Las últimas cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE) parecen corroborar lo que ya a nadie escapa: estamos ante una crisis demográfica sin precedentes desde la Guerra Civil Española. La media de edad de las españolas para dar a luz a su primer hijo se encuentra en la cifra récord de 32 años, lo que explica que sigan teniendo una media baja de 1,33 hijo por mujer.

Hay cada vez menos mujeres fértiles, con menos hijos que nunca. Y las que se animan a ser madres lo hacen más tarde que nunca. Los datos provisionales recopilados por el INE para 2017 tampoco indican que se vaya a revertir esta tendencia en un futuro próximo.

Sin embargo, de lo que quisiera discurrir aquí no es de las consecuencias de la crisis demográfica sino de sus causas: por qué las parejas españolas tienen menos hijos, algo que generacionalmente me afecta y preocupa. Sin entender las causas, difícilmente podremos poner solución.

La excusa generalizada es que no hay condiciones adecuadas para la conciliación entre la vida laboral y familiar

La excusa generalizada es que no hay condiciones adecuadas para la conciliación entre la vida laboral y familiar. Y es cierto: existe tal falta de conciliación. Pero no es fruto de la falta de ayudas, subvenciones o regulaciones, sino precisamente del exceso y rigidez de la regulación laboral y de la actividad económica, que impide el ajuste de horarios para las familias con hijos.

La solución pasa por desregular y liberalizar la economía, muy especialmente las relaciones laborales, por facilitar la contratación y el emprendimiento bajando sus costos, por fomentar el empleo a tiempo parcial, el teletrabajo y el autoempleo; así como por la desregulación y liberalización de la educación y de otros servicios relacionados con los cuidados y la crianza infantil.

Si se deja que la oferta se multiplique, y se ajuste a la demanda, este conflicto de horarios tiene más posibilidades de solucionarse en cada caso particular. Además, estas medidas económicas pueden ayudar a reducir la elevada tasa de paro, especialmente el juvenil, lo que permitiría adelantar las edades de emancipación, cohabitación, matrimonio y natalidad, hoy muy dilatadas.

Si la persona que es cabeza de familia -hombre o mujer- retuviese buena parte del costo salarial para sí, en vez de entregar más del 50% al Estado, quizás la necesidad de un segundo sueldo en la unidad familiar disminuiría

A veces este conflicto puede solucionarse costeando privadamente algún servicio de cuidados que antes proporcionaba la familia tradicional en el hogar, generalmente a cargo de la madre. También hay que considerar que si la persona que es cabeza de familia -hombre o mujer- retuviese buena parte del costo salarial para sí, en vez de entregar más del 50% al Estado entre retenciones, pagos a la seguridad social y otros impuestos, quizás la necesidad de un segundo sueldo en la unidad familiar disminuiría, y la posibilidad de que uno de los dos cónyuges se quedara a cargo de de la crianza de más hijos o se repartieran las tareas familiares y el trabajo a tiempo parcial de ambos de modo equitativo sería más probable.

Para esta crisis de natalidad hay otros elementos explicativos que no son estrictamente político-económicos, sino más bien de índole ideológica, socio-cultural o psicológica. Las mujeres del babyboom proyectaron en sus hijas, las nacidas en los años 70 y 80, sus frustraciones generacionales y personales: quisieron que sus hijas tuvieran los estudios y la carrera profesional que ellas, en buena medida, no pudieron llevar a cabo por diferentes circunstancias. El coste de oportunidad de esta proyección generacional han sido los hijos que no han nacido.

La falta de hijos se vive como una paradójica frustración sexual en las mujeres supuestamente liberadas

Sin embargo, la liberación sexual no nos libró de nuestra naturaleza última como animales mamíferos sexuados. En más casos de los que creemos la falta de hijos se vive como una paradójica frustración sexual en las mujeres supuestamente liberadas. Esperemos que en las generaciones más jóvenes, esta presión dé paso a una verdadera libertad de elección entre carreras, hijos o una combinación más equilibrada y flexible entre ambos espacios.

