Especialmente entre nuestros coetáneos de la generación más joven, “la crisis climática” y los peligros resultantes se han convertido en uno de los temas dominantes: si no promovemos de inmediato la protección del clima, con todas las herramientas y medios disponibles, nuestra especie no tiene futuro, el conjunto La Tierra no tiene futuro. Todos los demás problemas, según esa lógica, son secundarios.

Dar un vistazo a la prensa, salir los viernes a la calle, comentar el tema en las redes sociales nos permite confirmar que la opinión pública se encuentra realmente presa de un alarmismo inquietante. A primera vista, y si nos fiamos únicamente de los muchos divulgadores de la “crisis climática”, todo esto suena muy consistente. ¿Realmente no existe ninguna duda sobre las previsiones de catástrofes climáticas?

Hablando de dudas: por supuesto que es muy positivo que “los jóvenes” piensen en el futuro y quieran tomarlo en sus propias manos. ¡Es su futuro! “La juventud” debe dudar sobre si nosotros, los “mayores”, lo hemos hecho bien. Pero también debería cuestionarse si las advertencias de desastres climáticos inminentes que escucha de algunos “mayores” están justificadas. En cualquier caso, espero que “los jóvenes” – pero también periodistas y divulgadores- revisen cuidadosamente esta carta y formen su propia opinión.

Vayamos por partes. ¿Qué mensajes se están propagando al calor – nunca mejor dicho- de lo que ya todo el mundo quiere llamar crisis climática?

La juventud debe dudar sobre si nosotros, los mayores, lo hemos hecho bien. Pero también debería cuestionarse si las advertencias de desastres climáticos inminentes que escucha de algunos mayores están justificadas

1. El fin del mundo ya está aquí. Nos pintan un panorama muy sombrío: estamos en medio del colapso del mundo habitable inducido por el CO2. Sólo drásticas medidas de emergencia podrían salvarnos.

Verificación de hechos: lo cierto es que vivimos más tiempo y de forma más saludable que en cualquier época pasada de nuestra historia. Y lo hacemos con más libertad que nunca. Y con infinitamente más prosperidad. Jamás antes la humanidad dispuso de más y mejores tecnologías para enfrentarse a los peligros y las dificultades de cualquier tipo. Es cierto que el hombre pone en peligro la tierra. Podemos discutir sobre la inminencia de las amenazas que de nuestra actividad surgen, pero no hay duda de que los peligros están ahí. El hombre pone en peligro la tierra a través de la guerra y la amenaza de guerra, a través de la expansión incontrolada de sus actividades en áreas cada vez más grandes, a través de monocultivos agrícolas carentes de la tecnologización que les permitiría reducir su impacto sobre el suelo, a través del plástico (en realidad el plástico no es una amenaza en sí mismo, sino el uso que de él hacemos nuestra querencia por tirarlo, en lugar de reutilizarlo), mediante la deforestación de las selvas tropicales… Pero ciertamente no ponemos en peligro el planeta con nuestras emisiones de CO2, al menos no en un margen tiempo calculable. La Tierra – no olvidemos que nuestro paso por ella es apenas un lapsus de tiempo – ha tolerado mucho más CO2 (4.500 ppm de CO2 en el Cámbrico, por ejemplo) y no ha “padecido” por ello. En principio, el CO2 promueve el crecimiento de las plantas e, indirectamente, también el de toda la vida silvestre. Para los humanos, más CO2 supone innegablemente una mejora en nuestra base alimenticia. Volveré más adelante sobre el tema.

2. Búsqueda de la verdad y consenso científico: La inmensa mayoría de los divulgadores de la crisis climática -también de quienes en ellos creen- enfatiza una y otra vez la gran unanimidad de la ciencia en lo que al problema del clima se refiere. Eso es muy fácilmente verificable, nos dicen. Basta con “buscar en Google un minuto” para encontrar la confirmación de cierta opinión basada en “varios artículos científicos”. Quienes así argumentan pasan por alto con avidez el hecho de que ello es solo una prueba de que algunos científicos estarían apoyando esta opinión. Si seguimos buscando más allá de un minuto vemos cómo, en la mayoría de los puntos, también encontramos científicos que representan opiniones distintas. OK, reconozco que pertenezco a una generación diferente. Aprendí en la escuela aquello de “et altera pars audiatur”.

También aprendí que las teorías nunca se pueden probar. En su lugar, tienes que hacer un esfuerzo intenso para falsificarlas. Solo si las falsaciones fallan podemos aceptar una hipótesis como base de trabajo científico hasta que un nuevo avance científico la convierta en obsoleta.

Si usted se pone a investigar un poco más en Internet que lo que el alarmismo le ofrece, se da cuenta inmediatamente de que el consenso sobre el problema del clima es relativamente estrecho, consiste esencialmente solo en tres puntos:

  • Desde los comienzos de la Revolución Industrial ha subido la temperatura media del planeta.
  • Durante ese tiempo, la concentración de CO2 ha aumentado considerablemente y la actividad humana ha contribuido a ello, y
  • Este aumento de CO2 contribuye al llamado efecto invernadero.

Puede parecer éste un enorme consenso, pero no en la cuestión crucial a la hora de evaluar el problema climático antropogénico. La cuantificación del efecto invernadero antropogénico y, por lo tanto, la cuantificación de la influencia antropogénica sobre el clima son sin duda dos temas científicamente masivamente controvertidos.

Es loable, ciertamente, la enorme cantidad de fuentes que suelen manejar los divulgadores de la “crisis climática”. Pero ello no prueba nada. En realidad, prueba tan poco como podría probarse mostrando las publicaciones opuestas de otros científicos. Por otro lado, la frecuencia relativa con que se usan ciertas afirmaciones tampoco prueba nada. La ciencia, simplemente, no es un asunto que se pueda resolver democráticamente. La teoría de la relatividad de Albert Einstein, por ejemplo, fue rechazada inicialmente por casi todos los científicos. Cuando se le preguntó si no estaba impresionado ante tanta oposición, respondió negativamente, argumentando que incluso una sola persona sería suficiente para rebatirle si esta tuviera razón. Al final, Einstein era el que tenía razón. ¡El mismo Einstein que rechazaba masivamente, la teoría cuántica! Hoy sabemos que Einstein estaba equivocado al respecto. Y será el futuro el que dicte quién tiene razón sobre el cambio climático. Los mensajes alarmistas no son de mucha ayuda, pero tal vez impulsen la discusión.

