La relación política que se puede establecer entre un cálculo y un relato tiene mucho que ver con una maravillosa conseja que Don Quijote le dio al buen Sancho a punto de convertirse en gobernante y que resultará corrosiva para muchos de los que ya quisieran tener la sabiduría de Sancho, no digo ya la de Alonso Quijano: “Si acaso doblares la vara de la justicia, no sea con el peso de la dádiva, sino con el de la misericordia”. Esta hermosa exhortación aparece en una gavilla de recomendaciones que el caballero manchego le sugiere a quien está a punto de hacerse Gobernador sin mayor mérito, una situación que espero no nos resulte incomprensible, visto lo visto.

La izquierda española propugna la igualdad, y con ese argumento suele montar un relato muy popular, porque siempre son más los de abajo que los de arriba, pero el truco está en que, salvo a la hora de hacer inversiones inmobiliarias, sus líderes no tienen mayor interés en que se pueda hacer un mínimo cálculo de la relación entre costes y beneficios. Apoyan siempre, por ejemplo, a los sindicatos, que están contra la patronal (muchos de abajo contra pocos de arriba), pero no se paran a ver si esa lucha tan bien contada produce los efectos que se supone y no muy otros, si sirve para introducir varias brechas entre, por ejemplo, los trabajadores bien situados y los jóvenes que buscan empleo, o entre los que tienen empleo y los parados. Para explicar eso siempre se le puede echar la culpa a alguien, ya saben quién. Apoyan la universidad para todos y las tasas gratuitas, pero no quieren saber nada de la calidad universitaria, ni del enorme fracaso personal que espera a quien haya obtenido una titulación más o menos a la moda y deba acabar en la caja de un supermercado, siendo como es muy poco probable que te saquen de allí para ocupar un ministerio, por ejemplo.

Ya dijo Orwell que poder decir que dos y dos son cuatro es el principio de la liberación, pero hay que saber sumar, no basta con repetirlo de memoria, como si fuera un ensalmo del tipo de socialismo es libertad y similares

Por eso me refería a la relación entre injusticias y dádivas, porque no es una idea que solo quepa aplicar a los jueces venales, sino a todos los que se resisten a someter a un control inteligente y honesto el resultado de las políticas que proponen, como si no supieran que de principios excelsos se pueden derivar consecuencias desastrosas. Gran parte de los relatos políticos operan como trampantojos que buscan apartar de nuestra mirada lo que en verdad se ofrece a la vista detrás del artificio, a poco que se tenga algo de espíritu crítico y se sepa dudar de la apariencia que se nos quiere imponer.

Decía Pío Baroja que la literatura se diferenciaba de la vida en que la literatura escoge y la vida no. Por eso la izquierda le echa mucha literatura a sus políticas y suele tener más adeptos entre los poetas (que casi nunca piensan ser malos) que entre los que se han acostumbrado a manejar ideas que no significan lo que a uno se le antoje. No es ningún secreto que el negocio político de la izquierda se rige por la norma de comprar por el valor real y vender por la imagen, procedimiento que explica con precisión que el comunismo todavía tenga adeptos, pues se vende por lo que dice intentar sin que nadie cuestione lo que realmente ha costado, o, dicho de otra manera, los asesinados por el Ché, por poner un símbolo reciente, no han muerto en realidad, porque han sido como “esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie nunca” que decía Cortázar, que, oiga, no era ningún facha.

En estos días de pandemia estamos asistiendo a un verdadero combate entre cálculos y relatos dirigido desde el bunker narrativo de Moncloa. Como se sabe, los cálculos van perdiendo, porque ni siquiera sabemos el número de muertos, como para ponernos a comparar coeficientes y a evaluar políticas, esa cosa rara que han pedio los de una revista extranjera que es casi seguro que trabajan para la industria farmacéutica. Así que van venciendo los relatos, que, por descontado, son más libres y creativos.

Como la literatura contemporánea ha superado las limitaciones de la preceptiva clásica, no les resulta demasiado difícil enhebrar en el mismo rollo la portentosa declamación presidencial de hace unos meses, “Hemos vencido al virus”, con la prudente advertencia de ayer mismo “La situación es grave, los próximos meses serán muy duros”, y, dado que no nos vamos a poner estrechos con esta literatura tan bien intencionada, nadie echará en falta el capítulo en que se explica el paso de la rotunda victoria a la absoluta impotencia, así que quedamos advertidos y que nadie diga que no se había visto venir y que nos ha pillado desprevenidos. Ya saben las Comunidades autónomas que es cosa suya, y que de haber alguna otra responsabilidad, siempre menor, será de la oposición que no deja gobernar como es debido.