Otra de las causas culturales que ha provocado el retraso del primer hijo han sido las expectativas sociales de lo que idealmente debe haberse logrado antes de llegar a la paternidad o maternidad (carrera, trabajo fijo, casa en propiedad, etc.). La frustración de estas expectativas tras la recesión, además de alimentar el populismo político, ha creado un cierto complejo de inferioridad, cuyo nihilismo extremo ha llevado a la postura de los extincionistas. Y quizás la formación de una familia funcional con hijos no requiera tantos recursos materiales, como una casa en propiedad.

A esto se suma un cierto conformismo hedonista y consumista que también forma parte de la decisión más o menos consciente de no tener hijos o de no querer más de uno, con el fin de mantener el poder adquisitivo. El retardo de los ritos de paso a la edad adulta nos mantiene en una eterna adolescencia que se alarga hasta los treinta años, o más, en una especie de síndrome de Peter Pan colectivo. Nos han hecho creer y, peor, muchos nos hemos creído, que somos incapaces de ser padres o madres y, cuando hemos querido reaccionar, ha sido ya tarde o en tiempo de descuento.

En España, las mujeres han retrasado hasta los 32 años, de media, tener el primer hijo

También existe una dimensión estrictamente médica para este retraso en la concepción del primer hijo. El fenómeno es complejo, con varios factores (uso anticonceptivos u otros desarreglos hormonales, dieta, hábitos de salud, contaminación, etc.), pero a nadie se le escapa que la principal causa es la edad avanzada de los padres: ya se ha visto que, en España, las mujeres han retrasado hasta los 32 años, de media, tener el primer hijo.

Cuando se produce finalmente el pospuesto pero ansiado embarazo, a veces en clínicas de fertilidad asistida, se generan muchas expectativas sobre ese hijo único. Se prioriza el bienestar del bebé sobre el de la propia madre en partos muy intervenidos. El número alarmante de cesáreas en todo el mundo, tanto en hospitales públicos como privados, pone de relieve esta ansiedad generalizada por el primer hijo.

Los costos materiales, físicos y psicológicos hacen que sea poco probable que las mujeres quieran tener más hijos después o que sus conocidas, escarmentadas en cabeza ajena, quieran seguir el ejemplo. Incluso en los casos en que las cesáreas o partos no fueron traumáticos, las mujeres se ven limitadas a tener dos hijos como máximo, pues se considera embarazo de riesgo aquel que se produce tras dos cesáreas.

También, medidas políticas y jurídicas como la suspensión de facto de la presunción de inocencia masculina en los casos de conflictos de pareja, donde la acusación de malos tratos es suficiente para encarcelar a un hombre, no crean un ambiente propicio al matrimonio y a querer formar una familia. En Europa se suicidan 4,9 mujeres por cada 100.000 habitantes frente a 20 hombres: más del cuádruple. Las correlaciones no son explicaciones causales, pero si se ahonda en el suicidio masculino, abunda el perfil del divorciado arruinado, víctima de alienación parental, deprimido y alcoholizado.

En medio de una campaña ideológica más que feminista, misándrica, el interés por el matrimonio entre los hombres naturalmente se ha desplomado

Que haya el doble de divorcios que de bodas en España es un dato preocupante y puede entenderse mejor en un contexto de inseguridad jurídica en caso de divorcio y a las medidas cautelares contra la violencia de género. En medio de una campaña ideológica más que feminista, misándrica, el interés por el matrimonio entre los hombres naturalmente se ha desplomado.

La solución tampoco pasa por políticas de subsidios a las madres solteras, que desde los años setenta y ochenta, según estudios de autores como George Gilder o Thomas Sowell, se sabe que crean una cultura de pobreza y de dependencia del Estado. Cuando el Estado ocupa el lugar de cualquier padre de familia, lanza el mensaje de que no hace falta un marido o un padre: los varones no encuentran motivo para buscar y mantener un empleo, ahorrar, construir un hogar y, entregados al nihilismo, se incrementa el riego de actividades potencialmente autodestructivas. La intervención estatal en las familias destruye la dignidad y autoestima de los padres y de las madres. Y desaparecen las familias funcionales y la natalidad.

