Debato en estos días con un colega en Twitter sobre el nacionalismo y esto me lleva a otra de las discusiones candentes en estos momentos, en torno a la celebración del 12 de octubre y el encono de ciertos hispanoamericanos hacia los españoles (y de algunos españoles hacia sí mismos) y esto me llevó a recordar a una anécdota que escribí hace tiempo y que viví con el profesor Miguel-Anxo Bastos, de la Universidad de Santiago de Compostela, y una colega guatemalteca de mi universidad, la Francisco Marroquín de Guatemala.

Nos habíamos ido los tres a comer a un restaurante de postín de la Antigua Guatemala y, al ofrecernos el camarero la carta, la abrió por la página del Menú de los conquistadores. Nuestra compañera guatemalteca le dijo al camarero que resultaba oportuno el menú para nosotros dos, Bastos y yo, puesto que como españoles que éramos, indudablemente resultábamos descendientes de aquellos conquistadores encabezados por Pedro de Alvarado, quien fuera lugarteniente de Hernán Cortés.

El profesor Bastos, sonriendo, se puso a recordar a sus abuelos, aquellos campesinos gallegos que no habían salido nunca de su terruño.

Desde que vivo en Guatemala, situaciones como las que vivimos el profesor Bastos y yo, me son muy comunes. Esa frase de: “cuando vinieron tus antepasados, los conquistadores, a conquistarnos a nosotros” me la dirigen muchas personas cuya única característica común es haber nacido recientemente en el territorio que hoy se considera la República de Guatemala.

Esas personas, con ese tipo de frases, demuestran, primero, que conocen a todos mis antepasados en las últimas veinte generaciones (incluyéndome a mí mismo), con lo que saben incluso más que yo sobre mi familia. Yo llegué a conocer a una de mis bisabuelas y he oído hablar de un tatarabuelo, con lo que soy capaz de remontarme hasta cinco generaciones.

Y segundo, que conocen a todos sus antepasados en veinte generaciones puesto que se declaran legítimos descendientes de los conquistados. Usted, lector, ¿conoce al bisabuelo del tatarabuelo del tatarabuelo del tatarabuelo del tatarabuelo de usted? Porque ese pariente suyo es el que pudo vivir a comienzos del siglo XVI.

Quien reclama que yo soy descendiente de Pedro de Alvarado, o de cualquier otro conquistador de Hispanoamérica, controla a un cuarto de millón de mis ancestros

Lo complicado no sólo es que conozcan a un tipo tan alejado en el tiempo. Es que, en realidad, dado que, desde un punto de vista biológico, todos tenemos un padre y una madre, y mis progenitores, además, cada uno también tuvo un padre y una madre y así sucesivamente, ese lejano bisabuelo no es sólo uno, sino 524.288 bisabuelos y bisabuelas.

Pongamos que en algún momento se pudieron unir un primo y una prima que compartiesen algún ancestro común (sin ir más lejos, mis abuelos maternos eran primos en segundo grado). Vamos a reducir ese más de medio millón de antepasados a la mitad. Me quedan 262.144 bisabuelos. Hoy, yo no conozco a tantos parientes míos (no tan distantes en el tiempo, sino primos, tíos y demás que estén con vida). Pero quien reclama que yo soy descendiente de Pedro de Alvarado, o de cualquier otro conquistador de Hispanoamérica, sí controla a ese cuarto de millón de ancestros.

Pero vamos a bulto. Puesto que yo, aunque segoviano, he nacido en Madrid y Alvarado y sus compañeros nacieron en algún lugar cercano o lejano a Madrid, pero dentro de lo que hoy es España, seguro que alguno de esos 262.144 bisabuelos era uno de ellos (con lo que mi interlocutor no sólo conoce a toda mi familia, sino que puede asegurar sin problemas donde vivían).

A comienzos del XVI, en las coronas de Castilla y Aragón, que es como se conocía políticamente a lo que ahora es España, había alrededor de 5 millones de personas. Mi cuarto de millón de antepasados representaría un 5,2 % de esa población. Eso si mis 262.144 parientes nacieron todos en la península Ibérica. Porque algunos pudieron nacer fuera y en vez de ser un 5% de la población, fueran un 4% o un 3%. Pero vamos a ser optimistas. Nos quedamos con el 5%. Es decir, tengo, de partida, un 5% de posibilidades de ser descendiente de un conquistador.

