Retomando el debate que se diera hacia finales de los años 70, en su último libro, llamado Vindicación, Javier Benegas recuerda la postura de Robert Nisbet para quien la caída de la noción de autoridad no fomentaría una era de mayor libertad individual sino lisa y llanamente el ascenso del poder. En momentos donde todos los países, de a poco, van ingresando en la nueva normalidad pospandémica bien vale preguntarse por las características de ese poder. Una pista que nos ayudaría a responder a ese interrogante lo da el propio Benegas cuando afirma que lo que no pudo ver Nisbet es que hay algo peor que el ascenso irresistible de ese poder. Ese peligro se llama “caos”.

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La literatura acerca del poder es extensísima pero alcanzaría con posarnos sobre algunas intuiciones. En principio, la más básica relacionaría “poder” con “orden” siendo el “caos” su contrario. Entonces, ¿se está diciendo aquí que el vacío de autoridad que sufriría occidente desde hace ya unas décadas, antes que ser rellenado por un poder autoritario rígidamente ordenado será reemplazado por un caos anárquico? No exactamente. Más bien, a lo que parecemos asistir es a un poder que viene en forma de caos. El caos sería así el “nuevo orden” del poder o, para decirlo de otra manera, la nueva normalidad quizás no sea más que un orden caótico.

La contradicción, la burocracia, las normativas imposibles de cumplir, la protocolización de la vida, las excepciones, las injusticias, el auge y la caída de derechos y obligaciones que se determinan arbitrariamente no son el resultado de un caos liberador que se opone a un viejo orden rígido. Es la nueva forma en que se ejerce el poder

Lo que sucedió en la pandemia fue el mejor ejemplo y atravesó a todos los gobiernos del mundo independientemente de ideologías liberales, conservadoras, progresistas, y más allá de que hubieran manejado mejor o peor la situación.

No se puede pasar por alto que el virus era una amenaza desconocida y que eso implicaba la eventual necesidad de dar marchas y contramarchas, pero cada uno de los que lee estas líneas estará pensando en cómo las distintas unidades administrativas nacionales y subnacionales que gobiernan los países han implantado un sinfín de normas de imposible cumplimiento: no se puede salir, se puede salir hasta las 20, luego hasta las 22, luego hasta las 24, luego se regresa a no poder salir; es posible reunirse hasta 10 personas, hasta 20, hasta 15, al aire libre, en espacio cerrado, en espacio semicerrado; hay que usar mascarilla, hay que usar doble mascarilla, no hay que usar mascarilla pero tampoco se puede hablar en el transporte público; vayan al colegio porque no contagia, vayan a sus casas porque contagian, vayan al colegio pero en burbuja, incluyan en sus burbujas a sus familiares pero no incluyan a sus mayores; transiten de este distrito a otro pero no transiten más allá de 1 kilómetro de sus casas; se puede salir a hacer running pero de 18 a 6hs siempre y cuando no estornuden. La lista se puede continuar al infinito y me hace recordar una versión del Ajedrez que había inventado un artista argentino llamado Xul solar, muy amigo de Jorge Luis Borges. Xul había modificado las reglas de modo tal que, por ejemplo, la pieza que comía a otra adoptaba la capacidad de movimiento de la fagocitada. Así, un peón que se comiera un alfil podía moverse en diagonal sin límite. Sin embargo, Xul modificaba continuamente las reglas a tal punto que el único que sabía jugar su Ajedrez era él y las reglas solo servían para ese tiempo y lugar.

Digamos entonces que más allá de la situación dinámica de la pandemia que, insistimos, no es justo pasar por alto, el accionar de la administración grafica bien este caos que se transformó en una forma de ejercer el poder.

