A pesar de no tener ninguna pretensión de texto científico o analítico, torpe sería prescindir de las herramientas que nos brinda 1984, la novela distópica que George Orwell publicara en 1949, si nuestra pretensión es la de dar cuenta de una gran cantidad de fenómenos y procesos que se desarrollaron durante el siglo XX. Sin embargo, aunque muchas de las ideas allí presentes siguen teniendo potencia esclarecedora, lo cierto es que, al menos desde la década del 80 del siglo pasado, se vienen acelerando una serie de cambios que requieren abordajes novedosos.

Con todo, comencemos teniendo en cuenta que la figura emblemática de aquella novela, El Gran Hermano, remite, casi de manera natural, al famoso panóptico de Bentham, que, a su vez, es la figura elegida por el filósofo francés Michel Foucault para describir lo que él denomina “sociedad disciplinaria”. Como indica la etimología de la palabra, una estructura panóptica es aquella constituida de modo tal que todo puede ser visto. En el caso de Bentham, él hablaba de una cárcel en la que, desde la torre principal, un guardián pudiera observar las acciones de cada uno de los presos en sus celdas. La particularidad de esta estructura es que los prisioneros no pueden verse entre sí ni tampoco ver al guardián. La visibilidad es unívoca: solo uno (el guardián) puede ver sin ser visto. Esto trae consecuencias que cualquiera habrá experimentado sin haber estado necesariamente en la cárcel. Me refiero al modo en que actuamos sabiéndonos potencialmente vigilados. Dicho de otra manera, la eficacia del panóptico está en que los prisioneros, al no poder observar si se los vigila, actúan como si lo estuviesen, de modo que la estructura es eficaz aun cuando no hubiera vigilante observando. Pensemos, si no, en el efecto disuasivo de las cámaras de seguridad. Éstas son efectivas incluso cuando en la central de monitoreo no haya nadie. Así, el solo hecho de la existencia de la cámara, es decir, de una tecnología que permita ver sin ser visto, hace que el delincuente se comporte “como si” estuviese siendo observado.

Facebook o muerte

Foucault cree que este modelo de la cárcel panóptica es representativo de un tipo de sociedad que llamará “disciplinaria” y que tuvo plena vigencia en los siglos xviii, xix y parte del xx. Es que, para Foucault, la sociedad disciplinaria se caracteriza por distintas instituciones de encierro. Esto incluye no solo a la cárcel sino a la escuela, la fábrica, el ejército, el hospital y hasta la propia casa. Todas estas instituciones regulan nuestra vida, nuestros cuerpos, haciéndolos dóciles gracias a un dispositivo que concentra a los individuos, los distribuye en el espacio, les impone un tiempo y los obliga a maximizar su productividad constituyendo, a su vez, un tipo particular de subjetividad.

La gran paradoja es que las sociedades de control parecen ser sociedades de la plena libertad

Aunque todas estas instituciones de encierro siguen existiendo, otro filósofo francés, Gilles Deleuze, advirtió en el año 1990 una crisis del modelo disciplinario y una transición hacia un tipo de sociedad nueva: la sociedad de control. En ésta, la tendencia ya no es al encierro. Más bien la sensación es la contraria, y la gran paradoja es que las sociedades de control parecen ser sociedades de la plena libertad, pues no hace falta ir a la fábrica ya que podemos trabajar desde nuestras propias casas; no tenemos que asistir a la universidad porque a través de la computadora nos podemos formar con cursos virtuales a distancia; gracias a la automedicación o a diversos tratamientos evitamos acudir a centros asistenciales salvo alguna situación excepcional, y hasta algunos presos pueden permanecer en libertad mientras se monitorean sus pasos gracias a las tobilleras electrónicas.

Todo el tiempo estamos controlados, incluso creyendo que somos libres

El paso de la sociedad disciplinaria a la de control acompaña también el cambio del capitalismo clásico al poscapitalismo. Se abandona así un proceso de producción y acumulación en el que a lo largo de nuestro día y nuestra vida pasamos de una institución de encierro a otra y en el que nos constituimos como individuos, para adoptar un proceso en el que lo que importa es el acceso a servicios, la especulación financiera y en el que, sin haber encierro, el control no cesa. En otras palabras, no salimos y entramos a instituciones de encierro pero todo el tiempo estamos controlados, incluso creyendo que somos libres.

