Reconstruir nuestro pasado es una de las tareas más necesarias y difíciles de las que se ha propuesto el espíritu humano. Da sentido a nuestro mundo y responde en parte a la pregunta de quiénes somos. La mirada a la huella del hombre se hace con todo tipo de instrumentos, desde el microscópico al telescópico; es decir, desde la minuciosa mirada al detalle a la observación de las grandes tendencias seculares. A diferencia de la fría investigación de las ciencias naturales, en la historia participamos de la naturaleza del objeto de estudio, lo que hace que esta disciplina sea, además, apasionante.

Yuval Noah Harari es historiador. Después de habernos contado todo el pasado, el futuro, y de darnos lecciones sobre el presente, se ha quedado sin novedades que compartir con nosotros. De modo que ha vuelto a sacar el libro que le catapultó a la fama, pero en versión cómic. Harari ha quedado para dar conferencias, participar en foros organizados por Naciones Unidas, y dedicarse a la pesca, si es que es aficionado.

Iglesias identifica la nación con el Estado; una idea estrictamente totalitaria. El patriotismo, en su discurso, es la plena sumisión al Estado, la entrega de los súbditos a la maquinaria de poder, y su dependencia absoluta para el cuidado de su salud, de la educación de niños y jóvenes y, en última instancia, para todo lo demás

El libro Sapiens, que ha sido traducido a más de medio centenar de lenguas, es de los que miran con telescopio. Abarca desde la emergencia de nuestra especie hasta la actualidad de la que ahora nos da lecciones. Es un método que por un lado está condenado a cometer alguna injusticia, pero por otro permite alumbrar nuevas ideas generales sobre nuestro camino hasta aquí. Por otro lado, el libro destila como poco desconfianza hacia el género humano. El descubrimiento de la agricultura es “el mayor fraude de la historia”. Es verdad que dio lugar a la civilización, con todo lo que ello conlleva de negativo (guerras, pandemias, opresión desde el poder…). Pero por un lado no parece valorar lo suficiente todo lo positivo que acompaña al crecimiento de la experiencia humana, y por otro no plantea una alternativa.

Juan Carlos Sanz le ha hecho al autor una entrevista para el diario El País, en la que Harari comparte varias de sus ideas. Una de ellas nos resulta muy familiar. Con un apreciable talento político, el periodista la ha llevado al titular: “Ser patriota es sostener un buen sistema sanitario”. Dicho por un profesor como Harari, respetado a pesar de las duras críticas que también recibe su obra, este argumento parece adquirir un respeto mayor que cuando se lo oímos a otro profesor, de nombre Pablo Iglesias.

Hay infinidad de muestras de lo que para Iglesias es “la patria”. Invito a quien tenga curiosidad a leerlas en este artículo. Pondré algunos ejemplos:

Valencia, 25/1/2015: “La patria es poder llevar a tus hijos pequeños a una guardería pública. La patria es que el gobierno garantice que a los enfermos de hepatitis les da la mejor medicación”. Madrid, 18/10/2014: “(La patria es) hablar de que tiene que haber hospitales. Eso es sentirse orgulloso de tu país. Sentirse orgulloso de tener las mejores escuelas públicas, sentirse orgulloso de tener los mejores hospitales”.

24/5/2020, en Twitter: “El patriotismo no es agitar una bandera muy grande para agredir a quien piensa diferente. El verdadero patriotismo es que cada uno pague los impuestos que le corresponden para sostener los servicios públicos y los derechos de todos”.

Los ejemplos se pueden multiplicar, pero van todos en el mismo sentido. El patriotismo es el pago de impuestos. Y que esos impuestos sean suficientes para que el Estado pueda proveer unos servicios públicos con muchos medios materiales. E implícita en las palabras de Iglesias (pero no en las de Harari) está la idea de que patriotismo es que sean los servicios prestados por el Estado, y no servicios privados, los que cubran las necesidades de los ciudadanos. En ocasiones esa idea la hace explícita, como cuando dijo: “Romper España es privatizar la sanidad. Romper España es privatizar la educación”.

