Foucault afirmaba que en toda sociedad existe lo que él llamaba un régimen de verdad, un conjunto de mecanismos discursivos y de prácticas de poder que determinan que se tiene por verdadero en su seno. Uno de los mecanismos que el pensador francés identificaba como productor de verdades era los medios de comunicación y las instancias educativas.

Que el poder produce verdad es algo que ya teorizaron pensadores como Platón o Maquiavelo, sin embargo, en la llamada posmodernidad si hay una ideología que ha llevado muy lejos esa conexión tan estrecha entre poder y verdad socialmente aceptada, esa es sin duda el feminismo. Éste a través de sus mecanismos de difusión en centros de enseñanza, medios de comunicación de masas y discursos institucionales ha logrado asentar una idea que ahora casi nadie osa rebatir: que vivimos en sociedades patriarcales donde se practica una violencia generalizada contra las mujeres.

Si hay una ideología que ha llevado muy lejos esa conexión entre poder y verdad socialmente aceptada, esa es sin duda el feminismo

Esta violencia iría más allá de los meros episodios de violencia física ejercida contra ciertas mujeres. Nuestra propia cultura estaría asentada sobre una violencia simbólica que tiende a denigrar lo femenino, como algo accesorio y meramente secundario. Simone de Beauvoir en El segundo sexo afirmaba el carácter inesencial de lo femenino, algo que ya estaría expresado en el propio mito bíblico de la creación, donde el arquetipo femenino, Eva, no deja de ser una creación derivada de la propia masculinidad.

Según Beavoir nuestra civilización se fundamenta en último término en una prosternación de la mujer. Katet Millet, verdadera popularizadora de la idea del patriarcado como institución cultural, ahonda mucho más en esa denuncia generalizada de la opresión cultural de lo femenino. En su Política sexual afirma sin ambages que toda nuestra cultura es patriarcal, “Recordemos que el ejército, la industria, la tecnología, las universidades, la ciencia, la política, y las finanzas se encuentran por completo en manos masculinas”.

El feminismo, como el marxismo del que es un heredero directo, descansa en último término en una visión agonal de la vida social. Sigue el aforismo de Heráclito que hace del conflicto el padre de todo lo que existe, incluida la propia evolución social. El patriarcado es al feminismo lo que el capitalismo es al marxismo clásico: el enemigo a batir.

El patriarcado es al feminismo lo que el capitalismo es al marxismo clásico: el enemigo a batir

La historia del concepto del patriarcado en el pensamiento feminista es de lo más curiosa. A pesar de que los medios de comunicación de masas nos presentan acríticamente la existencia de este concepto, ni las propias feministas han logrado ponerse de acuerdo sobre lo que entienden por patriarcado, su origen o los medios para combatirlo.

Las primeras teorizaciones sobre el origen histórico del patriarcado en el pensamiento feminista son deudoras de las teorías expuestas por Engels, quien a su vez seguía al antropólogo evolucionista Morgan y al jurista Bachofen, señalando una vinculación entre el surgimiento del patriarcado y el comienzo de la economía sedentaria de base agrícola.

A esta edad oscura patriarcal le habría precedido una edad dorada, un matriarcado donde las mujeres habrían detentado el poder social, político y cultural. Pocas evidencias al respecto han podido presentar las antropólogas feministas, más allá de las investigaciones sobre la importancia de las diosas madres en la antigüedad o ciertas evidencias arqueológicas que apuntan a una consideración social de determinadas mujeres en el Neolítico. En general estas tentativas tienden a confundir matriarcado con “matrilinealidad”.

Por otro lado, el concepto de matriarcado les resulta incómodo a ciertas feministas pues parece apuntar a la existencia en un tiempo histórico pretérito de un orden social donde éstas fueron tan explotadoras y sexistas como ellas atribuyen al patriarcado. Para evitar ser acusadas de nostálgicas del hembrismo, prefieren optar por afirmar la existencia de un orden patriarcal que siempre ha existido y oprimido a las mujeres en cualquier tiempo y lugar.