Una institución de encierro como la fábrica tenía una localización, un espacio, y el trabajo que allí se desarrollaba ocupaba determinada cantidad de horas ante la atenta mirada del jefe. Hoy muchos pueden trabajar desde sus casas, despeinados y en pantuflas pero trabajan por objetivos que pueden llevar mucho más que las horas de trabajo que tenía un obrero. El jefe no está presente en persona pero está presente todo el tiempo en la medida en que el empleado tiene un celular abierto por el cual puede recibir directivas las veinticuatro horas del día. Está en su casa y parece libre. Pero está más controlado que nunca y siempre tiene una deuda, en cuanto constantemente se le puede pedir más. El encierro, en determinados interregnos, está ausente. El control, en cambio, no cesa nunca. De aquí que Deleuze afirme que el Hombre ya no es el “Hombre encerrado” sino el “Hombre endeudado” que carga con una suerte de moratoria ilimitada que lo ata a ser un deudor eterno.

El Hombre ya no es el “Hombre encerrado” sino el “Hombre endeudado” que carga con una suerte de moratoria ilimitada que lo ata a ser un deudor eterno

¿La caracterización deleuziana es útil para pensar hoy? Absolutamente. Pero dentro del paradigma de las sociedades de control, resultará útil agregar lo que, con el filósofo coreano Byung-Chul Han, denominaremos “panóptico digital”. Para comprender mejor esto, nos puede servir hacer una comparativa con el Gran Hermano de Orwell, que, como indicábamos al principio, era representativo de la sociedad disciplinaria que describía Foucault.

En primer lugar, en 1984, el Partido utilizaba la tortura como modo de conseguir información, obtener delaciones y constituir subjetividades. En cambio, la era digital, lejos de torturarte, promueve que te comuniques y que consumas. No te restringe. Te invita. Así lo dice el propio Han en las páginas 29 y 30 de la edición castellana de su libro Psicopolítica:

“El poder inteligente […]. No enfrenta al sujeto. Le da facilidades. El poder inteligente se ajusta a la psique en lugar de disciplinarla y someterla a coacciones y prohibiciones. No nos impone ningún silencio. Al contrario: nos exige compartir, participar, comunicar nuestras opiniones, necesidades, deseos y preferencia; esto es, contar nuestra vida. Este poder amable es más poderoso que el poder represivo. Escapa a toda visibilidad. […] La diferencia entre el viejo capitalismo y el nuevo es el Me gusta. Es decir, el viejo te prohibía disciplinariamente, en cambio este te seduce”.

La era digital, lejos de torturarte, promueve que te comuniques y que consumas

En segundo lugar, podríamos detenernos en la interesantísima labor del Ministerio de la Verdad en 1984 para preguntarnos si hace falta manipular hoy el pasado. El interrogante es pertinente porque tanto en Argentina como en España, por ejemplo, existen enormes controversias respecto a perspectivas revisionistas de la historia que son acusadas de acomodaticias con las necesidades del presente.

Facebook o muerte

Según Han, la técnica del poder neoliberal que seduce y aparenta otorgar libertades no necesita controlar el pasado porque controla psicopolíticamente el futuro. No estoy de acuerdo con tal afirmación pues el futuro es, en un sentido, un tiempo que el actual capitalismo ha destruido y que solo aparece como comodín justificador de algún plan de ajuste en el presente. El único tiempo verdaderamente existente para el capitalismo actual es el presente, porque todo debe ser consumido de manera inmediata y porque lo esencial de la circulación de signos es la deshistorización y la descontextualización, los hechos como meras sumatorias de “y” sin conexión alguna con lo pasado ni con aquello que estaría por venir. ¿Para qué manipular el pasado si todo lo que vivimos es continuo presente?

