Cuando parece que nada va a cambiar, que la estabilidad es absoluta y que todo seguirá igual es cuando más posibilidades hay de que todo se vuelva del revés.

Hace dos meses, Mariano Rajoy se encontraba ultimando los presupuestos junto al Partido Nacionalista Vasco. Estaba dispuesto a darles lo que pidiesen porque aquellos iban a ser los presupuestos definitivos, los que, debidamente prorrogados, le llevarían en volandas hasta las elecciones de 2020, a las que se presentaría y, por descontado, ganaría de calle. La crisis, a fin de cuentas, ya había terminado y los nubarrones se desvanecían en el horizonte. Cauterizada la amenaza podemita en una guerra intestina, el futuro era suyo.

A la derecha del padre, Soraya Sáenz de Santamaría se las prometía más felices aún. Ella heredaría la hacienda sin esfuerzo. Después de varios años destruyendo con paciencia de cartujo a todo el que podía hacerle sombra, remataba a los últimos infelices. En abril liquidó a Cristina Cifuentes y en esos momentos daba cuenta de un molesto renacuajo, un tal Pablo Casado que salía mucho por la tele y era muy popular entre las bases.

En la acera de enfrente Pedro Sánchez languidecía ignorado por todos. Su nombre apenas rozaba las portadas de los periódicos. Podemos iba a menos, pero él no iba a más. En el PSOE todos los que no lo veían mal lo veían peor. Muchos hablaban del partido en pretérito perfecto resignados a no recuperar el poder en mucho años.

El predominio del corto plazo

Los seres humanos tendemos a centrarnos en el corto plazo y extrapolar esas impresiones al largo plazo. Así, si nos va mal creemos que nos va a ir mal siempre y viceversa. La política es una actividad humana en la que todas nuestras pasiones innatas se magnifican y multiplican por varios dígitos. Los amores, los odios, las venganzas y las envidias se viven con más intensidad.

Los humanos tendemos a centrarnos en el corto plazo y a extrapolar esas impresiones al largo plazo: el optimismo y el pesimismo del momento se sobredimensionan

Cualquiera que haya pasado por la política lo sabe de primera mano. Todo está distorsionado. El optimismo y el pesimismo se sobredimensionan. El perdedor siente la pérdida absoluta, sin remedio posible. El ganador cree que siempre va a estar arriba.

Esa sensación de derrota sin paliativos era la que se había adueñado del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y de una parte del Partido Popular (PP). Los socialistas se veían en las últimas y el PP no afín a la vicepresidenta sabía que tenía los días contados. Desde el palacio de la Moncloa les estaban dando caza sin piedad. Algunas figuras muy significadas andaban incluso buscando trabajo, llamado a puertas en Madrid porque todo el bacalao estaba vendido: dos años más de Rajoy y luego Soraya.

Sucedió entonces lo que no podía suceder. Una sentencia judicial de un caso del que se venía hablando desde hace 9 años, una moción de censura un tanto temeraria, cambio de Gobierno con el caballo a galope y un tsunami en el estanque sorayesco. Todo fue tan rápido que diríase que se trataba de una maldición bíblica.

La audacia, un ingrediente fundamental

Pedro Sánchez pasó de la nada a libar de las mieles monclovitas. Él y todo su partido, que se encontraba en desbandada. El PP, por su parte, ha sufrido un centrifugado histórico en sólo 50 días. Rajoy es a día de hoy un particular avecindado en Santa Pola, provincia de Alicante. Ha regresado a su registro de la propiedad y ahí parará hasta que le llegue la edad de jubilación, que no está muy lejana. A la vuelta del verano nadie se acordará de él y los que lo hagan será para mal. Soraya ha visto reducida su condición a la de diputado raso con unas oportunidades muy pequeñas de llegar a la presidencia tal y como se había propuesto.

Dos carambolas han dado la vuelta al mapa político español hasta dejarlo irreconocible hace sólo dos meses

Dos carambolas han dado la vuelta al mapa político español hasta dejarlo irreconocible hace sólo dos meses. Y todo sin pasar por las urnas. En ambas carambolas la audacia ha sido la protagonista. En la primera, la de Sánchez, le sirvió al candidato socialista para hacerse con el poder en un arriesgado golpe de mano. Todo se lo jugaba a una carta y contra pronóstico la ganó. De haberla perdido podía ir despidiéndose de las elecciones y de su carrera política porque su partido no parecía por la labor de aguantar ni un ridículo más.

En el de Pablo Casado la audacia ha sido doble. Primero por sacar la cabeza cuando todo el mundo la escondía. Pero era eso o la nada. El tren pasaba por delante de su casa y no volvería a hacerlo. Tenía que subirse en marcha y a sabiendas de que sus contrincantes estaban ya a bordo. Era el candidato esforzado y pintoresco que se llevaría como premio un sonoro bofetón. Después de aquella insolencia a poco más podría aspirar.

