Barbara Socha es viceministra de Familia, Trabajo y Política Social de Polonia y representante del Gobierno para la política demográfica.

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¿Qué importancia tiene la política familiar para el gobierno polaco?

La política social ha cambiado mucho desde hace ocho años, con la llegada al poder de la coalición de Derecha Unida (liderada por Ley y Justicia – PiS), y la llamamos el ADN de nuestro gobierno. Es muy importante para nosotros porque antes la situación de las familias en Polonia era muy mala. Si nos fijamos en las estadísticas de Eurostat, estábamos a la cola en cuanto a pobreza infantil y exclusión de los niños, un hecho que ocurría no solo en las familias desempleadas, sino también en los casos en los que ambos cónyuges trabajaban. Así que la situación era muy mala debido al elevado desempleo y a los bajos salarios. Ahora, si miramos las estadísticas, vemos que Polonia es el segundo país europeo con menos pobreza infantil.

Nuestro principal objetivo es hacer de Polonia el mejor lugar para las familias

Por otra parte, como toda Europa, tenemos el gran reto demográfico. Esto es muy peligroso para nuestro futuro y hemos preparado una estrategia tras nuestros primeros años en el gobierno, una estrategia para los próximos veinte años para cambiar o influir en el cambio de la tasa de natalidad. Nuestro principal objetivo es hacer de Polonia el mejor lugar para las familias. No se trata sólo de mejorar la seguridad y las ayudas económicas a las familias, como hicimos con el plan 500+, que a partir de enero aumentará un 60% para convertirse en 800+, sino de mejorar todas las facetas de la vida que influyen en las condiciones de las familias: políticas de vivienda, estabilidad y flexibilidad del mercado laboral. Además, la sociedad polaca es muy trabajadora, tenemos uno de los países más trabajadores de Europa. Hacemos muchas horas extraordinarias y esto es algo que no ayuda. Mi reto personal es influir en el mercado laboral para que pueda ofrecer trabajo a tiempo parcial, casi inexistente en Polonia y los países de su entorno como consecuencia de la época comunista, en la que no había flexibilidad y los salarios eran bajos. Ahora esto está cambiando y también es necesario trabajar en la aceptación social, de lo contrario menos mujeres decidirán tener hijos. Sin olvidar que la política de natalidad está relacionada con las políticas fiscales, la cooperación con los municipios y el apoyo a las ONG pro-familia.

Barbara Socha
Barbara Socha.

Usted habla de una estrategia a 20 años, ya que el cambio demográfico es siempre un objetivo a largo plazo. Pero, ¿está satisfecha con lo conseguido hasta ahora? 

Sí y no. Esto es una revolución y aún nos queda mucho camino por recorrer. Quizá no en el sentido del apoyo financiero, pero tenemos que centrarnos en los tres primeros años del niño, que es cuando se produce la brecha de ingresos al finalizar la baja por maternidad y paternidad, y está el reto de combinar la vuelta al trabajo con el cuidado de los hijos. Y también otra revolución en cuanto al número de guarderías institucionales, que sigue siendo insuficiente y, lo que para mí es más importante, no queremos obligar a las mujeres a volver al trabajo demasiado rápido y dejar a los niños en la guardería, porque sabemos que buena parte de las familias polacas prefieren prolongar el tiempo con sus hijos.

Los resultados del programa 500+ son muy visibles desde diferentes perspectivas. En el plano demográfico el numero de nacimientos no ha descendido como se preveía y eso ha evitado que nos encontremos en una situación peor. También se ha conseguido que gracias al programa las parejas tengan sus hijos antes y al mismo tiempo les anima a tener mas hijos, y así vemos mas familias de cuatro o cinco hijos. Hacemos posible que los jóvenes que sueñan con tener muchos hijos puedan hacerlo realidad, lo cual es muy satisfactorio, y otro aspecto positivo es que ha ayudado a las mujeres a mejorar su situación económica y a conseguir mejores salarios. En los últimos ocho años para una mujer con dos hijos los ingresos casi se han triplicado. Es una enorme diferencia.