En vista de las posibles consecuencias de los posibles escenarios de cambio climático, por una parte, y del enorme alcance económico y social de las contramedidas requeridas, por otra parte, considero prioritario la aclaración objetiva del funcionamiento del sistema climático. Todo el mundo apunta medidas radicales, costosísimas, pero la tarea principal de aclarar la necesidad de tales medidas sigue sin resolverse.

3. Causas del cambio climático: los divulgadores de la crisis climática nos dicen dice que la concentración de CO2 no habría cambiado antes de la intervención humana durante millones de años. Bueno, “millones de años” no es tanto tiempo como podría parecer, pero la afirmación parece cierta si nos referimos al tiempo transcurrido desde la última era glacial fue así. Sin embargo, el clima ha cambiado significativamente y repetidamente durante este tiempo. ¡Entonces debe haber otras causas para el cambio climático! Presumiblemente. Es altamente probable que las emisiones antrópicas de CO2 han influido en el clima de los últimos 150 años (desde el comienzo de la revolución industrial) y probablemente también influirán en el clima en el futuro. Pero seguimos sin conocer la respuesta a la pregunta crucial: ¿la influencia antrópica provoca que las alteraciones del clima salgan de sus umbrales de variabilidad natural? ¿En cuánto? ¿Principalmente?

Dado que el 100% del aumento de CO2 atmosférico desde la revolución industrial es de origen antrópico, los divulgadores de la crisis climática concluyen que el 100% del calentamiento global observado es también de origen antrópico. Permítanme que les adelante que esta “regla de dos” es perfectamente absurda.

Y sin embargo esa suposición es la que permite afirmar que todos los fenómenos climáticos extremos de nuestros días son debidos a la acción humana. ¡Qué tontería sin sentido! Como si no hubiera habido extremos climáticos en el siglo XIX, o en los siglos anteriores. En opinión de muchos investigadores incluso claramente más de los que hay hoy en día. No olvidemos que, hasta hace dos días, al siglo XX se le conocía como el “siglo de la bonanza meteorológica”.

4. ¿Qué clima es el óptimo? La historia de la humanidad nos enseña que, salvando pequeñas diferencias locales, las épocas más cálidas han supuesto siempre grandes avances evolutivos y civilizatorios. Por ejemplo, el “Óptimo Climático Romano” o el “Óptimo Climático Medieval” fueron épocas de florecimiento cultural y social. Los enfriamientos intermedios contribuyeron significativamente a la aparición de grandes movimientos migratorios y la “Pequeña Edad de Hielo” se caracteriza por las grandes hambrunas de la época. Hoy, con un grado centígrado más que hace 150 años estamos claramente mejor que en el siglo XIX. ¡Por este calentamiento deberíamos estar agradecidos, sea cual sea la causa!

Pero ¿qué pasa cuando la temperatura sigue subiendo medio, incluso un grado centígrado más? ¿Será mejor aún? La respuesta justa es: no lo sabemos. La experiencia nos dice que es probable que fuera mejor. ¿Por qué debería ser repentinamente diferente un aumento de temperatura similar al alcanzado hasta hoy? Sólo los modelos climáticos que manejan los divulgadores de la crisis climática predicen lo contrario. Pero esos modelos son masivamente controvertidos. No solo que, aún habiendo sido capaces de reproducir las temperaturas en el pasado, no han conseguido predecir la evolución de la temperatura global en los últimos 20 años, tampoco muestran evidencia real de que lo que observamos sea, por ejemplo, reversible. En la historia geológica, a menudo el clima era más cálido que hoy, y no tenemos pruebas de un cambio irreversible. Las tácticas de miedo no son infrecuentes en el debate sobre el clima, pero cuando de describir un futuro (eso que no sabemos cómo será) terrorífico e irreversible alcanzan niveles insospechados de ficción, sin ningún argumento nuevo que les confiera un mínimo de fiabilidad.

5. ¿Cuál es la concentración óptima de CO2? En la escuela aprendemos que el CO2 no solo calienta el clima, sino que también es el gas en el que se basa la fotosíntesis. Como resultado, la producción primaria (producción total de biomasa en todo el mundo) ha aumentado considerablemente desde 1950. De esta manera, la mayor concentración de CO2 ha salvado indiscutiblemente a millones de personas de la inanición. Cuantos más humanos habitemos en la Tierra, más importante será este factor. No se trata sólo del Homo sapiens: la biomasa vegetal fotosintética es el sustento, la base, de casi todas las cadenas tróficas planetarias.

6. Sensibilidad climática: el aumento de temperatura que se produce cuando la concentración de CO2 en la atmósfera se duplica se denomina “sensibilidad climática al CO2”. Ese es el parámetro más importante en toda la discusión sobre el clima. Si la sensibilidad del clima es alta, el calentamiento antropogénico es alto, y si es baja, el calentamiento antropogénico será pequeño. El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático IPCC declara que la sensibilidad climática se sitúa entre “1.5 a 4.5 grados” (nivel de confianza del 95%). Resulta sorprendente que el IPCC no pueda dar un valor más concreto porque “las incertidumbres son demasiado grandes”. La incertidumbre científica es aún mayor, algunos expertos consideran que 1.5 grados son un valor demasiado alto, otros consideran que 4.5 grados son un valor demasiado bajo. Pero incluso con la especificación del IPCC, ¡el rango varía en tres grados!

Imagine que desea reemplazar su automóvil viejo por uno nuevo. El amable vendedor del concesionario le dice que el vehículo que desea puede costar entre 15 mil y 45 mil euros. Supongo que usted, antes de tomar una decisión, solicitaría precios más precisos. ¿No deberíamos hacer eso también en el asunto del clima? No creo que los modelos climáticos para finales de este siglo (entonces se pueda alcanzar el doble de la concentración de CO2) puedan calcularse con la precisión suficiente mientras no se conozca el factor de influencia más importante, la sensibilidad climática del CO2. Quien saca conclusiones (a largo plazo) de los modelos climáticos se mueve sobre un hielo muy delgado.