Pero no, se impuso a todos menos a la dueña del tren, que se había fabricado unas primarias a su medida. De poco le han servido porque, de nuevo en un afortunado golpe de mano, la descabalgó del convoy cuando todos se habían arremolinado a verlo pasar.

Soraya Sáenz de Santamaría había trazado con tanto mimo su plan de asalto al poder que el escenario actual le resultaba simplemente inconcebible

El estupor en la cara de Soraya (y sus sorayos) era inenarrable el pasado sábado en el Hotel Auditorium de Madrid. Tiempo tendrá para recapacitar sobre su propia inepcia. Criada entre los algodones del Boletín Oficial del Estado y el automóvil oficial, no podía imaginar que esto le iba a pasar a ella. Había trazado con tanto mimo su plan de asalto al poder, su acceso por la puerta trasera, que el escenario actual era simplemente inconcebible.

Primero, valiéndose de sus muchos poderes en Presidencia, convirtió el PP en un solar. Luego, cuando la moción de censura arreciaba, convenció a Rajoy para que aguantase hasta que no quedase otra que dimitir. Correría entonces el escalafón y ella se haría con la poltrona emulando a Frank Underwood en House of Cards. La democracia, ya se sabe, está muy sobrevalorada.

Pero Rajoy no dimitió. Aquel imprevisto le obligaba a alcanzar la púrpura por sus propios medios pero, eso sí, con todo bajo control. Unas primarias a las que Alberto Núñez Feijoo por miedo a los dosieres no concurriría, la presidencia del partido y al año y medio el retorno a Moncloa por la puerta grande tras pactarlo con Ciudadanos, con el PSOE o con el sursuncorda.

Ni prometiendo cargos y prebendas a granel, ni pasando a cobro deudas pendientes con los principales medios de comunicación consiguió Soraya evitar el desastre

Feijoo no se presentó, pero si lo hizo el aventurero al que no había tenido tiempo de destruir del todo. La primera vuelta del 5 de julio hizo que se abriese la caja de los truenos. Roto ese dique el agua se precipitó llevándosela por delante. Ni prometiendo cargos y prebendas a granel, ni pasando a cobro deudas pendientes con los principales medios de comunicación consiguió evitar el desastre.

La obedecían porque la temían. Una vez se esfumó el temor, con él se fue la obediencia. En el mundo real, a veces los malos también pierden.


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10 COMENTARIOS

  1. Este giro del PP a la derecha es esencial para ir poco a poco desplazando el centro ideológico de España del socialismo hacia el liberalismo, la otra pata de la mesa es Ciudadanos que con su progresismo liberal debería disputar el centro izquierda a un PSOE cada vez más podemizado hasta finalmente acabar reemplazándolo, sobre todo cuando este acabe siendo consumido por los radicalismos posmodernos que habitan en su interior. Las otras dos patas restantes las conforman un VOX a la derecha del PP que ha acabado absorbiendo a los conservadores democristianos y nacionalista que se han ido marchando del PP socialdemócrata sorayorajoyano y esperemos que lo sigan haciendolo; y por último tenemos a PODEMOS y su comunismo disfrazado que siempre estarán allí dando el coñazo.

    Si queremos ir ganando cuotas de libertad la única forma es ir dando pasos, y por fortuna los acontecimientos van mostrando que al parecer vamos al menos a largo plazo y a pesar de las circunstancia por buen camino.

  2. Pablo Casado no aporta nada nuevo, sólo un lavado de cara a una trama corrupta parasitaria. Es un hombre que, como tantos otros del PP, PSOE, Podemos, separatistas etc, se apuntaron a un partido el primer año de carrera y hasta hoy. Todos sus trabajos han sido cargos del partido, cuando terminó la carrera ya era diputado de la Comunidad de Madrid. Tiene la misma experiencia de la dura vida real que Susana Díaz o Puigdemont. No se puede poner en el lugar mental de alguien que ha tenido que buscarse las habichuelas, ir a una entrevista de trabajo, o sacar adelante una empresa. Detrás de sus palabras no hay sabiduria ni identificación con la inmensa mayoría de ciudadanos. No digo que no sea buena persona, pero desde luego no es apto para dirigir un país. Compárese con Donald Trump, que llegó a la presidencia tras toda una vida de montar empresas y crear decenas de miles de puestos de trabajo; o incluso Macron, que trabajó como inspector de Hacienda y en el sector bancario privado antes de la política.