Cuando pusieron en marcha este programa, ¿contaron con el apoyo de otros partidos? ¿Está la oposición a favor de las políticas de natalidad?

La respuesta depende del momento. Cuando presentamos la idea en la campaña electoral hace ocho años, Plataforma se opuso porque decía que no había dinero para llevarlo a cabo y porque haría que las mujeres abandonaran el mercado laboral. Lo que sucedió fue precisamente lo contrario, y vemos que el trabajo femenino ha aumentado. Ahora, en plena campaña electoral, nadie se atreve a decir que quiere detener este programa porque eso significaría la perdida de muchos apoyos. Pero lo cierto es que vemos cómo diferentes partidos coinciden en no comprometerse a mantener estas políticas. Por supuesto, tenemos claro que si perdemos las elecciones las políticas sociales y pro-familia serán canceladas. En mi opinión, creo que cuando algunos líderes de la oposición hablan de tirar dinero desde un helicóptero, es que no tienen ni idea de lo que significan estas políticas.

Quizás se deba a que no piensan en cómo será Polonia en el futuro, sino únicamente en cómo ganar las elecciones.

Sí, carecen totalmente de visión. Nosotros tenemos una visión muy clara, queremos hacer que Polonia sea el mejor lugar para las familias desde todas las perspectivas. Y esto, por supuesto, incluye la seguridad. Hay que tener en cuenta que tenemos a Rusia muy cerca de nuestras fronteras, especialmente ahora con la guerra en Ucrania. Para nosotros es muy importante proteger nuestras fronteras orientales, que también lo son de la OTAN y de la UE, mientras que la oposición quiere tirar el muro que hemos construido en la frontera con Bielorrusia. Y, por otro lado, tenemos el paquete migratorio impulsado por la Comisión Europea que fue vetado por nuestro primer ministro Moraviecki en Granada. Tenemos muy claro de que se trata de un enorme error para Europa, un error que no queremos copiar y que va a crear una situación muy peligrosa para los ciudadanos europeos. Es un problema que no tenemos en Polonia y que no queremos tener en el futuro. Necesitamos solucionar el problema migratorio de otro modo, no permitiendo que los inmigrantes ilegales entren en Europa.

Polonia ha enfrentado una llegada de refugiados sin precedentes por culpa de la invasión rusa. ¿Cómo han gestionado esta crisis?

Ahora mismo hay un millón de ucranianos en Polonia que trabajan y pagan impuestos, y son una influencia positiva en nuestra economía. Antes del ataque ruso ya había muchos ucranianos trabajando en Polonia, sobre todo hombres, y ahora tenemos mayoritariamente mujeres y niños. Como país, como sociedad, entendemos muy bien lo que es ser atacado por Rusia porque también es parte de nuestra historia, y creo que esta solidaridad con las mujeres y niños ucranianos, y esto es algo que quiero destacar porque que no se trata de hombres jóvenes que han huido de Ucrania para no luchar, ha sido un esfuerzo conjunto de todos: del gobierno central, de los municipios, de ONGs y de ciudadanos que acogieron a refugiados en sus casas, etc. Estos sí eran refugiados y esta situación no tiene nada que ver con los inmigrantes ilegales. La gente que ahora está llegando a Lampedusa en Italia no pertenecen a nuestra civilización y no es posible asimilarlos. La asimilación es una utopía y lo hemos visto en las últimas décadas en casi todos los países europeos, simplemente no ha ocurrido. Y lo vemos también ahora, en todas las ciudades europeas en las que se celebra el ataque terrorista de Hamás contra Israel. Permitir la inmigración ilegal no arregla ningún problema, crea muchos más. Por eso hay que ayudar en sus países de origen y no dejar que hagan un viaje tan peligroso a Europa.

Foto principal: Jacek Dylag.

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