“¡Ese es el mundo en el que viven ustedes! ¡Esas son las cosas que ven en Internet! ¡De la boca al dildo, del dildo al culo, del culo al culo!”, grita Brent Ryan (el siempre angustiado e impredecible Nicolas Cage) mientras golpea al novio de su hija quinceañera. Esta es, probablemente, una de las escenas más potentes de Mamá y papá (Mom & Dad, 2017), dirigida por Brian Taylor, joven director que llamó la atención (junto a su colega Mark Neveldine) como director de películas de acción eficientes y sólidas; es el caso de la vertiginosa saga de Crank, protagonizada por Jason Statham, y la futurista Gamer, con Gerard Butler.

En esta oportunidad, el realizador nacido en Los Angeles se mete con una de las instituciones más decadentes del siglo XXI: la familia. Antaño núcleo fundamental de la sociedad, el devenir antropológico iniciado a finales del siglo XIX y profundizado a mediados del siglo XX, convirtió lo que originalmente era un conjunto de lazos básicos y primales (padre, madre, hijos, hermanos) en un sinfín de combinaciones posibles (familias ensambladas, parejas de hecho…) sin entrar a describir las particularidades de las familias monoparentales o formadas por cónyuges del mismo género, cuyas complejidades excederían la extensión de estas páginas.

Escena de la película Mom & Dad (2017), dirigida por Brian Taylor.

Existen numerosos ejemplos de largometrajes en los que el cine puso en cuestión la armonía familiar y social desde una perspectiva violenta e hiperbólica

Existen numerosos ejemplos de largometrajes en los que el cine puso en cuestión la armonía familiar y social desde una perspectiva violenta e hiperbólica. Desde el punto de vista de los hijos, podemos mencionar a El pueblo de los malditos (Village of the damned, John Carpenter, 1995), reelaboración de un clásico británico de 1960 y basado en una novela de John Wyndham o Los chicos del maíz (Children of the corn, Fritz Kiersch, 1984), sobre la obra homónima de Stephen King. A nivel europeo es imprescindible tener en cuenta a Teorema (Pier Paolo Pasolini, 1968), obra cumbre del cineasta boloñés en la cual la violencia se desarrolla en un plano netamente psicológico y donde la amenaza proviene de un extraño. En nuestro país, no podemos soslayar la sublime ¿Quién puede matar a un niño? (1976), escrita y dirigida por el gran Narciso Ibáñez Serrador.

En el caso de Mamá y papá, lo sangriento vira hacia la comedia y lo gore transita hacia la risa. Estamos ante una familia estadounidense clásica: padre y madre profesionales relativamente exitosos (el ya mencionado Nicolas Cage y la siempre eficiente Selma Blair), hijos en edad escolar (los sorprendentes Anne Winters y Zachary Arthur), novio afroamericano, residencia amplia en los suburbios, personal de servicio de origen extranjero (en este caso, chinos confundidos con vietnamitas) y tres automóviles.

Sin que se sepa por qué, un día estalla la tragedia y los padres comienzan a asesinar a los hijos

Planteado el panorama, nos encontramos ante una crisis insospechada. Sin que se sepa por qué (y tampoco importa demasiado, a los fines del análisis), un día estalla la tragedia y los padres comienzan a asesinar a los hijos. El origen parece tener una veta tecnológica, ya que el brote se produce mediante la estática de los televisores. No hay motivos explícitos para el ataque: en el caso de los adolescentes, sólo existe una queja solapada ante la ingratitud de los vástagos y su comportamiento irresponsable y disoluto; en cuanto a los recién nacidos (quienes no se libran del castigo), todo es dolor por haberlos traído al mundo. Como en una cadena alimenticia brutal, los protagonistas atacan a los hijos pero son, a su vez, atacados por los abuelos (los frenéticos veteranos Lance Henriksen y Marilyn Dodds Frank). Luego de una homérica batalla final, los abuelos mueren y los padres son neutralizados por los hijos, quienes los contemplan temerosos luego de reducirlos y maniatarlos convenientemente.

Detrás del maremágnum visual, pleno de violencia exagerada, subyace un mensaje: ¿Es la familia lo que siempre fue? ¿Vale la pena que lo sea?

