Ante la sexta prórroga del llamado “estado de alarma” ya podemos decir dos cosas: somos el país que más tiempo ha estado sometido a la arbitrariedad estatal por causa de la COVID-19 y somos los sufridos obedientes más conformistas del planeta. No importa que limiten nuestras libertades. No importa que miles de familias hayan tenido que aguantar meses sin recibir ingreso alguno, no importa que las cifras de paro se disparen o los cierres empresariales se multipliquen: nos va que nos castiguen. O, dicho de otra manera, no nos gusta nada especular.

Toda acción humana es una especulación. Siempre que actuamos ponemos en juego varios resultados: existe la posibilidad de satisfacer nuestras necesidades, pero también se corre el riesgo de fracasar en la consecución de estas. Esta incertidumbre es la que permite el desarrollo de una importante virtud: la prudencia. Podemos iniciar o rechazar una acción en función de nuestra experiencia, de nuestra prudencia. O rediseñar una y cien veces lo planeado. Cuando unimos prudencia y responsabilidad, aparece la madurez: asumimos que también podemos equivocarnos y deberemos aceptar y asumir las consecuencias de nuestros actos, las buenas y las menos buenas. Precisamente es la toma de conciencia de que las propias acciones acarrean consecuencias la que hace de la responsabilidad (y su asunción) una virtud ineludible en el ejercicio de la libertad.

En el fondo, sin embargo, somos unos simples. Unos simples felices y despreocupados. Esta crisis epidemiológica demuestra, entre otras cosas, que nuestra fe en el Estado, en tanto que encarnación del pueblo, como ente omnipotente y sabio, es inquebrantable. Todo ocurrirá tal y como se decida en el marco del Estado. Los sagrados parlamentos, los ungidos representantes políticos y el aparato de especialistas a su servicio, en tanto que encarnación democrática del pueblo, establecen no sólo el marco de acción de cada uno de nosotros: deciden lo que va a pasar, evitan lo que no debe ocurrir. Las leyes y normas que nacen del Estado son, por tanto, las leyes y normas que nacen de “nuestra voluntad”, conforman el marco social ideal para cada uno de nosotros y evitan los desastres a los que nos podamos enfrentar. ¿Acaso lo duda?

Cuanto mayor es el empeño de nuestros gobernantes por asumir la responsabilidad del desarrollo social a través de la política, mayor es el grado de usurpación de la responsabilidad individual

Nos dicen los Sánchez, Iglesias y compañía que poner en duda los frutos positivos del esfuerzo legislador es poner en duda los cimientos mismos de la democracia. Quien proteste es un fascista. Puede hacer la prueba usted mismo planteando dudas sobre temas cotidianos y menos cotidianos. ¿Quiere eliminar el sueldo mínimo? Estará usted entonces a favor de la esclavitud. ¿Quiere legalizar las drogas? Estará usted a favor de calles llenas de toxicómanos violentos. ¿Quiere eliminar las leyes que impiden la tenencia de armas? Está usted a favor de asesinos en serie, muertes en las escuelas y en contra de la paz. Apenas dos pizcas de sentido común nos dicen, pero que la intención de una ley no siempre tiene relación alguna con sus efectos. Es más, en no pocas ocasiones provoca justamente el efecto que se pretendía evitar.

Imaginen que el Gobierno decide proclamar una “Ley General de la Felicidad”. Loable intención, sin duda alguna: ¿quién no quiere ser feliz? La infelicidad queda oficialmente prohibida. Si seguimos el razonamiento arriba expuesto, todo aquel que se oponga a esta ley estaría en contra de la felicidad de los demás. ¿Nos haría más felices una ley como esta? Probablemente apenas serviría para aumentar el grado de hipocresía de unos y el miedo a ser castigado de los demás: si no soy feliz, atento contra la ley. Lo mejor es fingir que soy feliz para evitarme problemas, incluso sabiendo que mi parodia diaria me hace cada vez más infeliz. La ley, absolutamente bienintencionada, produce justamente el efecto contrario a su intención. Sí, el lector me dirá que el ejemplo es absurdo y completamente alejado de la realidad. Pero ¿es más irreal creer que es posible ser feliz por ley que creer que es posible ser pacífico por ley? ¿Es más irreal creer que es posible ser feliz por ley que creer que es posible asegurarse un sueldo “digno” por ley? ¿Es más irreal creer que es posible ser feliz por ley que creer que es posible asegurarse la salud por ley?

