Los recuerdos que acuden a nosotros bien espontánea, bien voluntariamente no representan sino un momento vivido en el pasado. Y la memoria, ese registro de experiencias y conocimientos aprendidos, tiene mucho que ver con la telegrafía, con los trayectos, decía Jean-François Revel, rememorados, evocados desde la lejanía. Dicho esto, aquí no vamos a socavar el papel de la memoria. Ni mucho menos. Aquí sugerimos que cuando nos imponemos la tarea de secuenciar los recuerdos en postes que desterritorializan toda huella del ayer, las marcas del paso del tiempo se desvanecen hasta ser irreconocibles. Lo digo porque algunas personas sienten que la Historia es ese territorio que no admite otros territorios. Y, obsesionadas por el desenlace no querido de la Historia, se dedican en contra de los principios de la libertad a planificar la memoria social tratando de imponer (y sumergir al ciudadano en) un mar de símbolos falseados cuyo fin último reside en rescatar de los abismos del tiempo una no menos falseada colectividad originaria, pura y primigenia. En estos vicios políticos palpita, sin lugar a ninguna duda, la deshonestidad de acomodar la Historia a gustos y criterios dictados por intereses espurios, ajenos al estudio y conocimiento de la Historia.

La omnipotencia del sectarismo

Aunque la Historia no es un trabajo al servicio de la política, en la práctica la cosa varía. De hecho, abunda un sinfín de imaginarios políticos, adulterados y diseñados para administrar y gestionar los pilares de la memoria colectiva. El propio Manuel Azaña, el que fuera Presidente de España durante el Gobierno provisional de la IIª República, se quejaba de ello. Y en uno de sus relatos de Memorias escrito en 1937 observó que “una de las primeras cosas que hace en nuestro país cualquier movimiento político es cambiar el nombre de las calles. Inocente manía, que parece responder a la ilusión de borrar el pasado hasta en sus vestigios más anodinos y apoderarse del presente y del mañana”.

Mahmud Ahmadineyad organizó en Teherán el congreso Revisión del Holocausto: Visión Global, en el que, con la ayuda de 150 historiadores procedentes de 30 países, trataron de negar el genocidio judío.

Por supuesto, no siempre asistimos a la ceremonia de rebautizar vías públicas; en otras ocasiones se producen sucesos incluso cincuenta y un año después que van en la línea de lo analizado por Azaña, como el que protagonizó Matilde Fernández, Ministra española del Gobierno de Felipe González, que en un abrir y cerrar de ojos suprimió el recuerdo, incómodo, de un personaje abominable desguazando una réplica del despacho de Adolf Hitler, réplica que él mismo había hecho construir ex professo para la tan falangista como franquista Pilar Primo de Rivera.

Si la experiencia de lo vivido pasa repentinamente, ¿de dónde esa tentación por convertir lo que no está (o la censura ha hecho desaparecer) en una imagen idealizada que apenas se corresponde con lo que pasó? Este tipo de maniobras falsarias, desde luego, no es Historia, es, cuanto más, fraude y muchas mentiras, como las que propició el Primer Ministro de Irán, Mahmud Ahmadineyad al organizar a finales de 2006 en la ciudad de Teherán el congreso Revisión del Holocausto: Visión Global, congreso que con la ayuda de 150 historiadores procedentes de 30 países trataron de negar el genocidio judío.

Contra el gobierno de la memoria

La historia, presa política

Está claro que el dirigismo conlleva la vocación de enjaular el pasado en una visión doctrinaria y única del ayer amén de que, con tales triquiñuelas no solo descontextualizadoras, acabamos dando más valor al relato que al dato y, peor, convirtiendo la Historia en una romería a la carta de emociones colectivizadas.

Nos encontramos ante la elección de efemérides, convertidas -si no en un “nuevo” problema para la convivencia, cosa que en demasiados momentos desgraciadamente sucede- en proceso constituyente de la opinión pública (-da). Por supuesto, la alianza de sociedades del pensamiento –historiadores, filósofos, periodistas…- con miembros activos de la vida política alcanza límites imprevistos en el instante mismo en que esos pseudoprofesionales procuran subrayar el peso ilusorio de ciertos referentes a expensas de negar la existencia de los propios sucesos históricos. Flaco favor nos hacen esos trovadores al violar la ley de oro de Ibn Jaldún (1332-1406), de que el estudio de la Historia debe fundamentarse en el conocimiento de los hechos. Y lejos de los halagos del poder.

¿Por qué caen los políticos en tanta intervención, intromisión e injerencia?, ¿por qué les gusta gobernar los hilos de la (des) memoria?

