Se ha puesto de moda entre la gente altamente educada -los intelectuales- considerar a los animales como nobles salvajes que anhelan su liberación de las cadenas opresoras forjadas en la prosperidad de los homínidos. Dado que en nuestro próspero occidente el proletariado ya no sirve como “sujeto histórico”, son los animales los que deben salvar de la absoluta irrelevancia las ensoñaciones amenazantes de los intelectuales frustrados. Los camaradas de los animales son ostentosamente vanagloriados, mientras que los rebeldes solo deben comer papilla vegana.

“Especismo” significa que las personas discriminan a otros seres vivos debido a la especie a la que pertenecen; es decir, denuncia el tratamiento dado a otros seres vivos simplemente porque no pertenecen a la especie Homo sapiens. El término fue inventado por el psicólogo británico Richard Ryder a principios de la década de 1970, pero fue el bioético australiano Peter Singer quien lo popularizó y lo convirtió en grito de guerra del “movimiento de liberación animal”. La analogía parónima con palabras tales como el racismo y el sexismo no es casual, sino deliberada.

La pertenencia a una especie biológica nunca ha sido la razón por la cual los humanos adoptan consideraciones morales hacia sus semejantes tales como la prohibición de matar o la prohibición de robar. Las razones aducidas hasta la fecha son muchas y variadas: somos imagen de Dios, la razón, la capacidad de acción o la capacidad moral. “El hombre” no es sinónimo de “Homo sapiens “, y una causa no es lo mismo que un criterio. Si la causa (de la adopción de consideraciones morales y legales hacia nuestros semejantes) es la capacidad de acción o la capacidad moral, se necesita un criterio que sea útil en la práctica para designar a aquellos que deben gozar de la protección de la moral y el derecho. Este criterio puede ser el de la pertenencia a la especie biológica Homo sapiens.

Los humanos aseguran su supervivencia (¡comen!) y la de su descendencia mediante la transmisión de genes, como todos los demás seres vivos. Los humanos usan, como todos los demás seres vivos, los beneficios y herramientas que se han derivado del propio proceso evolutivo

Todos los miembros de la especie Homo sapiens gozan de la protección de los derechos humanos, con independencia de que cada individuo presente actualmente y de manera específica las propiedades que son causa de nuestra consideración moral y la protección legal. Cuando hablamos de “El Hombre” nos referimos pues a los miembros de una determinada comunidad moral.

No excluimos a los discapacitados mentales o a los niños de la comunidad jurídica porque no podemos establecer una frontera clara y practicable entre la capacidad y la incapacidad subjetiva para adoptar obligaciones. Con el fin de no tener que lidiar constantemente con el problema legal que se generaría en la incertidumbre de si un humano presenta o no esas capacidades, hemos decidido considerar a todos como sujetos de derecho. No podemos entonces hablar de “arbitrariedad especista” cuando no se concede a los animales el status legal de los humanos porque, en virtud de su naturaleza, jamás podremos exigir de ellos el cumplimiento (ni objetivo ni subjetivo) de obligaciones. Ni legales, ni morales.

Paradójicamente, Ryder & Co. asumen implícitamente que los seres humanos son superiores a los animales e incluso moralmente superiores, ya que sólo de los humanos exigen una consideración moral frente a los animales y no en la dirección contraria. Al mismo tiempo, y por ello, discriminan a los Homo sapiens. Estos, biológicamente hablando, hacen exactamente lo mismo que otros animales. Los humanos aseguran su supervivencia (¡comen!) y la de su descendencia mediante la transmisión de genes, como todos los demás seres vivos. Los humanos usan, como todos los demás seres vivos, los beneficios y herramientas que se han derivado del propio proceso evolutivo.

Sólo es posible hablar de especismo (en sentido peyorativo) si aplicamos un doble rasero: para los animales nos basta con su biología, libres de TODA obligación legal/normativa, para los humanos usamos su moralidad y su capacidad de asumir obligaciones frente a terceros. Un León puede matar y comer una vaca (algo completamente natural) pero nosotros, humanos, no podemos matar y comer una vaca (algo completamente natural) porque tenemos una obligación moral frente a la vaca.