Nadie en su sano juicio podría afirmar que sociedades occidentales, donde las mujeres no tienen ningún impedimento legal para acceder a las más altas magistraturas del estado, son patriarcales

Mucho más interesante resulta analizar el alcance que dan al término patriarcado. Si uno analiza la definición que de patriarcado se puede leer en una enciclopedia como la de Oxford, “sistema social o de gobierno donde los hombres detentan el poder y las mujeres son excluidas de él”, nadie en su sano juicio podría afirmar que sociedades occidentales como la norteamericana o la española, donde las mujeres no tienen ningún impedimento legal para acceder a las más altas magistraturas del estado, son patriarcales. Una feminista, intelectualmente honesta, podría afirmar ateniéndose a esta descripción que la democracia ateniense, la república romana o la mayoría de los estados islámicos son patriarcales, pero nunca se podría sostener, como apuntó la ministra Calvo, que la constitución de 1978 es patriarcal.

Ante los innegables logros que el llamado feminismo liberal y el movimiento sufragista consiguió para mejorar la situación legal de las mujeres, en los Estados Unidos el llamado feminismo radical tuvo que retomar la senda del feminismo culturalista de Beauvoir para buscar sus particulares molinos de viento patriarcales en forma de discriminaciones culturales y sociales diversas.

También el feminismo de corte marxista encontró su filón patriarcal en los problemas de conciliación laboral y profesional que presentaba el acceso generalizado de la mujer a posiciones de mayor relevancia profesional, popularizando conceptos como el de brecha salarial o el famoso techo de cristal, a fin de presentar un panorama grisáceo de la situación laboral de la mujer.

Pese a que la tendencia es justo la contraria, pues las mujeres cada vez copan puestos de mayor responsabilidad social y profesional, las feministas culturales insisten en presentarlas como criaturas desvalidas, necesitadas de la discriminación positiva para abrirse paso en la vida.

Nada más lejos de la realidad. Millones de mujeres en el mundo acceden a titulaciones universitarias y a puestos de responsabilidad sin que exista más techo de cristal que el de su propio mérito, esfuerzo y capacidad. Este discurso victimista está provocando el efecto contrario del buscado. A medida que nuestras instituciones están asumiendo más acríticamente este discurso, mayor número de mujeres desertan de las filas del credo feminista, que no las representa en absoluto.

Otro campo que las feministas culturales han identificado como exponente del patriarcado es el del sexo y el género. Según feministas como Gayle Rubin la propia noción de género como patrón cultural asentado sobre una diferenciación sexual de base biológica sería ya una forma de patriarcado. Mediante la construcción de unos roles de género la sociedad patriarcal asignaría a las mujeres un papel secundario, de meros objetos al servicio de los varones.

La dimensión reproductiva de la mujer es para cierto feminismo radical la causa última de su opresión

Es innegable que ciertos estereotipos negativos sobre la mujer obedecen a una misoginia, sin embargo, afirmar que todo rol de género es patriarcal no se sustenta. Por ejemplo, ciertas preferencias de las mujeres por profesiones vinculadas al cuidado no obedecen tanto a una cultura patriarcal generalizada cuanto a razones temperamentales que tienen una explicación biológica en último término.

Por último, decir que para cierto feminismo la condición biológica de nacer mujer ya determinaría una situación de sumisión. La dimensión reproductiva de la mujer es para cierto feminismo radical la causa última de su opresión. Shulamith Firestone en su obra La dialéctica del sexo realiza un análisis en dicho sentido o la escritora Marge Piercy en su novela distópica La mujer al borde del tiempo, En Mattapoisett, el paraíso asexuado de la novela donde no hay hombres ni mujeres sino seres asexuados, reina la paz y la concordia.

Otras feministas culturales, por el contrario, inciden en que la causa de la opresión patriarcal radica precisamente en el alejamiento de la mujer del control sobre su propio poder reproductivo, mediante la “masculinización” de la gestación y el parto, lo que desemboca en una ginecología y una obstetricia de rasgos patriarcales. De esta forma las mujeres dejarían de vivir su embarazo como algo propio y pasaría a ser “algo que ocurre en sus cuerpos”, algo ajeno. Para las mismas feministas el hecho biológico de la capacidad reproductiva es causa y consecuencia de su explotación patriarcal, con lo que incurren en una forma de pensamiento circular.

