El Partido Popular sigue aspirando a convertirse en el crisol de las diversas ideas e intereses de lo que genéricamente podemos denominar “derecha española”, que históricamente siempre ha sido una realidad social y política muy plural. De ahí su apuesta, ya prácticamente en plena campaña electoral, por una entelequia denominada “España suma”. Por supuesto, nadie, en el campo conservador, va a darle el menor crédito; y no sólo por intereses partidistas, sino por la experiencia de estos últimos años.

Durante el período de su longeva hegemonía en el campo de la derecha, el Partido Popular se convirtió más bien en una olla a presión prácticamente inútil que, si ablandaba los alimentos, no sabía o no podía transformarlos en un todo homogéneo. En realidad, cuando el Partido Popular quiso absorber todo el espectro derechista absorbió igualmente todas las tensiones y conflictos que aquejaban a esos sectores de la sociedad. En el seno del Partido Popular se reprimieron dichos conflictos, pero no se erradicaron, entre otras cosas porque era imposible, y en mayor medida por las características del liderazgo político de José María Aznar y luego de Mariano Rajoy. No sin razón, numerosos conservadores españoles se sintieron humillados y ofendidos; y lo eran por el propio partido al que habían votado durante años.

Ese sentimiento es producto igualmente de las contradicciones inherentes a la praxis de los partidos conservadores –y socialdemócratas- en el actual contexto sociopolítico. Mientras un sector de las derechas, que podemos denominar identitario, se muestra partidario del respeto a las tradiciones, al orden moral y religioso, a la estabilidad social y vital, a las ideas de patria y nación, otro, al que denominaremos cosmopolita, se muestra afín a la defensa de un orden socioeconómico globalizado, que necesita fluidez, ausencia de fronteras y de tradiciones, un orden que, en el fondo, se fundamenta en el cambio permanente. De ahí la sociogénesis de una nueva tendencia política derechista, que denominados “identitaria” o neopopulista, caracterizada por la defensa del proteccionismo económico y del Estado-nación. Para no pocos sociólogos y politólogos, como Iván Krastev, Wolfgang Streeck o Christopher Gulliuy, el conflicto político-social en la actualidad tiene como protagonistas a “cosmopolitas”, los beneficiarios del proceso de globalización, y “arraigados”, víctimas de dicho proceso.

La política de Mariano Rajoy y su partido no sólo fue rechazada por su ineficacia ante el desafío separatista o la corrupción, sino por sus concesiones a los planteamientos de la izquierda social y cultural

En ese sentido, la política de Mariano Rajoy y su partido no sólo fue rechazada por su ineficacia ante el desafío separatista o la corrupción, sino por sus concesiones a los planteamientos de la izquierda social y cultural. El gobierno popular centró su actividad en la economía, siguiendo a rajatabla los criterios de austeridad establecidos por la Unión Europea. Abandonó por completo el principio esencial de la autonomía de lo político. Las reformas brillaron por su ausencia. Nada se hizo en torno a la natalidad, el aborto o la memoria histórica. Es más, el Partido Popular asumió sin demasiada dificultad el discurso de la izquierda moral en lo relativo a política sexual, feminismo radical o las reivindicaciones LGTBI. El Estado de las autonomías no sufrió la menor merma; todo lo contrario.

Para colmo, el Partido Popular legitimó la política seguida por José Luis Rodríguez Zapatero respecto al terrorismo etarra. Como dijo Rogelio Alonso, se produjo “la derrota del vencedor”. De su estrategia ante el reto separatista catalán, y su colaboración con el PNV, a la vista están los resultados. En ese sentido, cuando se hace referencia a la eficacia del bipartidismo y de la hegemonía del PP en el campo conservador, yo me pregunto por los beneficios que esas políticas reportaron a los antiabortistas; a los que, como el que esto escribe, se opusieron públicamente a las leyes de memoria histórica; a las víctimas del terrorismo etarra; a los autónomos y obreros, que sufrieron las consecuencia de la política económica del ministro Cristobal Montoro; a los defensores de la unidad nacional, etc, etc.

El Partido Popular no podía salir indemne de esa situación; y, desde luego, no salió. La victoria de Pablo Casado fue consecuencia de ello. Sin embargo, su liderazgo venía lastrado por no pocas hipotecas. Y es que en realidad el nuevo líder del PP no había sido ajeno a los sectores afines a Rajoy, porque, entre otros cargos, había ocupado la vicesecretaría general de comunicación del PP, a través de la cual intentó, con su verbo fácil, hacer digerible a los paladares conservadores las discutibles políticas del gobierno. Frente a él, se encontraban centristas como Núñez Feijóo. Y, como hemos visto hace poco, tampoco controla el aparato de su partido en el País vasco.

A pesar de la gravedad de la situación política, los socialistas lograron transformar el debate electoral a partir de la dicotomía izquierda/extrema derecha; y no entre separatismo/unidad nacional

Además, Casado ha tenido que enfrentarse a la competición con otros partidos que le disputaban el espacio político de la derecha. No obstante, existe aquí, en mi opinión, un claro equívoco. Y es que Ciudadanos no es un partido de derechas, sino de “extremo centro”; y, en consecuencia, no supone alternativa alguna al desorden establecido; más bien su radicalización. Muy distinto es el caso de VOX; aquí nos encontramos ante una derecha clásica, nítida, inequívoca, sin concesiones, que defiende sin complejos las reivindicaciones histórico-políticas y culturales del conservadurismo español. En modo alguno se trata de un partido identitario o nacional-populista de derechas, aunque podría evolucionar hacia esas posiciones en el futuro. Ahora no lo es. En su ideario, predomina la perspectiva liberal y conservadora católica. Su programa económico es neoliberal. VOX ha asumido parte del discurso identitario, como la crítica a la globalización, la Europea federal o la emigración incontrolada; pero no la transversalidad ideológica y social desarrollada por los líderes identitarios, como Marine Le Pen o Matteo Salvini; y no ha intentado aún penetrar en el espacio de las clases trabajadoras afectadas por la globalización.

