El objetivo es que cuanto antes,  más usuarios puedan expresar la experiencia más valiosa. Si lo hacen más veces, más tiempo estarán en la plataforma los que escriben y los que reciben, por consiguiente más monetización. Facebook ha conseguido convertir la comunicación digital en un interminable sentimiento. Un botón resuelve el estado de ánimo de millones de individuos, la banalidad del “Me gusta” elimina cualquier complejidad.

A las redes sociales y sus espasmos virales les acompañan los libros con sus best seller, músicas pegadizas, series que se alargan artificialmente, cine para la temporada o festivales de turno,  y mucha televisión que pasa por la batidora de la telerrealidad.  Cientos de títulos que obedecen a una distracción vinculada a internet, al producto comercial,  donde las series televisivas, y un sinfín de formatos procedentes del reality show, o los intereses cada vez más acuciantes de unas plataformas, se lanzan para atrapar la escasa atención.

Seguramente en la mejor “Historia del cine”, publicada en español, Román Gubern indica cómo el poso de los seriales mantiene viva la distracción: “Los seriales consiguieron su objetivo: con su semanal ración de “opio óptico” conquistaron la fidelidad de las masas. Estas desquiciadas aventuras de bajos fondos, que han nacido a la sombra de la ya lejana Historia de un crimen de Zecca, han introducido ciertamente en el cine una involuntaria poesía de los objetos insólitos y de la acción disparatada: aparatos infernales, ferrocarriles dinamitados, paisajes suburbanos, escenarios inéditos e inquietantes y sombras expresivas crean un universo poético y unas  obras que Louis Delluc, primer crítico francés, consideraba “abominaciones folletinescas”.

Una distracción permanente que se nutre en pequeñas píldoras, capítulos de 30 a 45 minutos en su mayoría, muchas veces alargados indefinidamente, agotando el guion y sus posibles giros. Aunque no se trata de una ficción gratuita, el consentimiento que concede el espectador o usuario al contenido goza de un plus de confianza, al fin y al cabo, “eso no es la realidad, no estamos en un informativo”. Lo que no quita que en países de América Latina los “malos” de los seriales y teleseries estén criminalizados por la población.

En infinidad de series observamos hombres y mujeres que asombran por su facilidad para excitarse

Si entramos en infinidad de series observamos hombres y mujeres que asombran por su facilidad para excitarse, incluso después de una profunda noche de sueño, siempre están a punto… La gente se encuentra tras muchos años sin verse, pero no tienen ninguna dificultad en quedar para cenar esa misma noche… No beber alcohol es aburrido (antes también había que salir fumando), lo que se lleva es disponer del mueble bar a mano. Se han separado más o menos civilizadamente, pero será el “ex” el que traiga siempre los problemas. No hay un buen diálogo, ni tensión en una escena, si alguien no suelta dos o tres tacos o palabrotas. Tópicos que nada añaden al contenido del relato, pero que salpican constantemente el discurso de simplismo y superficialidad. Se evidencia el axioma de Pierre Bourdieu, “la televisión, que pretende ser instrumento que refleja la realidad, acaba convirtiéndose en instrumento que crea una realidad”.

Describo en Los nuevos medios banalizan las emociones, cómo el culto a la emoción pública se ha extendido de manera vírica por la sociedad actual. Theodore Darlymple, pseudónimo del médico psiquiatra británico Anthony Daniels, profundo conocedor de la naturaleza humana, desnuda el “sentimentalismo tóxico”, que infecta con intensa actividad los relatos de ficción, también los informativos. “Buscamos la simplicidad en aras de una vida mental más tranquila, el bien absolutamente bueno; el mal, totalmente malo; lo bello, enteramente bello”. Y así sucesivamente, como si la vida y la naturaleza humana fuera una paleta de blancos y negros.

