En 1877, un par de defensores de los anticonceptivos llamados Charles Bradlaugh y Annie Besant publicaron un libro escrito por Charles Knowlton, uno de los primeros promotores estadounidenses del control de la natalidad. Al hacerlo violaron las leyes de censura de Gran Bretaña, que prohibían taxativamente difundir información sobre la anticoncepción, lo que dio lugar a uno de los juicios más polémicos de finales del siglo XIX.

Lo interesante del caso es que un año después de la publicación del libro, y la consiguiente polémica judicial, la tasa de fertilidad de Gran Bretaña empezó a desplomarse. Y lo hizo aún a pesar de que las medidas anticonceptivas propuestas en el libro eran en sí mismas ineficaces. ¿Qué extraño suceso se desencadenó?……………….[CONTENIDO EXCLUSIVO MECENAS]

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El fin de la infancia

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1 COMENTARIO

  1. Las terminales mediáticas de las metamorfosis del marxismo, nos envían sus aburridos emisarios mitad profetas y mitad bufones de la plebe, tipo Zizek, Sandel, etc., para decirnos que lo que ahora nos domina, el nuevo patrón, es una sociedad que solo se rije por las reglas despiadadas del mercado. El nuevo opio del pueblo.
    Desde esa lógica, tener hijos es un negocio ruinoso porque su capacidad extractiva respecto a sus progenitores no conoce límites.
    Han aprendido sin darse cuenta las lecciones sobre el valor de lo útil, que tiempo atrás explicó Jeremy Bentham.
    Una vez fenecidos los lazos ligados a valores altruistas que constituían la urdimbre de la cohesión de las familias, el resto, su devenir, estaba cantado.
    Todo tiene un precio, todo; se quiera o no, hasta el delito lo tiene, y el que hay que pagar por la crianza supera ya, con mucho, los retornos esperados. Es un mal negocio.
    Cuando las máquinas sientan y sean capaces de articular afectos, ellas serán las que se ocupen de escuchar a los viejos y acompañarlos hasta que un día, cada vez más lejano, entreguen la cuchara.
    Mientras, su lugar lo han ocupado los perros. La morondanga ha sustituido a sus semejantes por los perros.
    Y con lo que representan ya en el PIB, pronto acabarán por sufragarles las pensiones.