Si preguntamos a alguno de los que crean el relato que nos están endosando dirán que, en efecto, si hay alguna desviación de la justa medida, se deberá a la misericordia, no al peso de ninguna dádiva. Eso de las dádivas es corrupción, y ya se ha demostrado con toda la claridad judicial del mundo que la corrupción y la izquierda son incompatibles. Solo pensar que un líder de izquierda pueda hacer una denuncia falsa con el ánimo de desprestigiar a nadie, a la policía, por ejemplo, será pronto incluido en uno de esos delitos contra la correcta memoria del glorioso pasado de unos y el asqueroso fascismo de todos los demás que cualquiera de estos días se regulará por el Ministerio de Igualdad, vaya nombrecito sin pretensiones y sin el menor pudor orwelliano, que seguro encontrará un hueco entre tantas reuniones que celebra para luchar contra los males estructurales, no se vayan a creer que pierden el tiempo con anécdotas.

Antes, cuando escribir una novela suponía esfuerzo y años, tenía sentido que los estudiantes estudiasen, pero para hacer un tweet no se necesita ni codos ni ortografía, así que para que se va a suspender a los alumnos con problemas de adaptación curricular (¡pobrecillos!), si lo importante es que se emocionen y se diviertan, como dice José Antonio Gabelas. Como es natural los nuevos estudiantes no necesitarán saber matemáticas, sino aprender a obedecer y repetir los relatos pertinentes como antes se sabía el Padre nuestro. Ya dijo Orwell que poder decir que dos y dos son cuatro es el principio de la liberación, pero hay que saber sumar, no basta con repetirlo de memoria, como si fuera un ensalmo del tipo de socialismo es libertad y similares. De seguir como vamos, cabe temer que en algún momento deje de haber elecciones libres (ha pasado en otros lugares), aunque solo sea porque eso exige mucha contabilidad, además de que no estaría mal prohibir a la gente que se equivoque.


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J.L. González Quirós
A lo largo de mi vida he hecho cosas bastante distintas, pero nunca he dejado de sentirme, con toda la modestia de que he sido capaz, un filósofo, un actividad que no ha dejado de asombrarme y un oficio que siempre me ha parecido inverosímil. Para darle un aire de normalidad, he sido profesor de la UCM, catedrático de Instituto, investigador del Instituto de Filosofía del CSIC, y acabo de jubilarme en la URJC. He publicado unos cuantos libros y centenares de artículos sobre cuestiones que me resultaban intrigantes y en las que pensaba que podría aportar algo a mis selectos lectores, es decir que siempre he sido una especie de híbrido entre optimista e iluso. Creo que he emborronado más páginas de lo debido, entre otras cosas porque jamás me he negado a escribir un texto que se me solicitase. Fui finalista del Premio Nacional de ensayo en 2003, y obtuve en 2007 el Premio de ensayo de la Fundación Everis junto con mi discípulo Karim Gherab Martín por nuestro libro sobre el porvenir y la organización de la ciencia en el mundo digital, que fue traducido al inglés. He sido el primer director de la revista Cuadernos de pensamiento político, y he mantenido una presencia habitual en algunos medios de comunicación y en el entorno digital sobre cuestiones de actualidad en el ámbito de la cultura, la tecnología y la política. Esta es mi página web

12 COMENTARIOS

  1. «La izquierda española propugna la igualdad, y con ese argumento suele montar un relato muy popular, porque siempre son más los de abajo que los de arriba, pero el truco está en que, salvo a la hora de hacer inversiones inmobiliarias, sus líderes no tienen mayor interés en que se pueda hacer un mínimo cálculo de la relación entre costes y beneficios.»

    Hace tiempo que la izquierda en general y la española en particular ya no disimulan, ni siquiera simulan buscar la igualdad. Buscan y consiguen privilegios, de forma legal y de foma ilegal. Exhiben sin pudor alguno que el falcon está hecho a su medida, que los privilegios les sientan como un guante. Exhiben su enfermedad narcisista que es todo lo contrario de la igualdad.