En el mundo actual el gran temor es a no ser visto, a ser ignorado, a tener menos “Me Gusta” que mi amigo y a tener menos amigos virtuales que mi vecino

Por último, quisiera reflexionar acerca de la internalización de la vigilancia que suponía el panóptico de Bentham, pues resulta claro que tal idea no es aplicable al panóptico digital. Los reclusos acomodaban sus comportamientos porque se sabían potencialmente vigilados en cuanto eran cuerpos “puestos a la vista”. Hoy en día, millones de personas en el mundo exponen sus vidas en las redes sociales contándole al mundo entero su vida, sus deseos, sus fracasos, y atiborrando de selfies un universo cada vez más onanista. Son reclusos voluntarios de las redes, porque nadie los obliga a brindar información y consideran que salirse de ellas es estar “afuera del mundo”.

El gran temor de las distopías clásicas aquí descriptas era la posibilidad de ser controlado y observado todo el tiempo, era la posibilidad de que nos extrajeran información. En el mundo actual el gran temor es a no ser visto, a ser ignorado, a tener menos “Me Gusta” que mi amigo y a tener menos amigos virtuales que mi vecino; el gran temor es que la información que voluntariamente quiero brindar sea pasada por alto. Y lo más curioso es que, en un mundo donde todos creemos conocer las grandes conspiraciones, lo cierto es que, a diferencia de los prisioneros de la cárcel de Bentham, no nos sentimos vigilados. Nos creemos libres a pesar de que ahora el vigilante no está arriba de la torre. Es más: el vigilante tampoco es el servicio de inteligencia ni el señor dueño de Facebook. Es mucho más simple el asunto: el control está en cualquiera. De hecho, en las redes sociales, todos funcionamos como control de los otros. De aquí que sea un control sin centro pero mucho más afectivo en cuanto la gran trampa es que ahora los reclusos pueden verse entre sí y, de hecho, están hipercomunicados. El control actual, entonces, no está en el aislamiento ni en la compartimentación, sino justamente en todo lo contrario, en abrir el juego a la visibilidad total y en plantear que es necesario y deseable exhibirse tal cual uno es en sus perfiles.

En las redes sociales, todos funcionamos como control de los otros. De aquí que sea un control sin centro pero mucho más afectivo

En el marco de Estados totalitarios exigíamos nuestros derechos individuales contra la ubicuidad bestial de quienes por razones políticas, religiosas o sexuales eran capaces de meterse hasta en nuestras camas. Se luchaba por diseñar la esfera del goce de determinados derechos que no podían ser invadidos por la esfera estatal. Hoy, en tiempos de las dictaduras de mercado y las censuras moralizantes de la corrección política, generaciones enteras claman por el derecho a acceder a una red social para poder exhibirse y ser libres. De hecho, hay quienes dicen que, en breve, observaremos una pintada en algún muro (real o digital) que rezará: “Facebook o Muerte. Venceremos”.


APOYA A DISIDENTIA

No tenemos muros de pago, porque este es un medio abierto. Tu aportación es voluntaria y no una transacción a cambio de un producto: es un compromiso con la libertad. Muchas gracias.

37 COMENTARIOS

  1. Vaya, vaya, con el etonian de Eton, fundado en 1440 con su fundador Enrique VI de Inglaterra .. Jorge Orwell que llegó a España a pegar tiros y matar españoles (Homage to Catalonia) con otros brigadistas, le pegaron un tiro en la oreja, se lo pensó dos veces y terminó escribiendo Animal Farm, pensando en los leninistas con Lenin el cerdo: “All animals are equal, but some animals are more equal than others”.

