Todavía no somos conscientes del alcance de la revolución que hemos vivido en este 2017, que acabamos de dejar atrás. El mundo político y la Política se han transformado de manera irreversible. El fenómeno Trump es el mejor ejemplo, pero Donald Trump no es el artífice de la revolución, sino solo su consecuencia: su mérito ha consistido en saber aprovechar una marea de fondo impulsada y protagonizada por los ciudadanos.

Son las redes las que han transformado el panorama, eliminando las barreras geográficas. De repente, cada representado está a un solo clic de distancia de sus representantes…y de los demás representados. La información, las opiniones y las críticas fluyen libremente y de manera inmediata entre un ciudadano y otro. Y entre cada ciudadano y los que tienen las responsabilidades de gobierno.

Los medios de información tradicionales han perdido su razón de ser

La primera consecuencia de esa apoteosis de proximidad es la muerte de los intermediarios. Los medios de comunicación tradicionales no es que hayan sufrido una crisis: es que han perdido su razón de ser, al menos tal como estaban concebidos. Originalmente, los medios actuaban como canales: la interacción directa entre representantes y representados era imposible; se limitaba a los mítines y demás actos públicos que los políticos protagonizaban. Y eran los medios los que se encargaban, en teoría, de trasladar a la opinión pública los mensajes de los políticos y de hacer llegar a estos la opinión de los ciudadanos.

Antes, los medios se encargaban de fijar la agenda informativa y moldear la opinión pública

En la práctica, la colusión entre medios y políticos se había institucionalizado hace mucho tiempo, de manera que esos canales eran solo unidireccionales: los medios se encargaban de fijar la agenda informativa y moldear la opinión pública, de acuerdo con los intereses de esa clase político-mediática. Y las opiniones de los ciudadanos que se salían de esa agenda informativa eran silenciadas sistemáticamente.

Y de repente, toda esa estructura ha saltado por los aires. Empezando por el aspecto fundamental: la forma de marcar la agenda informativa. Ahora los temas de interés no son los que los medios tradicionales deciden: son los que los propios receptores de la información, los ciudadanos, seleccionan como más interesantes, al comentarlos y difundirlos a través de las redes. Los medios de comunicación han perdido el control sobre lo que la gente lee, porque la gente tiene a su disposición todas las informaciones de manera inmediata y es ella la que elige. Y si una noticia es interesante, no importa que la lance un medio grande o una web marginal: la noticia será difundida libre y masivamente, con lo que todo intento de silenciarla está condenado al fracaso.

Los medios ya no pueden silenciar o ridiculizar impunemente

El hecho de que los temas ya no puedan ser filtrados obliga, a su vez, a que políticos y medios tengan que posicionarse sobre noticias que no querrían comentar. Vemos a diario numerosos ejemplos: medios tradicionales que, finalmente, se ven obligados a hacerse eco de noticias que en principio habían ignorado pero que se habían convertido en virales a través de las redes. O políticos que deben responder a cuestiones que, hace no tanto tiempo, ningún medio tradicional les habría planteado.

Ha quebrado la estrategia de implantación de la agenda de lo políticamente correcto

A nivel más abstracto, también ha quebrado la estrategia de implantación de la agenda de lo políticamente correcto. Si esa agenda llevaba dos décadas expandiéndose era por el procedimiento de silenciar y ridiculizar (cuando no criminalizar) todo aquello que se saliera de la misma. En el momento en que es imposible silenciar y el ridiculizado puede defenderse públicamente en igualdad de condiciones, lo políticamente correcto ya no puede imponerse como hecho consumado y se ve obligado a argumentar sus posiciones, a contrastarlas, quedando de manifiesto el poso de irracionalidad en que se asienta.

Han perdido el control de la agenda informativa y de la opinión

Perdido el control de la agenda informativa, los medios tradicionales confiaban en seguir imponiendo, al menos, su opinión sobre los temas, aprovechando la credibilidad e influencia de las que creían gozar. Ni siquiera eran conscientes de cómo esa influencia y esa credibilidad habían ido difuminándose a lo largo de los años, a medida que los medios de comunicación asumían voluntariamente el papel de medios de manipulación al servicio de la clase política.