    Dedican mucho dinero a eso de los relatos sin tener ni idea de lo que son los relatos. Lo que hacen es propalar infundios que generen odio y división y, además, culpan a sus víctimas de lo que ellos hacen. Al comunismo de ahora le da igual la verdad que la mentira con tal de que sirva para enmerdar todo. Llevamos ya mucho tiempo en este lodazal que es ya, de facto, totalitario.

    Se alegran mucho de que Casado haya dicho a Abascal lo que querían que dijera los amigos de la ETA. Pero en esa alegría, que es sincera por parte de la izquierda, empieza su debilidad discursiva, porque no están construyendo ningún relato. Y no lo pueden hacer por la sencilla razón de que llevan tantos años dedicados a la deconstrucción que sencillamente no tienen elementos con los que construirlo. En su éxito está su debilidad. Creen que el amedrentamiento con el catastrofismo climático, por poner sólo un ejemplo, es un relato y desesperadamente tratan de recuperar mitos del neolítico precristiano. Confían en que el papa Paco les ayude y ponga a su disposición el relato cristiano al servicio de su propia destrucción. El papa Paco no tiene inconveniente alguno en promocionar a la Pacha Mama, pero el fondo cultural católico español es tremendamente refractario a ese juego, el sudamericano no tanto.

    Tras la moción de censura, esta izquierda ha quedado convenientemente censurada y Casado ha decidido meter en el saco izquierdista al PP. Eso cambia todo el panorama político español a medio y largo plazo.

  2. «Ya dijo Orwell que poder decir que dos y dos son cuatro es el principio de la liberación, pero hay que saber sumar, no basta con repetirlo de memoria, como si fuera un ensalmo del tipo de socialismo es libertad y similares»

    Efectivamente, Quirós, hay que saber sumar y no solo repetirlo de memoria sin importarles que en la práctica dos más dos solo pueden sumar y no cinco como ellos quisieran. No solo se aplica al cubilete trilero del gobierno para vender las bondades de un socialismo que no practican. Un gobierno hábil en el manejo de dar gato por liebre o cambiar la bolita del cubilete con rapidez pasmosa sin que se advierta el truco, el cambiazo o peor aun, la realidad de descubrir que ni siquiera había bolita.

    Del mismo modo, para sacar adelante la moción de censura contra el gobierno, más allá del entusiasmo que suscitaba en la parroquia voxiana destituir al tirano y humillar a Casado, tenían que haber empezado por saber sumar dos más dos. Pero cegados por la vanidad de verse coronados como los líderes genuinos contra el franfestein, a costa de reforzarlo en el poder (como hizo Podemos con Rajoy) y de machacar, vapulear e insignificar al mayor partido de la oposición, se estrellaron estrepitosamente.

    Nunca he votado al PP y puede que sea la única o de las pocas disidentes de este foro que celebra el discurso de Casado y desprecia la avaricia de esa «derechona valiente» y faltona que solo aspiraba a salir por la puerta grande y quería que dos más dos sumaran cinco. Lo más lamentable de su aventura irresponsable e imposible es que, en lugar de reconocer el esperpento en el que incurrieron, se han escudado en el mismo victimismo cobarde e hipócrita del que tanto acusan a la izquierda.

    Y ésta, que en simulación y disimulo se maneja con más desenvoltura, ha tenido la malicia de fingir y aplaudir al líder del PP, como si éste estuviera de su parte; han tenido la malicia de eludir el extremo en el que les han retratado, poniendo el foco de la crítica solo en Abascal y así se aseguran profundizar en la división y en la fractura de la derecha. Así se aseguran de que el cabreo de Vox no decaiga, porque al fin y al cabo, es lo que a ellos les va a permitir mantener vivo su relato y seguir en pie.

    • El problema no es que la izquierda finga que Casado está de su parte, que lo está y con mas empeño que la izquierda misma, el problema es que como dice Ruiz-Quintano en ABC:

      «¿Qué podía hacer Casado? ¿Pelear con Abascal por la derecha, sabiéndose un humilde Bautista («Es necesario que él crezca y yo disminuya») o subirse al Consenso que le quite de en medio a Vox por la vía de la ilegalización, aprovechando la nostalgia del partido único (¡todos socialdemócratas!) que embarga a Europa?»