  2. Estimado Dante, ha sido un gran placer leer a un hombre joven y brillante, hablar de la inconmensurable tontería que se ha apoderado de las dociedades satisfechas.
    Estoy tan quemado con alguno de los últimos artículos que he leído, que lo primero que hice, fue ir a ver en el resúmen de su trayectoria para ver si encontraba que era un señor neoliberal que nos iba a adoctrinar acerca de las bondades de la democrajajacia de la que tanto gustan fardar y sin embargo es una ilusión, patética sí,pero ilusión al fin.
    Como los últimos artículos se apoyaban en muchos casos en nombres muy exóticos y para mí desconocidos, ya tenía previsto citar, en caso que demostrara ser uno de esos tipos que se escudan en otras firmas para no tener que asegurar valientemente: ”yo he llegado a la conclusión de que….” Tenía previsto, decía citar a Susvín, al gran Pamechu N’vohue, y al mismísimo Magoya; pero no fue necesario, ya que me encontré con un selor lúcido que hizo apenas un par de citas que me resultaron valiosas. Prometo leer al coreano porque, difiriendo con Ud., creo que la apreciación que hace en la cita, es válida.
    He visto, impecablente narrada, la estulticia del ”homo digitalis”, que se expone alegremente en las redes; dando toda la información requerida para que lo frían a Spam, le saqueen las cuentas bancarias, o comprometan su futuro laboral, al ser las opiniones vertidas en la red una especie de legajo o prontuario que casi exclusivamente puede acarrearle problemas
    Llevo en la red desde el año 2003, y jamás puse mi nombre real en nada que hubiera escrito, publicado o comentado. El nombre con el que Ud. me lee, es tan falso como la otra docena de ”heterónimos” con los que suelo manejarme en la www.
    Facebook ha puesto en evidencia, el paupérrimo nivel intelectual de un 90 % de los que allí se contonean orgullosos de sus 4.000 amigos, Twitter ha reconvertido a los hipotéticos resistentes de situaciones sangrantes, en revolucionarios de sofá, que raramente pisan las calles para patalear sobre esto o apoyar aquello. Es el cúlmen de la masturbación intelectual, sazonado con gracietas, insultos y exhibición impúdica de su escasa formación o criterio.
    Yo, que con la masturbación tradicional tengo suficiente, me dedico en mi tiempo libre, a leer medios como DISIDENTIA, que escapa a la mediocridad general y me permite ejercitar el músculo intercraneal, dándome de mamporros dialécticos con la peña neoliberal, que es mayoría cualificada.
    Al menos, son gente inquieta que no se traga a la primera, y sin masticar, los anzuelos ni las ruedas de molino.
    Mis sinceras felicitaciones por su artículo inaugural.

    • Estimado Luzbel: gracias por leer y comentar. Me alegro que le haya interesado la nota y comparto su sentido crítico y escepticismo respecto a las bondades de la web. Le mando un fuerte abrazo

  3. Me cuesta comentar en “Disidentia” sus artículos siempre tienen una carga de profundidad que me conducen al mismo sitio.

    Cuando leí en mi adolescencia a Orwell o Huxley los considere autores menores, pensé entonces y lo sigo pensando hoy que hablan del no ser y no del ser como lo hacen los autores que al menos yo considero Mayores.

    Tampoco en mi particular visión del mundo he podido considerar al hombre en ninguna de sus etapas históricas, primitivo. Contemplar las cuevas de Altamira me hace pensar que aquel artista hubiera sido el mismo artista en el Renacimiento o en el siglo XXI.

    Creo también que el ser humano es inmutable y que el poder real, el verdadero, lo ostenta siempre el ser individual que “ES” enfrentando sus circunstancias a su visión cosmogónica.

    No tengo duda que estamos en una era tecnológica que ha cambiado los hábitos y costumbres de la generación anterior, pero el ser individual sigue inmutable y por lo tanto enfrentándose a las mismas cuestiones en las que siempre se ha debatido.

    El poder real, el atemporal, siempre lo tiene el hombre que es en su individualidad y las circunstancias históricas no son más que la limitada utilización de una parte conocimiento anterior.

    Personalmente seguí con curiosidad en las redes sociales lo acontecido en Siria, Ucrania, Venezuela y por último Cataluña, escudriñé miles de mensajes para atisbar en alguno de ellos la capacidad de cambiar la estrategia que se desarrollaba en el mundo real, Nada, aquello que uno sabía qué sucedería, sucedió. Cada uno de estos acontecimientos se desarrolló exactamente de la misma manera que si no hubieran exisistido las redes sociales.

    Cree que lo sucedido en Cataluña es una muestra digna de estudio, una bandera en un balcón hizo más que todas las tecnologías juntas.

    • Estupendo comentario. Largo debate.

      Yo no diría que la realidad no se ve “influida” por la tecnología. Puede que no cambiada, pero sí influida.