Por establecer una analogía, el racismo, siguiendo las tesis al uso hoy en día, aparece ya en el mismo momento en que hablamos de “razas”. Nos distinguimos según las religiones, los géneros, la opinión política, … pero no hay razas. Así que si usted dice “raza” ya es un racista. Podemos trasladar el concepto a la noción de “especie”. Dado que “Especie” es un término genérico dentro de un sistema artificial (la taxonomía), podemos concluir que no existen las especies. Así que, si alguien dice “humano”, sería ya un especista, pero también quien diga tauruses, o galli, o canes.

El especismo podría estar en todas partes y por lo tanto en ninguna parte. El concepto de “especismo” es pues apenas bueno como grito de guerra, arma sugestiva que puede arrojarse en contra de cualquiera, incluyendo a los expertos en ética animal o en los “derechos” de los animales. Es un invento. El producto de una idealización.

Las consecuencias son obvias: cuando la idealización del mundo animal se enfrenta a la realidad, el desencanto y la confusión son espectaculares. Algunos activistas de los derechos de los animales ya están pidiendo la abolición de todos los depredadores, porque estos maltratan y diezman a los pacíficos herbívoros. Cuando tales activistas se den cuenta de que los herbívoros tampoco se adhieren a ningún tipo de moral proyectada, reclamarán la eliminación de estos para salvar a las lechugas. Una vez que hayan abolido a todos los animales, no habrá más sufrimiento animal, y podrán dedicarse a denunciar el sufrimiento de los patitos de goma en las bañeras.

Foto: Ryan McGuire


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20 COMENTARIOS

  1. Este artículo ha sido rebatido por el blog Respuestas Veganas. Aquí un extracto:

    Luis comienza mal con este título, pues el especismo no es un invento, sino un descubrimiento ético. El especismo es discriminar arbitrariamente a alguien por pertenecer a una determinada especie[1]; así como el racismo es discriminar arbitrariamente a alguien por pertenecer a una determinada raza; y así como el sexismo es discriminar arbitrariamente a alguien por pertenecer a un determinado sexo. Todas las discriminaciones arbitrarias se producen por violar el Principio de la Igual Consideración de Intereses[2], el cual es un principio ético descubierto, no inventado.

    Si leyésemos un titular que dijera «el racismo, ese invento» o «el sexismo, ese invento» pensaríamos que quien lo ha escrito es racista y/o sexista, y no nos equivocaríamos. En este caso ocurre lo mismo: el artículo «El especismo, ese invento» está escrito por un especista.

    • “… El caso es que, hasta hace muy poco, el proceso de selección de lo bueno y lo malo era mayoritariamente un proceso experiencial: las personas hacían cosas, estas tenían consecuencias y se juzgaban como buenas o malas. De ahí nacía una costumbre y de la costumbre una norma. Digo que esto era mayoritariamente así porque no olvido la injerencia de las creencias en el diseño de lo “normativo”. Nos guste o no, nuestras supersticiones, basadas en lo que desconocemos, y nuestros miedos, fundamentados en nuestro afán de supervivencia, han sido manejados con éxito por chamanes, sacerdotes, potentados, reyes y reyezuelos para introducir poco a poco estructuras de poder con capacidad de imponer un determinado sistema normativo y de ideas…”
      https://disidentia.com/sea-bueno-es-obligatorio/

  2. Si bien el debate de los derechos y los deberes puede ser entretenido, es completamente absurdo, dado las comunidades no se construyen bajo derechos sino deberes.
    Son los deberes lo que construye la comunidad. Algunos lo articulan alrededor de una moral religiosa, otros simple convivencia terrenal, ética del ser consciente, …, etc.

    Tengo más que claro, aquellos que humanizan los animales (no humanos) lo hacen a base de deshumanizar lo humano. Es decir, liquidar lo sagrado, el largo proceso de sacralización de lo humano.
    Fundamento último de la vida en comunidad.

    Ejemplo de sacralización lo tenemos ahora con el traslado de nada desde el Valle de Los Caídos a nada en otra parte. Este fenómeno típicamente religioso del ser histórico, que el secularismo liberal también profesa; no se efectuaría con un animal.

    Si bien todas esas religiones seculares tienen su pilar en el Estado Liberal Terapéutico.
    El cual crea un ser militarizado sin apenas trato civil. Por lo cual, el efecto disciplinador de la comunidad no funciona. Mientras el sujeto siga el ritual militar liberal ello le proporcionará autonomía, en una sociedad que prima la coexistencia sobre la convivencia.