7. Tiempo de permanencia del CO2 en la atmósfera. Uno de los argumentos más importantes en el asunto de la crisis climática es el de la inmediata descarbonización de nuestra economía. Si no conseguimos llevar a cero nuestras emisiones de CO2 en 12, 20 o 30 años (hay diferentes grupos de alarma con “cuentas” diferentes) la catástrofe climática sería inevitable.

La idea de un “supuesto budget finito de CO2” implica lógicamente que el CO2 liberado antropogénicamente (o al menos una cantidad igual de CO2) se acumula cuantitativamente en la atmósfera y se elimina muy lentamente de ella. Esto contradice la lógica y todas las observaciones. ¡Todo el CO2 liberado en la atmósfera, independientemente de su origen, se comporta de la misma manera, ya que las leyes de la física y la química se aplican por igual a todas las moléculas de CO2! El CO2 liberado antropogénicamente, por lo tanto, se elimina de la atmósfera en la misma medida y se almacena en los reservorios “agua” (especialmente en los océanos) y “biomasa”, exactamente igual que el CO2 liberado naturalmente. Es decir, todas las moléculas de CO2 se envían de un lado a otro de manera equitativa entre los tres reservorios, ninguna de ellas aterriza selectivamente en uno de ellos.

Las observaciones también muestran claramente que no todo el CO2 liberado antropogénicamente en la atmósfera permanece en ella. Por el contrario, aproximadamente la mitad de la cantidad de este CO2 abandona continuamente la atmósfera y se captura en los reservorios “agua” y “biomasa”. Este ha sido el caso hasta ahora, así es hoy, y así seguirá siendo en el futuro, porque las leyes de la física y la química así lo dictan. En cifras: en la actualidad, cada año se liberan antropogénicamente de 35 a 40 mil millones de toneladas de CO2 y desde la atmósfera se capturan de 15 a 20 mil millones de toneladas de CO2. Por lo tanto, la concentración de CO2 en la atmósfera no aumenta en 4 ppm por año, sino únicamente en 2 ppm. Lo mínimo que podemos aprender de esto es que tenemos mucho, muchísimo más tiempo disponible para adoptar medidas de protección del clima, si al final llegamos a considerar que son necesarias.

8. Eventos climáticos extremos: en el punto 3 ya les había comentado que, según los divulgadores de la crisis climática, todos los fenómenos climáticos extremos de nuestros días son debidos a la acción humana ya que todos ellos son debidos al cambio climático antropogénico. Esta afirmación es más que dudosa. Aunque los programas informáticos sobre el clima han pronosticado tal aumento durante décadas, incluso el IPCC tuvo que admitir en el último informe (AR5) que estadísticamente no se percibe ningún aumento de eventos climáticos extremos. La literatura especializada que cita tal declaración es abundantísima, pero ciertos divulgadores, obviamente, no quieren tenerla en cuenta.

Epílogo

Hay que recordar también que los divulgadores de la crisis climática condenan y pretenden amordazar a cualquier otro científico que muestre escepticismo sobre la investigación del clima y definen el estado actual del conocimiento como sacrosanto e indiscutible. Cometen el gravísimo error de proclamar que “el conocimiento científico como base del discurso social no es negociable”, incluso siendo conscientes de que el conocimiento científico es limitado y debe ser falsable. Es un error porque el conocimiento científico nunca puede sustituir los intereses de las personas como base de la política, simplemente y entre otras razones, porque lo que hoy creemos como “cierto”, mañana será revisado, limitado o refutado. La ciencia debe aportar argumentos en la disputa política, pero desde la humildad de quien sabe que lo que postula hoy – soy consciente, lo repito – será mejorado, falsado o rebatido por otros mañana. Una política que reclama para sí la posesión universal de la verdad, porque se basa en la evidencia científica del momento, desemboca automáticamente en una dictadura.

Foto: Folco


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20 COMENTARIOS

  1. Toda la cháchara sobre el calentamiento ha desbordado la polémica científica y está presidida por la política cratológica, cuyo fundamento último es el miedo. La Ciencia “no es un asunto que se pueda resolver democráticamente”, señala con acierto el autor del artículo. El “consenso científico” significa la apropiación política de la Ciencia. Dejemos los apasionantes asuntos científicos fuera de la política.

    Salvar el Mundo, salvar la Tierra, salvar la Humanidad, es lo que diferencia al salvador actual del político. El político solamente se propone salvar a su pueblo en un momento de la Historia y unas circunstancias concretas. El salvador propone objetivos lunáticos y cósmicos, aunque arruinen el mundo y lo sumerjan en la autodestrucción. Pero los salvadores del mundo huyen de la política y de lo político, que es lo propio del hombre, por ignorancia o por incapacidad de enfrentarse a los problemas reales, apoyándose en quimeras que mediante el miedo legitimen su incapacidad política, sin tener en cuenta los costes y riesgos.

    Macron, un personaje mediocre que se hizo con el poder en Francia y se proclama líder europeo de la iglesia del calentamiento, dice que el radicalismo musulmán, un fenómeno que asusta al acobardado europeo, es una consecuencia del calentamiento global. ¿Simpleza? ¿Cinismo? ¿Ignorancia? Quién sabe. Pero Macron quiere decirle a sus temerosos franceses entre los que se encuentran 8 millones de mahometanos, que ha encontrado la panacea para sus miedos. ¿Cratología? ¿Estupidez?

    Me gusta Trump porque es la contrafigura de los salvadores europeos de la humanidad y de las galaxias. Se dedica a resolver problemas concretos que afectan aquí y ahora a su pueblo; la emigración descontrolada, la deslocalización, el retorno de beneficios, la competencia comercial y esos “asuntillos” que los galácticos políticos de Europa desprecian. Trump no pretende salvar a la “humanidad democrática”, ni a la cosmópolis universal, ni por supuesto, al planeta. Es decir, pretende hacer lo que un hombre puede hacer con los instrumentos propios de la política y en un momento concreto. Los futuros y futuribles indeterminados e imprecisos son el escenario propio de los salvadores de la humanidad, de los políticos mediocres y decadentes. Hay quien asegura que las quimeras galácticas es a lo que se dedican las culturas agotadas antes de despeñarse por la sima de la Historia, la última panacea a la que se agarran los pueblos fracasados.

