En pleno auge de la era Reagan la escritora canadiense Margaret Atwood escribió un cuento utópico llamado El cuento de la criada. En este cuento se presentaba una narración distópica de un mundo dominado por los hombres y la religión, donde la mujer quedaba confinada a las labores de reproducción y cuidado. Atwood con su novela quería advertir a la sociedad americana de los riesgos que el movimiento neocon, que había aupado a la administración Reagan al poder, podía tener para los derechos civiles alcanzados por las mujeres a lo largo del siglo XX.

Más allá de la mayor o menor calidad literaria de la obra, lo interesante es que refleja muy claramente la visión pesimista y negativa que sobre el devenir de las sociedades presenta el feminismo culturalista. Lo que las feministas llaman patriarcado se describe como una realidad metafísica, lúgubre y omnipresente, con unos contornos de auténtica pesadilla para las mujeres. En el relato de Atwood, como en otros similares, por ejemplo el de Marge Piercy, Woman on The Edge of Time, se presentan distopías en las que prevalece una visión cosificada y empobrecida de la mujer, caricaturizada como una criatura al servicio y disfrute del mayor depredador conocido: el varón.

Estas novelas distópicas de corte feminista se sustentan en las teorías, muy en boga a finales de los años 60, que vinculaban la existencia de un patriarcado a la mayor agresividad hormonal del varón y a la servidumbre biológica que para la mujer supone la maternidad. Ideas que popularizó la feminista radical Shulamith Firestone a finales de la década de los años 60 en su obra La Dialéctica del sexo. Una obra muy controvertida en su época y que supone una amalgama de freudomarxismo y ciencia ficción por partes iguales y en la que se presenta a la reproducción asistida, junto a la desaparición de la familia heterosexual monógama, como las herramientas definitivas que permitirán a las mujeres liberarse del yugo patriarcal.

La obra de Firestone, aunque mucho más influyente hoy de lo que podamos pensar, fue muy atacada incluso desde las propias filas del feminismo, especialmente por las defensoras de lo que se ha llamado el feminismo de la diferencia, en cuanto suponía una denigración de la maternidad y de la biología de la mujer, causas últimas según Firestone de la existencia de un patriarcado.

Mary O’Brien, filósofa feminista de corte marxista, criticó abiertamente las teorías de Firestone sobre la maternidad artificial, en la medida en que suponían “masculinizar” la gestación, pues en la reproducción artificial y asistida tecnológicamente se privaba a la mujer de la experiencia personal e insustituible de la maternidad como algo propio y específico de ésta y de la consideración del neonato como una especie de extensión de la propia madre.

Si algo ocurre lamentablemente en el sistema educativo en España, ya sea en la enseñanza media como en la superior, es que muchos docentes confunden su libertad de cátedra, constitucionalmente amparada, con un pretendido derecho a hacer proselitismo político en las aulas

Sin embargo O’Brien admitía que Firestone había acertado al afirmar que en la sociedad patriarcal los hombres intentan arrebatar a la mujer, y de hecho lo consiguen, la experiencia y el control de su maternidad. La liberación de la mujer sólo podría venir de la mano de una reapropiación de la experiencia de la maternidad, masculinizada por la ginecología masculina.

En esa misma línea Adrienne Rich, poetisa feminista y pionera de lo que se ha llamado el feminismo lesbiano, incide en que la moderna obstetricia, que ha sustituido a las antiguas comadronas, ha supuesto un paso más en esa masculinización de la gestación, en la que los ginecólogos varones dictaminan las reglas y las formas a través de las cuales la gestación deja de regirse por las intuiciones femeninas, como históricamente había sucedido.

Las teorías biológicas del feminismo radical, representadas en teorías tan absurdas y disparatadas como las de Firestone o Rich, no son hoy en día demasiado conocidas por el gran público. En la medida en que el feminismo hegemónico ha preferido situar su lucha, al menos de cara a la galería, en la apropiación de conceptos que a priori pueden suscitar una mayor empatía entre las mujeres.