      En cuanto a que Orwell y Huxley eran comentadores del no ser completamente de acuerdo. Pero comentar el caos ( si quiere le aclaro por qué considero que esas distopías son el caos) no es menos complicado ni meritorio. Nos ayuda a identificarlo y combatirlo.

    • Me ha gustado su comentario.

      A igual que usted nunca he considerado al hombre primitivo y mucho menos cada vez que admiro alguna de las obras creadas en esas épocas prehistóricas, esa mente no podía ser primitiva, todo lo contrario tenía un enorme conocimiento de técnicas, de observación del espacio y de su aprovechamiento.

      Todo es más simple de lo que pensamos, a veces incluso tenemos que desaprender y limpiar nuestra mente de conceptos adquiridos para comprender nuestra propia historia y existencia .

      Más de una vez, los grilletes, tanto a nuestra libertad de pensamiento como de movimiento, nos los ponemos nosotros mismos.

  4. El elemento diferenciador de la distopía de Orwell no es la vigilancia continua -es el dedo al que se quedan mirando los que han titulado un programa de exhibicionismo como “Gran Hermano”-. Tampoco lo es la tortura. Lo terrible de “1984”, y que raramente he visto comentado, es el concepto del “doble pensamiento”: la disciplina que se exige al individuo para albergar en su mente dos conceptos contrapuestos listos para ser creídos a conveniencia del poder. Y lo que describe Orwell es que el poder tiene éxito en este empeño. Al final, es la gran mayoría de súbditos quienes de forma autónoma se someten; y sólo un reducidísimo número de disidentes -¡hasta el movimiento de resistencia en “1984” es inventado!- es sometido a tortura para quebrarlos moralmente antes de eliminarlos.
    Y este es precisamente el elemento que veo más presente en nuestra sociedad, cuando los hooligans de cada partido se limitan a asentir bovinamente a lo que dice su líder aunque una semana antes hubiese prometido y defendido lo contrario o lo incompatible.

    • Muy bien apuntado.

      Yo diría que es la imposición de un “relato” que justifique o resuelva la tensión creada por la disonancia de ese doble pensamiento.

      O a que se ha dedicado por ejemplo el Pís desde que salió. Por ejemplo.

      • Para eso está la Neolengua. A diferencia del lugar común, la Neolengua no consiste principalmente en cambiar de nombre a las cosas (lo del “Ministerio del Amor”), sino en ir destruyendo el lenguaje y la posibilidad de aprehender conceptos.
        A diferencia de “Un Mundo Feliz” o de “Fahrenheit 451”, “1984” es absolutamente pesimista. No ofrece ningún atisbo de esperanza. Si bien hay una “reserva de salvajes” como en la obra de Huxley (los proletarios), los considera como una masa amorfa y sometida sin posibilidad de redención; desde luego nada parecido al refugio de “libros humanos” de Bradbury.
        Orwell dice que al individuo se le puede educar para que no exista esa tensión en la disonancia. Es lo que expresa cuando el nombre del enemigo de Oceanía va cambiando de forma arbitraria a lo largo de la novela.
        Saludos

        • Un claro ejemplo de neolengua es la palabra “neoliberal”, o “neoliberalismo”. nada que ver que lo que realmente signiica liberal, mercado.. y todo que ver con lo que signifique monopolios, arreglos en petit comuté, ausencia de libertad.

          Lo mas paradájico con la palabreja es ver como los mas beneficiados por ella, todo ese establisment de progres, se ponen de uñas con ella. La perecta coartada.

          Que pena.

  5. Yo no estaría tan seguro apreciado Dante

    El ojo del amo engorda el caballo.

    No existe neutralidad en la red. Google, Twiter, Instagram, Facebook.. lo que no interesa no sale, y no es por casualidad. El marxismo cultural inecta la red, por lo que la panóptica esa tiene unos cuantos pecados originales de origen si se es un poco exigente cantan demasiado.

    Que se lo pregunten a los chinos.. y que pregunten a nuestros “líderes” que simplemente aspiran a incorporar el know how de como podar el bonsai que atesoran los chinos (ya se que los bonsais son de los japos) para adaptarlo a nuestra “cultura” occidental y hacer o mismo.