Foto: Fer Gomez


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33 COMENTARIOS

  1. Me gusta algo de este artículo: el hecho de que menciona a las autoras que han difundido determinados conceptos. El feminismo es una filosofía imprecisa y contradictoria, sin bases, a menudo tan absurda que no sé cómo pudo obtener tantos seguidores… pero, por lo general, todas las críticas que leo se basan en conceptos que tampoco son reales (claramente, como se dice al comienzo, son ‘realidades’ comúnmente aceptadas), como por ejemplo el hecho de considerar que hubo un pasado quizá matriarcal y haya habido luego un patriarcado que empezó a disolverse en la época del sufragio femenino. En realidad el voto no era un tema que interesara a la gente, que sabía todavía vivir sin depender totalmente de los estados, e incluso hoy en día sobreviven patriarcado y matriarcados (y muchos más esquemas diferentes) incluso en un mismo territorio (por ejemplo en África), lo cual demuestra que no hay UNA historia igual para todos. Lo que más me extraña del feminismo es que no considera que la mujer haya participado en la creación de las culturas patriarcales (o bien porque se sentía a gusto con esos esquemas que ella misma encarnaba y expresaba, o bien porque no quería proponer otra cosa sino amoldarse a un esquema propuesto por los hombres) y mágicamente se convierte en un ser responsable (parte del proceso de creación de esa cultura o responsable totalmente del mismo) en caso de matriarcado. Esto es alienante.

    • Por ejemplo una antropóloga española fue a quejarse (victimizándose) con las mujeres de un matriarcado en China, diciendo: ‘En mi país maltratan a las mujeres’ como si a ella les hubieran caído del cielo los hombres equivocados…. es una escena absurda.

  2. “Foucault afirmaba que en toda sociedad existe lo que él llamaba un régimen de verdad, un conjunto de mecanismos discursivos y de prácticas de poder que determinan que se tiene por verdadero en su seno. Uno de los mecanismos que el pensador francés identificaba como productor de verdades era los medios de comunicación y las instancias educativas”

    lo cierto, Carlos, es que el triunfo de esos “mecanismos discursivos” que determinan que se tiene por verdadero en una sociedad pueden verse alterados fácilmente cuando las “prácticas de poder” en su cara B operan desde el subsuelo como productoras de verdades incómodas que consiguen dinamitar las verdades oficiales que nos venden. Y en este sentido, bienvenida la web: moncloa.com por comprometer y echar por tierra esos mecanismos discursivos que habían conseguido instaurar socialmente la “verdad” del patriarcado, desde la “atalaya moral” del gobierno progresista de Sánchez. Un gobierno que desde el minuto uno (incluso meses antes) ha asumido como propias todas las verdades y consignas del feminismo radical.
    Si realmente vivimos en una sociedad “patriarcal”, tal como nos han hecho creer las feministas y feministos, las ministras y los ministros del gobierno, no parece que la misnistra de justicia se sienta muy preocupada e incómoda por ello. La naturalidad con la que asume y acepta ese dominio o esas prácticas de poder masculinas en el abuso de menores o en la utilización de la mujer como mero objeto sexual que transmite “información vaginal”, convierten a Delgado en la mejor embajadora del supremacismo masculino y en encubridora del patriarcado latente, no ya de la sociedad, sino de la judicatura jurásica.
    Gracias a esas prácticas de poder en B, hemos descubierto que la verdad de la ministra de justicia está en las antípodas del mismo feminismo del que ella y su gobierno hacen bandera. Si de verdad hay justicia en este mundo, pero de esa con una venda en los ojos para ser imparcial y sosteniendo la balanza en equilibrio, a la ministra Carmen Calvo, la feminista mayor del reino, debería llegarle la hora de purgar sus pecados. Y sin clemencia!