Ideas como la del techo de cristal, la brecha salarial, la conciliación o la violencia machista pueden resultar mucho más atractivas para un ingente número de mujeres, que ingenuamente pueden creer que el feminismo sigue luchando por la conquista de nuevos derechos para ellas.

La realidad, al menos desde la llamada tercera ola del feminismo, es que éste no busca tanto conquistar derechos como llevar a cabo un cambio de paradigma cultural en la manera en que hombres y mujeres se relacionan. De hecho buena parte de los discursos del feminismo actual destilan lo que se ha llamado hembrismo, que no deja de ser un reflejo especular del machismo. En este contexto es en el que cabe situar la polémica en la que se ha visto inmerso la concejala feminista Aurelia Vera, una eximia representante de esta forma de entender el feminismo radical de corte biologicista al que nos hemos referido antes.

La polémica estalló cuando recientemente los medios de comunicación se hicieron eco de una querella que el partido político VOX había presentado contra Aurelia Vera, la profesora de enseñanza secundaria y concejala del PSOE en el ayuntamiento de Puerto del Rosal en Fuerteventura, por varios delitos de coacciones, amenazas, odio y contra los sentimientos religiosos perpetrados por funcionario público.

Al parecer la docente durante sus clases utilizó el texto de Atwood, que mencionábamos antes, para un ejercicio de comentario de textos en 4º de la ESO. En el contexto de la discusión de clase que siguió al comentario del texto en cuestión, la profesora, un poco al modo de Sócrates en la República de Platón, presentó su peculiar utopía feminista y su “solución final” al problema del patriarcado en la forma de una castración selectiva de al menos el 25% de los varones.

Aunque el feminismo mainstream ha logrado, con notable éxito, trasladar a la opinión pública la idea de que el feminismo lidia con el problema de la igualdad entre sexos, y de esta forma consigue estigmatizar en la esfera pública a quien ose rebatir sus fundamentos filosóficos, la noticia ha logrado conmocionar a la opinión pública lo suficiente para que diversos periodistas y feministas hayan tenido que entrar en escena para salvar la reputación del hasta ahora inmaculado feminismo, tal y como es presentado a la opinión pública en los medios de comunicación de masas.

La principal estrategia que se ha intentado desde los medios proclives al feminismo al uso ha sido desvincular la polémica con el feminismo para situarlo en las coordenadas de la libertad de expresión y de cátedra. La docente, lejos de estar aleccionando a su alumnado en teorías feministas herederas de los planteamientos de Firestone, lo que en realidad perseguía era suscitar el pensamiento crítico de sus alumnos, planteándoles una especie de hipótesis de laboratorio. Un poco en la línea de lo que hacen Sócrates, Trasímaco, Glaucón y Adimanto de Colito en el primer libro de la República al debatir sobre qué entienden cada uno de ellos sobre la idea de justicia.

Según esta visión, la docente, con la castración selectiva de varones, lo que estaría es planteando una hipótesis de máximos para suscitar las reacciones críticas del alumnado. De las transcripciones que nos han llegado de sus clases, lo que menos se colige es que en la docente hubiera algún ánimo de planteamiento crítico, más bien justo lo contrario. Lo que se ve claramente es un ánimo de adoctrinamiento y una inquina especialmente aviesa hacia los varones, hasta el punto de que uno de los alumnos le recrimina confundir justicia para las mujeres con venganza.

Por otro lado la discusión comienza con unas loas y alabanzas de la señora Vera hacia el régimen de Chávez, al que califica de epítome de la justicia social, lo que ya pone sobre aviso de las verdaderas intenciones políticas, que no educativas de la profesora.

Si algo ocurre lamentablemente en el sistema educativo en España, ya sea en la enseñanza media como en la superior, es que muchos docentes confunden su libertad de cátedra, constitucionalmente amparada, con un pretendido derecho a hacer proselitismo político en las aulas. Nada impide que la señora Vera profese ideas tributarias del feminismo heredero de Firestone, Rich o Mary Daly, madres fundadoras del feminismo biologicista extremo, lo grave es que se prevalga de su autoridad como docente para imponerlo en las aulas.