    Muchos de los que escribimos aquí lo hacemos tras un exilo desde “El Confidencial”, porque se nos censuraba por incómodos, no por mal educados, y posteriormente tras otro exilio desde Voz Pópuli donde la censura ue mas sutil, se nos obligó a pasar por el aro de unos comentarios “capados” en su formato, para que no nos pudieramos igualar con el Pope de turno.

    Dicha censura pasaba muchas veces de ser formal a ser directa, y ultimamente hasta tecnológica; impidiendo mediante errores informáticos nuestra comunicación.

    El acceso narcisista al escaparate no es casual.

    un cordial saludo

    • Gracias estimado Pasmao. A esas formas de censura que mencionás le agregaría las censuras de la sobreinformación y las de los recortes que hacen los algoritmos. Saludos

      • Las escopetas de feria, apreciado Dante, son un modelo de precisón y de neutralidad si los comparamos con los algoritmos

  6. Una función del intelectual es observar la realidad, analizarla, esquematizarla y ofrecer estos esquemas como un manual para estar en el mundo. Creo que es una función necesaria y que tiene mucho público dispuesto a tenerla en cuenta.
    Sin embargo, hay algo que en general no se trata, y que es precisamente lo opuesto a lo que se trata. Por eso, en general, permanece oculto. Ese algo es la fragmentación creciente, inevitable, suicida de la sociedad humana. Pasó para siempre la época de los <>. Homo sapiens, H.utilis, H. faber, H.lupus, H. unidimiensionalis, H. sílex, etc . Nuestras sociedades, tanto más cuanto más avanzadas en lo tecnológico, están fragmentadas y siguen acometiendo un proceso preocupante de fragmentación. Quedó ya muy atrás la división en clases marxista, amortizada por el consumismo. Pero nunca antes ha habido la distancia que hay hoy entre un joven y un viejo; estos últimos dejaron de ser los abuelos respetados y queridos y se han convertido en algo obsoleto, incomprensible en sus esquemas para un joven, útiles a veces como niñeras de los bebés. La recíproca es igualmente cierta.
    Citaré un caso más, posiblemente el más preocupante de todos: la fragmentación, la distancia creciente entre el hombre joven y la mujer joven. Aparentemente no es así: visten casi lo mismo, se maquillan o depilan casi igual, adoran los mismos gadgets, escuchan y ven los mismos programas, esperan casi lo mismo de la vida. Pero con la “liberación de la mujer” y toda la corrección política asociada a ella, las jóvenes han perdido mucho de lo que les daba fuerza y orientación en la vida, ilusiones, esperanzas en el futuro. Y al perderlo ellas, lo han perdido, indefectiblemente, los muchachos, porque no habrá nunca mejor compañía íntima para un hombre que una mujer, al menos mientras que la biología siga manteniendo a raya a la biónica. Y para ser compañeros hay que ser diferentes, así de sencillo. Los que son iguales se quedan en colegas, hasta en coleguillas.
    Naturalmente, el que escribe estas notas es un viejo. Pero si critico a jóvenes y féminas es porque como tal viejo me resulta más visible. Por el lado de los viejos la fragmentación es también enorme. Muy frecuentemente, los jóvenes nos son absolutamente incomprensibles. Y nuestro egoísmo de pensionistas supervivientes, mitigado en España por la fuerza de los lazos familiares, empieza a ser, en muchos casos, feroz.

        • Este es el mismo tipo que dijo que Franco era un héroe nacional; para los que no sepáis Inglés, os cuento que mientras Gore Vidal es crítico con las políticas de EE.UU, el rubiales le interrumpe al mejor estilo de Ana Pastor, en un momento, Gore Vidal, harto de la grosería del amiguete de Reagan y demás próceres le dice Criptonazi a Buckley; este como el conocido intelectual que era, le responde algo así como: Te voy a romper la cara marica, inclinándose sobre un impertérrito Vidal al mejor estilo de John Wayne el otro intelectual de prestigio de la derecha WASP.

    • Excelente comentario.