A propósito, y para apoyar esta idea, traigamos a colación la última entrevista que diera Pier Paolo Pasolini a un medio no italiano. Se trata de una entrevista que le brindara a Eugenia Wolfowicz para la revista Antaeus en 1975 mientras trabajaba en la edición de la película Saló o los 120 días de Sodoma, quizás una de sus creaciones más repulsivas donde no faltan escenas explícitas de todo tipo de vejaciones y torturas. Allí Pasolini explica el título y menciona que se basó en la novela de Sade Los 120 días de Sodoma porque Sade es uno de los que más entendió el funcionamiento del poder. Asimismo, aclara que conectó la novela con Saló porque, como ustedes recordarán, aquel pequeño pueblo del norte de Italia fue, entre 1943 y 1945, la sede de ese efímero gobierno de Musolini sostenido por los nazis en tiempos donde los aliados venían avanzando desde el sur de Italia. En palabras de Pasolini:

“La película es una parábola de lo que la gente que está en el poder hace a sus conciudadanos, de lo que los explotadores hacen a los explotados. Sacan de ellos lo máximo que pueden, les manipulan totalmente y cínicamente, son gente despiadada e inhumana. Pero lo que yo quería mostrar es que el poder es totalmente anárquico, la anarquía del poder. Yo creo que Sade es el gran poeta de la anarquía del poder. Las personas que nos gobiernan parecen representar el orden, la legalidad, las leyes y los códigos, cuando, en realidad, lo que hacen es dirigir todo de manera arbitraria y, como ha dicho Marx, practican la explotación del hombre por el hombre. Nunca el poder, en nuestra época, ha sido tan anárquico, tan arbitrario y por tanto tan violento como en la República de Saló. De ahí que situara en ella la acción de la película”.

Antes que alguien señale que estoy comparando gobiernos democráticos en situación de pandemia con dictaduras, aclaro que no es la intención. Nada es comparable con aquello pero la referencia a Pasolini es útil para tomar en cuenta que se trata de reflexiones que llevan ya varias décadas.

El poder, entonces, ya no viene en el formato de los grandes líderes autoritarios y asesinos que llegaban para imponer un orden rígido sobre nuestras vidas; claro que el poder nos atraviesa de distintas formas y somos sujetos activos y pasivos de esos poderes que nos atraviesan pero cuando analizamos las administraciones observamos cómo se está ejerciendo el poder desde el caos y cada vez más lejos de alguna racionalidad. La contradicción, la burocracia, las normativas imposibles de cumplir, la protocolización de la vida, las excepciones, las injusticias, el auge y la caída de derechos y obligaciones que se determinan arbitrariamente no son el resultado de un caos liberador que se opone a un viejo orden rígido. Es la nueva forma en que se ejerce el poder. Donde parece no haber ninguna racionalidad, donde todo parece fruto de un delirio de novela de ficción, allí, precisamente, está el poder.

Foto: Tarik Haiga.


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Soy Profesor de Filosofía y Doctor en Ciencia Política. Como docente e investigador trabajo temáticas vinculadas a la Filosofía política, la Filosofía del derecho y la Filosofía de la comunicación. En la última década he participado de los debates públicos desde mis artículos en diarios y revistas y mis participaciones en Radio y Televisión. Actualmente conduzco un programa de cultura y política en una de las principales radios de Argentina y mis libros más reconocidos son Borges.com (Biblos, 2010), Quinto poder (Planeta, 2014) y El gobierno de los cínicos (Ciccus, 2016).

15 COMENTARIOS

  1. Grande columna Don Dante, y buenos comentarios.

    Tiene usted razón, pero el caos al final acaba en una huida de Kabul con el rabo entre as piernas con 10 personas inocentes asesinadas por un dron, como ginda de una cadena de despropóstos.

    En China eso del caos está peor visto, y por lo mismo que en Kabul nos han largado, ellos (los chinos) serán los que se queden de amos del mundo. Un mundo confuciano mucho menos caótico que el actual.

    En cierta manera con eso de kaos no acabo de estar muy de acuerdo. El kaos esconde una porción de azar que puede servir para respirar unas briznas de libertad.