Lo único positivo de la polémica surgida es que ha servido para mostrar a la opinión pública la verdadera faz de una buena parte del discurso feminista actualmente tan en boga y que poco o casi nada tiene que ver con esa tierna y justa causa que quieren presentar a la opinión pública,

Si la profesora en cuestión, en vez de ideas radicales feministas, hubiera realizado disertaciones semejantes en relación con otros temas que no son del agrado del fundamentalismo izquierdista o de la corrección política al uso, la polémica habría adquirido contornos mucho más amenazantes para el futuro profesional de la docente. Mucho más grave que la castración física de los hombres que propone la señora Vera, resulta la “castración intelectual” que el feminismo dominante quiere imponer a la sociedad, sustrayendo del debate público muchas de las falsas mitologías que subyacen en su relato victimista.


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20 COMENTARIOS

  1. “Lo único positivo de la polémica surgida es que ha servido para mostrar a la opinión pública la verdadera faz de una buena parte del discurso feminista actualmente tan en boga y que poco o casi nada tiene que ver con esa tierna y justa causa que quieren presentar a la opinión pública”
    Dice usted…de una buena parte. Menuda exageración, señor Barrio. Que una profesora de secundaria en las islas Canarias, salga citada en los medios, le parece una muestra razonable para sacar conclusiones de “buena parte”. Pues, caramba, qué conclusiones sacará usted cuando lea, un día sí, y otro, también, que una mujer ha sido asesinada a manos de un hombre con el que tenía o había tenido una relación sentimental. O, siguiendo con los números, el número de violaciones de mujeres, al día, en este nuestro gran país. l
    A ver si al final, el cuento de la criada, no va a ser una distopía.

    • Lo que el artículo pretende poner de manifiesto es que más allá de la anécdota de la docente hay un feminismo de corte biologicista, desconocido por buena parte de la opinión publica, que dice burradas iguales o de mayor calado que la señora Vera. Si a usted este tipo de discursos le parecen perfectamente respetables supongo que será igual de tolerante con otros que usted no comparte, o no?. Un saludo y gracias por tomarse la molestia de leer el artículo

      • No, no me parecen especialmente respetables la verdad, señor Barrio. Me parecen erróneos. Pero a la hora de analizar el feminismo, comprendo con cierta facilidad su componente más reactivo, aunque no lo comparta.
        Lamentablemente, desde el siglo XVIII, como bien sabrá usted, la enunciada igualdad entre las personas, independientemente de su cuna, raza y/o sexo, viene siendo sistemáticamente cuestionada mediante una oposición feroz. Y esa ferocidad, es literal. Es la reacción de aquellas personas que viendo en peligro sus extraordinarios derechos, en vez de pensar que son injustos y vergonzantes, prefieren defender sus privilegios utilizando todo su armamento.
        Curiosa y sistemáticamente, uno de los métodos más empleados en esta guerra, es acusar al enemigo, que señala la flagrante desigualdad, de falta de respeto a la misma. Apropiándose, por arte de birlibirloque, de una posición ética a la que nunca se han estado adscrito pero que resulta muy útil para seguir manteniendo su privilegiada posición.
        Así, si el feminismo señala la violencia que sufren las personas por haber nacido mujeres, las personas que hasta entonces lo habían tolerado sin ningún problema, en un arrebato de pureza ética bastante sangrante, saltan a la palestra a declamar contra los violentos quehaceres feministas, sin importarles el orden de magnitud ridículamente inferior de éstos en relación a los que el feminismo a puesto sobre el tapete.
        Creo que su artículo se mueve por esos derroteros, la verdad. Como usted señala, existe un feminismo que nadie conoce, pero que usted cita, para dar a entender que eso es lo que define al feminismo en su conjunto, o buena parte de él, y por lo tanto, no debe ser tan cierto eso de la igualdad que dicen defender, ergo; todo está bien como está; la violencia que sufren las mujeres por serlo, es un invento de una sarta de exaltadas; y, si queremos preocuparnos por la desigualdad, centrémonos en la que promulga una buena parte del feminismo y no en la flagrante realidad.
        Un saludo