Asediado por el oportunismo de Ciudadanos, por la coherencia de VOX y por las presiones del sector “centrista” de su partido, Casado fue incapaz de desarrollar una táctica y una estrategia coherentes, acordes con la trayectoria del Partido Popular. Para colmo, a pesar de la gravedad de la situación política, los socialistas lograron transformar el debate electoral a partir de la dicotomía izquierda/extrema derecha; y no entre separatismo/unidad nacional. En consecuencia, el resultado electoral fue muy negativo para Casado. Solo sus relativos éxitos, en las elecciones municipales y autonómicas, en las que, gracias al apoyo de Ciudadanos y VOX, logró conservar Madrid, Castilla-León o Murcia, le han servido para apuntalar su precario liderazgo. Ahora, se inventa lo de “España suma”, que nadie puede tomar en serio. Y, para colmo, con una portavoz que, como Cayetana Álvarez de Toledo, no sólo es la típica liberal cosmopolita, sino que con su actitud prepotente y pseudointelectual, lejos de fomentar acuerdos, provoca el rechazo y la antipatía entre sus hipotéticos interlocutores.

Pese a todo, Casado sigue disfrutando de los principales medios de comunicación de la derecha, ABC, El Mundo y La Razón, la COPE, etc. Además, el resultado negativo en las elecciones ha avivado en influyentes sectores económicos y mediáticos la nostalgia por el bipartidismo y de un Partido Popular “casa común” del conjunto de la derecha. Y, en ese sentido, la consigna parece ser acabar con VOX, el único partido político que, desde la derecha, ha sabido plantear el debate cultural y político desde una perspectiva agonística.

La dramática situación actual es consecuencia, en buena medida, de casi cuarenta años de “centrismo”, bipartidismo imperfecto y filonacionalismo

En mi humilde opinión, creo que se equivocan. Y es que es preciso asumir, pese a sus inconvenientes, la incoercible pluralidad de la derecha española, que no puede ni debe ser comprimida de nuevo en la olla a presión de un único partido. Quede claro que cuando hago referencia a las derechas me refiero a VOX y al Partido Popular. En ese espacio, Ciudadanos es un advenedizo, que no hace más que distorsionar el campo político. Pero es que, además, la dramática situación actual es consecuencia, en buena medida, de casi cuarenta años de “centrismo”, bipartidismo imperfecto y filonacionalismo. Porque aquí, gritan, gesticulan y escriben, entre nosotros, aquellos que declararon “español del año” a Jordi Pujol Soley; los que afirmaron que Juan Carlos I nunca se había equivocado en nada; los que dieron los medios de comunicación hegemónicos a la izquierda; los que promocionaron a Podemos para perjudicar al PSOE; los que defenestraron a Vidal Quadras de su liderazgo en el Partido Popular de Cataluña; los que interpretaron a Manuel Azaña en clave liberal-conservadora; los que aceptaron aquella interpretación sin haber leído al patético alcalaíno, tan sólo para ser tolerados por la izquierda cultural hegemónica; los que se autodenominaron “centro-reformistas”; los que afirmaron que “la economía lo es todo”; los partidarios del pacto a cualquier precio; los predicadores del “sentido común” sin ser conscientes de que se no se trata de una realidad natural y espontánea, sino de una construcción sociohistórica; los que afirmaban que las leyes de “memoria histórica” carecían de significado político; los defensores a ultranza del Estado autonómico; los patrioteros constitucionales; los que olvidaron su pasado; los promotores de legislaciones culturales y lingüísticas discriminadoras del castellano, etc, etc.

La España actual no ha logrado todavía liberarse de este tremendo tumor político, ideológico y cultural. Debe hacerlo, porque la realidad social y política se impone. Otra cosa es que puedan articularse pactos y alianzas. Pero no es el tiempo de bipartidismos, consensos y centrismos; hemos entrado en una etapa de pluralismo agonístico. Es decir, la aceptación del disenso, tanto en el campo de la derecha como de la izquierda; el conflicto en torno a las diversas formas de concebir la cosa pública. No todos en la derecha piensan igual; y es preciso respetarlo. Como dice la politóloga de izquierdas Chantal Mouffe: reconocer la legitimidad del opositor y conducir el conflicto a través del debate y las instituciones. En definitiva, la lucha por la hegemonía. Y, como diría el refrán popular: “Cada uno en su casa y Dios en la de todos”.

Foto: Rob Curran


Por favor, lee esto

Disidentia es un medio totalmente orientado al público, un espacio de libertad de opinión, análisis y debate donde los dogmas no existen, tampoco las imposiciones políticamente correctas. Garantizar esta libertad de pensamiento depende de ti, querido lector. Sólo tú, mediante el pequeño mecenazgo, puedes salvaguardar esa libertad para que en el panorama informativo existan medios nuevos, distintos, disidentes, como Disidentia, que abran el debate y promuevan una agenda de verdadero interés público. 

Apoya a Disidentia, haz clic aquí

Artículo anteriorJames Ballard: sobre la vida y la muerte de Dios
Artículo siguienteLa educación sin rumbo
Pedro Carlos González Cuevas
Soy profesor titular de Historia de las Ideas Políticas y de Historia del Pensamiento Español en la UNED. He sido becario en el CSIC y en el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales. Autor de obras sobre la historia de la derecha y el conservadurismo en España. He abordado el estudio de Acción Española, así como de figuras como las de Ramiro de Maeztu —del que he escrito una biografía—, Charles Maurras, Carl Schmitt, Maurice Barrès, José Ortega y Gasset o Gonzalo Fernández de la Mora.