La creencia por la que la intención de una ley es igual al efecto que genera, no es en última instancia más que muestra de nuestra pereza mental y un signo de abandono servil al dogma al que nos someten, de obediencia absoluta a aquellos gobernantes que, creyéndose libres de toda influencia natural, pretenden cambiar el mundo y a quienes en él habitamos a golpe de medidas arbitrarias. Tampoco parece que seamos conscientes del peligro que se esconde tras la idea de juzgar las acciones únicamente sobre la base de sus consecuencias, estableciendo cadenas causales predictibles sobre las que se puede actuar preventivamente, lo que nos llevaría ineludiblemente al totalitarismo. De este modo podríamos argumentar, por ejemplo, que hay que reconocer al Estado el derecho de dictar los alimentos disponibles para las personas en función de las recomendaciones de los expertos en nutrición. No olvidemos que la gente podría comer y beber “equivocadamente”. Por lo tanto, podría ser “perjudicial para su salud” y por ello “suponer un coste adicional a la sociedad”. Desde un punto de vista utilitarista, el Estado debería establecer por ley la cantidad de proteínas, grasas o hidratos de carbono que las personas pueden consumir. Para hacerlo más personal, también se debería considerar el metabolismo individual y el tamaño corporal. Serían necesarios mecanismos individuales de vigilancia a distancia, centralización de la industria alimentaria, del transporte… ¡casi lo que le gustaría a nuestro ministro de consumo!

Cuanto mayor es el empeño de nuestros gobernantes por asumir la responsabilidad del desarrollo social a través de la política, mayor es el grado de usurpación de la responsabilidad individual. Cada vez son más las normas y leyes que regulan nuestras vidas. Cada vez más las prohibiciones encaminadas a asegurar que nuestro comportamiento se adapte al “canon” establecido por el poder de turno. No piense por sí mismo, la verdadera virtud está en no pensar. No decida por sí mismo, lo verdaderamente virtuoso es no tener que tomar decisiones. Cuanto menos puedan decidir los individuos, menor será el grado de incertidumbre, mayor la capacidad de previsión del gobernante. Por la vía de la acción política, la relación de causalidad entre la acción y la consecuencia se desequilibra, se distorsiona y, en caso de causar un daño, se socializa. La responsabilidad sobre la propia vida sólo es posible desde el control de esta. Dejar el control de mi vida en manos del gobierno de turno supone entregar mi capacidad para tomar decisiones y la responsabilidad sobre las consecuencias de las mismas.

Cuantas menos decisiones deba tomar, menor será el número de ocasiones en las que podré experimentar las consecuencias -positivas y negativas- de las mismas. Mis actos normados acarrean consecuencias previstas, caigo en los automatismos previstos por la política. Dejo de ser yo para convertirme en nosotros, en “la gente”. Si mis decisiones ya están tomadas (mis actos perfectamente normados) y las consecuencias socializadas ya no necesito ser responsable. Me basta con ser obediente.