        • Tengo la sensación Cucurruqui que poco entiende el pensamiento de muchas mujeres y mucho menos de lo que es el verdadero feminismo, nada que ver con estos nuevos conceptos de que la mujer por el simple hecho de ser mujer es pegada y matada. Por favor, ni que viviéramos rodeadas de asesinos, eso es lo que nos quieren hacer creer que los hombres por el simple hecho de ser hombres son asesinos, Oiga que hay mujeres y muchas que respetamos y somos respetadas por los hombres y tenemos abuelos, padres, tíos, amigos , hermanos, compañeros que no denigran a la mujer por ser mujer.

          La igualdad de las personas no tienen nada que ver con estas nuevas ideologías de género se lo aseguro, todo lo contrario, hacen bastante más daño a esa igualdad y al respeto a la mujer, pero claro hoy eso mueve demasiado dinero y hay demasiados intereses por medio y por lo tanto hay que hacer creer a la sociedad que las mujeres viven rodeadas de asesinos.

          Qué en muchas partes del mundo la mujer no ha adquirido los mismos derechos que un hombre, sí, sin duda y eso es donde hay que trabajar, donde hay que luchar para que las mujeres consigan el mismo respeto que un hombre pero a mi no me entra en la cabeza que en países como el nuestro se diga que el hombre por el simple hecho de ser un hombre es un asesino y las mujeres viven rodeadas de ellos por el simple hecho de ser mujer. Por favor que toda mi vida he estado rodeada de hombres y jamás he sufrido y por supuesto ni he dado pie a que me denigren por el simple hecho de ser mujer.

          • Y no entro ya a analizar la manipulación de muchas mujeres que hacen sobre sus hijos o cuando hay divorcios por medio todo lo que mienten para no permitir una custodia compartida, hasta se inventan abusos y malos tratos sobre ellas y sus hijos.

            Harta estoy de todas estas feministas del tres al cuarto que son unas verdaderas manipuladoras y por supuesto como no comulgues con sus ideas ya eres una fascista repugnante.

            Cuantas se han metido a relaciones que de entrada ya son un mero fracaso, pero claro oh que bonito necesito casarme y tener hijos aunque el futuro esposo y padre sea un perfecto gandul, un chulo de mucho cuidado o un viva la vida pero es tan simpático, tan guapo y sus defectillos una vez casados se cambiarán, el amor a su esposa, a sus hijos le harán sentar la cabeza…..ya el problema es que el tipo era un sinvergüenza de soltero y será un sinvergüenza de casado, luego vienen los problemas de convivencia, y hasta de odios en la cama y por supuesto más de una paliza y de eso miles ¿quien tiene la culpa? del sinvergüenza o de la que quiso a toda costa pasar por el altar aún viendo la que le venía encima.

          • No se trata de entender el pensamiento de nadie. Se trata defender la libertad de las personas y los medios para alcanzarla. Después, que cada cual piense lo que considere.
            Lea usted a John Stuart Mill “El sometimiento de las mujeres”, entenderá por fin que no se trata de escoger una “buena pareja”.
            Lea a Amelia Valcarcel, para entender, desde el análisis histórico y filosófico, por qué el feminismo sigue vigente, el concepto de paridad es pertinente y yo no necesito comprender el pensamiento de nadie.