    Salvar a la humanidad de un peligro lejano, sin cuantificar, incierto, en gran parte desconocido y sobre el que no existe certeza Científica (que nada tiene que ver con el consenso), no es más que locura suicida de una cultura decadente que ya hasta se odia a sí misma y no para de pedir perdón y lloriquear por su propia Historia. Una cultura que habiendo estado presidida por el magno arquetipo de Prometeo, hoy se representa a sí misma en la quietud estática del estanque de lotos. La imagen budista de la Europa del nihilismo, el consuelo de la decadencia.

  2. Hace ya tiempo que me interesan las casi infinitas opiniones que se han vertido sobre el Cambio Climático. Pero antes de examinar criterios más o menos científicos, examinemos la más pura lógica. Por ejemplo.

    1) Un servidor siempre sospecha cuando hay intereses económicos en juego. Y en el caso del CC hay unos pocos. ¿Cherchez la femme? No, cherchez l’euro. Nos llevan no se cuánto tiempo mareando con que tras los negacionistas están los tiburones del petróleo, los fabricantes de automóviles, etc. Pero resulta que del lado de los “buenos” están ahora los fabricantes de vehículos. ¿Los mismos de antes? Sí, los mismos, sólo que se han pasado a la electricidad. Pero como quiera que cuando hayan vendido millones de coches, autobuses, camiones, motos, bicicletas y patinetes no habrá electricidad para sumar a los usos actuales, tendrán que construir más centrales generadoras de electricidad. Y como no podrán ser centrales térmicas porque aumentaríamos el CO2 y por tanto el CC, tendrán que funcionar a base de placas solares, generadores alimentados por el viento, las olas o los bailaores de flamenco. Ah, se me olvidaba decir que todas estas nuevas áreas de producción deben de estar ya moviendo tanto o más dinero que las relacionadas con los combustibles fósiles. Miles, millones, decenas de miles de millones de euros. No olvidemos que más del 12 % de lo que abonamos en el recibo de la luz se destine a este laudable fin. Me extraña un poco que en los futuros cálculos no introduzcan nunca la enorme cantidad de petróleo que se quema en la aviación actual, quizá porque de momento no sea posible construir un Jumbo eléctrico.

    Pero no importa, para convencernos de la veracidad del CC lo están manejando muy bien. Sólo han necesitado mezclar dos de los sentimientos más fuertes en el ser humano, con la ayuda de los poderosos medios de comunicación: El miedo y la culpa. Asi que el Homo Sapiens que ya está colaborando a destruir el planeta es el mismo que está convirtiendo la Tierra en un horno similar al recalentado Venus.

    ¿Y la cosa sería en verdad tan grave como la pintan? Algunas opiniones ya han señalado aquí que hubo épocas anteriores en la historia del mundo donde se alcanzaron temperaturas iguales o superiores a las actuales y el nivel de vida incluso se elevó. Un buen ejemplo podría ser la Edad Media. ¿Y hoy? A mi me basta con ver un mapamundi donde poder imaginar que toda la zona más septentrional del planeta -Norte de Europa, Siberia, Alaska, Canadá, etc- aun hoy cubierta por los hielos, pero segun nos anuncian progresivamente más y más cálida mientras sus glaciares desaparecen, vieran realmente convertirse en regiones donde se pudieran cultivar plantas capaces de eliminar la hambruna que aún sufren buena parte de los habitantes del mundo…

    Bueno, en todo caso no hay que preocuparse. Para salvarnos del peligro tenemos a los expertos. Por eso, se organizan eventos como la última Cumbre del Clima de Paris, la cual reunió a varios miles de participantes venidos de todas partes del mundo, y nada menos que a 150 presidentes y Jefes de Estado, naturalmente con sus correspondientes séquitos de colaboradores, asesores y damas de compañía. Por si fuera poco, nos informan de que también más de 1.880 organizaciones no gubernamentales y 100 organizaciones intergubernamentales han sido admitidas como observadores, siendo de suponer que cada una de dichas organizaciones esté compuesta por varios miembros. Creo que en alguna parte lei que el número total de asistentes podría haberse elevado hasta los 9.000, aunque doy esa cifra sin estar seguro de su fiabilidad. Por supuesto es imposible encontrar el gasto que supuso los viajes desde sus países de origen, desplazamientos internos, hoteles, comilonas, seguridad, etc, de todas esas personas, sobre todo de los Jefes de Estado. Naturalmente habría que añadir el dinero que cuestan las medidas policiales para cuidar la seguridad de la reunión, y las restricciones impuestas durante la cumbre a las facilidades de circulación en el Espacio Schengen, lo cual con seguridad habrán supuesto unas pérdidas económicas no despreciables en cuanto al tráfico de personas y mercancías entre sus firmantes de la UE.

    Bueno, menos protestar. El CC es un tema lo suficientemente importante como para que todas esas personas discutan y lleguen a conclusiones viables y satisfactorias. ¿Y no habría ninguna alternativa? Bueno, si. Inocentemente me pregunto cuánto del pastón que van dilapidar toda esta gente se habría podido ahorrar si la magna reunión se hubiera celebrado por videoconferencia, en lugar de convertirlo en un encuentro personal que es terreno abonado para encontrarse con los amiguetes, hacerse la foto o el titular del día, y quizá si sobra algo de tiempo (que seguramente sobrará) un poco de turismo por las bellezas de la Ville Lumière. Y puesto que todos nosotros podemos contar con fantásticos programas de comunicaciones que nos permiten comunicar con imagen y sonido desde cualquier parte del mundo a no importa cual otra, y para más inri, son gratuitos, tal vez el costo total de la tan cacareada Cumbre del Clima habría podido sustituir tanto fasto y tanta gaita por unos cuantos eurillos de electricidad para alimentar a los ordenadores.
    Ah, no, que esto servía solo para que los currantes se pasaran al teletrabajo y las empresas pudieran ahorrar algo en transportes y grandes espacios de oficinas y aparcamentos.

    Bueno, y eso que he dejado a un lado la parte más técnica. De momento sólo quería desvelar la trama de estos sinvergüenzas que sólo pretenden forrrarse gracias al acojone del público. ¡Panda de golfos! Y lo peor es que nosotros siempre picamos.

  3. Publico, por si a alguien le interesa, una parte del artículo publicado en la La Marea, ayer, por Santiago Sáez.

    Es a este tipo de injerencias en el desarrollo del debate científico, por las que decía ayer que es importante considerar si existe algún interés directo en sostener una determina postura en relación al debate.