Foto: Ethan Sykes


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19 COMENTARIOS

  1. Hace unos días escribía en estas páginas un artículo Dalmacio Negro, que titulaba “Prisioneros del Consenso”. Pero ¿qué es el consenso que nos tiene prisioneros? ¿En qué consiste lo consensuado?
    Pues consiste en una dogmática de estirpe cientificista, que opera como un talmud de “vacas sagradas” que nadie se atreve a poner en cuestión. El que se atreva ¡va contra la ciencia! o ¡contra la humanidad! y se arriesga al ostracismo e incluso a ser perseguido por los tribunales por delito de odio y otras figuras antijurídicas actuales.
    ¿Quién se puede atrever hoy a discutir si la sanidad pública es una estafa gigantesca, que grava el trabajo generando la principal fuente de desigualdad económica que es el paro? O que la instrucción pública es un aparato de propaganda del talmud consensuado, inútil y muy costoso. O que la representación política solamente se representa a sí misma, es decir a sus camarillas oligárquicas. O que el Estado se ha convertido en una burocracia prebendal utilizado por los partidos políticos para sus fines particulares. O que la igualdad es una falacia y que los hombres somos desiguales como consecuencia de ser libres y apetecer un estilo u otro, perseguir unos fines u otros, o haber perfeccionado unas habilidades u otras. O que la homosexualidad pública e ideológica es una aberración, o…o….
    Y así podríamos seguir con la enumeración del talmud consensuado, un credo de cuya catequesis se encargan incansablemente los medios de información.
    Pues en este plasma, con su talmud y con sus leyes incapacitantes y punitivas, lo que no puede surgir son líderes, élites que se propongan desbancar a las élites gobernantes actuales. Es decir, el proceso de renovación y circulación de élites, un mecanismo esencial para la salud de los mundos políticos del hombre. La sumisión y obediencia corren el riesgo de hacerse crónicas.
    En nuestro mundo político de aristocracias enterradas, el camino natural de producción de élites serían las universidades. Pero ¡los que nos gobiernan son doctores educados en esas universidades! ¿Es el desecho que produce ya la instrucción pública como producto masivo?
    Otras élites, que existen en España, ante los riesgos de intentar la política y desbancar a los que gobiernan, optan por intentar capear la situación con un perfil político bajo o adaptándose a la situación.
    El pueblo, prisionero del consenso y su talmud progresista, solo ve como posible asear las “vacas sagradas”, y a ver si me toca algo en el sorteo.
    Y el sistema y sus verdades “científicas” cada día se va blindando más para que no surjan outsiders, mediante leyes totalitarias que consideran delito poner en cuestión la dogmática del consenso.
    Un mal panorama, aunque en política, siempre hay que tener en cuenta la sorpresa, lo imprevisto.

  2. «La intoxicación mediática, con la ayuda de un coro de científicos atolondrados, defendió desde el primer minuto, la letalidad del coronvirus. Sólo era uno de los fraudes, pero resultaba imprescindible para inculcar el pánico por el mundo entero.

    Sin embargo, la emergencia de un virus letal sería una novedad científica y el coronavirus vuelve a demostrar que es absolutamente inocuo, como los demás conocidos hasta la fecha. Los portadores están más sanos que una lechuga. Eso no excluye que aparezca en algunas enfermedades comunes del sistema respiratorio, la mayor parte de las cuales son leves e incluso muy leves. La diferencia de unos casos y otros no es el virus sino el enfermo y, más en concreto, su sistema inmunológico.

    La inmensa mayoría de los médicos y los virólogos lo saben muy bien y así lo han manifestado en numerosas ocasiones en revistas médicas, e incluso a la BBC se le ha escapado algún artículo en esa línea, lo mismo que a los CDC y a la OMS. Entre otras cosas, han reconocido que la mayoría de las personas, una proporción significativa de la población, no contraerá este virus en absoluto, en ningún momento de la epidemia, que va a continuar durante un largo período de tiempo.