Claro, que hay otro problema quizás más notable. La mayor parte de los conquistadores que llegaron a Guatemala o bien murieron durante lo conquista, o bien se quedaron en América, donde se reprodujeron y dejaron a sus herederos. Esto significa que para que sean mis ancestros, algún hijo, nieto o bisnieto de conquistador debería haber regresado a España para dejar su simiente allí y ser así mi antepasado. Pongamos, por caso, que un nieto de Bernal Díaz del Castillo se vuelve a la península Ibérica a comienzos del siglo XVII. Para esas fechas, yo tengo 32.768 tatatatarabuelos entre 8 millones de habitantes. Con lo que el porcentaje de ser nieto de Bernal se reduce al 0,4%.

En historia (como en el resto de las ciencias), sólo son válidos los argumentos que se pueden demostrar. Si esa demostración se basa en un 0,4% de posibilidades, eso significa que hay un 99,6% de que no sea cierto. ¿Daríamos validez a un hecho que tiene un 99,6% de posibilidades de ser falso?

En una discusión nacionalista, un 0,4% de certidumbre vale. Es lo que tiene el nacionalismo

En cualquier debate científico, lo pondríamos en duda. En una discusión nacionalista, un 0,4% me vale. Es lo que tiene el nacionalismo. Es irracional y le vale todo para justificar sus neuras.

Por supuesto, este debate nacionalista reduccionista no se aplica sólo a aquellos nacionales guatemaltecos que critican a los que nacieron en España.

Cuanta veces hemos podido escuchar “los alemanes son un pueblo eficiente”, pese a que quienes lo dicen no conocen a los más de 80 millones de alemanes censados como tales, ni han establecido un baremo aséptico para medir la eficiencia de esos 80 millones de alemanes. Es cierto que un aficionado a la estadística diría que no haría falta utilizar el 100%. Bastaría con una muestra representativa. El problema es que para saber qué es representativo, habría que analizar, primero, el todo.

Esas frases generalistas que dividen el mundo en ellos y nosotros son moneda corriente. En Guatemala, de forma peyorativa, es habitual el “los indios son holgazanes”, aunque después cada hablante defina indio de manera diferente. O que “los gringos son prepotentes”, o que “a los españoles se le da mal el inglés”, o que “los negros bailan mejor” (¿negro oscuro?, ¿negro azulado?, ¿negro chocolate con leche?, ¿bachata?, ¿tango?, ¿jota aragonesa?).

Ese tipo de generalizaciones corren un doble riesgo: aglutinan a un importante número de personas en una categoría en la que no estamos seguros que esas personas quieran estar, y las dotamos de unas características que no somos capaces de demostrar que todos tengan. Es decir, imponemos nuestra arbitrariedad (al juzgar a los otros) sobre la voluntad de las personas. Coartamos la libertad individual desde la prepotencia de nuestra ignorancia nacionalista.

La cosa se vuelve aún peor en el largo plazo. El “cuando los españoles os llevasteis el oro de América” o “los ingleses arrasasteis las fábricas de algodón de la India” o “los romanos saqueasteis el oro de las Médulas leonesas” se convierte en:

-primero, tú perteneces al grupo que yo decido, acorde a mis creencias (que no a mi conocimiento), no en el que tú quieres estar.

-segundo, sobre ti y sobre tus descendientes caerá la culpa eterna de los males de tus antepasados, en plan maldición bíblica, como si fuera responsable de los actos de mis ¿tatarabuelos? Volviendo a lo que decíamos al principio, eso significa que remontándome al siglo XVI, soy el culpable de los actos de un cuarto de millón de personas. Con tanta gente haciendo muchas cosas, seguro que soy un gran malvado.

-y tercero, no por más sutil, menos inquietante, aplicarás categorías nacionales actuales a un pasado en el que no existían en un empeño por mostrar que las naciones son eternas.

Debemos dejar de culparnos por los hechos cometidos por otros seres humanos cinco o veinte siglos atrás

En fin, que Pedro de Alvarado no era mi abuelo. Posiblemente tampoco el de usted. No pertenezco a su hueste, ni a su tribu, ni a su linaje, ni a su compañía, ni a sus allegados, ni a su parentela. Usted tampoco. No soy responsable de sus actos, ni sus hazañas, ni sus intrigas, ni sus crímenes, ni sus conquistas. Ni yo, ni usted tampoco. Así que lleguemos a un acuerdo. Si nos respetamos como personas, vamos a dejar de generalizar. En el presente y en el pasado. Vamos a respetar la individualidad de cada uno, su capacidad para decidir lo que quiere ser y, sobre todo, vamos a dejar de culparnos por los hechos cometidos por otros seres humanos cinco o veinte siglos atrás.

