Como hemos podido ver en los últimos tiempos, la generación y el uso del lenguaje no son hechos inocentes. Cada palabra que se crea y se establece encierra un contenido y un sentido culturales y, más aún, políticos. Importa lo que se dice pero, cada vez más, cómo se dice.

Existen dos términos profundamente vinculados entre sí, que en esta insufrible posmodernidad suelen utilizarse de manera frívola e irresponsable cuando no son directamente abolidos del lenguaje. Nos referimos a “masoquismo” y “sadismo”. Es probable que los jóvenes de hoy, animosamente ágrafos, desconozcan que el primero de ellos proviene de la segunda parte del apellido portado por el legendario caballero (ritter, un título de nobleza muy utilizado durante el Imperio Austrohúngaro) aristócrata, escritor y periodista austríaco Leopold Von Sacher-Masoch (1836-1895).

El origen literario del Sadismo y el Masoquismo

 

El hombre que elige sufrir

Sacher-Masoch, admirado por novelistas de la talla de Émile Zola o Víctor Hugo, fue relativamente famoso durante su vida como el pensador socialista utópico y humanista que fue: postura ideológica privilegiada que, dicho sea de paso, sólo algunos nobles podían permitirse. Como un fenómeno que se repite, la inmensa mayoría de los revolucionarios iconoclastas provienen, como no puede ser de otra manera, de las clases acomodadas y/o ilustradas de la sociedad. Aquellas que, como los protagonistas burgueses de las películas de Woody Allen, pueden darse el lujo de reflexionar sobre los dramas existenciales al tener sus necesidades básicas satisfechas; como muestra, podemos recordar los casos de Saint-Simon, Marx, Lenin o El Che Guevara.

Fue el escritor Leopold Von Sacher-Masoch quien dio origen el término “masoquismo” en su obra “La Venus de las Pieles”

Volviendo a Sacher-Masoch, la obra literaria que generó el término  masoquismo fue La venus de las pieles (Venus im Pelz, 1869/70), que formaba parte de un conjunto de relatos más amplio agrupados en ejes temáticos (Amor, Propiedad, Estado, Guerra, Trabajo y Muerte). Su título era El legado de Caín (Das Vermächtnis Kains) y quedó inconcluso con su muerte.

La fantástica historia del malogrado Severin von Kusiemski, quien voluntariamente se entrega a la esclavitud psicológica y sexual en manos de la encantadora Wanda von Dunajew, es mucho más que literatura erótica. Es una profunda reflexión sobre las relaciones humanas que supuso, en su época, un gancho al hígado de una sociedad hipócrita y represiva.

A diferencia del sufrimiento postulado por las religiones, que tendrá recompensa, en la novela de Sacher-Masoch el  padecimiento es el premio en sí mismo

En un contexto histórico de pretendida emancipación de los seres humanos, Sacher-Masoch describía a alguien que, voluntariamente, prefería someterse, en aras del placer. Por dar un ejemplo claro: a diferencia del sufrimiento postulado por las distintas religiones (que tendrá recompensa), en el caso descrito el gozoso padecimiento es el premio en sí mismo. Un concepto no apto para almas cándidas y espíritus tradicionales.

Masoquismo en el cine

La Venus de las pieles fue llevada al teatro por el dramaturgo estadounidense David Ives, quien la situó en Estados Unidos y en la actualidad. Esta versión fue utilizada por el gran Roman Polanski para filmar su estimable película Venus de las pieles de 2013. No fue el primer cineasta en hacerlo: ya lo habían intentado Joe Marzano en 1967; Massimo Dallamano en 1969; nuestro recordado Jesús Franco, también en 1969; Monika Treut en 1985 (con un novedoso punto de vista lésbico) y los realizadores holandeses Maartje SeyferthVictor Nieuwenhuijs en 1995.

Como subproducto derivado, podemos mencionar la sobrevalorada trilogía pergeñada por la autora británica E.L. James con el título de Las sombras de Grey, que fue llevada al cine en tres oportunidades: una suerte de Sacher-Masoch con bajas calorías y para todo público.

El origen literario del Sadismo y el Masoquismo

Vale tener en cuenta que la inmensa mayoría de estas adaptaciones se aparta del espíritu original de la novela (que es mucho más que un producto lascivo) y aprovechan la obra de Sacher-Masoch para fabricar pastiches eróticos o directamente porno soft. En el caso de Jesús Franco, lo que hubo fue una apropiación descarada del título por motivos comerciales.

Hoy día, la novela de Sacher-Masoch, “La venus de las pieles” es fácilmente adquirible al estar ya en dominio público

Hoy en día y subestimada su potencia, la novela de Sacher-Masoch es fácilmente adquirible al estar ya en dominio público. Existen versiones publicadas por diversas editoriales (gigantes o independientes) como Planeta, Tusquets o Valdemar y puede descargarse su texto de Internet.

El divino Marqués

La etimología de la segunda de las palabras a las que hacíamos referencia al principio del texto es, quizá, más conocida. Todos hemos oído hablar del Marqués de Sade, involuntario “padre semántico” del sadismo.

