Cientos de millones de personas padecen hoy día depresión, esos son los datos difundidos por la Organización Mundial de la Salud. Y se calcula que dentro de dos años la pérdida de la autoestima y el sentimiento de culpabilidad, es decir, la depresión moderna, se convertirán en la segunda causa de discapacidad.

El aumento de la depresión no es un fenómeno nuevo. Al contrario, su escalada se inicia hace varias décadas. Y el boom del bienestar que va desde los años 1960 hasta el presente parece estar relacionado con el misterioso abatimiento mental de las sociedades. ¿Cómo es posible que a mayor calidad de vida corresponda un mayor deterioro del ánimo?

Hay diferentes teorías al respecto, la mayoría parciales y, por tanto, no pueden explicar por sí solas este fenómeno. Algo está fallando, sí. Pero tal vez las causas de fondo sean contraintuitivas… o quizá inconvenientes.

Parece evidente que el Desorden Afectivo Estacional (SAD) no puede explicar por sí solo un número tan elevado de suicidios en un país tan próspero como Finlandia, como tampoco puede explicar la decadencia emocional de la sociedad sueca

La deriva hacia la depresión siempre ha sido más acusada en los países nórdicos. Aunque sus instituciones políticas se empeñan en catalogar esta realidad como mito, lo cierto es que, antes del ingreso de las repúblicas bálticas en la UE, Finlandia registraba la mayor tasa de suicidios de toda la Unión Europea. Y según distintos estudios, entre el 42% y el 71% de los suicidios estaban relacionados con algún síndrome depresivo, algo que las autoridades y expertos finlandeses han querido asociar exclusivamente al clima del país y al llamado Seasonal Affective Disorder (S.A.D) (Desorden Afectivo Estacional). Pero parece evidente que el SAD no puede explicar por sí solo un número tan elevado de suicidios en un país tan próspero como Finlandia, como tampoco puede explicar la acelerada decadencia emocional de la sociedad sueca.

Modelos a evitar

Lo cierto es que detrás del aparente éxito de socioliberalismo de los países nórdicos, se esconde un auténtico drama. En lo económico, son países que han sabido aplicar reformas muy eficaces, pero al mismo tiempo la corrección política ha progresado en ellos a un ritmo vertiginoso, generando efectos nefastos en sus sociedades.

Como explicábamos aquí, el 50% de los suecos vive solo y el 40% declara “sentirse solo”. La familia constituida por dos progenitores pierde terreno a gran velocidad en favor del modelo monoparental. Y las mujeres suecas se han convertido en las mejores clientas de los bancos de esperma. Para fundar su propia familia, hace tiempo que no necesitan relacionarse con un hombre, ni siquiera puntualmente.

Sucede que en los países nórdicos se pensaba que para que las relaciones personales fueran plenamente igualitarias era necesario eliminar de la ecuación cualquier dependencia material entre las personas. Así que se pusieron manos a la obra para que todas las mujeres fueran autosuficientes. Lo hicieron con tanto ahínco que ya en 1981 la independencia de las suecas había superado cualquier expectativa

“Algunas, por ejemplo, tienen una buena relación intelectual con su compañero, pero sexualmente funcionan mejor con otro. Casi un 90% acepta gustosamente relaciones al margen de su compañero estable -marido o amante-, y en muchos casos el asunto es comunicado a éste y aceptado.”

Pero esta independencia más que proporcionar una mayor libertad, lo que hizo fue minar las relaciones espontáneas y voluntarias entre hombres y mujeres.

Un gran y costoso error

Los expertos suecos se equivocaban al circunscribir el matrimonio a la relación material. Constituir una familia es un acuerdo voluntario y espontáneo entre individuos y, en consecuencia, expresión de su libertad individual. En las sociedades desarrolladas nadie se casa ya por obligación ni por pactos entre familias; tampoco para asegurarse el sustento. Es por tanto falso que la familia sea un sistema de dependencia impuesto, mucho menos una institución opresora, capitalista y patriarcal. Al contrario, es una institución compleja donde cada cual toma sus propias decisiones, y donde las cuestiones materiales se entremezclan con las afectivas.