      Y ese es el verdadero peligro de la democracia que se han dado y que al parecer a usted tanto le gusta, la del partido único, o «buenismo único» que se llama ahora.

      Siempre leo sus comentarios con interés, discrepar te mantiene vivo.

      Un cordial saludo.

      • Es que en el discurso, no me parece que Casado se haya sumado al «Consenso» que le quite de en medio a VOX por la vía de la «ilegalización», de hecho es VOX el que propone que ilégalicen a otros partidos que a mí pueden no gustarme, pero plantear esa solución fuera del consenso constitucional, aviva más si cabe la llama del enfrentamiento civil. En el manifiesto infame que firmaron en la moción el gobierno y los grupos no está ni PP ni Cs. Y este detalle objetivo, porque el manifiesto se lo hubieran podido ahorrar, no les deja a merced del «buenismo único», aunque tengan vocación europeista.

        Acepto que el PP haya podido tener presión desde Europa para desmarcarse de Vox y dejarle claro que no defienden lo mismo, pero en el caso de ser cierto, el gobierno de coalición y sus socios tienen los días contados. De hecho, Iglesias fue el primero en verle las orejas al lobo y reaccionar en consecuencia, aunque le sirviera de poco. En cualquier caso, veremos cómo discurren los acontecimientos y si ese discurso esperanzador no se ve respaldado los hechos y el electorado percibe que es el PP de siempre, no le durará mucho el éxito.
        A veces renuncio a discrepar, pero no por ello dejo de leer sus intervenciones con interés.
        Un cordial saludo,

    • El problema Silvia es el de ¿si una moción de censura era necesaria o no?, independientemente de si se pudiera ganar o no.

      Y vista la situación actual es que si. Era necesaria.

      El problema es quien debía de haberla encabezado, por ser el partido que en teoría representa la oposicón, era el PP.

      Ese era el «pequeño» problema.

      Porque resulta que en realidad y desde hace mucho tiempo el PP no ha sido en absoluto el partido antagónico de quienes ahora mandan, si no la excusa para que en el tinglado pareciera que había antagonistas.

      Sólo que el PP era y es cómplice de la situación.

      Con lo que nos econtrábamos con la «paradójica» (por nueva, para muchos, no para los que aquí comentamos) situación de la necesidad de esa mocíón pero con la imposibilidad de que fuera presentada por quien debiera.

      Y cómo resulta que existe VOX, pues ha sido VOX quien la ha presentado. Dejando en evidencia todo lo que he descrito.

      La moción no era contra el PP, pero era obvio que si el PP no la apoyaba se revelaba cómo lo que verdaderamente es.

      No hay fractura en la derecha, no hay malicia en VOX. Hay evidencias que duelen mas o menos. VOX tiene muchos defectos y se le pueden achacar muchas cosas. Algunos dicen que esta moción se debió presentar por sorpresa. Yo creo que presentada cómo se presentó, antes del verano; tiene la ventaja de que evidencia mucho mas a las claras la situación en que estamos.

      Y para salir adelante lo mas importante es hacer un buen diagnóstico.

      Y del diagnóstico se puede concluir que el PP es parte del problema y no de la solucion.

      Un cordial saludo

      • «Y vista la situación actual es que si. Era necesaria».