          • Pues mire usted la suerte que tiene, señora.
            Por el mismo sistema de argumentación, ningún hombre debería preocuparse de ser oprimido, manipulado, maltratado ni llevado al juzgado con falsas acusaciones si sabe escoger su media naranja…de otra manera, qué cabe esperar, si se ha acercado a una bruja.
            A ver si es que ahora todas las mujeres van a ser unas brujas!
            Señora, la historia, no hay duda posible al respecto, nos demuestra que la mujer (como dice usted en el Islam actual) ha estado sometida. Usted sostiene que eso ya no pasa aquí, y que los que matan porque era mía, son unos locos que no fundan sus razonamientos en estereotipos culturales heredados. Yo no estoy de acuerdo con ese argumento. Igual que no lo estoy con la representación absolutamente desigual de distintas actividades humanas conforme al sexo de las personas que las realizan.
            Y, por favor, que toda la vida he estado rodeado de hombres profundamente machistas, e incluso mujeres, no me venga usted con que no sé de qué hablo (¿es la experiencia personal, digna de este debate, señora Emme?)

        • El feminismo de nuestras abuelas y nuestras madres si reivindicaba una igualdad y denunciaba unas situaciones intolerables desde el punto de vista de una sociedad liberal y democrática.

          Sin embargo, Cucurruqui, el feminismo 2.0 de tercera ola no va de igual. Va de privilegios, de pillar pasta del erario público por parte de gente (hombres y mujeres) muy lista y al tiempo expandirse su ideología. Como dice Emme, va de diluir la responsabilidad individual del que comete un delito o es un cabrón y convertir a todos los nombres en delincuentes y cabrones de manera preventiva.

          Eso es un rasgo de una sociedad posmoderna y sumida en una fuerte crisis existencial, que no sabe ni por donde sopla el viento, pastoreada por gente muy hábil. Es colar el viejo axioma: “todos los hombres son pecadores, se puede pecar de pensamiento, palabra, obra y omisión”.

          Las representantes del feminismo mediático y político solo quieren mantener sus privilegios y hablar ex-cathedra desde los nuevos púlpitos, para vivir muy bien, pegarse grandes viajazos para ir a la ONU, a Estrasburgo, salir en los medios todos los días, comer en buenos restaurantes y oirse a sí mismas porque tienen razón (faltaría más). Y todo ello, gratis total, paga Papá Estado. Luego están las “células durmientes” que actuan de peones (como decía Lenin: los tontos útiles). Y se les ve muy bien el plumero porque las cúpulas de las organizaciones feministas 2.0 no pisan determinados callos (islam, banca, gobiernos amigos, medios amigos, empresas audiovisuales).

          • El feminismo 2.0?
            Desde su enunciación, supongo que el feminismo Beta, ha existido una resistencia opuesta que viene argumentando lo mismo que hace usted.
            Desinstale su resistencia 2.0, y deje correr el programa libertad e igualdad, y no tendrá problemas con su sistema operativo.

  2. Cuando en 1953 los tanques soviéticos aplastaban las revueltas populares en Berlín, el poeta Bertolt Brecht escribía lo siguiente: “el pueblo ha perdido la confianza del gobierno, lo más sencillo es que el gobierno disuelva al pueblo y elija uno nuevo”. La boutade de Brecht se hizo famosa, pero nadie pensaba que en realidad era una profecía.

    https://elmanifiesto.com/tribuna/796204050/Apuntes-sobre-la-revolucion-que-viene-VI.html

    • Hola disidente elBlues. Muchas gracias por el enlace. Es lo mejor que he leído en muchos meses (mejorando lo presente de Disidentia). Descripción clara, detallada y muy bien documentada de lo que está pasando en todo el mundo. Lástima que esto no salga en los grandes medios (lógicamente son mercenarios al servicio de quien les paga), porque abriría los ojos a mucha gente que todavía no está completamente lobotomizada. España es solo un laboratorio más, aunque especializado en ciertos temas. Habrá que ir leyendo los demás trabajos que figuran en El Manifiesto. Los otros que he visto así a volapié, promete…

      Lo recomiendo a todos los disidentes.

      Saludos desde el antiguo reino de Tartessos.