33 COMENTARIOS

  1. Estimada Silvia, la verdad no entiendo su respuesta, la veo llena de contradicciones. Sigo sin saber cuáles son los dogmas católicos asfixiantes que tan poco le gustan. Cosa que por otro lado me parece estupendo que no le gusten pero ¿puede concretar alguno?
    Dice “el absolutismo de los dogmas particulares del catolicismo sobre la fe, sobre el bien y el mal, sobre Dios, sobre la virtud, sobre los sacramentos, sobre el cielo y el infierno o sobre la “verdad” de la creación del mundo y del ser humano.” No entiendo eso de la “verdad” entre comillas y el absolutismo. ¿Acaso pretende que los dogmas de la Iglesia sean opinables? ¿a gusto del consumidor,? Dios es uno, pero bueno pueden ser dos o incluso tres, o muchos, lo que ustedes quieran señores. O por ejemplo Dios creó el mundo pero puede que no, a lo mejor sí a lo mejor no. En cuanto al bien o el mal no seamos absolutos, en el fondo el bien y el mal son cosas relativas ¿verdad que parece un poco absurdo si lo proclamase la Iglesia? Le recuerdo que Jesucristo se presenta a sí mismo como la Verdad, como la Resurrección y la Vida. Jesucristo no es un mero moralista, no es un filósofo, es el Hijo de Dios que ha venido a este mundo a salvarlo. Esto no es opinable para un cristiano, no se si lo considera un dogma asfixiante, pero esto o se cree o no se cree.
    “Y siendo la caridad la principal virtud teologal del catolicismo y de su doctrina social, tal como sostienen los teólogos católicos, sorprende que desde la posición influyente y de poder que durante siglos ejerció la jerarquía eclsiástica en la sociedades y en el estado; como digo, sorprende su nula influencia en una regulación ética de la economía y del mercado, con el fin de evitar la usura financiera que tanto sufrimiento, ruina y estragos produce en sus fieles devotos y en los que no lo son.”
    Hombre precisamente a la Iglesia Católica se le ha acusado de todo lo contrario. Siempre se ha dicho que al condenar el préstamo con interés impidió el desarrollo económico, hasta que llegaron los buenos calvinistas y todo arreglado…a ver si nos aclaramos. En cuanto al poder de la Iglesia, de nuevo entra en contradicción. ¿Le exige a la Iglesia que regule la economía con sus dogmas asfixiantes? Por cierto antes de la Rerum Novarum, gracias al catolicismo se promulgaron las llamadas leyes de Indias donde se prohibía el trabajo infantil y de las mujeres en las minas. En la Inglaterra de la revolución industrial, sin los dogmas asfixiantes de la Iglesia, los niños trabajaban en las minas. Así que como ve, cuando la Iglesia ha tenido “poder”, o mejor dicho cuando el poder político se ha inspirado en el cristianismo para el desarrollo de su acción política resulta que se ha legislado de manera justa.

    • Me sorprende que no entienda mi respuesta, Brigante. A mí me parece que solo entiende lo que quiere entender y presumo que no es lo que entiendo yo. O sí, porque…
      “Así que como ve, cuando la Iglesia ha tenido “poder”, o mejor dicho cuando el poder político se ha inspirado en el cristianismo para el desarrollo de su acción política resulta que se ha legislado de manera justa”.
      Pues no lo veo. Cuando la Iglesia ha tenido “poder” y no hace falta que ponga las comillas, no se ha inspirado precisamente en los valores cristianos. Lo que usted relata es la excepción y no la norma. De hecho, como le comento más abajo, los teólogos católicos piensan que referirse a los “valores humanistas cristianos” les deja en una posición de inferioridad y de desventaja respecto a sus dogmas, conceptos y principios católicos, que son los verdaderos.

      • Si las leyes de Indias fueron la excepción será porque España es la única nación moderna que inspiró su acción política en los principios cristianos.
        Eso que dice de los teológos católicos ¿quiénes son? ¿Dónde lo dicen?
        Sigue sin decirme cuáles son esos dogmas católicos asfixiantes

  2. Sería deseable que una visión pragmática acerca de la realidad política española fuera más habitual, no solo en sectores económicos y mediáticos, sino en la gran masa de votantes. Y en este sentido, artículos como el suyo contribuyen a mostrar dicha realidad de una manera clara y sin eufemismos. Le doy las gracias por ello y le felicito por esta magnífica exposición de hechos.

  3. “Y es que Ciudadanos no es un partido de derechas, sino de “extremo centro”; y, en consecuencia, no supone alternativa alguna al desorden establecido; más bien su radicalización. Muy distinto es el caso de VOX; aquí nos encontramos ante una derecha clásica, nítida, inequívoca, sin concesiones, que defiende sin complejos las reivindicaciones histórico-políticas y culturales del conservadurismo español. En modo alguno se trata de un partido identitario o nacional-populista de derechas, aunque podría evolucionar hacia esas posiciones en el futuro. Ahora no lo es. En su ideario, predomina la perspectiva liberal y conservadora católica. Su programa económico es neoliberal”

    Pues no me convence demasiado su “defensa del pluralismo agonístico”, plagado de incoherencias y contradicciones, como la de este párrafo entrecomillado. En atención a su relato, lo que sí cabe deducir es una clara defensa del “singularismo” de VOX, en oposición a otros partidos y en competición con ellos, en la casina batalla electoral, de corte simlar a la anterior, pero con menos enjundia y fuelle.

    Quizás está bien empleada esa “persectiva agonística” para distinguir y señalar la ventaja de un líder fuerte y con carisma como es Abascal, con respecto a otros líderes políticos, pero ni es una condición suficiente como usted parece sugerir, ni tampoco alternativa al desorden establecido. A no ser que, en la España del siglo XXI, usted considere viable la implantación de un conservadurismo catolico y doctrinario en lo social, que por cierto, nada tiene de liberal. Pero bueno, ya lo compensan siendo neoliberales en lo económico. Así, con toda naturalidad.

    Y ¿Cómo se puede ser conservador católico y neoliberal al mismo tiempo? ¿Cómo debería ser una economía inspirada en los principios católicos, que no cristianos, para no entrar en conflicto? ¿Son compatibles esos principios católicos con la creación de la riqueza en el libre mercado, con arreglo a la moral y a la ética? ¿o es que esos estandares “éticos y morales” de sus prédicas para establecer rigor, control y dogma en el orden social no sirven del mismo modo en lo económico?