Harari contrasta el patriotismo con la actitud del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, de evitar en la medida de lo posible el pago de impuestos. Iglesias, en varias declaraciones públicas, apunta al mismo argumento: “Quien tiene las cuentas bancarias en Suiza o en Andorra tiene un nombre: traidor”.

Esta idea tiene una historia particular, en el caso de Pablo Iglesias. El líder de Podemos, pero especialmente Íñigo Errejón, llegó a la conclusión de que las apelaciones a la nación, o a la patria, son un expediente político muy efectivo. Lo vieron en sus años de asesoramiento a las satrapías del socialismo del siglo XXI en la América Hispana. Iglesias llegó a mencionar, ya en España, el caso de Marine Le Pen. Reconocía que su populismo tiene en Francia un gran atractivo en parte porque hace apelaciones constantes a la patria. Nosotros, decía, tenemos que hacer lo mismo; impedir que sea la ultraderecha la que se beneficie de un instrumento político tan poderoso.

Iglesias dijo en su momento que España, tras el resultado de la guerra civil, es un concepto políticamente inasumible. De modo que tiene que hablar de “patria”, sin mencionar la suya, que es la de todos. Y tiene que encontrar un sentido a la palabra que refuerce su intención de que le entreguemos nuestro trabajo y sus frutos al Estado, y que éste nos conceda sus restos en forma de servicios públicos. Con Iglesias al frente, claro está.

Harari quiso recurrir a la ironía para contrastar el patriotismo de Donald Trump con su cicatería en el pago de impuestos. El historiador es especialista en la Edad Media, y no tiene por qué saber que una decisión del Tribunal Supremo de los Estados Unidos, firmada por el juez Marshall, asentó el principio de que nadie está obligado a pagar más impuestos que los que prevé la ley, y que por tanto tiene todo el derecho a beneficiarse de todos los resortes legales para minimizar el pago de impuestos.

El caso de Iglesias es distinto. Él identifica la nación con el Estado; una idea estrictamente totalitaria. El patriotismo, en su discurso, es la plena sumisión al Estado, la entrega de los súbditos a la maquinaria de poder, y su dependencia absoluta para el cuidado de su salud, de la educación de niños y jóvenes y, en última instancia, para todo lo demás. El patriotismo impositivo no deja al ciudadano espacio para su elección, y por lo tanto para un verdadero patriotismo, o para cualquier otra cualidad moral. Los patriotas de Pablo Iglesias serán los esclavos de su nuevo Estado.

Foto: slon_dot_pics


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16 COMENTARIOS

  1. Cuando el gobierno de España reconoció «oficialmente» la peste y decretó el confinamiento tercermundista en el mes de marzo, El País publicó un artículo sobre qué libros iban a leer nuestras ilustradas élites de la política. Javier Solana y Casado mencionaban a Harari como su gran propósito de lectura profunda. Cuando estos tipos del negocio político dicen algo en público, siempre tienen en mente a sus pares, por lo que habrá que suponer que entre las élites de la política actual, está bien vista semejante lectura. Y no es extraño, porque las grandes ideas de la política europea actual, consisten en declinar el nuevo talmud que nos llega de ese miembro del pueblo penitente, a saber; cuarta revolución industrial, descarbonización de la economía, materialismo histórico revisitado, digitalización (¿qué es eso?) y otra serie de idioteces relativas a la revolución de las costumbres y la moral. En definitiva, la salvación política mediante la técnica, el proyecto utópico de las burocracias europeas, que siguen al pié de la letra nuestros burócratas socialistas y comunistas. Tras la profesión de fe que hizo Casado el otro día, seguro que la lectura de Harari le ha llevado a apuntarse con celo fanático a semejante proyecto. Más bien ilusión. Y mucho más en las circunstancias actuales, pues las ilusiones tecnológicas que alimentan la política europea, son más que costosas.