Lamentablemente, la complejidad de esta relación de interdependencia no desanimó a los ingenieros sociales. Sucedió justo lo contrario, el descubrimiento de un territorio tan basto e inexplorado los animó a expandir sus atribuciones: decidieron convertir el bienestar personal en su nueva jurisdicción. De hecho, ya en 1946 la Organización Mundial de la Salud definió “salud” como “un estado de completo de bienestar físico, mental y social y no simplemente la ausencia de enfermedad”. Desde entonces esta definición se ha propagado por occidente con intensidad.

El surgimiento del Estado social… y terapéutico

En efecto, hace décadas el Estado dio un salto cualitativo. Más allá de promover políticas redistributivas, adquirió una dimensión terapéutica, de tal suerte que hoy “sentirse bien” ha terminado por considerarse un estado de gracia que la Administración debe promover y asegurar. Como contrapartida, todos los estilos de vida, costumbres o tradiciones que “impidan” al individuo atender las necesidades del Yo son cuestionados desde el Poder. Así se explica por qué cualidades como el sacrificio y el compromiso se han convertido en detestables enemigos de la ansiada y prometida estabilidad emocional.

Podríamos decir que hemos superado las predicciones de George Orwell: no tenemos una policía del pensamiento sino una policía de los sentimientos

Paradójicamente, a la vez que el Estado y sus expertos exaltan el Yo emocional, muchas emociones las presentan como negativas porque dificultan la auto-realización del individuo. Así, Thomas Yarnell, psicólogo clínico, expresa una visión extremadamente negativa del amor: “cuando amas a alguien, estás atado a ese alguien”. “[Y] estar atado a alguien te impide crecer emocionalmente”. Es decir, Yarnell exige que los sentimientos “fuertes”, como el amor, estén controlados. Y también sus contrarios: el odio. De hecho, el Delito de odio es en buena medida una penalización del sentimiento. Y podríamos decir que hemos superado las predicciones de George Orwell: no tenemos una policía del pensamiento sino una policía de los sentimientos.

De ciudadanos autónomos a seres dependientes

Con todo, la característica más preocupante de la cultura terapéutica es la instauración de una nueva convicción: el estado emocional de un individuo no es un asunto de carácter privado sino público. Esta convicción surge de la creencia de que nuestro estado emocional determinará lo que suceda en la sociedad. Es este “determinismo emocional” lo que ha alterado drásticamente la manera en que los estados abordan los problemas sociales, promoviendo políticas cada vez más intrusivas y arrogándose el derecho a intervenir en el desarrollo emocional de las personas.

Lamentablemente, es imposible conciliar un bienestar emocional dependiente del Estado con la visión democrática del ciudadano libre que toma sus propias decisiones. La transformación del ciudadano en paciente no sólo altera la relación entre las personas, también convierte a estas en súbditas del Poder. Como señala Vanessa Pupavac, el rediseño de la relación ciudadana y estatal ha erosionado el contrato social del ciudadano como sujeto racional autónomo que es capaz de tomar sus propias decisiones.

Se fomenta un clima donde la gente realmente se siente enferma, insegura y amenazada emocionalmente de manera permanente. Y el papel experimentador y transformador del individuo queda  anulado

A través de la normalización de un individuo preventivamente enfermo, la cultura terapéutica promueve la dependencia de la persona de la autoridad, desincentivando las relaciones íntimas porque suponen un riesgo para la auto-realización. Se fomenta un clima donde la gente realmente se siente enferma, insegura y amenazada emocionalmente de manera permanente. Y el papel experimentador y transformador del individuo queda  anulado: cualquier intento de la persona de trascender a sus propias limitaciones es visto como un peligro para su bienestar emocional.

Quizá sea por la emergencia de la Cultura Terapeuta, y no por el clima o los ciclos económicos, que cada vez nos resulte más difícil encontrar sentido a la vida y que la sociedad se vea imposibilitada para proporcionarnos una red con un significado común. Sea así o no, parece evidente que la angustia que emerge de las condiciones sociales es experimentada hoy en día como un problema del Yo. Y que cada vez más tendemos a pensar en los problemas sociales como problemas emocionales. No es de extrañar, por tanto, que estemos cada vez más deprimidos.