Hasta ahora, los medios “vendían protección” a la clase política a cambio de favores

La campaña presidencial de los Estados Unidos permitió visualizar el problema en toda su crudeza: los ataques de los medios tradicionales contra Trump, lejos de dañar su imagen, contribuyeron a reforzarla. Porque la reacción de muchos votantes fue justo la contraria de lo que se esperaba: “si estos medios al servicio de la casta atacan a Trump”, pensaron muchos electores, “debe de ser el candidato adecuado para limpiar la porquería acumulada”.

Por todo ello, de repente, los medios tradicionales se ven enfrentados a la tormenta perfecta: ni pueden fijar la agenda de los temas de deben tratarse, ni su opinión sobre los temas elegidos por la gente tiene ahora la influencia que tenía.

¿Qué valor añadido le queda entonces a los medios tradicionales? La respuesta es que ninguno. Hasta ahora, los medios “vendían protección” a la clase política: a cambio de favores, de publicidad o de cuotas de poder, los medios “protegían” a los políticos del acoso potencial de la opinión pública. Pero ya no pueden ofrecer protección ninguna, es decir, han perdido el poder de traficar con su influencia. No es que los medios tradicionales estén en crisis: es que están muertos.

No es que los medios tradicionales estén en crisis: es que están muertos

Eso no quiere decir que los medios de comunicación vayan a desaparecer: los que desaparecerán son los actuales medios; serán  sustituidos por otros que se adapten a los nuevos tiempos.

Los medios que sobrevivirán serán aquellos que estén centrados en proporcionar los dos únicos valores añadidos posibles: una selección de temas basada en lo que a la opinión pública (no al político de turno) le interese y unas opiniones sobre los temas regidas por la coherencia y la honestidad intelectual. En otras palabras: solo sobrevivirán los medios que sepan comportarse, de nuevo, como auténticos medios de comunicación, abandonando toda pretensión de manipular a la opinión pública y de traficar con su influencia.

Y eso, a su vez, implica que solo sobrevivirán aquellos políticos que sean capaces de someterse al escrutinio constante y directo de la opinión pública. Se acabaron los políticos no transparentes. Se acabaron los políticos incapaces de mantener la coherencia. Vamos hacia un mundo en el que el político vuelve a ser, gracias a las redes, tu vecino de la puerta de al lado, al que votarás únicamente si se gana tu confianza día a día.

Lejos de ser un riesgo para la democracia, las redes están consiguiendo perfeccionarla. Porque la democracia no es otra cosa que un régimen de opinión pública. Régimen que los traficantes de la información habían conseguido pervertir.

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Luis del Pino

Estudié ingeniería de telecomunicación pero desde hace unos años me dedico al periodismo, actividad que he ejercido en diversos medios de comunicación. Soy autor de algunos libros de informática y de otros sobre la política española. En la actualidad, dirijo el programa de tertulia política Sin Complejos, que se emite en esRadio los sábados y domingos de 8h. a 11h. de la mañana.

21 COMENTARIOS

  1. El Sr. Del Pino, cuyo programa oigo sábados y domingos de 7:00 a 10:00. Tiene una fe muy considerable en las redes sociales. Mire yo no me fío ni de Facebook ni de Twiter. Son medios que también forman parte del “sistema” de control de voluntades. Nunca me daré de alta en esos sitios. Sin embargo ya no considera la opinión dirigida por el e-mail a su programa. En consecuencia he dejado de opinar en él.
    Hay algo de pedagogía, que debería hacer. Por eso he abandonado al Sr. Jiménez Losantos, que sigo respetando. Pero no me puede dar una homilía mañanera apocalítica y seguir llamando a ese régimen “democracia”. Y recetar aspirinas para todos sus males, que son como los de la república alemana de entreguerras de Weimar. Ya sabemos como acabó aquéllo.