  3. Sí eso de imbecilidad así a secas suena bastante mal. Podríamos decir que estamos llegando a un estado mental entre la idioticia, la insolencia , la debilidad , la baja intelectualidad y el infantilismo preocupante.

    Ay casi no sé si es peor.

    En fin Sr Gómez, sí las nuevas generaciones tienen sus metas, y más de una vez inducidas por las modas de las nuevas ideologías pero también son muchos que pasan de todo ello y van a su bola, creo que de estos va a ser el futuro.

    Saludos , como siempre un placer leerle y gracias por bajar al ruedo.

  4. Creo que estamos prestando demasiada atención a estúpidos de los ma variados pelajes.
    Ponernos a educar ahora a jóvenes que no han leído a los clásicos es una tarea inútil.

    Como dijo alguien,
    “La juventud es una enfermedad que se cura con el tiempo”
    Debemos aceptarlo, la juventud se ha hecho inmune al tiempo. Hay políticos que siguen siendo jóvenes pasados los cuarenta. El Funciones sin ir más lejos, presume de conquistas sociales como un adolescente virgen.

    • Admiro su optimismo, señor Henry. Deseo que sea apenas eso: un grano juvenil, un ansia no reprimida. Sin duda existen, siempre lo han hecho, seres que viven en eterno estado de adolescencia. Pero son los menos.

      Ningún esfuerzo informativo, nada que pueda entreabrir la puerta de la curiosidad y las ganas de aprender, será en vano. Aunque únicamente le sirva a uno de mil.

      Saludos y gracias por el comentario.

  5. Sí, estamos muy locos y desde un punto de vista racional es absurdo y ridículo, risible, incluso. Las creencias suelen abocar a tales incongruencias que únicamente la fe puede salvar.
    A mi, sin ser especista, me parecen muy seductoras las tradiciones y creencias de algunos nativos norteamericanos, y muchos otras culturas en las que el ser humano se siente en igualdad con el resto de elementos que conforman el entorno en el que viven y del que viven.
    Agradecen al animal muerto por ellos que les de alimento. No conciben el mundo desde la superioridad, algo que nosotros no hacemos.
    Está muy bien reírse y señalar la incapacidad formal ética de los defensores fanáticos del espejismo, sobretodo por fanáticos, pero no nos confundamos, nuestra concepción de la centralidad y superioridad del Homo sapiens dista mucho de ser razonable y objetiva y está profundamente modelada por creencias
    Un saludo

    • Si ha ido leyendo mis columnas, sabrá que precisamente soy uno de los que con más ahínco repudio cualquier intento de otorgar al Homo sapiens un papel extraordinario en el sistema vida. Lo digo incluso en esta columna. No hacemos nada que no hagan los otros animales… excepto adoptar categorías morales. Y ahí está la cosa.

      Gracias por comentar.

      • Buenos días, señor Gómez.
        Muchas gracias por su respuesta.
        Sí, leo sus columnas en esta publicación y, a veces, en otras.
        Mi comentario no pretendía señalar la indiscutible cualidad animal del Homo Sapiens, desde un punto de vista científico.
        Sólo quería indicar que efectivamente somos seres morales (en mayor medida que otros seres vivos, sin ser una absoluta excepción, como la etología muestra) y por ello se supone que valoramos nuestros actos, pensamientos y sentimientos categorizándolos dentro de una variada relación de marcos lógicos.
        Usted reseña la falta de estructura lógica del especismo haciendo una profusa exposición de conceptos que necesariamente les presupone a los especistas y lo reduce (o amplia) al absurdo, de manera que aparentemente cualquier consideración moral en relación a el modo en el que el Homo Sapiens pudiese relacionarse con otros seres vivos escapa de poder de la categoría moral.
        Que el resto de los seres vivos no posea en igual medida nuestra capacidad moral no implica que no se les pueda convertir en sujetos pasivos de acción moral. Es decir, ser considerados moralmente por aquellos que tienen esa capacidad.
        Figúrese si somos curiosos los humanos en esto de la moral que somos capaces de considerar sujetos a objetos y conceptos, además de hacerlo con nuestros semejantes. Por ello está muy mal (moralmente) blasfemar, sonarse la nariz con una tela codificada en forma y color, hacer el amor con un progenitor.
        Teniendo esto en cuenta, quizá lo que parece una tontería expuesto como usted lo ha razonado, tiene un algo más de profundidad si quiere verla. Es decir, que siendo especista o sin serlo, podría juzgarse moralmente determinadas actividades humanas que conciernen a otros seres vivos, sin necesidad de argumentar que esos seres vivos no lo hacen y por tanto es absurdo.
        Cuando existen personas que, por ejemplo, condenan moralmente la tauromaquia, no basta con calificarlos de especistas, aunque algunos pudieran serlo, quizá los más, porque el debate moral es legítimo y no escapa al Homo Sapiens de ninguna manera. Lo señala directamente por razón de sus actos y remite a valores como la crueldad (que en el caso de la vaca que usted señala no concurre necesariamente), el valor y la piedad.
        Un saludo