Sin patrimonio, sin la expectativa, al menos, de poder alcanzarlo, no es posible constituir una familia

Solo el crecimiento, la prosperidad y la autonomía que da la libertad y la propiedad privada, la capitalización, la verdadera igualdad jurídica entre sexos, pueden animar a las personas a formar familias y a tener hijos. Sin patrimonio, sin la expectativa, al menos, de poder alcanzarlo, no es posible constituir una familia.

Podemos seguir cavando la fosa a nuestros pies, una fosa de deuda y gasto público que, en el mejor de los casos, alargarán la agonía de un sistema que ya solo se sostiene mediante el parasitismo. Quizás aún estemos a tiempo de tener más hijos, o al menos de no apoyar políticas equivocadas, y permitir así que las familias prosperen.

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Manuel Pulido Mendoza

Nací en Badajoz, España, en 1977. Soy Doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Extremadura (Cáceres, España) y Licenciado en Humanidades por la misma Universidad. Poseo un Diploma in European Studies por la University of Kent (Canterbury, R. U.) y más de 300 horas de formación en marketing digital por diversas instituciones y empresas españolas. Soy autor de diversos artículos y libros, especialidad académica y he sido personal docente e investigador en instituciones como la Universidad de Extremadura (España), la Fundación Residencia de Estudiantes (sita en el campus del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid), el Instituto de Patrimonio Histórico Español (Ministerio de Cultura, Madrid), Fundación Francisco Giner de los Ríos (Madrid), Universidad de Málaga (España), Universidad Internacional de la Rioja (España), University of Kent (Canterbury, R. U.), University of Birmingham (R. U.), New York University (EE. UU.) y Universidad Francisco Marroquín. 
Como consultor en social media marketing, he trabajado para diversos clientes de la restauración y la hostelería del levante turístico español, y soy uno de los editores del libro de event-marketing de Mario Schumacher, Blogtrip Costa Blanca: un viaje a las emociones (Amazon, 2013). 
Actualmente, además de colaboraciones esporádicas en medios guatemaltecos sobre cuestiones relativas al social media y política internacional, ejerzo como director de la Escuela de Posgrado de la Universidad Francisco Marroquín en Guatemala, aunando sus dos pasiones: las humanidades y el mercadeo digital. Colaboro como tutor en el  programa de Doctorado de la UFM y como profesor en diversas unidades académicas de dicha universidad. He escrito Plutarco de moda. La biografía moderna en España (1900-1950)  y Así fue pasando el tiempo

24 COMENTARIOS

  1. La utopía perfecta sería aquella por la cual toda la plantilla del Real Madrid estuviera integrada por 23 jugadores nacidos y residentes en la CC.AA. de Madrid, aunque siendo estrictos, deberíamos fijar un requisito adicional: nacidos en Madrid capital, a fin de no perturbar los derechos de clubs como el Getafe, el Leganés o el Alcorcón. No es así. En el Real Madrid de esta temporada, lo que menos hay son madrileños. Hay dos franceses, dos croatas, un costarricense, un aleman, un portugués, un británico, pero hay igualmente españoles de Sevilla, La Coruña, Málaga, Mallorca, etc. Es evidente que la evolución de la demografía madrileña es insuficiente para proporcionar el personal humano suficiente para nutrir adecudamente la plantilla de jugadores del Madrid. Eso si, el club sigue existiendo, tiene 650 millones de euros de presupuesto y unos 80.000 socios. Y ha ganado las dos últimas Champions. Not problem.

    Espero que encuentren atinado mi particular enfoque sobre el tema propuesto.