Donatien Alphonse François (1740-1815), que tal era su nombre, fue uno de los escritores e intelectuales más incomprendidos y peor utilizados de la Historia Universal. Aristócrata proveniente de una familia de rancia alcurnia (cuyos integrantes masculinos utilizaban, indistintamente, el título de conde o marqués), Sade no dejó indiferente a nadie y ofendió a todos.

El Marqués de Sade no dejó indiferente a nadie en su época, ofendió a todos, su vida estuvo plagada de escándalos y fue encarcelado en numerosas ocasiones

Encarcelado durante el Antiguo Régimen, la Revolución Francesa (estaba en la Bastilla durante la toma de 1789) y bajo el imperio de Napoleón, pasó décadas en diversas instituciones, ya sea como demente, delincuente u ofensor de la moral pública. Su biografía, plagada de escándalos y acontecimientos públicos, excedería por mucho la extensión de estas páginas.

La principal dificultad para afrontar la obra de Sade radica en que gran parte de sus textos más conocidos contienen descripciones extremas de actos sexuales y depravaciones. Este exceso (marca de fábrica del Marqués) atenta contra el análisis objetivo de su mensaje político, que siempre está. Como muestra, basta con la lectura atenta del panfleto ¡Franceses, un esfuerzo más si queréis ser republicanos!Français, encore un effort si vous voulez être républicains!) que el autor esconde entre las páginas de La filosofía en el tocador (La Philosophie dans le boudoir, 1795), obra que describe la corrupción de una joven adolescente por parte de un grupo de “preceptores morales” contratados por su propio padre.

Como dato de color, recuerdo que, en la casa de mi infancia, existía un ejemplar del libro cuidadosamente forrado con papel de periódico. Una lectura, para mis catorce o quince años, ciertamente perturbadora.

En otra de sus obras clásicas, Los 120 días de Sodoma (Les 120 journées de Sodome), los representantes de los cuatro estamentos más poderosos de la Francia de Luis XIV, un aristócrata, un eclesiástico, un banquero y un juez, deciden encerrarse en un castillo para dar rienda suelta a sus más bajos instintos utilizando, para tal fin, a un grupo de jóvenes cuidadosamente elegidos.

El origen literario del Sadismo y el Masoquismo

Si el sexo explícito perjudicaba el estudio de la obra de Sacher-Masoch, en el caso de Sade supone un prejuicio fundamental. Sus escritos fueron utilizados en innumerables títulos del cine erótico de mala calidad o en la pornografía más industrial. Como dato insólito y en el paroxismo de su simbolismo como “autor maldito”, Peter Cushing y Christopher Lee protagonizaron una película, basada en un relato de Robert Bloch, el autor de Psicosis, en la que el cráneo desenterrado del Marqués juega un papel decisivo como influencia maligna, La maldición de la calavera (“The skull”, Freddie Francis, 1965).

El rescate de Sade

Sin embargo, la obra de Sade y su obstinada apuesta por la libertad individual llevada al extremo fueron rescatadas por autores como Guillaume Apollinaire (él mismo, una especie de Sade de principios del siglo XX), André Breton o el propio Gustave Flaubert. El gran Georges Bataille escribió un interesante estudio preliminar e introductorio a La filosofía en el tocador; también analizó extensamente la obra del Marqués.

El origen literario del Sadismo y el Masoquismo

Dramaturgos como Peter Weiss (Marat-Sade, 1964) y cineastas como Pier Paolo Pasolini (Salò o le 120 giornate di Sodoma, 1975, que sitúa la acción en las postrimerías de la Italia Fascista) se inspiraron en la figura del aristócrata para crear obras que ya son legendarias.

Más hacia nuestros días, en el año 2000, Philip Kaufman revalorizó la figura del Marqués, llevando al cine la obra teatral de Doug Wright que narra la vida de Sade en prisión. Con el título de Quills (“Plumas”), fue un éxito de crítica y le valió al gran Geoffrey Rush la candidatura al Oscar por su interpretación del aristócrata maldito.

Son dos autores que tuvieron el coraje de cuestionar las bases de la sociedad en épocas en las que se arriesgaban a la cárcel, la pérdida de la fortuna o la muerte

En definitiva: hablamos de autores e intelectuales que tuvieron el coraje de cuestionar las bases de la sociedad en la que vivieron, incluso en épocas en las que eso conllevaba la cárcel, la pérdida de la fortuna o, peor aún, la muerte.

Frente a la apropiación interesada de todos los intelectuales de fuste por parte de los mass media aniquiladores del pensamiento, sólo nos queda volver a las fuentes en un diálogo que nos enriquezca y nos ayude a combatir la mediocridad imperante. Ellos nos esperan en cualquier biblioteca.


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10 COMENTARIOS

  1. Habría que ir tambien a ver que dicen los psicoanalistas pero me da que tambien debe ayudar a explorar la capa del subconsciente relacionada con la líbido y sus miedos de ahí que seapracticada con gentede cierto nivel cultural que “entienda”.