    Un cordial saludo

  2. Cuando Pasolini hizo «Saló», el grandísimo cineasta, poeta e intelectual estaba completamente solo. Hay fotos del rodaje en las que se ve que sólo trabajaban los actores, unos pocos técnicos y él manejando la cámara. Su lucidez analítica exasperaba, sobre todo, a la izquierda de la que provenía. El año en que hizo esa película es el mismo año en el que murió en extrañas circunstancias y en España murió Franco, 1975.

    El señor Palma ha elegido una cita de Pasolini que evidencia la extraordinaria lucidez de un hombre que se sabe absolutamente abandonado por la progresía, incomprendido por la derecha y por los católicos, a pesar de que a éstos les hizo algunos favores con «El evangelio según San Mateo» y algunas secuencias de «Teorema».

    Dice Pasolini: «Yo creo que Sade es el gran poeta de la anarquía del poder.» Creo que conviene añadir que Sade es el gran explorador de la perversión del poder. Y ese poder perverso, que es el que estamos padeciendo hoy en España tiende inevitablemente a la anarquía, al caos. No hay represión cultural de los bajos instintos, no permanecen en el inconsciente, sino que se exhiben como los excrementos en «Saló». Esa película, tan difícil de soportar, está mostrando la verdad del horror que causa el poder sin autoridad moral.

    • Y sólo están los de Vox para denunciar la perversión:

      «Santiago Abascal: «Las víctimas tienen que soportar que se hagan homenajes a hijos de puta asesinos. El líder de Vox denuncia la «traición de Estado» que están cometiendo los jueces de la AN, el PSOE y el PP al permitir los homenajes de etarras.»

      • https://blogs.diariovasco.com/fotograma/2020/04/21/la-caida-de-los-dioses/

        «Martin von Essenbeck. El mejor de todos los personajes de la cinta, un auténtico depravado sexual. Un hombre que abusa sexualmente de sus sobrinas menores y sobre el que Visconti descansa el retrato definitivo del jerarca Nazi. Este hombre se nos presenta travestido como Marlene Dietrich en ‘El ángel azul’, sin más presentación, dejando al espectador boquiabierto desde el primer minuto. Helmut Berger borda uno de los personajes más siniestros que haya visto nunca en el cine. Su carácter violento, su naturaleza dominada por una figura más inteligente (su madre primero y Aschenbach después) y su capacidad para llevarse por delante el imperio familiar son el verdadero motor de ‘La caída de los dioses’.»

  3. Coincido plenamente con Tamuda y Henry respecto a que el artículo me parece que lo clava: certero, clarividente y pertinente. Parece que el amigo Dante trabaja en alguna administración española, porque lo que describe es lo que sucede. Se trata de volver loco al ciudadano de pie, con medidas, reglamentos, resoluciones, normas, muchas veces imposibles de cumplir para generar caos. Con ello los políticos nos tienen entretenidos y se justifican así mismos. Hoy por hoy, las funciones de la clase política en el mundo occidental son cuatro:
    1.- Hacerse fotos.
    2.- Hacer normativas.
    3.- Dar subvenciones para tapar los problemas.
    4.- Ejecutar lo que ordenan sus amos.

    Quizás el objetivo final es tener una sociedad desquiciada,atemorizada, llena de mal rollo y mala educación, cabreada, para ir mermando su resistencia y hacerla asi más dependiente y sumisa. Al tiempo, el bombardeo constante en los medios con sus mensajes de terror y sus bonitas palabras, que suenan más falsas que un euro de madera. Realmente, estamos viviendo una época de oscuridad que no podíamos ni imaginar hace veinte años: los políticos transformados en verdaderos déspotas, la prensa convertida en mercenarios, los sanitarios meras correas de transmisión del poder y el pueblo entre dócil y acobardado detrás. Y esto no ha hecho más que empezar.

    Esto huele que apesta. Ahora el tema de la vacunación obligatoria en Italia para poder trabajar, impuesta por ese lacayo del globalismo que es Draghi y ya van por el mismo camino en Francia con ese otro sicario que es Macron. Nos quejamos de Sánchez (y con razón) pero, de momento, no ha entrado en esas locuras (al contrario que algunos reyezuelos de las taifas autonómicas, tanto del PP como del PSOE).