  2. MGTOW es un movimiento de hombres que no se casan con las mujeres, ni tiene relaciones permanentes y en muchos casos ningún contacto personal. El nombre es poco conocido en España, pero muy conocido en el mundo anglosajón. Está vinculado con el movimiento herbívoro de Japón, pero con más motivación y objetivos. El concepto esta establecido en España pero todavía no se ha formado como un movimiento organizado y unido.

    • Gracias por la información Miguel Torrent; MGTOW, me lo apunto para buscar página o sede y apuntarme (sólo si no hay que pagar ni dar el teléfono) en el primer caso, no puedo, y en el segundo, no me da la gana.
      He llegado a la conclusión que las mujeres, mejor dicho un sector vengativo de estas, son como los israelíes, y los hombres, sus palestinos.
      El día que expulsen definitivamente a esos morenitos vengativos y revoltosos, los israelíes se despedazarán entre ellos.
      ¿Las mujeres?, que se casen entre sí, para que vean lo que es realmente es un infierno.
      En la magnífica película: Revolutionary Road, había un personaje que asentía metódicamente al interminable discurso de su esposa, tras haber bajado el volumen del Sonotone.
      ¡Yo ya no quiero ni Sonotone!, el buey solo bien se lame y nunca falta una renegada con la que darse un revolcón, acompañarla a la puerta y desearle gentilmente una buena vida plagada de éxitos, pero en su puta casa.

  3. Estimado Sr. Pulido, hay cosas en las que estoy de acuerdo con Ud. y otras en las que no.
    En lo que menos, ese aprovechamiento de que el Pisuerga pasa por Valladolid, para sugerir que la propiedad privada es un afrodisíaco muy potente; que si las tesis neoliberales de que los ricos no paguen muchos impuestos, crearían millones de empleos y esto sería un jardín de infancia feliz.
    No se puede tener hijos cuando no te puedes mantener a ti mismo, cuando no hay guarderías públicas que no parezcan privadas por el precio por aparcar los críos mientras los padres se hamacan 12 ó 14 horas diarias para ganar unos sueldos miserables. Tirar de yayos, de cuidadores informales baratos y en “B” es una solución que los valientes usan, pero no es una solución.
    La miopía política es evidente, y el empresariado, cuando tuvo capital a espuertas por un crédito a tutiplén que se mostró suicida (suicida para los que pagamos la factura de a fiesta, no para ellos), se dedicaron a importar pobres de solemnidad para pagarles menos que a los pobres de aquí.
    Bien es verdad que en un primer momento, nuestros “pobretes”, confiando en subsidios y familiares, no tragaban por trabajar por monedas, y menos viniendo de una etapa en que un fontanero o un albañil, ganaban más que un médico y te daban largas para dignarse a solucionar el “Titanic” de tu casa, porque les sobraba tajo. Entonces, vinieron búlgaros, polacos, rumanos (el pobrerío europeo con títulos universitarios) para trabajar mejor, más limpio y con una cierta puntualidad.
    ¿Qué nos asegura que si se les bajaran los impuestos, o en el sumúm del neoliberalismo, se les librara de pagarlos contratarían desesperados autóctonos?; pues no, seguramente traerían somalíes, etíopes, o libios que jamás vieron un grifo, y les formarían en cursos (con subvención estatal) a cargo de expertos parados nacionales que una vez curraron de eso y ahora tragarían con ganar la cuarta parte, o menos de lo que ganaban en la época en que los “paletas” invertían en bolsa.
    ¡No!, lo suyo será la “docencia” a tiempo parcial por unas migajas para enseñarles a los recién venidos, cargados de hijos, a chapucear por dos putos duros, que ellos se apañan viviendo cuarenta en un piso de 20 metros cuadrados y les sobra para mandar dinero a sus infiernos.
    El Estado DEBE regular; pero como ya sabemos quiénes conforman ese mismo estado, la verdad es que no tenemos demasiadas esperanzas, porque sabemos que viven de vicio con una presión impositiva a los que no pueden defenderse ni cuando compran un pañal a precio de toisón de oro.
    ¿Que la peña ya no quiere ser proletaria?, ¡pues claro que no, todos quieren ser Ronaldo o mantenidas, y quieren ir a Cuba de vacaciones porque los vuelos y las putas son baratos.
    Mientras un porcentaje creciente de la población se convierte en “pobre de pedir” (Esperancita dixit), crece la oferta de lujos, cruceros, masajes eróticos, pisos carísimos e universidades extranjeras donde mandar a los hijos con la ropa y el diseño a la última. ¿Para quién es esa oferta?, ¿para los reponedores del Carrefour?, ¿para las quelis o los conductores de bla bla car o Uber?
    Se ha abierto un abismo, los que tienen pelas, no quieren tener hijos porque intuyen la brillante frase de Quentín Crisp: “Love, is for a whole, alimony, is for ever”; y los que están más tiesos que Lenin o Ariel Sharon, prefieren comer ellos a dar hambre a sus hijos para desayunar, merendar y cenar.

