicia a la lucha de muchas personas, hombres y mujeres que se dejaron la piel para que cambiasen las leyes y las mujeres pudieran tener los mismos derechos sociales y civiles como los hombres. Esa gente ha luchado mucho para que hoy podamos tener lo que tenemos, creo que es infravalorar su trabajo diciendo que esa situación de desigualdad no existía.

      De la misma manera que digo esto el neofeminismo actual me da absoluta vergüenza, de hecho creo que va a terminar haciendo más mal que bien a muchas mujeres que no comulgan con él pero tampoco podemos cerrar los ojos a situaciones de injusticia que muchas mujeres tienen que pasar en sociedades que no han logrado la igualdad que tenemos en la nuestra, pero claro ahí no se manifiestan.

      • Es que Vd. habla de ” desigualdad ” sin definir ese concepto; y la desigualdad de que habla es ideología, discurso político, y para que exista eso hizo falta inventarse la ” igualdad ” cosa que hizo la ” Revolución Francesa “. El discurso político es discurso profano, interesado, falso, fuera de la Ciencia, de lo Poético y de lo Sagrado; es un lugar donde todo es posible y maravilloso, el mundo de lo imaginario. En cambio la antropología pertenece al mundo de la Ciencia, y es verdad, y aquí llevan razón las feministas, que asistimos a un cambio antropológico que viene a ser, aunque se sabrá con el tiempo, una regresión a una especie de matriarcado, muy arcaico por tanto, tribal y violento; cambio usado políticamente por ellas y por otros. Y en este mundo inventado todo es posible y de la noche a la mañana surgen cosas como: fobias, géneros, desigualdades, etc, donde antes no había nada; porque en la época de Mary Shelley el mundo era así: la mujer no solía escribir y chocaba socialmente el que lo hiciera. El mundo es como es, lo que no quita que aspiremos a cambiar pequeñas cosas.

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