      Le recomiendo, ya que aquí es posible, que separe con un espacio los dierentes párrafos, así será mas fácil leerle.

      un muy cordial saludo

    • Hay quien lucha contra esa separación o aislamiento del joven frente a la jóvena:

      “12 Rules for Life: An Antidote to Chaos” de Jordan B. Peterson, Enero de 2018, Penguin ISBN: 9780345816023

      En este momento nº1 mundial en Amazon. El 85% comprado por hombres jóvenes. Los videos de youtube de este profesor de psicología canadiense tienen mas de 200 millones de visitas. Y los innumerables vídeos no suyos que tratan sobre él y su obra quintuplican esa cifra
      Fíjese si resuena eso que vd. dice. Y fíjese si los hombres jóvenes saben o intuyen donde está el problema.
      No perdamos la esperanza. Nos tenemos a nosotros mismos.

      A Peterson, si no hubiera llegado a ser conocido, habría que haberlo inventado. Una vez que está ya ahí fuera, suficiente. Llegará a la gente porque el mensaje es potente.

      El reto para España es hacer que traspase la barrera del idioma

      • Lo última barbaridad del lenguaje inclusivo la ha dicho Irene Montero.

        Ha regurgitado: “portavoces y portavozas”.

        Arg….!

        • Yo es que cada vez que veo esa bancada de machurrillos beta que se sienta al lado de o alrededor de la Irene ya no me extraña nada.

          Porque eso de que Pablemos es un machurrillo alfa es un chiste como una catedral. Esa chepilla, esa cinturilla y esos hombros estrechos. En mi cole se habría quedado la mitad de los días sin merienda

          • “Porque eso de que Pablemos es un machurrillo alfa es un chiste como una catedral. Esa chepilla, esa cinturilla y esos hombros estrechos. En mi cole se habría quedado la mitad de los días sin merienda”.

            Je, je.

            Seguramente, de ahí le viene el rencor (de todo y contra todo) a Pablo Iglesias…

        • Es que tienen una lucha ideológica de mucha altura con el P_ _ E y había que superar lo de MIEMBRAS.

          • Y lo del rencor, creo que le viene de la lucidez que no han terminado de quitarle sus novias; que menudo ojo tiene Pablito. Por más que le despreciéis como los que silban a Ronaldo porque les ha metido cuatro goles, es uno de los tipos más capaces que hay en ese parlamento de mierda.
            Va siendo lo único que me queda en común con Pablo Iglesias, el rencor a la derecha chulita; en las próximas elecciones, votaré al PACMA porque ya no puedo soportar que avale el hembrismo estúpido instalado en su partido. Votando a los animalistas, sé que sigo jodiendo a la derecha, es el único vicio que me queda, si descartamos los posturales.

    • Buen comentario,

      Pero volvemos al mismo problema ,a la temporalidad, todas las generaciones se han quejado de las posteriores, centrarse en las diferencias temporales casi siempre nos llevará al equivoco, la relación hombre y mujer, femenino y masculino es un asunto que pertenece a lo atemporal. El ser humano no tiene ninguna capacidad para modificar la relación entre lo femenino y lo masculino, a lo máximo que puede llegar es a comprenderla para comprenderse a sí mismo, todo un logro en la vida.
      Cuentan los libros esotéricos que una de las fases para alcanzar la sabiduría es aceptar a la mujer que te haya tocado en suerte. Compare ahora esta frase y las frases que escuchamos todos los días.
      No se preocupe, sus nietos y sus hijos le echarán de menos y serán mucho mejores hombres gracias a usted.

    • ¡Absolutamente de acuerdo en cada palabra!
      Mi más cálida enhorabuena al aprovechamiento del tiempo que le ha tocado vivir Sr. Tamachak.

  7. Gran columna, Dante.

    Muy interesante pero también muy inquietante.

    Y además, yo al menos he aprendido una nueva palabra:

    panóptico, ca
    De pan- y el gr. ὀπτικός optikós ‘óptico’.

    1. adj. Dicho de un edificio: Construido de modo que toda su parte interior se pueda ver desde un solo punto.

    El que todo lo ve…

    • Muchas gracias Boswell. Me alegra que el artículo te haya permitido acercar por primera vez al panóptico que, al día de hoy, es toda una herramienta conceptual para comprender mejor nuestras sociedades. Saludos

Comments are closed.