  2. Señor Del Pino.

    Dice usted que ahora los representantes se encuentran a un click de los representados. Yo le pregunto, ¿Cuál es su representante?, porque o yo no vivo en España, o es Usted quien no lo hace. Yo no conozco ni tengo posibilidades de conocer quien es mi representante, Usted no conoce tampoco quien es su representante ni podrá conocerlo jamás. Nadie en España sabe quien es su representante dado el sistema electoral que sufrimos fuente de la mayoría de los males que nos aquejan. ¿Cómo vamos a estar a un click de nuestro representante si no tenemos posibilidad de saber quién es nuestro representante?. O es usted un cínico o no sabe lo que dice, o ambas cosas y además nos toma por imbéciles. Malo es que la infecta y corrupta clase política que nos desgobierna nos tome por imbéciles, pero que también lo haga Usted, dice mucho de ustedes los que trabajan en los medios de comunicación y escriben libros sobre política, aquellos que ahora se quejan de que los medios en los que trabajan están en crisis. ¿Porqué será?, ¿No podrá tener que ver el hecho de que no dicen la verdad a sabiendas?

  3. El autor afirma:

    “De repente, cada representado está a un solo clic de distancia de sus representantes…y de los demás representados”

    Pero desde cuando hay Representacion en Espanya?? Espanya es un Estado de Partidos, y en ellos no existe representacion del elector.

    Solo el que hace la lista elige, pone caras conocidas en los primeros numeros y despues puro relleno de colocados y familiares y acolitos.

    En las elecciones los votantes apenas ratifican la eleccion del jefe de partido, ratifican y no eligen. Asignan una cuota a los partidos, duenyos del juego.

    Estos mismos jefecillos luego van al congreso y hacen valer su cuota para repartise el legislativo el ejecutivo y el judicial.

    Y NOS PARECE NORMAL?? NOS PARECE DEMOCRACIA?? Por que? Porque lo dijo Suarez??

    BASTA YA DE INFANTILISMO !!

  4. El poder en el siglo XXI.

    Dejenme que les traiga unas reflexiones sobre lo mismo, pero distintas.

    El Poder tiene que controlar la información para imponer su agenda o su voluntad.
    Esto es verdad ayer, hoy y siempre. Lo que ocurre es que los medios por los que circula la información cambian en el tiempo. Por ello el Poder necesita cambiar para ajustarse a las exigencias de los nuevos medios que traen los tiempos.

    El Poder necesita controlar la información para controlar la percepción que de la realidad tienen las personas. Controlando la percepción de la realidad se asegura el control de conductas, creencias, de lo que es ‘bueno’ y de lo que es ‘malo’, en definitiva de la persona.

    Los grupos de interés que compiten por el Poder saben que el control de la información es pre-requisito para avanzar su agenda y terminar consiguiendo sus objetivos. Un ejemplo claro lo tenemos con la violencia de genero. Existe un grupo feminista cuyo interés es estar todos los días en los medios, conseguir dinero público para observatorios, juzgados, y en última instancia avanzar sus intereses. Este grupo organizado feminista se ha apoderado del telediario y de la mayoría de los medios. Para ello utilizan como bandera la cuenta de mujeres asesinadas. El año pasado fueron unas 48, lo que asciende a un 1,2% de todas las muertes violentas (suicidios, homicidios y envenenamientos) que hubo en España. Sin embargo, como hay grupos de interés detrás de la cuenta de asesinadas (1,2% de todas las muertes violentas), nos olvidamos del 98,8% restante como si no fuera un problema. El Congreso les hace leyes específicas, les da partidas presupuestarias, creo observatorios y demás puestos pagados. Nadie entienda que considero menor el homicidio de una mujer a manos de su pareja. Entiendo que los grupos organizados de interés luchen por sus intereses, lo que no entiendo es que nuestro parlamento les preste toda la atención, olvidandose del 98,8% de los casos de muertes violentas restantes.

    El asunto que hay detrás del control de la información es el control de la percepción de la realidad que tiene la persona. Un ejemplo claro lo tenemos en el asunto catalán, donde la hoja de ruta de Pujol/Roca que convertiría a Cataluña en un estado dentro de otro estado pasa por aumentar la conciencia de nación en los ciudadanos. Para crear esa conciencia nacional tenían que controlar la educación en Cataluña y los canales de información en Cataluña y en España. Controlando la educación y los canales de comunicación podemos crear un relato ‘entrañable’ de nuestra historia, nuestros derechos atropellados. Lo triste es que para construir ese relato artificial de la realidad no les ha importado demonizar a la nación Española y a los españoles. Y ni el gobierno de España, ni su parlamento fueron capaces de verlo y evitarlo.

