El presidente de los EEUU ha dicho durante una reciente intervención en la sede de la ONU que “el futuro no pertenece a los globalistas, sino a los patriotas”, una proclama que remite, acaso sin ninguna conciencia de ello, a una vieja contradicción en la historia del pensamiento, la que contrapone patriotismo y cosmopolitismo. Ser cosmopolita no es lo mismo que ser globalizador o globalista, pero hay que reconocer que el cosmopolitismo se parece más a la globalización que a su contrario trumpiano.

El cosmopolitismo ha tenido casi siempre muy buena prensa, en especial cuando se ha ejercido para combatir las miserias, siempre tan presentes como dolorosas, del terruño, los opresores vicios de cualquier tribu. La oposición a privilegiar el propio territorio viene de lejos, de la filosofía estoica, como mínimo, y ha tenido defensores de casi todos los colores, desde Kant hasta los revolucionarios (internacionalistas por definición) que se dieron cuenta muy pronto de que el rival capitalista no conocía ni patria ni prójimo, y así el Che se marchó a Bolivia a prender la mecha revolucionaria que ya creía bien segura en Cuba y en manos de los Castro, aunque vaya usted a saber lo que en verdad bullía en la cabeza de tal fusilero.

De cualquier manera, es seguro que resultaba más fácil ser cosmopolita cuando el mundo era lo suficientemente ancho y ajeno. Nuestro mundo ha dejado de ser lejano e indiferente para todos, de forma que puedes perder el trabajo en una empresa de apariencia y resultados brillantes, o los ahorros de toda una vida invertidos en ella, tan solo porque un emprendedor en no se sabe dónde ha tenido una ocurrencia que puede condenar al ostracismo a todo un sector. Por eso ya nadie presume de ser cosmopolita, la palabra ha caído en el olvido y se ha visto desplazada por globalista, una especie de improperio malsonante. La globalización funciona como ese efecto mariposa al que se refieren los cosmólogos, con el agravante de que cuando se experimenta el terremoto casi siempre se acaba por saber en qué selva aletea el perverso lepidóptero.

El mundo difícilmente va a ir mejor cerrando los ojos al tipo de progreso que nos ha traído hasta aquí, cerrando fronteras y cavando fosos, ni reales ni ideológicos

La globalización no es de hoy, ni mucho menos, pero ha terminado por amenazar a la metrópoli dominante porque la tecnología ha sacado a los chinos de su estupor, y hay muchos, tantos que el líder del imperio que más ha globalizado (las modas, los gustos, la música, y la tecnología) se tiene que hacer el rústico para ganar el voto de sus perdedores, de esa inmensa cantidad de norteamericanos que no son triunfadores ni gozan de las delicias de un Estado paternal, como el que otros hemos construido bajo el paraguas de la pax americana.

Esta globalización está socavando la eficacia de los sistemas políticos, porque el tamaño importa mucho más de lo que parece y hay sociedades en las que los políticos tardan en caer en la cuenta del caso. Las políticas aparentan ser omnicomprensivas, pero en realidad, lo que sucede es de algún modo lo contrario, los políticos se dejan contagiar del miedo, azuzan el recelo y se vuelven nacionalistas, que es lo que hacen los brexiters, los soberanistas catalanes y los trumpistas. Es una salida falsa, pero tiene clientela, porque el vicio político por excelencia, el vivere pericoloso de los que se ocupan de nuestros asuntos es el día a día.

La gran dificultad de la política consiste ahora en armonizar un patriotismo razonable, que no puede ser un arma arrojadiza contra el rival, ni puede estar a la defensiva, tratando de aislar los problemas y cerrar los ojos a lo inevitable, con el valor necesario para mirar de cara a las dificultades de fondo y de largo plazo. Lo contrario, es la falsa moneda del nacionalismo, una fantasía muy cara para los grandes y un absoluto delirio para los mínimos.

Cuando la política tiene que enfrentarse a exigencias de mucho mayor calado que las cuestiones de que tienden a ocuparse los periódicos es una cobardía crecer a base de arracimarse contra lo que viene de fuera. No solo es que los políticos saben lo que hay que hacer, pero no se atreven a decirlo porque perderían elecciones, es que la política se ha vuelto más difícil de lo que era y es una asignatura que no aprobarán los mediocres por muchas tesis fake que coleccionen.