La narrativa ficcional está saturada de situaciones que se resuelven desde la más elemental y primaria emoción, donde el conflicto en su complejidad, el diálogo en su potencialidad son inexistentes (ruptura de relaciones, desengaños amorosos, pérdidas de empleo, aplicación de la justicia, enfrentamiento intergeneracional, relaciones de pareja o parentales…). Y las consecuencias de estas acciones, alentadas o alertadas por el ingrediente emocional, tampoco existen.

La no distinción entre lo público y lo privado empobrece la vida, banaliza los sentimientos y mercantiliza las emociones

Desde las emociones al sentimentalismo tóxico existe un rápido y cómodo paso, el tránsito de lo privado a lo público. Pero es un paso que tiene sus consecuencias, porque la expresión pública de los sentimientos exige una respuesta a los demás, las lágrimas provocan una reacción y tienen unas consecuencias. Señala el psiquiatra británico que “existe algo coercitivo o intimidatorio en la expresión pública del sentimiento”. La no distinción entre lo público y lo privado empobrece la vida, banaliza los sentimientos y mercantiliza las emociones.El espacio íntimo y privado es parte de la persona, de su identidad, la colectivización de ese territorio mediante la banalización de las emociones es un ataque frontal a la dignidad del individuo, y un modo más de infantilizar la sociedad.

Este relato emocional  también ha sido estudiado por Domique Moïsi, politólogo,  y uno de los mayores referentes europeos en geopolítica internacional. Su geopolítica de las emociones analiza la importancia de las emociones en un mundo en el que los medios de comunicación, y en particular el producto ficcional audiovisual, se convierte en caja acústica.  Emociones muy arraigadas en el sustrato socio-cultural como la humillación, la ira o el miedo, expuestas y exhibidas estratégicamente en los guiones contemporáneos,  reclaman un bien hoy muy escaso, la confianza. Algo que los políticos, las  tradicionales narrativas culturales y sociales como la familia, la escuela y la religión, o lo han perdido, o se intenta socavar.

El “quiero conseguirlo pero jamás podré”, “tú eres el culpable de que no lo consiga”, “este mundo se acaba, ¿qué será de él?” recogen esta triple entente emocional,  que reclama esa confianza entre naciones y entre individuos. No se confía en los políticos, cada vez menos en las instituciones,  el mundo interconectado y globalizado es un fértil jardín para la inseguridad. Como señala Moïsi “la atmósfera ideológica del siglo XX estuvo marcada por los modelos políticos en conflicto; socialismo, fascismo, comunismo. En el mundo actual, la ideología ha sido reemplazada por la identidad”.

Todo es relativo, todo perecedero, pero la novedad es un valor que exhibe y alimenta lo insustancial

Se trata de un juego de percepciones, en los denominados relatos emocionales, que funcionan muy bien narrativamente, que distorsionan con interés los símbolos, un conjunto de emociones que pasean entre como nos vemos y como nos ven, entre nosotros y los otros. Los nacionalismos de uno y otro color, los feminismos radicales, las fobias y paranoias de la inmigración, que no atienden a razones y desafían la estadística, sin embargo explotan impúdicamente las emociones más atávicas.

Alvin Toffler ya advirtió en la década de los setenta, en “El shock del futuro”, cómo la transitoriedad, lo provisional, ingredientes básicos de lo banal, caracterizaría nuestra era de las primeras décadas del siglo XXI. Todo es relativo, todo perecedero, pero la novedad es un valor que exhibe y alimenta lo insustancial. El disfrute cultural de cualquier manifestación artística o cultural exigen un conocimiento básico, una disposición para un cierto ejercicio de voluntad intelectual, esfuerzo y tiempo.