    El asunto es que las élites políticas, con estos materiales de meditación, están manifestando el vacío de pensamiento que se ha adueñado de esta Europa postrimera. Y no crean que son el socialismo o el comunismo que gobierna el sujeto revolucionario y suicida. El sujeto revolucionario de hoy son las burocracias internacionales y nacionales, que cuentan con un ejército de empleados ociosos dedicados a inventarse el mundo perfecto, cueste lo que cueste. Y de esas burocracias surgen los casados, los sánchez, los iglesias, los rufianes, los urkullus, los solanas y toda la banda de publicistas del Estado burocrático, del que los partidos son sus oficinas de propaganda. Es un proyecto global europeo reaccionario que consiste en que unos cuantos chulean al resto para vivir del cuento y obtener prebendas fácilmente, pese a la mediocridad de tales revolucionarios.

    Lamentablemente, Vox confundió una moción de censura con un mitín callejero. Al menos eso es el resultado que ha quedado, como si el gran problema de España consistiera en el posicionamiento ideológico de los partidos y sus estrategias electorales, y no en la gravedad de la crisis. Quizá estén en la misma pomada.

  2. Relacionado tangencialmente con el tema. La obsesión de la izquierda con la sanidad pública es francamente curiosa. Si uno analiza la historia de la sanidad en España aprecia de inmediato dos cosas: la sanidad pública moderna es obra de la derecha política española, en concreto del General Franco que aunó medidas regeneracionistas con medidas sociales falangistas y sobre todo siguió lo mejor de la tradición española. Si algo caracterizó a la mejor España fue su empeño de construir, además de universidades, hospitales. América está llena de hospitales de la época virreinal. Evidentemente lo que movía a los españoles no era ese «patriotismo estatalista», ni la solidaridad, sino el amor al prójimo, y la caridad cristiana que nos obliga a cuidar de los enfermos. En definitiva aportación de la izquierda española a la sanidad: ninguna conocida, así que ni conforme a sus absurdas ideas quieren a España

  3. Pues gracias al artículo y a los comentarios creo que no abriré ningún libro de ese Harari. Esta es otra de las utilidades que más aprecio de Disidentia, que te avisa de libros y películas interesantes y te previene contra bodrios poco recomendables.

  4. Cuando empecé a leer el artículo pensaba que era sobre Harari (a quien he leído) y me he encontrado un escrito sobre Pablo Iglesias. La verdad es que viene a dar igual, porque Harari es el típico «progre» de salón tan del gusto de El País (El Pis para los amigos) y de estos que van dando conferencias por los «salones» de la inteligencia áulica del pijoprogresismo de la izquierda institucional y académica del mundo mundial.

    Harari es un producto puramente comercial. Su libro «Sapiens» no es más que una historia del mundo, donde coge cosas de aquí y allá y le mete un poquito de su cosecha. Con una promoción editorial y mediática de la ostia lo han convertido en un «best seller» y en una Biblia progresista de la Historia. Como todo pijoprogre presume de ser homosexual, un «hombre de izquierdas» y contrario al pensamiento único (será contra el pensamiento único de la derecha, claro está). Lo de «Patria» y «Harari» viene de cojones para entender sus contradicciones y ahí lo dice el amigo Rabo-de-Pasa que podrían haber montado esa «patria» judía a tope de servicios, autobuses, universidades modélicas, autopistas, hospitales de la leche en Alaska, la Patagonia o en algún estado del oeste de EEUU comprado a sus amigotes de Washington, o incluso en una isla artificial en medio del Pacífico o en las zonas deshabitadas del Sáhara (pagando por esa tierra) y no montarla en Palestina, con el resultado de arrebatarle su tierra al verdadero pueblo descendiente de los antiguos hebreos bíblicos por parte de una amalgama de rusos, ucranianos, alemanes, norteamericanos, polacos, etc., en su mayoría descendientes de los antiguos jázaros y producto de conversiones al judaismo de «tó perro pichichi» que le convino a lo largo de varios siglos. Si acaso los serfardíes y otros judios mediterráneos si que pueden alegar una descendencia directa de los antiguos hebreos étnicos de la diáspora, pero los askhenazíes ni de coña. Con las conversiones que hubo en España antes del decreto de expulsión de 1492, cualquier español del montón tiene más sangre hebrea que la mayoría de los askhenazíes: rubios, blancos y con los ojos azules. Menudo aspecto semita de pacotilla. Ahí, Rabo-de-Pasa ha estado sembrado y le felicito. A pesar de ello, pienso Israel tiene derecho a existir y vivir en paz con sus vecinos y con buena cooperación internacional con éstos, pero que no nos quieran cambiar la historia y hacernos creer el mito sionista, que no es más que la adaptación del nacionalismo alemán del siglo XIX para los judios askhenazíes. Para ello, mejor que a Harari recomiendo leer a Shlomo Sand (La invención del pueblo judio, La invención de la tierra de Israel), un judio y ciudadano israelí valiente, que se ha enfrentado a la opinión pública de su país y a su «establishment» académico por desmontar todos estos mitos.