    “El pasado 21 de marzo, en Bruselas, se celebró una vista sobre negacionismo climático. El punto central de la sesión era analizar el papel de la petrolera estadounidense ExxonMobil (una de las mayores compañías del mundo) en la desinformación sobre el calentamiento global. Pero en una de las ponencias (la del historiador de Harvard Geoffrey Supran) apareció, casi de refilón, un secundario inesperado: el Instituto Juan de Mariana, baluarte del pensamiento neoliberal en España.

    Según la ponencia de Supran, el Juan de Mariana forma parte de una red “bien financiada y engrasada” de negacionismo climático: “Es un laberinto de personas y dinero que conecta a compañías de combustibles fósiles, fundaciones, think tanks, empresas de relaciones públicas, empresas fachada… todo para alimentar una burbuja de propaganda de políticos, falsos activistas, medios de comunicación y blogs”, afirmó el historiador.

    Como ejemplo de la presencia europea de la red, Supran señaló un estudio publicado por el Instituto Juan de Mariana en 2009, firmado por los economistas Gabriel Calzada (fundador y presidente del Instituto), Juan Ramón Rallo (actual secretario) y Raquel Merino (actual vicepresidenta). En el informe, que no está revisado por pares, se analiza el efecto de los subsidios a las energías renovables, afirmando que “por cada empleo verde creado se destruyeron otros 2,2 puestos de trabajo”. “Esta absoluta falsedad”, afirmó Supran, refiriéndose a las conclusiones sobre empleo del Juan de Mariana, “se convirtió en uno de los argumentos favoritos de ciertos políticos. Es la red de negacionismo en acción”.

    La investigación del Juan de Mariana, que se apoyó en la Universidad Rey Juan Carlos, fue ampliamente criticada en su momento, tanto por el gobierno de Estados Unidos como por el de España y numerosas ONGs. Estas críticas fueron contestadas en una columna, publicada en Libertad Digital, por su autor, Gabriel Calzada, en la cual acusó a Teresa Ribera (en aquel entonces Secretaria de Estado de Cambio Climático) de “mentir descaradamente”. En la columna, Calzada niega la relación del Juan de Mariana con la red negacionista.

    La huella del IER

    ¿Pero de dónde surge el informe? El documento no surge de una iniciativa propia del Juan de Mariana, sino que se lo encarga el Instituto para la Investigación en Energía (IER en sus siglas en inglés), un think tank estadounidense. En su web, el IER contiene numerosos informes y documentos que, entre otros, califican la energía renovable como “un mito” y critican la posible adopción de impuestos sobre las emisiones de gases de efecto invernadero.

    Asimismo, en versiones anteriores de la página, el instituto incluía argumentos que contradecían directamente el consenso científico sobre el cambio climático, como por ejemplo, afirmando que “el resultado de la concentración de CO2 tendría un efecto virtualmente insignificante sobre la temperatura”.

    El IER se fundó en 1989, cuando apareció como transformación del Instituto de Estudios Humanos, otro laboratorio de ideas. Este último cuenta, entre sus fundadores, con Charles Koch, magnate de los combustibles fósiles y la industria química y, junto a su hermano David, uno de los grandes beneficiarios de las políticas energéticas de Donald Trump.

    En la actualidad, el IER sigue teniendo vínculos con los hermanos Koch: el presidente del Instituto, Thomas Pyle, trabajó entre 2001 y 2005 para Koch Industries como director de Asuntos Federales. Posteriormente, Pyle siguió realizando actividades de lobbying para los Koch. También ha trabajado en el Departamento de Energía del gobierno de Trump.

    Además de encargar el estudio del Juan de Mariana, el IER también pagó, el mismo año, por otro estudio, realizado por el think tank danés CEPOS, y que aseguraba que las autoridades del país nórdico exageraban las cifras de la energía eólica. Al igual que el del Juan de Mariana, el “estudio danés” ha sido ampliamente criticado, y no incluye de forma explícita su origen ni su financiación. Sin embargo, la prensa danesa reveló en su momento la conexión con el IER.”

  4. ¿No es tan cara? ¿El New Green Deal? Quizá la prudencia no la dirijamos todos a la misma solución. Los errores del protocolo de Kioto no los asumirían quienes los cometieron. El problema de los alarmistas es que no tienen ninguna prudencia en sus proyectos. Quizás a todos nos pase algo de eso con nuestras ideas.

  5. “sensibilidad climática al CO2”
    Este parece ser el gran tema. Pero los métodos que se emplean para medir esa sensibilidad son esencialmente los de las correlaciones estadísticas y esas están muy lejos de explicar las causalidades. Falta mucho por saber.