  2. Me acuerdo que en peliculas del destape de la transición era relativamente común mostrar estas practicas entre la clase alta y funcionarial, el mensaje no se decía pero pudiera ser que a esa gente leayudaban estas practicas para desembolverse mejor en el trabajo en los ministerios u otros centros de poder conjefes predominantemente psicópatas.

  3. Si fueramos capaces de separar lo erótico del poder no seríoamos humanos.
    La obra de Sade, de Masoch, o la inmumerable apocrifa desde antes del XVIII como Therese Philosophe, o la Pasion de Mademoiselle S.etc nos llevan a la destrucción de los equilibrios sociales y sus reglas a traves del sexo no convencional, en su caso acompañado de cierto tipo de violencia y vejaciones.
    Todos llegan a la destrucción del pacto social, por ello fueron estimulos para los creadores de finales del XIX e incluso revolucionarios.
    En el fondo dominación (en los dos sentidos) y sexo son una historia antigua. Los roles se intercambian y en numerosos casos existe un sadico porque existe un masoquista.
    En Sade, Justine, la inocente es salvajemente vejada por su dominador en un reflejo dell poder ilimitado contra los que no pueden defenderse. Incluso en los tiempos de la Revolución era demasiado para los ya libertinos lectores franceses. Son los “infortunios de la virtud” los que anuncia el revolucionario lascivo llamando a un nuevo orden socavando los cimientos de nuestra cultura.
    Aun hoy estas practicas, realizadas bajo pago en locales semisecretos son utilizadas por personas con capacidad adquisitiva y status alto. Son su vía de escape. Otros las sufren en su casa victimas de parejas que disfrutan manipulando. E incluso son objeto de exitos literarios para señoras.
    Nos atrae lo prohibido. Los límites. Explorar lo nuevo. Eso seguro.

  4. Libertad no es convertirse en esclavo de pasiones autodestructivas. Una persona psicológicamente sana con suficiente amor propio, autoestima, y empatía hacia los demás no puede ser capaz de disfrutar con el bondage ni el sado-masoquismo. El masoquismo es una forma de prostitución, es renunciar a tu dignidad como persona a cambio de recibir un “premio” de naturaleza sexual. Y el sadismo es desprecio de la dignidad de los demás, es hacer daño para sentirse superior más poderoso, y eso en una sociedad que respete la ley natural no puede ser visto como algo aceptable.

    Libertad no es hacer lo que a uno le apetezca, sino poder hacer lo que uno considere correcto. Necesitamos unas reglas, unos límites, para no violar los derechos de los demás, o de lo contrario dentro de unos años el relativismo moral podría empezar a justificar que se tolere la pedofilia.

  5. Por suerte para mi siempre tuve esos libros al alcance de la mano, aunque no los leí hasta la adolescencia. En españa por aquella época comenzaron a publicarse los que faltaban. La lectura puede ser bastante aburrida, para leer cualquiera de estos libros hasta el final hay que estar muy predispuesto y motivado, el sexo da si lo que da de si, pasar de la página cuarenta o cincuenta puede ser un ejercicio de repetión que llega a saturarnos, y además, uno no puede por menos que ver a sus autores como aprendices del sexo poco imaginativos proyectando fantasias de satisfación que nunca lograrán.
    Mi preferido era “Gruchenka”, creo recordar que era de un autor-a anónimo.
    El otro día comencé a ver la pelicula “Sombras de Grey”, me paso lo mismo, la dejé a medias, que es lo que los hombres debemos hacer siempre si queremos repetir.
    No es bueno engancharse por el sexo, donde esté un polvo con amor que se quite todo lo demás, aunque hay polvos mágicos ocasionales, pero de esos es mejor huir. Por algo será.

  6. Sadismo y Masoquismo estan catalogadas como anomalias estudiadas por la psiquiatría, quizás relacionadas con el subconsciente y como explica el texto relacionadas con gente del estamento que detenta poder. Para mi siempre será un misterio lo de PJ, a ver si hay algun psiquiatra en el foro que lo explique.

    • Llamar anomalías a fantasias comunes me parece que encierra tanta falsa moral como la que dió origen a las obras que cita el autor. No hay que olvidar que esa catalogación proviene de Freud. No caiga usted en el error de convertir en moral las teorias sicológicas, cambiar la pablabra pecado por patología no es avanzar mucho intelectualmente.

      Creo que PJ estudió en Inglaterra pero para eso no es necesario estudiar en Oxford, aunque ayuda, basta hablarlo con tu pareja.

      • The current version of the American Psychiatric Association’s manual, DSM-5, excludes consensual BDSM from diagnosis as a disorder when the sexual interests cause no harm or distress. Section F65 of the International Classification of Diseases (ICD-10) indicates that “mild degrees of sadomasochistic stimulation are commonly used to enhance otherwise normal sexual activity”.
        Pues sí me he puesto al dia y si no hay consenso o daño están excluidas.

        • Me he liado un poco; según parece el sado-maso era “disorder hasta el 2010-2011 cuando que el estamento en Europa y Usa lo consiguió revertir en los tipos “mild”. Ahora bien si gente como PJ lo practica, y no es precisamente tonto alguna ventaja debe de tener aunque invisible para los no iniciados entre los que me incluyo, aparte de ser pecado.