    Además Harari no puede ocultar su visión negativa de la colonización española de América. «Matanzas», «masacres», «esclavitud», «enfermedad», «explotación» son los términos con los que se refiere a nuestra presencia en el Nuevo Mundo. Claro, quizás piensa eso porque entre los inmigrados a América hubo muchos conversos (es decir, en su visión, renegados de la fe de Israel, aunque él diga que es agnóstico).

    Su otro libro «Homo Deus» es un canto al mundo pijoprogre del mañana. Aunque habrá algunos problemas que vendrán desde la intolerancia religiosa, la tecnología estará de nuestro lado, se llegará a un mundo de libertad sexual completa, renta básica universal, energías renovables, ocio total, movilidad de un extremo a otro del mundo, drogas legales y controlada, una nueva clase de jovenes nómadas vinculados siempre al mundo universitario megaprogre y chupiguay (hoy en Tartessos, mañana en Nueva York, pasado en Tokio y el finde en Bali)… Y finalmente el hombre biónico, que será féliz para siempre. Aunque admite que habrá muchas desigualdades en este ideal. Puede que por ahí acierte algo. Harari aquí es como Fukuyama, pero ahora para neoizquierda progre, como el «Francis» fue para la derecha neoliberal.

    Finalmente, el último libro de Harari que me he leido es «21 lecciones para el siglo XXI». Es el manual del progre serio, académico, politólogo y «hombre de izquierdas» y «comprometido», para lo que debe ser este siglo en que estamos y como afrontar los grandes problemas de la Humanidad, aunque dice que la inmigración masiva e incontrolada podría ocasionar algunas disfunciones en las sociedades de acogida. Es progre, no tonto, desde luego y ciego no está. Es un libro en la línea de «Homo Deus», pero más breve y más centrado en la actualidad. En fin, Harari es un típico producto de nuestro tiempo. A ver cuando saca el libro de la pandemia y su manual de buenas prácticas para una «patria» plena de servicios y oportunidades, no solo para los de su clase intelectual y los que orbitan en los despachos de los campus, al albur de las cátedras BBVV, Banco de Santander o Iberdrola, aunque en su caso en versión israelí.

    • Muchas gracias Don Argantonio

      Lo de los askenazis y su genoma judio es la leche.

      Por lo visto cuando han abierto tumbas israelitas (en Israel/Palestina) de los siglos I,II.. antes de Cristo y han comparado el ADN mitocondrial con los los de los askenazis actuales se parecióan como un huevo a una castaña.

      Pero con los que se pareciían de la leche era con los de los .. palestinos. Algo que tiene toda lógica, por otro lado.

      Por lo que si atendemos a los criterios de «sangre» para ver quien es dueño de aquello no cabe duda de que lo son los palestinos.

      Por cierto los criterios de sangre son los que rigen la ley Mosaica (de Moises). Y no los de costumbres.. pero supongo que estos «detalles» no son de aplicación porque el que manda manda. Pero sepánse.