  6. Buenos días, señor Gómez. Por partes:
    1. El fin del mundo ya está aquí.
    No está porque lo digan los alarmistas. Lo dicen las sagradas escrituras. Es verdad que las sagradas escrituras no tienen nada de científico pero es que la ciencia no debe dictar los intereses de las personas. Mejor que lo haga la religión o el mercado, no?.
    El mundo no se va acabar pero quizá, y sólo quizá, pueda cambiar de tal modo que la vida humana se vea profundamente dañada. La falta de consenso científico habla bien de la epistemología pero no sé si la actitud con respecto a lo que sí está consensuado del efecto invernadero debiera ser la de ¿quién conoce el futuro? En mi versión de los tres cerditos, le fue bien al que atendió a la robustez de su vivienda.
    2. Búsqueda de la verdad y consenso científico. No tiene empacho en citar a Einstein. Pero permítame que cite a otro, un tal Galileo, que con sus locas teorías puso patas arriba la concepción religiosa del mundo y por ello fue negado. La falta de consenso científico, es cierta, pero no debe ser utilizada de manera interesada como hacen los negacionistas que, curiosamente, pueden ver peligrar sus personales intereses en caso de que el mensaje alarmista, o no, como en el caso de Galileo, cale. Y recuerde que ese tipo de personas en lo último que está pensando es si a la humanidad le rinde la ganancia seguir haciendo o pensando lo mismo.
    3. Causas del cambio climático. Es cierto, el clima en la Tierra, ha cambiado drásticamente unas cuantas veces. Bueno, para los evangelistas con una importante representación política en los EEUU, no ha debido cambiar más que lo que digan las sagradas escrituras. Pero, bueno, necios con poder los ha habido siempre. En cualquier caso, no es demasiado elegante por su parte, utilizar ese argumento, entreverando la alta probabilidad científica de que efectivamente desde la revolución industrial parece que nuestra actividad si debe de estar alterando el comportamiento climático terrestre. No es elegante porque en la escala propuesta, es algo así como decir que mejor no vivir porque la Tierra será absorbida por jubilación solar. Los umbrales naturales son una mala medida humana y un pobre conformar. Existen datos como para estar atentos, críticamente atentos, desde luego pero no parece sensato declinar la atención porque hubo glaciaciones, señor Gómez. Tenga en cuenta que la vida tal como la percibimos desde hace un tiempo parece más un accidente, y ahora que la conocemos, no deberíamos despreocuparnos demasiado pensando que total, ¿si desaparece del universo, qué más da?. Somos polvo, si, polvo de estrellas, pero no seamos necio y cuidemos aquello que nos importa.
    4. ¿Qué clima es el óptimo? Jugar con la benignidad del clima y el desarrollo histórico humano es, cuando menos, travieso. Aplicando su regla de dos, en Suecia deben estar más retrasados tecnológica y culturalmente que en estas latitudes mediterráneas.
    Quizá deba tener en cuenta algunos hechos más para valorar lo positivo de un incremento de temperatura global…proporción de desiertos respecto a áreas cultivables de la superficie terrestre, millones de personas viviendo en áreas a nivel del mar y ese tipo de cosas. Vamos, digo yo, por intentar poner en la balanza los pros y los contras. Y en última instancia, que no vayamos a más o a menos, así a tontas y a locas porque algunos productos de energía hayan decidido que el negocio como lo conocen va bien.
    5. ¿Cuál es la concentración óptima de CO2? Yo, en casa, a pesar de tener plantas y darles lo mejor, procuro ventilar. El ciclo del CO2 en la tierra, es complejo y según se va conociendo, vital para la supervivencia de la vida, no ya la humana, sino la de casi cualquier forma de vida. También se ha descubierto que la Tierra alberga vida porque se dan y se dieron una serie de fortuitas casualidades (o equilibrios) que la posibilitaron. Una cosa que tiene la ciencia es que además de empírica, es proyectiva. Si con los conocimientos actuales no podemos prever con exactitud el futuro climático pero tenemos dudas razonables de que un escenario de incremento de CO2 de generación humana pudiera desembocar en un escenario más o menos dantesco, pues no creo que la mejor manera de aplicar ciencia en este caso sea de manera empírica. Un poco de prudencia parece más sensato. Por supuesto que se han de valorar los medios para revertir la dinámica actual pero tampoco pase usted al alarmismo contrario, diciendo que el mundo económico tal como lo conocemos se derrumbará y todos moriremos pobres o bajo terribles circunstancias. Antes de experimentar con el planeta, experimentaría con la economía, no?
    6. Sensibilidad climática. No sé que haría con el automóvil que usted propone pero sí le digo que el mercado financiero funciona de manera bastante semejante a la que usted ha descrito. En esos casos, lo que hace la gente es apostar. Cabe la posibilidad de llevarse un coche por 15000. Con respecto al clima terrestre, a qué quiere apostar usted?
    7. Tiempo de permanencia del CO2 en la atmósfera. Menos más que ha citado previamente a Albert. El tiempo es relativo. Tenemos mucho tiempo o no, depende de la tarea en la que lo queramos emplear. Además, si le he entendido bien, existen tres absorbentes de CO2, atmósfera, agua y biomasa, entonces ¿por qué divide entre dos en la estimación de ppm? En cualquier caso, lo que usted dice, básicamente, es que tenemos el doble de tiempo, supongo, respecto a las alarmistas cuantificaciones de 30 años. Eso serían 60 años, los que habrán de vivir esos jóvenes que salen a la calle, digo yo. Una generación, la verdad, no demasiado tiempo cuando es usted capaz de hablar de glaciaciones.
    8. Eventos climáticos extremos. Otra vez hablando con conocimiento y verdad, pero no toda la verdad. Los modelos informáticos tienen un pequeño handicap; la suficiencia de datos exactos previos. Son modelos construidos fundamentalmente con datos recabados, como quien dice, ayer. y mayormente en unas zonas muy determinadas del planeta Su fiabilidad es la que es y por ahora parece que nos sirven para decir que lloverá cuando hay nubes. Pero, claro, por la misma razón es difícil tener también una visión estadística de eventos climáticos extremos y sus posibles causas. Es decir, no sabemos suficiente para decir una cosa o la contraria, porque decir que no los hay y decir que hubo un pequeña edad de hielo…pues no casa.
    Epilogo:
    El clima cambia y parece bastante probable que el ser humano sea capaz de cambiarlo (baste la proporción de ozono troposférico).
    No dejemos amordazar a los científicos que deontológicamente ejerzan su función. Perseguir la verdad aunque esta pueda dañar creencias o subvertir sistemas económicos.
    Una política que reclama para si la posesión universal de la verdad, por ejemplo el capitalismo y el liberalismo económico, que sostienen que los impuestos los debe pagar el ciudadano porque aunque se los cobren a la empresas, estas lo repercutirán con todo su derecho (científicamente probado) a los ciudadanos, desemboca en una dictadura.
    ¿Quién gana más en esta situación y por qué defiende una u otra postura?
    ¿Quién oculta el daño a la salud que produce la inhalación de asbesto? Probablemente quien lo fabrica y distribuye. Su argumento, siempre el mismo, genera riqueza y trabajo.
    ¿Quién se opuso a la esclavitud?
    ¿Quién a los derechos civiles?
    ¿Quién defendió la república, quién se opuso a su existencia?
    Dime qué defiendes y te diré de qué vives
    Un saludo

    • La vida siempre es vida en cualquiera de sus formas, usted, como yo, no somos más que una infima parte de la vida del universo, ni tan siquiera sabemos si los átomo tienen conciencia de sí mismos cuando se unen a otro átomo para formar una molécula, a los científicos les falta mucho para formular que el amor forma nuevas estrellas y expande el universo.
      De momento somos humanos, y hacer de las teorías científicas, mero juego de entretenimiento, una doctrina religiosa no es algo que podamos calificar de inteligente, aunque si de humano, demasiado humano, y no se preocupe por la tierra, cuando le molestemos lo suficiente nos expulsará de aquí o simplemente como buena madre nos dará un tirón de orejas.