    De los que lo hagan, algunos de ellos contraerán el virus sin siquiera saberlo, sin ningún síntoma. De aquellos que tengan síntomas, la gran mayoría, probablemente el 80 por ciento, tendrán una enfermedad leve o moderada. Puede ser lo suficientemente grave como para que el enfermo tenga que acostarse durante unos días, pero no lo suficientemente grave como para que tengan que ir al médico. Una desafortunada minoría tendrá que ir al hospital, pero la mayoría sólo necesitará oxígeno y luego saldrá del hospital. Una minoría de la minoría tendrá que ir a una unidad de cuidados intensivos y algunos lamentablemente morirán. Pero es una minoría, el 1 por ciento o incluso menos. El grupo de mayor riesgo está muy por debajo del 20 por ciento, lo que significa que la gran mayoría de las personas, incluso los grupos más susceptibles, si se contagian de este virus, no morirán. Es decir, que si a la pandemia le quitamos el histerismo inducido mediáticamente, aparece como una cáscara absolutamente vacía».

    Professor Chris Whitty, epidemiólogo inglés que es Director Médico de Inglaterra, Asesor Médico Principal del Gobierno del Reino Unido, Asesor Científico Jefe del Departamento de Salud y Atención Social y Jefe del Instituto Nacional de Investigación en Salud…..

  3. No es que Sánchez y compañía vayan a dar un golpe de estado, es que el golpe se está sufriendo desde 2004 y el PP, cuando pudo pararlo en seco con una mayoría absoluta, no quiso hacerlo.
    Ahora mucha gente piensa en el PP como una solución a este desmadre institucionalizado. Muchos de los que eso piensan son votantes del PSOE.

    El golpe de estado ya se ha producido. No hay nada que no hayan tocado. El PP, si llega a gobernar, no cambiará nada. Están usando a Cayetana para dar apariencia de radicalidad democrática pero cuando esté exprimida la arrinconarán.

    El problema es que mucha gente no ve la gravedad de la nueva dictadura de los matones.

    • No creo que el PP sea la solución, tampoco VOX si no propone una remodelación del estado eficiente, austera y plenamente democrática. Hoy he escuchado a un/una periodista decir que España era una democracia plena.
      ¿Los periodistas tampoco han abierto un libro ni tienen conciencia de la libertad?
      Que generaciones más raras, parecen de plastilina.

      • Henry, le debo una disculpa por mi respuesta airada el otro día en mi defensa a ultranza de Arrimadas, cuando se ha demostrado en las últimas semanas que merecía más la humillación y el escupitajo de Sánchez que no mi defensa. Desde luego, no puedo decirle que me alegre el hecho de que acertara en su pronóstico sobre esta Inés de plastilina. El vuelco al que ha sometido a Cs, para mí, no es plato de buen gusto. Pero ni lo uno ni lo otro pueden impedir que reconozca mi error y le presente mis sinceras disculpas.

        • Gracias, pero no era necesario, a mi también me hubiera gustado equivocarme. Yo también le debo disculpas por mi soberbia, entre nosotros, artificiosa.
          Sus disculpas abren un debate interesantes sobre la manera de observar la política, en realidad usted tenía esperanza en C’s e Inés, yo me limitaba a observar sus posibilidades en la política española.

          A día de hoy es fácil escuchar aún la cantilena que Rivera se quemó por no apoyar al PSOE, hay gente que va de analista y se queda tan pancho, como si el PSOE no tuviera el plan perfectamente desarrollado desde antes del golpe del 1-O, Rivera se quemó por no explicar las presiones, lo mismo que le sucederá a Casado, y por un cambio de criterio absurdo de última hora.

          Desde hace años vengo explicando a los votantes de Ciudadanos que este partido acabaría como la MUD venozalana.

          No quiero ser cruel, pero Inés no ha pasado nunca de ser una charnega ofendidita por no poder jugar a las casitas con los arios nazis, desde que la Botina le ofreció un té Inés es una más.
          Y ahora espere a ver la actuación de Aguado, menudo papelón para Cantó.

          El comportamiento de Inés puede proporcionarnos mucha información sobre las claves y funcionamiento de la política española,

          No se preocupe, la misma discusión que tuve con usted la tuve el agosto pasado con un alto funcionario de la ONU, analista internacional con varios máster en las universidades más prestigiosas del mundo. Le expliqué que Pablo Iglesias formaría gobierno con Sánchez en cuanto le dieran la orden y que Arrimadas haría de MUD venezolana.