Dicho esto, no es menos cierto que la Historia posee una fortísima naturaleza polémica. Lo recalco porque la Historia rara vez es fuente de unidad, y a las disputas que surgen entre especialistas por la perspectiva y metodología históricas empleadas se añaden, y no una vez, sino mil, las propias querellas y guerras que han enlodazado el pasado humano. Entonces, ¿por qué caen los políticos en tanta intervención, intromisión e injerencia?, ¿por qué les gusta gobernar los hilos de la (des) memoria? Y, por otra parte, ¿qué hacen esos votantes obedeciendo y aceptando las mitologías del dirigente de turno, cuando no, tomando como propios unos recuerdos que nunca existieron?  ¿De dónde procede tanta idiocia?

Contra el gobierno de la memoria

Ante esta dramatización impostada y en una época, la nuestra, en la que cuesta sacudirnos el estatismo que estranguló el siglo XX, pues hasta en las elecciones más privadas, como la homosexualidad o heterosexualidad, se reclama el amparo de la administración del Estado, la acción de alterar a capricho los mimbres de la identidad colectiva deviene algo normal. Pero, lo repito, este tipo de derivas no democráticas no es Historia, es dar más alas a la estructura panóptica de un Estado que aumenta las fronteras del espacio público a costa de canibalizar la Historia. Y a costa de ahogar nuestros recuerdos privados en una ortografía institucionalizada. Y nacionalista.

Una de las vías de adoctrinamiento consiste en reglamentar los recuerdos de los demás

¿Democracia en retroceso? Como ya dije, del déficit democrático a una concepción cerrada, ensimismada de la Historia apenas hay distancia. No olvidemos que una de las vías de adoctrinamiento consiste en reglamentar los recuerdos de los demás. De este modo, se pervierte la identidad personal, que se convierte en asunto de la Administración. Y así llegamos entonces a la paradoja de un pasado que no pasa, primero, porque al ser inventado no ha llegado a existir y, segundo, porque aunque hubiera pasado, el ayer rara vez puede competir con la corpulencia libre y abierta del presente.


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María Teresa González Cortés
Vivo de una cátedra de instituto y, gracias a eso, a la hora escribir puedo huir de propagandas e ideologías de un lado y de otro. Y contar lo que quiero. He tenido la suerte de publicar 16 libros. Y cerca de 200 artículos. Mis primeros pasos surgen en la revista Arbor del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, luego en El Catoblepas, publicación digital que dirigía el filósofo español Gustavo Bueno, sin olvidar los escritos en la revista Mujeres, entre otras, hasta llegar a tener blog y voz durante no pocos años en el periódico digital Vozpópuli que, por ese entonces, gestionaba Jesús Cacho. Necesito a menudo aclarar ideas. De ahí que suela pensar para mí, aunque algunas veces me decido a romper silencios y hablo en voz alta. Como hice en dos obras muy queridas por mí, Los Monstruos políticos de la Modernidad, o la más reciente, El Espejismo de Rousseau. Y acabo ya. En su momento me atrajeron por igual la filosofía de la ciencia y los estudios de historia. Sin embargo, cambié diametralmente de rumbo al ver el curso ascendente de los populismos y otros imaginarios colectivos. Por eso, me concentré en la defensa de los valores del individuo dentro de los sistemas democráticos. No voy a negarlo: aquellos estudios de filosofía, ahora lejanos, me ayudaron a entender, y cuánto, algunos de los problemas que nos rodean y me enseñaron a mostrar siempre las fuentes sobre las que apoyo mis afirmaciones.

20 COMENTARIOS

  1. The Jewish timeline is a peculiar one-sided anti-historical narrative that inevitably begins at the point when Jewish suffering is detected and ignores the prior circumstances that may have led to that suffering. In Jewish history, the members of the chosen tribe are never the aggressors nor do they bear any responsibility for their own plight. Quite the opposite, they are always the victims of Goyim’s ‘irrational’ and ‘merciless hatred of Jews.’
    Los Zps como familia de conversos junto a los Vidal de multiopticas, sus primos, solo cuentan las historia de lo que les sucedió en la contienda civil y postguerra ignorando las circunstancias masónicas preguerra que que pudieron haber conducido a las mismas. De hecho los Zps por sus contactos políticoas desde la transición han participado omo insiders de pelotazos que han arruinado a familias. La historia se repite.