  3. El feminismo de tercera ola 2.0 va mucho más allá del viejo puritanismo. Es una doctrina mucho más peligrosa, porque lo que pretende es desmontar la sociedad tal y como la hemos conocido. Hasta hace poco me he resistido a la “conspiranoia”, pero cada vez está claro que hay una estrategia por parte de los que tienen el poder de desmantelar la familia “tradicional” en Occidente, haciendo que las relaciones entre hombres y mujeres sean deporte de riesgo, especialmente para aquellos que aspiran a tener una vida estable en pareja. El resultado de toda esta ingeniería social lo tenemos ya aquí: invierno demográfico, índice desproporcionado de divorcios y caída brutal de la nupcialidad. Todo ello sustituido por relaciones efímeras, distópicas, superficiales, en una sociedad hipersexualizada que a su vez -como ya se ha dicho- ridiculiza a la figura del padre en series, películas y tertulias. Este tipo de veneno ideológico, con el paso del tiempo llegan a las personas directamente al gabinete del psiquiatra. Lo de España es de manual de cómo destruir una sociedad desde dentro, con una ingeniería social tóxica que no para las 24 horas del día. En Europa no están mucho mejor, pero lo de España no tiene parangón por la alianza entre poderosos “lobbys” ideológicos (con mucha pasta detrás), partidos políticos y mundo mediático. Miedo da pensar en un plazo de 40 o 50 años. Nuestra sociedad no la vamos a reconocer, sencillamente porque se derrumbará por colapso demográfico. Esto no significa que aquí no va a haber gente: sí que la habrá, pero sera “otra gente”.

  4. Que esta trinchera de la izquierda postmarxista, junto con otras cabezas de la misma hidra, o sea, feministas, ecologistas, perroflautas..etc, mantenga en vanguardia una sección de oligofrenicas, afectas por la conjunción de las peores psicopatías, es algo que ocupaba a Freud que las describió bien.
    Que la que aquí se cita incite a emascular al 25% de varones extraña poco porque el resto ya lo está. Hay muchas maneras de castrar que no precisan tijeras. Ha aplicado la regla de Pareto.
    El hombre y la mujer vienen manteniendo una relación de equilibrio dinámico de poder desde la noche de los tiempos porque su determinismo biológico así lo impone. Colaboran porque así lo ha decidido el supremo arquitecto. Pudo haber optado por la partenogenesis, pero no lo hizo, y nos condenó a soportarnos.
    Pero ha sido el hombre de estos tiempos, el hombre huero de los valores que sublimaron su género, en plena decadencia nihilista, el culpable y único responsable de alentar planes de exterminio por cuenta de las madres de sus hijos, que no por la suya, la única que albergó algún sentimiento noble y desinteresado hacia el. Su viejita.
    Al tanto pues, porque el enemigo enseña las orejas, o se acepta el combate, o a cantar ópera.
    Menos mal que criaturas aficionadas a la casqueria deben ser menos del venticinco por ciento. El resto están algo mejor de la cabeza.
    Afortunadamente

  5. El objetivo de deshacer la familia tradicional se está consiguiendo satisfactoriamente para quienes lo persiguen. La figura paterna ha sido desprovista de respeto y derechos en el seguimiento de la educación y bienestar de sus hijos. La figura materna acapara las bondades y derechos que antes tenían padre y madre. No resulta difícil lograrlo cuando la justicia enarbola una ley discriminatoria para el varón y los jueces deben considerar como veraz la acusación de una mujer frente a un hombre. No sólo se pretende cambiar la figura de hombre y mujer sino, también, que el Estado se responsabilice de controlar las relaciones entre hombres y mujeres. La libertad y la justicia llevan mucho tiempo en inferioridad de condiciones.

  6. El feminismo reduce al varón a la condición de protodelincuente.
    El feminismo reduce a la mujer a la condición de víctima alienada ya programada para ser embrutecida.
    En la práctica muchas mujeres han emprendido un siniestro camino de odio contra el hombre que las está haciendo completamente desgraciadas. Y completamente ciegas.