          Siento acertar tanto como usted equivocarse.
          Un cordial saludo.

          • Gracias por su generosa respuesta, Henry. Es cierto que mantuve mi esperanza en el partido hasta el último momento y la decepción con Inés ha sido muy honda. He seguido la trayectoria de Cs desde el principio y confiaba en que el proyecto, a pesar de los tropiezos y errores que siempre les han pasado factura más que a cualquier otro partido, consiguiese arrancar de nuevo con el relevo de Arrimadas. Para mí siempre había sido una buena líder, del núcleo duro de Rivera, que aquí en Cataluña supo meterles el dedo en el ojo a los indepes y elevar a Cs al trono.

            Sin embargo, le confieso que con la caída de Rivera, algo no me cuadraba y tuve mis dudas, porque había pillado a Inés con el embarazo y en mi fuero interno no tenía claro de que fuera capaz de asumir ese enorme reto. No es que el embarazo tuviese que ser un obstáculo, pero recibir esa «herencia» de diez escaños no se producía en el mejor momento y me parecía demasiado «valiente y arriesgado» asumir esa situación de tanta incertidumbre ante el futuro, teniendo que dividir sus fuerzas.
            Y claro, lo que se ha demostrado con su decisión, es que su apuesta más que «valiente y arriesgada», era fría, calculada y tenía un precio: el mismo partido que tanto les ha costado construir y mantener. Un proyecto con vocación centrista, con sus avances y retrocesos, que por H o por B nunca ha conseguido anclarse en tierra firme. Marginado y repudiado por el poder autonómico en Cataluña y después por el poder del gobierno central. Todo el esfuerzo, para terminar malvendiéndolo y hacer de «puta y Ramoneta», dejando a Edmundo Bal a los pies de los caballos, en un ejercicio de doblez cómica con la infumable «política útil», que da vergüenza ajena. Qué patético y triste final en uno de los peores momentos para nuestro país.

            Por la razón que sea, tenía que ser así y ya no voy a darle más vueltas, porque nunca he militado ni me afiliado en este u otro partido. Y si he hecho uso de mi libertad individual para seguir, defender y apoyar esta formación política, la misma libertad individual me guía ahora para no hacerlo y para escupirle en la cara todo el desprecio y la falta de respeto que ella ha mostrado por sus votantes.

            Antes de agradecerle su respuesta, he dudado si guardar silencio o explayarme un poco más, aun a riesgo de ser reiterativa. Al final, me he dejado llevar de forma incomprensible y ha primado la segunda opción. Incomprensible, porque será esta la primera vez que me comporto y transmito la imagen de una adolescente inmadura, histriónica y quejica. De esas que no tienen empacho en ventilar sus emociones en público. Sin artificios y sin complejos.

            Un abrazo,

          • Interesante discusión y generosos comentarios.

            En mi opinión en Ciudadanos se jodió el Perú con el tema de Valls.

            La aceptación de Valls, y la bajada de pantalones de Rivera ante el fenómeno Valls y su corte fue una exhibición de madurez que espantó a una gran parte de su votantes en Cataluña.

            Semejante bisoñez, que no es escorar el partido a la derecha o a la izquierda, si no hacia la idotez mas cretina es lo que hizo que se perdiera la confianza en Ciudadanos.

            Una alcaldía con Carina Mejias y Jordi cañas habría recogido el doble de votos, y una lista por al congreso Barcelona con Rivera y Arrimadas habría arrasado en territorio hostil.

            Para Madrid podrían haber dejado a Girauta, en vez de haberse ido a Toledo.

            Porque de Ciudadanos se podían esperar yenkas de izquierda/izquierda, derecha/derecha… adelante detrás 1,2,3… y se le habrían perdonado.

            Lo que no se les podría perdonar es que fueran idiotas, acomodaticios, o sea cobardes.