  3. Es la primera noticia que tengo, ciertamente estoy sorprendido, el Estado tiene sexo.

    De todas formas mi mayor preocupación en este momento, de dónde sale la invención de eliminar el yugo y las flechas (Isabel I de Castilla) del escudo de La Corona. O también, eliminar la Cruz de Borgoña (María de Borgoña),…, ¿Que pasaría si “el Hermoso” se casara con la normanda?

    Por lo cual, la Cruz de Borgoña ondea, entre los antiguos territorios de la Monarquía Hispánica. En Puerto Rico (autonomía de España, ahora algo parecido a una colonia de EE.UU) y alguno más con vocación histórica. Isabel II adoptó la rojigualda.
    Ahora la Cruz de San Andrés queda en la de Galicia (un aspa), País Vasco,…,en el ejército del aire tipo borgoña, etc.

    La pregunta, ¿dónde están las banderas del Concejo Abierto?¿alguien ha visto alguna? La cosa ha pasado a Concilium (tipo eclesiástico representativo), Concejo Cerrado.


    “El Concejo o Municipio medieval no fue, dice Hinojosa (6), sino «la aplicación al territorio de la villa o ciudad segregada del Condado o del territorio señorial, de las instituciones judiciales o administrativas vigentes en estas circunscripciones». Al «comes» o «iudex electus a rege» sucede el iudex elegido por la Asamblea vecinal. A los «iuclices», nombrados en cada caso por el Conde entre los hombres libres de la circunscripción, los alcaldes de elección popular. Los vecinos de la ciudad y de las aldeas, bajo la presidencia del magistrado regio, se reunían para administrar justicia y resolver asuntos comunes. De este «concilium» de origen godo, nació el Concejo que rigió la ciudad y su término

    Quede aquí constancia de que, al lado de la Asamblea general de vecinos —Concejo abierto— reunidos a campana repicada en el atrio de la iglesia y generalmente en domingo después de misa y emanada de ella, surgen el Juez, Alcaldes, Jurados y Escribano (oficiales) que integran el Concilium —Concejo cerrado—, que antecede al Regimiento, que en el caso de Burgos y quizá como cuerpo representativo se integra por los Alcaldes, Jurados (doce), merino y Escribano, que se reúne en la Torre de Santa María o en la Capilla de San Juan de la Catedral

    La sustitución del Concejo se inicia en el siglo XIII. Las causas del transito son conocidas de todos y reiteradas por los autores. Los reyes estimulan su intervención enviando delegados o formando concejos integrados por regidores. «La reforma más transcendente en la historia del régimen municipal castellano es la sustitución de la Asamblea General de Vecinos por un Concejo reducido al que pasan con carácter permanente todas las atribuciones de aquélla.”

    La Comunidad se organizó en la base como democracia directa, aspecto éste a pesar de su importancia y trascendencia para la vida local frecuentemente olvidado. Aunque los comuneros renunciaron pronto a los Ayuntamientos públicos consiguieron no obstante a través de estas Asambleas la participación ciudadana. Las Asambleas eran convocadas por los diputados de cada barrio a toque de campana o por pregonero, y se celebraban en la iglesia parroquial. En la Asamblea se discutía tanto sobre los grandes problemas de la política nacional, como sobre los estrictamente locales. Se reunían a intervalos irregulares y los asuntos en ellas debatidos eran unas veces meramente informativos, en otras se invitaba a la población a pronunciarse sobre cuestiones cuyo parecer deseaba conocer el Concejo; otras
    veces se votaban propuestas de la Junta o Asamblea General.” Corral Garcia.

    Esa era la Nación (realidad social integradora) que había bajo la Monarquía Hispánica, la cual esta última, llevó hasta la extenuación.
    Ahora, el andrógino Estatal Liberal pretende decir que los varones son opresores y como tal lo pone en la ley 2004. Es decir, el andrógino Estado pone bajo su tutela a la mujer como ser oprimido, indefenso,…,(menor de edad) . Al mismo tiempo, el varón queda sin presunción de inocencia (al calabozo directo). Una élite –hace y deshace a su antojo–, y, ¡oiga!, hay un patriarcado.