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22 COMENTARIOS

  1. Alejandro Jodorovsky, Si señor, judío chileno, no deja de ser sorprendente que aquellos del contubernio judeo masónico a los que se les acusa de todos nuestros males y el control mundial, son los que en este momento estén facturando mas por nuestras desgracias, como ese judío argentino que controla la ayahuasca en España.

  2. Supongo que el giro de Benegas hacia la autoayuda tiene mucho que ver con la impotencia de la crítica política institucional. Cada uno encuentra satisfacción hablando de lo que lo alivia y vivir en España es como intentar arrancarse a mordiscos un padrastro interminable.

    Uno entiende que se hable de depresión, pues fuera del ámbito privado de cada uno, la cosa menos interesante que existe para tratar de ella, la situación política española sólo puede ser enfocada correctamente bajo el influjo de las categorías de los manuales de autoayuda y no estaría demás importar más médicos argentinos, en especial, de la escuela de Alejandro Jodorovsky, muy a tono con la sensibilidad española, tan amante de dejarse seducir por cualquier cosa impostada, bien sonante y culta, con tal de no pensar demasiado uno mismo.

    Sí, necesitamos ya una suerte de “Psicomagia” política, un conjuro, un exorcismo, o lo que sea, o de lo contrario acabaremos por hablar de este tipo de cosas, o lo que es peor, haremos como Quirós y pensaremos la política “sub specie” futbolística.

    Ya es mucho que la población española, apta sin entusiasmo para los deberes laborales, no sufra una epidemia de neurosis, esquizofrenia, e incluso una alta tasa de suicidio. Esto no es Finlandia pero los nubarrones son mayores y un frío glacial te congela las venas cada vez que la osadía temeraria te lleva a encender el aparato de televisión o avizorar tímidamente la portada de un periódico.

    Quizás el material humano no da para tanto.

    La vida enferma sólo a los que se la toman en serio. Al resto, sólo le preocupa la próxima compra y el próximo pago, y luego se mueren dejando la hipoteca a medias, por lo que el Banco envía cartas a un difunto que, indudablemente, ha alcanzado otra forma de felicidad extramundana: no padecer ya la estupidez siempre acosadora y promiscua de sus semejantes. Bartleby trabajaba en una de estas oficinas de correo, por cierto, lo que personalmente me da una gran satisfacción. Pues quien no ha sentido alguna vez la sospecha de que vive entre hombres póstumos o difuntos, es que carece de imaginación o profundidad.

    En cuanto a la política, es un territorio ya marcado con una potente orina de macho en celo, estimulado por el cargo y la prebenda anexa. Y los ejemplares débiles de la manada, no osan acercarse a los límites del coto privado de caza: les basta con allegarse, pletóricos de amor a la Humanidad, a las urnas que ponen en ciertos lugares estratégicos cuando suena el cuerno del Mensajero de los Señores.

    Es lo que tiene vivir bajo una Oclocracia Sanchopancista: ojos que no ven corazón que no siente… Y a mí que no me hagan pagar vuestros ansiolíticos y toda esa otra “Psicomagia” farmacológica. La gran literatura y la gran filosofía son los mejores medicamentos contra el infortunio de vivir esta contemporaneidad española. La otra opción es el exilio, pero todo llegará a su sazón, caballeros.

  3. “un estado completo de bienestar físico, mental y social y no simplemente la ausencia de enfermedad”

    Si esta es la definción de salud es que todos estamos enfermos. Es una verdadera locura que se defina de ese modo la salud. No hay sociedad que pueda sobrevivir a estos atentados contra el sentido común.

    • ¿Qué tal esta definición del naturismo?
      La salud es un estado de equilibrio dinámico en el tiempo.

          • Come poco y cena más poco, que la salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago.

            »Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra.

            »Ten cuenta, Sancho, de no mascar a dos carrillos ni de erutar delante de nadie.