            Para eso tenemos al PP o al PSOE.

            Eso es lo que no entendió Rivera y ahora no entiende Arrimadas.

            Y si lo entiende es que es peor.

            Es que se ha vendido de la manera mas infame.

            Los periodistas vendidos no hacen mas que comentar lo de la foto de Colón, pero eso no pesó nada. Pero si lo hacen es para tapar todo lo de Valls y lo que vino después.

            Un cordial saludo

          • INMADUREZ

            donde «la bajada de pantalones de Rivera ante el fenómeno Valls y su corte fue una exhibición de madurez que espantó a una gran parte de su votantes en Cataluña»

  4. Que cosas tiene D. Luis, que cosas, pues no que tiene la ocurrencia de recomendarnos pensar, que «superdrástico» tío, no se le podía haber ocurrido otra cosa, y mira que hay cosas para pasar el rato, pensar es muy difícil y además sale muy caro.

    Hace unos días unos policías me preguntaron, ¿Qué hace usted aquí? Y yo le respondí, eso mismo llevo preguntándome toda la vida. Seiscientos pavos de multa por haber pensado siempre, y menos mal que llevaba mascarilla, porque si llegan a verme la expresión de la boca se me ponen marlaskita y me meten dos mil.

    La verdad es que nunca hubiera sospechado que este gobierno se sustentara en la Fé, en la Fé fiscal, digo, aún creen que van a cobrar la multa.

  5. D.Luis, no sé si lo sabe pero en un ayuntamiento de Pontevedra, en Oia, este verano se creó la Concejalía de la Felicidad.

    https://www.elidealgallego.com/articulo/galicia/concejalia-felicidad/20190620174057408528.html

    Noticia que me llamó la atención porque justo unos días antes había pasado allí un fin de semana y siendo un lugar idílico, nunca entenderé como uno de los Monasterios con un enclave tan maravilloso y tan abandonado como ésta y con tantos proyectos para ponerlo en funcionamiento como un hotel spa, todos los partidos políticos que han pasado por la zona le han puesto pegas y va este verano la alcaldesa, en este caso es del PP crea la Concejalía de la Felicidad. La gente joven de la zona no puede vivir allí simplemente por no tener trabajo cuando tienen un paisaje increíble y unos recursos para atraer turismo aún más increíbles, pero lo importante es que los vecinos sonrían sin un duro en el bolsillo.

    «No piense por sí mismo, la verdadera virtud está en no pensar»

    Sí, no interesa, Un individuo que piensa por si mismo exige responsabilidades y pone en duda muchas cosas. No interesa tener individuos que piensen por si mismos.

    Llevamos demasiadas décadas destrozando el pensamiento. La situación actual no ha llegado de golpe y porrazo, no, el virus chino puede ser el cisne negro pero llevaba demasiados años nadando alrededor, cada vez estaba más cerca simplemente no queríamos verlo, llegó en forma de virus pero de sobra sabíamos que iba a llegar

  6. Más allá de las reflexiones del artículo, que me parecen muy adecuadas, quiero referirme al título y al primer párrafo. Estamos confinados y obedientes porque el pueblo español lleva décadas pastoreado por la izquierda y sus terminales mediáticas.

    Si estuviera gobernando la derecha, esta epidemia de Covid-19 (o lo que sea, porque llega un punto en que ya dudas de todo) hubiera sido muy diferente y estaríamos con un enfrentamiento civil mucho más grave. Jugando a la política ficción, tengo claro que PSOE, PODEMOS y nazi-onalistas hubieran echado a la gente a la calle, contra el gobierno, al grito de «la derecha nos mata» y habría habido desórdenes y disturbios graves y a los antecedentes me remito. El estado de alarma (que es más de excepción) no es más que pura política de Sánchez e Iglesias y sus palmeros.

    El pueblo español no es sumiso, es un borrego de la izquierda.