Foto: Adam Whitlock


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13 COMENTARIOS

  1. Excelente comentario. Coincido 100% contigo. La TV. es “pienso” para el lanar. La manipulación de la Historia es de juzgado de guardia. Los pocos historiadores que se han comprometido en contar unos acontecimientos históricos con equidad, se les arrincona y barre con total impudicia. Editoriales que pagan millonadas por libros que no leería ni aunque me los regalasen, memorias para pagar favores y “tangentes”, y una educación vomitiva en los últimos años. Por los comentarios y actitudes suelo adivinar sí se a dedicado a la enseñanza, al sindicalismo, al voluntariado y a las ONGs. Todos discípulos aventajados del cinismo y la hipocresía.

    Habrá que esperar tiempos mejores. Saludos disidentes.

  2. “Se trata de un juego de percepciones, en los denominados relatos emocionales, que funcionan muy bien narrativamente, que distorsionan con interés los símbolos, un conjunto de emociones que pasean entre como nos vemos y como nos ven, entre nosotros y los otros. ”

    Excelente artículo. Un aspecto que no se trata pero que en mi opinión es muy importante, es la utilización política de los guiones de las series.

    Una serie ejemplo de diseño para la manipulación política era “Cuéntame”. Digo era porque hace muchos años la deje de ver por la extrema manipulación política que yo notaba y no podía soportar.

    “Cuentame” está copiada de una serie americana previa (“Aquellos dulces años” o algo así), utiliza la misma técnica narrativa.

    Nuestro “Cuentame” es una serie magníficamente realizada, dispone de presupuesto generoso pero supone un engaño y manipulación en las referencias a Franco y su gobierno. Más de la mitad de la población no vivió la época de Franco. Saben de aquello por lo que dicen los libros de educación y la serie “Cuentame”. Los libros de eduicación colocan a Franco entre Hitler, Mussolini y Stalin. Pero ponen mucho peor a Franco que a Hitler o a Stalin. La serie de “Cuentame” presenta una imagen falsa de Franco, cosa que solo podemos detectar los que aún recordamos aquellos años.

    Esa imagen falsa está diseñada para crear un sentimiento de rechazo y viene impuesta o al menos promocionada por los políticos via financiación. El sentimiento creado contra Franco, tiene el mismo sentido que crear sentimiento contra Napoleon, Fernando VII, Simón bolivar o tantos otros personajes de la historia. Pero Franco es el enemigo malo que necesita la izquierda-progre para manipular y hacerse necesaria. Cuando Franco debe dejarse a la historia para que tranquilamente analice el periodo, incluyendo a los desastres de la II República y las acciones asesinas -hoy diriamos terroristas- del Frente Popular.

    A la vez que esos políticos se esfuerzan porque la serie describa a un Franco intrínsicamente malo, irreal e inexistente, tratan de que los causantes del desastre que dió origen a Franco (Frente Popular formado por comunistas, anarquistas, PSOE y otros de extrema izquierda) o no son referenciados, o no son presentados como auténticos causantes del mal. Ahí la manipulación. La extrema izquierda actual se declara heredera de aquellos asesinos, lo que exige ocultar la parte asesina de los mismos.

    Si bien el proceso de manipulación político-social en el caso de “Cuentame” es claro y evidente. Este proceso está presente en otras series y películas hechas con subvenciones del estado. El avance de la agenda social que la extrema izquierda, en la que ahora también está el PSOE, quiere imponer, exige el control de los telediarios, los programas divulgativos, y las series.

    Mi rechazo a esta manipulación es automático. No veo una película española desde hace muchos años. Mi máxima es:”si me quieren adoctrinar que me paguen”. No veo los programas divulgativos que me producen angustia y excitación viendo como se pretende vender como ‘bueno’, ‘normal’, ‘progre’ o ‘progresista’ todo lo que ataque y destruya a la familia. Ven ustedes ‘Corazon, corazón’ de TVE? Qué les parece el modelo de familia normal, común y corriente que presentan?. No puedo ver los telediarios.