      Hubo un periodista judio que falleció hace poco, Uri Avnery; que creo que le gustaría leer. Un askenazy cañí, que aterrizó en Israel de niño en 1930 y pasó por todo lo pasable.. pero que nunca renunció a algo muy simple y complicado a la vez: A conocer la verdad. Para algunos era de izquierdas.. yo creo que no. Que dejó hace mucho tiempo de ser de izquierdas.

      le dejo un link donde encontrar algunas de sus columnas traducidas al español

      https://msur.es/equipo/avnery/

      le dejo si puedo otro mas abajo

      Un cordial saludo

      • Muchas gracias amigo Rabo-de-Pasa. He leído algunas cosas sueltas de Avnery, pero no conocía esa página que me manda. Es una fantástica batería de artículos traducidos (ufff, que lujo) y que me voy a empezar a leer hoy mismo dado que a las 23 h. Pedro Sánchez nos encierra en casa y el próximo puente nada de salir bajo pena de multa y picota pública (a ver lo que decide el virrey de Tartessos, Moreno Bonilla, mañana miércoles, que ya lo está anunciando). Pues a leer a Avnery en casa. Muy recomendable.

  5. “Él identifica la nación con el Estado; una idea estrictamente totalitaria. El patriotismo, en su discurso, es la plena sumisión al Estado”

    El Estado es una maquinaria perfectamente aceptada por el mundo liberal, del cual forma Iglesias como buen burgués. La identidad nación y Estado ídem, está en el credo liberal, si bien en sus inicios sin tanta mofa y más determinación diferenciaban entre nación y Nación (parlamento).
    En concreto a “la nación” se referían como pueblos, dado en esencia era la verdadera naturaleza del poder mercenarial (funcionamiento por pago, «merces») burgués (funcionarios*-militares, funcionarios-curas, funcionarios-aristócratas,…). Donde “capital-ismo” como bien bautiza (e inventa) Marx depende del capital, añado, este a su vez es una representación de las necesidades de la Capital política (el Sistema de Dominación).

    Patria es la tierra del padre, por lo cual, patriotismo es estrictamente la defensa de la tierra del padre.
    Los fascismo y todas las exhortaciones liberales del Estado, han explotado esta natural defensa de la propiedad** en favor de la defensa de un espíritu. Cuya defensa lesionaba gravemente los intereses propios,…, pero los humanos también pueden ser adiestrados como perros de ataque.

    No pagar impuestos es el mayor de los pecados, dado sin el flujo de renta el Estado-capitalista no puede funcionar.

    Mas de uno se habrá dado cuenta que el número de armas por habitante tiene correlación negativa con la privación de libertades. Y quizá en un futuro, se de cuenta que es la vecindad, unidad política, la única que puede dar cuerpo, espíritu y efectividad a esas armas.
    El Estado Liberal dinamita la organización política territorial, para poner el individuo frente al Estado todo ello con “las murallas” de las instituciones. Y, un día se dan cuenta que no hay más instituciones que las de los que forman y conforman el Estado, y, perdida la capacidad de organización fuera del Estado (el mito de la sociedad civil***); uno se puede despertar un día y ver que hay 6 meses de toque de queda.

    O mismamente un golpe de Estado (cambio de perro, o de collar).

    *: funcionario, aquel que hace que el Estado funcione. De hecho no hay Estado fuera de las personas que lo integran. El Estado es una heredad histórica de un Sistema de Dominación determinado realimentado por sus dinámicas de funcionamiento.

    **: propiedad, asentamiento,…, durante algún tiempo fue un freno al poder por sus dinámicas. Eso cambió en los mundos liberales cuando la propiedad pasa a ser definida por el Estado.

    ***: la sociedad civil, otro mito del mundo liberal; que curiosamente contradice sus propias dinámicas del interés.

  6. Don José Carlos

    Está claro que los desvaríos intelectuales (iba a escribir algo parecido a boludeces pero prefiero lo otro) del Harari pasadas por el «tamiz» del periodista del Pís o de Iglesias responden a algo.