    • Estoy de acuerdo Argantonio, si llega a gobernar en este momento el PP no quiero ni pensar como estarían las calles ardiendo pero ambos partidos, PPSOE estuvieron alternando los sillones durante esos años de Transición (en Democracia realmente nunca hemos entrado, hemos transitado) y salvo en algún tipo de política, en economía por ejemplo y esto dicho entrecomillado, en poco más se diferencian. Jamás han conseguido un pacto para tener una enseñanza de calidad, que la Educación sea competencia de las CCAA ha sido un puro desastre, lo veo en Galicia, el hecho diferencial nace en los pupitres. Y para que hablar de todas las ideologías progresistas, el PP las ha hecho suyas por mucho que algunas choquen frontalmente con su programa.
      Creo que ambos partidos nos han llevado a la situación actual. En este momento el gobierno que tenemos es producto de muchos años de estropicios. Todo degeneró hacia el fango y veremos hasta que nivel nos hundimos.
      Intento ser positiva pero la realidad es muy cruda.

      Saludos

      • Por supuesto, Emme, totalmente de acuerdo con que ambos partidos mayoritarios PP y PSOE, con unas castas tan ciegas y tan estupidas, son los que nos han llevado a este lodazal. Solo quería hacer un juego de política ficción.

        Por eso, no definiendo a ninguno de los dos, no quiero estar en ninguna de las dos orillas. Me gustaría estar en la cima de una montaña, lo suficientemente alejado para verlo todo desde la distancia. La impotencia, el sentimiento de pérdida, la intuición de que vamos todavía a profundizar más en este oscuro hoyo en que estamos metidos, me invaden en estos días en que vamos hacia la nueva «anormalidad». Desanima ver a la mayoría de tus conciudadanos (amigos, familiares, compañeros de trabajo, incluso desconocidos a los que oyes en las colas que hay en las tiendas), como se posicionan a uno y a otro lado, presas de una gigantesca estafa. Sin un atisbo de crítica, sin un poquito de duda, sin un mínimo resquicio de sospecha de las verdades oficiales, de uno y de otro lado.

        Un país donde no sabemos todavía quién mató a Prim, donde hubo atentados «anarquistas» inexplicables (sin intervención de agentes de a saber dónde), donde se «arreglaron» resultados electorales según convenía (Restauración, II República), donde desaparecieron (casualmente) todos los «rivales» de Franco durante la sublevación militar del 36, donde no se sabe exactamente a cuantos compatriotas mató la represión republicana y luego la franquista, donde tenemos más de 300 asesinatos de ETA sin resolver, donde no se sabe quiénes fueron los autores intelectuales del 11M (y ni siquiera el explosivo que se utilizó con total seguridad)… Donde tenemos una de las leyes de Secretos Oficiales más restrictivas del mundo, donde las cloacas del Estado y el «Deep State» no descansan, donde nos han encerrado en nuestras casas durante tres meses (con multas que pueden arruinar a más de una familia y con un resultado desastroso comparado con otros países de Europa) y encima aplaudiendo… Ah, y si criticas eres un tipo peligroso y seguramente «facha».

        ¿Qué vamos a esperar de un lugar así? Un país donde es más urgente abrir los bares que los colegios tiene poco futuro… España hace tiempo que decidió suicidarse, pero ya tiene la pistola encima de la mesa, cargada. Solo queda ponérsela en la sien (a eso vamos) y después apretar el gatillo. Pero se recoge lo que se siembra. Llevamos mucho tiempo ganándonos a pulso lo que estamos viviendo.

        Saludos.

          • Tienen que estar rabiosos los «antifas» viendo cómo sus colegas revientan las calles en USA y Francia mientras ellos se dedican a recoger subsaharianos traídos en la Barca de Pedro para recibir el bautizo de la Renta Mínima Vital.
            Aunque no sé a qué esperan los que aún no han cobrado los ERTES para subir a la Barca de Pedro, el Apóstol del Magreb.