El mundo difícilmente va a ir mejor cerrando los ojos al tipo de progreso que nos ha traído hasta aquí, cerrando fronteras y cavando fosos, ni reales ni ideológicos. Tampoco se va a arreglar con religiones de diseño, con planes urdidos por funcionarios irresponsables y millonarios locos que pretendan que los demás digamos Amén a sus generosas cosmovisiones y les demos la razón a sus temores. Ya es curioso que la izquierda no sepa reparar en el cui prodest, porque le prometen ser parte del reparto y de la casta que lo administre, pero los ciudadanos del común no deberíamos olvidar que, sin negar los enormes problemas que nos afectan, no hemos llegado hasta aquí a base de dogmas, de censuras, de miedos y de fronteras cerradas, ni físicas ni mentales.

No debería haber contradicción entre patriotismo y globalización, entre ser buen ciudadano y ser cosmopolita, porque la única salida sigue siendo apostar por lo que es más razonable y mejor para los más y, sin negar apego a la aldea ni al barrio, no creer, ni en las peores pesadillas, que todo esto vamos a poder arreglarlo solos los de Bilbao contra el resto del mundo.

Foto: Lena Bell


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J.L. González Quirós
A lo largo de mi vida he hecho cosas bastante distintas, pero nunca he dejado de sentirme, con toda la modestia de que he sido capaz, un filósofo, un actividad que no ha dejado de asombrarme y un oficio que siempre me ha parecido inverosímil. Para darle un aire de normalidad, he sido profesor de la UCM, catedrático de Instituto, investigador del Instituto de Filosofía del CSIC, y acabo de jubilarme en la URJC. He publicado unos cuantos libros y centenares de artículos sobre cuestiones que me resultaban intrigantes y en las que pensaba que podría aportar algo a mis selectos lectores, es decir que siempre he sido una especie de híbrido entre optimista e iluso. Creo que he emborronado más páginas de lo debido, entre otras cosas porque jamás me he negado a escribir un texto que se me solicitase. Fui finalista del Premio Nacional de ensayo en 2003, y obtuve en 2007 el Premio de ensayo de la Fundación Everis junto con mi discípulo Karim Gherab Martín por nuestro libro sobre el porvenir y la organización de la ciencia en el mundo digital, que fue traducido al inglés. He sido el primer director de la revista Cuadernos de pensamiento político, y he mantenido una presencia habitual en algunos medios de comunicación y en el entorno digital sobre cuestiones de actualidad en el ámbito de la cultura, la tecnología y la política. Esta es mi página web

23 COMENTARIOS

  1. Esto es para Sr. cucurruqui como contetación a su, también, contestación abajo:
    2. Ilegalización de los partidos, asociaciones u ONGs que persigan la destrucción de la unidad territorial de la Nación y de su soberanía.
    (Esto, en un estado de derecho, en el que se permita la libre asociación, tiene complicado encaje…suponga que en Europa, se sostiene el mismo tipo de “justicia”, Vox, sería ilegalizada y perseguida)

    Respuesta:
    En ningún pais de europa VOX sería ilegalizado y perseguido como usted afirma.
    La Constitución alemana dice:
    Art. 21.2. Los partidos que por sus fines o por el comportamiento de sus adherentes tiendan a desvirtuar o eliminar el régimen fundamental de libertad y democracia, o a poner en peligro la existencia de la República Federal de Alemania, son inconstitucionales. Sobre la constitucionalidad decidirá la Corte Constitucional Federal.
    Art. 21.3 Los partidos que por sus fines o por el comportamiento de sus adherentes justifiquen (o pretendan) desvirtuar o eliminar el régimen fundamental de libertad y democracia, o a poner en peligro la existencia de la República Federal de Alemania, están excluidos de la financiación pública. Si se establece la exclusión, tampoco habrá ventajas fiscales ni beneficios para ellos.
    La constitución francesa (1958) dice:
    ARTÍCULO 1. Francia es una República indivisible, laica, democrática y social que garantiza …..
    ARTICULO 4. Los partidos y las agrupaciones políticas concurren a la expresión del sufragio. Se constituirán y ejercerán su actividad libremente dentro del respeto a los principios de la soberanía nacional y de la democracia.
    La Constitución portuguesa (1975) dice:
    Art. 3. 1. La soberanía, una e indivisible, reside en el pueblo, que la ejerce conforme a las modalidades previstas en la Constitución.
    VOX está denunciando uno de los problemas que tenemos. Nuestra constitución no declara inconstitucionales a los partidos o agrupaciones que pretenden su destrucción como si hacen otros paises de nuestro entorno.
    Si observa paises europeos que no declaran inconstitucionales a quien promueve su destrucción están hoy muy desestabilizados, mientras que los paises que tienen esa precaución en su constitución son mucho más estables.
    Eso que según usted hace a VOX partido de extrema derecha y aislar no es más que sentido común. Por cierto, de donde se saca usted que VOX pretende desvirtuar o eliminar el régimen de libertades o poner en peligro la existencia de España?