      • Estoy de acuerdo, en parte “una doctrina religiosa no es algo que podamos calificar de inteligente”. Aunque hay que reconocer inteligencia para formularla.
        La Tierra no es madre de nadie y no tiene voluntad.
        Las teorías científicas son un gran invento y sí ha de considerarlas “mero entretenimiento”, bastante más entretenidas que otros como las teorías económicas con rango de creencias.
        Respire azufre con los bolsillos llenos de billetes y si le irrita, vaya a mamá tierra a contárselo.
        La vida, se define. Hay gente que, incluso, la define después de la vida.
        El tamaño, no importa, para el caso da igual que seamos el universo entero aunque sospecho que su percepción de la inmensidad del universo debe estar bastante influida por meros juegos de entretenimiento.

    • Cucurruqui, ¿Sabía usted que la zona que Carmena quiere limpiar de contaminación es la zona más longevas de España y por la tanto la más longeva del mundo?

      ¿Cree usted que Carmena quiere acortar la vida de los madrileños? ¿Que el diesel de los taxis y autobuses que en los sesenta y setenta hacían Madrid irrespirable fueron responsables de esta longevidad, o fue por el contrario producto de los garbanzos y la lombarda de posguerra?

      https://www.abc.es/espana/madrid/abci-madrilenos-mas-viven-mundo-201704080112_noticia.html

      • ¿Sabía usted que no entiende las estadísticas? Probablemente, en casi cualquier pueblo de la España deshabitada, la media de edad supera a la media de Japón y la de Madrid.
        El dato, lo único que aporta (si sabe leerlo, claro), es que el centro de la capital española sufre de envejecimiento poblacional.
        Fíjese en los datos de países con pirámides poblacionales algo más equilibradas. Aquí no nacen criaturas, alma de cántaro.
        ¿Sabía que el artículo quiere ser político y sin embargo pretende dar datos científicos?
        ¿Ha entendido el trasfondo del artículo del señor Gómez que lo que intenta es señalar que no se debe manipular la información científica con fines ideológicos?

        • Si, he entendido perfectamente la intención del artículo, y también de su comentario.

          De su comentario deduzco que no es usted un hombre espiritual como lo han sido todos los grandes científicos de la historia. ¿Cómo hubieran sido capaces de formular lo inasible si no fueran hombres espirituales?
          No confunda moral con espiritualidad, la moral que reprochó a Galileo su teoría es la misma moral que nos asusta con el cambio climático.

          • Soy un soñador, si eso es lo mismo que ser espiritual, pues habré de serlo.
            Pero no creo la espiritualidad este demasiado lejos de la digestión, la verdad.

    • Saludos de vuelta,

      de su largo comentario (gracias por el tiempo que se ha tomado):
      “Si con los conocimientos actuales no podemos prever con exactitud el futuro climático pero tenemos dudas razonables de que un escenario de incremento de CO2 de generación humana pudiera desembocar en un escenario más o menos dantesco, pues no creo que la mejor manera de aplicar ciencia en este caso sea de manera empírica.”

      Lo siento, pero eso es justamente la antítesis de lo que necesitamos y un buen resumen de la emocionalidad que impregna el debate y su comentario en general. Solo desde el empirismo y el uso de la razón seremos capaces de entender, primero, y solucionar después, si necesario, los problemas que se presenten.

      No quiero comentar más, que este es el espacio de los lectores, yo ya tuve ocasión de explayarme más arriba.

      • Agradezco su respuesta.
        Empírica, en tanto que dejar pasar para ver lo que sucede. No, no debe ser.
        Llámeme loco pero el empirismo del dr. Menguele, no es buena ciencia. Empiríca, sí.
        No confunda. El uso de la razón, lleva a no aceptar cualquier opción, en eso estaremos de acuerdo.
        Coincido con usted en que el alarmismo no es razonable pero, siendo razonable, ¿tiene usted la objetiva impresión de que la sensibilidad con el calentamiento global es la que lleva décadas tomando decisiones en relación a la emisión de CO2 a la atmósfera?
        Remitiéndonos a los hechos, parece que no es demasiado efectiva cualquier medida adoptada o firmada, que no es lo mismo. Y no se ha dejado de tomar esas medidas porque exista un debate científico, con sus pros y sus contras, sino porque existe una corriente económica que prima por encima del debate científico.
        Esa corriente económica es dominante e impregna muchos artículos, pero sobre todo decisiones.
        Teniendo formación científica el artículo lo ha publicado en un diario de corte liberal y conservador. Su artículo no pretende ser especialmente científico, e instrumentaliza la ciencia para apoyar un debate ideológico de orden fundamentalmente económico.
        Reconoce que se vislumbra un problema. Discute cuán grande es y cuánto debemos invertir en atenderlo. Pero no niega la mayor, lógicamente.
        Su discurso no invalida a aquellos que como usted ven un problema pero consideran que se debe hacer un esfuerzo económico mayor.
        En cualquier caso, no estando de acuerdo con la actitud alarmista y acrítica, tampoco lo estoy con los negacionistas.
        Y sí, me parece un error esperar a que suceda para solucionarlo cuando la posibilidad de que acontezca no es despreciable. Por eso usamos cinturón de seguridad, calculamos los puentes considerando las crecidas de al menos los últimos cincuenta años, añadimos coeficientes de seguridad a nuestros cálculos…porque somos científicos.
        ¿Usted de qué cree que viven los seguros?