    El “Divide Et Impera” de toda la vida,… ingeniería social para incrementar aún más el poder del Estado Liberal mediante el total desarraigo de los individuos. Todo ante el Estado, a todo dentro del Estado (fascismo) un pequeño salto,…

    • Muy interesante. Por qué se han empeñado en denominar la edad oscura a la edad media cuando ha sido tan brillante. Por algo será.
      Un libro muy ilustrativo de la luminosidad de la época el de Ignacio Olague: “Los árabes no invadieran jamas España” o “La revolucion islamica en occidente” (es el mismo libro). Muy facil de encontrar dentro de la red.

      • Gracias por el apunte.
        La tesis de Ignacio Olagüe no concuerda con las evidencias genéticas*, históricas, culturales e incluso con la toponimia. El norte de la península probablemente quedó casi sin invadir, por lo cual la estructura social y política anterior “hispano-romano-germánica” es el origen de “la Reconquista” (la repuebla). Las regiones diferenciadas del norte: La gallega, leonesa, castellana, vasca, aragonesa y catalana parecen apuntar a ello. Las continuas luchas entre los integrantes de esta franja norte indica también que “el reconquistador” también es a la vez invasor.
        Nada que ver con las Repúblicas de (buena) Vecindad…

        *: https://www.biorxiv.org/content/biorxiv/early/2018/03/12/250191.full.pdf

        • La inmensa mayoría de la población del Califato de Córdoba era hispano romana, y en muchas ciudades las élites dirigentes siguieron siendo visigodas, como en el caso de Toledo y especialmente en Zaragoza y el valle del Ebro. La aportación genética berebere o árabe al conjunto de la población hispana fue mínimo y desde luego no lo suficiente para suponer una alteración sustancial. A todo ello hay que añadir que el proceso de Reconquista está íntimamente ligado a la Repoblación crisitiana. Pero al mismo tiempo hay que tener en cuenta que el “norte” también fue repoblado por mozarabes, que huían del paraiso tolerante califal, por esas cosas raras que hace la gente para disgusto de los progres. Muy significativo por ejemplo la gran expedición de Alfonso el Batallador de Aragón que llegó hasta Granada y volvió con miles de mozarabes muchos de los cuales repoblaron la zona fronteriza de Soria. En definitiva el elemento predominante en toda España fue el hispano romano visigodo y con aportaciones francas.

  4. Siempre me he preguntado porqué los españoles, a diferencia de casi todos en Europa, conservan el apellido de la madre desde siempre. O Porqué España está llena de devociones a Vírgenes.
    Salvando tiempos oscuros relativamente recientes se podria conjeturar que las mujeres han tenido un papel relevante en España desde siempre. Menguado por el papel-ocupacion de madres pero importante. Escritoras, incluso militares o marinas. En muchos casos depositarias del conocimiento y de la lectura de los libros en casa por la noche para toda la familia.
    Quizas un papel este, de los mas relevantes en Europa, incluida la anglosajona y con eclosion vital enorme durante la guerra civil y el papel de las milicianas por ejemplo.
    Es por ello que resulta algo chocante la instrumentalizacion ideológica del “patriarcado” como paradigma hispánico, cuando pienso que ha sido justamente al reves, un “matriarcado” con reservas.
    Es que no lo ven en andalucía, Cataluña o el pais vasco tios reclinados en las iglesias pidiend, rezando y suplicando a una mujer?
    Encaja eso con auténticos patriarcados como el musulman o incljuso el protestante?
    No resulta una paradoja oculta, pero a la vez a la vista del que quiera verlo?