    Internet juega el papel de una tecnología disruptora. El antiguo status quo (medios-politicos-ciudadanos) se ha sido roto por Internet. Nadie sabe donde y cuando se alcanzará el nuevo punto de equilibrio. Lo cierto es que internet tiene características específicas distintas a los medios de comunicación anteriores.
    Es extremadamente eficiente. Permite el intercambio instantáneo de gran cantidad de información. Permite la realimentación en la información.
    Pero Internet también tiene inconvenientes, es muy fácil de manipular. Los grupos de interés pueden inundar con ‘fake news’ emborronando la información y creando relatos de la realidad distintos. Los ciudadanos pueden conectarse fácilmente con aquellos grupos que tienen ‘pre-juicios’ similares, reforzándose entre ellos. Toda la información que circula por sus canales esta controlada, por la administración del estado y por las plataformas tecnológicas.
    Inmersos en el proceso de cambio tenemos dificultad de evaluar adecuadamente sus ventajes y sus inconvenientes. Pero nos va mucho en ello, deberemos asegurar que la libertad de las personas no se ve recortada por este nuevo medio. La inviolabilidad de la correspondencia debe ser un principio básico de la nueva solución. La libertad y en especial la libertad de expresión de los ciudadanos debe estar a salvo frente al deseo de control del Poder. En fundamental controlar y poner límites a ese estado/instituciones que quieren seguir controlandonos.

    Quisiera distinguir claramente la diferencia entre Poder, grupos de interés, e internet. Cada uno tiene sus problemas, su dinámica propia y son distintos, aunque ‘unos busquen el otro mediante este’.

    • Releyendo ‘el largo’ texto anterior veo que me he olvidado de algo.

      Cómo reaccionan los grupos de interés contra aquellos relatos de la realidad que contravienen su relato o sus intereses. La respuesta es muy simple, sembran odio, descalificación, pero jamás entran en el relato porque ‘no les conviene’. Así el grupo de interés feminista no dudará en tildarme de ‘machista asqueroso’ cuando lea mi comentario. Por supuesto, no aceptará que ‘sus asesinadas’ suponen el 1,2% del total de muertes violentas. Y desde luego, ocultarán que no niego su derecho a avanzar las agendas que quieran o tengan a bien. Mi queja es contra políticos y parlamentarios que se hacen responden a las acciones de este grupo, olvidándose del gran problema. Ahí reside la injusticia que quiero resaltar.

      Otro grupo de interés que reaccionará con odio y descalificación es el de los agentes de la secesión catalana. Como mi relato no coincide con el suyo, responderán que soy un ‘fascista’ que amenaza su ‘derecho a decidir’. Cuando ese derecho es algo ‘ad hoc’ inventado para el caso, que hace ‘entrañable’ su relato pero que no se sostiene en la realidad.

      Lo curioso del fenómeno es que los partidos políticos y los medios todos compiten por incorporar las tesis de los grupos de interés esperando captar los votos y los lectores de aquellos que simpatizan con el grupo de interés…

      • Por cierto, no se han dado cuenta que el relato del ‘golpe de estado’ perpetrado por los agentes al servicio de los nacionalistas es extremadamente beneficioso para los intereses de los nacionalistas. A la vez que muy desfavorable para los intereses de España. 6ª, la 4, T5, A3 e incluso TVE nos venden el relato del golpe que más interesa a los nacionalistas. Lo que nos debe llevar a la conclusión que los nacionalistas y/o sus simpatizantes controlan esos medios…

        Muy sencillo, es cuestión de ver a quién favorece el relato…

        • En España no es curioso que los partidos compitan por incorporar las tesis de los grupos de interés, ya que en España lo que existen son partidos estatales que no representan los intereses de sus votantes, sólo representan sus propios intereses y los de aquellos lobbys que son capaces de acercarse a ellos. Por otra parte es muy fácil que un grupo de interés pueda influir en los políticos que hacen las leyes y reparten las subvenciones. Sólo tienen que influir en tres o cuatro de ellos para tener la unanimidad del congreso, los demás diputados son “apretabotones” que hacen lo que el jefe les dice. Una vez controlado se ha influido en el epoder político para hacer leyes o crear “observatorios” los medios vienen solos.