  2. ¿Existe o se puede definir al buen patriota?
    ¿Existe o se puede definir al mal patriota?
    ¿Deberíamos cambiar el nombre a nuestra ilustre Fiesta Nacional?
    Hay sentimientos legítimos pero no legitimables, y no deben usarse dentro del discurso político, como tampoco sería legítimo que el gobierno legislara para favorecer sus amores, legítimos, sí, pero que no deben ser usados para legitimar acciones políticas.

    • Yo creo que el sentimentalismo como centro de todo es uno de los graves errores de nuestro tiempo ¡no hay nada más cambiable que los sentimientos!. Hace poco leí que la postmodernidad consistía en “posicionar el subjetivismo afectivo como forma de autoconstrucción de la identidad o la realidad social”. No, la patria, el patriotismo no es un sentimiento aunque genere sentimientos muy fuertes, continuaba el autor de la frase anterior. El sentimentalismo es propio del nacionalismo no del patriotismo. Así que estoy de acuerdo: el sentimentalismo no debe mezclarse con la política
      No entiendo su pregunta sobre nuestra fiesta Nacional. No se me ocurre día mejor que el 12 de octubre. Esta fecha representa la plenitud de España, su justificación en la Historia. No se si el gobierno socialista era consciente de ello, pero fue un acierto total.

    • España es todo, lo suyo y lo mío, no hay ninguna lucha entre su patria y la mía, es la misma. No se invente diferencias. Mi España siempre ha incluido a los tontos igual que a los listos, a los bajos igual que a los altos, a los quijotes igual que a los sanchos, a los buenos patriotas y a los malos patriotas porque son exactamente lo mismo, españoles.

    • Cucurruqui, le he dejado una respuesta en el post: “El milagro de Greta” que le puede interesar. Se lo comento porque en su momento no tuve tiempo ni ocasión de entrar en el debate.

  3. El chino Tom es mi amigo, nos hicimos amigos tomando una cerveza en la terraza de su restaurante. Cuando le pregunté su nombre me señaló el letrero y a modo de un James Bond oriental me dijo, Tom, China Town.

    Naturalmente me cayó bien, y más cuando me enteré que había estudiado en Salamanca. En otra ocasión preguntando a los clientes habituales sobre el significado de una palabra española me vi obligado a intervenir ya que cada uno de ellos le dio una respuesta distinta aunque acertada para tomarle el pelo. A Tom es difícil tomarle el pelo, capta la ironía con más facilidad que hace un negocio. A partir de aquello yo le explico algunas cosas de España que aun desconoce y él pretende enseñarme mandarín con poco éxito, y cosas de China con más exito. Un día quiso que aprendiera los múltiples significados de una palabra china según su rabito y yo preferí invitarle a una ración de callos.
    Tom es el segundo hijo de un gran industrial chino por lo que está condenado a ser el segundón ya que su hermano mayor heredará todos los negocios del padre. El no quiere estar a las órdenes de su hermano por lo que se ha venido a España y montado su propio negocio. Comenzó con el restaurante para dar el salto a negocios mayores. Ahora se dedica al reciclaje, recoge la mierda de Europa y se la lleva a China.
    No me ha contado mucho sobre lo que hacen con la mierda, y yo no he preguntado tampoco.
    También me contaba que en China para hacer negocios tienes que llevarte bien con alguna de las mafias, o la estatal o la clásica, que él tiene la suerte de tener contactos en las dos y que por eso le resulta fácil conseguir los permisos.
    Ahora se dedica a visitar políticos en España para reciclar su mierda autonómica, le va bien, pero me preguntaba sorprendido por qué en algunas autonomías no conseguía hacer ningún contrato.
    Yo sé lo expliqué al escuchar donde tenía problemas para hacer su negocio.
    En esas autonomías la mierda la reciclan amigos y familiares, vas a tener que ampliar tus contactos con la mafia, le dije.
    Tom se partía de la risa y es que capta la ironía como nadie.