    Efectivamente, no veo apenas TV. Solo cuando comiendo con alguien no puedo apagar la TV me veo obligado a verla. Y les contaré un secreto, tengo la sensación que el hecho de no ver TV y películas españolas afecta a mi modo de ver la realidad. Detecto esto cuando hablo con amigos que ven muchas horas de TV todos los días. Su visión y la mia difieren sensiblemente. Esto me hace sospechar que la manipulación de los medios ha obrado efectos en ellos que no ocurren en mi. Esto no quita para que yo tenga otros prejuicios, otros intereses, otras vivencias y además esté muchas veces en el error.

    • “Y les contaré un secreto, tengo la sensación que el hecho de no ver TV y películas españolas afecta a mi modo de ver la realidad. Detecto esto cuando hablo con amigos que ven muchas horas de TV todos los días. Su visión y la mia difieren sensiblemente. Esto me hace sospechar que la manipulación de los medios ha obrado efectos en ellos que no ocurren en mi. Esto no quita para que yo tenga otros prejuicios, otros intereses, otras vivencias y además esté muchas veces en el error.”

      Ya sómos dos kj26

      Muchas veces hablo con gente y me cuesta muchísimo seguir ciertos “razonamientos”. Por otro lado ahy cosas que a mi me parecen de cajon de pino que no entiendo cómo les cuesta tanto entenderlas tanto.

      Es como tratar de hablar con el protagonista de la pelicula esa (no me acuerdo del nombre) donde el protagonista vivia en un matrix edulcorado que había derivado en un serial de realidad virtual, en la que todos menos el protagonista sabían de que iba el montaje. Pero al reves.

      un cordial saludo

    • “Si bien el proceso de manipulación político-social en el caso de “Cuentame” es claro y evidente. Este proceso está presente en otras series y películas hechas con subvenciones del estado. El avance de la agenda social que la extrema izquierda, en la que ahora también está el PSOE, quiere imponer, exige el control de los telediarios, los programas divulgativos, y las series…No veo una película española desde hace muchos años”.

      Madre del amor hermoso cuánta hostilidad manifiesta hacia las series y el cine patrio! Estando de acuerdo en parte con ese “despotismo banal” que triunfa en telediarios, debates y programas de entretenimiento, creo que es injusto poner todo en el mismo saco como un totum revolutum que contamina toda la producción de la industria audiovisual, sin excepción. Nos olvidamos a veces que este sector, al igual que ocurre con el sector del automóvil emplea a una buena parte de la población y tiene un gran peso en el PIB.

      Sin duda, existe la creencia equivocada o el prejuicio interesado de que la industria del cine y la TV es monocolor y patrimonio de la izquierda. De hecho, los unicos voceros que se sienten “legitimados” para opinar públicamente y manifestarse en las redes (Los Bárdem, Wily Toledo…) son capaces de eclipsar a todo un sector que en raras ocasiones se pronuncia para combatir las consignas morales de la izquierda que se enmarcan en un discurso unívoco y políticamente correcto. Y no es que estos fantoches a los que me refería no tengan derecho a expresarse públicamente, pero lo que no tienen derecho es a monopolizar la opinión de todo un sector, al que perjudican y condenan a un rechazo enorme por parte de la población.

      A mi juicio, ocurre igual que en la monopolización que se hasta ahora se había hecho del discurso y del relato nacionalista en Cataluña, en el que se daba a entender que era el único discurso y relato posibles, sin apenas oposición. por fortuna, otro discurso y otra tendencia han pugnado por salir a la superficie.
      Y puede que desde las filas del PP se haya contribuido durante décadas a maltratar a la industria audiovisual y a potenciar ese sesgo y ese prejuicio, pero los nuevos partidos de elección que compiten con esta fuerza política deberían desmarcarse, no entrar en ese juego y propiciar que aflore a la superficie esa opinión soterrada de aquellos que se averguenzan de las declaraciones públicas de los fantoches de siempre, y que sobre todo, ni encanjan en las consignas morales de la izquierda, ni las compran, amén de alejarse de los tópicos cinematográficos del guerracivilismo y franquismo tan explotados por la izquierda caviar y la más privilegiada. Recomiendo la recien estrenada: “En la sombra de la Ley”, dirigida por Dani de La torre y protagonizada por Luis Tosar, en la convulsa Barcelona de los años veinte.