    • “Salvando tiempos oscuros relativamente recientes”. ¿Podría especificar un poco más a qué se refiere exactamente?
      “Menguado por el papel-ocupación de madres pero importante” Hombre importante es, porque si en ese menguado papel ni usted ni yo estaríamos aquí comentado el articulo del señor Barrios, que comparte sus reflexiones con nosotros gracias al menguado papel de su madre. En estos tiempos postmodernos donde el papel de la mujer como madre se minusvalora, al menos usted reconoce su importancia aunque menguada, se olvida fácilmente que lo que define esencialmente a la mujer, lo que la diferencia en esencia del varón, es precisamente su capacidad para ser madre. El resto de miembros de la gran familia humana, léase los varones (bueno para los piraos del género hay muchos más pero doy por hecho que no frecuentan estos lares) no tenemos esa capacidad, y eso como decían los geniales Monty Phiton no es culpa de nadie ni siquiera de los romanos.

      • Apreciado Brigante

        No hace mucho, en la España franquista, aquella eclosion de nacional catolicismo, llevo a las mujeres a una situación inédita, como la de no poder abrir cuentas bancarias o recibir un pasaportes por ellas mismas. El regimen buscaba en las mujeres sólo madres de familia y descanso de guerreros. Su libertad estaba condicionada a padres o maridos. Se habían liquidado siglos de conquista de libertades, que no de feminismo.
        El franquismo se refugio en místicas inventadas para el control social. Mujeres y hombres.
        Afortunadamente toda aquella época fracaso.
        Fue un retroceso inmenso.

        • Pues hombre yo creo que la sociedad en tiempos de Franco evolucionó de la misma manera que en el resto de Europa. ¿Acaso cree usted que esas limitaciones no existían en otras sociedades europeas occidentales? Por cierto fue una franquista, Mercedes Formica, camisa vieja falangista, la que en plena época de tinieblas y oscuridad consiguió que se reformase el Código Civil. Realmente no veo el retroceso, al revés veo un avance. El Código Civil que se reformó en la época de tinieblas era el mismito que existía en la época de la luz ¿dónde está el retroceso?…Si es que lo de la luz y las tinieblas, mejor lo dejamos para Dios y el infierno. Lo de las mujeres como madres de familia, pues ya lo hemos aclarado ¿no?; yo entiendo que hoy eso no mola porque claro Simone de Beauvier dijo que la maternidad es la esclavitud de la mujer, cosa que ha repetido por cierto la exministra Montón (o quien lo hizo el trabajito), así que la mujer lo que tiene que hacer es ser competitiva con los hombres y olvidarse de los hijos….las mujeres occidentales claro porque para la supervivencia de la especie y la mano de obra barata ¡que nos va a pagar las pensiones! ya están las negritas y las chinitas. Lo que no tiene un pase es lo del descanso del guerrero…por favor.

  5. Esto de la mítica sociedad matriarcal es otro producto mágico de las ideologías, como el contrato social y similar, esas abstracciones que se le ocurren a uno en su despacho después de una buena comida y con un puro y coñac comienza a racionalizar el mundo y acaba descubriendo las leyes físicas e históricas que rigen nuestras vidas desde los albores de la humanidad. Así según la ideología de género y cierto feminismo que se caracteriza por renegar de la mujer, hubo un tiempo mítico donde la sociedad era matriarcal y había una gran libertad sexual, esto es fundamental y gusta mucho hoy en día, hasta que un día los malvados varones se sublevaron y crearon la sociedad heteropatriarcal. Esta gran revolución ocurrió en todas partes al mismo tiempo lo que demuestra la gran capacidad de coordinación que tenían nuestros antepasados, a pesar de que no podían comunicarse entre ellos…no había internete ni foros. Pero la chorrada de la sociedad matriarcal y las estupideces del feminismo de tercera o cuarta generación léase ideología de género, nada que ver con el noble feminismo que pretendía conseguir y lo consiguió la igualdad jurídica de las mujeres, tiene multitud de seguidores y de devotos creyentes con los que por supuesto es imposible mantener una conversación racional.
    Lo más triste de todo y preocupante es que la ideología más disparatada que ha alumbrado mente humana, la ideología de género, ha alcanzado un poder inmenso y dirige y condiciona nuestras vidas.