    ¿Yo soy “globalista” o cosmopolita?

  4. La mejor explicación del triunfo de Donald Trump en Estados Unidos es la reacción airada de la sociedad norteamericana contra el buenismo, la hipocresía, el globalismo y el multiculturalismo, una cultura de izquierdas, importada de Europa y auspiciada por la socialdemocracia, representada en Estados Unidos por los demócratas, los Clinton y los Obama.
    Contrariamente a lo esperado y a pesar de los muchos errores del presidente, los partidarios de Trump crecen y ya se habla de su posible victoria en las próximas elecciones. Aunque las tensiones en el mundo han crecido desde la llegada de Trump al poder, también han crecido la economía norteamericana y la confianza de los ciudadanos en su propio país, que ahora se hace más fuerte y hegemónico.

    En otros muchos países donde el globalismo y la multiculturalidad han fracasado, los partidos patrióticos, clasificados por los políticos tradicionales y por los medios sometidos como de “extrema derecha”, están creciendo, impulsados por el apoyo de un pueblo que está harto de los políticos hipócritas que dicen amar al pueblo cuando sólo se aman a si mismos, que proclaman la igualdad cuando sólo se benefician ellos.
    Las actuales sociedades multiculturales deben ser rediseñadas porque no funcionan y las fronteras van a cerrarse de nuevo para impedir que lleguen demasiados inmigrantes sin los controles adecuados, sin valores positivos y con oleadas incluidas de delincuentes, tipos llenos de odio que rechazan la integración y vagos dispuestos a vivir únicamente de los subsidios.

    El nacionalismo se esfuerza por confundirse con el patriotismo, de tal manera que para un nacionalista todo el mundo lo es, de un color u otro. Exactamente así lo dijo Artur Mas hace unos meses. El rasgo distintivo del nacionalista es precisamente este: sus gafas ideológicas le obligan a verlo todo bajo esa óptica.

    Pero es fundamental distinguir entre nacionalismo y patriotismo para preservar la riqueza intelectual. Lukacs nos recordaba que el patriotismo es un sentimiento natural, mientras el nacionalismo es una ideología construida sobre mitos; Elie Kedourie nos explicaba que el patriotismo se basa en el amor, y el nacionalismo intenta apropiarse de él para lograr sus metas ideológicas; y Juan Pablo II pedía evitar a toda costa la degeneración del patriotismo en nacionalismo.

    “Los nacionalistas no serán nunca hombres de la patria.
    Es que patriotismo y nacionalismo se oponen como la virtud al vicio”. Unamuno

    • Totalmente de acuerdo con su comentario. Solo una precisión: lo políticamente correcto no tiene su origen en Europa sino en las Universidades estadounidenses

    • “Antonio García-Trevijano los diferencia magistralmente en pocas palabras:” “El patriotismo, sentimiento natural de la especie, pide respeto y piedad por todo lo que la necesidad humana ha hecho común. El nacionalismo, sentimiento cultural de la ambición de poder, pide desprecio e impiedad por todo lo que la libertad o la naturaleza hacen distinto.” “El sentimiento natural de la patria no produce voluntad de poder. Es la ambición de dominio del nacionalismo la que se apodera de aquel sentimiento tranquilo y lo convierte en emoción rencorosa y ardiente de envidia del Estado.”

      Copiado de diariorc.

      • Buenos días, no hay como citar a un maestro.
        No puedo estar más de acuerdo y me sorprende como entendiendo a un maestro pueda defenderse al mismo tiempo el ideario político de Vox, que busca alcanzar poder político enarbolando la bandera de ese bondadoso sentimiento, transformándolo en emoción rencorosa.
        Leer para creer.
        Un saludo

        • Por favor, puede explicarnos dónde ve usted ‘emoción rencorosa’ en el programa o en las propuestas de VOX.

          Me intriga su afirmación.