Lo que podría ser un divertimento jocoso y exacerbado deja, sin embargo, una sensación inquietante en nuestro espíritu. Detrás del maremágnum visual, pleno de violencia exagerada, subyace un mensaje: ¿Es la familia lo que siempre fue? ¿Vale la pena que lo sea? ¿Influye la decadencia del concepto clásico de familia en la pérdida de ciertos valores (positivos o no), alguna vez colectivos? No creo que haya una respuesta única. Como sociedades occidentales modernas, quizá convenga examinar el camino que nos trajo hasta donde estamos para encontrar algunas de las claves de nuestras múltiples crisis globales.

25 COMENTARIOS

  1. yo creo que la familia tiene que seguir existiendo, y adaptándose a los tiempos; el problema es que el capitalismo individualista y de Estado nos han metido en una centrifugadora y han creado un monstruo que devora todo, fuera de control. Ese es el verdadero problema, y no las conspiraciones mediáticas. Me cago en el progreso, si el progreso es la pérdida de diversidad biológica, geológica y cultural. El capitalismo y el comunismo NO generan riqueza, sino que la devoran. La riqueza es la diversidad, la diferenciación, no números virtuales en un ordenador. Coño preguntad a un físico. Es bueno que haya varios modelos de familia en una sociedad, para adaptarnos mejor a los cambios, salvo los modelos que supongan pisar los derechos de sus miembros.

  2. No sé si muchos se han dado cuenta de ello pero el Estado siempre ha buscado monopolizar o intermediar toda interacción humana, lo intentó con la economía expropiando la propiedad y luego del fracaso que supuso tal experimento, finalmente lo logró por otra vía la de expropiar el dinero. Las religiones sobre todo en occidente fueron sustituidas por la religión laica donde no se adora a Dios sino al Estado y la democracia, en esta última etapa se ha ensañado contra la familia la cual ha ido desmembrando poro a poco para que el individuo no dependan de sus familiares sino del Estado, esto lo podemos ver muy bien en los países nórdicos.

    Evidentemente es un proceso maquiavélico que viene principalmente de la izquierda y que sería interesante investigar a fondo, sus orígenes y las motivaciones psicológicas o filosóficas del mismo, mi teoría es que como el Estado carece de legitimidad moral, necesita para poder perpetuarse en el tiempo y sobrevivir, erradicar o absorber para sí las instituciones morales que le hacen competencia y con ello lograr que el Estado sea para el individuo su familia, religión y empresa.

    Desafortunadamente y sin que casi nadie se percate de ello lo está logrando, ya que es bastante complicado resistirse a tal poder de coacción, por lo tanto en fundamental que al menos las naciones sobrevivan e inclusive quizás no sería tan mala idea que se balcanicen los países ya que lo peor que nos podría pasar en un gobierno mundial, es decir el Leviatán global.

    • El Estado napoleonico, cuando se implanta en España, co el nievo código civil es quien define el moderno concepto de familia, lo que despues se llamaría familia nuclear.

      Antes, y sobre todo en tre los mas pobres y básicamente en el campo predominaba mas bien lo que se llama la familia extensa. Las responsabilidades estaban poco definida sobre el papel, pero a su manera todos cuidaban de todos, era algo cuasi tribal, la Iglesia estaba para bautizarlos y poco mas, y el Estado ni estaba y ni se lo esperaba.

      Esa familia extensa, la verdadera red de solidaridad de los pobres, desaparece con la cosa napoleónica seguida de la revolución industrial.

      http://pcs-pcs.blogspot.com/2012/06/

      ““Nunca se dirá lo suficiente que lo que ha destruido la familia en el mundo moderno ha sido el capitalismo. Sin duda podría haberlo hecho el comunismo, si hubiera tenido la oportunidad fuera de esa tierra salvaje y semimongólica en la que florece actualmente. Pero, en cuanto a lo que nos concierne, lo que ha destruido hogares, alentado divorcios, y tratado las viejas virtudes domésticas, cada vez con más desprecio, ha sido la época y el poder del capitalismo. Es el capitalismo el que ha provocado una lucha moral y una competencia comercial entre los sexos; el que ha destruido la influencia de los padres a favor de la del empresario; el que ha sacado a los hombres de sus casas a la busca de trabajo; el que lo ha forzado a vivir cerca de sus fábricas o de sus empresas en lugar de hacerlo de cerca de sus familias y, sobre todo, el que ha alentado por razones comerciales un desfile de publicidad y chillonas novedades que es por naturaleza la muerte de todo lo que nuestras madres y nuestros padres llamaron dignidad y modestia. No es el bolchevique, sino el jefe, el publicitario, el vendedor o el agente comercial quien ha derribado y pisoteado, como una salvaje invasión de bárbaros, la antigua estatua romana de Verecundia”.”