            —Eso de erutar no entiendo —dijo Sancho.

            Y don Quijote le dijo:

            —Erutar, Sancho, quiere decir ‘regoldar’, y este es uno de los más torpes vocablos que tiene la lengua castellana, aunque es muy sinificativo; y, así, la gente curiosa se ha acogido al latín, y al regoldar dice erutar, y a los regüeldos, erutaciones, y cuando algunos no entienden estos términos, importa poco, que el uso los irá introduciendo con el tiempo, que con facilidad se entiendan; y esto es enriquecer la lengua, sobre quien tiene poder el vulgo y el uso.

            —En verdad, señor —dijo Sancho—, que uno de los consejos y avisos que pienso llevar en la memoria ha de ser el de no regoldar, porque lo suelo hacer muy a menudo.

            —Erutar, Sancho, que no regoldar —dijo don Quijote.

          • Pobrecitos odiadores, desprovistos de la mejor parte de los seres humanos… Cultos, sí. Puede que incluso inteligentes… pero pobrecitos odiadores. FIN

  4. Cual es el sentido de tu vida?
    Te has detenido a reflexionar en un momento dado del infinitesimal chispazo de tu leve existencia, allí donde se cortan las coordenadas de tu espacio y de tu tiempo, que estas haciendo aquí, de donde partes y hacia dónde te diriges?
    Entreténte un rato consultándo la Pirámide de Maslow, reflexiona sobre ella, y pon orden a tu impulso (élan) vital.
    Mas tarde, ordena algo tus pensamientos, abstráete de lo contingente, y como diría Carl Rogers, y desde la aceptación a ti mismo; cambia, no te quedes parado, ponte unos objetivos ambiciosos y pelea por ellos.

  5. Todo el mundo tiene la capacidad de criticar algunas situaciones de nuestra sociedad desde su visión personal y/o ideológica. Sin embargo, son pocas las personas que aportan visiones alternativas, que nos ofrezcan una expicación de lo que sucede y su solución, es decir, en que valores debería apoyarse la sociedad que sustituyera a esta… Una de las visiones más sencillas, y al mismo tiempo profundas, que he encontrado últimamente es la de Rafael Rodrigo Navarro, que sirve para entender lo ocurrido en el último siglo, y entrever hacia donde deberíamos dirigirnos… Le cito:

    “Durante el reciente siglo XX, como consecuencia de la destrucción del mundo rural tradicional de la comunalidad y el derecho consuetudinario, los jornaleros y trabajadores asalariados trataron de organizarse lo mejor posible para cambiar su forma de vida devenida en indigente, formando organizaciones obreras, partidos políticos proletarios, sindicatos, hermandades, etc. y finalmente, en algunos casos, tratando de acceder al poder. Lo que dio lugar así a una de las últimas formulaciones sobre la moral que conocemos, la llamada “moral proletaria” que resultó ser fundamentalmente una moral de carácter ideológico. No ha aportado, por tanto, apenas nada a la recuperación de la vida humana igualitaria, justa, convivencial, amorosa e independiente, pues tras algunos intentos de revertir el sistema y realizar una verdadera revolución, ha acabado por aceptar la desigualdad de una sociedad jerárquica de la modernidad que predica la protección social a cambio de sumisión al estado, al que considera un ente proveedor y contrario al capitalismo. Lo que no es cierto.

    De manera especial podemos decir que la moral proletaria no ha servido para un cambio profundo de la sociedad, por su visión economicista de la vida. Sigue idolatrando la ciencia y la técnica, acepta la jerarquía del sistema de producción capitalista, donde hay un amo, el empresario, convertido hoy en sociedad anónima, y unos esclavos que toman la forma de asalariados. Y acepta la falacia de que el estado, a quien siguiendo el pensamiento liberal llaman también nación, pueda cambiar la historia. La moral proletaria ha acabado diluida en el marco más amplio de la moral burguesa. No ha tenido en cuenta que el modo de producción capitalista y el estado son una misma cosa.
    (…)
    La actual moral proletaria acepta las nuevas religiones e ideologías de estado y está desmoronada en lo principal. Por ello, la sociedad moderna en la práctica está huérfana de una moral que realmente sirva a lo humano, que promueva una organización horizontal de los sujetos sociales autónomos y libres, el pueblo, pueblos, de la sujeción del estado.