          • Mire, señor/a kj26.
            No he querido traer todos los puntos de su programa, pero sí he traído de muestra un botón:

            2. Ilegalización de los partidos, asociaciones u ONGs que persigan la destrucción de la unidad territorial de la Nación y de su soberanía.
            (Esto, en un estado de derecho, en el que se permita la libre asociación, tiene complicado encaje…suponga que en Europa, se sostiene el mismo tipo de “justicia”, Vox, sería ilegalizada y perseguida)
            3. Dotar de la máxima protección jurídica a los símbolos de la nación, especialmente la Bandera, el Himno y la Corona. Agravamiento de las penas por las ofensas y ultrajes a España y sus símbolos o emblemas. Ninguna afrenta a ellos debe quedar
            impune.
            (Esto, tiene peor encaje jurídico y roza el totalitarismo. La protección jurídica de los símbolos, es bajo mi punto de vista una verdadera aberración. ¿Deberían entrar en esta categoría la bandera republicana, la arco iris, etc? ¿Cómo se combina esto con eso de el respeto de las distintas sensibilidades de percibir la historia española?)
            7. Intensidad y determinación en las acciones diplomáticas para la devolución de Gibraltar, y el desmantelamiento de las redes de piratería, narcotráfico, contrabando y blanqueo de capitales que se extienden desde la colonia.
            28. Exigir a Marruecos un total reconocimiento y respeto de la soberanía española de Ceuta y Melilla.
            Estos dos, juntos, ya son oxímoron.
            Y ahora, le explico lo que entiendo por emoción…
            De los puntos que he traído, todos se justifican con una emoción, el nacionalismo español. Como bien señala Trevijano, cualquiera de estos puntos, no pide respeto y piedad, sino que intenta imponer a los que en libertad podrían no sentir lo mismo o de distinta manera.
            El programa de Vox, es una suerte de recetario para la persecución o negación de los que no piensan o comparten sus sentimientos. De todos aquellos que no sienten su nacionalidad conforme debe ser entendida.
            Su programa redunda compulsivamente en la nacionalidad, la correcta o incorrecta, un único modelo de familia y una confesión. Todo ello dista mucho, desde mi punto de vista, de ser ajeno a la emoción.
            Su carácter punitivo y exacerbado en subrayar el agravamiento de penas (la mayor parte de ellas, lamentablemente, ya existentes …injurias a los símbolos), no dejan de recordarme a las teocracias islámicas y otros sistemas totalitarios.
            En definitiva, me parece un programa fundamentalmente rencoroso y con envidia de poder de estado para imponer emociones que cualquier liberal coherente no estaría dispuesto a consentir, tuviese las emociones que tuviese.
            Un saludo

          • Sr. cucurruqui la indentación y tabulación hece que le consteste arriba en el general. Disculpas, aunque no le será muy dificil encontrarlo.

    • Señor o señora Yanka, su discurso es muy emotivo, aunque no tengo claro si es usted de la opinión de que Trump es patriota o nacionalista, o ninguna de las dos cosas y saca rédito de lo que pilla.
      En cuanto a su cita, en relación a la diferencia de una y otra cosa, es bastante inútil, en tanto que, decir que el patriotismo es un sentimiento natural, no le concede bondad alguna. Natural también es querer matar. Eso por un lado. Por otro, ese sentimiento se puede tener por un barrio, una ciudad, una región, un país, un continente y suele aflorar lejos de dicho referente geográfico cultural cuando nos sentimos distintos o incomprendidos. Poco católico, pero natural y comprensible.
      La referencia a una ideología para señalar al nacionalismo es un pobre recurso de una ideología que pretende ensalzar el patriotismo. El patriotismo, por natural, no hace falta defenderlo, incluso en gran cantidad de ocasiones, casi será mejor reprimirlo cuando desborda en sentimentalismo acrítico capaz de sostener que el verde es más verde donde yo nací.
      No existe diferencia entre una cosa y la otra, salvo en el sustantivo al que hacen referencia, patria o nación.
      Los defensores insistentes de la diferencia, no lo hacen por falta de ideología, más bien por exceso de connotaciones peyorativas que el término nacionalismo ha ido adquiriendo en el último siglo y medio.
      Estoy convencido que todos los que se les llena la boca de patria, hoy en día, en el siglo XIX, no hubiesen tenido problema algunos en confesarse nacionalistas, de la nación buena, eso sí. Naturalmente.
      Un saludo

      • Creo que se equivoca Currucuqui, debe leer más tranquilo y dejar la escopeta en el armero en lugar de dormir con ella.
        Lleva la contraria para decir lo mismo y cuando quiere decir lo mismo lleva contraria.