Es más, si el problema lo trae al presente y lo convierte en una lucha sin fin entre naciones opresoras y oprimidas (por aquello de que las naciones son eternas), por ejemplo, si para usted el problema es que es catalán y yo español, que usted es quiché y yo guatemalteco, que usted es bretón y yo francés, que usted es hadramutí y yo yemení, que usted es quebequois y yo canadiense, la solución es muy fácil. Deje de ser catalán, quiché, bretón, yemení o quebequois, y sea, sencillamente, usted. Yo no tengo ningún problema en dejar de ser español o guatemalteco, francés o yemení.

Porque sobre todo me encanta ser yo mismo y no cargar con las culpas ajenas ni de los que comparten pasaporte conmigo, ni de los que me precedieron en el mismo territorio en el que yo nací. Me basta con asumir mis propias responsabilidades.

 


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12 COMENTARIOS

  1. Después de leer algunos de tus ilustres artículos das la impresión de sufrir mucho en Guatemala, en América en general. Parece que esos indios, mestizos y criollos blancos trasnochados te tratan muy mal. Esa horrible subcultura y su lenguaje cotidiano lleno de prejuicios contra nuestra humilde identidad hispánica deben ser insoportables. Deberías plantearte regresar a la madre patria, quizá podrías dar clases de doctorado en la Pompeu Fabra, en la Universidad de Navarra o la Deusto.

  2. Una pelea parecida tuve hace mucho tiempo con un chico peruano. Mi respuesta fue que el oro que los españoles se habían llevado, era el pago por darles una lengua, sacarlos de la barbarie prehistórica y que aprendieran a no arrancar corazones.
    Ante eso, la única respuesta que mantiene el debate es decir “Pero es que mi gente no hacía eso”. Y la respuesta propia es aún más simple: “Yo no era un conquistador tampoco”.

    En todo caso, es una parte de los interminables lloros. Que si masacres, que si la tierra es suya, que si esclavitud, blablabla. Es curioso, porque es lo mismo que ha pasado en Europa desde hace mucho más tiempo. Del mismo modo que había esclavos hispanos, hubo masacres de toda índole y pelaje. Y la tierra, bien, en un momento dado España casi entera perteneció a Francia. Y mira, no nos gustó la idea y fueron expulsados a pedradas.

    Pero está más de moda llorar.

    • “no nos gustó la idea y fueron expulsados a pedradas”
      En pocas partes de la península la población civil forzó la salida de las tropas Francesas.
      Una de esas zonas es Galicia que en 5 meses provocó semejante número de bajas que Soult (en retirada) y Ney abandonaron el territorio.

      El triunfo aliado se debe a una combinación de factores. Desde el frente ruso a la participación de Inglaterra.
      Ya que las cortes de Cádiz en 1812 designan a Wellington (inglés) como “general en gefe del exército aliado” https://www.boe.es/datos/pdfs/BOE//1812/116/B00950-00950.pdf

      “Las pedradas” parece no han dado resultado pues en gran medida el andamiaje político e institucional está fundamentado en el francés.
      De hecho, era preferible al engendro absolutista: Fernando VII.

      El artículo 39 de la Constitución de Bayona por ejemplo dice:
      “Toca al Senado velar sobre la conservación de la libertad individual y de la libertad de la
      imprenta, luego que esta última se establezca por ley, como se previene después, título
      XIII, artículo 145. El Senado ejercerá facultades de modo que se prescribirá en los artículos siguientes.”
      “Artículo 126. La casa de todo habitante en el territorio de España y de Indias es un asilo inviolable: no se
      podrá entrar en ella sino de día y para un objeto especial determinado por una ley, o por
      una orden que dimane de la autoridad pública.”
      “Artículo 127. Ninguna persona residente en el territorio de España y de Indias podrá ser presa, como no
      sea en flagrante delito, sino en virtud de una orden legal y escrita.”

      El artículo 144, apto para el centralismo actual:
      “Los fueros particulares de las provincias de Navarra, Vizcaya, Guipúzcoa y Alava se examinarán en las primeras Cortes, para determinar lo que se juzgue más conveniente al interés de las mismas provincias y al de la nación”

      Los serviles absolutistas transmutaron en serviles liberales, en el cambio del Antiguo Régimen a la Nuevo Régimen (Estado Liberal); cambian los preceptos cambian las servidumbres.

      • En concreto, pensaba en Aragón, donde lo de las pedradas sí que fue literal.
        Pero vaya, que si no te gusta ese ejemplo, ahí está la Reconquista. Y si tampoco te hace gracia, no hay porqué centrarse sólo en España, durante siglos en Europa nos hemos dedicado a invadirnos, hacer masacres, etc.
        En todo caso, mi punto es sencillo: Si consideras la llegada de tropas extranjeras una invasión, eso se defiende con palos, piedras, o lo que sea. No con lloros.