      Y no creo que se pueda calificar a Chesterton de Podemita.

      Yo si creo que es fácilmente asimilable lo que pone en su escrito, de hace ya tiempo, Chesterton con lo el neoliberalismo asociado al NOM. Donde los Podemos de turno son los caballos de Troya debilitadores de las estructuras familiares.

      Casualmente es en China, país comunista, aunque se diga lo contrario, donde la familia tiene gran arraigo. Y el gobierno nomira con ninguna simpatia los movimentos estilo LGTBI y feministas varios.

      Tampoco era casual que en la URSS y satélites, tampoco fuera muy bien venidos dichos moviemientos. Donde eran asimilados a infcciones burguesas.

      Tampoco es casual que sean los movientos libertarios, muchas veces, los máximos promotores del regreso a la familia extensa, como manera mas efectiva de librarse de la tutela del estado. Aceptando perfectamente la existencia de los roles masculinos y fenmeninos y entendiendo que en el desarollo del niño ambos tienen un papel necesario. Y que sean estos movientos quienes desde la izquierda, y por eso son mas que ignorados por los medias habituales, estén en contra de los Soros, fundaciones Rockefeller, Ford y demás..

      Sabido es que al pildora se desarrolló para que en los barrios negros de USA bajara la prolificidad .. y que lo de la liberaciñon femenina era una milonga que vino después para dorar la pildora, valga la redundancia.

      un cordial saludo

      • Si la píldora se desarrolló para controlar la demografía de los afro en Estados Unidos, bienvenida sea, y los propios afroamericanos deberían poner una estatua a Sanger y Pincus en muchas ciudades.

        Gracias por citar a Chesterton, que aunque era católico y yo ateo, lo admiro mucho por su enorme sentido común y sentido del humor. Ciertamente dió en el clavo en el pasaje que mencionas.

    • no es buena idea la balcanización, porque lo que ocurre cuando un país se balcaniza es que los peces grandes lo devoran. Al contrario, hay que buscar la unión, la unión en la diversidad como en el lema de la UE. La integración es inevitable, viene sucediendo desde hace miles de millones de años. La desintegración de los países sólo los convierte en comida.

  3. Hoy los Estados, esos Estados del Bienestar quieren hacer la función de la familia tradicional, para ello le ofrecen a sus miembros, todo tipo de derechos camuflados en una gratuidad que a la hora de la verdad no es tal, son una especie de lisonja, una alabanza interesada para conseguir un favor. Yo te doy de comer y tu a cambio me das tu confianza.

    En la historia foral gallega hay una figura jurídica muy curiosa que es la llamada ” compañía familiar gallega se constituye entre labradores con vínculos de parentesco, para vivir juntos y explotar en común tierras, lugar acasarado o explotaciones pecuarias de cualquier naturaleza pertenecientes a todos o a alguno de los reunidos”.

    Su estudio es muy interesante es una figura que a lo largo de la Historia tuvo una importancia enorme, la casa familiar funcionaba prácticamente como una empresa, era el patrimonio que había que conservar. De ella se comía “La casa tradicional gallega se identificaba, en cuanto al “elemento personal” que
    la componía, por tanto, con la agrupación familiar, integrada por los miembros que formaban la denominada “familia estricta”, compuesta por los que vivían en “comunidad familiar”, que podía revestir formas diferentes, y que implicaba la vida y el trabajo en común de todos sus integrantes para la casa –expresado con la fórmula de “comunidad a mesa y mantel”- bajo la dirección de un pater familias –jefe de la familia (padre, abuelo u otro ascendiente más lejano) y su mujer” (La casa en Galicia, Ramón Rodríguez Montero)

    Comunidad a mesa y mantel bajo la dirección de un pater familias y su mujer. Casi nada.

    Es que el término familia, incluye la raíz fame (hambre). La familia tradicional satisfacía las necesidades de sus miembros, hoy es Estado quien quiere hacer esa función y por ello busca cargarse a la familia tradicional, su mesa y mantel y todo lo que forme parte de sus propiedades. Alguien sin casa, sin mesa y mantel y sin propiedades de las que comer es un mero dependiente social.