      Por otro lado, el ejemplo de la serie “Cuéntame”, de la que es verdad que estiraron demasiado el chicle, no refleja en absoluto la calidad y la realidad de tantas series históricas o de ficción que son producidas por algunas TV, públicas privadas, y que incluso han conseguido traspasar nuestras fronteras, triunfando en el extranjero. Pienso en la diversidad de series de ficción españolas que bien merecen elogio y aplauso, en su apuesta por rescatar contextos históricos alejados de nuestra realidad como las series: “Hispania” (ubicada en la antigua Roma), “Imperium” (spin-off de Hispania) “Isabel” (época decisiva para nuestro país con la unión de los reinos de Castilla y Aragón), “Carlos Rey Emperador”, “La Catedral del Mar” (la Barcelona del siglo XIV), “El Tiempo entre Costuras” (adptación de la novel de Dueñas y ubicada en los años treinta y cuarenta), “Palmeras en la Nieve” ((se desarrolla en la antigua colonia española de Guinea Ecuatorial), “El Ministerio del Tiempo” (originalidad de las tramas de ficción, que se nutren de la historia y de la cultura).

      También merecen reseñarse las series que abordan problemáticas sociales de enorme actualidad como:
      “El Principe” (ubicada en ese conflictivo barrio Ceutí con atención a los elementos de corrupción, inmigración y yihadismo), “Mar de plástico” (ficción ubicada en el Sur de nuestro país y centrada en la existosa agricultura de invernadero, con su impacto en las relaciones laborales, sociales e integración racial), “Crematorio” (corrupción política, entramado empresarial y urbanístico) “Merlí” (excelente ficción que aborda la convivencia y los conflictos propios de la adolescencia desde el enfoque constructivo y filosófico adoptado por el menotro de esos jóvenes) y “Fariña” (ubicada en la Galicia de los 80 que aborda los problemas del narcotráfico y su impacto en esta población costera).

      En fin, seguro que me dejo otras series interesantes en el tintero, pero como ejmplos o muestras de ficción españolas que invitan a no despreciar ni subestimar nuestras producciones audiovisuales patrias, son suficientes y perfectamente válidas. Saludos,

      • No se Silvia

        Vi un poco Isabel y la alergia que había en la serie a la palabra España era obvia. No niego que estuvier muy bien hecha y que muchos episodios estuvieran bien resueltaos desde el punto de vista histórico, pero esa alergia a España, en una serie sobre Isabel la Católica, pues que quiere que le diga.

        Sume que casi no salen el Yugo y las Flechas, cuando deberían haber abierto cada capítulo, como fondo de, en vez de ese Isabel, además mal escritom porqy entnces se escribía Ysabel. Con Y.

        Precisamente la Y de Ysabel es la Y del Yugo, así como la F de Fernado es la F de las Flechas, por ejemplo..

        Ya se que no se trataba de hacer una serie sobre los Reyes Católicos, pero es que les salió una resie sobre los Reyes Católicos, precisamente porque no se podía tener al uno en cuenta sin la otra, y viceversa.

        Y me ha pasado lo mismo con serie parecidas, con la última que cuenta sobre la violencia en Barcelona he vsto tantos errores en el trailer, errores intencionados, por su puesto, que se ma han quitado las ganas.

        Esta gentuza es capaz de hacer una película sobre Blas de Lezo y sugerir que era trans.

        El problema es mucho mas serio, y no se trata sólo de rentabilidad, porque cuando se hace algo bien hecho sin manipular que ensalce las valores que usted y yo posiblemente compartamos y que se aleja de polñiticamnte correcto, es censurada en los medios aunque de dinero, dinero que sirve para subvencionar ls de lo politicamente correcto que no ve ni el tato.