    El alma, el aliento, del individuo y del grupo, es el amor. Si no hay amor convivencial no hay grupo humano propiamente dicho, ni moral que oriente y regule la conducta. Y si éste es un principio valido para la sociedad popular, también lo debe ser para pretendidas organizaciones nacionales y supranacionales.
    No existe un grupo social propiamente dicho donde no hay libertad.
    (…)
    La Ética popular, expresada en buenas costumbres, tienen como fin orientar y ayudar a cultivar las virtudes convivenciales: compromiso con la verdad, simpatía, compasión, expresión de sentimientos, espontaneidad, capacidad de rectificación, capacidad de recibir y otorgar el perdón, entrega mutua, escucha atenta, actitud empática, etc.”

  6. Como aportación al estupendo artículo quería señalar que algunos medicamentos provocan depresiones como efectos secundarios.

    http://www.abc.es/espana/aragon/abci-antibioticos-favorecen-depresion-y-tristeza-201701122008_noticia.html

    Y, paradojicamente, los psicofármacos usados para la depresión agravan el problema enquistando los síntomas y añadiendo problemas mucho más graves como el suicidio o los comportamientos violentos.

    En este vídeo lo explica muy bien Peter C. Gøtzsche, doctor en Medicina, Máster de Ciencia en Biología y Química, investigador en temas de medicina y director del Nordic Cochrane Center de Copenhague (Dinamarca).

    https://www.youtube.com/watch?time_continue=0&v=hpcAN64InmE

    En la práctica totalidad de los actos violentos y matanzas de varias personas, incluidos los suicidios, el autor suele estar tomando psicofármacos.

    Por último, añadir que ningún psicofármaco está respaldado por evidencias científicas. Son otro fraude científico que han puesto de moda, mientras las “autoridades sanitarias” hacen la vista gorda.

  7. La depresión suele ser de origen interno o externo. Empieza por lo externo por un medio identificado como hostil aunque proporcione un medio de vida y termina con lo interno produciendo una enfermedad física o psiquica a la que se puede responder con la bipolaridad. Con Franco había menos por ser una sociedad mas sana en todos los aspectos.

    • Y poniendonos metafísicos, la depresión viene cuando hay desconexión con lo divino y si pasamos al “so below” cuando perdemos contacto con quien manda o no se les comprende, en nuestro caso los masones. Ayuda si se va por nuestro entorno tratando de identificarles y ver como funcionan.

  8. Buenos días Don Javier

    No se si gran arte del planeta se puede permitir el “lujo”de estar deprimido.

    Que existen depresiones y deprimidos es completamete cierto. Y que hay que tomárselos muy en serio también. Pero me da que muchas de esas depresiones nórdicas no son si no el hastío de los niños mimados que ya no saben que jugete pedir.

    Yo creo que estemos cada día mas deprimidos, si no mas hastiados, y cómo en el fondo no podemos echar la culpa a nadie, eso nos jode.

    Mi padre me contó el caso de un señor que se iba a suicidar, se quería colgar en el salón de su casa. El vecino lo vió por la ventana y no se le ocurrió mejor idea que coger su escopeta y disparar (sin darle, simplemente para acojonar). Al otro se le quitaron rapidamente sus ideas suicidas del pánico que le dió. El quería suicidirse pero no que le mataran..

    Al final no se que pasó, sobre si tiempo después volvería a las andadas con mas “exito” y si se recuperó. Igual hasta se lo inventó mi padre. Pero es completamente verosimil.

    También se el caso (de hace tiempo) de una señora deprimida , profesora de instituto, a la que no había manera de animar.. y como buena depresiva parecía alimentarse de la energía positiva de los demás, si cuando ibas a verla no salías deprimido parecía que no la señora no estaba contenta.