        • Gracias Tamuda y Pasmao, por aquí hay gente muy buena comentando.
          Lo mío va por temas :))

          Colapso, pone el año 1963 entre interrogantes, Sí, ese fue el año de la Compilación de derecho civil de Galicia. La figura consuetudinaria de la Compañía Familiar quedó recogida en esa Compilación pero ya a finales del S.XIX hay sentencias favorables a su reconocimiento legal. Era algo que existía pero por costumbre sin una base legal que le diese validez jurídica.
          Era una sociedad familiar y “la proindivisión en las tierras formaba el elemento real de esta asociación;el personal lo constituyen individuos ligados por el lazo del parentesco, y la costumbre, convirtiendo estos organismos en una familia más amplia, es su elemento formal”.

          Saludos.

      • Hola Diego, fue una apreciación que hice por encima,sin desarrollar la etimología, comenté que incluía la raíz fame y que ésta significa hambre.

        Sí oficialmente viene de famŭlus pero su raíz primitiva parece que viene de famel, de uno de las lenguas que se hablaban en el centro de la península itálica, el osco.
        Muchas palabras que damos por hecho que vienen del latín no tienen su origen en él, antes y a la vez, había y convivieron otras lenguas, unas se contagiaron de las otras. El latín terminó siendo el oficial y el que se extendió y las otras se extinguieron.

        Hambre , etimológicamente viene de fames (nominativo) , famis (genitivo singular), famium (genitivo plural)

        Si se da cuenta, hambre tiene la misma raíz que familia y eso es lo que quería expresar. Pero soy una mera aficionada a las raíces de las palabras.

        Saludos

  4. El título hace referencia a la visión distorsionada que el cine proyecta de la familia. Es un excelente artículo.

    Pero no hay que ir tan lejos para alucinar con la imagen de la familia ideal que transmite la TV y muchos medios.

    Observen con atención el tipo de familia ‘cool’, progre y moderna que presenta la TV. ‘Corazón, Corazón’ y todas las tertulias de sociedad presentan como familia actual y normal unas relaciones entre absurdas,y perjudiciales. Si ponen atención no ya a los personajes sino al tipo de familia que se presenta como ejemplo, normal, deseable, pueden entender que la sociedad vea normal relaciones unas relaciones ‘débiles y a corto plazo’ que se rompen y recomponen constantemente. En el seno de esas familias es imposible dar estabilidad, seguridad, educación e incluso cariño a unos hijos.

    Las grandes víctimas de la ‘familia moderna y cool’ son los hijos en primer lugar, y después la persona que permanece desarraigada.

    Uno de los tabús actuales es hablar de los problemas que la familia moderna crea. Al ver el silencio más absoluto sobre el tema, podriamos pensar esa familia´moderna ‘no tiene ningún problema’, lo cual es falso. Silenciando los problemas parece que no existen y además evitamos que se la cuestione. Todo muy progre y moderno….

    La familia tradicional, es decir la familia, no es el único elemento bajo el ataque manipulador de TVs y otros medios.

    Por alguna razón que tendrá que con quien controla esos medios, los relatos que presentan constantemente dirigidos a manipular la opinion de los espectadores son todos de la agenda de la izquierda-progre.

    Observen el asunto catalán. No pierden ocasión para presentar un relato manipulador y tendencioso. Los medios resaltan lo numeroso que es el apoyo independentista y lo escaso del apoyo nacional, callar los constantes ataques a la Constitución y las leyes por parte de los agentes de la secesión, callan que los agentes de la secesión controlan el suministro energético español, las comunicaciones con Europa y las otras,o del derecho a decidir sin presentar un relato opuesto mucho más en línea con el interés general de España y los españoles.

    Observen el tratamiento del genero en los medios. Resulta indignante, estomagante, asqueroso ver como se manipula a la audiencia con las muertes violentas de mujeres a manos de sus parejas -ya sabemos que no son maridos según el catecismo progre-. Para presentar esta noticia al gusto feminazi tienen siempre el mismo patrón. Ayer el telediario traía una nueva mujer asesinada supuestamente por su pareja, resulta que la tal pareja se había suicidado a continuación. Ustedes creen que alguien se preguntó por la situación extrema a la que debió ser sometido la pareja para llegar a tal extremo. Alguien sabe porque la pareja de esa señora decide poner fin a su vida, y ya de paso llevarse a quien quizá le hace la vida imposible. No será el asunto mucho más complejo que mujer-buenísima, hombre-malísimo. Mientras no se entiendan los mecanimos que ponen a una persona al borde del abismo existencial, y se informe correctamente estamos en manipulación total feminazi.