  3. ¿Y Pablito Casado? ¿Es la solución? No, es parte del problema. Miren, esto es cuando el fraile agustino alemán Martin Lutero, pone las famosas 95 tesis contra las indulgencias a la puerta de una iglesia, que eran un medio de financiación irregular del poder católico en Roma y se inicia la reforma protestante.
    Dice Lutero, que para salvarse, sólo es suficiente la fe en Jesús. La iglesia católica, sostiene, que la salvación no solo es necesario la fe en Jesús, sino también LAS OBRAS, que se realizan para apoyar esa fe.
    Yendo al terreno del PP, hasta ahora vivían del luteranismo político. En el que nos venden los grandes principios liberal-conservadores, cuando no están en el poder. A la hora de la verdad, faltan las obras del catolicismo y todo se queda en mero continuismo.
    Casado nos vende sólo fe en principios. Pero las OBRAS propuestas brillan por su ausencia. Es decir, adelanta partitocracia a dos (con el PSOE como el otro socio). Listas cerradas y bloqueadas y encima una prima de 50 diputados para el ganador, como en Grecia.

    Lo de la “segunda vuelta” en las municipales, no se sabe como sería (él, creo que tampoco). Se hace un lío y habla de “listas”. ¿Acaso es partidario de hacer una segunda vueltas a base de las dos listas más votadas. Si es así, en el pais vasco y en Cataluña no se come un rosco a nivel municipal. Lo de la elección directa a las alcadías es tabú, porque nos preguntaríamos, por que no, también en distritos uninominales para diputado.
    Luego viene la parte de “la bajada de impuestos”. Ya los que trabajan en la economía privada, aportan 7 meses enteros para el estado insaciable. El único modo de bajar impuestos es someter a una cura de adelgazamiento a una estructura política que padece obesidad mórbida extrema. No hay otra. Estado unitario y 400 municipios, unas Cortes unicamerales, etc etc etc. So pena, que quieran incautarse de los 6 meses restantes de los trabajadores por cuenta ajena. Por ahí no dio ninguna solución.

    El asunto es que tenemos a tres “metrosexuales” vendiendo más de lo mismo. Social-fascismo y fascismo-social. En el caso de Casado es peor. A mí no me engañan, ni me toman el pelo. Sigo pensando en VOX. No hay nada nuevo bajo el Sol. Que Mariano se haya ido no significa, que se hayan ido los vicios. Ahí tienen al nacionalista “castrapo” gallego, esperando para adherirse al vencedor. Lo de Moreno Bonilla es de traca, sumándose a Casado y éste además lo respalda para las próximas votaciones en el “susanato”. De Moreno Bonilla no sabía, que para ser botones, se requiriese un grado en “Protocolo” en la universidad.

    • Cualquier día nos sale Casado con un “eso no se toca” refiriendose cómo su exjefe a las Taifas y nos confirma lo de siempre. Que el PP sigue siendo el PP.

      Yo sigo con mi pregunta, donde fueron los 900.000 militantes del PP si es que los hubieron alguna vez y cómo piensa “financiar” una organización diseñanada para 900.000 que sólo tiene 60.000.

      Por lo pronto le tocaría despedir a muchos y reducir los m2 cuadrados de muchas sedes y otras cerrarlas. Lo hará, ya le digo yo que NO.

      Eso y no los masters o las convalidaciones, es lo moyar, pero de eso no habrá medio de comunicación que quiera tirar del hilo, porque los otros partidos están igual.

      Tampoco le he oido hablar de cómo quiere conseguir la independencia del Poder Judicial. Igual nos sale cn otro “eso no se toca” . Y mas teniendo al Catalá, ex ministro de Justicia, en su cuadrilla.

      Tampoco encontrará a ningún FJL, con la simpatía que le tiene a “Catalá” FJL y en todas esas entrevistas a Casado va y se le olvida pregntarle por él. Y a ningún colaborador se le ocurre mencionarlo. Mecachis en la Mar.

      Un cordial saludo

      • ¿Para que cerrarlas? Los partidos políticos españoles, que obtienen representación, son organismos estatales y como tal se financia del estado. Creo recordar (no estoy seguro), que el liberal egipcio Albert Rivera pidió, que el presupuesto de los partidos lo financiara completamente el estado. Lo cual con el “numerus clausus”, que fue implantado de hecho a nuevas formaciones, que no tienen escaños, se les exija una cantidad de apoyos de votantes firmados y autentificados en donde presenten candidaturas.
        Los sueldazos en Genova 13, “coimas” aparte, eran de 100.000€/año hacia arriba. Todo un chollo.
        Realmente no se necesita una delegación de ningún partido en cada uno de los más de 8.000 municipios, la ejecutiva provincial y la autonómica. Tampoco necesitamos 8.000 municipios. Con 400 serían suficientes. Texas con 200.000 Km2 más de extensión, que España, tiene algo más de 250 condados, el equivalente a agrupar el municipio el distrito policial (sherif cargo electivo), distrito judicial. Su capitolio se reune dos veces al año. Una para discutir el presupuesto del estado. Otra para las modificaciones puntuales de las leyes, pues no se legisla encima de lo que hay.