  4. ¿Qué es esa cosa tan admirable que, desde hace tiempo, se llama a sí misma con arrogantes aires de superioridad y no pequeña rijosidad vanamente lujuriosa «civilización occidental»?

    Pues exactamente eso que la demografía revela y que todos los críticos de la cultura moderna siempre hemos sabido y por lo que tuvimos que imaginar «Otra Revolución» si queríamos «conservar» la riqueza, el poder y hasta el bien fundado orgullo: la capacidad y la voluntad de reproducirse en el hombre expresan en el ámbito histórico lo mismo que la reproducción de la especie en el ámbito más amplio y simple de la Naturaleza.

    Querer prolongarse en la duración del tiempo como eterno quererse del ser a sí mismo.

    Pero como la civilización occidental es la carencia de sentido en su figura consumada, el tiempo y la perduración en el ser carecen de sentido, pues el sentido no es otra cosa que eso mismo elevado y trasfigurado como voluntad de vida en la creación espiritual.

    El último hombre nietzscheano somos nosotros, los estériles voluntarios, los europeos que sabemos que nada merece perdurar porque nada es digno de perdurar como obra nuestra, ni siquiera el pobre fruto mortal de nuestra podrida simiente.

    Si al menos el Eterno Femenino siguiera tirando de nosotros hacia lo Alto y tuviéramos que vernos obligados a entrar en polémicas sobre el pene vestigial, los vientres de alquiler y la reproducción subrogada… tal vez algún día se puedan producir en cadena seres humanos, el Occidente técnico triunfante y mercantil «realizaría» su concepto de «Humanidad» y nadie tendría que estimularse en compañía o a solas, la misma esterilidad nos guía hacia la petrificacion civilizatoria.

    • Bueno, Bueno. Por ser yo unos de los expertos mundiales en eso del “Eterno Femenino” puedo asegurarle que este debido a su naturaleza atemporal siempre está operativo en todos nosotros, cosa distinta es que en estos momentos estemos haciéndolo girar en el sentido equivocado, por suerte para nosotros siempre conduce al mismo sitio aunque el viaje haya sido mucho más desagradable.

  5. Sinceramente en este momento es una bendición que nos encontremos en una crisis demográfica, si llegamos a continuar creciendo como después de la guerra civil no quiero ni pensar como estaríamos en este momento y más dentro de unos años.

    Dejemos que la tasa demográfica se regule que si hoy tenemos generaciones de jóvenes con problemas para trabajar no podemos llenar el mundo de futuros parados. Antes de que que vuelva el boom de los retoños tenemos que solucionar muchos temas, entre ellos el futuro laboral, el futuro de la vivienda, el futuro de la alimentación y por supuesto el futuro de las pensiones, por muchos niños que nazcan, si luego no hay donde trabajar, mal futuro veo a la vejez, si no nos planteamos otras formas de ingresos cara la jubilación.

    El no tener hijos es una decisión personal y son muchos los factores que influyen.

  6. No entiendo los motivos por los que todo el mundo ve un serio problema con la natalidad, cuando realmente es una bendición.