  6. Recordemos que la maternidad se encuentra en potorros femeninos. Ese extraordinario poder de la madre sobre el niño puede ser devastador para la criatura, hasta el punto de poder convertirlo en psicópta en no pocos casos. Todas las culturas de cierta entidad han tenido que poner límites a ese poder. Hoy se han disuelto esos limites, esos frenos, y así nos va…

  7. Hablando del feminismo militante…veo hoy que la ministra de justicia bendijo la astucia de Villarejo y sus prostitutas para la extorsión a empresarios y político: ‘Éxito garantizado’
    Y el otro termina: ‘les buscamos la ruina’
    ‘es mucho más fácil que un hombre babee, que una tía babee’ concluye la obediente babeante de Garzón.

  8. Hablar hoy en sociedades como la nuestra de patriarcado pues sí, no deja de ser un mito, al menos entendido como ” Organización social primitiva en que la autoridad es ejercida por un varón jefe de cada familia, extendiéndose este poder a los parientes aun lejanos de un mismo linaje”.

    No estoy de acuerdo con la ministra Calvo, en decir que la Constitución de 1978 es patriarcal, no lo es pero no puedo evitar reconocer que no me gusta que la elección del Jefe del Estado lo marque el ser hombre o mujer, ciertamente tampoco me gusta que prime el orden de nacimiento. Últimamente me pregunto si no seremos un poco primitivos en ese apartado constitucional.

    En cuanto a Simone de Beauvoir, reconozco que he intentado leerla hace un par de décadas pero siempre me ha parecido otro mito que me ha interesado bien poco, me aburría soberanamente, supongo que para leer algún tipo de filosofía o ensayo hay que meterse en la mente de quien lo escribe y yo en este caso nunca fui capaz.

    • Simone de Beauvoir era una loca que entre sus actividades se dedicaba a suministrar jovencitas a Sartre. Esta señora se odiaba a sí misma como mujer y ese odio a si misma, puro trastorno psiquiátrico que podría haber tenido tratamiento, lo trasladó a todas las mujeres. En definitiva una pirada que cuenta eso sí con multitud de seguidoras.

      • Sí eso cuentan pero también tengo la sensación que han hecho de ella un mito.
        A veces me dan ganas de intentar leerla, por aquello de que tal vez era demasiado joven cuanto lo intenté y no fui capaz de llegar a su “esencia” pero reconozco que me da demasiada pereza, aunque por otro lado también me digo, no puedo criticarla o no hacerlo por el simple hecho, que salvo retazos de su obra prácticamente desconozco su existencialismo.
        Siempre hay algún autor que se resiente, a ella y Joyce los tengo en la estantería desde hace unos 30 años. Un día de estos tendré que desempolvarlos.

        A ella la aparté como escritora porque el ser mujer, en la época que me ha tocado, siempre me ha parecido un privilegio o al menos lo ha sido en mi vida y por eso me cuesta entender el feminismo tan radical de hoy en día, los retazos que he leído suyos simplemente no me gustaron.

  9. …una larga conversación que continuamos en un bar hasta la medianoche. Hoy estoy casado con aquella chica y asisto a manifestaciones en las que grito:
    -Viva el potorro aventurero de Doña Leonor de Aquitania.
    Si no hubiera leido tanto, mi vida sería diferente…

  10. Vagabundeaba por el viejo centro urbano. De repente, un griterío de voces agudas explotó en mis oídos. No podía discernir lo que emitían aquellas voces rabiosas, pero la frase más nítida conseguí entenderla:
    -«Viva el potorro aventurero de Doña Leonor de Aquitania».
    Me aproxime más al coro de las manifestantes. Una joven gafapasta de edad indefinida me aborda y me pregunta:
    -¿Qué piensas tú de la imagen de la «vagina dentata»?
    No sabía qué responder, así que salí del paso:
    -No me gustan las bebidas «light».
    La joven insistió:
    -¿Has leído a Simone de Beauvoir?
    Esta pregunta me pareció una humillación innecesaria, pero le eché valor:
    -¿Tú eres una feminista existencial?
    Ella asintió con la cabeza. Empezamos

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