    • Casado no es alternativa a nada.
      Independientemente de sus declaraciones , de sus ideas o de sus propósitos (suponiendo que sean sinceros que lo dudo) está tratando de mantener con vida un organismo al que Rajorriola y Soraya han envenenado meticulosamente y dejado en un coma irreversible o , como dicen nuestros cursis “en un estado incompatible con la vida”.
      ¿Porqué y a las órdenes de quien?. Algún dia espero que lo sabremos.
      Quizás del mismo grupo que ordenó la inacción cómplice ante el golpe secesionista , el que ha dado “trabajo” en Suiza (que casualidad tan poco casual) a la chica esa alérgica a la higiene , que sostiene esa misteriosa “Caja de Ingenieros” que lo mismo financia a los golpistas que la hipoteca de la dacha del Comandante Koletas , que ordenó la entrega de los medios a la extrema izquierda que ejecutó Soraya
      ¿Porqué nadie , absolutamente nadie ha preguntado el motivo de que el nonista se reúna en privado y con el propósito de que fuera secreto con Soros mientras estaba desaparecido de comparecencias o ruedas de prensa?

  4. Buen relato pero yo creo que la realidad es mas prosaica.

    Si a estas horas usted se cree que los resultados que nos presentan ese Lunes de madrugada después de la votación, con ese 99,28% del censo y los diputados asignados no está mas trucado que una escopeta de feria, me preocupa su candidez.

    Si no nos dan jamás la lista por privincia de los resultados de cada mesa electoral, una por una, con una copia del acta, en una excel, de tal manera que se pueda comparar ese resultado con el ese Lunes de madrugada es por algo.

    Porque eso es muy sencillo de hacer, y en poco tiempo.. en menos de una semana podría estar mas que listo.

    Lo digo porque si la moción de censura salió fue porque sumaban. Y si PP y Ciudadanos no sumaban tampoco fue casual.

    El Gobierno de Rajoy estaba condicionado a hacer pasar a los suyos, a quienes le votaban, una serie de “trágalas”, los de Cataluña y el venderse al PNV son sólo una muestra, que antes o después pese a lo que se creyera Soraya, tendría su factura.

    Un Gobierno que no es apoyado por los suyos, y el de Rajoy/Soraya lo era, no merece la confianza de los que realmente mandan. Por eso vino la sentencia judicial (investigue que hizo el exjuez Garzón al respecto, y las conexiones de Garzón) que derivó en la moción de censura. Y la no dimisión de Rajoy, que se lo habría puesto a huevo a Soraya (porque esa es otra, aún nadie nos ha explicado porque Rajoy no dimitió, y el que no dimitiera encja perfectamete con el que le dijeran que no tenía que dimitir, si no a qué esea seguridad que tenía Sánchez durante la moción de censura en que no lo haría).

    El resto es historia, y se le agradece a Casado su arrojo. Pero con una partido con 60.000 militantes en vez de 900.000 a ver que hace.

    Porque algo tendrá que hacer Casado al respecto. Si tienes el motor de un utilitario no puedes poder ponerte a mover un autocar.

    Y francamente no veo a Casado metiendo mano en la superestructura del PP, que ha gastado cómo si tuviera 900.000 militantes, y al respecto nos debe Casado una explicación, aunque no sea culpable es responsable y le toca.

    Hay muchos interrogantes aún.

    Un cordial saludo

  5. El registrador que salió por la puerta de servicio harto de wiski, dejando el país en manos de un lelo indocumentado, es ovacionado por los suyos en un paroxismo de éxtasis partidario, sin que se cuiden de que su cobardía (la de él) les ha privado de la ubérrima teta del BOE que tan pródigamente fue llenando sus alforjas a lo largo de estos últimos años.

    Los de la gaviota conforman una cuadrilla de perfil funcionarial y burocrático, meros gestores del día a día, sin cualquier sentido de estado ni visión de futuro, incapaces de promover la dinámica de cambio que el país tanto necesita. Su partido no perdió 4 millones de votos por los ataques externos, sino por el vacío ideológico y ético de sus cabecillas.

    Un ramalazo de sentido común de la mayoría de sus bases les ha permitido salvar los muebles in extremis pero no les da ninguna garantía cara a las próximas citas electorales si no son capaces de renovar los cuadros y para qué hablar de una refundación ideológica (“no somos doctrinarios”, Rajoy Brey dixit et fecit). El batacazo lo tienen garantizado como el nuevo «boss» fracase en aplastar el marianismo y no logre cambiar el enfoque político-doctrinal de la maquinaria burocrática del partido. La duda no es tan solo si podrá o sabrá, sino ¿lo querrá hacer? El tiempo lo dirá, pero más les vale que se dé prisa que los fenómenos implosivos en política suelen evolucionar hiperbólicamente con límite igual a cero.