    Total, de momento parece que el único plan que se está cumpliendo es el de los conspiranoicos, porque nada de lo que nos han contado desde el poder es verdad. Nos dicen que la «pandemia» (con un 0,1% de infectados en Andalucía a día de hoy, menuda pandemia de pacotilla) ha mermado por las vacunas, cuando históricamente, todas las epidemias (las de verdad) han ido disminuyendo su virulencia en sucesivas oleadas porque la población se iba haciendo inmune al patógeno. Repasen la historia… Parece que el objetivo de esta gentuza es que todo el mundo se pinche (especialmente en Occidente) y si no lo haces están dispuestos a lo que sea, incluso a implantar el totalitarismo. Aquí hay mucha trastienda detrás, que no nos cuentan. Las cifras de contagios y muertos habido no justifican, para nada, esta histeria de los gobernantes. Una vez que todo el mundo pase por el aro en una pandemia que ha sido de pánico, nos meterán lo que quieran, porque saben (y están calibrando) que la sociedad no va a reaccionar.

    Veremos como acaba todo esto, presiento que con nada bueno.

    • Acabará bien, cuando al hombre no le queda otro remedio, trasciende.

      Pero mientras llega ese momento… unos datos de ayer en un periódico que he tomado como referencia porque creo que la ingenuidad institucional que muestra al publicar datos verdaderos nos sirve para hacernos una idea real de cómo está el asunto.

      Sobre una muestra de un millón de habitantes.

      Titular, «Récord de fallecidos por Covid en la quinta ola, ocho víctimas mortales»

      Datos de ese día.

      Edad

      80-vacunado
      93-vacubado
      90-vacubado
      73-vacubado
      90-vaxunado
      75-vaxunado
      92-no vacunado.
      96-vacubado.

      La media de edad de los fallecidos por Covid anteayer es de 86 años.

      La esperanza de vida antes pre-Covid se situaba en 80 años para los hombres y ochenta y seis para las mujeres. Que cada cual saque sus conclusiones. Desde hace tiempo los datos son similares todos los días, puede comprobarlo el que quiera menos «Newtral» que no tiene mi permiso.

      Con respecto a lo que dice sobre el interés de la vacunación yo no tengo ninguna duda que los «conspiranoicos» tienen bastante razón aunque a veces se pasan de frenada.

      Como he comentado en alguna ocasión el mundo de las patentes es algo con lo que estoy relacionado desde mi juventud, he redactado tantas que he perdido la cuenta, ayer mismo me llamó un amigo pidiéndome el favor para redactar una sobre un nuevo producto de su invención.

      Si hacemos un mapa con las teorías conspirativas y otro con las patentes relacionadas con las corporaciones y personas destacadas en la pandemia al compararlos son casi exactos

      Patentes de Virus manipulados.
      Patentes de vacunas de ARN denegadas por inútiles y falaces.
      Vacunas para el control biológico de animales con nano tecnología incorporada.
      Sistema de criptomonedas de control biológico.

      Todas estas patentes que pertenecen a los mismos que organizan, controlan y se lucran en este asunto encajan a la perfección con el mapa conspirativo.

      Yo he revisado más de cien patentes de este tipo, todas se complementan y pertenecen a las mismas personas y corporaciones, yo no tengo ninguna duda que el.objetivo de la vacuna es el control biológico, patológico, emocional, físico y económico de los vacunados, las patentes están ahí funcionando con animales solo hay que unir los puntos.

      Si alguien une los puntos comprende las órdenes que siguen Macron, Feijoó o Macri, aunque previo a la conspiración materializada ha sido necesaria la compra y corrupción de periódicos, políticos, etc

      Yo me temo que será el PP el que intente justificar la vacuna obligatoria.

      Un saludo.