    No me sorprende su defensa a ultranza de ese “singularismo” igual de incomprensible para creyentes que para no creyentes. No me sorprende que en esa contienda política que plantea, uno de sus mayores temores sea el de verse sobrepasado por “la radicalidad del extremo centro”.

    • “¿Cómo debería ser una economía inspirada en los principios católicos, que no cristianos, para no entrar en conflicto? ”
      ¿Cómo? ¿Los católicos no somos cristianos? ¿Puede explicar con un poco detalle esta contradicción?

      • Pues lo pregunto porque porque no entiendo bien cómo pueden conjugarse esos principios católicos con esos principios neoliberales, sin que entren en conflicto. De hecho, la experiencia neoliberal en países de America latina como Chile solo ha sido posible a través de dictaduras militares. O ¿Acaso son países laicos ajenos al catolicismo? Pero no tengo que irme tan lejos, basta con señalar la alianza del nacional-catolicismo que se instauró en nuestro país por un largo periodo en el que, por cierto, la iglesia católica en complicidad con el régimen instaurado, era el único baluarte supremacista del orden moral, entregada a la causa de conservar las costumbres, los privilegios y los valores tradicionales de antaño, con la seguridad de que no encontraría competencia ni oposición a la imposición de sus dogmas, prácticas y rituales. ¿A ese “liberalismo” se refiere el articulista sobre VOX cuando lo enmarca en el conservadurismo catolicista?

        Y a su pregunta, cuya respuesta usted conocerá mejor que yo, pues claro que los católicos son cristianos, pero ni tienen la exclusividad del cristianismo ni cultivan sus mismas virtudes ni asumen los mismos principios ni interpretan de igual modo la Biblia ni son de lejos los únicos cristianos de referencia. Le diré más, ser catolico está subordinado a ser cristiano, pero no al revés.

        La pregunta es en qué medida el catolicismo ortodoxo y el protestante se alejan de los principios cristianos universales que salvaguardan la moral y la ética de las perversas acciones humanas. En qué medida son compatibles los principios católicos imperantes, en sus diversas variantes para adaptarse a los nuevos tiempos. En qué medida sus clérigos o sus representantes predican con el ejemplo, amén de trasmitir a los ciudadanos corrientes unos valores tan cristianos como universales, que han sobrevivido a través de la historia de los siglos, a pesar del freno y del dogma asfixiante del catolicismo.

        • Entonces duda aclarada, la redacción de su pregunta llevaba a confusión.
          Pero su respuesta abre un debate interesante. En primer lugar hay que aclarar que para los católicos el resto de cristianos son hermanos separados. Otra aclaración, católico significa universal, Iglesia Católica es Iglesia universal. El resto de confesiones cristianas son las que se han separado del tronco común, en algunos casos por causas ajenas a la religión como por ejemplo los anglicanos, ya sabe usted lo de los caprichosos amorosos de Enrique VIII. Usted hace unas afirmaciones muy tajantes y me gustaría debatirlas, aunque se escapen un poco del tema del artículo. ¿Cuáles son esos valores universales del cristianismo que los católicos no defendemos? ¿y cuáles son nuestros dogmas asfixiantes?

          • Amigo Brigante, una cosa son los valores que puedan defender los fieles católicos y otra distinta son los dogmas sagrados instaurados por gracia divina, por la santa madre iglesia católica.
            Valores cristianos y universales como la libertad, la bondad, la fraternidad, la paz, la solidaridad, la justicia, el respeto…lo son precisamente por pertenecer a la historia de la humanidad y ser compartidos ampliamente en distintas épocas, a lo largo de los siglos y por distintas culturas y distintas religiones.
            Otra cosa distinta es el absolutismo de los dogmas particulares del catolicismo sobre la fe, sobre el bien y el mal, sobre Dios, sobre la virtud, sobre los sacramentos, sobre el cielo y el infierno o sobre la “verdad” de la creación del mundo y del ser humano.

            Las personas de cualquier época, cultura, ideología o religión pueden asumir, compatir y poner en práctica esos valores universales, humanistas y también cristianos, sin necesidad de asumir los dogmas absolutos del catolicismo. Sin embargo, la asunción de los valores cristianos en la doctrina social de la Iglesia catolica conlleva que los fieles católicos asuman en el mismo lote esos dogmas absolutos, y los practiquen a través de los rituales habituales de la caridad, la oración, la piedad, la obediencia, la confesión y la liturgia, entre otros.

            Y siendo la caridad la principal virtud teologal del catolicismo y de su doctrina social, tal como sostienen los teólogos católicos, sorprende que desde la posición influyente y de poder que durante siglos ejerció la jerarquía eclsiástica en la sociedades y en el estado; como digo, sorprende su nula influencia en una regulación ética de la economía y del mercado, con el fin de evitar la usura financiera que tanto sufrimiento, ruina y estragos produce en sus fieles devotos y en los que no lo son.

            Imagino que es en este punto donde el articulista asumía con naturalidad el “catolicismo conservador de VOX, junto a su posición neoliberal en lo ecónomico”. Porque la caridad con el prójimo, por el catolicismo, es entendida en un sentido literal de limosna y beneficiencia para esos pobres marginados y desheredados que se han quedado fuera del sistema.

            En los tiempos actuales, se da la paradoja de que en lo político y económico reniegan de ese Estado protector del bienestar social, que es para ellos, origen de todos los “vicios y pecados” del ser humano, cuando en su doctrina social la caridad sigue siendo la virtud teologal más importante en el orden moral.
            Es decir, que el manto protector de ayuda social al prójimo es dañino y perjudicial cuando biene directamente del Estado, pero es legítimo, necesario, obligado y saludable cuando lo ejerce la iglesia a través de la caridad y limosna de siempre, que dignifica mucho más al ser humano. Qué vas a comparar! la forma más natural de que cada uno, por designio divino, ocupe el lugar que le corresponde en la sociedad. Y así, que cada uno esté en su casa (o en la calle) y Dios esté en la de todos.