    Un día se enteró de que si seguía de baja sin salir de casa perdía parte de la pensión que le correspondería y se recuperó cómo por ensalmo.. posteriormente y pasado el tiempo cuando tuvo la seguridad de haber cotizado lo que le correspondía recayó .. Y nadie podría dudar de que lo estaba. .. eso sí, tuvo menos visitas de amigos para consolarla.

    un cordial saludo

  9. No hay nada como una buena depresión endógena para hacer balance de nuestra vida, la naturaleza sabia se impone ante nuestra persistente equivocación. Una buena depresión endógena es el basta ya de la naturaleza que te dice deja ser y también quizás de hacer el gilipollas. Una buena depresión hay que disfrutarla, es un área de reposo que te brinda la naturaleza para dejar de dar bandazos que poco o nada tienen que ver lo que eres.

    Lo malo de una buena depresión es que no está bien vista en el entorno politicamente correcto de familiares, amigos o relaciones sociales, uno se vuelve soso, inane, indiferente y hasta antipático, pero mientras tanto la naturaleza aprovecha para trabajar oculta en nuestro beneficio. Es cierto, los mas débiles pueden perecer por cabezonería o selección natural, si uno está en la vida para ser él mismo la depresión no deja de ser el aviso de la naturaleza amiga para obligarte a limpiar la casa de trastos inservibles.

  10. Desgraciadamente para no pocos psiquiatras y psicólogos la depresión se ha convertido en ese cajón de sastre cuyo diagnóstico deja tranquilos tanto a profesionales como a pacientes. A veces tengo la sensación que ambos se sienten orgullosos, los primeros de definirse como expertos en solucionarla, los segundos, de definirse como importantes por sufrirla. Pero tanto unos como otros, ensimismados en encontrar las causas intrínsecas dentro del individuo, se les olvida reflexionar sobre los entornos políticos e ideológicos que las producen.

    No es porque sí que haya países con psico y sociopatías tan concretas como concretas son sus ideologías y sistemas políticos. Los casos de los países escandinavos son un claro ejemplo de ello. En sus objetivos de convertirse en los únicos hacedores de la felicidad de los individuos han convertido a sus “Estados de Bienestar” en grandes psiquiátricos de puertas abiertas en los que la enfermedad no tiene cabida: o te adaptas o te suicidas. En esos Estados de Bienestar Javier Benegas expresa muy bien la esencia de sus políticas: “no tenemos una policía del pensamiento sino una policía de los sentimientos”.

    ¿Y en que me recuerda todo ello al feminismo? En que en eso consiste la materialización patológica de su ideología: el malestar lo define y lo cura un Estado Feminista, que no cree en las relaciones afectivas duraderas entre personas (y menos entre hombres y mujeres), las cuales de intentarse las define como “Desorden afectivo Estacional”.

    • Pues mire, Fnogales, tiene bastante razón en todo lo que apunta. Si atendemos a los datos que nos trasladan los organismos oficiales; La depresión hace tiempo que se ha convertido en un problema de orden público que debe ser abordado por el sistema de salud, en el que por cierto, sigue imperando el modelo biomédico, con lo que ello supone. Lo cierto es que en lugar de aminorarse el problema, la depresión sigue aumentando; se diagnostican más casos de depresión cada año, se detecta cada vez a edades más tempranas y afecta a más colectivos, ya sean generales o específicos.

      Informes e investigación sobre fármacos y terapias hay para todos los gustos y colores. Y en lugar de complementarse muchas veces esas investigaciones se contradicen en sus resultados. Los profesionales de la psicología y la psiquiatría que diagnostican y tratan la depresión, a veces están más inmersos en sus batallas internas y externas que en cooperar e integrar su saber para ofrecer el mejor tramiento posible o la mejor explicación posible. Sin embargo, en ese buscar el porqué, no ya de las causas que originan esa depresión sino de su aumento alarmante en la sociedad, se olvidan de elevar la mirada social al entorno político e ideológico que puede influir en su incidencia. Lo que tengo dudas es de que les interese investigar, indagar sobre el tema y llegar a ciertas conclusiones.
      Lástima que sea ya tan tarde, porque me dejo algunos apuntes en el tintero. Mañana sigo. Buenas noches,