      • El Sr. Cucurruqui como siempre se va por las ramas. No hace falta que le de tantas vueltas a lo que quiere decir, para en la mayoría de las veces no decir nada. En principio me he fijado que Ud. no dice nada sobre uno de los principales problemas de nuestra civilización Occidental y es la enorme penetración de ideologías destructivas de la misma, por ejemplo el Islam y los populismos, especialmente los de Hispanoamérica. Creo que lo que hay que defender en estos momentos no es tanto globalización si o no, sino que hay sistemas muy peligrosos que quieren destruir la civilización. Son tan solo destructores sin ofrecer otra alternativa que un supuesto paraiso que no se sabe en que consiste, o un supuesto socialismo del siglo XXI a imitación del castrismo o chavismo.

  5. Cuando Trump se refiere a los globalistas, no está hablando de la globalización ni del cosmopolitismo. Está señalando a una ideología concreta que tiene unas aspiraciones concretas: la construcción de un gran mercado mundial formado por consumidores y productores intercambiables, sin identidad, sea esta religiosa, cultural o nacional. Un mercado mundial supervisado por un gobierno mundial. Para ello hay que eliminar la soberanía de las naciones, erradicar cualquier manifestación religiosa, acabar con la familia y reducir la población mundial a niveles más manejables. Intenciones que no son ocultadas por los globalistas, desde Soros el gran financiador del globalismo, pasando por Hillary Clinton, y terminando en la ONU con su apoyo al aborto como política de control de natalidad, su defensa de la agenda LGTB y de las políticas de género y su defensa de la inmigración masiva.

    • El globalismo pretende crear cosmopolitas sin patria y el ser humano siempre tiene la necesidad de sentir que tiene una casa a la que regresar. Los gallegos de eso sabemos mucho, a lo largo de la historia fueron muchas las circunstancias que le obligaron a emigrar pero siempre llevando en su mente su tierra, su casa, su familia para regresar a ella algún día. La globalización conlleva intercambio de mercancías, de mano de obra, de conocimiento pero sin eliminar la soberanía, ni las costumbres de cada zona, ni sus manifestaciones culturales, ni mucho menos acabar con instituciones tan arraigadas en la sociedad como es la familia

      El no sentirse de ningún lado, como bien usted ha explicado conlleva “reducir la población mundial a niveles más manejables”

  6. “la única salida sigue siendo apostar por lo que es más razonable y mejor para los más”

    Como pueden observar en el avatar a la izquierda, está el primer cosmopolita (y ladrón) lanzando un pollo desplumado al primer académico. Ese pollo desplumado, bípedo implume es un ser humano.

    Y ya, enlazando con los pollos. Siempre me han resultado chocantes aquellos los cuales en el ámbito monetario/dinerario son mucho de barrer para casa. Pero se muestran especialmente “generosos” en lo relativo a “la humanidad”,…,
    Cuando esta palabra humanidad fuerza la boca, parece ser, todo el mundo se olvida de los 2 pollos: Uno come y el otro mira; ambos comen un pollo.

    Por ejemplo, en esta patria (tierra del padre*) llamada España, se puede oír que la población (humana) aumenta de forma GLOBAL, cuando la población autóctona está en condiciones de liquidación.
    Pero oiga, al mundo liberal tanto le da A que B, si no hay se traen más cabezas de ganado y asunto solucionado. No es nunca problema de cortes, permitan la homonimia.

    Esa visión jacobina-liberal del Estado (parte de los autodenominados “patriotas” de la Asamblea), puede expandirse al globalismo (gobierno/emporio mundial). Que no es lo mismo que globalización; cuyo precursor ha sido entre otros el Imperio Español. Esos “patriotas” son los mismos del genocidio de la Vendee; a los “realistas” .

    Se debe recordar, el “cosmopolites” fue capturado y vendido como esclavo. Mientras que el académico libró de ello gracias a influencias pecuniarias.

    Y siendo ateo, ateo-cristiano, por razones culturales obvias. Y, firmemente apegado a la asamblea (ekklesía =>iglesia) como forma de articular la Constitución Social; algo que disuelve el Régimen Liberal en un marasmo de espiritismo institucional (falso como la representación).

    No parece buena opción ser vendido como esclavo por el poder, esté este en Madrid o en “Globalcity”.
    Esclavo con derechos universales.

    “los más” no es una demarcación política ni prepolítica o protopolítica.

    *: 1/3 de los nacimientos son de extranjeros, siendo un 10% de la población. Lo cual lleva a que la tierra del padre no es esta,…, dentro de unas décadas. Las patrias europeas están muertas.

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