        • Me deja pasmao amigo cucurruqui “Sólo quería indicar que efectivamente somos seres morales (en mayor medida que otros seres vivos, sin ser una absoluta excepción, como la etología muestra) ” ¿Puede explicarse un poco mejor? ¿qué otros seres vivos tienen comportamientos morales? Bueno a lo mejor tenemos que definir primero eso de “moral”…voy a la RAE…ya he vuelto. Primera acepción, adjetivo: Perteneciente o relativo a las acciones de las personas, desde el punto de vista de su obrar en relación con el bien o el mal y en función de su vida individual y, sobre todo, colectiva. A ver la segunda y la tercera: Conforme con las normas que una persona tiene del bien y del mal.; Basado en el entendimiento o la conciencia, y no en los sentidos.” Esta última es interesante: basada en el entendimiento o la conciencia. Bueno parece que esos conceptos de bien y de mal son el elemento común denominador de la moral. ¿Me puede decir que animal o vegetal tiene conciencia y tiene capacidad para discernir el bien del mal?

          • Buenos días, señor Brigante.
            No se pasme usted con tanta vehemencia y observe a su alrededor. El comportamiento humano no deviene de la existencia de un alma que genere conciencia. La conciencia es un resultado evolutivo del desarrollo de un sistema nervioso. Su comportamiento o conciencia pueden ser modificados alterando dicho sistema física o químicamente.
            Sistemas nerviosos como el humano son compartidos por todos aquellos seres con los que entroncamos evolutivamente. La conciencia, por tanto, es probable que se haya desarrollado gradualmente. En la etología, rama de la biología que, como usted sabrá, estudia el comportamiento animal, no son tan soberbios como los defensores de nuestra excepcionalidad y han podido observar que el ser humano no es el único animal que manifiesta conciencia propia y modula su comportamiento en relación a la consideración hacia otros seres vivos.
            Entiendo que para usted, creyente monoteista, esto es un anatema. Qué le vamos a hacer, en cuestiones de fe no hay razonamiento que valga.
            Y en cualquier caso, no estando de acuerdo en mi aberrante afirmación, podría usted señalar si el resto del comentario le parece válido porque aunque se considerase al resto de los seres vivos amorales, el ser humano, por ser moral, puede perfectamente considerarlos en sus decisiones de orden moral (sujetos pasivos), en cuestiones como el aborto, por ejemplo, es muy importante tenerlo en cuenta. Fíjese entre otras cosas que el desarrollo embrionario humano es tan semejante al de sus ancestros que si lo observa comparativamente, si no es usted un buen especialista, le darían gato por liebre, casi hasta los tres meses de desarrollo del mismo.
            Un saludo

          • Señor cucurruqui, no me haga trampas, que ya está cambiándome de tema. Usted ha dicho que además del ser humano hay otros seres vivos, entiendo que pertenecientes al reino animal, que puede tener comportamientos morales. Es decir que como el hombre, a la hora de tomar una decisión pueden emitir un juicio sobre la bondad o maldad de dicha decisión. Y yo le he preguntado que qué animal es capaz de hacer eso…y usted me sale con el sistema nervioso. Bueno no tiene nada que ver pero me gusta su comentario porque lo que trata en él es un debate apasionante, ni más ni menos usted está planteando la duda que atormenta al ser humano desde que se irguió a dos patas: quiénes somos, qué narices hacemos aquí, cuál es el sentido de nuestra existencia ¿por qué?. El afortunado mapache por mucho sistema nervioso que tenga no se plantea estas cuestiones, él va a sus cosas ¿y por qué? porque no tiene conciencia de sí mismo. En cambio el pobre ser humano no solo tiene conciencia de sí mismo sino que además sabe una terrible verdad: se va a morir, tiene fecha de caducidad, y claro eso plantea muchas preguntas. Muchos dicen que las religiones precisamente son invenciones para soslayar esta cuestión desagradable. Porque claro si al final nuestra presencia en este querido mundo nuestro es fruto de una concatenación de casualidades evolutivas….pues oiga menuda gracia la de la evolución, me podía haber dejado en mi estado simiesco y tan felices. Pero no, mis neuronas, las muy capullas, han evolucionado para hacerme ver que no soy nada, que irremediablemente volveré a la nada y que todo lo que haga en esta vida es efímero. Jo, pues menuda gracia.