            De hecho, en algunas reflexiones “pastorales”, al alcance de cualquiera, siguen siendo entusiastas con los principios y conceptos tradicionales católicos inscritos en el tomismo, en detrimento de los valores humanistas cristianos, que según ellos “no son moralmente vinculantes como los mandamientos de la ley”.
            Incluso, en la batalla por las ideas, sugieren “la confrontación con los oponentes” por el bien y la verdad (que solo ellos representan, claro) y no el diálogo o el consenso entre las partes; al tiempo que no esconden su desprecio por una sociedad atea y nihilista que se ha conformado a partir de la “modernidad y de la teoría de valores”. Si les molesta y abominan de papá Estado no es por defender nuestra libertad y dignidad individual sino porque detestan que les hayan suplantado en ese cometido.

        • “…ni interpretan de igual modo la Biblia…”

          Mencionando solo un punto… Hasta el universo Star Wars tiene un canon, o tenía uno ampliamente aceptado, hasta la adquisición por Disney de todos los derechos…

          Como Ud. sabe la Biblia es un conjunto de libros, y el canon bíblico establece cuales son aceptados y cuales no son aceptados por las diferentes ramas del cristianismo. No es en la interpretación de la Biblia, sino en el propio canon en lo que difieren dichas tradiciones. Le sugiero que aborde con más profundidad la apasionante historia de la evolución del canon bíblico cristiano y de sus diferentes tradiciones, ya sea la católica, la ortodoxa, la anglicana, etc…

          • Le agradezco la sugerencia de profundizar en esta cuestión, aunque si le digo la verdad, prefiero analizar los aspectos que considero claves en el significado e intencionalidad del artículo, tan de su agrado, como manifiesta más arriba en sus observaciones.

            No obstante, le animo a que deje su reflexión sobre la apasionante historia de la evolución del canon bíblico cristiano y de sus diferentes tradiciones. Estaré encantada de leer lo que pueda aportar al debate.

        • El artículo es plenamente de mi agrado porque considero que refleja la realidad sin ningún tipo de tapujo. En cuanto a lo que Ud. considera aspectos clave, no debe asumir que todo el mundo les otorgue la misma importancia. En mi caso leo la palabra católico y no me altero en absoluto. Yo, por ejemplo, podría ser un budista bien informado y que profesa un profundo respeto por cualquier creencia. Y eso también sería algo deseable, que todo el mundo estuviera bien informado y supiera respetar cualquier creencia sin dejarse influir por tópicos. ¿No cree?

          • Me parece perfecto que el artículo sea de su agrado si la realidad que usted percibe, es decir, la suya, conincide con la del articulista. Del mismo modo, doy importancia y asumo con naturalidad los aspectos clave que considero, con respeto, educación y sin tener que pedirle ningún permiso para expresarlos.

            Insisto en que deje su reflexión sobre la apasionante historia de la evolución del canon bíblico cristiano y de sus diferentes tradiciones, sobre la que muestra tanto respeto y parece tan informado. Estaré encantada de leer lo que pueda aportar al debate.

        • El artículo, en mi opinión, es perfecto porque describe la realidad del panorama político español con precisión.

          Sin embargo, en su primer comentario Ud. ha derivado el tema del artículo hacia la religión, en concreto una crítica de VOX tachándolo de conservadurismo católico y doctrinario.

          Ud. hace una serie de afirmaciones al respecto, y cuando el autor del artículo le pregunta de manera reiterada en qué fundamenta tales afirmaciones Ud. no responde. Simplemente ha hecho mención a lo que piensan los teólogos católicos y a la existencia de dogmas asfixiantes, así sin más.

          En cuanto a la evolución del canon bíblico cristiano y los de sus distintas tradiciones, efectivamente es apasionante. Existe un número ingente de manuscritos que se conservan del Nuevo Testamento, sean en papiro o pergamino y escritos en griego koiné, que han sido compilados y clasificados ya sea por su relevancia en la tradición cristiana o por su antigüedad. Sin embargo ninguno de esos escritos es anterior al 125 d.C., en mi opinión ninguno podría reflejar fielmente unos hechos acaecidos, al menos, 70 años antes. Todos se basan, por tanto, en una tradición transmitida entre generaciones y filtrada por la idiosincrasia de sus autores y de las sociedades en las que vivieron. En cuanto al Antiguo Testamento, está basado en diversas fuentes en hebreo y arameo y su origen es muy anterior, son escritos en el ámbito de comunidades que vivieron en el año 300 a.C. que incluso tratan tradiciones mucho más primitivas. Por si esto no fuera suficientemente complejo, los distintos concilios en los que se ha tratado el canon bíblico o las tradiciones que se habrían de incorporar al cristianismo y ya desde los concilios pre-Nicenos, los griegos de Nicea I a Constantinopla V, los latinos hasta el de Trento o los diferentes concilios y sínodos reformistas u ortodoxos, han forjado las distintas tradiciones cristianas. De todos ellos, el de Jerusalen del s. I, en mi opinión, ha sido el más importante al abrir el cristianismo a los gentiles, porque eso suponía que los no judíos podrían convertirse en cristianos. Eso supone un crecimiento exponencial de una fe que aunque acababa de nacer arrastrara tradiciones milenarias. Una historia fascinante que abarca milenios en la Historia del hombre…

          Y volviendo a su opinión inicial… El autor del artículo tan solo hace esta comentario: “En su ideario, predomina la perspectiva liberal y conservadora católica. Su programa económico es neoliberal”.