        Discrepo en este asunto de base, Rabo. La moción era «necesaria» en el caso de que dieran los números, porque en las actuales circunstancias estaba destinada a ser un paripé superfluo e innecesario que iba a beneficiar al gobierno y que para más inri coincidía ahora con el caos y la prioridad de la pandemia.
        Además, ya se tenía la experiencia de la moción de Iglesias contra Rajoy para saber lo que podía ocurrir. Sin dar los números, más oxígeno a Sánchez y más división en la derecha, porque de haber triunfado Abascal, como VOX tenía previsto hubiera sido en detrimento del partido popular. La sorpresa es que haya sido a la inversa y contra todo pronóstico calculado por VOX.
        En Cataluña, por ejemplo, cuando Ciudadanos consiguió ser el partido más votado por los catalanes, se presionó mucho a Arrimadas para que presentara una moción contra el govern, pero sin sumar los escaños suficientes para ganarla nunca me pareció una buena idea. Conociendo el ecosistema político catalán, creo que solo hubiera servido para desgastar su liderazgo, escenificar el fracaso de la formación y reforzar a los del procés.
        Después, el fracaso se precipitó igualmente pero no por no haber presentado una moción contra el govern, sino por haberse ido a Madrid y dejar en Cataluña las cosas a medio hacer.
        Puedo entender que los fieles seguidores de VOX hayan acusado el golpe de Abascal y estén cabreados. Lo entiendo porque cuando yo deposité mi confianza en Rivera, llegué a vivirlo con apasionamiento y me costaba admitir los errores que este pudiese cometer. Lo comento porque en este caso, sin ser seguidora del PP, conecté y percibí como auténtico el discurso de Casado, sin fingimientos.
        En cualquier caso, tal como le comento a Henry más arriba, si Casado es solo un buen actor y todo ha sido un camelo para seguir la vieja línea del PP, no podrá ocultar ni engañar por mucho tiempo a su electorado. Ya imagino que no estará de acuerdo, pero agradezco y considero igualmente que me plantee su discrepancia.

        Un cordial saludo,

        • Amiga Silvia. Para paripés los que vemos cada día de la mano de Sánchez. Desde el comité de «espectros» hasta lo de hoy con toque de queda si, no, no, si… No soy de Vox y no les voté, pero el otro día en el Congreso quedó claro que el régimen cerró filas ante lo que ha percibido como un peligro: Vox. Se demostró que PP y PSOE son las dos patas de este banco y entre ambos se van cubriendo las miserias, con los nacio-separatistas de palmeros. PP y PSOE tienen a este país secuestrado desde hace décadas. Se reparten cromos, cargos, prebendas, canonjías y privilegios y están los dos de corrupción hasta el cuello. No sólo es el Estado, son Comunidades Autónomas, Diputaciones, Ayuntamientos, Consejos, empresas públicas y luego los consejos de administración del Ibex. Aquí hay mucha mierda, amiga Silvia, y lo que une a la mafia es el riesgo de perder el negocio.

          Por otro lado no creo que Vox limpie el país si algun día llega al gobierno. El barro está por todos lados y hay demasiadas alfombras que levantar. Además, cualquier partido emergente es rápidamente asaltado por hordas de arribistas que buscan su negocio particular y esto es muy posible que ya esté ocurriendo. El sistema es tan perverso que la falta de escrúpulos sea un modo de escalar a posiciones de estructura y organización muy rápidamente. Y se lo digo por experiencia de años militando en un partido «emergente» hasta que me fui.

          De todas maneras, creo que a España solo la salva ya un milagro. Estamos entrando ya en una fase de colapso y si Vd. observa verá que todos los pilares del Estado, de la administración y de la sociedad se están derrumbando. Y estamos en el principio. Y no es por la pandemia. La pandemia solo ha sido la chispa, porque los explosivos estaban ya colocados. Antes pensaba que España quizás podría hacerlo una hecatombe, pero ya estamos en ella y vamos todavía peor y los responsables son fundamentalmente una clase política corrupta, venal, repugnante y absolutamente irresponsable. Ojalá fuera verdad eso de no habrá paz para los malvados.

  3. «De seguir como vamos, cabe temer que en algún momento deje de haber elecciones libres »

    No tardaremos mucho.

    También es cierto que no tenemos ni idea, nadie , o al menos los viles mortales, que va a pasar los próximos meses sobre todo a nivel económico. La situación actual es insostenible y ello conllevará cierre masivo de negocios, concurso de acreedores, nóminas sin cobrar por falta de dinero en las empresas, paro, ERTEs que no tenemos ni idea si se podrán pagar etc etc.

    No tenemos ni idea como va a reaccionar la población o como vamos a reaccionar en general.

    Si se aplica otro Estado de Alarma aunque solo sea para dar legalidad a los toques de queda eso va a terminar de hundir al sector hostelero.

    Vivimos momentos muy inciertos y en nuestro caso con un gobierno, con afán supremacista dictatorial vestido de progresismo. Son capaces de todo sin inmutarse, ahora mis dudas están en como va a reaccionar la población si el pan no llega a su mesa.

    • Hay placebos que matan, la democracia actual es uno de ellos.

      Todo se veía venir. Desde el golpe de estado catalán estaba claro que los políticos españoles habían asumido como inevitable la quiebra de la nación y daban paso al reparto de los despojos.