    Lo interesante es ver por qué. A que viene esa necesadidad de sacar la patria a pasear; cuando hasta hece dos días era hasta inconveniente.

    Y la razón, en mi opinión, es que los que los que conocemos el verdadero significado de Patria, que no tiene qnada que ver con el que sea una entidad prestadora de servicios, estamos ganando una notoriedad «inconveniente».

    Y si no que explique el Harari (israeli/sionista confeso, lo que no me parece mal) porque el Estado de Israel, cuya existencia él defiende, necesita estar en donde está y no se van al desierto patagón para montar esa sociedad de servicios que el identifica cómo patria.

    Es mas, hasta les sería mas fácil y económico, porque no tendrían a todos esos palestinos alrededor con unas ganas de echarlos de donde están (para después matarse entre ellos) dando por saco día y noche.

    Pero no es capaz.

    Y no es capaz porque miente.

    Un cordial saludo

  7. Pablo Iglesias es ese profesor que confunde crítica con teoría y a Donoso Cortés con el meapilas del PP que no alcanza al fregadero.

    No he leído nada del autor que cita el artículo ni tengo interés alguno, menos aún si «El País» lo explicita y publicita. Toda la cultura cultereta, de ese periódico cuenta siempre la misma tontería, los hombres cuanto más zombis más progres, cuanto más mansos más sociales, cuanto más gilipollas más perfectos. A veces les conceden el Nobel o el Príncipe de Asturias, perdón, princesa en femenino contemporáneo.

    No sé si Pablo Iglesias debe ser nombrado, a mí me cuesta, pobre del estudiante que se ponga en sus manos y desgraciado de la gente que gobierne.

    A ese pavo se le nota que ha leído los libros a saltos para aprenderse una frase y soltarla en el bar delante de una fea ignorante para impresionarla. Las tontas suelen admirarse ante los verborreicos revolucionarios de barra de facultad o barrio obrero. En el franquismo también pasaba, los revolucionarios siempre se llevaban las más tontas.

    Yo creo que soy franquista, nazi o fascista, he seguido la lógica aplicada en las facultades del mundo moderno globalizado y he llegado a la misma conclusión que ellos.

    Legar a esta conclusión no me ha costado mucho esfuerzo intelectual, más o menos el mismo que a estos payasos decir que es la patria,

    Mi ejemplo puede resultar soez pero fácil de comprender, si franco cagaba y yo cago, la conclusión lógica es que debo de ser franquista, y si los nazis también cagaban, me da miedo solo pensarlo, debo de ser un nazi muy peligroso, sobre todo desde que cago en abundancia.

    Que quede claro que esto es solo un teoría porque hay gente extreñida que no es franquista ni nazi.

    • Perdón, en el próximo comentario prometo revisar la gramática no vaya a ser que alguien piense que no se escribir.
      No sé debe escribir irritado en el móvil, luego pasa lo que pasa.

      • No se preocupe por la gramática, amigo Henry. Yo si escribo con el móvil me como la mitad de verbos y signos de puntuación. Hasta el «moño» de esa «cultura cultereta» como Vd. dice de «El Pis». Cualquier entrevista de ese medio de intoxicación y manipulación de masas, de esa versión cañí del «Pravda» moscovita, hay que ponerla en entredicho. Para entrar ahí o en su infumable panfleto «Babelia» hay que pasar el «casting» progre. Y tener esa expresión bobalicona de los borregui-zombis (salvo Pedro Sánchez, cuyo rostro que rezuma maldad por todos sus poros no puede ser maquillado ni por sus esbirros de este medio). Todo de muy «buen rollito», muy «social», muy «cooperativo», muy «integrador», como la SER, los medios audiovisuales de este país salvo dos o tres minoritarios, o esa esbirra del régimen sociata-podemita llamada Julia Otero. Mientras tanto, toda esta banda de «gangsters», con su «periodismo-propaganda» del consenso progre, blanquean las miserias, la corrupción y los planes de la plutocracia mundialista, de quien dependen.