  5. Hay muchas maneras de silenciar. Una es hacer mucho ruido. Muchas de las personas que habitan el “hiperconectado” mundo occidental están saturadas de ruido. Físico y virtual.
    Coincido con Diógenes. Si no hay valores firmes por debajo, no dejaremos de caer en el culto a lo nuevo, a lo extraño, a lo extravagante. Y habrá pocos medios de comunicación que no nos sumerjan en su propia variante de la corrección. Hasta ahogarnos.
    Pero discrepo en que la escuela sea actualmente un lugar de transmisión de valores. Salvando las valiosas excepciones que podamos encontrar, la escuela es un lugar de adoctrinamiento en la doctrina anti-valores. No hay más que ver lo que ha ocurrido en Cataluña en los últimos 40 años.

  6. Diógenes:

    Suscribo punto por punto lo que has dicho. El quinto punto especialmente. Un aplauso.

    • Muchas gracias, aunque para mi lo más fundamental de toda esta cuestión es qué hacemos con la información, para qué la queremos… porque del 11M, de la socialización – impune – del desfalco de las cajas, de la amnistía a eta, del tongo con la infanta, o del crimen de la destrucción de Libia, por poner algunos ejemplos, información no nos ha faltado. Información que debería llevarnos a la acción.

      No nos falta información sobre la ley electoral tampoco, ni sobre la deuda nacional, ni sobre la inutilidad del sistema autonómico. Tenemos cuanta información necesitamos, pero no nos lleva a reparar los abusos ni alterar los procedimientos que los generan. Ni a que los culpables paguen. Ni a que los que vengan detrás sientan temor por traicionar a sus representados. Ni a que al sentirnos dueños de nuestro destino y actuar en consecuencia generemos un código de valores que mejore nuestras condiciones de vida, nuestra idiosincrasia, nuestra convivencia.

      Información, sí, pero ¿para qué?

      Más que por la información, que creo tenemos bastante, lo que hay es que rebelarse ante la degradación de la condición humana, de la inercia que nos condena a ser meros espectadores/consumidores. Nos quieren imponer ese rol, sí, pero la culpa es nuestra si lo aceptamos.

      Actuar es la respuesta al conflicto en que – nos guste o no – estamos inmersos. Yo hace tiempo que mantengo que estamos viviendo la III guerra mundial, donde el individuo está forzado a luchar por no convertirse en un animal de granja totalmente domesticado, sin libertad para actuar. Por eso la única salida es precisamente hacer aquello que quieren arrebatarnos: el privilegio de actuar libremente.

      Actuar para suprimir a los parásitos y su red de leyes, organizaciones y dogmas, primero, y actuar para crear el mundo que queremos, despues.

  7. Queridísimo lector, antes de nada, darte la bienvenida a este nuevo medio.

    Aprovecho la ocasión para explicarte que si queremos medios libres, no hay otra manera que pasar a formar parte de la ecuación financiera, aun modestamente. Si pensamos que otros harán las cosas por nosotros, porque sí, porque lo merecemos, nadie hará nada. Y la información, la opinión y el análisis seguirán en manos de unos pocos. Cada vez seremos menos libres… y, en consecuencia, más pobres.

    Si quieres cambiar las cosas, puedes hacerlo sin necesidad de morir en el intento, con una mínima suscripción aquí

    Mecenas disidentes

    Un abrazo.