        Le pongo el link de una USA pero podrñia ser prefectamente española:
        https://www.actuall.com/criterio/vida/gosnell-la-pelicula-exito-retiran-la-salas-generar-opinion-provida/

        y copy pego algo de lo que dice el link

        “Miren, no es que haya una conspiración que domine el mundo de la cultura para vendernos la llamada ‘Cultura de la Muerte’ y todos los horrores esperpénticos de la ingeniería social progresista, es el mercado, ¿entienden? Hay una oferta porque existe una demanda; si la demanda fuera otra, la oferta cambiaría para adaptarse y ya está. Si las películas son como son, es porque el público las demanda. Haz una buena película, que atraiga público, y verás como no hay pegas.

        Solo que todo lo que acabo de decir es mentira. Una mentira que he creído casi toda mi vida, eso de que todo es dinero, que todo se mueve por dinero, y más en una industria como la cinematográfica. Hasta que leí al crítico cinematográfico americano Michael Medved y quiso comprobar esa hipótesis, que no le cuadraba con diversas experiencias personales.

        Lo que descubrió fue prodigioso. Descubrió que las películas con valores morales, digamos, ‘tradicionales’ solían arrasar en taquilla, mientras que las más inmorales y nihilistas solían ser una ruina. Y, sin embargo, los estudios seguían invirtiendo millones en las segundas y cubriéndolas de premios y apenas tolerando las primeros.”

        un muy cordial saludo

        • Estimado Pasmao, sobre la serie “Isabel”, es cierto que se generaron críticas y polémicas (incluso antes de su emisión) de las cuáles, los propios creadores no tuvieron inconveniente en reconocer con posterioridad los gazapos o errores históricos que se habían cometido. Sin embargo, en conjunto, la serie tuvo un merecido reconocimiento que comparto plenamente. Sobre la “alergia a la palabra España” a la que se refiere, recuerdo que efectivamente, se incidió bastante en su momento, pero tiene su sentido en ese contexto histórico en el que se gestó lo que sería “España” con la unificación de las dos Coronas. Recuerdo que en la serie se utilizaba más la expresión: “Las Españas”, precisamente porque la unificación territorial de los reinos de la península a raiz de la unión de Isabel y Fernando estaba en proceso y los reinos de Navarra y Granada eran las “Españas”.

          Por otro lado, al tratarse de una serie sobre la reina de Castilla, que es la que inspira la ficción, es lógico que puedan tomarse algunas licencias narrativas y que el protagonismo se centre en el perfil más personal y humano de Isabel, en su evolución como mujer y como reina. Y esta persectiva puede parecer que se haga en detrimento de la história de unificación de los reinos de Castilla y Aragón, que por aquel entonces eran los más poderosos de la península, e incluso puede parecer que se haga en detrimento del propio Fernando y del reino de Aragón.

          Pero en mi opinión, el tratamiento que se da al rey de Aragón y a esta unión dinástica, son dignos y correctos en todas las dimensiones, aparte que no se me ocurre mejor actor que Rodolfo Sancho para interpretar al personaje, dándole fuerza, y entidad en uno de los mejores papeles de su vida.
          Respecto a la peli: “La sombra de la Ley”, no se deje condicionar por el trailer. Yo salí del cine encantada, no le digo más. Y es que, en general, algunas críticas, especialmente las que se difunden desde grandes medios con ánimo de ensalzar sin fundamento, intoxicar a la opinión pública o perjudicar a los propios creadores y productores, dentro y fuera de nuestras fronteras, siempre hay que tomarlas con cautela. Y conociendo sus intervenciones a través de este foro, querido Pasmao, estoy convencida de que usted también las toma con mucha cautela.

          Un afectuoso saludo,