          • Señor Brigante, si cito la etología es porque existen evidencias entre bonobos, perros, elefantes, delfines, aves, de que el comportamiento animal tiene distintos grados de conciencia de si mismo y de los seres que le rodean. El comportamiento ante la muerte, por ejemplo, o la ayuda a un ser desvalido, la conmiseración, la generosidad, que requieren de algún nivel de empatía y distinción de bien ajeno, sin vínculo familiar o interés particular.
            Si usted ha conocido algún perro, podrá comprobar que no son inmunes a la vergüenza y a la noción de estar haciendo algo correctamente.
            Sus neuronas, señor Brigante, no han evolucionado para nada, no tienen voluntad evolutiva porque ya desde Lamarck quedó invalidada la volición como principio evolutivo válido. Darwin, fue algo más hábil en sus planteamientos.
            Que usted considere algo efímero como sinónimo de peor cualidad o calidad me hace pensar en que debería centrarse en adorar a sus átomos, y no a todos de igual manera, pues son bastante más continuados en el tiempo, y en términos de vida humana, eternos.
            Que no le haga gracia a usted, no cambia la cosa.
            Nuestra presencia en este querido mundo es bastante más probable que sea, desde nuestra capacidad de entendimiento racional (que no es el único modo de sentir pero es el que el artículo utiliza para desprestigiar el especismo) fruto de la absoluta casualidad dadas unas propiedades de entorno físicas, que, que haya sido determinada por la voluntad de Dios (término o concepto absolutamente fuera de cualquier concepción racional por antonomasia).
            De hecho, quizá la coincidencia entre todos Homo Sapiens de ser capaces de concebir dioses pueda acabar determinando que es una prevalencia evolutiva de adaptación de nuestra especie.
            Un saludo

        • Entonces cucurruqui el bonano cuando realiza una acción, piensa primero las diferentes opciones, hace una valoración y luego toma la decisión. ¡Toma ya!. Por no hablar de los perros, por favor, un perro delibera consigo mismo, recuerda las acciones emprendidas los días previos, hace un juicio moral, empatiza y luego ladra, guau guau Supongo que también será capaz de no empatizar y morder y atacar…por joder, digo yo, porque si les atribuimos cualidades humanas lo hacemos para lo bueno y para lo malo ¿no?)
          De verdad cucurruqui no me tome el pelo. Por cierto en esta conversación yo no estoy hablando de Dios, es una reflexión filosófica más que religiosa, pero le diré que me parece más racional la creación que la casualidad, me parece más lógico una creación ordenada (como pensaban y piensan muchos científicos) que el puro azar. Azar que además rompe todas las leyes de las probabilidades por ejemplo en lo referente a las cadenas de aminoácidos que tienen que estar en un orden determinado para dar lugar a las proteínas…las probabilidades de que espontáneamente esos aminoácidos se ordenen correctamente son nulas…pero bueno la opción del azar en la creación de un ser vivo inteligente en particular y de la vida en general en un planeta concreto que reúne exactamente las características necesarias para la aparición de esa vida, es una posibilidad no la voy a negar. Pero no me negara que es una jodida gracia el azar de las narices.
          Lo que si le niego es que haya animales que muestren generosidad o conmiseración. Eso es una tontería amigo cucurruqui, y basta echar un vistazo a la vida animal para comprobarlo. Hágame caso los animales no son seres racionales, actúan por instinto, recuerde lo que le enseñaron en el cole.