    Sobre el relato de Franco, dictador y genocida, absolutamente falso.La izquierda progre ha construido un relato falso para que la conciencia de los de su tribu no tenga sentimientos de culpabilidad. Para desmontar ese relato basta contar los hechos. La República fué incapaz de poner orden, la izquierda-progre de entonces con el apoyo exterior de Stalin se propuso hacerse con el poder por la fuerza. La agenda social de la izquierda-progre de entonces pasaba por quemar conventos con curas y monjas dentro, basado en que la religión era el ‘opio del pueblo’ . Esa agenda también pasaba por expropiar fincas, empresas, y propiedades asesinando si era considerado oportuno al propietario. Lógicamente la otra España, la que creía en la ley, orden, el mercado, la propiedad privada, la que iba a misa los domingos y comulgaba por Pascua Florida sintió que su vida corría peligre. Los miembros del frente popular podían presentarse en cualquier momento en la puerta, llevarse a cualquiera para rematarlo en una cuneta. Los miembros del frente popular eran comunistas, socialistas, y otras familias de la izquierda. La izquierda-progre actual que se dice heredera y continuadora de esos valores, necesita un relato que oculte estos hechos, porque esos si que son genocidas. TV’s y medios están en propagar ese relato manipulador y falso. Nadie levanta la voz….

    Mejor alejarse de la TV de la Sra Mateo, de los italianos(T5 o de los catalanes(A·-6ª), hay serio peligro de llegar a creerse los relatos manipuldores y falsos que el avance de la agenda social exige…

  5. La Familia y otros monstruos prehistóricos

    En el seno de la familia, en su estructura y función, se deja leer, como en la caja negra de un avión siniestrado, la información secreta sobre el estado de una civilización en un momento dado de su evolución. Es una evidencia empírica que la Historia no desmiente, a poco que uno conozca realidades del pasado, la sociedad romana al comienzo de la era de Augusto, la sociedad feudal europea en el siglo XV o la sociedad burguesa clásica, hoy al final de su recorrido histórico.

    La familia en la civilización occidental ha sido el lugar estratégico de la reproducción del sistema de valores, creencias, actitudes y conductas de las clases patrimoniales, porque no hay otro tipo de familia históricamente relevante que el modelo de esas familias cuyo núcleo irradiador era la trasmisión y la persistencia de un patrimonio, en sus formas esclavistas, estamentales o clasistas. Sólo hay familia allí donde la base material de sustento tiene que reproducirse en una continuidad generacional. Por eso las clases patrimoniales son las clases dominantes a lo largo de toda la época histórica de las altas civilizaciones europeas desde Roma hasta hoy mismo.

    Lo que la Historia ofrece es el reflejo sobre la familia de la disolución del vínculo que cohesiona al grupo familiar en torno al principio patrimonial. Esa disolución siempre se trasparenta en el lazo matrimonial, el estatus del varón y el estatus de la mujer y el régimen jurídico que los une a ellos entre sí y con su descendencia. Lo primero que salta a la vista en todos los procesos terminales de una civilización dada (la europea actual en grado paroxístico) es la generalización de la inestabilidad de ese tipo de vínculos. Nada ofrece actualmente la familia “burguesa” (el modelo generalizado al resto de las clases sociales en la época del capitalismo, no tanto como sistema de la economía sino mucho más como estructura civilizatoria) que no se diera ya en otras formaciones sociales.

    El hecho diferencial es la profundidad psicológica de esta disolución, dado que la socialización en los últimos dos siglos se ha realizado sobre la base de la volátil o voluble afectividad de los “sujetos libres” contrayentes del “contrato” matrimonial.