  2. El titulo de “Memoria Històrica” es tan manipulador como el objetivo de la ley. Ya se ha visto que el objetivo era imponer la una versión partidista de la Historia. La ley solo contempla la victimas del franquismo y no quiere saber nada de las victimas de la republica, que se cuentan por decenas de millares.
    ¿Se han enterado ustedes de que el PSOE ha preparado una nueva ley de Memoria Histórica que pretende poner multas y encarcelar a los que no se someten a la versión oficial ? Es tan grave el intento de imposición ideològica que el mismo Stanley Payne, ha dicho que “fui un autor prohibido por el franquismo y podría ser prohibido por la izquierda”.
    Los ticks totalitarios de la izquierda española, cada día más preocupantes.

  3. A Zp no le quedó mas remedio que atacar el franquismo por imperativo de logia. Forma parte de trio la-la-la, formado por su padre, hermano y él mismo. Debieron de sufrir mucho con el franquismo porque con la transición se hicieron de oro. Lo de la Memoria que consiste echarle la culpa a una parte incluso intentar avergonzarla y presentar a la otra como víctima forma parte del retorcimiento masónico de la obediencia a la que deben pertenecer añadiendole su toque personal.

  4. “No olvidemos que una de las vías de adoctrinamiento consiste en reglamentar los recuerdos de los demás.”, ¿de qué me suena esto?; es que el “Pierrenoduyunismo”, Bambi y sus

    • ¿Es acaso que el “Pierrenodoyunismo”= (Bambi y sus secuaces) inventó el revisionismo de la historia en exclusividad?; ¿o que el inefable Mahmud Ahmadineyad, fuera el único que pretendió usar el “lápiz de historia” para dar contenido a sus exabruptos en un mitin interminable donde niega la muerte de millones de seres humanos? Y ya que estamos de duelo, ¿ha visto Ud. alguna vez algún acto en memoria de los 18 millones de polacos y veinte millones de rusos, y tantos otros hasta completar una cincuentena de millones de mártires de muchas procedencias, razas y preferencias sexuales, que también fueron víctimas de Hitler. Curioso es que a día de hoy, la figura de ese monstruo siga siendo motivo de controversia…;¿porqué, si la historia, es tan aséptica con la verdad y la mentira?
      ¿No será mejor reconocer que son los historiadores y los forofos de cualquier doctrina, los que no pueden resistir la tentación de hablar de algo que no conocieron, y se apañan con los relatos que más concuerdan con sus tendencias ideológicas de hoy?
      La historia es como la feria; cada uno habla de ella según le ha ido en la misma.
      Podría citarle millones de campañas anteriores de gobiernos que van desde los EE.UU, a la URSS, desde el franquismo a las incontables dictaduras ibeoroamericanas, para dejar su argumento cuasi unilateral con menos base aún; y si no me extiendo en ello, es por no torturar más a los pocos comentaristas que aún me leen por la abigarrada y profusa prosa en que suelo diluirme por una afección psicológica a tiempo parcial.

      “Aunque la Historia no es un trabajo al servicio de la política, en la práctica la cosa varía”

      Bueno, he aquí una concesión generosa de la autora, que deja caer que : hay indicios, a nivel indiciario (¿recuerdan la frase?) de que no todo el campo es orégano en ninguna latitud, ni que todas las cunetas de España fueran cementerios diseñados por Arturo Soria, arquitecto proyectista de la Ciudad Lineal de Madrid.
      Ni tan tan, ni muy muy; la historia es escrita por los que ganan y revisada por los que pretenden ganar, a toro pasado, alguna batalla para poner un poco de justicia donde no la había y le aporte, al mismo tiempo, los votos de los descendientes de los enterrados irregularmente y olvidados a posta, cuando la correlación de fuerzas ya no es tan favorable a los enterradores.

      “Y así llegamos entonces a la paradoja de un pasado que no pasa, primero, porque al ser inventado no ha llegado a existir y, segundo, porque aunque hubiera pasado, el ayer rara vez puede competir con la corpulencia libre y abierta del presente.” FIN DE LA CITA

      Me va a permitir una nueva disidencia: ¿”corpulencia libre y abierta del presente”?

      No sé si será mi presbicia que galopa en pos de la ceguera, la que me impide ver músculos en el raquítico y vergonzoso esqueleto que mantiene la polémica acerca de si hay, o no, más de doscientas mil personas enterradas como perros en lugares que casi cualquier lugareño superviviente podría indicar con la precisión de un google con boina y amargos recuerdos.
      A mi me la suda que se le cambie el nombre a las calles, apenas lo admito con los nombres reiterados ad nauseam y cualquier apelación al caudillaje cuando se trata de un golpista.
      Mola que haya una calle que se llame: Mola, porque así, siempre se habrá de recordar quién fue y qué daños hizo, en lugar de ocupar el lado luminoso de la historia de los sublevados a un gobierno electo, o el generoso olvido de la historia, lo ubique entre el mismo encogimiento de hombros que damos por todo comentario, cuando al explorar una catedral cualquiera, nos encontramos el fastuoso monumento funerario de: Don Adolfo Pérez Ureña y Retamal Fernández Toro (que lo suyo le habrá costado) y no tenemos pajolera idea de quién fue, ni nos importa, porque seguro que todas sus hazañas son trolas que se cuentan en epitafios caros.