  6. Yo creo que existe un cacao mental en la población tremendo, sobre todo en esos salvadores del planeta

    “Algunos activistas de los derechos de los animales ya están pidiendo la abolición de todos los depredadores, porque estos maltratan y diezman a los pacíficos herbívoros”

    Me vino a la mente una reportaje que vi hace tiempo de la recuperación del lince ibérico, y de la preocupación de muchos ecologistas por su desaparición, aquí sería al revés, hay que conservar a un depredador a costa de otros pacíficos herbívoros. En los montes donde se buscaba recuperar al lince se encontraron con un problema que no había especies que pudiesen satisfacer su hambre, entre ellas los conejos, entonces la solución fue construir madrigueras artificiales para la cría del conejo, soltarlos y que el hermoso lince tuviese su alimento a punto.

    Si lo analizamos en profundidad hasta es un poco sádico el tema, ecologistas defensores de los animales y de su supervivencia crían conejos para dar de comer a los linces

    Curioso es. Esos mismos ecologistas levantan el grito en el cielo contra los cazadores y esos lindos conejos, que ellos crían, para dar de comer a un depredador ,destrozan cosechas enteras de las cuales vive una familia pero ojo con pegarles un tiro.

    Estamos llegando a un punto de imbecilidad preocupante.

    • No creo que sea imbecilidad, así, a secas. Pienso que entre las nuevas generaciones existe una necesidad de procurarse metas, objetivos, valores. Nos es innato. Lamentablemente, muchos de los “valores” (muy entrecomillado) a los que hoy pueden aferrarse son apenas reflejo de un renovado apego a lo visceral.

      En cuanto a lo “técnico”. Pocas veces, muy pocas, hemos logrado intervenir en un ecosistema sin dejar un impacto. No importa si el objetivo era “bueno” o “malo”. Nos cuesta entender que en la naturaleza no existen situaciones de equilibrio estático que podemos “restaurar”. Nos cuesta porque, aceptar esa idea, genera incertidumbre. Y esta no nos gusta nada.
      Saludos, Emme, gracias por el comentario.

    • Hola.

      Estás confudiendo ecologismo con veganismo.

      El veganismo no es ecologista. El veganismo es poner en práctica la Ética: respetar a los demás seres sintientes (sensocentrismo):
      Ética (sensocentrismo) => practicar el veganismo => evitar contaminar/destruir los recursos que los seres sintientes necesitamos para estar sanos y sobrevivir.

      El ecologismo es poner en práctica el ecocentrismo:
      Pseudoética (ecocentrismo) => practicar el ecologismo => Anteponer la conservación de especies y de ecosistemas sobre TODO lo demás.

      Lo que actualmente llaman “ecologismo” no lo es, es pseudoecologismo:
      Pseudoética (antropocentrismo) => practicar el humanismo. => pseudoecologismo.

      Es pseudoecologismo porque no antepone la conservación de las especies y de los ecosistemas sobre el derecho a la salud y ala vida humana. Pentti Linkola es uno de los pocos ecologistas reales (ecocentristas) que existen en la actualidad:

      “Linkola da prioridad a la conservación de los ecosistemas y de las especies sobre el respeto a los individuos, independientemente de que estos individuos sean de la especie humana o de otras especies. Según Linkola, el crecimiento poblacional de la especie humana es la mayor amenaza para los ecosistemas y especies en la Tierra. Para mantener el planeta con vida, Linkola defiende la reducción de la población humana -u homo destructivus, como él los llama-, incluso de manera violenta, hasta que las cifras de población globales estén al mínimo. La metáfora que emplea es la siguiente: «¿Qué se puede hacer cuando un barco que transporta cien pasajeros naufraga y sólo hay disponible un bote salvavidas con capacidad para diez personas? Cuando el bote esté completo, aquellos que odian la vida intentarán cargarlo con más personas y acabarán hundiéndolo. Aquellos que aman la vida tomarán un hacha del barco y cortarán las manos de aquellos que se aferran a los costados del bote». En mayo de 1994, un artículo de Linkola publicado por el The Wall Street Journal Europe recibió una montaña de correos de lectores indignados. En una de esas cartas se leía: «Aquellos que abogan sinceramente por la despoblación deberían dar ejemplo y comenzar esta despoblación por ellos mismos». La respuesta de Linkola fue: «Me sacrificaría a mí mismo sin dudarlo si mi muerte conllevase la eliminación de millones de personas». ” (Extracto del blog Respuestas Veganas)