Es la receta simple de Steve Bannon, asesor de Trump, a la elite europea desconcertada en el bucle imposible de los “Estados Unidos de Europa”.

La entrevista de Bannon en El País es muy reveladora de lo que está pasando en Europa y en España. Los trabajadores y pequeños empresarios están hartos de los aburridos (y la mayoría de ellos, falsos) mensajes de los políticos tradicionales.

La reacción de los de siempre es el editorial de hoy de El País, “El asalto de Europa”, que no es más que la expresión del miedo por el final del dominio burocrático socialdemócrata y democristiano que hace aguas por todas partes.

Acabar con las “viejas soberanías” que es lo que pretende la hegemonía continental de Alemania y Francia, lleva a la UE al ascenso del nacionalismo defensivo del resto de los Estados. Resultado: un incremento muy notable de partidos no tradicionales y un parlamento europeo, Torre de Babel, imposible de someter o domesticar.

Las elecciones europeas prometen sorpresas.

Foto: Petr Sevcovic


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Guillermo Gortázar
Nací en Vitoria en 1951. Estudios en San Sebastián, Madrid y en La Jolla, California. He sido “político” cuatro años contra el franquismo por las libertades, entre 1972 y 1975. Licenciado en derecho y Dr. en historia. Después de quince años en los que trabajé en banca, enseñanza media y universidad, retorné a la actividad política en 1990: fui diputado en tres legislaturas, hasta mi dimisión en 2001; inmediatamente después, volví a mi plaza de profesor de historia en la Universidad. El cesarismo en el PP y el nulo o escaso debate político terminaron por convencerme que aquello (esto) no terminaría bien. He dedicado buena parte de mi obra reciente a criticar la deriva partitocrática que, a mi juicio, es la base de la crisis política española. Para ampliar estos puntos de vista, publico un blog diario. Sugiero consultar libros y publicaciones en mi página web personal. 

4 COMENTARIOS

  1. Gracias por dejar esta interesante entrevista de Bannon, Guillermo.

    El ex-asesor de Trump, además de estar entregado a la causa antieuropea por amor al arte, también está encantado de que triunfe el nacional-populismo en sus distintas variantes. No importa tanto que sea de derechas o de izquierdas o que sea liderado por abogados o camareros.
    De hecho, es curiosa su admiración y observación sobre la congresista estadounidense Alexandria Ocasio Cortez:
    “Es verdad que no sabe mucho y lo que sabe es completamente equivocado, especialmente en economía”. Sin embargo, qué le importa eso a Bannon, si la neoyorquina cumple de sobra con los requisitos para arrasar con sus recetas y dejar en shock al stablihsment.

    Menos mal que reconoce en la entrevista que todas estas recetas, las de un extremo u otro, no funcionarían en un escenario sin crisis económica y sin problemas migratorios.
    Así que, la fuerza de los partidos pro-europeos para combatir el populismo, como el mismo Bannon resuelve, será la de “tener un plan de seguridad y economía que puedan implementar y cumplir”. Mejor centrados y unidos en este objetivo común y no dispersos en populismos oportunistas que no van a cumplir con las expectativas.

  2. Desafortunadas metáforas la de los abogados y los camareros, que, como de costumbre, denotan que muchos americanos no saben de Europa más que los eslóganes.
    Los abogados, cuyos despachos proliferan por doquier, se han forrado con la crisis, defendiendo a supuestos incautos de probables tiburones. Junto con las tiendas de comida de perros y cosas para ciclistas, o sea, bicicletas y disfraces, copan todos los mejores locales de los deprimidos barrios de las ciudades y los pueblos.
    Y los camareros, que es cierto querían hace unos años ganar más que los médicos, ahora con la llegada de más de siete millones de criaturas de otros sitios, sobran a mantas.
    Eso sí, para el americano si Europa deriva a una sociedad de servicios para turistas, por ellos, estupendo.
    Pero no, aquí en estas tierras o se apuesta por la formación profesional y técnicos para la tecnología que viene, o , adiós a las mieles del nihilismo provocado por unos estados del bien estas insostenibles ya en el corto plazo.
    Lecciones las justas, ya que aún estamos lamiéndonos las heridas de una crisis demoledora causada por la orgiá del crédito y la basura de economía fiduciaria, que, casualmente nos vino del país de este caballero.
    Y respecto a las profesiones que vienen, más de la mitad están por inventar a día de hoy.

  3. A mí lo que siempre me ha parecido sorprendente de Europa es el haber creído ingenuamente que la socialdemocracia podía funcionar sin acabar en un totalitarismo ya sea de corte socialista como sucedió en Venezuela o nacionalsocialista como pasa en Cataluña.

    Si creas un Estado que esclavice a mansalva al que produce para clientelizar, burocratizar y corromper a la sociedad por puro afán de poder, es previsible que a largo plazo la cosa acabe bastante mal, ya que el monstruo del Estado nunca para de crecer, mucho menos con constituciones y leyes que prometen el paraíso del bienestar social robándole a unos para darle a otros.

    Pero lo más difícil ahora es desmantelar estos regímenes clientelares donde nadie quiere perder las mamandurrias que reciben con esos mal llamados derechos sociales, un ejemplo de ese bucle decadente es Argentina que va de crisis en crisis y cada vez es más pobre por creer en el realismo mágico del estatismo, por lo tanto aquí todo puede pasar, desde que se reforme el sistema por pura supervivencia o que siga su curso hasta el desastre.

  4. Dos puntualizaciones amistosas que no aminoran la gravedad del problema. Primero, Bannon me parece más un corcho que flota en el barullo que el autor del desconcierto, además de que su contraposición entre abogados y camareros sea un poco despectiva, por mucha manía que se les tenga a los abogados, que suelen ser muy malos políticos porque confunden el resultado con el proceso, hay que tener en cuenta que camarero parece una condición que casi nadie asume de manera vocacional, con todos mis respetos.
    La segunda observación es más de fondo: es evidente que los franco-alemanes han llegado a hacer una UE demasiado a imagen y semejanza de sus Estados y sometida a su capricho, y que el Brexit es una de las malas consecuencias de ello, pero me parece que eso, aparte de ser algo muy habitual (los de Teruel siempre podrán quejarse del predominio que ejercen Madrid o Barcelona en la política española) no se combate con recetas de Bannon ni de Abascal, suponiendo que quepan en su corazón. Solo puede hacerse desde dentro y asumiendo que Europa es un destino enteramente ineludible para las viejas naciones y que hay que hacerlo con parsimonia y ecuanimidad, sin someter a los más pequeños bi reñir a los más distintos. ¿Bannon?, para Trump, que ya no lo quiere para nada, además. Al respecto, puede verse este enlace https://blogs.elconfidencial.com/mundo/el-gps-global/2018-01-15/steve-bannon-critica-trump-abandono-populismo_1505767/

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