  8. El ocaso de la prensa, del periodismo para ser más exactos, comenzó cuando, traicionando su papel original de ser ciudadanos con acceso al poder y contarnos al resto lo que allí se cocía, se aliaron con el poder a cambio de favores, prebendas o directamente sueldos, y comenzaron a transmitirnos como verdad el mensaje político del político que le favorece.
    Esa etapa ya ha acabado. Los ciudadanos podemos diferenciar perfectamente a periodistas propagandistas de aquellos periodistas que nos transmiten su sincera opinión de lo que sucede.
    Quizá por eso en Estados Unidos ya los políticos están dejando de utilizar a periodistas para transmitir sus mensajes a la población y optaron por actores.
    Trump en este proceso, ha optado por ir más allá. Aprovechando las redes sociales y la facilidad que otorgan para hacer llegar su mensaje directamente a cada ciudadano, ha evitado al intermediario, periodista o actor, y es el propio gestor y transmisor de sus mensajes. Y según parece y visto donde vive, esta estrategia le ha dado buen resultado.
    Finalmente, los medios tradicionales no están muertos, pero están en la UCI. Y si no vuelven a sus orígenes, a aquella idea romanticona del “Cuarto Poder”, denunciando más que celebrando, informando más que publicitando, volviendo a ser críticos y dejando de ser altavoces de partidos, pronto pasarán a la Sala de Autopsias…

    • Estimado lector, gracias por tu comentario. También es necesario que la gente comprenda que si quiere medios libres, no hay otra manera que pasar a formar parte de la ecuación financiera, aun modestamente. Si pensamos que otros harán las cosas por nosotros, jugándoselo todo, porque sí, porque lo merecemos, nadie hará nada. Y la información, la opinión y el análisis seguirán en manos de unos pocos.

      Si quieres cambiar las cosas, puedes hacerlo sin necesidad de morir en el intento, con una mínima suscripción aquí

      Mecenas disidentes

      Un abrazo.

  9. Señor Del Pino:

    Me alegra leerle en este medio, me parece usted un gran defensor de la libertad. Pero no estoy de acuerdo con usted en el final de su artículo. La nueva estructura de medios no nos acerca a la democracia: La democracia es un instrumento técnico, no un valor. Habitualmente los portadores de ideas superficiales, es decir, los tontos, suelen usar expresiones como “es que tal partido tiene ideas muy democráticas” lo cual no deja de ser una gilipollez. Es como si alguien dijese “es que el partido tiene unas ideas muy multiplicatorias”. La democracia es un mecanismo de toma de decisiones, y este mecanismo puede servir para poner en el gobierno a Churchill o para poner a Hitler y asesinar a miles de judíos.

  10. Estando de acuerdo con el artículo en el fondo no estoy muy segura de que las redes y los nuevos canales de comunicación vayan a traer más transparencia, de hechos las redes están tan masificadas, tan llenas de despropósitos, de bulos y de falsas noticias que francamente asusta. La gente simplemente porque lo dice internet se cree todo.
    No, no veo que vaya a traer más democracia las redes sociales ni mucho menos más verdades, todo lo contrario.
    Como dice Diógenes en el primer comentario de este artículo, “si educamos burros la agenda informativa da lo mismo”.
    Otra cosa es que surjan medios o canales de distribución de noticias u opiniones, como tal vez pueda ser Disidentia, que reúna a una serie de personas que necesitan pensar, opinar de una manera diferente a lo que se mueve por las redes pero así y todo, individualmente cada uno tiene que ser dueño de su mente, tanto quien escribe el artículo como quien opina en él y eso lo da la libertad de pensamiento y mucha formación.

    Saludos

    • Estimada Emme: Tiene Vd. razón, este invento de internet tiene mucho de bueno y también mucho de malo. Sin embargo, yo prefiero un mundo en el que podamos buscar, investigar, comparar y leer opiniones diferentes. En esto sí creo que hemos avanzado mucho. Y, como dice el autor, en parte es cierto que desaparece el intermediario. Aunque yo creo que esto no es exacto del todo. Más bien, el intermediario es otro. Un cualquiera, un ciudadano, o un outsider, o un político un músico o un personaje conocido, o Vd. o yo, o un pequeño grupo de idealistas rebeldes. Pero ya no es un medio de comunicación establecido, con sus filtros y sus intereses. Es decir, yo no diría “la muerte del intermediario” como escribe Luis del Pino, sino su irrelevancia por su completa sustitución por cualquiera de nosotros.
      Hay que apoyar a los nuevos medios como Disidentia, que intentan escapar de la presión de los poderes fácticos. Que nacen intentando ser verdaderamente independientes. Son como un tigre albino con los ojos azules. Muy escasos y, al mismo tiempo, muy hermosos.