        • Aparte de otras cosas, cuando vi estreñido escrito con equis me puse colorado y ya no quise ni mirar las comas. La equis mataba la segunda acepción de la palabra, «miserable, avaro, mezquino»

          Era una escusa obligada en los aposentos de D.Javier. Uno debe ser educado cuando está en casa ajena, y que menos que llevar de regalo a Nebrija, Bello, Moliner, Casares o Carreter cuando se va de visita a «Disidentia».

          La verdad es que me cuesta escribir bien cuando suelto el exabrupto, sin embargo cuando pienso el idioma se viste solo.

          Un saludo.

        • Buenos dias, Majestad Argantonio rey de Tartessos.
          Yo dejé de leer «El País» cuando Francisco Umbral se marchó a «El Mundo».
          Compraba el periódico, tomaba el café en el bar y tras leer el artículo de Umbral tiraba el periódico a la papelera o lo dejaba en la barra si el bar no tenía periódicos.

          Hace unos meses y a pesar de mis esfuerzos por evitar ese periódico, siempre me pone de mal humor la agresión al intelecto de que hacen gala sus pesebreros y pesebreras.

          Muchos pensaran que hay que leerlo todo y considerar los distintos puntos de vista de las cosas, yo en eso estoy de acuerdo, pero eso es algo que hay que hacer joven, luego toca conocerse a uno mismo para conocer el mundo, a mi no me gustaría estar en el pellejo de nadie que colabore en «El País» pasados los treinta.
          La garantía de morirse imbécil la tienen sin pagar cuota. No es el único periódico, hay otros que recogen los despojos.
          Creo que soy un hombre considerado, y comprendo que todo el mundo tiene derecho a ganarse la vida, el problema que hay con las ocurrencias intelectuales, políticas, filosóficas, es que su calidad se comprueba como las calderas de gas, cuando explosionan.

          Ni un periódico, ni un político, ni un nadie ha dicho lo obvio, que el toque de queda esta pensado para controlar los atracos, los asaltos y los saqueos ante el Estado de Necesidad.

          Un saludo.

          • Pues sí que el idioma se viste solo. A veces el «ex» con equis (y guión) puede hasta definir conceptos, como Ex-paña y puedo que hasta «ex-treñido» pueda en algún monento tener hasta un significado. Peores cosas se han visto en la RAE.

            Respecto a «El País» yo a veces leo ese panfleto, pero solo si cae en mis manos de manera gratuita y en papel. Nunca en formato electrónico y ni se me ocurre pagar por ese periódico.

            He de confesar que hace bastantes años si que lo leía, pero con el tiempo fui alejandome, así como de buena parte de la mercancía mental que vendía. A veces las entrevistas que publican pueden ser un termómetro del grado de estupidez que ha alcanzado la sociedad «ex-pañola».

            Lo del toque de queda ya es de traca, como todo en nuestro país, cada día todo más berlanguiano. Jamás pense que me (nos) fuera a alcanzar aquella maldición china: «ojalá vivas tiempos interesantes». Con lo bien que llevaba yo mi aburrida vida pequeño burguesa.

            Saludos.

          • Argantonio y Henry

            Tengan en cuenta acerca de la X y el Pís, aquel inefable neologismo que regaló Cebrian (además académico) a la lengua española en su novela «la rusa» (me parece que fue ahí): El clitorix

            Despues de eso, que mas puede ocurrir.

            No me extraña que muchos se pasen la vida buscándolo y no lo encuentren. Es lo que pasa con la ortografía, cuando viene de los que van de prohombres de la kultura.

            Respecto a el Pís en general.

            El Pís era infumable, es infumable (aún mas) y me tema que será infumable porque no catplines de cerrarle un periódico a Soros.

            Pero si tuvo un tirada y el personal podía leerlo fue gracias a la educación franqusita que recibieron. Fue acabarse la generación que se educó en el franquismo y llegar la ágrafa de la LOGSE y que semejante truño ya no lo leyera ni dios.

            Y no porque los logsianos tuvieran mas criterio. Es que son analfabetos.

            Un cordial saludo

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