    Si ya en sociedades “tradicionales” de un sólido “ethos” colectivo la crisis de la relación familiar llevaba a la descomposición civilizatoria (los historiadores romanos ya lo veían; los moralistas franceses ya lo sugerían; los críticos decimonónicos de la nivelación moderna ya lo anunciaban…), no hace falta mucha imaginación para concebir que, en unas sociedades donde el modelo burgués de la socialización ha desaparecido y ya sólo queda su caricatura a modo de reliquia cultural, la desintegración en el puro plano de lo afectivo debe haber alcanzado cotas muy cercanas a la enajenación, la pérdida de referentes de comportamiento y el desequilibrio anímico más inquietante, tal como realmente se exhibe hoy en todas partes a través de un anecdotario bien conocido: aborto “non stop” suministrado como una droga a cargo del presupuesto, divorcio “per tutti quanti” a precio de saldo, salvaje control farmacológico de la natalidad, terminal desastre demográfico, caótica “poligamia itinerante” de la que hablaba el recién desaparecido Vicente Verdú, vagabundeo afectivo de las multitudes solitarias de solteros de ambos sexos, vidas esterilizadas definitivamente muertas para una civilización al final de su trayecto… En fin, temas recurrentes en las novelas mejores de este periodo histórico: Houellebecq, Easton Ellis, Ballard y algunos otros que no he leído todavía.

    ¿Y el Estado? Testigo mudo y aquiescente de la pérdida masiva de sentido “social”, favorecedor sibilino a través de sus tortuosas políticas del bienestar, factor acelerador del proceso, ya su simple forma de fiscalidad sobre la renta implica ese silencioso bolchevismo que no asesina con campos de trabajo forzado en la fría taiga siberiana, sino que proporciona la simpática coacción fiscal que destruye lenta pero seguramente cualquier posibilidad de independencia material para los últimos residuos históricos de las clases patrimoniales, convertidas ahora en vivero de cultivo experimental del “Último Hombre”, el que mira al crepúsculo en una playa mientras sorbe su daiquiri y espera la próxima crisis de los mercados antes del fin del mundo.

    “Nietzsche on the beach” o por qué mi mujer dispone de un clítoris con una subjetividad vivaz, siempre en busca de emancipación y ciertos cuidados…que yo ya no puedo o quiero suministrarle… y este fin de mes ya no llego a pagar los estudios de unos hijos que me desprecian, me ignoran y no soportan mi nada modélica conducta… pero esta encantadora rubia, a la que acabo de conocer y me resulta prometedora, ya me sirve mi segundo daiquiri, porque un “pater familias” posmoderno es una realidad digna de conservación arqueológica…

    Lean “El elefante” de Raymond Carver, una delicia sobre el estado de cosas que malamente describo.

  6. Excelente entrada, Eduardo. La persicución de la familia en occidente, desde todos los frentes es una realidad innegable, pero la más dañina es la de los medios de comunicación y el cine (¡Y mira que el derecho es su más formal enemigo!), pero lo mediático es previo, paralelo y posterior a la lagislación destructora de la familia.

    Lo que si sabemos es que destruida la familia, no hay ya institución alguna de refugio entre el individuo y el Estado. Y lo están consiguiendo, muy en concreto gracias a las bioideologías (feminismos, ecologismos, homoxesualismos, etc.). Cuando todo es familia, nada es familia. El siguiente paso, sin ninguna duda es ya la reprodución en serie vía úteros artificiales. Es cuestión de poco tiempo.

  7. Hasta hace poco tiempo en las facultades de derecho se enseñaba una cosa aparentemente muy sencilla: los derechos, las instituciones son lo que son, no lo que digan las partes. Esto se conoce como la irrelevancia del nomen iuris, es decir que da igual cómo llamemos a las cosas lo que importa es la realidad. Por ello, familia, institución natural donde las haya, solo hay una. Llamar familia a cualquier forma de convivencia, es atacar la naturaleza de la familia, porque si todo es familia, si cualquier unión voluntaria o no (piensen en un hombre o mujer soltero adoptando un niño) entre seres humanos es familia, nada es familia, ha desaparecido la familia. Nadie podrá definir con precisión la institución porque dependerá del capricho…o de la imposición legislativa del todopoderoso parlamento moderno. Este cuerpo legislativo en teoría representante de la soberanía nacional se ha arrogado el mayor poder conocido en la historia de la humanidad, ningún tirano lo ha tenido antes, a saber, la capacidad de transformar la realidad mediante leyes. El legislador respetando el procedimiento, eso sí, podrá decidir mañana que la venta de una cosa a cambio de un precio ya no es una compraventa, sino cualquier otra cosa. El derecho que regulaba la realidad preexistente, se ha convertido en el gran instrumento de transformación ¡Marx canalla, no era la filosofía, era el derecho!
    Respecto de la decadencia de la familia, olvídense de cuestiones antropológicas o de evoluciones espontáneas de la sociedad. Ha existido desde hace ya un tiempo un ataque deliberado a la familia, última institución natural previa al Estado que por ahora sobrevive al Leviatán, por poco tiempo eso sí. Desde la contractualización del matrimonio, el contrato más fácil de resolver, pasando por los impuestos sobre el patrimonio, llegando por fin a su disolución como un azucarillo en un amalgama de uniones, llámese matrimonio homosexual, familias monoparentales o todas las combinaciones que se le ocurran a uno.
    El cine, como las series de TV, simplemente es un mero transmisor de la ideología dominante (salvo honrosas excepciones)