    • El otro día me dejé de apuntar que, en nuestro país; toda la legislación sobre “Violencia de género” que hasta hace bien poco era acotada al ámbito de la pareja exclusivamente (constituyendo un foco importante de desigualdad y de intromisión en las relaciones entre hombres y mujeres) se llevó a cabo principalmente por profesionales del mundo de la abogacía, de la judicatura y de la docencia universitaria (historiadores, filólogos), cuyos conocimientos sobre el género humano, sus diferencias biológicas, sus interacciones, sus conflictos latentes, su sexualidad o sobre el manejo de sus emociones eran y son más bien escasos.
      En las filas del movimiento feminista y en las mesas de igualdad donde se impulsaban y se redactaban las leyes, los colectivos profesionales de la psicología y de la psiquiatría estuvieron al margen de esas decisiones. No quiero decir con ello que profesionales de uno u otro signo no hayan colaborado activamente en la filas feministas por convicción personal o hayan prestado su asesoramiento profesional para satisfacer las ambiciones redentoras de los legueleyos de turno, pero su contribución a la causa no ha sido relevante, no ha estado en primera línea y ha estado supeditada a los creadores de esas leyes. Es más, la cooperación de esos colectivos profesionales que podrían aportar sus conocimientos en la elaboración y redacción de leyes ha sido hasta ahora nula e inexistente.

      En fin, que no hay que perder de vista. cuándo, cómo, de qué manera, quiénes y qué tipo de “ingenieros sociales” (como digo, principalmente del mundo de la abogacía, la docencia y la judicatura) han puesto en marcha y engrasado la maquinaria del “estado del malestar”, al tiempo que diseñaban desde el poder una legislación a medida de su “perspectiva de género” y de sus intereses funcionariales. Es una lástima que sentencias tan alejadas de la realidad y tan benevolentes con los agresores sexuales, como la que conocimos ayer sobre “la manada”, vengan a enturbiar un poco más el panorama sombrío de esta artificial “guerra de sexos” y que les brinde gratuitamente a los lobbies feministas que presionan al poder, un inmenso balón de oxígeno para seguir en la “lucha”.

  11. No hay nada que nos motive mas personalmente que ayudar a los demás. La mayoría de ayuda que necesitan los demás es económiva proque los estados se ocupan de todo lo demás: educación, sanidad, a veces incluso empleo.
    Pero hay otro tipo de ayuda que no se suele nombrar por ser un tabú: el sexo. Por eso hay muchos hiombres que son clientes de prostitutas y pocas mujeres de prostitutos.
    Resulta que la mujer no necesita al hombre económicamente y se siente libre de hacer lo que quiere. Y como existe el tabú del sexo que puede verse incluso como un pecado fuera de un matrimonio formado, éstas se sienten libres de ayudar a esos hombres que necesitan sexo.
    Estoy convencido de que gran parte de las depresiones podrían curarse con un buen polvo. Si es que alguna mujer no fuera tan interesada en obtener algo a cambio de algo gratuito como es follar.
    Además, esa sensación de estar ayudando a los demás también podría calmar la depresión femenina.
    El problema es el amor que hace a algunas personas ver a otras como sus poseciones, lo que genera celos y violencia. Ahí radica el problema a solucionar con una educación sexual y sentimental sana.
    Por supuesto, los grandes poderes conocen esto. Pero esta liberación total sexual haría mas libres y autónomos a los ciudadanos y dejarían de controlarnos. Por eso prefieren que sigan habiendo prostitutas y mujeres acomplejadas que no se ofrecen a cambio de nada.

  12. Mi teoria es que les falta una religión que de sentido trascendental a su vida y además debe ser cansino tener un estado (funcionarios)con el aliento en la nuca todo el día.

    • Hay otro componente alquimico importante y es que el alcohol reprograma pero a base de restar energías. Esta falte de energía lleva al suicidio al no ayudar a solucionar los problemas que se presentan.

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