        • En nuestro inevitable viaje hacia el futuro el camino es la meta. No existe un óptimo utópico planificable que debamos alcanzar. No disponemos de la obra perfecta, esa que debamos conservar y transmitir de generación en generación. El mundo no es un libro que podamos escribir hasta el final. El mundo es literatura. El mundo no es una ópera, es música. Y lo es en la escala del tiempo. Por eso no hemos encontrado aún entre el sinnúmero de ideas puestas a prueba desde el comienzo de nuestra historia la solución perfecta para la eternidad. En perpetuo desarrollo, las nuevas ideas conviven durante un tiempo con las ideas conocidas aumentando nuestra capacidad de elección y acción. En contínua regeneración e innovación, siempre generando nuevas soluciones, pero también nuevos problemas a resolver… mediante más innovación. Asumiendo riesgos, aprendiendo de nuestros errores…. eternamente.
          Más: http://www.desdeelexilio.com/2017/05/30/miedo-al-futuro/

          • Siempre, por supuesto.
            Pero en la central de Pipriat, hoy tan en boga, decidieron construir ahorrando. Esa fue la elección del sistema soviético, una elección puramente economicista. Se podía gastar más pero no se quiso.
            Y para poder escribir, no estaría mal que hubiese plumas para todos.
            Curiosamente, las áreas mejor conservadas en términos medioambientales corresponden muchas veces a propiedades de gente que se hace rica o poderosa, destruyendo el medioambiente ajeno.
            No me considero especialmente miedoso, pero también le digo, que si algo tiene el pensamiento conservador es que rezuma miedo al futuro, por definición, y me parece irónico que desde este púlpito se haga esa oda a lo desconocido. ¿Para cuándo la misma con respecto a la inmigración, el feminismo, la izquierda?
            Los errores no siempre los asumen quienes los cometen, no nos engañemos. Y como se puede aprender, incluso de los ajenos, pues yo soy de pensar que un poco de prudencia en lo que respecta al efecto invernadero, no está de más y no es tan cara, visto lo cara que está la vida.

    • Excelente puesta en perspectiva del asunto , Cucurruqui.
      La afirmación de que “el conocimiento científico nunca puede sustituir los intereses de las personas como base de la política” me deja un poco con la boca abierta, y define perfectamente la linea de pensamiento de D. Ignacio. , algo bastante sorprendente en una persona con formación científica, es decir, educada en la búsqueda de la verdad constatable y perceptible……….mucho me temo que bastante mejor nos iría si gobernaran científicos de alto nivel, en lugar de los especialistas en mentiras de altísimo nivel que lo hacen.
      El tema del Cambio Climático, por su naturaleza, se presta a ser fácilmente cuestionado, debido a que es un asunto que conlleva un elevado factor de incertidumbre, y además su interpretación mas o menos precisa solo está al alcance de personas con una formación bastante especializada……….al resto solo nos queda intentar descubrir, de entre esas personas con conocimiento suficiente y que tratan de comunicar sus conclusiones al resto, quienes lo hacen de forma desinteresada y sincera, y quienes de forma interesada o ideologizada, y mucho me temo que D. Ignacio no está entre los primeros.
      A diferencia lo que sucede de con el Cambio Climático, de lo que si puede estar segura cualquier persona que, sin ser un especialista, tenga ojos y cerebro, y acceso a la información, es que la presión humana está llevando a la escasez y extinción de numerośimas especies animales y vegetales, y a una velocidad, a escala evolutiva, disparatada. Esto, desde un punto de vista antropocéntrico, supone la destrucción y el empobrecimiento de gran parte de la enciclopedia biológica disponible, y la renuncia irremediable a los posibles beneficios que ese conocimiento podría aportar a la humanidad……..pero no se por que, me da que para la mayoría los acerrimos negacionistas del cambio climático, este asunto de la desaparición de especies, a falta de no poder ser negado a menos que la mala fé rebose por los poros, si puede revestirse de argumentos tales que minimicen su importancia.
      Pero volviendo al tema del cambio climático, e intentando decidir, como lego en la materia, si el asunto merece ser tenido en cuenta, tengo que reconocer que ciertas realidades bastante básicas sí me generan cierta inquietud:
      1) La Troposfera, la parte de la Atmósfera que está en contacto con la superficie terrestre, en la que tienen lugar todos los fenómenos meteorológicos , de la cual depende la vida en la tierra, y de cuyas características quimicas y térmicas estamos hablando cuando lo hacemos sobre el Cambio Climático, tiene 17 kilómetros de espesor en su parte mas gruesa (el ecuador) y solo 7 en los polos.

      2) Si el limite superior de la Troposfera estuviera separado del resto de la atmósfera por un cristal imaginario, y nosotros pudiéramos andar hacia arriba igual que lo hacemos en horizontal, en una excursión andando de unas cuatro horas habríamos alcanzado el techo de cristal …..eso si hubiéramos empezado el paseo desde el Gabón, por ejemplo, si lo hubiéramos iniciado desde el Polo Norte, llegaríamos en escasas dos horas, vamos, lo mismo que ir y volver al trabajo aprovechando para estirar las piernas.

      3) Si dibujamos un circulo de un metro de diámetro, utilizando un rotulador azul mas bien fino, de 1,3 mm., el interior del circulo representa el planeta, y el trazo con el rotulador, de forma muy generosa, el espesor de la Troposfera….hay que acercarse para verlo bién, y algunos mejor nos ponemos las gafas.

      4) En esa franja de aire que envuelve el planeta, que vista así se me antoja bastante fina, estamos, un dia si y otro también, vertiendo gases de todo tipo, desde tierra ( más de 1.400 millones de vehiculos de 4 o mas ruedas), mar ( más de 50.000, solo de buques mercantes), y aire (Mas de 120.000 vuelos diarios), amén de vertidos industriales de todo tipo.

      5) Durante millones de años, microorganismos primitivos modificaron la composición de la también primitiva atmósfera, para desaparecer dando paso a formas de vida que a su vez continuaron modificándola…etc.. hasta que esta adquirió las propiedades que permitieron la vida tal como la conocemos actualmente.

      6) y CONCLUSION : de la misma forma que diferentes formas de vida crearon la atmósfera que ha propiciado nuestra existencia, no me parece en absoluto disparatado pensar que efectívamente, con la intensidad y el volumen de la actual y creciente actividad “gaseosa” que ejerce la humanidad, podamos, en un plazo bastante corto, inducir cambios en esa fina capa azul que envuelve el planeta, y que estos les puedan costar muy caros a……..nuestros descendientes.

      Pero bueno….como no sabemos exactamente lo que va a pasar, cono nada está totalmente demostrado, como la politica debe basarse en los intereses de las personas (entendidos como los de las que estan aqui, hoy y ahora, osea, los mios) y no en el conocimiento científico……mejor dejarlo correr, y si las cosas se tuercen, que los que vengan detras areen.

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