      La medida ambigüedad y pretendida equidistancia (no mucho la verdad) de su texto, se aclara un poco en la relación final que hace a modo de presentación de su historial laboral y académico.
      En todo caso, bienvenida María Teresa González Cortés.

  5. Internet nos está limando nuestra memoria, sustituída por inteligencia artificial, impropia, … de otros, para controlarnos a nosotros.

    No sabemos ningún número de teléfono.

    Desconocemos cómo llegar a los sitios.

    Dejamos que nos recomienden desconocidos sobre dónde comprar, qué hacer, que pelis ver, que música escuchar…

    No tenemos fotos para el recuerdo en neustras casas, todo está en la nube, ésa que a la mínima tormenta desaparece, se desvanece, se elimina, con un simple reseteo de nuestro disco duro, cada vez más soft.

  6. A veces el propósito de asentar una idea de la historia dirigida y forzada contiene un elemento perverso, resaltar una parte criminal para ocultar otra aún mas criminal, criminalizando el debate, estudio y análisis que debería ser inherente a todo planteamiento científico e histórico lo que se pretende es crear opinión cautiva y consentida, una especie de supremacismo cultural blindado.

    En España, el espantajo de la infame LMH Zapateril pretende, criminalizando a una parte, ocultar las sacas, paseíllos, tapias de cementerio, checas, cunetas y fosas comunes fruto de crímenes propios de sus ancestros.

    Salú2.

    • Pero si ese pájaro, tuvo tres abuelos franquistas y uno supuestamente republicano. Ese tipo se ha investigado y se llega a la conclusión, de que hacía doble juego, para salvar el cuello, ganara quién ganara. Lo descubrió el bando franquista. Pero si lo hubiera descubierto el bando republicano, Pepelu Rodríguez estaría en la Falage, como muchos de sus “compañeros” socialistas ahora.

  7. Yo no sé si es bueno, pero desde que leo DISIDENTIA ya no leo periódicos rosas para lilas.
    Vivimos la época de la desverguenza de los estúpidos, la humildad que conlleva la consciente ignorancia, y por lo tanto la capacidad de la prudencia, ha sido arrinconada por unos soberbios estultos que deambulan a sus anchas por la la política con la vana pretensión de hacerse propietarios de la historia, la religión, el alma y hasta el cielo de los hombres que gobiernan. Ellos sabrán, si fueran un poco menos tontos tendrían el conocimiento o al menos la intuición que ese tipo de comportamiento siempre te explota en la cara.

  8. Por cierto, y ya que estamos con memeces histéricas les pngo este post sobre la polaca acerca de lo que ocurrió con los Nazis en Polonia..

    Calcada de la ideica que quiere sacar adelante la PSOE Podemos.. en una nueva vuelta de tuerca de la meméz

    http://msur.es/2018/02/04/avnery-polonia-bastantes/

    El post está escrito por un israelí nacido en Alemania en 1923 y emigrado a Israel (entonce Palestina) en 1933, al quien se la pela lo políticamente correcto y se pone el mundo por montera.

    Curioso lo que dice de los propios israelíes:

    “Tras el ascenso de Hitler, los judíos alemanes comenzaron a emigrar a Palestina, donde se encontraron con los judíos polacos que habían llegado antes, como por ejemplo Dovid Grün (David Ben Gurion) de Plonsk. Fueron recibidos con burlas y desprecio.

    Los sionistas consideraban a los antisemitas polacos, deseosos de despachar a los judíos a Palestina, sus aliados naturales. Hay un episodio que poca gente conoce: en 1939, a algunos líderes del Irgun en Palestina, la organización a la que yo pertenecía, se les ocurrió la brillante idea de alzarse en armas contra los británicos y proclamar el Estado Judío.

    Buscando ayuda y sobre todo armas, se pusieron en contacto con los oficiales antisemitas del ejército polaco. La oferta del Irgun era sencilla: os ayudaremos a libraros de vuestros judíos. Vosotros les proporcionáis armas y entrenamiento y nosotros nos ocupamos de embarcarlos hacia Palestina.