        Con respecto a la legislación, no lo veo mal. Si era mejor que la nuestra… ¿Por qué no adaptarla?. Una cosa es defender el territorio de algo que se considera una invasión, y otra cerrarse en banda a posibles mejoras.

  3. Esa frase de: “cuando vinieron tus antepasados, los conquistadores, a conquistarnos a nosotros” me la dirigen muchas personas cuya única característica común es haber nacido recientemente en el territorio que hoy se considera la República de Guatemala.

    Esa frase y otras del mismo tenor serán las que podremos oír a partir de hoy en TV1, TV2 y 24 Horas.

    La composición del Consejo de Administración del Ente televisivo TVE, queda definitivamente así: 5 consejeros de Podemos, 4 del PSOE y 1 del PNV. Pablo Iglesias deja el Consejo de la Hispan TV por la Ley de Incompatibilidades.

    Vamos de culo y contra el aparador.

    • certero comentario apreciado Reliable

      Sugeriría al autor del articulo que abandonase el lenguaje políticamente correcto modulado por ciertas opciones políticas expresado en el comentario…
      “A comienzos del XVI, en las coronas de Castilla y Aragón, que es como se conocía políticamente a lo que ahora es España”….

      Eso es sencillamente incorrecto como puede comprobar consultando la multiple cartografía existente y las salas de mapas de los palacios de media Europa.

      http://corazonleon.blogspot.com/2005/07/mapas-antiguos-de-espaa-i.html

      En todos ellos aparece Hispania, Spagna,……mal que les pese a algunos, ya habia españoles!
      Los habitantes de la antigua provincia romana de Hispania.
      O como se conoce en Napoles al barrio construido por Carlos V para alojar a sus tropas a principios del XVI: Gli quartieri degli spagnoli….con su Via Toledo incluida.

        • O por ejemplo Francisco de Moncada, valenciano del XVII, que en su “Expedición de los catalanes y aragoneses contra turcos y griegos” compara la “quema” de las naves de los castellanos de Cortés con la de los catalanes almogávares y tras intentar valorar cual de las dos hazañas es más grande y no decidirse, concluye: “Españoles eran todos, sea común la gloria”

      • Desde luego Vd,, como otros en este foro, del mismo modo que puede que se dé un caso de sistema basado en la tecnología Blockchain, que de ello sabe un huevo Derondat, a través del cual los periodistas podrían cobrar por su trabajo en función de la repercusión del mismo y sus emolumentos se ajustarían a la relevancia de sus artículos, repito Vd., aunque fuera un € por intervención aquí bien podría ser el primero en cobrarlo y acabaría con la comparanza de que los foreros somos peor que los malos tertuliano de la “telly”. Un abrazo.

  4. Título IX. De las Cortes
    Artículo 61.- Habrá Cortes o Juntas de la Nación, compuestas de 172 individuos, divididos en tres estamentos, a saber: El estamento del clero. El de la nobleza. El del pueblo. El estamento del clero se colocará a la derecha del Trono, el de la nobleza la la izquierda y en frente el estamento del pueblo.
    Artículo 62.- El estamento del clero se compondrá de 25 arzobispos y obispos.
    Artículo 63.- El estamento de la nobleza se compondrá de 25 nobles, que se titularán Grandes de Cortes.
    Artículo 64.- El estamento del pueblo se compondrá:
    1.º De 62 diputados de las provincias de España e Indias.
    2.º De 30 diputados de las ciudades principales de España e islas adyacentes.
    3.º De 15 negociantes o comerciantes.
    4.º De 15 diputados de las Universidades, personas sabias o distinguidas por su mérito personal en las ciencias o en las artes.
    Estatuto o Constitución Liberal de Bayona. 1808

    El concepto de nación política (Nación) viene importado de Francia. Curiosamente no por la imposición legal, sino por la contestación violenta popular de los diferentes reinos peninsulares de España. Y el ausente apoyo de los territorios de ultramar, mas bien todo lo contrario,…, fracturó la antigua España en lo que hoy aproximadamente es.

    En esos años, en los cuales paso de todo* en la península ibérica, es cuando surge el concepto de nación española. Lo que había antes era un conglomerado de reinos aglutinado alrededor de la Monarquía Hispánica de la cual formaban parte los territorios de Indias. Eran territorios de fueros y derecho consuetudinario (germánico, deriva en “common law”) que despuntaban ya al romano. Esa pluralidad fue atacada por los Decretos de Nueva Planta 1707.