  7. Tras leer el artículo he recordado algo que leí hace muchos años, no recuerdo ni la obra ni el autor, ni tan siquiera la época en que pudo ser escrita, pero recuerdo vagamente la moraleja de la historia.
    Contaba el autor que un niño esclavo fue castrado por su amo, que transcurridos los años el enuco logró la libertad y prosperó económicamente logrando una gran fortuna.
    De vuelta a la ciudad donde sufrió su esclavitud visitó a su castrador invitándole a una gran fiesta en su honor como agradecimiento de la amputación que le permitió prosperar en la vida.
    En castrador acompañado de toda su familia acudió a la fiesta sin saber que como postre se serviría la venganza, toda la familia fue torturada con exquisita saña hasta la muerte.
    Deberían saber los que hablan de “violencia de género” que este es el final que les espera si siguen empeñándose en castrar lo masculino.
    Es probable que lo único que estén haciendo sea fabricar hombres castrados sedientos de venganza.

    Buena suerte a las feministas y que les sea leve su estupidez.

  8. “lo grave es que se prevalga de su autoridad como docente para imponerlo en las aulas.”
    Mucho más grave que la castración física de los hombres que propone la señora Vera, resulta la “castración intelectual”


    Los niveles de testosterona descienden década tras década,….
    A la hora de ver la gravedad comparativa entre “castración intelectual” y el corte de las testes.
    Es más GRAVE, sin duda, la segunda.

    El principal castrador de los varones no es el feminismo radical. El principal agente castrador es el Estado. Al aumentar la presión y control sobre la población hasta la náusea sin escapatoria política.
    Dado, el régimen parlamentario liberal (corporativista en las partitocracias) se parece bastante a una dictadura-minoritaria.

    No hay cosa parecida a la “castración intelectual”, la verdadera castración,…, hacia la esclavitud, servilismo o sometimiento/sumisión se realiza con la violencia. La violencia constituyente primero del hecho sacral, tanto en su versión civilizadora (tipificación de víctimas) tanto en su forma activa y física, la conquista, dominación, sometimiento, exterminio,…

    Las regiones con tradición cristiana habían mediante el mito de Cristo sacrificado a uno para salvar a todos (Jesus-Cristo divinidad); desacralizado el mundo paulatinamente. Pero con la entrada de las “religiones seculares” (revoluciones liberales: “hugonotes jacobinos”, etc), el mundo de las ideologías hace la representación de una suerte de “paganismo-estatalista”. Cuyos dioses monstruos o humanos según su caso se comprimen en el Estado. una forma todopoder (un Dios) organizada de violencia, coacción y control. El pegamento el cual soporta la institucionalidad es el racionalismo (ideología) y el cientificismo.

    Que el feminismo se dirija al Estado y desde el Estado no es casualidad.

    Por aquello de la castración, como nota, parece ser que las poblaciones esclavas se reproducen mal. Por otra parte, algunas especies animales simplemente no crían en cautividad,…
    Recordemos el hecho sacrificial,…,

    Por último, me gustaría apuntar que muchos fueros tienen una especial mención jurídica para la condición sexual de hembra; bastante similar a lo que hoy sucede.

    Por ejemplo en el fuero de Estella:
    “[1, 6.1] Y si alguno de ellos hiciese fornicación con alguna mujer soltera con su consentimiento, que no fuera multado.
    [1, 6.2] Y si la forzase, que la compensara o que la tomara por esposa.Esto es compensar.
    [1, 6.3] Si la mujer deshonrada no fuese digna de ser su esposa, quien la forzó debería proporcionarle un marido para que quede con él tan honrada como antes, según dictamen del alcalde y de doce buenos vecinos. Esto está escrito antes.
    [1, 6.4] Y si no quisiera o no pudiera cumplir esto, ponga su persona en manos de los parientes de la mujer, a su voluntad.
    [1, 6.5] Y si la mujer forzada reclamase en el primero, segundo o tercer día, debería probarlo por testigos veraces de Estella; y si la mujer pudiese probarlo, quien la forzó debería cumplir el derecho señalado y pagar al rey 60 sueldos; pasados los tres días nada le valdrá.”

    El ataque a la condición de varón, simplemente está en la línea de liquidar la nación (que no Nación) frente al Estado. Que, evidentemente, no son la misma cosa.