    Nada puede crecer exponencialmente durante un periodo largo de tiempo en un planeta finito. Si se fomenta la natalidad, pronto habría que implementar la política de hijo único. Si esa restricción es aceptada gustosamente por la gente, a enemigo que huye, puente de plata.

    El único problema que va a causar la falta de natalidad con total seguridad, es la explosión de la estafa piramidal o esquema Ponzi de las pensiones. Pero es que eso va a ocurrir de todas formas. Triplicar la natalidad lo único que haría es retrasar el problema una generación, a cambio de triplicar el número de damnificados por la quiebra del estado de bienestar, que debería llamarse el bienestar del Estado.

    El resultado más probable de un aumento de la natalidad sería el aumento de NINIs jugando a matar marcianitos, alargar las colas del paro y atascar las consultas de ayuda psicológica con gente depresiva porque un robot le ha quitado el puesto de trabajo.

    • Cuando la tasa de reposición está por debajo de la tasa de mortalidad, SI es un problema. Pues asegura, que la población nativa se extinguirá. Nuestros sustitutos ya caminan por nuestras calles, con toda clase de estímulos económicos. ¿No resulta sospechoso? Pues para la población nativa se la hace caer en el relativismo moral. Se fomenta las uniones estériles, Se hace apología del aborto. Se fomenta por cualquier medio, no tener hijos (a los nativos). Creo que la “cleptocracia de partidos” ha optado por el etnocidio y sustitución de la población nativa.
      ¿Acaso nuestros oligarcas, se ven en Tara, antes de que “el viento se lo llevara”? Manejando a una inmensa masa de gente joven procedente del África profunda y musulmana, que está firmemente convencida, que vivir bien en Europa es gratis.
      Deberían leer la historia del primer país, que se independizó de Europa: Haití y lo que pasó, cuando los esclavos negros se revelaron ante sus amos franceses.
      Creo que España es un campo de “experimentación”, como lo es Canadá en América. Justin Trudeau amenaza seriamente con destronar a José Luis Rodríguez Zapatero como el idiota y cretino más cualificado del planeta y con diferencia. Ha propuesto liberalizar la venta de cannabis y marihuna desde los 12 años, para fines “recreativos”. Es lo último, que se le ha ocurrido al insigne “liberal” imbécil canadiense.

      • Estoy de acuerdo con lo que dice. Pero quiero aclararle que yo me refería a la natalidad a nivel mundial, que no se puede expandir ilimitadamente.

        A nivel local estoy de acuerdo con todos los puntos que señala. Si lee comentarios míos en otros artículos verá que no estoy a favor de permitir una invasión subvencionada. Cambiar la natalidad de españoles por niños de otras razas no mejora la situación, ni general ni particular.

        Está claro que, en la agenda de los que de verdad mandan, que no son ni Rajoy ni Merkel, se ha decidido invadir Europa con la religión musulmana. Será la primera vez en la historia que un país es invadido, y que en vez de usar la espada se usan los genitales. Entrarán un millón cada año con la sana intención de tener muchos hijos criados con el dinero del país invadido, y en 20 años ya podrán nombrar presidentes de gobierno con mayorias en los parlamentos.

        Espero ser testigo de tan magno evento, pues las feministas que ahora cuelgan cartelitos de bienvenida serán obligadas a llevar el burka. Quizá así aprendan las consecuencias de la ley de causa y efecto, que es universal y no acata ni las leyes humanas ni las normas morales.

        • El problema es que hay una explosión demográfica en India, que dentro de 20 años superará a China. Y en África. Donde esa crisis no de da, es en Europa, donde la población no sólo no se ha estancado, sino que retrocede.
          Fíjese por ejemplo Nigeria en Africa. En los años 50 del siglo pasado, estaba más o menos a nivel de España en población. Hoy Nigeria tiene más 100 millones de habitantes y subiendo y España 10 millones más agregados a los 35 millones existentes. El año 2016 volvió a crecer la inmigración ilegal a España en cerca de medio millón de inmigrantes y en 2017 la cifra (no se sabe aún) es notablemente superior. Inmigrantes, que no son de nuestro ámbito cultural ni religioso y sin ninguna preparación.