    España-Nación emerge durante la guerra de la Independencia Española, para ser pulida más tarde y definitivamente apuntalada como Estado Liberal por Franco.
    El emerger del Estado Liberal (derecho romano-germánico) en España fue muy respondido por las malas artes (latrocinio a los pueblos) de los liberales (1820-1823) y los cambios radicales, liquidando usos y costumbres sin preguntar. La contraparte del absolutismo (181-1820 y 1823-1833) apoyado por el Antiguo Régimen aprovechó la poca visión de los liberales españoles.

    Lo que la sangre une, la sangre separa. Renegar del Ethos propio,siempre perfectible,.., simplemente es renunciar a la autonomía política.

    “El profesor Bastos, sonriendo, se puso a recordar a sus abuelos, aquellos campesinos gallegos que no habían salido nunca de su terruño.”
    “Españoles, imitad a los inimitables gallegos” Arthur Wellesley, duque de Wellington.

    *: 1808-1814 Guerra Independencia Española.
    1810-1833 Guerras de independencia hispanoamericanas
    1821-1823 Primera Guerra Civil Española.
    1822-1823 Guerra realista, Cien Mil Hijos de San Luis (los liberales franceses contra los liberales españoles a favor del absolutismo)
    1833-1849 Primera y segunda guerras Carlista.
    …etc

  5. Desde el catolicismo conservador en América hispana, se empieza a desmontar los mitos auto-inventados, de una región geográfica, que si se hubiera independizado de modo normal hubieran sido 4 superpotencias. El imperio católico español fue volado desde dentro. Y afirmar que era “atrasado” es ignorancia deliberada. Pues España antes de la sangrienta revolución francesa, políticamente estaba al mismo nivel de desarrollo, que los demás. Desde luego la invasión napoleónica, debilitó a España y mientras los ingleses fingían ser aliados. Al mismo tiempo iniciaron en la masoneria a unos cuantos traidores, como Bolivar y San Martin. Los argentinos aúnm pagan la cuenta, de una independencia no querida por la mayoría y que luego los ingleses se cobraron y se cobran genenosamente. Incluido un intento de separar la Patagonia de Argentina a favor de la “nación mapuche” liderado por un “mapuche” con apellido inglés. La Patagonia es una región deshabitada y un bocado muy apetecible, ¿Recuerdan ‘Vaca Muerta’?
    A toda esa gente hay que ponerles las conferencias del ecuatoriano Nuñez del Arco, del colombiano Pablo Victoria y de algunos mexicanos, que no se atreven a hablar demasiado alto, porque la influencia del poder masónico en ese país es la mayor fuente de sus desgracias, como la pérdida de más de la mitad de su territorio. Si “Nueva España” hubiese continuado, los anglos de USA, a los que ayudamos aún más, que Francia, a hacerse independientes, no se hubieran atrevido. Habrían sido derrotados militarmente de forma contundente.
    Pablo Victoria
    https://www.youtube.com/watch?v=Jo3GZ6nT1QI
    https://www.youtube.com/watch?v=yZsJXEeJejI
    Núñez del Arco (Ecuador)
    https://www.youtube.com/watch?v=p129OvI7XYU&t=192s
    TLV1 Canal argentino
    https://www.youtube.com/watch?v=7YsHw47caLU

    hay mucho más.

  6. Pues no, estimado articulista, no tiene razón. Es cierto que ante la pesadez de muchos indigenistas, es oportuno contestar que eso son cosas de sus abuelos ya que los míos se quedaron en España (no en la Corona de Castilla y Aragón, Cortés no llamó al territorio conquistado Nueva Corona de Castilla y Aragón, la llamó Nueva España…por algo sería). Pero el “bulto” no es ese, el “bulto” es quiénes narices somos. Dice el articulista que sea “yo”, pero yo soy “yo” y algo más ¿no?, no he aparecido en el mundo así de repente, no soy una entidad abstracta, bueno eso es lo que se quiere que sea, un ser abstracto que me tengo que construir, sin identidad, un ser vacío esperando a ser rellenado, así puedo elegir mi sexo, perdón mi género, y hasta por qué no, mi patria. El bulto consiste en que somos herencia y somos futuro. Tenemos una identidad, más aún, nadie puede vivir sin una identidad. Yo sí soy hijo de los conquistadores, no porque alguno de mis abuelos encaje en las sesudas estadísticas expuestas en el artículo sino porque los conquistadoras y lo que representan forma parte de mi identidad. España es la Hispanidad, esa es su esencia, eso es lo que la caracteriza y la hace singular frente al resto de pueblos del mundo y los conquistadores, los misioneros que llegaron después, los virreyes, los navegantes son exponentes de esa Hispanidad. Sí, definitivamente, yo sí soy nieto de los conquistadores.