          Lo que para muchos significa que en el ideario de VOX “predominan”, lo que no excluye otras perspectivas, lo liberal y lo conservador católico, con un programa económico neoliberal… Ud. lo convierte en “la implantación de un conservadurismo catolico y doctrinario en lo social, que por cierto, nada tiene de liberal. Pero bueno, ya lo compensan siendo neoliberales en lo económico”

          Con todo mi respeto, su respuesta es toda una salida de tiesto, por lo mismo le podría devolver las preguntas que Ud. formula como crítica hacia el artículo:

          ¿Como se puede ser socialista y comprar voto con el dinero de los trabajadores, con el dinero de todos los españoles?¿Son compatibles los principios económicos del PP con las subidas de impuestos constantes de Rajoy y de Montoro?¿Por qué clase de estándares “éticos y morales” se rige un partido como C’s, con virajes ideológicos tan acentuados que tanto se declara socialdemócrata, laico y no monárquico como pasa a ser un clon del PP y pretende disputar a Casado el liderazgo de la oposición de centro-derecha?

          En fin… Un respetuoso saludo.

        • A su respuesta, Silvia 6 octubre, 2019 at 18:32

          “En los tiempos actuales, se da la paradoja de que en lo político y económico reniegan de ese Estado protector del bienestar social, que es para ellos, origen de todos los “vicios y pecados” del ser humano, cuando en su doctrina social la caridad sigue siendo la virtud teologal más importante en el orden moral.
          Es decir, que el manto protector de ayuda social al prójimo es dañino y perjudicial cuando biene directamente del Estado, pero es legítimo, necesario, obligado y saludable cuando lo ejerce la iglesia a través de la caridad y limosna de siempre, que dignifica mucho más al ser humano”

          La caridad cristiana, como Ud. bien dice, es una virtud, es la disposición voluntaria del individuo para actuar de una manera determinada. El estado del bienestar, sin embargo, es fruto de la coerción del Estado sobre el individuo,
          es una imposición que no admite discusión, dogmática. Dios hizo libre al hombre incluso para pecar o no, el Estado obliga al hombre a pagar quiera o no quiera. No es por tanto caridad es incautación. En cuanto a la redistribución de la riqueza… Se puede comprobar estos días como se redistribuía la riqueza en un pueblo andaluz, no precisamente de manera caritativa, si no totalmente arbitraria por el capricho de un partido político y para satisfacer sus fines.

          Y en cuanto a:

          “Valores cristianos y universales como la libertad, la bondad, la fraternidad, la paz, la solidaridad, la justicia, el respeto…lo son precisamente por pertenecer a la historia de la humanidad y ser compartidos ampliamente en distintas épocas, a lo largo de los siglos y por distintas culturas y distintas religiones. Otra cosa distinta es el absolutismo de los dogmas particulares del catolicismo sobre la fe, sobre el bien y el mal, sobre Dios, sobre la virtud, sobre los sacramentos, sobre el cielo y el infierno o sobre la “verdad” de la creación del mundo y del ser humano”

          ¿De que libertad, bondad, fraternidad, paz, solidaridad, justicia, respeto cristianos habla?¿De lo que se practicaba en la Inglaterra, Holanda y Francia de los siglos XVI a XVIII y que permitió llenar América de esclavos traídos de las colonias portuguesas de Africa por portugueses, ingleses, holandeses y franceses?

          https://imgur.com/LfCLzKU

  4. Muy buen artículo. Una crónica de hechos.
    En mi caso creo es posible ser globalista y a la vez nacionalista español. Globalista en libre mercado de verdad. No el actual en el que EE UU compite con economías estatalizadas europeas y les ponemos aranceles. A la vez el nacionalismo español no tiene porqué ser proteccinonista: se trata de defender elementos no cedibles de la soberanía.
    Saludos, Guillermo

  5. No puedo menos que valorar positivamente su sinceridad, señor González Cuevas (añado el segundo para no ofenderle).
    Soy una persona capaz de entender lo que usted determina como identitario; “partidario del respeto a las tradiciones, al orden moral y religioso, a la estabilidad social y vital, a las ideas de patria y nación”, pero me siento incapaz de discernirlas de, pongamos, el Carlismo, o de manera más moderada, el nacionalismo vasco del PNV.
    Soy de la opinión de que incluir la religión en el orden político, no es una buena idea, pues lo que puede desencadenar en las relaciones sociales que la política condiciona, es sin lugar a dudas, pernicioso. Quizá a corto plazo, no tanto. En plazos de mayor desarrollo, ¿cómo podrá asegurar que la fe que usted profesa y que sin duda pretende promocionar con esta concepción política, no será otra bien distinta? Antes que “…Dios en la de todos”, prefiero la de “a Dios lo que es de Dios…”
    No soy capaz de entender como un reducto de la intimidad humana se pretende politizar, osease, hacer común. ¿No habrá de bastar la confianza que la propia fe aporta?¿Es necesario convencer al que no tuvo la suerte de compartirla?.
    En relación a la pureza de Vox y su ideario sin complejos, hemos de aceptar que complejos, ninguno. Pues si a usted el señor Casado, le ha de parecer absurdo con su aritmética patria, qué no le parecerá ese señor Abascal, pesebrero profesional. Y además neoliberal católico…habrá que modificar el Credo y meter algún spam publicitario para actualizarlo.
    En cualquier caso, es lógico que no haya coincidencia con Salbini y Le Pen. Más fácil sería encontrarlo en lejanas montañas, que diría el ínclito José Mari.
    Un saludo

    • Las palabras de Jesucristo se utilizan con frecuencia con fines torticeros o con la intención de apartar a Dios de la vida pública. La más utilizada con esta doble finalidad es sin duda, la famosa “Dad a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César”. También a veces se utiliza el “quien esté libre de pecado que tire la primera piedra” para presentarnos a un Jesucristo defensor del adulterio, cuando es todo lo contrario porque la escena finaliza, una vez que se han quedado solos, con Jesucristo perdonando a la adúltera y diciéndola “vete y no peques más”, atención “no peques más”. Pues algo parecido pasa con lo de Dios y el César. Recordemos la escena, unos sacerdotes pretenden hacer caer a Jesús en una trampa con una pregunta diabólica, pues sea cual sea su respuesta los sacerdotes encontrarán motivos para acusarles:”¿es lícito pagar tributo al César o no?” y Jesús, tras hacer que le muestren una moneda, contesta con el famoso “Dad a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César”. Pero esto lo que quiere decir es que hay cosas que son del César y cosas que son de Dios, cosas terrenales, de este mundo, porque si fuesen del otro mundo la disyuntiva no existiría, todo sería del César. Recuerdo en un debate sobre el aborto, donde se empleó este argumento en defensa del aborto: una persona religiosa no puede opinar sobre el aborto porque hay que dar al César lo que es del César. Ante este argumento alguien preguntó ¿Y desde cuándo la vida es del César?