  11. Todo ha sido y en muy poco tiempo un cambio de paradigma no de funciones.
    De repente los coches de caballos han desaparecido y el ford T es el rey.
    La prensa de papel y pronto las tv’s son un cadaver exquisito subvencionado por nuestros elegidos para protegerse, pero el campo de batalla ha cambiado por las redes sociales.
    Ha pasado en un año, así es.
    La elección de Trump, el Brexit y la operación Cataluña han sido las primeras operaciones de blackops a traves de internet con bots y fake news de la historia.
    Estamos en una guerra de poder, evidentemente pero los actores están ocultos y sus intereses mucho más. Utilizan ya medios no convencionales como los propuestos por Guerasimov y la guerra es hibrida.
    Un mundo nuevo se construye cada día sobre las ruinas de lo viejo.
    La prensa clasica ha muerto, pero no sabemos mlo que nos espera y ni siquiera si internet seguira siendo razonablemente libre.

  12. Tal vez un poco optimista, Don Luis. Pero los tiros sí van por ahí. Hace más de veinte años trabajé al lado de un político que desdeñaba a la prensa. Hizo muy bien su trabajo. Pero en cuanto le abrieron un frente inesperado, la prensa lo devoró. No pudo siquiera intentar defenderse porque nadie le publicaba nada.
    Para cuando todo se aclaró habían transcurrido tres años y él ya estaba en su casa rumiando su amargura.
    Hoy podría haber tenido una oportunidad, efectivamente, utilizando las redes para su defensa.

  13. Hmm… de acuerdo en general con parte del análisis, aunque con matices muy significativos:

    1. Citar a Trump como trasfondo de todo esto es algo que a mi me incomoda bastante, porque yo no tengo claro aún qué es Trump en realidad. Lo de que sea un “outsider” es muy improbable teniendo en cuenta que era el candidato republicano, no se puede pertenecer más al sistema. Para outsiders Ralph Nader, pero Trump con su historial no. Y su historial deja muchísimas incógnitas en cuanto a sus lealtades. La imagen creada tanto por sus admiradores como sus detractores no la compro. Y si nos atenemos a los hechos desde que fue elegido… gatopardismo.
    2. La desinformación sigue dominando la agenda informativa, muchísimo más que antes. Las redes han traído un nivel de cacofonía basado en la multiplicidad de emisores de información, la velocidad a que se suceden las anécdotas y los acontecimientos, la tergiversación, el falseamiento de datos o sencillamente la difusion de ficción de modo que hoy en día hay que bucear entre mucha, muchísima mierda para encontrar información verosímil. Tan solo verosímil.
    3. En este nuevo paradigma es imposible controlar la agenda informativa. Y lo que es peor: es imposible ponerse de acuerdo en nada, y ese es uno de los pilares que sostienen el sistema. Nunca hablamos de lo que nos une, siempre de lo que nos divide. Y así nos pastorean. El “Psy-Op” que nos han montado con Cataluña es paradigmático… ¿de que hablábamos en España antes de Cataluña, antes de Podemos, antes de Ciudadanos..? ¿En qué cosas coincidíamos unos y otros?
    4. Del Pino deja el asunto entre políticos y medios, lo cual es una enorme simplificación. La cosa es muchísimo peor que eso, y no creo que haga falta que me extienda en ello.
    5. La estrategia de implantación de la agenda de lo políticamente correcto no ha quebrado, para nada, y como prueba los fundamentos que inspiran el nacimiento de Disidentia. Los dogmas de la nueva religión se imponen por ley, o mediante doctrina en la escuela, o en la tele (¡ay! La de gente que aún tiene la tele en casa…).

    Este último punto es fundamental: la escuela y la casa. Si educamos burros la agenda informativa da lo mismo…

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