    • “Respecto de la decadencia de la familia, olvídense de cuestiones antropológicas o de evoluciones espontáneas de la sociedad”
      Bueno, Brigante, yo no las olvidaría ni las dejaría al margen. Es evidente que esa “decadencia” de la familia a la que se alude es el producto de muchos factores y no solo de fuerzas conspiranóicas. Y hablando de productos del cine que son a los que se refiere hoy el articulista y que han sido seleccionados cuidadosamente para argumentar que el cine distorsiona la visión de la familia introduciendo la violencia en su seno; pues esa distorsión, también podría contrarrestarse con infinidad de ejemplos en la comedia con una visión idílica, maravillosa y feliz. Una visión que, por cierto, en el cine y la TV es la más dominante y prolífica.
      Y de una visión a otra, seguro que hay otras muchas que reflejan la realidad tal como la conocen, con las nuevas relaciones, conflictos y desfíos entre los miembros del nucleo familiar, que viviendo en un entorno rural o urbano deben vivir en sociedad e integrarse e interactuar con otros actores sociales. Y bueno, uno siempre puede decidir aislarse del mundanal ruido, irse a vivir al campo sin dependencia de la electricidad y de paso arrastrar a todos los miembros de la “tribu”, si es que consienten, claro.

      En fin, aunque sean obviedades, leyendo el artículo y algunos comentarios he sentido la necesidad de incidir en ellas. La familia no es un constructo intangible, inmóvil y estático, es un organismo dinámico, vivo y en permanente cambio a lo largo de las generaciones. Y al margen de la conspiración marxista que se cierne sobre ella, sigue siendo un organismo diferenciado y singular que evoluciona, se reajusta y que se transforma atendiendo a sus propia dinámica interna o la de sus miembros.
      Puede romperse, quebrarse o reestructurarse, pero sigue siendo la forma de organización social más sólida, efectiva y solidaria entre los miembros que la componen. Y me niego a creer que “una ideología dominate” tenga el poder sobrenatural de anularla, destruirla y acabar con ella. El cine y la TV son transmisores de esa realidad y los que reflejan con mayor detalle y naturalidad esos cambios, esa nuevas costumbres o esos nuevos conflictos que el entorno social, laboral o relacional genera entre los miembros de la familia a lo largo de las generaciones. Saludos,

      • Dice usted que la familia “sigue siendo la forma de organización social más sólida, efectiva y solidaria entre los miembros que la componen. Y me niego a creer que “una ideología dominate” tenga el poder sobrenatural de anularla, destruirla y acabar con ella”
        Estoy totalmente de acuerdo con esa afirmación, la comparto cien por cien, pero hay que reconocer que lo están intentando, no solo el “marxismo” sino también, como ha señalado acertadamente otro comentarista, el capitalismo.
        Respecto de la evolución de la sociedad, es evidente, y esta afecta a la familia, pero lo que yo quiero decir es que la destrucción de la familia, no es consecuencia de una “evolución antropológica” sino que está siendo inducida desde determinados poderes e ideologías desde hace al menos un par de siglos, mediante medidas legislativas concretas que afectan al núcleo esencial de la institución familiar, o la equiparación con otras formas de convivencia (vamos a llamarlas así) con las que no guarda ningún parecido esencial, diluyéndola por lo tanto en un conjunto de uniones meramente afectivas. Y esto no son teorías conspiranoicas, son realidades fácilmente comprobables.