      • Gracias por sus exégesis, señor Brigante. Pero yo no pretendía hacer teología, sencillamente indicar que la combinación de poder político y religioso, es, cuando menos, peligrosa.
        Y dejemos a Dios donde guste estar, porque parece que, según he observado viajando, gusta de nombres y lugares diversos, pero cuando entra en el parlamento, la cosa se pone mal.
        No soy teólogo, pero hasta donde mi corto entender me permite, los evangelios no son precisamente los mejores apuntes para estudiar un MBA. Y como he comentado, catolicismo y neoliberalismo, son antagónicos. En el primero, es el hombre, en el segundo, el dinero, lo más importante. Ya le digo que a mi no me cuadran.
        Un cordial saludo

  6. La política española del estado de partidos no necesita ningun análisis filosófico ni político profundo. Simplemente diferente facciones del estado peleando entre ellas dentro dentro del estado y con los medios del estado para obtener el mayor poder dentro del estado durante el mayor tiempo posible.

    Cualquier tema, por absurdo que sea, se convierte en tema de actualidad y cada facción intenta con discursos mayormente vacios de contenido, parecer totalmente distinta a la otra e intentar colectivizar al electorado.

    Casado,Abascal, Iglesias, Ribera, Sánchez,Díaz,Torra,Rajoy,….el único estudio político y filosófico que merecen es el del oportunismo

    • Además, estos Sr. son funcionarios del Estado, sin oposición, que cobran del Estado.

      “El pueblo es el cuerpo del Estado, y el Estado es el espíritu del pueblo. En la doctrina fascista, el pueblo es el Estado y el Estado es el pueblo.”
      “Todo en el Estado, nada contra el Estado, nada fuera del Estado.”
      Mussolini

      ” unidad de poder y diversidad de funciones “, según el régimen franquista. Y es verdad que no es un fascismo completo, como bien dijo: “el franquismo no pudo ser fascismo pues los pilares eran el ejército y la iglesia y no el partido”

      Luego seguimos viviendo en un Estado Fascista. No pasa ná, pero que se sepa. Si oyes decir a alguien algo así como que vivimos en una democracia, ese no sabe o te quiere engañar.

      • La Ley de la Reforma política de 1977 otorgó a los partidos políticos la posibilidad de forma y reformar la constitución, es decir, unas cortes franquistas decidieron como tenía que ser el régimen del futuro. Las leyes fundamentales del 78, lo que algunos llaman constitución, fue elaborado por miembros de unas cortes legislativas organizadas por los franquistas, en las que participaron los partidos de la oposición. A fue donde la oposición le otorgó legitimidad al Franquismo

        • La última frase es “ahí es donde la oposición le otorgó legitimidad al franquismo”

  7. El artículo hace un relato de los hechos con absoluta precisión, al menos desde mi punto de vista y mi percepción personal, por eso no voy a dedicarme a pellizcar ninguna de sus partes.

    La política española me produce desasosiego y en ocasiones hasta rabia. Siempre me ha gustado la política y el hecho de carecer de ideología me ha permitido observar con cierta objetividad los últimos cuarenta años.

    Siempre he considerado que la política era el medio de mejorar la vida de las personas que componen una sociedad, ya se que para eso se necesita alcanzar el poder y que en España los políticos lo consideran el fin último en lugar del penúltimo, y es ahí donde tenemos el problema.
    No nos engañemos, la clase política en España se ha caracterizado por su cobardía de pesebre. No dudo que haya hombres preparados, pero lo que es cierto es que no son mayoría y que en ningún momento han demostrado tener una visión amplia del entorno ni objetivo que no fuera su personal supervivencia en el poder.

    Es cierto también que la política se caracteriza por la lucha de intereses que se contraponen al bienestar general, es labor del político salir victorioso, algo que nunca se da en España, ya que son los propios políticos aquellos que actúan contra el interés general en beneficio propio, el de un amigo o el de un enemigo al que no se atreven a enfrentarse.

    Así podemos observar que la mayoría de los problemas a los que se enfrenta la sociedad española no son problemas que los españoles hayan creado, sino problemas inventados por los políticos para su beneficio personal, intereses ajenos o para desviar la atención del saqueo del estado.

    Voy a exponer mi teoría, ojo, solo teoría de la situación.

    Yo me preguntaba en el año 2005 como reaccionaria el español que se iba de vacaciones a Cancún y se hipotecaba en una casa de doscientos mil euros cuando se diera cuenta de que era pobre. Aquella pregunta me fascinaba, más aún al comprobar la cerrazón del español de a pie, de empresarios e incluso de inversores de dinero ajeno.
    El asunto se zanjó con la desafección y desconfianza política.

    Y es aquí donde comienza mi teoría.

    El estado de partidos se encuentra con una desafección hacia PSOE y PP por una gran parte de la sociedad española, surge un movimiento espontáneo de protesta conocido como 15M, el estado saca a sus células dormidas, Podemos, para neutralizar el movimiento, la misión de Podemos, como la de Sociedad Civil Catalana, o incluso Ciudadanos tiene como objetivo la neutralización de la desafección devolviendo al redil del estado de partidos al votante.
    Podemos viene bien tanto al PP como al PSOE, recuperará los votantes perdidos de la izquierda y aglutinará el voto de la derecha en el PP empujando la política española hacia un federalismo autonómico con el que están de acuerdo tanto PSOE como PP.
    Si entendemos a Podemos como una célula del estado nos resultará muy fácil comprender la actitud de Pablo Iglesias en cada una de sus decisiones cruciales, también la escisión de Errejón o el simple hecho de no haber exigido derogar la ley mordaza en año y medio.