      A los pocos días de la moción de censura el asunto era evidente, ni una sola medida para reactivar la economía o mejorar la vida de los españoles. Una cascada de órdenes intramuros para rascar la calderilla de los presupuestos inundó cualquier institución del estado.

      Asalto a las instituciones, cambio de personajes y unos viernes sociales que envidiaría cualquier agencia de publicidad.

      Solo quedaba dosificar la quiebra y buscar una escusa para hacerla pública. El resto sería fácil, toda barbaridad podría ser justificada por el bien común. Dios vino a verlos en forma de Covid, aleluya, aleluya, ya tenemos la escusa. Hoy le dan las gracias al papa Paco Pancho.

      Mientras la gente se muere desarrollan una ley de eutanasia. Está todo dicho, no hace falta decir más.

      Los jóvenes dejarán de reunirse por la noche para reunirse por la tarde antes del toque de queda, estos políticos ni tan siquiera saben que es una sesión de tarde.

      Uno echa un vistazo a los titulares de los periódicos y no sabe que frase le ha venido antes a la cabeza, si «odia el delito y compadece al delicuente’ o «se dice el pecado pero no el pecador»

      Y así estamos, arreglando España desde los criminales titulares de los periódicos mientras la gente se muere por Covid y dentro de poco de hambre, por si acaso hay alguno que se escapa tenemos eutanasia y aborto a la carta con servicio a domicilio.

      Bueno Emme, no puedes decir que no lo sabías, quizás que no te esperabas tanta maldad ignorante de los políticos, y es que hasta para ser bueno y no ingenuo hay que haber practicado mucho con el mal.

      Todo eso que imaginas ya está aquí, van a comenzar a caer las fichas en breve, no seamos ingenuos de nuevo, la represión está preparada desde hace más de un año.

      Un cordial saludo.

      • Buenos días Henry

        » Emme, no puedes decir que no lo sabías, quizás que no te esperabas tanta maldad ignorante de los políticos»,
        Creo que me he explicado mal, no me refería a la clase política, de ella aún me espero bastante más maldad e ignorancia, hace muchos años que la situación política y territorial de España la veo venir. Eso no me pilla por sorpresa, todo lo contrario, aún no hemos visto ni la mitad de lo que pueden llegar a hacer.

        Cuando hablo de momentos inciertos me refiero a todo lo que esta «pandemia» ha acelerado. La situación política, social, territorial, económica, no sólo en España era mala, aquí, por supuesto, peor. Tenía muy claro que todo iba a estallar, los nubarrones estaban ahí, ahora con lo que no contaba es que una pandemia, también con demasiados nubarrones en ella e intereses por medio, acelerase todo de una manera que nos está destrozando anímicamente y económicamente y por supuesto acelerando la pérdida de derechos fundamentales de una manera asombrosa. También tengo muy claro que saldremos, el ser humano siempre sale, pero mis dudas están cuanto aun tenemos que caer más y cuanta miseria tiene que llegar para decir basta ya. Creo que aún no hemos tocado fondo o al menos la inmensa mayoría de la población aún no es consciente de la situación donde nos encontramos.

        De la clase política nunca he esperado nada, y ahora bastante menos. Cada uno tiene que intentar salir adelante como pueda y sobre todo no llenar la mente de historias de aquí o de allí. Por salud mental hay que leer y escuchar lo justo los medios de comunicación.
        No es bueno vivir en una burbuja pero a veces si es necesario distanciarse del mundanal ruido para sobrevivir

        • Comparto todo lo que dices, en realidad quería señalar lo mismo al reprocharte que por tus comentarios anteriores no podías decir que no lo sabías.

          Más de acuerdo aún estoy en alejarse lo máximo posible de los medios de comunicación que diluyen la realidad parcelando la degeneración del sistema.
          Estamos en un estado fallido que los políticos pretenden rematar en su beneficio.

          Solo nos puede salvar aquello que señalas, ayudarnos entre nosotros todo lo que podamos y cambiar los periódicos por las obras del siglo de oro español para recobrar la fuerza, espíritu y vitalidad que siempre ha acompañado a los españoles y que estoy seguro aún tenemos dentro de todos nosotros. O sacamos eso o estamos muertos.

          Un cordial saludo.

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