      • Hombre, yo he trabajado 25 años en banca y todo depende de qué casa quieras comprar y del precio de la casa.

        Normalmente y desde que yo he trabajado la mayoría de las propuestas de hipoteca salían adelante con dos nóminas mejor que con una.

        Piense que en caso de problemas hay dos individuos a los que perseguir….en vez de uno. El riesgo para el banco se mitiga bastante.

        Lo sabe vd. perfectamente, son cuatro las “garantías”: el sueldo de él, el de ella, el valor del montón de ladrillos y el del avalista si lo hubiere.

  7. En las últimas décadas se ha cultivado una idea insana del individuo como proyecto perpetuo. Siempre quiere más y sacrifica el presente por un futuro en el que sea importante. Nada es suficiente, y el asentamiento vital llega tarde. Como aspiramos a más no nos detenemos a formar una familia, ésta se ve como un freno a las supuestas maravillas que, libres de tal carga, podemos hacer. En el fondo de todo esto está la falta de elegancia, de inteligencia ( “ínter legere” – “elegir entre”), la realidad plantea una elección y nosotros, groseramente, queremos todo. Esto lleva a posponer ciertos planes considerando que lo que hoy nos impide hacer algo nos pondrá en el futuro la alfombra roja. No se trata de ser padres, se trata de ser padres en las magníficas condiciones en que lo hemos imaginado.

  8. La brutal avidez del Leviatan no deja apenas excedentes fruto del trabajo para montar ni una familia.

    Hay parásitos en la naturaleza que regulan sus apetitos y dejan vivo al huésped y otros que lo exprimen sin piedad hasta matarlo. Nuestro Leviatán es un parásito subnormal. Tras liquidar a sus ciudadanos productivos se irá a la mierda…y chimpún.

    • A su huésped lo llegan a exprimir hasta el punto que quedan sin motilidad los espermatozoides de cabeza y flagelo que nadan desorientados en el acuoso magma como pollo sin cabeza sin saber pa´donde tirar, sin movilidad progresiva.

      ¡Con lo prógres que han sido! Toda una contradicción.

  9. Podemos encontrar miles de causas y concausas del desplome demográfico y todas explican algo. Al menos el racional con que las personas argumentan su comportamiento reproductivo. Nunca la disponibilidad de renta ha sido tan alta. Pero no tenemos hijos porque se ha producido un giro cultural y espiritual profundo, en el cual tener hijos ha dejado de ser un objetivo para muchas personas.
    Mientras tanto, los políticos fomentan una cultura narcisista, presentándose como libertadores benévolos de mundos históricamente reprimidos por no se qué culturas patriarcales y creyendo que restauran con ello su legitimidad política en crisis. Sin darse cuenta que la política sin hombre no existe.

    • Totalmente cierto.
      Cada vez hay más “singles” en toda Europa y la cifra sigue creciendo sin parar.
      Curiosamente el disponer de renta y cierta prosperidad no son suficientes para invertir la crisis demográfica. La posición del Estado es totalmente a contracorriente en la UE. En España se destinan miserias a fomentar la natalidad y cuidar a las madres. Eso no ayuda nada.
      De alguna manera la sociedad está anunciando su autosuicidio a medio plazo.
      No se tienen niños porque no se quieren. Y aunque sea una paradoja es la verdad, aunque oculta que las sociedades que no se perpetúan esconden problemas de identidad graves, casi un deseo oculto de desaparecer

  10. Sr. Pulido: ¿dicen también las últimas cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE) lo que ya a nadie se le escapa que en el Congreso de los 350 diputados y diputadas de la Carrera de San Jerónimo no tienen 350 hijos e hijas?.
    Podríamos empezar por ahí. Consulte y escrute y a la vuelta me diga si estoy equivocado. Gracias.