    El golpe de estado catalán parece más un autogolpe de estado diseñado desde el el estado para que la sociedad acepte el reparto al gusto del estado de partidos que un golpe de estado de una facción enfrentada.
    Si el golpe de estado fracasa no es por la oposición del estado sino porque no se pensaba que el espíritu patriótico existiera tras cuarenta años de lavado de cerebro autonómico.
    El PP se ve atado de manos, no es posible ante la reacción de los españoles hacer la reforma constitucional acordada con el PSOE por lo que se da paso a la moción de censura para que Sánchez culmine bajo cuerda y en funciones el golpe de estado.

    La política española se encuentra atrapada en un relato político ficticio creado para la manipulación y en una serie de intereses propios y extraños que son contrarios al interés de la nación.

    Solo VOX está fuera de ese bucle y deberá rodearse de los mejores si no quiere ser atrapado y engullido. Es por eso que la estrategia del estado en estas elecciones es silenciarlo como primera medida para su desactivación. No debemos engañarnos, de aquí al diez de noviembre el estado corrupto de partidos le tendrá preparada alguna sorpresa.

    • “Solo VOX está fuera de ese bucle y deberá rodearse de los mejores si no quiere ser atrapado y engullido. Es por eso que la estrategia del estado en estas elecciones es silenciarlo como primera medida para su desactivación. No debemos engañarnos, de aquí al diez de noviembre el estado corrupto de partidos le tendrá preparada alguna sorpresa.”

      Siempre me he preguntado porque los medios de la ultraizquierda empezaron a darle publicidad a Vox cuando eran cuatro gatos y sin embargo nunca nos han inundado con información de partidos como España 2000 o Democracia Nacional, que ya habían tenido presencia en organismos públicos, además de numeros incidentes de los miembros con la justicia. Y siempre me he respondido porque España 2000 y Democracial Nacional son partidos en cierto modo, revolucionarios nacional socialistas, y Vox es un partido del sistema, para reforzar el sistema.

      Ciudadanos ha fracasado, y ha fracasado porque los poderes que pusieron a Ciudadanos ahí, no tuvieron en cuenta que Ribera es un político catalán, que un día te dice sí otro no, un funda una liga regionalista y al poco tiempo está con Franco en Burgos. Y ese espacio vacío de renovación por la derecha lo ha usado Vox aupado por los medios de la ultraizquierda.

      VOX el partido contra las autonomías, que se presenta a las autonómicas y es dirigido por un Sr. que ha estado 20 años viviendo de ellas.

      • VOX es el único partido que denuncia a los golpistas, no creo que eso se hiciera por consejo del estado que estaba propiciando el golpe. Es cierto que VOX nace con políticos escindidos del PP, alguno de ellos lo abandonan. Las disputas internas son normales en los partidos, la cuestión es siempre quienes quedan al mando del mismo.
        Yo no tengo ninguna confianza absoluta en VOX, al contrario tengo dudas, de momento parten de unas premisas mínimas para sanear el estado de partidos, que vayan cediendo hasta convertirse en un engañabobos más o consigan con sus acciones ganarse el respeto de una mayoría de españoles depende exclusivamente de ellos. Desde mi punto de vista es algo que se puede hacer siendo generosos, y no me refiero a una generosidad sobre la corrupción política del adversario, sino a la generosidad de limpiar su partido, ahora que pueden, de los trepas y peores e invitar a colaborar a los excelentes.

        • Yo no quiero una regeneración del estado de partidos, quiero que desaparezca por una democracia liberal de verdad.

          Como usted comentó antes acertadamente, podemos fue un agente, o como quiera llamarse, del estado de partidos para volver a integrar las futuras masas abstencionistas del 15M en el estado.

          todo es falso, puro teatro

      • VOX habla de reducir las competencias autonómicas más que de su abolición, algo que habría que hacer a través de una reforma constitucional. Los argumentos de telediario o programas rosas políticos no los suelo tomar en cuenta.
        En España es complicado, imposible, salir a la escena política si no es con el beneplácito del estado de partidos. A VOX no le dieron voz, VOX aprovecho el momento adecuado y se coló en un golpe de estado como único opositor. Luego fue utilizado por el sistema para crispar y tensionar la sociedad.
        Es precisamente esa tensión artificial promovida por los medios lo que debe saber atenuar VOX, si lo consigue de aquí al diez de noviembre a lo mejor gobierna en colación con el PP. Oportunidad tiene, lo que no se es si tiene capacidad

        • Usted votará a VOX? No le juzgo, yo soy abstencionista. Solo quiero que retomemos el tema cuando VOX rompa sus expectativas.

          A veces me considero mala persona, pero creo que la única solución de España es una quiebra económica del estado y las autonomías, y que los acreedores negocien a cambio de recortes profundos en el gasto público y la administración.

          • El principal el BCE y las entidades que lo sostienen, que es el que mas compra deuda

          • ¿Abstencionista? No le juzgo, yo si voto a quien suponga una mínima posibilidad de salir de este bucle partitocratico con algún éxito por mínimo que sea, en estos momentos considero que es VOX.

            Ese abstencionismo… ¿Sabe a quien beneficia? Ni más ni menos que a ese Estado del que dice Ud, renegar. La razón es bien simple: Tan solo las personas que viven de ese Estado, y su familias y allegados, son tan numerosas que representan una masa electoral suficiente para que el Estado siga en pie una convocatoria electoral tras otra. El abstencionismo solo contribuye a perpetuar el Estado actual.

            Y no es Ud. mala persona, es Ud. objetivo… Ya que solo un evento realmente drástico podría contribuir a cambiar las cosas.

Comments are closed.