        • Muy claro, Henry, de donde viene toda esta intoxicación mediática. Por otra parte, respecto a que el PP ponga la vacuna «obligatoria» a la italiana, va a ser que las calles de España pueden arder por los mismos que ahora apluaden a Sánchez.

          Lo que si parece que PP y PSOE sirven a los mismos amos, pero los del PP son más tontos que Pichote (como decía mi abuela). Menudos paladines de la libertad. Son los más aplicados de la clase en la asignatura de sumisión a las élites. Sánchez también es de sobresaliente, pero les da cien vueltas, porque solo aplicará lo que le dé más poder y tiempo en el sillón.

          Estos del PP son igual de liberales que «Fedeguico» y nuestro amigo Luis del «Timo», de EsCovid. Ante los escuchaba y me parecía que decían algunas cosas interesantes, entre muchas chorradas también, pero especialmente por sus invitados. Pero desde hace meses me cansaron, porque se veía claro de qué palo iban. Ya paso de ellos y que sigan adoctrinando a su parroquía. No sé si ya les llegó el cheque del PP.

          • Hay veces que es mejor estar callado, parece que un pequeño virus es capaz de poner a la gente en su sitio y sacar a la luz su verdadero carácter.

            Entre el doctorado por correo exprés en virus y vacunas, y el vacunado no protegido ni a salvo con más miedo que vergüenza, nunca mejor dicho, han convertido su negocio en una franquicia de Newtral.

            No entiendo de que tiene miedo Federico si decía el Doctorado exprés en virus y vacunas que éstas protegían y protegían, eso era antes, ahora dice que poquito.

            La verdad es que el doctor por correo exprés no ha acertado ni una,, es lo que tiene la radio, las prisas, los intereses y el miedo.

            Un saludo.

  4. El comentarista Tamuda escribe que «Es un artículo extraordinario», yo también.

    Señalo el comentario de Tamuda porque a medida que leía el artículo, extraordinario, también he relacionado la ausencia de autoridad moral con las Tinieblas y la Noche.

    Dante nos aclara, no era necesario, a veces los autores se preocupan en exceso de los comentarios aunque yo creo que no deberían hacerlo porque daña su creatividad, que:
    «Antes que alguien señale que estoy comparando gobiernos democráticos en situación de pandemia con dictaduras,»

    Sin embargo una de las primeras cosas que yo hice al principio del «Asustaviejas, viejos y viejes» fue imaginar cómo se habrían comportado autoridades médicas y políticas en la dictadura franquista, también imaginé como habría respondido la población. En mi ejercicio imaginario salía ganando aquella época ya que la autoridad moral política y social no hubiera permitido el disparate de medidas que apunta el artículo y todos hemos experimentado.

    La comparación de la época con «Saló» me parece excepcional, el poder por el poder sin freno moral causando el vacío.

    Yo no sé si los demás habrán leído «120 días de Sodoma» o visto la película «Saló», yo tengo que reconocer que nunca he sido capaz de pasar unas que unas pocas páginas del libro y de unos pocos.minutos de película, el caos satura tanto como las medidas asustaviejas de los distintos gobiernos, a mi me duró la pandemia entre las manos menos que el libro.

    Genial Dante.

    • En mi comparación imaginaria de las medidas sanitarias con el régimen franquista éste ganaba con diferencia al régimen tenebroso actual, la dictadura franquista hubiera podido permitirse hacer el ridículo delante de una sociedad armada de experiencia y valores.

  5. Un artículo extraordinario.
    Se dice que alguien tiene Autoridad, cuando se reconoce públicamente su superioridad moral o de otro tipo. Hablando de lo político, esa Autoridad suele estar vinculada con la moral. No es una cuestión plebiscitada ni democrática, sino una cualidad de una persona, casi una virtud. Sin duda, la erosión de la Autoridad en que se viene empeñando nuestra descivilización desde hace décadas en nombre de la emancipación total, sólo deja al Poder, como posibilidad de la articulación mando-obediencia. El orden sin Autoridad, es inevitablemente pura producción funcional del caos; el presente.

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