    Al alto mando polaco le agradó la idea y el entrenamiento de los miembros del Irgun en Polonia se puso en marcha. El estallido de la Segunda Guerra Mundial puso fin a la aventura.”

    Es la ventaja de a la vejez viruelas

    un cordial saludo

  9. En total acuerdo con la autora.

    Sucede que los jóvenes (y no tan jóvenes) españoles de hoy tienen un desconocimiento portentoso de lo que pasó en España entre los años, digamos 1931 y 1945. Franco no fomentó el conocimiento, aunque obras como la trilogía de Gironella y “la Guerra Civil Española” de Hugh Thomas las leyó desde hace muchos años quien quiso. La democracia que luego llegó tampoco quiso meterse en líos. Y la dictadura zapaterista del bienpensar organizó con la Ley de Memoria Histórica uno de esos portentosos líos que adora. Era de justicia quitar de las carreteras los cadáveres que todavía rodaban por las cunetas, por supuesto. Pero haberlo hecho con discreción, olvidándose de griteríos histéricos sobre nombres que ya no le dicen nada a nadie. Esos viejos rojos empuñando banderas republicanas o esos otros viejos derechones haciendo el saludo fascista, me recuerdan las guerras carlistas más que me alumbran sobre los tiempos que vienen. Y me parece que la mayoría de la gente lo siente así.

    Pero nuestros políticos siguen cayendo en la tentación de manipular la historia y su memoria. Con objetivos bien prácticos, los de conseguir y afianzar el peor de los poderes, el que se adquiere sobre las mentes humanas. Y hay que decirlo: los que más destacan en esta dialéctica del engaño son los nacionalistas y los comunistas. Claro que la gente no es tonta, más todavía, aprende deprisa.

    • Apreciado Tamachak

      Completamente de acuerdo con su post, pero me parece necearia una matización. Dice usted:

      “Esos viejos rojos empuñando banderas republicanas o esos otros viejos derechones haciendo el saludo fascista, me recuerdan las guerras carlistas más que me alumbran sobre los tiempos que vienen. Y me parece que la mayoría de la gente lo siente así.”

      El problema es que los a viejos rojos o los derechones (los viejos de verdad, los que vivieron la guerra civil) yo si les concedería el derecho a hacer el indio, ya están muy mayores y a cierta edad se tiene bula; lo que pasa es que esos viejos, teniendo derecho, no lo hacen ni en broma. Ellos si saben lo que pasó.

      En las familias, hay muchas, donde andan mezclados los unos y los otros, los mayores no suelen pelear por estas cosas, son los nietos; o bisnietos (cuanto mas alejados mas idiotas) que nada saben de lo que hubo, que nada vivieron, los que se arrogan ser la conciencia de lo que pasó; los mas beligerantes y arrogantes.

      Porque para ellos la prioridad no es la historia si no concederse el privilegio de agredir.

      un cordial saludo

      • Acepto su matización. De hecho, nunca me burlaría de los viejos que todavía hasta hace poco salían con sus desgarrones de guerra a la calle. Muchos de ellos fueron las víctimas, otros los héroes de una inmensa tragedia histórica. Pero ya no era su tiempo. Como usted dice muy bien, ahora eran ya sus nietos o biznietos, que no sabían nada de lo que en verdad pasó, lo que “se arrogaban ser la conciencia del pasado”.

    • Yo creo, que la manipulación historica, tiene la finalidad de manipular los sentimientos y activar la espoleta del rencor. Es decir media España inlfuidos por multimillonarios fascistas “sociáldemocratas” contra la otra media España de ideas conservadoras.
      Están jugando con fuego.
      Lo que cabrea soberanamente es que un piojoso “doctor” en “ciencias” políticas amenace con cárcel a quién niegue el “cambio climático”, cunado ni siquiera sabe la composición de la atmósfera.
      Lo de Pedro “Picapiedra” es más grave. ¿Desde cuando la historia se vota? ¿por qué no hacemos una recogida de firmar para que se promueva una ley, que diga que Pedro Dánchez es un completo imbécil?. ¿Se atreverá a echar a toda la vieja guardia del partido, que procedió del franquismo, incluido Pepito Bono, que en su juventud fue miembro de la guardia de Franco? ¿Se atreverá a echar de la “Hakademia” a Janli Cebrián antiguo directo de informativos con Franco, fascista ayer y fascista hoy. Sólo le diferencia el color de la chaqueta.
      Lo peor de todo es esa banda de bultos sospechosos mandados por Mariano Rajoy Brey, que no sólo condecoró con el lazo pensionado de Isabel la católica a su antecesor. No movió ni una coma de toda la herencia ideológica zapaterista plasmada en leyes idiotas y peligrosas.

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